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The Irishman

Para nadie es un secreto que el problema de Martin Scorsese con los audiovisuales contemporáneos no tiene nada que ver con la TV o sus productos por si mismos; en varias ocasiones lo hemos visto dirigir y producir este tipo de piezas, generalmente, asociado a HBO que muy congruente a su leyenda es otra cosa; y no son pocas tampoco, desde Vynil y Boardwalk Empire hasta una cantidad innumerable de documentales de todo tipo dirigidos a este medio. No es ni siquiera lo comercial su tema directo con Marvel Studios y su comparación con parques temáticos, es precisamente que Disney volvió esa sub-subcategoría de la serie B (cómic-superhéroe) en un acto panfletario que los pueda beneficiar en sus negocios transversalmente, negando la naturaleza misma del arte del cinema para compartir experiencias, generar empatías o deconstruir perfiles psicológicos. Una relación que él mismo define de humano a humano.

No quiero alargar mucho esta introducción porque mi objetivo no es volver esta entrada un foco de lo que hace o no Buena Vista International, así que mejor avancemos.

Quiero pensar que es tan abierto a esta discusión que incluso fue motor de la preproducción del Joker que terminó atrayendo a Robert De Niro y dándole luz verde a la dupla Todd Phillips/Joaquin Phoenix pero luego un proyecto más llamativo, más de lo suyo, como The Irishman, empezó a copar la totalidad de su atención hasta que abandonó el barco. Entrelíneas pareciera que estaba muy interesado en el perfil del villano que ya tenía Warner Bros. -y que supuestamente lo habría desarrollado en un prototipo Todd Phillips– para dirigirlo y traer a Leonardo DiCaprio como protagonista -sabiendo de antemano que Phillips tenía desarrollada la idea exclusivamente para Joaquin Phoenix-. Creo que en la pelea, el maestro perdió interés por el proyecto pero dejó asociado a De Niro, una gran agitación que terminó funcionándole de maravilla a la producción, a la peli misma y, ojo al dato, dejó enclavada a Emma Tillinger Koskoff que produjo Joker y le permitió usar el resto del equipo de The Irishman para terminar la grabación.

Scorsese tiene una excusa para hacer una pieza audiovisual. Sea una peli, un corto, un episodio de una serie, un documental. El tema obviamente es importante, dará la forma del contenido, la dirección de arte, la fotografía, la iluminación, todo lo estético y todo lo de fondo. Esta afirmación es tan ambigua que se ajustaría a cualquier director de cine incluso si pudiéramos reunir y resumir tipologías en los temas que Scorsese ha venido acumulando con el paso de su carrera. Sin embargo, algo que me fascina de él, en todas sus piezas, es su capacidad pedagógica. Es un maestro. Cada obra en su portafolio es una Masterclass de narrativa; audiovisual, textual o rítmica. Son cadentes, son distintas, han venido evolucionando con el paso del tiempo y han tomado una lógica y una «manniere» muy de su personalidad pero no necesariamente se ha estancado o se ha vuelto iconoclasta como podría ser la tentación y tendencia.

Su profundo conocimiento del Nuovo Cinema Italiano -esclarecido en varios documentales que le conozco sobre encuadres, narración y estética- definió su rúbrica a principios de los 70’s.
Amigos y amigas, estamos hablando de una leyenda andante que ya por 1974 había desarrollado clásicos instantáneos como Mean Streets y Taxi Driver. De los 80’s a mediados de los 90’s podría uno decir que cada uno encuentra sus favoritos «martinianos» (o «scorsesianos» como prefieran) -los míos sin lugar a dudas Goodfellas, Cape Fear y The Age of Innocence-, algunos alegarán que su esencia está en su genial pedacito en New York Stories o una y cada una de las nominadas que perdió el duelo final en la irresponsable época de Los Oscar que lo marginó de su(s) correspondiente(s) distinción(es). No importa. Descubrir cuál es la preferida de cada uno y definirla como la mejor del portafolio del realizador es un acto futil y sin sentido. Lo importante es que se le reconoció como Cinema de Autor, el suyo, y el de varios de sus colegas contemporáneos… Casi me atrevo a decir que fue la época dorada del cine.

¿Y qué de su estilo reconocemos en The Irishman?
(Que finalmente es nuestro centro de discusión)

Me atrevo a decir que su declaración fue tan contundente (la de Buena Vista) que lo primero para poderla afirmar y más llamativo, al fin y al cabo, fue traer a su guardia pretoriana en cabeza de Joe Pesci y Robert De Niro; en el marco meramente de la historia se necesitaba una tercera pieza que terminó siendo Al Pacino convencido por De Niro -discrepo que el ideal hubiera sido él, ya hablaremos de eso-. Después vendrían los centuriones; los optios, Rodrigo Prieto que ha venido trabajando con el maestro desde hace ya tres proyectos atrás (The Wolf of Wall Street, Silence y ahora The Irishman), un viejo conocido para las partituras con Robbie Robertson y Emma Tillinger Koskoff para completar el resto de la producción; y si me lo permiten, diría que no existiría Martin Scorsese sin su pilus prior centurion: Thelma Schoonmaker, la dama detrás de su ingenio, capaz de desenredarlo y de ordenarlo para presentarlo.

Esa es su firma.
Un ejercito conocido organizado y bien dispuesto.

