Animation, Awards, Experimental, French Cinema, Indie, Internet, Miguel Vaca, Short Film, Stop Motion, Storytelling, Vacacion, World

92nd Academy Awards, Nominados mejores producciones animadas

  • Mejor Cortometraje Animado
    Hair Love
    Matthew A. Cherry, Karen Rupert Toliver

      Mémorable
      Bruno Collet, Jean-François Le Corre

      Kitbull
      Rosana Sullivan, Kathryn Hendrickson
      Sister
      Siqi Song

    Dcera
    Daria Kashcheeva

  • Mejor Largometraje Animado
    How to Train Your Dragon: The Hidden World
    Dean DeBlois, Bradford Lewis, Bonnie Arnold

    Klaus
    Sergio Pablos, Jinko Gotoh, Marisa Roman

    Toy Story 4
    Josh Cooley, Mark Nielsen, Jonas Rivera

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Action, Adventure, Animation, Drama, Epic, Folk, French Cinema, Indie, Internet, Jérémy Clapin, Miguel Vaca, Movie, Netflix, Storytelling, Terror, Thriller, Vacacion, World

J’ai perdu mon corps

Cuando era universitario, venía de haber ahorrado en mi casa meses y meses para poder comprarme mi primer estéreo (AIWA) y para poder pagarme TV Cable. En mi cuarto había una cama sencilla, un armario con poca ropa, un par de colecciones, mis libros del colegio y en algún momento hubo una batería pero esa idea nunca maduró porque nunca tuve oído para la música. Cuando me fuí a vivir solo, prácticamente ese esquema se mantuvo -sin la batería que ya había vendido-. El apartamento donde vivía, en ese entonces era mucho más grande que mi casa de bachiller completa pero sólo ocupaba dos cuartos, la cocina y un baño; el resto no se usaba; en un cuarto auxiliar estaba mi cama y mi ropa, en el cuarto principal el TV con el baño que usaba, y estaban sin dueño, otro auxiliar, dos baños, la mayoría de los closets y la sala-comedor. Era gigante. Sólo me hubiera gustado tener una poltrona como la tengo hoy para ver mi cable; de resto no me hacía falta nada. Además de ver MTV y Cinemax, el canal que más me gustaba y del que guardaba mucho material era Locomotion. No se de dónde era, pero creería que era mayormente canadiense pues muchos de los cortos que pasaban eran tesis y proyectos de algún colegiado que ya no recuerdo pero que tenía la hojita roja de arce en la identidad.

Por ese entonces, veía Cartoon, Nickelodeon y MTV para ver Ren & Stimpy así como, Cow & Chicken, Courage The Cowardly Dog, Cat Dog, Two Stupid Dogs, Angry Beavers y, mi favorito, Rocko’s Modern Life. Y, sin embargo, me quedaba horas y horas viendo Locomotion, un canal de animación para adultos -que no tenían sexo o porno- con contenidos más profundos y psicológicos e.g. los bucles de Bill Plymton que descubrí no sólo hacía la rutina de los presidentes que tanto pasaban en MTV.

Algo de eso debió marcar mi estándar y el objetivo de la animación que quería producir. Igualmente la animación siempre me ha llamado mucho la atención. Cuando chiquito veía la Televisión Educativa y Cultural de Inravisión donde pasaban cortos animados de Checoslovaquia, Yugoslavia, la Unión Sovietica, Bélgica y Alemania. Los temas eran tan diversos como la técnica de sus animaciones; la «stop-motion» era lo que mayormente me atontaba y de la animación tradicional veía Oggy y Las cucarachas de Marc Du Pontavice.

No sé. Pasaron algo casi como 30 o 35 años desde que no escuchaba ese nombre: Marc Du Pontavice
¿Quién es?

