Action, Biopic, Brit, Emo, Epic, Epochal, Exploitation, Folk, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Sam Mendes, Storytelling, Thriller, Vacacion, War, World

1917

Sam Mendes es un gran director. Thomas Newman hace bellísimas partituras y… Roger Deakins es tal vez el mejor director de fotografía que sobrevive a nuestros días de retoques y falsas pantallas creadas por computador. Los tres trabajan en 1917. Los tres hacen un formidable trabajo en esta pieza incluso, sin temor a equivocarme, su mejor trabajo promediando sus últimos trabajos pero, así y todo, eso no aseguró que esta terminara siendo también una excelente pieza cinematográfica. No es mala pero sus 10 nominaciones al Oscar no son más que ruido acallado por las bombas y las tomas majestuosas de Deakins.

Hay muchos a los cuales agradecer. Ridley Scott es el primero que se me viene a la cabeza; su forma de encontrar esos rostros en la multitud a través de bombas sorpresesivas en Black Hawk Down llenaron de material estos 171.360 fotogramas. Hans Zimmer tuvo inevitablemente que ser un gran referente; desde el oscuro lado del Caballero de la Noche hasta las secuencias más endemoniadas de Dunkirk. Skyfall, o mejor, James Bond en el episodio de Skyfall; Sam Mendes hasta Skyfall y Spectre realmente no era un director de acción ni siquiera thriller de acción, lo más cercano fue Road to Perdition -mi gran debilidad por el realizador- y algo de Jarhead encontraremos aquí, sin duda, en las relaciones del cabo con sus subordinados pero toda la emoción, el entusiasmo y la agitación que vemos en pantalla hoy, simplemente es producto de los Brocolli.

En una entrevista de Cillian Murphy, perdón, después de Peaky Fuckin’ Blinders me voy a referir a él como el gran Cillian Murphy, -un día de estos le van entregar un título nobiliario y seré su más ferviente entusiasta-; en una entrevista del Gran Cillian Murphy, después de haber participado en la más injusta subvaloración de la historia reciente del cine como lo es Dunkirk, dijo que agradecía que apareciera una historia de británicos, siendo héroes en su parte de la historia de la Primera y Segunda Guerra Mundial; todo realmente se ha centrado en un gran estadista como Winston Churchill y el heroísmo sin fin de los estadounidenses; para ese entonces no había una historia de ellos y ya podemos hablar de dos. Buen negocio.

Si nos vamos hasta Dunkirk, yo creería que hay un señor, discípulo de Nolan, que también es súper meritorio de recibir un agradecimiento como lo es el señor Lee Smith. Ha acompañado a Nolan en todo su gran camino estelar y sin Lee “Schoonmaker” Smith, que sí hace presencia esta pieza, no se hubiera logrado todo el valor narrativo en el que se sostiene.

Ya finalizando la entrada, yo a gradezco de corazón a los productores, a Mendes, a Smith y a Deakins. Teniendo en cuenta la pesadilla que viví en Birdman, con la explotación del plano secuencia, esta 1917 nos ofrece exactamente el mismo planteamiento estético-narrativo y la misma duración de película pero nos da pausas; rompe la secuencia en dos o tres partes y nos deja respirar. Birdman podrá ser muy genial y todo pero es exasperante, agotadora y frívola con esa terquedad de terminar cada plano en el siguiente sin siquiera ser real y más un artilugio pesado, obtuso, aburrido sin mucho que proponer. Genio, Scorsese en Goodfellas como abre la historia y como ese agobiante ritmo termina en la relación del narrador con la forma de contar sus hechos. Aquí en 1917, la técnica se maneja como un monólogo de teatro; el POV (o punto de vista del personaje) se toma como un acompañante del monólogo que se crea en la historia pero no lo ahoga o lo asfixia. Se acaba la toma y ya. Hay otra toma -larga sí- pero no es el concurso de quién orina más lejos que se siente en Birdman.

Son muchas nominaciones las que abarca esta pieza. Yo pensaría que está más que segura en las categorías de sonido, teniendo como máxima competencia a Ford v Ferrari; en efectos especiales, no se cómo vaya a tomar La Academia lo de Netflix y The Irishman pero si hay algo de pelea aún con la distribuidora de TV por tableta diría que no tiene competencia; en maquillaje hay harta rivalidad, desde lo simple de Joker hasta lo fastuoso de Maleficient, sin embargo, creo que Judy va a tener por aquí premios de consolación que va a celar y extrañar 1917; Newman hace un gran trabajo en partitura y podría empezar a puntear la pelea aquí con Joker -su real contricante-, si no es uno es el otro y faltándome por ver The Lighthouse creo que la guerra aún es más ceñida, entre estos dos, en cuanto a cinematografía esperando, de todas formas, que Deakins y su «skyfallesque» sea otra vez dominador de la velada.