Se quejan que Scorsese se volvió loco con Netflix y sus tres horas veintinueve minutos porque es demasiado para una peli pero se olvidan de Silence (2 horas 41 minutos), The Wolf of Wall Street (3 horas), The Aviator (2 horas 50 minutos), Gangs of New York (2 horas 47 minutos) o Casino (2 horas 58 minutos) ¿O es que sólo se nos hace excesivo esos 29 minutos por fuera del promedio? Scorsese está más del lado de Ettore Sottsass, aquel que fundó el Memphis Milano y que diseñó la esencia de los años 80’s llena de colores y texturas; un rococó que tenía como lema que «con menos hay aburrimiento» en claro contraste con el minimalismo de la Bauhaus. Después del paso de los años -y cada vez más, por lo mismo, estoy más seguro de eso- el adulto mayor está con menos tapujos en la boca, su interés no es callarse nada, por el contrario tratar de decirlo todo y casi que al mismo tiempo. Scorsese no es diferente (por eso Thelma Schoonmaker es una pieza esencial para la cordura de su narración), dispone su ejercito y los colores su verborrea de las mafias ¿Cuál en este caso? La de los camioneros de todo Estados Unidos y así una gran pieza para disfrutar y analizar.

Ahora bien, Al Pacino suena muy bien en las marquesinas de la pieza pero no cuadra su Jimmy Hoffa en su desempeño. Sus gritos, sus movimientos, todo su rol se refiere y se hace muy cercano a Tony Montana, no estoy comparándolo con el Jimmy Hoffa de Jack Nicholson -no sé cuál sea mejor- pero todo parecería más coherente si Stephen Graham y Al Pacino hubieran intercambiaddo papeles; si querían darle más protagonismo hubieran podido tranquilamente hacer más énfasis en esta relación con Tony Pro, una rivalidad entre Detroit y Florida; igual Pacino hubiera podido asumir su posición con gallardía así como loable fue la actitud de Anna Paquin en un modesto pero protagónico personaje o el mismísimo Joe Pesci que creo hizo el papel de su carrera, sobrio, pausado, implacable, sereno, letal. No me saco la idea de que embelezados con la figura de Pacino se les olvidó alguien que hubiera funcionado mucho mejor, y en honor a los viejos buenos tiempos: Ray Liotta.

Aparte de éste que personalmente considero el único descache, y ya finalizando la entrada, no sólo para The Irishman sino para cualquier peli de Scorsese hay que prepararse bien, hay que haber dormido bien, comido bien y no haber tomado mucha agua, hay que estar alerta para todo el aluvión que se viene encima y sentarse a disfrutar sus tres horas veintinueve minutos. Tres cosas me llamaron la atención a primer golpe de vista y que están intrínsecamente relacionadas con las declaraciones de Scorsese (1) Martin Scorsese no está en contra de la tecnología, la ciencia y los desarrollos dentro del cine, filmó su peli en digital y con un despliegue de efectos especiales loquísimo para contar la historia de tres personajes durante treinta años de historia con los mismos actores, es decir, no es Christopher Nolan evangelizador del formato iMAX sino casi que es Richard Linklater y su perspicacia experimental (2) así como Linklater creo que valida otros estilos de narración cinematográfica actuales, ingeniosos y originales -no sé si me siguen pero hay muestras perceptibles de muchos autores- e.g. Wes Anderson (cuando enumera las pistolas, cuando nombra las muertes y su ficha técnica), Quentin Tarantino (con su caprichosa oda a la sangre y el «gore») seguramente cuando la revise pueda encontrar otros pero, lo que intento decir es que Scorsese armó un gremio tácito de realizadores en frente a nuestras narices (3) la más intrigante de todas, a la altura del minuto 30 de la tercera hora (2:30hrs), De Niro mira a la cámara; quedé perplejo -me alegré de tener Netflix porque podía devolverme a revisar a ver si había sido yo o qué-; repetí el minuto y sí miró a cámara, con la boca abierta continué viendo y ¡Juepuerca! Otra vez, De Niro miró a cámara por segunda vez y a la altura del minuto 33 un poco más evidente volvió a mirar; en este juego de validar técnicas y sus realizadores ¿Quién le habla a la cámara y rompe la cuarta pared? Generalmente, se hace en comedias de grandes genios como Mel Brooks o los Monty Phyton tal vez Woody Allen y de pronto un poco más serio Michael Haneke o los muchos intentos de Terry Gilliam de consumar su Quixote, no recuerdo que lo haya hecho antes ¿The Departed tal vez? ¿Bringing Out the Dead? Pudiera ser The Last Temptation of Christ pero ¿Por Qué lo haría Scorsese justo en The Irishman? Sólo se me ocurren conjeturas como que el guiño es hacia el público, nos quiere de aliados en su campaña porque seguro no tiene que ver con la validación de Deadpool (*)

* Estoy viendo el documental The Irishman In Conversation y sí, parece ser un error de De Niro y una indulgencia tanto de Scorsese como de Prieto donde sobrevive la esencia de la escena por encima del error. Y es que explican que todo el tema del CGI de ILM, para volverlos más jóvenes o más viejos, requería una concentración absurda, ya que había dos cámaras por cada actor para los efectos además de las “narrativas”; hay un chiste en el docu donde están Pesci y Scorsese hablando y Pesci dice que todo el mundo le daba órdenes de no mirar la cámara, no mires la cámara, no mires la cámara, ¡Cuál puta cámara! -respondía-, en mi época sólo había dos cámaras y ya.

Haciendo relación al CGI de ILM en el docu, Scorsese dice que hay una situación de alivio para él en cuanto no tiene que tener un actor para cuando el personaje tiene 30 años, otro para cuando tiene 50 y otro para cuando tiene 80 años, no tiene que explicar la escena, la línea, la intención, el primer actor ya lo sabe y además es un actor de primera categoría que es cambiar de moldear su eje histriónico para lograrlo. Ahora bien, a muchos actores les puede gustar el reto o no, pero es un reto. Es un personaje en sus 30’s, en sus 50’s y en sus 80’s, tienen pegadas unas marcas en la ropa y casi como en teatro tienen que darlo a entender con voz, con expresión corporal, con talento. El CGI es el nuevo maquillaje se pueden ahorrar horas y horas de maquillaje, se va a perder ese romanticismo que también tenían las pelis con efectos de «stop motion», pero va a haber una consistencia tanto del personaje como de sus rasgos a lo largo de la peli que va a ser un gran aporte de esta tecnología de ahora en adelante… Lo de las cámaras, ya se revisará… Forget ’bout it!

