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The Irishman

Para nadie es un secreto que el problema de Martin Scorsese con los audiovisuales contemporáneos no tiene nada que ver con la TV o sus productos por si mismos; en varias ocasiones lo hemos visto dirigir y producir este tipo de piezas, generalmente, asociado a HBO que muy congruente a su leyenda es otra cosa; y no son pocas tampoco, desde Vynil y Boardwalk Empire hasta una cantidad innumerable de documentales de todo tipo dirigidos a este medio. No es ni siquiera lo comercial su tema directo con Marvel Studios y su comparación con parques temáticos, es precisamente que Disney volvió esa sub-subcategoría de la serie B (cómic-superhéroe) en un acto panfletario que los pueda beneficiar en sus negocios transversalmente, negando la naturaleza misma del arte del cinema para compartir experiencias, generar empatías o deconstruir perfiles psicológicos. Una relación que él mismo define de humano a humano.

No quiero alargar mucho esta introducción porque mi objetivo no es volver esta entrada un foco de lo que hace o no Buena Vista International, así que mejor avancemos.

Quiero pensar que es tan abierto a esta discusión que incluso fue motor de la preproducción del Joker que terminó atrayendo a Robert De Niro y dándole luz verde a la dupla Todd Phillips/Joaquin Phoenix pero luego un proyecto más llamativo, más de lo suyo, como The Irishman, empezó a copar la totalidad de su atención hasta que abandonó el barco. Entrelíneas pareciera que estaba muy interesado en el perfil del villano que ya tenía Warner Bros. -y que supuestamente lo habría desarrollado en un prototipo Todd Phillips– para dirigirlo y traer a Leonardo DiCaprio como protagonista -sabiendo de antemano que Phillips tenía desarrollada la idea exclusivamente para Joaquin Phoenix-. Creo que en la pelea, el maestro perdió interés por el proyecto pero dejó asociado a De Niro, una gran agitación que terminó funcionándole de maravilla a la producción, a la peli misma y, ojo al dato, dejó enclavada a Emma Tillinger Koskoff que produjo Joker y le permitió usar el resto del equipo de The Irishman para terminar la grabación.

Scorsese tiene una excusa para hacer una pieza audiovisual. Sea una peli, un corto, un episodio de una serie, un documental. El tema obviamente es importante, dará la forma del contenido, la dirección de arte, la fotografía, la iluminación, todo lo estético y todo lo de fondo. Esta afirmación es tan ambigua que se ajustaría a cualquier director de cine incluso si pudiéramos reunir y resumir tipologías en los temas que Scorsese ha venido acumulando con el paso de su carrera. Sin embargo, algo que me fascina de él, en todas sus piezas, es su capacidad pedagógica. Es un maestro. Cada obra en su portafolio es una Masterclass de narrativa; audiovisual, textual o rítmica. Son cadentes, son distintas, han venido evolucionando con el paso del tiempo y han tomado una lógica y una «manniere» muy de su personalidad pero no necesariamente se ha estancado o se ha vuelto iconoclasta como podría ser la tentación y tendencia.

Su profundo conocimiento del Nuovo Cinema Italiano -esclarecido en varios documentales que le conozco sobre encuadres, narración y estética- definió su rúbrica a principios de los 70’s.
Amigos y amigas, estamos hablando de una leyenda andante que ya por 1974 había desarrollado clásicos instantáneos como Mean Streets y Taxi Driver. De los 80’s a mediados de los 90’s podría uno decir que cada uno encuentra sus favoritos «martinianos» (o «scorsesianos» como prefieran) -los míos sin lugar a dudas Goodfellas, Cape Fear y The Age of Innocence-, algunos alegarán que su esencia está en su genial pedacito en New York Stories o una y cada una de las nominadas que perdió el duelo final en la irresponsable época de Los Oscar que lo marginó de su(s) correspondiente(s) distinción(es). No importa. Descubrir cuál es la preferida de cada uno y definirla como la mejor del portafolio del realizador es un acto futil y sin sentido. Lo importante es que se le reconoció como Cinema de Autor, el suyo, y el de varios de sus colegas contemporáneos… Casi me atrevo a decir que fue la época dorada del cine.

