Action, Auteur, Brit, Epochal, Exploitation, Film Noir, Folk, Guy Ritchie, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Remake, Serie B, Spy Film, Storytelling, Suspense, Thriller, TV, Vacacion, War, World

The Man from U.N.C.L.E.

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The Man from U.N.C.L.E. es una reedición del homónimo programa de TV que se emitió con considerable éxito en la Inglaterra de los 60’s (más exactamente ente 1964 y 1968). La trama se centra en una relación cooperativa entre dos espias en medio de la Guerra Fría después de la Segunda Guerra Mundial; en la esquina estadounidense, Napoleon Solo y, en la esquina soviética, Illya Kuryakin, un duelo clásico mientras resuelven misiones dictadas por un director de inteligencia británica, Alexander Waverly. Teniendo poca referencia de la serie televisiva, se hace evidente la influencia bondiana de Ian Fleming que actuó como consejero de los creativos de la producción; menos mal Guy Ritchie, el director de la producción cinematográfica actual, no se centró en los artefactos y trucos de aparatos, clichés sobresaturados de Fleming que, al parecer, si fueron eje del programa televisivo.

Es emocionante ir a ver una peli de Guy Ritchie. Los diálogos, las líneas cómicas y, la estética, hacen refrescante la experiencia de sentarse frente a una pantalla de cine. Aunque su genialidad se hizo evidente con su forma de contar historias en el barrio obrero, se fue saturando y el ghetto no dió más para su retórica. Sin embargo, en sus últimas salidas, la acción y la química carismática con Robert Downey Jr. en las dos partes de Sherlock Holmes le dieron la posibilidad de explorar otros proyectos más bonachones. El problema es cuando la disculpa se vuelve divertir por divertir y no hay realmente mucho rescatable en el análisis.

Si bien el reparto, constituido por Henry Cavill, Alicia Vikander, Armie Hammer y el mismísimo Hugh Grant, tiene una química insospechada, la ridiculez de la trama, y de nuevo, la presencia de los arquetipos y la dinámica de Fleming dejan una pieza vacía y sin mucho más que un par de sonrisas. El ritmo generado por el toma y dame de Solo y Kuryakin se vuelve un sonsonete aburridor y la estética de Ritchie presente tímidamente a lo largo de la cinta aparece rimbombante –y casi ensordecedoramente– en el desenlace del tercer acto de la cinta aportando mucho más ruido que calidad. En un partido de fútbol, se nota cuando a los jugadores se les acaban los argumentos y empiezan a jugar de corazón tratando a toda costa de ganar el partido. El equipo de The Man from U.N.C.L.E. no podría adaptarse mejor a esta figura. Ahora si lo lograron queda a criterio de todos ustedes.

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Captain America: The Winter Soldier

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La semana pasada publicamos la entrada de bienvenida a los estrenos de verano del 2014. En principio, iba a ser incluida la entrada de Captain America: The Winter Soldier pero en vista de lo particularmente atractiva que fue la pieza, es bueno decir que se merece una entrada aparte para hablar sobre ella.

Steve Rogers (Chris Evans), después de Nueva York, intenta adaptarse al mundo que le es extraño; busca a Peggy (Hayley Atwell) y trata de serle fiel a su nuevo comando en S.H.I.E.L.D. pero las cosas no son tan fáciles como aparentan. Por un lado, las directrices de S.H.I.E.L.D. van en contra de los principios de Rogers y en su pérdida de fe, la organización entera es atacada por un poderoso enemigo del pasado.

Marvel y Buena Vista han ido acertando golpes de suerte en su batalla en Hollywood por las taquillas y el dominio de las producciones basadas en comics. Básicamente, alentaron a Sony prematuramente a relanzar su franquicia del Hombre-Araña con The Amazing Spider-Man; un relanzamiento que parecía sólo hacer cambios en el fabuloso nombre del arácnido. Lo mismo pasó con Fox, que al igual que en Sony, está uniendo sus fuerzas creativas para armar universos cinemáticos independientes dentro de su reino.

