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Polar

Cuando se piensa en Jonas Åkerlund, uno piensa en videos de alta factura. Uno piensa en Madonna, N.E.R.D., Metallica, Rammstein, Pussy Riot, Jane’s Addiction, Blondie, The Rolling Stones y Beyoncé. La lista es bastante más larga porque es un director dedicado y fascinado por los videos musicales. Que recuerde sólo ha hecho Spun como largometraje y fue bastante divertido aunque cuando uno piensa en Jonas Åkerlund, uno piensa en sexy, no en diversión.

Polar es una peli para TV lanzada por Netflix basada en la novela gráfica de Victor Santos.
Santos es una especie de Frank Miller cuando era independiente y le encantaba dibujar. Polar por lo tanto es una excelente pieza que requería un detallista a la hora de realizar una peli sobre ella.

En el reparto no hay reparos para Daniel Hubbard. Mads Mikkelsen funcionó perfecto para el papel de Black Kaiser y Vanessa Hudgens (muy cambiada para la pieza) funciona bien para la figura de la hermana en Eye for an Eye. Después están Matt lucas, Katheryn Winnick y la sorpresa de Richard Dreyfuss como Porter. De nuevo, muy bien.

Uno a una peli de cómix no debe pedirle demasiado. Es serie B, es explotación, en vez de drama habrá melodrama y así. Sin embargo, y tratando de evitar las comparaciones, cuando Robert Rodriguez se lanza a hacer Sin City (2005) de Frank Miller, lo primero que hace es llamarlo para que se siente al lado suyo y le ayude a dirigir la pieza; Zack Snyder lo entiende de la misma forma y vuelve a triunfar la fórmula en 300; cuando no se hace de esta forma, en una novela tan vivaz o tan importantemente gráfica, algo falla; Frank Miller intenta en solitario hacer The Spirit y falla infamemente, Robert Rodriguez le vuelve a dar la mano en A Dame To Kill y vuelven al ruedo ambos; Zack Snyder se decide por Watchmen y trastabillea, en mi opinión la pieza gráfica es tan buena que le ofrece una salva, un «Super Triumph», y continúa; después se redescacha con Sucker Punch; y, sin embargo, DC lo vuelve a llamar para encarar las cenizas que dejó Christopher Nolan después de la Trilogía de Batman y trata de hacer Man of Steel, que no fue mala pero Snyder parecía que se disparaba tiros al pie hasta que se le acabaron los tiros y los pies.

No es una decisión fácil hacer una novela gráfica. Genios que la han logrado, personalmente, sólo Sam Mendes, David Fincher y el duque David Cronenberg. Lastimosamente, Åkerlund no pertenece a este selecto grupo. Es una pieza ramplona, extravagante, con ritmos muy bruscos y un montaje falto de elegancia. ¿Vieron alguna vez Shoot ‘Em Up de Michael Davis? Hagan de cuenta. Al ver en Netflix anunciada la producción decidí esperar a tener un espacio de calma y poderla disfrutar al máximo. Eran Mads Mikkelsen y Jonas Åkerlund combinados, creo, por primera vez. Pero al final, Mikkelsen hace un papel muy plano y si me lo preguntan, para mí Vanessa Hudgens es la que saca la cara aquí en esta producción. No sé, el descache parece estar en la responsabilidad de Åkerlund y su directora de arte, Emma Fairley.

La trama se centra en el bajo mundo del crimen organizado; un sicario está a punto de retirarse dentro de un paquete de jubilación muy suculento y algo desencadena la salida de su estatu quo. Al igual que Sin City, la novela está basada en altos contrastes y aún más, parecida al Yellow Bastard, se suma a la gama tonal el rojo como protagonista de los cuadros. Blanco, negro y rojo. Si cierro los ojos en este momento, Polar de Jonas Åkerlund me da la sensación de verdes, azules, amarillos, naranjas y pocos, poquísimos rojos. Incluso el afiche promocional es rosa, violeta y azul. No hay blanco y negro y por el contrario todo parece sobresaturado -si saturar una imagen es subir los niveles para que todo sea más intenso, valga la hipérbole en este caso-. Un desacierto monumental dentro de una narrativa no muy mala y unas actuaciones promedio.

