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Avengers: Endgame

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Hace dos semanas me ví Avengers: Endgame. Pregunté a una persona de confianza –Juan David Martínez Vergara, perdón por la delatada pero el consejo fue pésimo- que si no había problema en que yo no hubiera visto Captain Marvel (Capitana Marbelle en español), me dijo que no había problema y yo respondí que me parecía raro verme un «assemble» sin verme las anteriores o los satélites -como esa vez que me vi toda la primera temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. antes de ver Captain America: The Winter Soldier; ¿valió la pena la tortura de ver toda una temporada (incluso una segunda temporada) de Agents para ver la peli del Capitán? Sinceramente, ¿sinceramente?, no tanto, casi nada, pero mi tranquilidad estuvo intacta en la sala de The Winter Soldier, incluso sonreí de entender jodas entrelíneas-.

El consejo me pareció raro pero me demoré siglos en ver Infinity War porque decidí que me tocaba adelantarme en Thor: Ragnarok y Doctor Strange (según mi fuente, de nuevo Juan David Martínez Vergara), una muy buena y la otra como decepcionante, no valía la pena verlas). Al término de Infinity War, no sentí ningún vacío, disfruté una buena peli de Serie B y me fuí normal para mi casa.

Entonces no sabía qué hacer con Endgame pero decidí seguir su consejo… Pésimamente. Sólo hasta hoy escribo porque sólo hasta hoy logré ver Captain Marvel.

Fuímos con mi esposa quien había comprado las boletas. Ir a cine es una odisea pero es una experiencia incomparable, con ella se alcanza una variable que exponencia la experiencia aún más, y si le sumamos que encaletamos media de un excelente Malbec y un deliciosísimo Bánh-mì de Wok, ni siquiera me importó que hace más de 35 años no iba a cine a ver una peli doblada al español.

La sensación de ver una peli con vacíos en la redacción hacen pésima la experiencia. Debí haber visto Endgame después de Captain Marvel. ¿Fue buena Captain Marvel? No. Pero el arco de la historia requería esos conocimientos previos para entender o sentirse cómodo en numerosos momentos de Endgame y no pensar que fueron simplemente «force majeures» de los escritores para resolver el peo. Captain Marvel, realmente un poco por encima de las más malitas de Marvel Studios pero sin mucho qué proponer -de nuevo, al igual que con Black Panther, nada del otro mundo incluso una salida muy mediocre al tema de contrarrrestar un periodo terrible de duda sobre si Black Widow requería una «standalone», una excelente Wonder Woman en DC/Warner Studios, un álgido movimiento de #MeToo que requería urgentemente heroínas de peso y un disparo con salvas con una excelente actriz como Brie Larson-. La solución de Kevin Feige fue repetir la fórmula de Guardians of the Galaxy, esta vez dirigidos por Anna Boden y Ryan Fleck y con una banda sonora más noventera.

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No se puede tomar un producto como el de James Gunn y diseccionarlo indolentemente para repetir su fórmula. Sobre todo porque se sentía además demasiado copiado de las sensaciones de Top Gun, Terminator y Phantom Menace -que ya es muy malita como para de ahí tratar de copiar algo-.

Dejando ese punto quieto, y subsanando heridas aún más profundas con Captain Marvel, no me gustó realmente Endgame pero debo reconocer que es un final muy bueno para una gran era de pelis de explotación de cómix. Ellos (Marvel) deben reconocer que Thanos es un invento copiado de DC a partir de Darkseid, que en The Avengers de Joss Whedon no se tenía idea para donde se iba a dirigir todo, que su aparición (la de Thanos) al final de los créditos era el afán de ver que DC ponía en marcha un arco donde podría involucrar su malo más malo, que por lo mismo y después de Age of Ultron se decide que Whedon no es competente para seguir con el arco histórico general y que al final DC se enloda completamente con su Dawn of Justice.

Todo esto previo y Kevin feige encarando una nueva estrategia con Los Hermanos Russo, logran realizar una pieza muy conmovedora con un lindo cierre finalizando una onda tangencial en casi seis pelis pero sobre todo dando cierre a un total de más de veinte largometrajes.

Si me lo preguntan la hazaña es mucho más digna y meritoria que The Lord of the Rings: The Return of the King de Peter Jakson -donde claramente se lo aclamaba por su concepto de la trilogía más que por la calidad per sé de su pieza-.