Es el productor de J’ai perdu mon corps, una de las nominadas este año para mejor peli animada en Los Oscar y que podemos encontrar directamente en Netflix -así como The Irishman, The Two Popes, Klaus y Marriage Story– (y sí, le estoy haciendo algo de propaganda a Netflix porque gracias a ellos cada vez es más fácil de estar al día con todas las nominadas).

J’ai perdu mon corp
s es una peli existencialista:

– Puedes escuchar la lluvia?
– No, no puedo escuchar la lluvia. Desde aquí arriba sólo se escucha el viento

Este es parte de un diálogo entre dos personajes de la historia, su diálogo es evocación de sonido, de altura, de estratificación. Él en un primer piso es un repartidor; ella en un piso 35 es la cliente. Él un huérfano que ha sabido sobrevivir en el sistema, que quería ser astronauta de pequeño y ella enigmática, compleja y molesta. Los separa el azar y miles de metros y pisos de clase social ¿La pieza es una historia de amor? Absolutamente no. El héroe es una mano. Es un thriller épico sobre una mano. No sabemos de quién. Su autor y realizador, Jérémy Clapin, nos lleva a través de la historia en un juego de tiempos no-lineales. ¿Será la mano de Raouf, del padre, de la madre, de Naoufel? Sabemos que tiene un lunar y sus proporciones nos dicen que no es Naoufel bebé o niño ¿Quién es y por qué el énfasis con esta familia musulmana? Se nombra el destino y que somos esclavos de él ¿Cómo se repele el destino? Con una locura sacada de los cabellos que pueda llevarnos de un lado a otro sin plan y sin remordimientos. Se hace corto a plano medio, donde la mano está pegada a un cuerpo, nos sorprendemos porque ya estamos acostumbrados a verla sin antebrazo y siendo independiente, no la parte de un miembro que a su vez es parte de un organismo que seguimos sin descifrar. Avanza. Su fortuna depende de esquivar la muerte, es una locura que esté andando sin cuerpo pero logró repelerlo porque hizo una locura. La llevó a un lugar insospechado pero no hay remordimiento, está sobreviviendo y está escapando del destino. Hay momentos muy bravos en los que uno se deja llevar por la trama. Imagínense -no sucedió- pero imagínense que uno esté por ahí, tranquilamente y pummmm se encuentra una puta mano en la tina -tina, balde, olla, lavaplatos, cualquier recipiente con agua donde esta mano hubiera querido descansar-. O si uno se pone del lado de la mano, la escena de las ratas para mi es de T.E.R.R.O.R. absoluto.

Clapin nos sigue mandando pistas. La mano se sigue buscando y hay un letrero que dice “je suis lá” -yo estoy allá-. Dónde quedan los deseos, qué son los deseos, son las ideas que rodean esta escena. El vértigo de saber que se está acabando la historia porque se está definiendo la trama es increíble.

La animación es un sistema de comunicación súper diferente al cine o a la TV. No hay, para mí, uno superior al otro -dentro de cada campo, hay mediocridad, bastardismo, mezquindad-. Pero así como en el cine, uno se enamora de las secuencias, en el TV del ritmo y de la narración, en la animación están los detalles. Dentro de los que me enseñaron a ser animador -intercalador de racamandaca-, siempre me decían que en la animación no hay imposibles, todo es posible dentro de la animación y por eso mismo, los detalles son lo que hacen la animación tan especial. Una conjugación de las imágenes rústicas con el audio que les da vida; suena a cualquier descripción audiovisual pero, en serio, un buen diseño de sonido hace que la animación sea buena o sea sobresaliente o sea simplemente genial. J’ai perdu mon corps es genial. Me recuerda mucho a Evangelion; los encuadres buscando más el detalle que el plano descriptivo medio, el audio siendo protagonista, los planos donde no hay mucha acción, largos suspensos entre toma y toma versus unas escenas de acción súper descriptivas y agobiantes.

El suicida es como un héroe. Sin miedo a la muerte, se atreve a cumplir una misión auto destructiva. Si tiene éxito, se muere. Pero si no, es posible que alcance una hazaña. La única mierda de esta peli es que es francesa y su hijueputa final es abierto. Indescifrable. Inconcluso. NO tiene sentido.

