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Posts Tagged ‘Viggo Mortensen’

Green Book

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Hubo una Promesa Oriental que nos aseguró un Oscar de La Academia; después vino Una Historia Violenta, y se perdió en el futuro de un Camino desolador y parece que se le sigue escapando este escurridizo premio a nuestro Fantástico Capitán.

Hay muchas buenas excusas para ir a una sala y ver a Viggo Mortensen desempeñar un encantador, divertido y retador personaje; hay otras tantas como para no hacerlo. Ya no voy mucho a cine y no estaba muy seguro de que este Green Book iba a ser especial, siendo sincero, me aburren mucho las premisas trilladas donde se acude a “una verdadera amistad”, “conmovedora” o “no te moverás de tu silla hasta que no entiendas de principio a fin la relación entre ellos”. Pero. Pero más que un actor siempre me atrae más un escritor o un director. Y en este caso era uno de los Farrelly, Peter Farrelly.

Los Hermanos Farrelly nos dejaron clásicos instantáneos como Dumb and Dumber, There’s Something About Mary o Me, Myself and Irene. Comedia física y pesada. Ramplona pero elaborada y, hay que reconocerlo, bien escrita. Pero mientras sus comedias se fueron diluyendo en chistes, cada vez más blandos y sin gracia, Peter se arriesga a hacer una comedia independiente -y ya saben lo que opino de las comedias independientes, pueden ser absolutamente maravillosas y mágicas-; una comedia independiente puede ser dramática y de ciencia ficción, puede ser romántica, conmovedora, casi sin chistes y, sin embargo, ser fantástica. Se acercaban los Oscar y la agitación es inevitable por esa época, habíamos decidido ir a cine con Roxxx a verla pero el golpe que más nos disparó a la sala fue haberle hecho fuerza en la gala a Olivia Colman y Peter Farrelly, para finalmente, en contra de todas las probabilidades ganar sus respectivas categorías.

A esta peli entré con los prejuicios de Intouchables. Una fórmula repetida donde se acude al sentimentalismo, algo de humor barato y algo de melodrama con un final predecible (#spoilerAlert) donde termina siendo Driss (Omar Sy) el mejor complemento existencial para Philippe (François Cluzet) y estableciendo los fundamentos para una amistad de toda la vida. Basura.

Casi desde las primeras escenas de Green Book esa idea se nos voltea completamente. El prejuicioso es el ostentoso negro que a su vez es virtuoso del piano; su objetivo es aventurarse en una empresa de dar conciertos en lo más profundo del sur de Estados Unidos de 1962; quiere dar un golpe de opinión como el que intentó en su momento hacer Nat King Cole. Para lograrlo necesita un valet, pero no cualquiera, en lo más candente del racismo norteamericano requiere a alguien que lo defienda (claro, acostumbrado a su estilo de vida quiere que además lo cuide, le sirva, lo consienta) y recurre a un bruto neoyorquino, mezclado con la mafia italiana y los judíos del Bronx. Nos preguntamos cómo van a conciliar este par el viaje que están planeando y más cuando los prejuicios de uno se sobreponen a los del otro.

El centro de la historia deja de ser la validación de la amistad entre estos dos personajes tan disímiles, la historia se concentra en un «pulp», un panfleto hecho a la medida de un negro con ganas de osar adentrarse por esos confines y no salir linchado.

El contraste es impresionante y la evolución, típica de una «road-movie», es impecable. El final del viaje conlleva enseñanza tanto para ellos como para nosotros como espectadores. De nuevo, una gratificante experiencia ver el desempeño de Viggo en una pieza sencilla, cargada de humor, tensión, vívido colorido y, porqué no, lágrimas también; con Roxxx le apostamos a que no es que tenga todo esto mezclado, es umami y el regusto al final es sublime.

Mahershala Ali no se queda atrás. Por lo menos para mi se congratula con su actuación; había sido una completa decepción su trabajo en Moonlight; hasta sus líneas de Luke Cage eran más dignas de algún reconocimiento. Pero en esta pieza, un tieso e introvertido personaje, desarrolla sus peores miedos para comprometerse con la culminación de su aventura -si es que enfrentar el racismo de una completa zona geográfica tiene algo de peripecia o hazaña y más bien pudiera ser suicidio puro-.

En fin, el sinvergüenza, descarado, inusitado y sin credenciales loables dentro de La Academia, Peter Farrelly fue capaz de llegar con su peli y alcanzar nominación a mejor montaje, salirse con la suya para alcanzar estatuillas a mejor peli, mejor actor de reparto, mejor guión original y lograr otro excelente trabajo de nuestro querido Viggo Mortensen.

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On the Road

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On the Road es la peli a basada en la novela homónima de Jack Kerouac sobre sus multiples travesías a través de Estados Unidos, de punta a punta, acompañado de sus dos amigos Dean Moriarty y Carlo Marx; siendo la novela autobiográfica y deduciendo que Sal Paradise, interpretado por Sam Riley, es Kerouac por su ascendencia franco-canadiense, fácilmente se distingue a Allen Ginsberg de Marx y Neal Cassady de Moriarty.