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Bienvenida la temporada de verano 2014

Se acercan los estrenos de verano y los recibimos con una pequeña entrada de una pieza un poco atrasada, 47 Ronin, y la otra aún en cartelera regular, 300: Rise of an Empire. No hay mucho que decir de ambas, salvo (y guardadas excepciones por los gustos personales) ambas pelis cumplen su función de entretenimiento.

47 Ronin
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Es otra peli de Keanu Reeves donde aparenta actuar, frunce el ceño y pone su tono de voz bajo, como suspirando, tratando de evocar en nosotros misterio, tal vez, o suspenso –no se–; no importa, no podemos pedirle que actúe ahora de viejo, siendo que lo hemos alentado a que una y otra vez se repita en su papel de héroe atravesando una epopeya en frente de sus narices, siempre como el elegido entre los mortales. Hasta el comentario de Keanu en ese sentido suena acartonado y predecible, ¿no? Si somos capaces de superar a Keanu y el resto de sobreactuaciones teatrales, la cinta de Carl Rinsch se torna interesante.

47 Ronin está basada en la historia de un grupo de samurais que que quedaron sin maestro y se convirtieron en ronin; y aunque su maestro cayó en una trampa de su enemigo a través de brujería y murió con honor, ellos buscan su venganza para calmar su espíritu.

Tanto la cinta como la historia son clásicas en el subgénero de las artes marciales. No hay que ir demasiado precabidos, la sorpresa es que uno espera algo malísimo o deplorable y surgen buenas sorpresas. Como su fotografía (John Mathieson), por ejemplo.

300: Rise of an Empire
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Una década atrás el joven Zack Snyder había triunfado con el reenlatado de un clásico del terror como lo era Dawn of the Dead de George Romero y se hizo camino derecho hacía una megaproducción dentro de Hollywood gracias a su éxito dentro del público y la crítica. Muchos dijeron que no entendió la verdadera y auténtica visión de Romero con su aislamiento de la humanidad en el centro comercial pero sin lugar a dudas una nueva estética había nacido con esa pieza.

Su siguiente proyecto sería la adaptación del comic 300 de Frank Miller en 2006, apalancado en buena parte por el éxito que tuvo Sin City, también del mismo autor. 300, al igual que la pieza de Robert Rodriguez, basó su fotografía en la fidelidad a las páginas del comic y sumado a la estética alcanzada por Snyder se volvió un hito en las producciones de acción norteamericana; abuso del «tiempo-de-bala», la sangre, los torsos desnudos y la época greco-romana.

No pasó mucho tiempo entre las farsas de Hollywood y la explotación completa en TV (Spartacus), para que estuviéramos hastiados por completo de las escenas de desnudos fortuitos, los golpes de la espada desgarrando miembros y escupiendo sangre a borbotones frente a la cámara.

Snyder empezó a repetirse –y mucho– cayendo en lo profundo de Hollywood y sus taquillas. Se inventó la secuela de 300 y justo cuando Warner le ofreció Man of Steel, fue que decidió que se apartaría para producirla, no para dirigirla. El encargado sería Noam Murro, una cara desconocida en la industria y por lo mismo maleable a su antojo.

El resultado de Rise of an Empire es el pastiche de Snyder exacerbado al máximo. La hermosa Eva Green se bate como una guerrera y se echa la peli encima como Artemisa; su desempeño no flaquea y la historia se hace rica en detalles contextuales pero la pieza si que es más de lo mismo.

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Man of Steel

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Man of Steel llega a las carteleras colombianas y al igual que en el resto del mundo ya empezó a arrasar en taquilla. Las salas están llenas, las puntos de venta de boletería a reventar y la disponibilidad en reservas es absurdamente baja. Seguramente va a ser un éxito, sino el éxito de esta temporada.

¿Pero es tan buena como aparentaba ser? Es difícil lograr una respuesta corta sin pensar en el si, no, depende. Man of Steel no puede ser analizada como un fenómeno aislado, sin relación en el contexto económico en el que se está desarrollando. Por eso los factores deben medir cada una de sus variables y al final por promedio revisar de nuevo la pregunta.

A nivel de expectativas prometidas y colmadas, Man of Steel está logrando lo que el verano pasado alcanzó The Avengers; la fórmula de Whedon fue repetida este año por Shane Black que lanzó el primer golpe al inicio de la temporada con Iron Man 3 y logró posicionarse por un buen tiempo como la primera del 2013; su reinado tiembla con el avasallador paso de Superman que, no sólo abre con una cifra significativa sino que pasado el primer fin de semana, los números la catalogan en la historia como la más grande en taquillas de junio. Esto quiere decir que en el voz a voz, la cosa está funcionando y el público está saliendo muy satisfecho de la cinta.