Nota personal: ¿Recuerdan mi juego con Richard Nixon en este blog? Al final de la entrada de The Butler está la definición «colección de interpretaciones de Richard Nixon; un personaje histórico pero shakespeariano y vil ala Richard III que se considera deforme y sensible al desprecio de su pueblo». A partir de allí se pueden ver esas interpretaciones recolectadas aquí. Hace rato no lo jugaba, tal vez porque con el paso del tiempo, Nixon ya no es un referente tan claro y se ha perdido interés en su figura a medida que Vietnam y el asesinato de JFK se va quedando olvidado. Incluso en Watchmen el presidente es Robert Redford, Nixon apenas pasa nombrado. En The Irishman, vuelve a parpadear la imagen de un Nixon, no como Richard Nixon sino el Presidente Nixon, y su responsable Jeff DeHart, prácticamente un desconocido pero si aparentemente un comediante imitador. Divertido. No sólo porque aparece en sólo dos instantes muy fugaces sino porque además lo hace de una manera muy sutil lo cual le aporta mucha gracia y agudeza al impostor 😉

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Oscar, 86th Academy Awards

por Diego Taborda

por Diego Taborda

En la noche del domingo se entregaron los premios Oscar de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood en su versión 86; el evento tuvo como anfitriona a Ellen DeGeneres en una de las presentaciones más divertidas de los últimos años; Ellen no tuvo que congraciarse con nadie, ni abusar de nadie, ni subir el tono en sus comentarios para que disfrutáramos de la velada; por el contrario, sus bromas fueron sencillas, tuvieron juegos de palabras, mucha interacción con el público y estuvo al tanto de los medios hasta para lograr incluso un «selfie» con todos los artistas de la primera fila. Un humor inteligente y sin duda subvalorado hoy en día.

Hubo dos grandes ganadoras en la noche; Gravity de Alfonso Cuarón que con diez nominaciones logró siete estatuillas, arrasando en los Oscar técnicos y además logrando mejor director; la otra ganadora fue 12 Years A Slave que no ganó muchos Oscar pero se quedó con el más importante, el de mejor producción del año; al final, fue una forma bastante cordial de La Academia de dar su versión del empate entre estas dos producciones.

La perdedora total fue American Hustle que de nada le valió el favoritismo alcanzado con sus diez nominaciones, finalmente no alzó ni una sola estatuilla en la blanqueada más fuerte que yo recuerde; la moraleja para David O. Russell es que si quiere imitar a Martin Scorsese esto significa aguantarse un par de lustros sin conseguir reconocimiento en absoluto por parte de La Academia; y extendiendo la analogía, Amy Adams podría equipararse a los fetiches de Scorsese, que dependiendo como asuma su derrota podrá verla como un paso más en su carrera donde inevitablemente llegará su Oscar (Robert De Niro) u otra maldición dentro de Hollywood donde le será negado su reconocimiento año tras año, nominación tras nominación (Leonardo DiCaprio).

Estos fueron los ganadores de la noche.

Best Motion Picture of the Year al lado de Amy Adams, hay muchos que comparten esa maldición en sus reconocimientos como ya lo dijimos con DiCaprio o Johnny Depp; hay otros que logran salirse mediante su participación como productores como fue el caso de George Clooney y esta año, Brad Pitt. 12 Years Slave en una larga carrera logró imponerse en una dura definición con Gravity que venía arrasando todo en la noche y American Hustle que nominada en todo salió finalmente blanqueada tomando como última esperanza esta categoría. 12 Years Slave no creo que haya superado la calidad, la narración, el carisma, el desarrollo y la producción de Nebraska pero La Academia, alineándose con los Spirit la dió como triunfadora.

Best Performance by an Actor in a Leading Role sin mucha sorpresa Matthew McConaughey fue el ganador de esta categoría con un avasallador desempeño en Dallas Buyers Club y condenó a esperar otra oportunidad a Leonardo DiCaprio con su impresionante actuación en The Wolf of Wall Street; nadie más le hubiera podido quitar la estatuilla, en un reconocimiento que a todas luces parece justo.

Best Performance by an Actress in a Leading Role también indiscutible, la ganadora fue Cate Blanchett por su desempeño en Blue Jasmine. No le alcanzó a Amy Adams que sigue sumando nominaciones desesperadamente.

Best Performance by an Actor in a Supporting Role, al igual que Matthew McConaughey, con Jared Leto no había sorpresas; gran dupla que hizo que se destacara Dallas Buyers Club dentro de las producciones del año pasado; sin embargo, después de ver 12 Years A Slave no había ni una sola actuación, entre hombres y mujeres, principales o secundarios, capaz de superar a Michael Fassbender en una impresionante actuación digna de un genio.

Best Performance by an Actress in a Supporting Role la pelea si estuvo dura y esta fue una de las categorías que pudo haber vaticinado la blanqueada para American Hustle cuando Jennifer Lawrence cede ante el favoritismo de Lupita Nyong’o en su actuación de 12 Years a Slave.

Best Achievement in Directing cuando una producción empieza a arrastrar premios y premios, una de las figuras claves es el director; Alfonso Cuarón con el paso de la noche fue el claro vencedor y de alguna forma le fue arrebatado su Oscar final que hubiera sido una gran estocada; La Academia como decíamos estaba dividida y esa fue su forma de dar su opinión. Esto no pasó el año pasado cuando la mejor producción ni siquiera tenía dentro de los nominados a Ben Affleck director de Argo, mejor peli del año.