Entre los premios duros la cosa es muy personal y subjetiva. Diría que es un digno rival de Parasite y Joker y todo lo que logre de ahí en adelante es ganancia -siendo Parasite y Joker mis favoritas-. En realidad, en la temporada de premios afloran unas piezas interesantes de ver pero que no van a cambiar realmente el cine o su historia, creo fehacientemente que 1917 es tan chévere como entretenida y eso está bien. Mi favorita no es en este año.

Nota personal. Sinceramente, con todo y lo que me gusta la Futura, hasta el afiche es como aburrido.

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Jojo Rabbit

Jijijiji… Si alguien puede hacernos reír con una broma sencilla de Hitler no puede ser otro que Taika Watiti ¿A quién se le ocurre poner de amigo imaginario de un niño de 10 años a Adolf Hitler? O más audaz aún ¿A quién se le ocurre interpretar a ese Hitler?

No paré de reír y sonreír durante todo el primer acto. Después las cosas se pusieron tensas y luego ya fue un espiral en caída.

Jojo Rabbit es la fábula de un pequeño conejito que estaba en el lugar equivocado del Tercer Reich. Su inocencia y su ternura no cuadraban con las líneas nacional-socialistas del final de la Segunda Guerra. Su cándido fanatismo desfigura su cara, por daños colaterales en un campo de verano nazi al que Jojo visitaba con mucho ahínco y que a su vez era regido por el héroe de guerra y soberbio Capitán Klesendorf (Sam Rockwell, obviamente), al cual Jojo admiraba mucho.

Watiti basa su historia en la novela de Christine Leunens, Caging Skies. Pero no completamente. Un lapso entre que su padre se queda atrapado en el frente de guerra y todo el tiempo que vive con su madre. La novela está cargada de mucho humor negro y mucha locura. Con esta tragicomedia, Watiti roza casi con el mismo candor estos aspectos y nos regala una ilustración infantil con trazos de colores macabros pero que permiten de todas formas resonar las flautas y tambores de la fábula original.

Hay aspectos muy fuertes de la guerra -y de Esa Guerra, en particular- manejados con desfachatez y es claramente un logro que La Academia ha querido premiar, reconociéndola con seis nominaciones (mejor peli, actriz de reparto, guión, vestuario, dirección de arte y montaje). Valga la pena recalcar que el trabajo de Scarlet Johansson en este año demuestra el pico de su carrera; no sólo logra ser protagonista de una megaproducción -como Black Widow de Marvel-, también su destreza y -si me lo permiten- maestría para desenvolverse en Marriage Story, así como la fuerza para brindar las tonadas exactas de esta pieza de Watiti. Y hablando de él, qué maravilloso ha sido el viaje al lado de él; desde The Flight of the Fucking Conchords, pasando por Eagle vs Shark, Boy, The Inbetweeners hasta llegar igualmente al culmen de su carrera con una de MarvelThor: Ragnarok-, What We Do in the Shadows y esta que es la segunda gran sorpresa en la velada de las nominaciones de La Academia.

Mucha suerte en la temporada de premios!
Ojalá esta aventura siga por muchos más años y muchas más piezas. Su particular ingenio parece no tener límites.

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Zimna wojna

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La historia de Zula y Wiktor hubiera podido trascender como la lucha eterna entre dos amantes imposibles. Claro, esa imposibilidad se acrecienta en una Polonia de posguerra, dominada por el comunismo y luego en el exilio donde no se tiene nacionalidad alguna.

Pero.

Pawel Pawlikowski, autor y realizador de la pieza, no la llama Zula & Wiktor. Todo hubiera podido ser más fácil, no obstante, la llamó Zimna wojna, que traduce «Guerra Fría». Y la Guerra Fría tiene mucho que ver con esta tormentosa relación.

Después de la Segunda Guerra Mundial, sobreviven dos súperpoderes dentro de la alianza contra los nazis alemanes, Estados Unidos y la Unión Soviética (de Naciones). Se había firmado el Pacto de Varsovia, donde se prevenía el rearme de la República Alemana en una alianza de amistad, sin embargo, ambas potencias se dividieron las zonas aledañas a la derrotada nación teutona en dos frentes, el oeste y el este; el uno capitalista y el otro comunista. En el pulso por sostenerse en la zona y de ganar incluso ventaja mientras se permanecía, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética emprendieron una guerra silenciosa que se denominó fría porque no tuvo ataques en una lucha a gran escala pero si hubo ataques, movimientos, inteligencia, defensa y contrataque de espías, de parte y parte, que favorecían las escaramuzas en los frentes aliados.