A nivel de pelis basadas en comics, hay un grande detrás de Man of Steel que despierta todas nuestras grandes emociones en la pieza -y no es precisamente Christopher Nolan-. Desde que el equipo del Dark Knight se aseguró un puesto en la producción de Superman, todos los cinéfilos nos emocionamos al encontrar la promesa de una nueva cinta con el desarrollo de la historia de David S. Goyer y Christopher Nolan; tal vez nos pareció una decisión muy acertada de Warner Brothers, para asegurar la calidad de Batman, poner al frente a Nolan y su esposa Emma como el equipo de técnico responsable de solucionar reparto, música, cinematografía, edición e historia. De esa forma, llegó una mezcla heterogénea de recomendados de Warner así como otros por parte del matrimonio Nolan-Thomas; pero el grande en esta pieza es definitivamente Zack Snyder como su director. Snyder ha venido armando un portafolio consistentemente de adaptaciones del comic que lo catalogan como uno de los mejores -sino el mejor- entre una gran lista de artistas encabezada por Matthew Vaughn (Kick-Ass, X-Men: First Class), el mismo Nolan (The Dark Knight), Robert Rodriguez (Sin City), Bryan Singer (X-Men, X-Men II) y Sam Raimi (Spider-Man). El miedo de los fanáticos con Snyder era que había desarrollado una forma de contar sus historias abusando del recurso del tiempo-de-bala que hubiera sido desastroso en Man of Steel; pero no sólo no aparecieron las lentísimas cámaras sino que enfrentado a su más cercano pariente, como lo es Batman, Superman llega a nuestras pantallas con una agradable frescura. Se siente nuevo, humanizado y concatenado perfectamente en el universo de Nolan y su Dark Knight, que fue realmente lo más esperado en la pieza.

Zack Snyder acaba siendo el director en una apuesta muy arriesgada, conciliada entre el estudio y Syncopy, gracias en primer plano a que Nolan no quería dirigir más comics y que el golpe ofrecido por Marvel con Joss Whedon en The Avengers causo demasiada mella. Para Warner no fue suficiente transformar las pelis basadas en comics, lograr la mejor trilogía en este campo y además volver ícono una de las figuras más importantes de DC y de los comics en general. Warner quería más, quería dominar taquillas y crear una franquicia sin límites de producción; crear un universo como el de Marvel y tener a su disposición toda una gama de historias increíbles cada una como un hito de producción versus las retribuciones de taquilla. Entre el éxito de Marvel y el río revuelto de sus derechos de explotación repartidos en tres estudios más, la respuesta era desarrollar la historia de Superman y buscar reunir una Liga de la Justicia a corto plazo. La dirección no podía ser una opción audaz, no podía ser tampoco una opción interesante, el director debía ser sólido, creativo e interesado a un plan a largo plazo. No había respuestas obvias y, sin embargo, Snyder resaltaba como la más sobresaliente.

Snyder recibió perfectamente las indicaciones de Nolan como entrenador. En el último punto a analizar de Man of Steel, a nivel del universo de DC Comics, Snyder logró contarnos una historia de un niño adoptado, dividido entre sus diferencias y los valores aprendidos, en vez de la obvia historia de Kal-El como alienígena en La Tierra. Clark Kent (Henry Cavill) es un individuo en crisis, en búsqueda de su identidad, criado en un hogar lleno de amor y con la calidad de servicio presente en cada una de sus acciones; su vida en este sentido se enfrenta a golpes durísimos de confianza en el cual está involucrado su padre, Jonathan Kent (Kevin Costner). Por otro lado, es un fenómeno adaptándose a la sociedad que constantemente lo segrega; sus aparentes migrañas y su comportamiento lo apartan del estándar y lo vuelven blanco de burlas y rumores. Un evento desencadena su ira, su frustración y su desolación para terminar deambulando por el mundo tratando de olvidar su naturaleza. La narración de toda esta etapa es sencillamente magnífica, uno de los pilares de la pieza, sin duda.