Best Writing, Screenplay Written Directly for the Screen no estábamos muy convencidos con que el reconocimiento del Gremio de Escritores el alcanzara a Spike Jonze con Her para llevarse el Oscar, pero al final fue una bonita sorpresa en la noche.

Best Writing, Screenplay Based on Material Previously Produced or Published las opciones más poderosas estaban con John Ridley por su trabajo en las memorias de Salomon Northup y 12 Years a Slave. La Academia de nuevo coincidió con los Spirit y lo dió como ganador.

Best Animated Feature Film of the Year la ganadora fue Frozen.

Best Foreign Language Film of the Year la ganadora fue La grande bellezza repitiendo Su Globo de Oro y Su BAFTA.

  • The Broken Circle Breakdown de Felix Van Groeningen (Bélgica)
  • Jagten de Thomas Vinterberg (Dinamarca)
  • L’image manquante de Rithy Panh (Camboya)
  • Omar de Hany Abu-Assad (Palestina)

Best Achievement in Cinematography de nada valió que la ASC hubiera declarado que Roger Deakins y su cinematografía en Prisoners fuera la mejor del año; el ganador fue Emmanuel Lubezki por Gravity.

Best Achievement in Editing no nos equivocamos y la ganadora fue Gravity gracias al trabajo de montaje de Alfonso Cuarón y Mark Sanger.

Best Achievement in Production Design hubo un despliegue de virtuosismo en The Great Gatsby y al final se ratificó su favoritismo dando como ganadoras de la categoría a Catherine Martin y Beverley Dunn por su trabajo en la cinta.

Best Achievement in Costume Design una de las primeras puñaladas que recibió American Hustle fue cuando Catherine Martin recibió su primer Oscar por su trabajo en The Great Gatsby; un premio que tenía sello propio para la producción de David O. Russell.

Best Achievement in Makeup la estatuilla fue para Dallas Buyers Club en un trabajo sencillo y sobrio que se resalto con el compromiso de Matthew McConaughey y Jared Leto.

Best Achievement in Music Written for Motion Pictures, Original Score por su partitura original en Gravity, el ganador fue Stephen Price.

Best Achievement in Music Written for Motion Pictures, Original Song aunque Pharrell Williams prendió la noche cuando cantó ‘Happy‘ y evidentemente todo el mundo congenió con la canción, la ganadora finalmente fue la aburridísima ‘Let It Go‘ compuesta por Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez para Frozen; lo bueno es que no ganó la acartonada y también favorita ‘Ordinary Love‘ de U2.

  • Bruce Broughton por (‘Alone Yet Not Alone‘) por Alone Yet Not Alone
  • Pharrell Williams por (‘Happy‘) por Despicable Me 2
  • Karen O por (‘The Moon Song‘) por Her
  • U2 por (‘Ordinary Love‘) por Mandela: Long Walk to Freedom

Best Achievement in Sound Mixing la ganadora fue Gravity y definió otra blanqueada de la noche: Inside Llewyn Davis.

Best Achievement in Sound Editing la ganadora fue también Gravity.

Best Achievement in Visual Effects sin duda Gravity era la favorita indiscutible y como decíamos fue esta la que dió el puntillazo final y la declaró gran ganadora de los “Oscar técnicos“.

Best Documentary, Features nos parece muy complicado opinar en esta categoría cuando la única que no vimos fue precisamente la ganadora 20 Feet From Stardom; pero se nos hace muy difícil de creer que esta -igualmente ganadora en los Spirit sea igual o superior a The Act of Killing o Dirty Wars.

Best Documentary, Short Subjects el ganador fue The Lady in Number 6: Music Saved My Life

  • CaveDigger
  • Facing Fear
  • Karama Has No Walls
  • Prison Terminal: The Last Days of Private Jack Hall

Best Short Film, Animated por encima del favorito de Disney, el ganador fue Mr. Hublot.

  • Feral
  • Get a Horse!
  • Possessions
  • Room on the Broom

Best Short Film, Live Action el ganador fue Helium.

  • Aquel No Era Yo
  • Avant Que De Tout Perdre
  • Pitaako Mun Kaikki Hoitaa?
  • The Voorman Problem
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BAFTA’s 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

El fin de semana pasado los premios British Academy of Film and Television Arts, mejor conocidos como BAFTA Awards, fueron entregados en honor a las producciones cinematográficas del año pasado. Al igual que los Spirit y los Oscar, estos premios británicos también estuvieron un pin tardíos.

Siempre ha sido satisfactorio porque no hay verdaderas desilusiones y por el contrario hay mucha congruencia con sus decisiones. He aquí los ganadores:

Best Film la ganadora satisfaciendo a unos y sorprendiendo a otros fue 12 Years A Slave producida por Anthony Katagas, Brad Pitt, Dede Gardner, Jeremy Kleiner y Steve McQueen.

Outstanding British Film, este año Gravity logra el empate en esta categoría producida por Alfonso Cuarón, David Heyman y Jonás Cuarón y los BAFTA’s hicieron lo mismo que el Gremio de Productores de Hollywood al dividir el premio de mejor producción del año.

Outstanding Debut by a British Writer, Director or Producer el escritor y director Kieran Evans de Kelly + Victor fue el ganador.

  • Colin Carberry y Glenn Patterson (escritores) por Good Vibrations
  • Kelly Marcel (escritora) por Saving Mr. Banks
  • Paul Wright (director/escritor/productor) y Polly Stokes (productora) por For Those in Peril
  • Scott Graham (director/escritor) por Shell

Best Director gran premio para Alfonso Cuarón quien arrasa con su trabajo en Gravity y se pone al frente del favoritismo de los Oscar.

Best Original Documentary Joshua Oppenheimer se gana el BAFTA por su excelentísimo trabajo en The Act Of Killing, un documental que nos deja perplejos y sin aliento.