#odioElFinalFrancés

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Actor, Adventure, Auteur, Comedy, Drama, Exploitation, Folk, Hollywood, Indie, Miguel Vaca, Movie, New Zealand Cinema, Storytelling, Vacacion, War, World

Jojo Rabbit

Jijijiji… Si alguien puede hacernos reír con una broma sencilla de Hitler no puede ser otro que Taika Watiti ¿A quién se le ocurre poner de amigo imaginario de un niño de 10 años a Adolf Hitler? O más audaz aún ¿A quién se le ocurre interpretar a ese Hitler?

No paré de reír y sonreír durante todo el primer acto. Después las cosas se pusieron tensas y luego ya fue un espiral en caída.

Jojo Rabbit es la fábula de un pequeño conejito que estaba en el lugar equivocado del Tercer Reich. Su inocencia y su ternura no cuadraban con las líneas nacional-socialistas del final de la Segunda Guerra. Su cándido fanatismo desfigura su cara, por daños colaterales en un campo de verano nazi al que Jojo visitaba con mucho ahínco y que a su vez era regido por el héroe de guerra y soberbio Capitán Klesendorf (Sam Rockwell, obviamente), al cual Jojo admiraba mucho.

Watiti basa su historia en la novela de Christine Leunens, Caging Skies. Pero no completamente. Un lapso entre que su padre se queda atrapado en el frente de guerra y todo el tiempo que vive con su madre. La novela está cargada de mucho humor negro y mucha locura. Con esta tragicomedia, Watiti roza casi con el mismo candor estos aspectos y nos regala una ilustración infantil con trazos de colores macabros pero que permiten de todas formas resonar las flautas y tambores de la fábula original.

Hay aspectos muy fuertes de la guerra -y de Esa Guerra, en particular- manejados con desfachatez y es claramente un logro que La Academia ha querido premiar, reconociéndola con seis nominaciones (mejor peli, actriz de reparto, guión, vestuario, dirección de arte y montaje). Valga la pena recalcar que el trabajo de Scarlet Johansson en este año demuestra el pico de su carrera; no sólo logra ser protagonista de una megaproducción -como Black Widow de Marvel-, también su destreza y -si me lo permiten- maestría para desenvolverse en Marriage Story, así como la fuerza para brindar las tonadas exactas de esta pieza de Watiti. Y hablando de él, qué maravilloso ha sido el viaje al lado de él; desde The Flight of the Fucking Conchords, pasando por Eagle vs Shark, Boy, The Inbetweeners hasta llegar igualmente al culmen de su carrera con una de MarvelThor: Ragnarok-, What We Do in the Shadows y esta que es la segunda gran sorpresa en la velada de las nominaciones de La Academia.

Mucha suerte en la temporada de premios!
Ojalá esta aventura siga por muchos más años y muchas más piezas. Su particular ingenio parece no tener límites.

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Action, Drama, Hollywood, Internet, Miguel Vaca, Netflix, Politicae, Road Movie, Storytelling, Suspense, Thriller, TV, Vacacion, World

The Messiah

Está complicada la cosa de ponerse al día con los nominados (al Globo de Oro) en esta temporada de premios que se nos viene, si aparte de que son muchas piezas por resolver, aún tenemos tantos pendientes. Justito antes de que me enterara de la susodicha -y primera- lista, me había empezado a ver The Messiah; una producción de Netflix que me aconsejó el algoritmo porque me encantan las intrigas, las teorías de conspiración, los espías y las series policiacas -eso se nota en que en el centro de este blog aparecen series como Bron/Broen, The Killing, Borgen, The Fall, Marcella, Happy Valley, Ófærð/Trapped, Grenseland/Borderliner, Border Town/Sorjonen, Karppi/Deadwind, Hinterland y obviamente por eso cabe también Homeland y True Detective-.