Snyder además desarrolló la pre-historia que no teníamos de Krypton, desenfundó varias raíces, creo contexto y le dio fuerza al General Zod como un personaje voluntarioso, estricto, recto y radical. Zod en esta ocasión es representado por el gran Michael Shannon, que gracias a este desenvolvimiento y en contraste con la interpretación de Terence Stamp (Superman II; 1980), no es un ser maligno, no es déspota per sé, por el contrario, se revela como un ser vigilante de su raza y preocupado de su eminente extinción. Aunque el fondo de Krypton parece ser un requerimiento de Snyder, tomar los antagónicos y demostrar sus vulnerabilidades o sus dobles intenciones, en aras de aceptarlos como seres en conflicto, ni buenos ni malos, es una característica primordial de Nolan y Goyer, y que en esta historia agradecemos porque Zod es un personaje increíble.

Shannon no es el único destacado. El juego de relaciones entre los padres de Superman y Superman es soberbio gracias a Russell Crowe, Kevin Costner y Henry Cavill. Los tres conjugan un dinamismo importante y creíble para nuestros ojos gracias a las capacidades de sus actores, sobre todo de Costner que es el pilar dramático de la historia. Pueden afirmar que Cavill no es un gran actor por lo insípido de algunas partes de su desempeño mas es porque en parte está encarnando a un súper-héroe pero uno no siente una payasada o una ridiculez armada alrededor de él; además en los duros momentos emocionales sufrimos con su mirada, sus gritos y su tono -si un actor tiene tono y variaciones de él en sus líneas durante una peli, no es cualquier fulano insignificante, es un actor con fundamentos- . Al lado de estos cuatro actores, Amy Adams, Diane Lane, Laurence Fishburne completan la cosmogonía del Hombre de Acero y ¡vaya si lo hacen bien! . De esta forma, Snyder demuestra sus capacidades como director de actores que como hemos visto en el blog, en varias ocasiones, un actor no encuentra el balance de sus capacidades -sin importar si es novato o un monstruo- porque la dirección de sus líneas no fue completa o dicho de otra forma fue huérfana de rumbo.

Cerrando un poco la entrada, de lo único que se puede renegar de Snyder es que si por un lado abandonó las cámaras en tiempo-de-bala (para bien) y las reemplazó con temblorosos encuadres, por el otro lado exageró con las colisiones, explosiones y destellos. Hans Zimmer es un gran artista, es un excelente compositor y tiene un refinado oído para determinar perfiles con sus fragmentos, algunas veces melodiosos, otras veces estridentes pero siempre característicos de los personajes. El exceso de bombazos y estallidos opacó por completo a Zimmer. Muchas personas alaban el trabajo del maestro en Man of Steel, para mi pasó sin pena ni gloria; sentí los momentos de acompañamiento de la música pero sencillamente me perdí todo el trabajo de Zimmer y es una lástima.

Se vienen las decisiones duras para Warner y ojalá que la premura de ellas o el éxtasis del buen ejercicio con Superman no los enceguezcan. Snyder afirmó que si lo requerían para realizar una Liga de la Justicia primero se debía madurar un poco más el personaje de Superman; eso quiere decir que habrá una segunda parte de Man of Steel -improbable una tercera pero nunca se sabe- para después continuar con la congregación más esperada desde el anuncio del fin de la Trilogía del Caballero de la Noche. En la cinta hay que estar atentos a las referencias de Lex Luthor y Bruce Wayne que tácitamente aparecen en la historia por medio de sus corporaciones (LexCorp y Wayne Industries respectivamente). La sensación de sentirlos cerca es emocionante, sin embargo, las impertinencias del estudio puede hacerlos tropezar fuertemente. Warner quiere Liga de la Justicia para el 2015, un lapso prudente para una buena producción pero Snyder quiere una segunda parte lo cual no alteraría los planes de Warner si el realizador saca su pieza el próximo año -¿no es esto demasiado prematuro?- para después encargase de La Liga en un periodo demasiado corto. La única posible respuesta para una agenda tan apretada es que Snyder haga una «Peter-Jackson»; que previendo las decisiones de Warner haya grabado las dos partes de una vez, se dedique a posproducción el próximo año de la secuela y a preproducción y filmación de La Liga de la Justicia en los dos años siguientes.

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American Grindhouse

Hablar de este documental es casi que hablar de la escencia de Elijah Drenner, su director. Drenner no sólo tiene veinte títulos como realizador de cortometrajes y videos, su historia cinematográfica empezó en 2009, algo así como diez piezas por año. Bueno, eso no es lo más loco, la mayoría de esas piezas son gore o «explotation movies».