¿Y qué de su estilo reconocemos en The Irishman?
(Que finalmente es nuestro centro de discusión)

Me atrevo a decir que su declaración fue tan contundente (la de Buena Vista) que lo primero para poderla afirmar y más llamativo, al fin y al cabo, fue traer a su guardia pretoriana en cabeza de Joe Pesci y Robert De Niro; en el marco meramente de la historia se necesitaba una tercera pieza que terminó siendo Al Pacino convencido por De Niro -discrepo que el ideal hubiera sido él, ya hablaremos de eso-. Después vendrían los centuriones; los optios, Rodrigo Prieto que ha venido trabajando con el maestro desde hace ya tres proyectos atrás (The Wolf of Wall Street, Silence y ahora The Irishman), un viejo conocido para las partituras con Robbie Robertson y Emma Tillinger Koskoff para completar el resto de la producción; y si me lo permiten, diría que no existiría Martin Scorsese sin su pilus prior centurion: Thelma Schoonmaker, la dama detrás de su ingenio, capaz de desenredarlo y de ordenarlo para presentarlo.

Esa es su firma.
Un ejercito conocido organizado y bien dispuesto.

Se quejan que Scorsese se volvió loco con Netflix y sus tres horas veintinueve minutos porque es demasiado para una peli pero se olvidan de Silence (2 horas 41 minutos), The Wolf of Wall Street (3 horas), The Aviator (2 horas 50 minutos), Gangs of New York (2 horas 47 minutos) o Casino (2 horas 58 minutos) ¿O es que sólo se nos hace excesivo esos 29 minutos por fuera del promedio? Scorsese está más del lado de Ettore Sottsass, aquel que fundó el Memphis Milano y que diseñó la esencia de los años 80’s llena de colores y texturas; un rococó que tenía como lema que «con menos hay aburrimiento» en claro contraste con el minimalismo de la Bauhaus. Después del paso de los años -y cada vez más, por lo mismo, estoy más seguro de eso- el adulto mayor está con menos tapujos en la boca, su interés no es callarse nada, por el contrario tratar de decirlo todo y casi que al mismo tiempo. Scorsese no es diferente (por eso Thelma Schoonmaker es una pieza esencial para la cordura de su narración), dispone su ejercito y los colores su verborrea de las mafias ¿Cuál en este caso? La de los camioneros de todo Estados Unidos y así una gran pieza para disfrutar y analizar.

Ahora bien, Al Pacino suena muy bien en las marquesinas de la pieza pero no cuadra su Jimmy Hoffa en su desempeño. Sus gritos, sus movimientos, todo su rol se refiere y se hace muy cercano a Tony Montana, no estoy comparándolo con el Jimmy Hoffa de Jack Nicholson -no sé cuál sea mejor- pero todo parecería más coherente si Stephen Graham y Al Pacino hubieran intercambiaddo papeles; si querían darle más protagonismo hubieran podido tranquilamente hacer más énfasis en esta relación con Tony Pro, una rivalidad entre Detroit y Florida; igual Pacino hubiera podido asumir su posición con gallardía así como loable fue la actitud de Anna Paquin en un modesto pero protagónico personaje o el mismísimo Joe Pesci que creo hizo el papel de su carrera, sobrio, pausado, implacable, sereno, letal. No me saco la idea de que embelezados con la figura de Pacino se les olvidó alguien que hubiera funcionado mucho mejor, y en honor a los viejos buenos tiempos: Ray Liotta.