The Messiah es interesante a nivel narrativo en gran parte porque la mayoría de los episodios son dirigidos por el espectacular James McTeigue -la mano derecha de Las Hermanas Wachowski mucho antes de que Tom Tykver tomara su lugar- y supo interponer una rúbrica de thriller de acción a cada uno de los episodios de los que fue responsable. Para que recordemos rápidamente, los primeros trabajos del australiano se remontan al equipo de producción de The Matrix, luego le es confiado el proyecto más reluciente de su carrera como lo es V For Vendetta y finalmente se aisla en una cadena de errorcitos de serie B no muy conocidos -más allá de The Raven que logró algo de eco en críticas y taquilla-; vuelve con Las Wachowski con Sense8 y parece que hubiera renacido porque inmediatamente del revuelo de la serie ahonda en The Messiah que de verdad me parece muy interesante.

Más allá de las caricaturas de Porta dos Fundos, de Monty Phyton y súper alejado de cualquier serie de Semana Santa que tratan de hablar con una verdad absoluta sobre el fenómeno de Jesús de Nazareth, The Messiah es algo más cercano a American Jesus de Mark Millar. Michael Petroni crea una serie tipo Homeland, desonvolviéndose en Cisjordania con la idea del surgimiento de un nuevo profeta, un nuevo profeta muy revolucionario que ya con sólo anotar en su discurso que “Toda La Arabia debe volver a unirse” es por sí mismo un tema suficientemente incendiario y peligroso para Los Francos y Cruzados contemporáneos. La historia empieza a seguir sus pasos por Siria, Irán, Jordania, Israel y finalmente nos lleva a un cacerío en Texas, Estados Unidos. Sólo una vez Petroni muestra lo que parece ser un milagro del «Mesías» (e incluso en ese momento no es del todo claro y evidente) porque de resto todo parece creación de la histeria colectiva o la sugestión misma de los protagonistas.

Ritmo impecable, notas relacionadas con El Corán, La Biblia y La Torá, lenguas inexorablemente diferentes a lo que estamos acostumbrados a oír, personajes cautivantes y una historia sin muchos huecos hacen de The Messiah, repito, muy interesante de revisar. Si se lo piensan un poco incluso puede ser una «road-movie», con un inicio geográfico, un recorrido, un destino y un aprendizaje. Al finalizar, los diez episodios de su primera temporada, me queda la sensación que incluso el centro más atractivo de la trama no es el peregrino que agolpa todos los lentes sino sus discípulos; no estoy revelando nada en absoluto pero échenle ojo, si se atreven a ver esta serie, a «Los Apóstoles» de la serie pues creo que tienen mucho para desarrollar en una segunda o tercera temporada.

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Action, Adventure, Aussies, Biopic, David Michôd, Drama, Epic, Epochal, Exploitation, Hollywood, Miguel Vaca, Movie, Netflix, Storytelling, TV, Vacacion, War, World

The King

Nunca fui un gran admirador o fanático de Timothée Chalamet y su Call Me by Your Name; al final lo que hice fue seguir mi tarea para los Oscar y descubrir porqué había sido nominada para mejor guión, mejor desempeño para actor principal, mejor canción original y mejor peli del año. Era imposible no verla. ¿Era una obligación amarla? Absolutamente no, y no lo hice. Me pareció un flan súper insípido rodeado de un almíbar exageradamente dulce que dañaba la experiencia entera.

Después pudo haber venido Lady Bird de la querida Greta Gerwig pero el regusto que siempre me quedaba es el de la estrellita divina que se va haciendo camino en Hollywood.