«Exploitation» es un término que vine a saber con esta peli, American Grindhouse, un documental nombrado por la popularidad de la marca creada por Robert Rodriguez y Quentin Tarantino y su doble presentación de bajo presupuesto Grindhouse que co-produjeron, co-escribieron y co-dirigieron en honor al género de serie b expuesto en las salas rotativas o de multi-exposición norteamericanas generalmente auto-cinemas. Sin embargo la industria es más profunda y el subgénero es conocido como de “explotación” al sacarle jugo al máximo a un tema para generar ganancia monetaria (si se invierten 10 unidades y se logran 1.000 al final del ejercicio, es un buen ejercicio, no importa la calidad).

Como muchos que hemos referido en este blog, este documental que están pasando en Cinemax por estos días se basa en la unión de varias opiniones de varios directores y expertos cineastas, esta pieza no es la excepción. Nombres como John Landis, Joe Dante, Jack Hill, Don Edmonds, Fred Williamson, Allison Anders, James Gordon White, Larry Cohen, William Lustig, Herschell Gordon Lewis, Judy Brown, Jeremy Kasten, Jonathan Kaplan, Bob Minor, Lewis Teague, David Hess, Fred Olen Ray son relacionados como productores de “cine de explotación” acompañados de historiadores y expertos del cine.

Hemos hablado varias veces de las Grindhouse, Planet Terror, Death Proof, Machete y recientemente Hobo with a Shotgun, que básicamente su “explotación” es ultra violencia y gore; también Pink Flamingos explotando lo desagradable y siendo la degeneración de otro subgénero de explotación llamado Nudist Camp (que terminó llamándose después Camp donde las pelis podían mostrar desnudos completos y frontales sin censura si no mostraban coitos explícitos, y por supuesto I Spit on Your Grave otro subgénero donde la explotación, créanlo o no, es la violación, maltrato femenino y es un género que detesté desde el principio sin llegar a conocer su historia (creo que ahora podría darle otra oportunidad).

En general, pareciera que las pelis de bajo presupuesto y de explotación fueran decadentes y de mal gusto, no voy a contradecirlo porque básicamente es su esencia. Se explota la sangre y se crea el subgénero del Gore, los muertos vivientes y se crean los Zombies, se explota el horror y se crean los Freak-Shows, se explota el rock and roll y se crea el cine de adolescentes, se explotan los temas de segunda guerra mundial y se crean los Nazis, los vaqueros y su subsecuente Spaghetti Western y así continuamente viviendo y creando la verdadera esencia del cine «hollywoodense». El American Grindhouse no es malo, es entretenimiento por entretenimiento, no hay fondo y… Bueno, sí, es cine de derecha, cine sin sentido para sólo pasar el rato y explorar nuestras perversiones en pantalla pero gracias a este género también somos amantes de grandes pelis y grandes directores. El “cine de explotación” dió origen al Film Noir cuando la autocensura no permitía mostrar sexualidad, el crimen, la sensualidad y la intriga se explotaron al máximo en este género; Hitchcock explotó el terror y la intriga y basándose en lo más básico del Grindhouse desarrolló Psyco y se volvió maestro en otro género grandioso como lo es el Suspense o el Thriller de Suspenso; las pelis de jóvenes y rebeldía nos trajeron The Heavenly Blues, Easy Rider y todo el subgénero de Road Movie; pero yendo más cerca el menos preciado género de Serie B nos trajo obras maestras de un director muy querido: Sir David Cronenberg.

Este documental me hace reflexionar mucho, me hace dirigir la mirada hacia unas pelis de otra forma, a buscar otro tipo de largometrajes e incluso a cambiar la organización de mis categorías en las entradas. Nos hará pensar diferente sobre Hollywood y en lo posible mejorar nuestras críticas sobre los subgéneros que lo componen. Sea bienvenido el cine de explotación al blog.

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Hobo with a Shotgun

¿Qué realmente sabemos de Jason Eisener? Realmente nada. ¿Cómo llegó a vincularse en un proyecto de la Grindhouse? Tampoco lo sabemos pero lo que si sabemos que es que se tomó muy seriamente su participación en el sello y desarrolló una mejor propuesta que el mismo Rodriguez y su Machete. Es claro que Hobo with a Shotgun no es una peli que vayan a traer fácilmente a Colombia. Machete venía con el revuelo de su autor, no le fue muy bien en taquilla y no duró mucho en cartelera. Hobo por el contrario no tiene un director conocido, en Estados Unidos es catalogada como muy independiente, casi experimental y aunque logra buena taquilla en los teatros de su categoría no se ve como un producto a exportar.