Aparte de éste que personalmente considero el único descache, y ya finalizando la entrada, no sólo para The Irishman sino para cualquier peli de Scorsese hay que prepararse bien, hay que haber dormido bien, comido bien y no haber tomado mucha agua, hay que estar alerta para todo el aluvión que se viene encima y sentarse a disfrutar sus tres horas veintinueve minutos. Tres cosas me llamaron la atención a primer golpe de vista y que están intrínsecamente relacionadas con las declaraciones de Scorsese (1) Martin Scorsese no está en contra de la tecnología, la ciencia y los desarrollos dentro del cine, filmó su peli en digital y con un despliegue de efectos especiales loquísimo para contar la historia de tres personajes durante treinta años de historia con los mismos actores, es decir, no es Christopher Nolan evangelizador del formato iMAX sino casi que es Richard Linklater y su perspicacia experimental (2) así como Linklater creo que valida otros estilos de narración cinematográfica actuales, ingeniosos y originales -no sé si me siguen pero hay muestras perceptibles de muchos autores- e.g. Wes Anderson (cuando enumera las pistolas, cuando nombra las muertes y su ficha técnica), Quentin Tarantino (con su caprichosa oda a la sangre y el «gore») seguramente cuando la revise pueda encontrar otros pero, lo que intento decir es que Scorsese armó un gremio tácito de realizadores en frente a nuestras narices (3) la más intrigante de todas, a la altura del minuto 30 de la tercera hora (2:30hrs), De Niro mira a la cámara; quedé perplejo -me alegré de tener Netflix porque podía devolverme a revisar a ver si había sido yo o qué-; repetí el minuto y sí miró a cámara, con la boca abierta continué viendo y ¡Juepuerca! Otra vez, De Niro miró a cámara por segunda vez y a la altura del minuto 33 un poco más evidente volvió a mirar; en este juego de validar técnicas y sus realizadores ¿Quién le habla a la cámara y rompe la cuarta pared? Generalmente, se hace en comedias de grandes genios como Mel Brooks o los Monty Phyton tal vez Woody Allen y de pronto un poco más serio Michael Haneke o los muchos intentos de Terry Gilliam de consumar su Quixote, no recuerdo que lo haya hecho antes ¿The Departed tal vez? ¿Bringing Out the Dead? Pudiera ser The Last Temptation of Christ pero ¿Por Qué lo haría Scorsese justo en The Irishman? Sólo se me ocurren conjeturas como que el guiño es hacia el público, nos quiere de aliados en su campaña porque seguro no tiene que ver con la validación de Deadpool (*)

* Estoy viendo el documental The Irishman In Conversation y sí, parece ser un error de De Niro y una indulgencia tanto de Scorsese como de Prieto donde sobrevive la esencia de la escena por encima del error. Y es que explican que todo el tema del CGI de ILM, para volverlos más jóvenes o más viejos, requería una concentración absurda, ya que había dos cámaras por cada actor para los efectos además de las “narrativas”; hay un chiste en el docu donde están Pesci y Scorsese hablando y Pesci dice que todo el mundo le daba órdenes de no mirar la cámara, no mires la cámara, no mires la cámara, ¡Cuál puta cámara! -respondía-, en mi época sólo había dos cámaras y ya.

Haciendo relación al CGI de ILM en el docu, Scorsese dice que hay una situación de alivio para él en cuanto no tiene que tener un actor para cuando el personaje tiene 30 años, otro para cuando tiene 50 y otro para cuando tiene 80 años, no tiene que explicar la escena, la línea, la intención, el primer actor ya lo sabe y además es un actor de primera categoría que es cambiar de moldear su eje histriónico para lograrlo. Ahora bien, a muchos actores les puede gustar el reto o no, pero es un reto. Es un personaje en sus 30’s, en sus 50’s y en sus 80’s, tienen pegadas unas marcas en la ropa y casi como en teatro tienen que darlo a entender con voz, con expresión corporal, con talento. El CGI es el nuevo maquillaje se pueden ahorrar horas y horas de maquillaje, se va a perder ese romanticismo que también tenían las pelis con efectos de «stop motion», pero va a haber una consistencia tanto del personaje como de sus rasgos a lo largo de la peli que va a ser un gran aporte de esta tecnología de ahora en adelante… Lo de las cámaras, ya se revisará… Forget ’bout it!

Nota personal: ¿Recuerdan mi juego con Richard Nixon en este blog? Al final de la entrada de The Butler está la definición «colección de interpretaciones de Richard Nixon; un personaje histórico pero shakespeariano y vil ala Richard III que se considera deforme y sensible al desprecio de su pueblo». A partir de allí se pueden ver esas interpretaciones recolectadas aquí. Hace rato no lo jugaba, tal vez porque con el paso del tiempo, Nixon ya no es un referente tan claro y se ha perdido interés en su figura a medida que Vietnam y el asesinato de JFK se va quedando olvidado. Incluso en Watchmen el presidente es Robert Redford, Nixon apenas pasa nombrado. En The Irishman, vuelve a parpadear la imagen de un Nixon, no como Richard Nixon sino el Presidente Nixon, y su responsable Jeff DeHart, prácticamente un desconocido pero si aparentemente un comediante imitador. Divertido. No sólo porque aparece en sólo dos instantes muy fugaces sino porque además lo hace de una manera muy sutil lo cual le aporta mucha gracia y agudeza al impostor 😉

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Joker

Por fin podemos volver a abrir los ojos al universo completo de YouTube, Twitter, Instagram (y para los que siguen usándolo, Facebook). Por fin, está al alcance de nuestras salas de cine la peli más esperada de este año, sin lugar a dudas, para bien o para mal.