  • The Armstrong Lie de Alex Gibney
  • Blackfish de Gabriela Cowperthwaite
  • Tim’s Vermeer de Teller, Penn Jillette y Farley Ziegler
  • We Steal Secrets: The Story Of Wikileaks de Alex Gibney

Best Original Screenplay este puede ser el premio de consolación que obtendría David O. Russell al lado de Eric Warren Singer por su trabajo en American Hustle porque al parecer en el resto de categorías va a ser blanqueado.

Best Adapted Screenplay felicitaciones a Steve Coogan y Jeff Pope por su deslucida Philomena, es la única ceremonia donde podrían ganar algo.

Best Film Not in English Language la ganadora y favorita fue La grande bellezza de Paolo Sorrentino. Es interesante que el documental The Act Of Killing participe en esta categoría.

  • The Act Of Killing dirigido y producido por Joshua Oppenheimer y Signe Byrge Sørensen
  • La vie d’Adèle dirigido y producido por Abdellatif Kechiche, Brahim Chioua y Vincent Maraval
  • Metro Manila dirigido y producido por Sean Ellis y Mathilde Charpentier
  • Wadjda dirigido y producido por Haifaa Al-Mansour, Gerhard Meixner y Roman Paul

Best Animated Film la ganadora fue Frozen, dicen que el corto antes de la peli paga la boleta pero ¿lo suficiente como para que Chris Buck y Jennifer Lee se lleven un BAFTA y un Oscar?.

Best Leading Actor sin Matthew McConaughey, que es la verdadera sorpresa aquí, cualquiera entre Chiwetel Ejiofor y Leonardo DiCaprio se lo hubieran podido ganar; al final, ganó el protagonista de 12 Years A Slave.

Best Leading Actress por su soberbio papel en Blue Jasmine, no hay sorpresas con Cate Blanchett.

Best Supporting Actor, este si que es un gran premio de consolación para Barkhad Abdi por su trabajo en Captain Phillips, porque sin estar Jared Leto sobrepasar a Michael Fassbender en su impresionante trabajo de 12 Years A Slave si que es una gran proeza.

Best Supporting Actress ya decíamos que en las nominaciones de esta categoría en los Oscar, no querían que David O. Russell se fuera con las manos vacías y aquí se confirma; Jennifer Lawrence pasa por sobre el favoritismo de Lupita Nyong’o con su desempeño en American Hustle.

Best Cinematography para Emmanuel Lubezki por Gravity. Nos sorprende profundamente que nuestro favorito y querido Roger Deakins ni siquiera fue nombrado.

Best Editing para Dan Hanley y Mike Hill por Rush.

Best Production Design para Catherine Martin y Beverley Dunn por The Great Gatsby.

Best Costume Design para Catherine Martin por The Great Gatsby que aunque merecido sobrepasa el favoritismo de American Hustle.

Best Original Music para Steven Price por Gravity

Best Make Up & Hair para Evelyne Noraz, Lori McCoy-Bell y Kathrine Gordon por American Hustle.

Best Sound para Glenn Freemantle, Skip Lievsay, Christopher Benstead, Niv Adiri y Chris Munro por Gravity.

  • Richard Hymns, Steve Boeddeker, Brandon Proctor, Micah Bloomberg y Gillian Arthur por All Is Lost
  • Chris Burdon, Mark Taylor, Mike Prestwood Smith, Chris Munro y Oliver Tarney por Captain Phillips
  • Peter F. Kurland, Skip Lievsay, Greg Orloff y Paul Urmson por Inside Llewyn Davis
  • Danny Hambrook, Martin Steyer, Stefan Korte, Markus Stemler y Frank Kruse por Rush

Best Special Visual Effects para Tim Webber, Chris Lawrence, David Shirk, Neil Corbould y Nikki Penny por Gravity.

Best Short Animation para James Walker, Sarah Woolner y Yousif Al-Khalifa por Sleeping With The Fishes.

  • Bjorn-Erik Aschim, Friederike Nicolaus y Sam Taylor por Everything I Can See From Here
  • Ainslie Henderson por I Am Tom Moody

Best Short Film para James W. Griffiths y Sophie Venner por Room 8.

  • Ben Mallaby, Nat Luurtsema, Emma Hughes por Island Queen
  • Megan Rubens, Michael Pearce y Selina Lim por Keeping Up With The Joneses
  • Chee-Lan Chan, Jamie Stone y Len Rowles por Orbit Ever After
  • Anna Duffield y Jane Linfoot por Sea View

The EE Rising Star Award (votado por el público) Will Poulter.

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Nebraska

nebraska

Este año por primera vez, voy a llegar a la ceremonia de los Oscar viendo todas sus principales nominadas; por una parte la fecha del evento está bastante tardía –lo hemos dicho en varias ocasiones; tanto que incluso se empezaron a mezclar con eventos de este año como Sundance o La Berlinale– y permitió que una gran parte de las favoritas llegaran tranquilamente a salas; el otro hecho es que con el nuevo alcance del internet y Netflix tenemos mucho más acceso a este tipo de prestigiosas piezas. Casualmente, después de haberlas visto todas, dejé lo mejor para el final cuando me topé con Nebraska de Alexander Payne y puedo afirmar tranquilamente que es la mejor de la velada.

Siendo un gran director y un gran escritor, Alexander Payne me había dejado un poco descontento con The Descendants hace un par de años; dicho esto y sin ser su mejor logro, dicha peli se batió como valiente en los Oscar contra The Artist que fue la favorita en las tres categorías con las que compitió; al final esto determinó parte de mi desilusión esa noche.