Lo realmente carismático de esta peli es que Eisener le apuesta a una reproducción muy fiel de los filmes del género de los 70’s y principios de los 80’s, su afiche es prueba de ello. Unos personajes anacrónicamente establecidos en una ciudad promedio de Estados Unidos donde el poder lo ejerce el que más tenga plata y que su gobernante actual enceguecido por el poder es un sádico corrupto. Si no se animan con esa sóla afirmación la peli es un clásico de los cines de bajo presupuesto, mucho gore, muchos disparos, la historia es irreal, no necesita de mayores conectores y su inverosimilitud es tan atractiva como su estética. La iluminación hace que la fotografía sea muy saturada y que el ojo nos transporte a ese momento donde estas pelis eran todo un espectáculo.

No hay actores reconocidos, solitariamente Rutger Hauer se echa al hombro la trama y casi en un monólogo sin pausa nos divierte con una pieza muy exótica. Una peli desarrollada a partir de un falso corto extraído de la dupleta del Grindhouse de Robert Rodriguez y Quentin Tarantino que sin mayores pretensiones logra abrir camino, de pronto, a más largometrajes de este estilo que pueden repetirse y acabar con el recién nacido género o pueden explorar el horizonte fértil que se despeja.

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Hobo with a Shotgun

Jason Eisener de la mano del escritor John Davies desarrolló a fondo la idea de un corto falso dentro de la promoción de la doble presentación Grindhouse de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez. Este es el segundo intento de la franquicia en desarrollar una historia de este estilo, el primero, obviamente después de Death Proof y Planet Terror, fue Machete de Rodriguez, peli que personalmente no me gustó en absoluto, por su excesiva ramplonería.

Con el mismo corte serie B de las tres anteriormente nombradas, Hobo with a Shotgun evoca clásicos de los 80’s bastante interesantes. No me atrevo a decir si será buena o mala pero pareciera mejor que Machete. Igual tocará verla primero.

Rutger Hauer (Hobo)

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Machete

Robert Rodriguez es sin duda uno de los chicos malos de Hollywood, al lado de Quentin Tarantino o incluso Colin Farrel y Russell Crowe. Para mi es el heredero del bastón del barón de la serie B, el señor Paul Verhoeven. Exitoso, divertido e iconoclasta siempre nos sorprendemos con este gran director, unas veces por las experimentaciones que se atreve a hacer, por el bajo presupuesto o a veces por el descalabro de proyectos que debemos presenciarle.

Grandes pelis nos ha dejado Rodriguez en su portafolio, desde la exquisita El Mariachi pasando por From Dusk Till Dawn, Sin City y Planet Terror de la serie Grindhouse. Presisamente, en Planet Terror aparece un falso corto avance de Machete, un policía renegado interpretado por Danny Trejo y que le da pie a Rodriguez para crear todo un proyecto alrededor. Me recuerda mucho la aparición de Jean Reno como El Limpiador en La Femme Nikita de Luc Besson y que dió pauta para la posterior y grandiosa Léon.

Aunque la intención es genial, Machete no obtiene la misma genialidad en su proyecto, de manera general. Los chispazos son obvios y cautivantes, la textura de las imágenes, el reparto que se logró cautivar, la historia fiel al género de serie B y el mismo Danny Trejo como imagen icónica de rudeza en Hollywood. Sin embargo, no siempre las mejores papas y el mejor pollo hacen el mejor ajiaco. La peli se pierde en su propio ritmo, la historia deja de ser interesante y los refuerzos, inverosímiles (aunque en serie B todo vale).

Creo que la peli vale la pena por el desempeño de cada uno de los grandes actores a los cuales se les asigna una parte del guión casi como un cuento. Me encantó Don Johnson que se tomó muy en serio su papel y fue el malo de la peli, Robert De Niro en su caricatura de senador republicano radical, Jeff Fahey como antagónico de Machete, Jessica Alba con Michelle Rodriguez como las chicas de Machete .

El filme queda en deuda en muchos aspectos pero seguramente paga su cuota de entretenimiento.

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