Esta reseña creo está libre de contenido revelador importante, así que tranquilidad que la idea es discutir sin tener que estropear la experiencia de otros.

Lo primero que quisiera decir es que durante todo este proceso de concepción, el más elegante de todos fue el señor Todd Phillips que se comportó como un verdadero «gentleman» y a quien desde mi anonimato le mando un fuerte aplauso y todo mi respeto; su finura para detallar el diario vivir del rodaje, la forma de interactuar con los más ansiosos, su forma muy distinguida de batallar en Venecia peleándose codo a codo con pesos pesados del cine independiente como Roman Polanski, Pablo Larraín, Steven Soderbergh, Noah Baumbach, Hirokazu Koreeda (ganador regente de Cannes), Atom Egoyan, para luego, salir campeón con su León de Oro y refortalecido a un estreno mundial.

Su frase el día del estreno: “Finalmente. Es ahora su peli“.
Le bajó al frenesí de la cuenta regresiva, los «teasers», los «trailers», los cortos, las entrevistas y ya. Una última publicación, un fotograma y silencio absoluto. Está en nosotros interpretarla.

Ahí está la esencia de esta pieza. Nos puede gustar o la podemos detestar (quién ¿? No sé. Es posible) pero lo importante es que no es una historieta más, no es una peli de superhéroes y ya, no llega al culmen del asunto con una invasión de extraterrestres extravagantes, no hay distinción de razas y superrazas, ni tiene una batalla épica de dos pueblos legendarios terrestres o espaciales; eso si es una historia exquisita dentro del Universo Creativo (no cinemático) de DC Comics/Warner Brothers, es por sobre todo un cómic de un drama humano, de un ser humano quebrado. Así su director y guionista trate a toda costa de negarlo.

Tal vez, lo pretencioso de Phillips no sea lanzarnos esa frase de cajón («no es mi pieza, es su arte») porque dentro de su aseveración hay algo de inseguridad genuina, su primer referente va a ser un mostro como Christopher Nolan -a mi parecer, nunca lo pudimos discutir porque nunca me animé a hacer una reseña completa de La Trilogía; sin embargo, los vacíos del Universo de Nolan se llenaban fácilmente con la exposición y la explotación de cada elemento de la producción, llegando a una tercera experiencia casi mediocre en todo sentido-. Entonces, lo realmente presuntuoso en Phillips es afirmar que no es una peli de género (o subgénero, como quieran). El Joker pertenece a un universo, a una realidad donde existe un hombre llamado Bruce Wayne, hijo de Thomas y Marta Wayne, asesinados en un callejón de mala muerte en Gotham y en una sociedad corrupta y putrefacta. Además es demente, impetuoso, visceral, perturbado y con una carcajada siniestra. Podemos estar de acuerdo que no se parece en nada a cualquier otro cómic de Marvel o su Universo Cinemático pero su eje narrativo, por el contrario, enlaza obras maestras de autores sinnúmero sobre este peculiar personaje. Negarlos es tratar de llevarse el crédito de todos ellos.

De acuerdo, hay un cómic de Brian Azzarello y Lee Bermejo que toman al Joker como antihéroe durante el noventa por ciento de la trama que no tiene nada que ver con esta pieza. Otro con gran protagonismo del Joker es Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth de Grant Morrison y Dave McKean pero de nuevo sin relación a este arco de origen. Las fundaciones del personaje de Phillips y su compañero de guión, Scott Silver, pudieran ir más de la mano de referencias cinematográficas que de viñetas. Pero no se puede tapar el sol con las manos, vamos a encontrar relación en las líneas de The Dark Knight de Frank Miller, y sobre todo en las de The Killing Joke de Alan Moore (o las ya referidas de Azzarello y Morrison) pero igual lo haremos con el Joker de Nolan porque al igual que en la versión del oriundo de Nueva York, ambas producciones estudiaron los cómix con un total respeto y vehemencia.