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True Romance

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Hace pocos días, decíamos que Stoker fue la última cinta producida por Tony Scott y pues hablando de él, porqué no evocar un par de proyectos más del productor y realizador.

Siempre recordaré que Scott empezó su carrera con una de las pelis más impresionantes de mi niñez, The Hunger. Una historia de vampirismo ambientada en un clima muy cercano a la cinematografía de Blade Runner -dirigida por su hermano- donde se siente el paso del tiempo a través del moho y el polvo acumulados en grandes espacios con poca luz. Además el gusto por intercalar planos generales con primerísimos planos siempre fueron motivos de fascinación en las pelis de los hermanos Scott.

Al entrar a la universidad, después de dejarme el pelo largo y eventualmente hacerme nudos en él, la gente me decía que me parecía a Gary Oldman, Drexl Spivey en True Romance. Al escuchar esto, agachaba la cabeza un poco, me limpiaba la garganta y, generalmente, cambiaba de tema. Podría entenderse que el asunto me molestaba pero contrario a ello, sentía una especie de orgullo porque desde tiempo atrás mi admiración por el actor inglés era grande. Sin embargo, también relucía un sentimiento de pena porque no había visto aún la cinta. Me puse en la tarea de buscarla, y entre más lo hacía, parecía que más se me escabullía. No había en ese entonces, «torrents», «wishlists» de Amazon y lo peor es que nunca estaba disponible en los Betatonios de la esquina. Finalmente, fue quedando relegada en un rinconcito de mi mente y sólo volvió a brillar cuando nos enteramos de la muerte del director el año pasado. Volví a buscarla, estuve dispuesto a comprarla por Amazon pero la verdad estaba carísima y no sabía si valía la pena, hasta que por fin Cuevana la indexó y pude verla.

True Romance no parece una peli típica de Tony Scott. El realizador y productor gustaba más de las cintas de acción donde prevalece el héroe clásico que demuestra sus capacidades en el pico más alto de la trama o aquellas donde sobrecogido por todos los avatares del destino debe rehacerse o redefinirse. Tony Scott ejemplifica mejor esto con su portafolio siendo director de Top Gun, Days of Thunder, The Last Boy Scout o Unstoppable, por un lado, y Revenge, Crimson Tide, Enemy of the State, Domino o Deja Vu, por el otro. Tanto True Romance como The Hunger parecen pausas o pequeños paréntesis de su esparcimiento.

True Romance es una historia «pulp» donde se mezclan varios subgéneros del cine como, la serie B, los detectives, los policiás, los gangsters, el romance y el thriller. No por casualidad su escritor es Quentin Tarantino. Tarantino para 1992 había escrito tres guiones en Hollywood y había llamado la atención de la crítica por Reservoir Dogs al ganar un Spirit, ser la estrella en el Festival de Sitges y ser nominado en Sundance. Tony Scott, era ya un gran director-productor de renombre en la industria y quiso trabajar sobre el guión del joven sureño. No lo hizo mal, a mi parecer. True Romance es la historia de un vendedor de comics en Detroit (Christian Slater) que en el día de su cumpleaños se enamora de una acompañante (Patricia Arquette) y de cómo se ve envuelto en un rollo de narcóticos neoyorquinos, con la mafia de Nueva Jersey detrás. Las líneas de diálogo tienen mucho para exprimir, las constantes alusiones al cine, a Mr. Majestyk de Charles Bronson y especialmente a Sonny Chiba, fueron muy divertidas, claramente refieren el bagaje cinematográfico que tuvo Tarantino como empleado de una videotienda. Muchas de las conversaciones fueron reeditadas después en Pulp Fiction como por ejemplo cuando Jules (Samuel L. Jackson) pregunta al principio de la peli “…a qué se parece Marsellus Wallace?” (What does Marsellus Wallace look like?), esa línea (y las siguientes) la dice casi calcada Christian Slater en el diner a Michael Rapaport.