El brazuca Walter Salles es el encargado de esta gran empresa. Lo último que habíamos visto del brasilero fue Dark Water, reenlatado de la japonesa de terror Honogurai mizu no soko kara original de Hideo Nakata y más allá de esta infortunada entrada a Hollywood, Diarios de Motocicleta. Es decir, un periodo largo de 7 años sin una pieza decente en el mercado.

Kerouac es al lado de Ginsberg y William S. Burroughs los pilares de lo que se conoció como la Beat Generation; un grupo de escritores de la posguerra que tomaron impulso en los 50’s e inspiraron un centenar de diferentes artistas posteriormente gracias a lo que documentaron y la forma en la que lo hicieron. La Beat Generation -peyorativamente conocidos por la prensa como los «beatniks»- son característicos desde su nombre por la apatía a lo establecido y sus estándares; mayormente novelistas innovaron en estilo, experimentaron con drogas, exploraron los límites de su sexualidad, controvirtieron la religión occidental comparándola y abrazando la oriental, repudiaron el reduccionismo material de muchos filósofos contemporáneos así como retratos simplistas de la condición humana. Howl de Allen Ginsberg, Naked Lunch de William S. Burroughs y On the Road de Kerouac son reconocidos como los picos de la literatura Beat. En lo que le compete a este blog, Howl recientemente tuvo un homenaje bajo la realización de Rob Epstein y Jeffrey Friedman, la muy buena actuación de James Franco como Ginsberg y una excelente narración animada producto del ingenio de Eric Drooker; Naked Lunch tuvo su referencia gracias al duque David Cronenberg en una pastosa, confusa y densa psicodelia.

Por su lado Salles, nos permite un acercamiento a la novela de Keoruac con una exquisita y delicada interpretación. Podemos caer erróneamente en la categorización de la pieza como una road-movie pero el epónimo personaje más que darnos una etiqueta de clasificación es un protagonista silente en la obra. Kristen Stewart en algún momento de la cinta, afirma que «ya no hay más camino para ella y que se devuelve a Denver», una figura para referirse al camino como el motor de la aventura, el socio que los acompaña calladamente durante sus viajes y el medio para que se desarrollen. No habría de hacer falta la compañía o la presencia tangible de los tres viajeros iniciales, después se incorporarían Stewart, Danny Morgan, Elisabeth Moss como su esposa o incluso Viggo Mortensen y Amy Adams (compañeros de parada) pero nunca podía faltar ni el lápiz, ni el papel, ni el camino. Además las road-movies se caracterizan por el regreso a casa y en este caso de vuelta en vuelta, el hogar se nubla y las moralejas se esfuman.

On the Road es una entretenida novela con un intricado mapa de relaciones. A nivel de actuaciones es importante destacar el desempeño de Garrett Hedlund (Tron Legacy), Viggo Mortensen (como Old Bull Lee en referencia a William S. Burroughs) y la, aunque ínfima pero grandiosa, participación de Amy Adams. Es más que justo reconocerle a Salles su gran esfuerzo por sacarle algo de histrionismo a Kristen Stewart porque al final esta cinta tiene más picos de actuación que cualquiera de las otras piezas en todo su repertorio «hollywoodense».

Salles y su pieza logran nominación a la Palma de Oro en Cannes y reconocimiento oficial en Sídney pero sobre todo vuelve a poner al realizador en un buen estado de la balanza para proyectarse en Hollywood con un nuevo impulso y de pronto encontrar su nicho así como ya lo hizo su compatriota Meirelles.

A Dangerous Method

17/07/2012 5 comments

Hace ya tres semanas que fui a ver A Dangerous Method de David Cronenberg en cine y aún la están rotando en ciertas salas de la ciudad. La estuve esperando demasiado y creo que debo reconocer que después de mucho pensarla, después de mucho analizarla, no la entendí.

No digamos que quedé «plop», como dicen mis amigos chilenos, pero no estoy muy seguro esta vez de las intenciones del maestro y me pierdo en su retórica casi como cuando vi Naked Lunch

La producción se puede jactar de las interpretaciones de sus protagonistas que son bastante buenas. Sin embargo, Viggo Mortensen nos ofrece un papel sencillo que no reta demasiado sus capacidades, casi secundario, y que al contrario parece resaltar sus anteriores ejecuciones al lado de Cronenberg, con esta por debajo de sus estándares. Keira Knightley tuvo por el contrario un desafío muy vasto al tener que esforzarse para demostrarse frente a cámaras como una mujer con una patología obsesa por el sexo, además ser creíble en su neurosis y su manía para luego ir mitigando su condición hasta volverse una par de sus mentores; es creíble y su reto frente al espectador es cumplido con creces. Michael Fassbender cierra el triángulo, casi erótico entre estos tres personajes.