Pero decimos que Marvel y Buena Vista han acertado golpes de suerte porque a medida que avanzan Las Fases del Universo Cinemático de Marvel diseñado por Kevin Feige pareciera que todo es infinitamente más frágil.

La gran ventaja de Marvel con respecto a DC es que desde su concepción fueron unificados en un mismo espacio y tiempo, Nueva York. DC y la mayoría de casas de comics, plantean sus héroes en la ficción y crean sus entornos como imaginarios; cuando por fin DC, en la crisis de los comics en los 80’s, decidió crear un sólo universo se vio en aprietos para explicar y hacerle entender a sus lectores fanáticos que Gotham, estaba al mismo nivel que Metropolis pero ahora eso parece irse tornando en una ventaja.

Elaboremos.

Marvel empezó sus intenciones de volverse un estudio productor de pelis sus propios comics allá en 2003 cuando estrenaron Hulk de Ang Lee y DareDevil de Mark Steven Johnson que fueron catalogados como grandes desastres de la industria del cine de comics.

El joven Kevin Feige decidió emprender una estrategia más agresiva y no sólo hacer un filme exitoso que generara una franquicia sino más bien porqué mejor no pensar en unir todo el universo en un gran megaproyecto comercial; lo que requirió del apoyo de un socio como Buena Vista para lograrlo.

En 2008, de la mano de Jon Favreau y Robert Downey Jr., el universo de Feige inició su Fase UNO con Iron Man; caló muy bien con la crítica, con los fanáticos y el renacer de Downey Jr. puso a Tony Stark como un líder natural dentro de Marvel; el as bajo la manga de Feige fueron los créditos finales que introdujeron a Samuel L. Jackson como Nick Fury presentándole a Stark La Iniciativa Avenger. Ese mismo año después de recuperar los derechos de Hulk, Marvel encamina a Louis Leterrier y Edward Norton (protagonista y guionista) en la realización del segundo filme de Marvel Studios con The Incredible Hulk; la fanaticada ruge fascinación por la interpretación de Norton como Bruce Banner; y Feige anota su segundo cuadrangular cuando al final de la cinta aparece Tony Stark hablando de La Iniciativa junto al General Ross.

–A pesar de lo desastroso que fue Iron Man 2– parece que de ahí en adelante todo fuera una gran historia–. Iron Man 2 juega con apariciones sugeridas del Capitán América; los agentes de S.H.I.E.L.D., Coulson (Clark Gregg), Fury y Romanoff (Scarlett Johansson), toman protagonismo; y, de nuevo al cierre de la cinta, Coulson devela el Martillo de Thor. Subsecuentemente, vino Thor de Kenneth Branagh y toda la trama para introducir su mundo, su universo y a Loki (Tom Hiddleston) –hasta ahora el mejor antagónico de su universo cinemático–; los mundos siguen compartiendo personajes y no sólo aparece Coulson como eje de la trama, también lo hace el agente Clint Barton o Hawkeye (Jeremy Renner); al final de la cinta, Fury le presenta a Selvig (Stellan Skarsgård) el Tesseract –en una escena filmada por Joss Whedon–. ¿Pero qué era el Tesseract? Unos meses más tarde Captain America: The First Avenger de Joe Johnston hace un arco de origen con Steve Rogers, introduciendo a Chris Evans como el capitán, enfrentando a Red Skull (Hugo Weaving) en 1945 y la formación maligna H.Y.D.R.A.; Red Skull basaba su poderío en el ocultismo junto a su científico jefe Arnim Zola (Toby Jones) y fue justo cuando encontró el Tesseract, una forma primitiva de la mitología escandinava, que se hizo realmente poderoso y temible.