Uno de los grandes aportes de este par de artistas, Nolan y Phillips, se intersecta en esa misma definición del héroe en una cruda realidad, con la ventaja que Joker se permitió la licencia de una clasificación más adulta para su audiencia. Directamente significando más violencia gráfica, más líneas de contenido complejo y referencias audiovisuales más maduras/grotescas. Más «jokerianas».

Arthur Fleck es un personaje completamente anónimo en Gotham. No existe. Un ser indefenso, humillado, quebrado, un don nadie, un payaso. Su realidad obviamente desentona con la de Los Wayne por la naturaleza del contraste de la salvaje desigualdad en la que se cocina la ciudad pero lo realmente bonito de esta peli es que al centrar un eje narrativo en un personaje antagónico los demás personajes no pueden ser aún más malos, la solución más natural es que no hay persona(jes) totalmente malos o buenos, es bueno, encontrar la esencia del ser humano en cada uno de ellos porque finalmente son reflejo de lo que somos todo el resto de nosotros como su sociedad. Y así sus notas de delirio (no de reflexión) no son las de Azzarello, son más cercanas a las de Travis Bickle en Taxi Driver de Scorsese; una nobleza desencajada que termina siendo oprimida y violentada para después tomar desquite y fuertes represalias; una relación pasivo-agresiva típica de un sicópata. Sus sueños de ser comediante y alcanzar reconocimiento mediante una figura pública, si hacen parte del espectáculo televisivo de Miller en el Dark Knight pero lejos, muy lejos, si nos fijamos en las coincidencias con Rupert Pupkin de The King of Comedy también de Scorsese (que hace poco liberaron del catálogo de Netflix). Y finalmente, la esencia de la historia no está en las viñetas de Moore, la erupción del desvalido, la efervescencia de la neurosis y su proyección en una turbamulta enardecida son pilares de la crítica de Network de Sidney Lumet.

Es un homenaje a Nolan, a Hans Zimmer y a Wally Pfister desde las esquinas y de igual a igual con Lawrence Sher de director de fotografía (desde The Hangover) y con las partituras de Hildur Guðnadóttir, la chica islandesa que nos cautivó en Arrival y The Revenant.

Que si me gustó el desempeño de Joaquin Phoenix como Joker ¿? Mucho. Tanto como el trabajo de Frances Conroy, Robert De Niro y Brett Cullen más bajos en protagonismo pero con destellos de genialidad en la misma realidad y tanto me gustó el trabajo de Phoenix que cambié mi disfraz de este año y quiero intentar hacerle un homenaje en octubre. Que si me pareció este Joker mejor que el de Nolan ¿? Se tornará bizantina y no creo que tenga sentido particularmente esa discusión, acalorada, mucho, entretenida, si, pero a lo que debemos llegar es que ni podemos juzgar a quien abrió el camino (Cesar Romero), a quien le devolvió el estatu dramático (Jack Nicholson), al que nos enamoró (Heath Ledger) y que el verdadero descache es Jared Leto con un Joker vacío, simple e inofensivo. Ridículo en todo sentido.

¡Véanla en cine!
Vale mucho la pena.

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Joker

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Dir: Todd Phillips
En una apuesta por ser completamente diferente a Marvel [Studios], Warner Brothers se arriesga con el guión de Todd Phillips y Scott Silver (en principio, el rumor iba con la producción de Martin Scorsese y Mark Wahlberg pero IMDb parece negarlo) para sacar adelante lo impensable, un arco narrativo paralelo a la corriente de Zack Sneider, Chris Nolan, sin necesariamente negarlos sino por el contrario… Igual que en los comix, abrir el portal a que un dibujante pueda esgrimir su historia, mediante una ligera conexión a la trama central pero con una propuesta que nos haga estremecer. Sin tener la obligación de un sólo ‘Universo Cinemático‘.

Yo sólo digo que Joaquin Phoenix es un artista que necesitaba desde hace mucho tiempo Warner en esta carrera de «comic exploitation».