Nebraska es una road-movie sobre la familia Grant que vive en Billings, un pueblito de Montana en la frontera con Wyoming; el papá es Woody Grant y lo interpreta Bruce Dern, Kate Grant es June Squibb y los hijos son Ross, Bob Odenkirk, y David interpretado por Will Forte; por su parte Ross es presentador local de TV y David es un vendedor de equipos de sonido; Woody y Kate llevan años de amargo matrimonio, soportan el alcoholismo de Woody como un mal llevadero dentro de la familia aunque la desesperación los empieza a sobrecoger cuando además Woody comienza una etapa senil casi insoportable.

El nudo se plantea cuando Woody dice que se ha ganado un millón de dólares y debe reclamarlos en Lincoln, Nebraska a través de una carta que le llegó por correo; David se da cuenta del engaño que lo único que quiere es seducir a su padre para comprar suscripciones de una revista e intenta detenerlo; testarudamente Woody asume su aventura y está dispuesto a desarrollarla así sea solo, a lo que David responde con un permiso en su trabajo para poder acompañarlo. Su primera parada antes de Lincoln es en el pueblo natal de Woody en el condado de Madison; allí lo recibe la familia de su hermano y los recuerdos de un pasado no muy afortunado.

Nebraska es una historia sencilla, lineal y muy gutural. No es melodramática pero ajusta un par de crudos golpes de angustia que duelen profundamente. Su héroe es un viejo decrépito y senil que no está tranquilo sin una cerveza y el escudero de este quijotesco personaje es su hijo menor; la cuestión de Cervantes vuelve y se recrea aquí mismo cuando nos preguntamos quién está más loco, Woody por creer que es millonario o David que comienza a creer en el heroísmo de su padre y lo acompaña en su empresa fielmente. Me recuerda mucho A Straight Story que es tal vez la peli que más me ha cautivado de David Lynch pero Payne audazmente se logra zafar de la referencia presentándonos algo completamente nuevo.

Este año, aunque su pieza es aún más sólida, la tiene menos clara para ganarse la estatuilla. Con The Descendants, Payne estaba apadrinando a un gran influenciador como lo es George Clooney en Hollywood; este año va con una riesgosa peli filmada en blanco y negro, sin muchos mecenas de su parte, compitiendo contra monstruosas producciones como Her, Dallas Buyers Club, Gravity o The Wolf of Wall Street. El fuerte de las piezas Payne sigue siendo el guión, esta vez de las manos de Bob Nelson que debuta en el puesto, pero que de nuevo la va a tener muy difícil contra Spike Jonze o Eric Warren Singer y David O. Russell

El despliegue de actuaciones es bastante bueno. Tanto Bruce Dern como June Squibb –o incluso Will Forte que también está nominado como mejor actor de reparto en los Spirit– deberían estar satisfechos con sus nominaciones en los Oscar y los Spirit, además del reconocimiento de Dern como mejor actor en Cannes.

Gran peli y gran historia que no debemos olvidar en la estridencia y el jolgorio de la temporada de premios. Alexander Payne exalta la belleza de las planicies del medio oeste americano con una bella fotografía (Phedon Papamichael) que casi parece una recolección de fotos antiguas, donde a veces nos olvidamos que estamos viendo un largometraje y no un sonoviso como La jetée (Chris Marker, 1962).

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12 Years A Slave

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Cuando una peli desata tantos comentarios, buenos y/o malos, uno se arma una imagen que la mayoría no corresponde con la que se observa en una sala de cine. Prevenidos íbamos –por lo menos yo–, cuando fuimos a ver la última realización del británico Steve McQueen porque sin dudarlo 12 Years A Slave es la favorita este año tanto en la industria convencional de Hollywood –con nueve nominaciones al Oscar, nominaciones por doquier en los SAG, el gremio de directores y el gremio de productores– así como de la parte independiente –con siete sendas nominaciones en los Spirit–.

Es cierto, es una gran pieza; es un gran despliegue de actuaciones y cada detalle en la cinta es áspero, conmocionante, perturbador.

Seis cintas nominadas a ser las mejores están basadas en personajes reales –no se qué diga eso frente a la creatividad de los autores pero por lo menos esas seis deberían ser analizadas de manera diferente en contraste con el resto–. Solomon Northup fue un músico neoyorquino de principios del siglo XIX que era reconocido por sus habilidades con el violín y que llamó la atención de dos inescrupulosos que lo drogaron, lo secuestraron, lo vendieron en Washington como esclavo y terminaron cambiando su destino como el Negro Platt.

Durante 12 años, Platt pasó por diferentes plantaciones del sur de Estados Unidos, mayormente haciendo de carpintero, colectando algodón y cortando caña de azúcar. El bestialismo con el que fue tratado amainó la esperanza de ser libre pero nunca extinguió su llama. 12 Years A Slave recrea las memorias de este personaje y nos recuerda lo increíblemente estúpidos que hemos sido los seres humanos en momentos oscuros de nuestra historia. Los eventos relatados son anteriores al periodo de 1861-1865 que significó la Guerra Civil de los Estados Unidos precisamente por diferencias económicas frente a temas como la esclavitud.

McQueen es un gran director y en un tema tan delicado no se va por las tangentes sino que es pornográficamente elocuente, es decir, es gráfico y es implacable. Su discurso certero hace que cerremos los ojos en algunos momentos asfixiantes, experimentemos escalofríos cuando la carne se desprende de la piel y los huesos pero es fiel a su estilo parsimonioso y pausado que hace que cada momento sea aún más duro, es como si le echara sal a una herida abierta y profunda. Dos escenas nos encantan de McQueen en su estilo, la conversación del cura y Bobby en Hunger hasta que se consume un cigarrillo y New York, New York cantada por Sissy en el bar frente a su hermano en Shame; ambas demuestran, como hemos explicado anteriormente, el profundo descaro de los tiempos de exposición y madurez para tomar el toro por los cuernos para dominarlo; en 12 Years A Slave de nuevo hay muchas escenas que describen a la perfección la factura del londinense pero nos quedamos con Chiwetel Ejiofor, interpretando a Northup, descolgado de un nudo de horca, apenas sostenido por la punta de los pies en un barrizal; el juego de planos con el que llega el protagonista es claramente brutal pero McQueen quiere más y haciendo eterno el paso de la jornada, nos quita el último de nuestro aliento para dárselo directamente, casi de boca a boca, al casi extinto ahorcado. Una escena no menos que genial.