De nuevo vemos a un Fassbender absolutamente mimetizado en otro papel súper diferente interpretando a Carl Jung, un colega de Sigmund Freud que lo sobrevivió y se volvió a su vez pilar del psicoanálisis. Fassbender aparece muy emperifollado con un acento estilizado, una forma de comportarse bastante hermética e igual así desaforado, frenético y lujurioso con un deseo indomable por el personaje de Knightley, muy diferente al David de Prometheus, Brandon de Shame, Magneto de First Class o Bobby Sands de Hunger.

Howard Shore y Peter Suschitzky impecables siempre en equipo con el maestro.

Pero Cronenberg, aparte de la soberbia dirección de actores que desarrolló en esta pieza, no lo veo en su esencia más allá del conflicto paternal entre Jung y Freud o la mitigación de la ninfomanía de Spielrein hacia su ilustre personalidad como ya habíamos dicho. No me llenó y de pronto lo que necesito, al igual que sucedió con Naked Lunch, son sesiones de repaso, una y otra vez. Cronenberg esta vez se basó en dos obras para descifrar el guión; una fue la novela de John Kerr A Most Dangerous Method y la obra de teatro The Talking Cure de Christopher Hampton. A mi parecer se pierde en la definición del psicoanálisis y termina con una interesante pero estándar historia de amor de época.

A Dangerous Method

Un gran suceso para los seguidores de este blog se logró a mediados de la semana pasada, nuestro querido David Cronemberg (The Fly, Dead Ringers, Naked Lunch) lanza el corto de su nuevo proyecto, A Dangerous Method. Una historia basada en la novela de John Kerr y que Christopher Hampton volvió obra de teatro. El mismo Hampton se encarga del guión de la peli y es la primera vez en mucho tiempo que Cronenberg cede esta responsabilidad, por lo que obviamente no veremos en pantalla una historia de serie B sino otra cosa. Esa otra cosa es el conflicto de Freud y Jung en el tratamiento de una hermosa paciente con un desequilibrio emocional grave. ¿Se acuerdan que dicho conflicto fue abordado muy entretenidamente por Jan Švankmajer en Přežít svůj život, bueno esta vez parece estar rodeado de una trama amorosa pero no estaremos completamente seguros hasta no ver la peli completa.

El equipo «cronenberguiano» está compuesto por Howard Shore, Peter Suschitzky, Ronald Sanders y el póker se completa con su actor fetiche Viggo Mortensen quien de nuevo adopta un acento foráneo y lo interpreta con una naturalidad impresionante. El reparto se completa con Keira Knightley, Vincent Cassel y Michael Fassbender quien obviamente debe aportar todo su ingenio histriónico pero a diferencia de Mortensen su acento simplemente se hace más británico.

Viggo Mortensen (Sigmund Freud)
Michael Fassbender (Carl Jung)
Keira Knightley (Sabina Spielrein)
Vincent Cassel (Otto Gross)

The Road

22/10/2010 3 comments

John Hillcoat, un director relativamente nuevo en Hollywood nos trae una hermosa peli muy triste y densa. Con Charlize Theron y un cada vez más grande Viggo Mortensen. No me gustó mucho la actuación Kodi Smit-McPhee pues se pasó de lastimera y creo que era el único distractor dentro de la narración sin embargo rápidamente era eclipsado por diferentes eventos dentro de la peli como las fugaces actuaciones de Robert Duvall y Guy Pearce, la fotografía muy saturada en el presente y muy opaca en tonos verdosos y grisáseos del futuro oscuro y apocalíptico, las cámaras de Javier Aguirresarobe o la producción de diseño de Chris Kennedy.

Si no es por el afiche no caigo en la cuenta, la musicalización estuvo a cargo del grandioso Nick Cave y Warren Ellis y le aportó esa sensación gutural, entrañable, gástrica a la historia. Un piano como protagonista en sinfonía con una serie de silencios eternos, muy incómodos en algunos momentos, muy inquietantes en otros.

La peli está basada en la novela de Cormac McCarthy y es difícil clasificarla entre una de ciencia ficción o «road-movie» me inclino más por la primera, pues es muy obvio que sea una historia de aprendizaje y maduración en el camino. Tiene un buen ritmo, es sencilla y directa, con una única objeción y es que nos siguen llegando las pelis tarde, esta es del 2009, pero bueno por lo menos nos siguen llegando. Lleva mucho tiempo en cartelera, en realidad, me sorprendió haberla encontrado este finde y pues aprovechando el puente me embarqué en esta historia.

Buena recomendación si aún la quieren ver, la verdad la sala estaba llena entonces creo que puede aguantar una semana más y si les gustan las de ciencia ficción sin necesariamente haber robots o naves espaciales puede ser una gran apuesta.

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