Todo estaba en su sitio y Joss Whedon preparó el cierre de la Fase UNO con la reunión de The Avengers. Todo da frutos y en una sola cinta aparecen Tony Stark, Thor, Steve Rogers, Nick Fury, la agente Romanoff, Hawkeye, Coulson, por supuesto Bruce Banner y como base antagónica Loki y los Chitauri que termina siendo la peli más taquillera del año. El punto importante para resaltar es que Gwyneth Paltrow y su personaje Pepper Potts aparecen por la insistencia de Robert Downey Jr. pero Whedon no estaba convencido y da la siguiente razón: “uno necesita separar los personajes de sus sistemas de soporte en aras de crear el aislamiento que se necesita para funcionen en el equipo”. Suena como un gran entrenador y finalmente ese fue el puesto que obtuvo, dirigir globalmente todo el universo de Marvel en Buena Vista (MCU).

Se gestiona la Fase DOS del MCU y llegan Iron Man 3, Thor: The Dark World, los Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. y The Winter Soldier; se anuncian Black Panther, Doctor Strange, Ant-Man y Avengers 2: Age of Ultron; finalmente, se revelan las intenciones de la Fase TRES con Thanos como villano y Guardians of the Galaxy pero ¿por qué se siente que todo empieza a tambalear?

La primera razón es una sensación sencilla y natural con lo que Marvel ha intentado a toda costa hacernos creer y es que todas sus piezas están unidas en un sólo universo; precisamente, eso que los ha hecho fuertes se ha vuelto su mayor vulnerabilidad. No es posible entender las cintas de Marvel independientemente y separar, las cintas autónomas de las cintas de ensamblaje. Es ridículo. No funciona. En parte, por eso la extensión de esta entrada.

Empecemos por Iron Man 3, independiente de la buena calidad de su realización con Shane Black o el desencanto de la fanaticada de cómo usaron al Mandarin (Ben Kingsley) y a Aldrich Killian (Guy Pearce) el resultado fue desastroso; por un lado, surgieron preguntas como porqué si Stark se podía quitar el reactor no se lo había quitado antes o ahora que «ya no existe» Iron Man, cuál es la función de Stark dentro de S.H.I.E.L.D. o quién liderará los Avengers; por otro lado y sumado a esto, vienen otras inquietudes que no pueden ser sólo solventadas con simples nombramientos o cameos de personajes importantes, por ejemplo ¿The Avengers es un grupo tan frágil que para ese entonces ya se desintegró? Si Stark es atacado de la forma en que sucedió ¿dónde estaba Romanoff, Hawkeye, Fury o Steve Rogers? Compañeros de batalla, sellados en la amistad hecha más allá de una casualidad o ¿es que todo lo dicho no son más que una iteración de frases vacías? ¿Dónde estaba Bruce Banner? ¿Por qué sólo aparece al final de la cinta como un sicoanalista? ¿Acaso no es esta la mayor idiotez jamás escrita?.

No. La mayor idiotez aún estaba por venir y en otro formato: Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Una serie de TV que ubica anacrónicamente un resguardo de agentes dentro de S.H.I.E.L.D. liderados por Phil Coulson; un equipo de desvalidos que tiene grandes potencias pero cero poderes sobrenaturales –por ahora–; a medida que avanza la serie sabemos que está ubicada después de Nueva York, después de The Dark World de Thor y antes de The Winter Soldier; la pregunta más obvia es la que sostiene la serie y es ¿cómo hicieron para revivir a Coulson? Pregunta que se responde al final de la temporada pero que deja un interrogante existencial clavado profundo dentro de las entrañas de Joss Whedon y que amenaza de muerte a Kevin Feige; con esa respuesta de cómo revivir a las personas ¿acaso alguien en este universo puede morir? Si no, apaque y vámonos.