Dicen que la crudeza de McQueen satura la pantalla y que no estamos preparados para ver más y más de lo mismo sobre la esclavitud, ¿no estamos cansados de ver pelis y pelis de nazis como los más horrendos criminales de la historia? ¿No estamos acaso cansados de ver los lastimeros y lacrimosos melodramas judíos que los enfrentan al Holocausto? ¿No estamos cansados de presenciar como los conquistadores exterminaron a los aborígenes en toda América? ¿No es absurda la bellaquería con la que la iglesia católica quiere tapar el sol de La Inquisición con las manos untadas de sangre y dinero? O lo peor, ¿la única forma de ver estos horribles exámenes de nuestra historia son a través del humor negro y la socarronería de Quentin Tarantino? Espero que esto no sea cierto porque querría decir que se acabó en parte el cine, un arte de contar historias, que así sean las mismas, ha de estudiar de qué forma poder contarlas de diferente forma.

Este año no la tuvieron fácil ninguno de los jurados para dar su veredicto. Chiwetel Ejiofor es grande en su protagónico pero lo es aún más Michael Fassbender, ¡qué berraco para lograr ser odioso y despreciable! Los complementan perfecta y armónicamente Sarah Paulson, Paul Giamatti, Paul Dano y hasta Benedict Cumberbatch en sus pasmosas actuaciones; la fotografía y los encuadres de Sean Bobbitt son un despliegue delicadísimo de una perfecta narración; y hablando de narración, el montaje usado en la pieza es un rompecabezas que hila las memorias de un personaje profundamente estresado que no ve su pasado como una línea recta sino que vivió su presente recordando el pasado e ilusionado con el futuro –esa fue la interpretación de McQueen con Joe Walker–, es grato, gratísimo, ver como no es necesario el cierre de capítulos diciendo ‘un año después’, ‘tres años después’, ’12 años después’ sino que las sutilezas en el decaimiento del semblante de Ejiofor o las finas apariciones del pelo encanecido hacen todo el trabajo; seguramente esta pieza no es mejor que The Wolf of Wall Street o Her pero si sobresale del resto con gran prestancia; aclarando esto y siendo tan fino como lo fue McQueen durante su realización su mayor pecado es la indulgencia con su productor estrella Brad Pitt que es realmente lamentable e infortunado en su papel –y eso que soy gran fanático de la mayoría de sus interpretaciones–, tanto que uno pierde el sentido de seriedad que ha venido desarrollando en el relato y simplemente se le desvanece; ojalá que esto no le cueste la estatuilla.

Dos cosas para cerrar. Vamos a tener gratas sorpresas en los Oscar y 12 Years A Slave va a ser protagonista; y segundo la descalificación de Hans Zimmer por supuestamente usar acordes de Inception en esta partitura es simplemente infantil; las tonadas sombrías de la pieza encajan perfectamente en la narración, roban los escalofríos requeridos y generan el ambiente necesario para que los sentimientos fluyan como fluyeron, si es o no es parecida a Inception –lo siento mi oído no da para ello– es irrelevante o ¿es que el eterno pastiche de John Williams ha sido muy original?

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Writers Guild Awards 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

El año pasado descubrimos estos premios por primera vez en el blog; aunque no fueron muy confiables (66 por ciento de acierto no es mucho) si dieron pistas en los Oscar de Argo y Searching for Sugar Man pero se descacharon en Zero Dark Thirty.

Este año, las predicciones serán mixtas y aún faltará ver la gala de los Oscar para poder descifrar todas las categorías -en vista, por ejemplo, de que Stories We Tell no está anunciada dentro de los nominados-.

Original Screenplay: Movie Pictures el ganador fue Spike Jonze con su impecable Her, una historia de amor enmarcada en un contexto de ciencia ficción. Con este reconocimiento y la suma de su Globo de Oro Jonze se postula como el favorito de la categoría en los Oscar. Su competencia fue:

Adapted Screenplay: Movie Pictures el ganador fue Billy Ray por su guión de Captain Phillips, basado en basado en el libro A Captain’s Duty: Somali Pirates, Navy SEALS, and Dangerous Days at Sea de Richard Phillips y Stephan Talty. En esta categoría esperábamos un milagrito para que Richard Linklater, Julie Delpy e Ethan Hawke lograran alcanzar este reconocimiento por su también impecable y extremadamente conmovedora tercera parte de su historia de amor. La competencia completa fue:

  • August: Osage County escrita por Tracy Letts basada en su obra para teatro
  • Before Midnight escrita por Richard Linklater, Julie Delpy e Ethan Hawke basado en los personajes creados por el mismo Richard Linklater y Kim Krizan
  • Lone Survivor escrita por Peter Berg basado en el libro de Marcus Luttrell y Patrick Robinson
  • The Wolf of Wall Street escrita por Terence Winter basado en el libro de Jordan Belfort

Documentary Screenplay: Movie Pictures esta categoría es la que nos pone en problemas frente a los Oscar puesto que la ganadora fue Sarah Polley con Stories We Tell que no está nominada. Por descarte, la ganadora debería ser Dirty Wars pero el fuerte contenido de la pieza seguro abrirá el camino a una menos contestaria como The Square o incluso The Act of Killing

  • Dirty Wars escrita por Jeremy Scahill y David Riker
  • Herblock – The Black & The White escrita por Sara Lukinson y Michael Stevens
  • No Place on Earth escrita por Janet Tobias y Paul Laikin
  • We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks escrita por Alex Gibney