Bueno, empecé a leer buenas críticas de The King. No empecé a leerlas por él mismo sino porque estoy en un periodo de inquietud por lo que se viene con Batman y Robert Pattinson ha sido alabado en varios papeles, incluidos Cosmopolis (mal) y The Rover (muy bien); una nueva crítica positiva me interesaba mucho; no importa tanto si era un papel secundario, Tommy Lee Jones sacó adelante una pieza de acción y la llevó al máximo explendor con su desempeño en 1993 con The Fugitive al igual que Mahershala Ali en Green Book, Sam Rockwell en Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, Mark Rylance por Bridges of Spies o pordiós J.K. Simmons por Whiplash. Todos realzando una pieza desde una parte muy pequeña, el actor de reparto, pero tan grandiosamente que permitía explorar capas y capas de la historia central que sin ellos no eran más que otro flan.

The King fue la última reseña que leí de Pattinson. Un antagonista despreciable. Humillativo. Soberbio. ¿Era posible ver estas facetas en el galán de las señoritas de Twilight? Pues sí. No lo hizo mal. ¿Lo odié? Un poquito, no mucho, eso demeritó su desempeño. Y es que he venido afilando mi criterio sobre el villano en la historia; no hay una buena historia si no hay un buen villano y sin revelar demasiado la sorpresa fue que el villano no fue Pattinson, sino uno genialmente mayor y salvo la peli; no por el mal desempeño del ex-vampiro porque realmente lo hizo bien; la salvó porque fundamentar la catarsis en un personaje tan simple y tan ‘negro’, tan plano, tan malo porque-sí hubiera sido una gran desilusión.

The King basa su historia en la coronación de Henry V como rey de Inglaterra y su pelea frente a Francia a mediados del siglo XIV. La vi por Netflix pero me llamó la atención que su director fuera mi loado David Michôd, también eso me ayudó a bajar la guardia un poco; después viendo como secundario a Ben Mendelsohn y a Joel Edgerton (además de escritor con Michôd), me hizo fantasear que el realizador había reunido a su «dreamteam» para crear algo fabuloso.

Realmente no fue ni comparado con Animal Kingdom, pero si cuando Chalamet, al principio del tercer acto, hubiera dicho “Kill ’em all” y hubiera sonado Metallica de otra cosa estaríamos hablando (para eso hubiéramos necesitado que en diseño de banda sonora hubiera estado Atticus Ross y Trent Reznor, como fabulosamente lo hacen en Watchmen)

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Andy Nyman, Auteur, Brit, Drama, Exploitation, Folk, Indie, Internet, Jeremy Dyson, Miguel Vaca, Movie, Suspense, Terror, Thriller, Vacacion, World

Ghost Stories

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Hay varios puntos positivos de ver hoy en día The Graham Norton Show en vez de The Tonight Show Starring Jimmy Fallon. Generalmente, siempre grababa los dos y de esa forma me quedaba fácil adelantar las partes que no me llamaban la atención; resultó ser que la sección de los grupos musicales, en su presentación final, empezó aburrirme mucho en el show de Jimmy mientras veía casi todas las de Graham; al final terminé adelantando todo el material de Jimmy y ahora sólo veo Graham -aunque si extraño las pocas veces que llevaban un comediante a hacer «stand-up»-.

En fin, lo bueno de ver The Graham Norton Show en Film and Arts es que curiosamente nunca son nuevos. Son programas de archivo con un retraso de tres meses, en el mejor de los casos, pero a veces incluso de uno o dos años atrás. El problema con el show de Jimmy es que es muy reciente; sus novedades son realmente novedades; no encuentra uno un libro, una canción o una peli porque todas son de último golpe de voz. Todo está en boga y aparecerá en unas semanas, en unos meses o al final de la estación.

Bueno pues me acabo de ver dos cosas gracias al show de Graham. Lo primero es el episodio con Dwayne Johnson y Naomie Harris ¡promocionando Rampage! Es decir, estamos hablando de aproximadamente abril del año pasado y Roger Daltrey promocionando su disco de soul con la canción “As Long As I Have You“… Bien atrás.