Luego de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. –con el nombre más largo y rídiculo que haya escuchado para una serie televisiva; Cuando quiero llorar no lloro o Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha, telenovelas colombianas, ya no parecen tan extravagantes–, llega Thor: The Dark World. Una cinta autónoma que retoma el arco romántico entre Jane Foster (Natalie Portman) y el dios del trueno; aunque Alan Taylor está al frente de una gran decisión al sacar la historia de la Tierra, no resuelve el tema de porqué Foster no apareció en Nueva York y se mete en un problema aún más grande que se esparce virulentamente a todo el universo de Marvel ¿existe realmente un enemigo aparte de Loki capaz de poner en jaque a algún integrante de la Iniciativa Avenger? Sabemos que la muerte no lo es; tampoco otro «dios asgardiano»; y menos una invasión de alienígenas con poderosas armas y tecnología mucho más avanzada.

Esta última duda evidenciada en Thor 2, recurrente en toda la trilogía de Iron Man y el ensamblaje de The Avengers, se torna un absurdo y nos envuelve con un poco de frustración sumado a algo de desinterés, indiferencia y menosprecio.

Los hermanos Russo, casi olvidados en nuestros archivos con pelis como You, Me and Dupree o Welcome to Collinwood, hicieron una gran labor con The Winter Soldier. Siguen fallando en el tema del universo continuo pero imaginamos es el puñal de Whedon hablando con su «aislamiento para que funcione el equipo»; ¿no es increíble que en el peor ataque de H.Y.D.R.A., en una crisis tan grande como la de Nueva York, no aparezca Iron Man, War Machine, Hawkeye o Bruce Banner?

Sin embargo, y como ninguna otra cinta de Marvel, los Russo triunfan grandemente en varios aspectos.

El primer punto, es que con The Winter Soldier hay un vuelco hacia la sorpresa, hacia la perplejidad de las revelaciones del giro dramático y, así sean dos o tres los giros, no es una serie de sorpresas que nos mandan de extremo a extremo sino más bien consecuencia del giro anterior, por eso al final quedamos sin aliento y tensos en el desenlace.

Lo segundo es que por segunda vez, un villano es tratado con dignidad en la historia; ni siquiera en relación con la fidelidad a los comics, porque no hemos leído mucho acerca de los arcos del Soldado de Invierno, sino dignidad en el sentido que es una fuerza contraria e igualmente poderosa que amenaza el estatu quo del héroe y de sus compañeros. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Por primera vez, en el universo cinemático de Marvel, los personajes se relacionan con igual importancia en todo el universo; los agentes Fury, Hill (Cobie Smulders), Romanoff, Rogers se congregan de otras sagas y sienten amenazadas sus existencias. H.Y.D.R.A. renace como un gran grupo del mal tan pero tan importante que incluso es necesario un nuevo ensamble con los Avengers pero si es así repetimos ¿por qué no aparecieron?

El cuarto punto, no sabemos si trabajaron posterior a las críticas de Man of Steel, pero The Winter Soldier aprendió a congeniar con los puntos que no gustaron en su opositora; partiendo del hecho que Man of Steel es una gran cinta, las críticas opacaron un poco su éxito injustamente; El Capitán toma ventaja de ahí y se hace fuerte con un héroe que no asesina a sangre fría a pesar de cualquier circunstancia; no acaba completamente con una ciudad y a los pocos días aparece con una sonrisa dibujada en la cara; es responsable de sus actos porque es la imagen pura de Estados Unidos; y, finalmente, siendo una secuela enlaza muy bien puntos de la anterior salida, y justifica el hecho de una segunda o tercera parte.

A pesar de ciertos clichés, que realmente molestan en pequeños detalles de la historia, Los hermanos Russo, Marvel y Buena Vista lo hicieron realmente bien con The Winter Soldier pero desluce un poco lo ya hecho antes en la Fase UNO; no sabemos cómo vaya a atacar DC pero el hecho que la segunda parte de Superman involucre apariciones de Batman, Wonder Woman, Aquaman y otros de sus súperheroes podría ser un indicio de cómo aproximarían su propio ensamble y faltaría ver si en «las autónomas», como The Bat Man presupuestada para después del 2016, se cometen los mismos errores o se dan la libertad de hacer un relato anterior –en la línea de tiempo– de Superman para revisar estos temas con calma.