* Ojalá nos haga pasar la página de Zack Sneider y olvidar, lo más pronto posible, su Lex Luthor de Jesse Eisenberg

Para la muestra este afiche y obviamente los corto-avances que genialmente han logrado publicitar:



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The Hangover Part III

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Una de las grandes desilusiones del 2011 fue ver como Todd Phillips escritor, productor y director de The Hangover feriaba y explotaba su éxito en cuanta pieza era él responsable en el mercado «hollywoodense». Desde Due Date hasta Project X -peli que vi y que aún no me han dado ganas de reseñar- todo parecía una copia barata de excesos inconmensurables o de personajes aprovechados de otros mediante manipulación -emocional o farmaceútica-. Parecía que la genialidad de Phillips en Old School o en The Hangover había desaparecido y el fondo de ese valle creativo parecía ser la secuela de The Hangover donde sencillamente no había nada novedoso. Todo era calcado tal cual de la primera parte con pequeños cambios que da vergüenza volver a nombrar.

The Hangover es lo que he venido denominando como comedia épica, tal vez la más grande de la década pasada, gracias a su giro como «road-movie». Logró desarrollar una narrativa innovadora, incluso para Phillips, donde cuatro amigos se reúnen en Las Vegas para una de sus despedidas de soltero y todo sale mal. Una noche de excesos y un amanecer en medio del caos donde aparentemente nadie recuerda nada. Una gran historia que ganó Globo de Oro e incluso fue reconocida dentro de las mejores de ese año en el gremio de escritores.

Este año, se anunció el final de la serie, la tercera parte de lo que supuestamente siempre se había conceptualizado como una trilogía, en donde en aras de la verdad, parece una salida para mejorar el paso en falso de la segunda parte y de alguna forma volver a recoger millonarias retribuciones -que a pesar de lo muy cuestionado de su guión, The Hangover Part II logró sorpresivamente recaudar un poco más de 580 millones de dólares, alrededor del mundo-.

Finalmente, para no enumerar la cadena de eventos que es The Hangover 3, lo primero que alivia es que no es la repetición de la primera parte ergo no es la repetición de la segunda parte y, así, es una apuesta más original de lo que veníamos experimentando; gran parte de los chistes son dañados por la excesiva revelación de los avances en los cortos promocionales -por lo que recomiendo abstenerse de verlos antes de asistir a la peli-.

Phillips trata de cerrar cabos, refiriéndose a sus partes anteriores, sin excederse en recuerdos, y aunque no llega ni ligeramente a alcanzar la excelencia de su primera parte, es muy superior a su secuela; trae referencias de Sid el papá de Alan (Jeffrey Tambor), Jade la primera esposa de Stu (Heather Graham), su hijo Carlos (Grant Holmquist), el Doug Negro (Mike Epps) y refrescando de nuevo la franquicia con muy buenos nuevos personajes. Termina uno preguntándose entonces porqué no elaboró un poquito más el guión de la segunda parte para que todo hubiera cuajado mejor. Leslie Chow (Ken Jeong) es el personaje encargado de darle redondez a la historia, en vez de Alan (Zach Galifianakis) que se había vuelto demasiado repetitivo y acartonado. La historia obtiene un buen final y la verdad no me extrañaría una cuarta parte dado en parte al cuasiabierto desenlace.

Hay muchas partes de la pieza que pagan su boleta en cine. Para mi definitivamente la llegada a Las Vegas sonando ‘Mother‘ de Glenn Danzig es simplemente épico pero también lo es ‘Hurt‘ en la versión de Ken Jeong, haciendo karaoke de la versión de Johnny Cash, que a su vez hizo la versión de Nine Inch Nails -que también sonó en la cinta cantada por el mismísimo Trent Reznor– 😉

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Identity Thief

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Identity Thief es una nueva comedia de Seth Gordon que raya dentro de la explotación al llegar a parecerse demasiado a Due Date de Todd Phillips. Básicamente, Identity Thief es una road-movie donde su protagonista se ve forzado a atravesar por conveniencia medio país con un personaje desagradable, molesto, en algunas situaciones sociópata pero termina dándole la vuelta al asunto para encontrar lo mejor de la situación.