Polonia por su lado, y aparte de esta guerra fría, no es que haya sido una completa víctima inocente en las guerras del sector pero si había sido una chica eslava mancillada por sus vecinos que se habían aprovechado de sus tierras y la habían pasado de mano en mano como una vaca muerta. Incluso en 1795 los tres poderes que la rodeaban (El Imperio Austro-Húngaro, Prusia y Rusia), unieron fuerzas para invadirla y desaparecerla aprovechando una revolución contra la debilitada monarquía y su parlamento dividido.

Aunque en principio, ayudados por los franceses, el tercio ocupado por los prusianos fue liberado pero luego reconquistado por los rusos en 1815, el espíritu nacionalista de los polacos se recuperó y se instauró de manera subersiva entre la población. En 1914 se dispara la Primera Guerra Mundial, abajo en Austria contra Serbia y los, antes, aliados se vuelven contra Austria, haciéndose fuertes los alemanes y retomando todas las tierras de Polonia y Lituania en un solo estado alemán; luego entonces, en la derrota alemana por los aliados de 1918, de nuevo, el estado polaco renace de entre sus cenizas. En 1920, la Revolución Volchevique avanza hacia las tierras polacas a recuperar tierras perdidas pero milagrosamente, en un acto estoico y sin precedencia, el Ejercito Rojo es derrotado por la resistencia polaca y la Segunda República establece de nuevo fundamentos multiculturales y de pluralidad de cultos (en el siglo XVIII, muchos judíos fueron exiliados de sus naciones de origen y en una larga travesía muchos de ellos terminaron en Polonia, de allí que en 1939, los alemanes la tomaran como objetivo militar en su afán por erradicar esa cultura); los polacos fueron dominados en la parte occidental de Polonia gracias al «Blitzkrieg» alemán y su diplomacia con la Unión Soviética que absorvió sin mucha oposición la parte oriental restante. Varsovia era el núcleo de aguante polaco y mientras se defendían de ambos invasores fueron realmente vigorosos contra los alemanes a quienes repelieron finalmente en 1944, pero en una jugada predadora, el Ejercito Rojo dominó Polonia y la obligó a marchar como aliada para ultimar la fuerza alemana en su centro de operaciones hacia 1945.

La nueva alianza implicó que el Imperio Soviético devolviera tierras de los polacos retiradas desde siglos pasados y reacomodó la población en una estrategia geopolítica que permitió formar «La Cortina de Hierro» (naciones satélites aliadas con el comunismo) alredor de Polonia y la Unión Sovietica desde 1946 hasta 1955. Después de una mortandad impresionante de su población y la destrucción de sus tierras, parecía imposible el rerrenacer de los polacos, ahora bajo el dominio soviético, pero sobrevivían. En 1968 cansados de la explotación de la madre patria por parte del régimen stalinista, los estudiantes se revelaron contra el régimen en duros choques contra la policía y el estatu quo, lo que curiosamente derivó con la migración de la mayoría de judíos a Israel.

Lejos de llegar a las revoluciones obreras y la conformación del partido de la Solidaridad, Zula y Wiktor, son testigos de los movimientos previos y sus revoluciones. Unos positivos, otros no tanto. Unos hacia un opresor, otros hacia el otro. Zula y Wiktor son metáforas de espías, agentes y doble-agentes de Polonia – estúpidas metáforas diría Zula llena de celos por Juliette, la poeta francesa -. Por eso de alguna forma, esa cinematografía lúgubre de Lukasz Zal manifiesta el vaivén de los poderes en esta zona de Morrena y las costas del Mar Báltico. Del ir y venir de sus ciudadanos. De la masculinidad y la feminidad. De la rubia y el morocho. De la cercanía de sus artistas con el estado francés y, sin embargo, esa aura de tristeza en sus miradas, el lamento en sus cantos campesinos y la increíble belleza de sus faldas llenas de florituras, reflejo de su amor y esperanza por la patria que vuelve a renacer.

La peli termina con un “A mis padres“.
Imagino que son sus padres los protagonistas de esta trama basada en hechos reales y acomodada a esta fábula de amor.

Nota personal. La pieza está esplendidamente realizada, tanto en diseño de arte como cinematografía y la exquisitez de sus cuadros se complementa con la belleza de Zula, interpretada por Joanna Kullig, como esta áspera eslava que nos encanta hasta su último aliento. No ganó en ninguna de sus categorías, cinematografía, dirección, película extranjera, pero realmente le hizo buena pelea a todas sus competidoras.

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