Lo interesante no fue Rampage -aunque estuvieron divertidos La Roca & Naomie-, ni tampoco la excelente presentación de Daltrey como leyenda del «rock’n roll». Lo verdaderamente interesante fue escuchar a Martin Freeman, también invitado esa noche, promocionando su pieza: Ghost Stories

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Y adivinen, fue fácil hacer hoy mismo la reseña porque fue refácil encontrarla en internet. Ya pasó su explotación comercial y ahora es accesible en algún rincón de la nube que si les interesa seguro la encontrarán.

Ghost Stories es una peli de terror y me llamó mucho la atención que estuviera basada en una obra de teatro. Hasta donde yo se, apenas en Colombia estamos incursionando en el «stand-up»; ahora bien, mis experiencias en el teatro son bastante limitadas y de base griega: o comedia o drama. Las tablas y yo no vamos muy bien, por eso cuando hay una parada del Festival Iberoamericano trato de ir a algo diferente y, generalmente, termino viendo payasos y danza contemporánea que me fascinan. ¿Pero terror? Eso si es nuevo. Recuerdo grandes momentos de intensidad que le ponen los pelos de punta al espectador pero realmente una obra para asustar y en teatro nunca se me pasó por la cabeza.

Pues bien, esta obra estrenada en 2010 en Liverpool, escrita y dirigida también por Jeremy Dyson y Andy Nyman, tuvo una recepción excelente y extendió su éxito hasta 2015 y 2016 con una gira mundial hasta Australia: Después el dúo decidió hacer la peli. Andy Nyman actúa como un parasicólogo que expone al público presente tres entrevistas, con tres personajes y frente a sus ojos se recrean las escenas relatadas. Estas tres historias son las de un celador, un joven conductor y un empresario que espera su primogénito.

No conozco los resultados de la obra pero la peli es increíble. La tensión es «hitchcockiana» en cada relato, abierto hasta cierto punto; nos lleva a una elegante forma de narrar terror en cine. La fotografía va aportando pistas delicadísimas y la frase de Martin Freeman: “…¿por qué será que siempre la última llave es la que siempre nos ayuda a abrir todo?…” casi que rompiendo la cuarta pared, nos afirma que las tres historias se alinearán en algún momento y con su llave, la última historia, algo disparará el final del argumento.

Pienso que las formas de hacer terror son generalmente muy elegantes y no tanto las de hacer horror. Ambos subgéneros han sido explotados por maestros e incluso galardonados por su genialidad. Sin embargo, hay más destreza en tensionar a un espectador para después asustarlo (base del terror) que hacerlo vomitar por algo grotesco en la pantalla (base del horror) y después asustarlo -perdón por mi definición bien simplista del terror versus el horror pero creo que nos cae como anillo al dedo-. Nada más, detallen la escena de la cuna donde el personaje de Freeman está petrificado, “todo lo importante de la escena“, en una cinta de horror, está en segundo plano, borroso, mientras el primer plano (como toda la peli) es el protagonista. Increíble.

Ahora, es la primera vez que siento escucharme decir que una peli me llevara a una función pero ¡cómo quisiera haber visto esa obra de teatro!

Esta pieza, sin embargo, no sería nada sin las increíbles actuaciones de Alex Lawther joven talento que reconocemos desde The End of the F***ing World, Paul Whitehouse y Martin Freeman; este último par haciendo cosas fuera de su zona de confort, e.g. Whitehouse es un reconocido comediante británico, sí reconocido por su tinte amargo en sus personajes pero nada comparado a este drama o Freeman que generalmente hace de bonachón o compinche bonachón de un héroe bonachón y aquí es un ser despreciable y hasta repulsivo. Los tres dejan sus vísceras en sus desempeños y cada sentimiento aflora por sus poros, lo que nos invita a empatizar con ellos y su tragedia.

De nuevo, échenle mucho ojo a la fotografía de Ole Bratt Birkeland.

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Nota personal: El capítulo de Graham Norton debe ser incluso más viejo porque la peli de Freeman se estrenó en 2017

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