El director de Horrible Bosses opta por refrescar la trama no con situaciones graciosas sino más bien con comedia física -de acuerdo, Due Date también usa comedia física pero recurre más a lo incómodo, lo fastidioso y lo irritante en vez de lo grotesco o lo aberrante-. Si uno se pone a analizarla bien, Jason Bateman se repite en su eterno papel de «yuppie» emproblemado que viene desarrollando incluso desde Arrested Development; por si solo Batemant ya no logra ser gracioso y entra en ese grupo maldito de comediantes que si no dan un giro audaz y diligente, su fosa ya está cavada y sólo hace falta echarle tierra. En la otra esquina, Melissa McCartthy desde su nominación al Oscar viene experimentando vertiginosamente una serie de papeles que le han sobrellevado retos importantes. No podemos simplemente categorizarla como la gordita tierna, la marimacha o la desagradable «white trash» que aquí interpreta. No. McCartthy logra darle equilibrio y balance a todos sus personajes y puede sacar el cliché de cada uno de ellos para mezclarlo con sensibilidad, grosería, rudeza o pudor; nos conmueve, nos repugna pero igualmente nos divierte.

Identity Thief está escrita por Craig Mazin, la mente detrás del Hangover de Phillips y nos trae una bomba de desfogue, un desahogo dramático para presentarnos una opción sana de esparcimiento. Garantiza risas, carcajadas y diversión. Es posible que sea mejor verla en casa que pagar la boleta de cine pero si uno es fanático de la comedia física seguramente no se sentirá traicionado. Ahora bien, Mazin también está encargado de la tercera parte de la franquicia de Phillips, una gran responsabilidad para el cierre de la serie, sobre todo al saber que la segunda salida fue tan mala.

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The Hangover Part II

Me he dedicado en estos últimos fines de semana a proponer pelis ligeras que puedan ayudar a sostener una larga tarde de domingo, en teoría, definida para el descanso y esparcimiento después de jornadas muy pesadas en la semana. 

Bueno, hoy vuelvo a romper la rutina proponiendo una peli que no hay que ver: The Hangover Part II. Todd Phillips con esta cinta logra quizás el mayor descalabro hasta ahora en su carrera de director. Después de constantemente sorprendernos reinventándose y proponiendo cosas nuevas dentro de la comedia física, pero con The Hangover Part II, seguida de la también desafortunada Due Date , parece que Phillips ya llegó a su punto más alto y empezó su declive. 

Un proyecto descaradamente calcado de su primera parte. La misma historia, los mismos personajes. Increíblemente, pero las mismas bromas y casi los mismos diálogos. No hay derecho. Cambian el bebé por un mico, el diente por un tatuaje, el tigre por un elefante. Aunque me logró sacar dos risitas, la peli me pareció en su totalidad muy aburrida. HBO repitió varias veces The Hangover parte 1 y ahora hace lo propio Cinemax. Contrario a su segunda parte, después del trago de Jagermeister, el plano de Las Vegas y los primeros diálogos de vuelta en el hotel uno disfrutaba de chistes frescos y una excelente historia que a la postre le significó nominación a mejor guión en los BAFTA’s o incluso Globo de Oro a mejor comedia o musical. 

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Due Date

Ciertamente Todd Phillips nos vuelve a sorprender y es imposible no compararlo con su anterior producción The Hangover porque se presenta el nudo casi con los mismos patrones y con los mismos chistes. No es comparable en calidad pues la historia en The Hangover es mucho mejor desarrollada y no es tan predecible, y aunque aparece de forma destacada Robert Downey Jr. las actuaciones no fueron tan bien logradas, incluso Galifianakis pareció interpretar la farsa de un hombre afeminado no muy creíble pero si muy gracioso. Una paradoja del comediante.

Creo que esta peli por primera vez siembra mis dudas sobre la calidad de la secuela de The Hangover que próximamente empieza producción y que tuvo tantos medios alrededor por la discusión que hubo entre la producción y Galifianakis por intentar incluir a Mel Gibson como personaje dentro de la historia.

En fin. Es sorpresiva, épica en humor y muy divertida. Me pareció interesante que la historia se centra en Downey Jr. y Galifianakis pero el director le pone a uno como espectador muchas trampas exponiendo fugazmente a RZA como revisor de maletas en el aeropuerto, a Michelle Monaghan como la esposa, Juliette Lewis como la farmaceuta o simplemente Jamie Foxx como el mejor amigo de Downey Jr. y en esas trampas uno queda atrapado hasta que es sorprendido con una nueva broma.

Si la peli no es buena por lo menos lo hace a uno desternillarse de la risa.

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