La velada tuvo más ganadores en las categorías de TV como mejor guión para serie dramática Sam Catlin, Vince Gilligan, Peter Gould, Gennifer Hutchison, George Mastras, Thomas Schnauz y Moira Walley-Beckett por Breaking Bad (AMC); mejor guión para serie cómica Simon Blackwell, Roger Drew, Sean Gray, Armando Iannucci, Ian Martin, Georgia Pritchett, David Quantick, Tony Roche y Will Smith por Veep (HBO); mejor guión en una nueva serie Kate Barnow, Rick Cleveland, Sam Forman, Gina Gionfriddo, Keith Huff, Sarah Treem y Beau Willimon por House of Cards (Netflix) y muchos más. Si quieren tener más información al respecto pueden revisar todo el reporte de la velada haciendo clic aquí.

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The Wolf of Wall Street

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Refrescando su propio género, ese en el que nos ha brindado tantos matices de Nueva York, de la mafia y sobre todo dando cátedra del cine, ese arte que tanto le debe a Martin Scorsese, nos llega a salas The Wolf of Wall Street.

Jordan Belfort es un hombre sencillo, trabajador, honrado pero dispuesto a sacrificar todo en su carrera para lograr ser el rey de la calle más poderosa del mundo; esa donde se venden acciones, se negocian países y se definen economías; siendo un pasante, apenas en un momento de inspiración con su nuevo jefe (Matthew McConaughey), en un restaurante tomando fuertes dosis de Absolut Martini, le basta a Belfort para cambiar sus ideales y motivaciones; justo cuando comienza su trabajo -referido claramente como el lunes 19 de octubre de 1987, mejor conocido como el Black Monday-, la bolsa colapsa y pierde su contrato; decidido a tomar cualquier otro empleo llega accidentalmente a una firma de comisionistas de Long Island que vende ‘penny stocks’ (acciones de empresas en muy mal estado o muy jóvenes) que a diferencia de las regalías de Wall Street ofrecen por cada transacción un 50 por ciento de comisión; Belfort no entiende si es en serio o qué pero aprovecha la supuesta falla en el sistema y se transforma casi que de inmediato en un tiburón de la pecera donde ha caído.

Este primer acto es rico en figuras cinematográficas (planos secuencia, foto-fijas, rompimiento de la cuarta pared, travelings de grúa, voz fuera de cámara, narración omnipresente, narración por corte de planos) y como siempre lo más exquisito de una pieza de Scorsese es deleitarse en todos sus recursos; pero el uso de sus herramientas no van en la intención de mostrar lo bueno que es haciéndolo, no es una apología estética o una autoindulgencia ala Paolo Sorrentino (This Must Be the Place, La grande bellezza), es un acto de narrativa, una genialidad en la forma de contar historias.

La presencia de Matthew McConaughey es efímera, «es polvo de hadas» y sin embargo es tan icónica como la peli misma.

El segundo acto es una arena donde los actores se van a desenvolver como gladiadores; si, continúan todas las semas intactas del realizador pero ahora la dinámica es concierto para Leonardo DiCaprio y orquesta, concierto para Jonah Hill y orquesta, concierto para Margot Robbie y orquesta, con pequeños solos de Rob Reiner, Jean Dujardin o la sensual avenger Joanna Lumley. Cada uno en su momento y en un ritmo perfecto se roba la cámara y demuestra de qué están hechos frente a Scorsese, frente a nosotros; parafraseando el discurso de Michael Douglas en Los Globo, DiCaprio es un monstruo y aquí lo declara con toda su casta pero Jonah Hill tan sólo es invalidado por él gracias a que le hacen falta más momentos de exposición; en una entrevista a The Hollywood Reporter, con Terence Winter, Martin Scorsese, Leonardo DiCaprio y Jonah Hill, Winter -el guionista- y Scorsese -el director- estaban realmente impresionados de la forma en que Hill improvisaba sus líneas, la idea estaba clara en el aire pero era el actor el que definía los ritmos, las señas, las claves y los finales de su diálogo porque al improvisar podía hacer perder a todo el reparto. Sin embargo, DiCaprio no se queda atrás; quien piense que el californiano ofrece más de lo mismo tiene su olfato tapado y su oído un poco sordo; cada vez más, DiCaprio es más impresionante en su arte, más diestro en sus capacidades y tiene más dominios en su prestancia; es entendible porqué la HFPA (Hollywood Foreign Press Association) le dió mejor desemepeño a un actor por una pieza cómica a Leonardo DiCaprio pero también es entendible el disgusto del actor por el mensaje; The Wolf of Wall Street puede interpretarse como una comedia y aunque a la vuelta del tercer acto empieza todo el drama, no se puede tampoco desfigurar la intención de la pieza como una tragicomedia; el fabuloso guión de Winter nos ofrece un panorama incómodo, repugnante donde la sola sensación de ser testigos nos genera animadversión.

Tal vez, y este es uno de sus peros, la peli pierde ritmo al inicio de su tercer acto. El personaje de Belfort se va decantando y se va preparando para su desenlace; el universo alrededor conspira contra su exagerada dicha, y es justo en este momento que los momentos de hilaridad ya no son graciosos, el payaso ha sacado su máscara triste y nos deja perplejos; por eso es que The Wolf of Wall Street no es una comedia. No obstante la intención contemplativa de Scorsese permite que se alargue sin necesidad su obra y pierde control de la misma. No es muy grave y es parte también de su rúbrica. «The Wolf» es una de las favoritas con cinco importantes nominaciones; mejor peli, mejor dirección, mejor actor principal, mejor actor de reparto y mejor guión adaptado; no es una competencia fácil y las probabilidades juegan en contra de Scorsese y su equipo este año.

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