En casi todas las historias de Tarantino, se necesita de un despliegue importante de actores para desarrollar todos los personajes que dan forma al argumento. Curiosamente, su labor no funciona como contador de historias coral porque dichos roles tienen un tiempo de exposición limitado y nunca más vuelven a aparecer en la trama. True Romance no es la excepción, para lo cual simplemente se puede revisar el reparto: Christian Slater, Patricia Arquette, Dennis Hopper, Gary Oldman, Brad Pitt, Christopher Walken, Bronson Pinchot, Samuel L. Jackson, Michael Rapaport, Saul Rubinek, Conchata Ferrell, James Gandolfini, Anna Levine, Victor Argo, Chris Penn, Tom Sizemore, Kevin Corrigan siendo tal vez la figura más interesante Val Kilmer como el mentor que evoca a Elvis Prestley.

El ejercicio de interpretar a Tarantino resultó muy bien. Scott logra darle connotaciones «shakespearianas», gracias en parte a la cinematografía de Jeffrey L. Kimball y la música original de Hans Zimmer pero más que nada porque sigue siendo sencillamente una peli de Scott. Tarantino después vendería los derechos de Natural Born Killers a Oliver Stone, y aunque a mi personalmente me pareció una de las últimas grandes piezas relevantes del director, Tarantino la odiaría con todo su ser y decidiría que de ahí en adelante dirigiría cada uno de sus guiones.

En esencia, Quentin Tarantino es escritor y escuchando sus últimas declaraciones donde anuncia su retiro, no le vendría nada mal a su estilo dedicarse a escribir y que otros reinterpreten sus líneas. Claramente, sus piezas se han vuelta una mezcolanza repetitiva sin mucha originalidad o sorpresa.

Nota personal. Tarantino profundo admirador de Sonny Chiba, lo trae a trabajar en Kill Bill como el gran maestro de Hattori Hanzo hacedor de legendarios sables.

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Unstoppable

Tony Scott hermano menor de Ridley Scott abnadonó el corte independiente y se vistió de traje comercial muy temprano. Para este blog es muy importante por su ópera prima, The Hunger peli que vi a muy temprana edad y que transformó no sólo la forma de ver los vampiros sino el cine como tal. Sin embargo no fue sino hasta casi veinti tantos años después que pude afiliar este director con The Hunger y Top Gun, Beverly Hills Cop II o Days of Thunder, antes me hubiera sido simplemente descabellado. Pero el menor de los Scott en su afán comercial nos ha traído igual buen material, comercial, pero buen material como el simil de vaqueros Revenge, The Last Boy Scout o incluso mi primer acercamiento a Quentin Tarantino, True Romance.

En fin, dedicado al thriller de acción y las teorías de conspiración ha juntado actores realmente importantes como Gene Hackman, Robert De Niro, Robert Redford, Brad Pitt y cómo olvidar el actor que se ha hecho fetiche del director, Denzel Washington.

Cómo ven no hay mucho que decir de esta peli, es plana, es directa, es tensionante, tiene unos efectos especiales muy buenos y está nominada al Oscar por mejor mezcla de sonido. Fue basada en hechos reales y si, es divertida un poco pero es supremamente predecible. Esta peli es más importante por Scott o por Washington pero no pasara a ser nada destacado, ni siquiera le auguro buena suerte en los galardones de La Academia.

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The Hunger

The Hunger, o El Ansia como llegó a Colombia, es una peli de Tony Scott conocido por su carácter comercial quien de la mano de Jerry Bruckheimer ha tenido  éxitos de taquilla como Top Gun, Beverly Hills Cop II, Crimson Tide, The Fan y Spy Game (entre otras).

El Ansia es una de esas pelis que me veía en el Museo de Arte Moderno cuando era más pequeño y que definitivamente me dejaron una huella bien profunda. A mis escasos diez años, no podía entender en ese entonces mucho más de una fuente de la eterna juventud y un triángulo amoroso. Pero con el paso del tiempo, el excelente buqué permanecía en mi memoria y los responsables eran David Bowie con su papel andrógino, la joven Susan Sarandon en todo su explendor como actriz y como mujer, la femme fatale Catherine Deneuve que más que hermosa era exquisita y el mismísimo Tony Scott que mucho antes que ser comercial tenía un buen don para las pelis independientes (muchas hoy en día tratan de alejarse del ámparo de Bruckheimer para tener ese picantico innato en él).

El vampirismo nunca fue exaltado de una forma tan elegante, sofisticada y a su vez alejado del cliché draculiano. Y aunque prematura para mí, El Ansia es una de las pelis que más recuerdo por su impactante factura.

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