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We’re the Millers

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Una de las causales para que Jason Sudeikis saliera de SNL en la última temporada es que al igual que Will Ferrell, Tina Fey, Bill Hader o Kristen Wigg, se le empezó a cruzar mal su carrera en el cine y no podía manejar los dos ambientes. Bill Murray, Dan Aykroyd, Eddy Murphy, Robert Downey Jr. y Adam Sandler pasaron por lo mismo y al final lo que demuestra es que es una fase a la cual debemos acostumbrarnos con todos aquellos tan talentosos que dejan una huella en el programa y después vuelan. Es más Sudeikis es uno de los que más se había demorado en dar el paso, con casi 10 años al aire en SNL y haber participado en 168 capítulos.

Pero más allá de la preocupación del futuro inmediato de Saturday Night Live, Sudeikis parece haber tomado la decisión en el momento indicado; después de haber participado en más de 17 proyectos cinematográficos, en paralelo a su carrera de TV, Sudeikis sale a apoyar ciento por ciento We’re the Millers de Rawson Marshall Thurber y logra ya una cifra increíble de 138 millones de dólares domésticos -mientras redondea los 200 en el mundo-.

We’re the Millers es una road-movie que trata sobre un expendedor de marihuana que vive relajado y tranquilo; su bajo perfil lo mantiene alejado de mayores dolores de cabeza y con una clientela satisfecha por la buena calidad de la mercancía que les provee; prácticamente inofensivo en todo sentido pero su vida da un giro cuando es asaltado y es despojado de todos sus ahorros y abastecimiento. Decide tomar una decisión radical para salir del problema y es pasar al siguiente nivel: el de traficante.

Alquila una casa rodante y arma una familia ficticia con una estríper, un niño-joven abandonado en su edificio y una adolescente de la calle para atravesar la frontera; con esta fachada podrá traer una pequeña cantidad de mercancía de vuelta a casa sin levantar sospechas, con lo suficiente para pagar sus deudas y quedarse con algo de excedente. Hay muchas referencias que hacen graciosa toda la situación, desde el capítulo de Third Rock From The Sun donde los alienígenas quieren hacerse pasar por “normales” hasta la muy reciente y en boga Breaking Bad donde el personaje ordinario se apropia de la situación y resurge el capo escondido pero en general el carisma del equipo es suficiente para disfrutar muchas situaciones subidas de tono o ridículamente graciosas; la situación se sale de sus manos cuando lo que tenían que atravesar de la frontera no eran unos paqueticos de marihuana y lo que reciben en cambio es un gran cargamento de la hierba.

We’re the Millers es una muy buena excusa para ir a cine y un gran salto en la carrera de Sudeikis en su faceta cinematográfica.

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Iron Man 3

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Tan en boga hoy en día el tema de las trilogías que Iron Man no podía ser la excepción y llega su tan esperada tercera parte. Esta vez de la mano de Shane Black quien ya había dirigido a Robert Downey Jr. en el excelente film noir Kiss Kiss Bang Bang. No lo hace mal y a pesar de que Jon Favreau se apuntó uno de los cuadrangulares más importantes en la historia de la franquicia al escoger a Downey Jr. como el mujeriego y conquistador Tony Stark, la verdad es que su segunda parte tiene muchos desaciertos, así al final cumpla su cometido de diversión. Black es un escritor por excelencia y se siente más cómodo si está involucrado per sé en el equipo de escritura -en ese sentido ya es un logro teniendo en cuenta que después de Die Hard, Lethal Weapon es uno de los clásicos de la acción mejor calificados y él es el creador/colaborador de todas sus partes en la serie-.

Al igual que Avengers el año pasado, Iron Man se lanza al ruedo de primeras para dar inicio a la temporada de grandes éxitos del verano en Hollywood. Al final, ser favorita es más difícil de lo que parece y no todas las piezas logran soportar dicha presión -como sucedió con Prometheus o el mismo Dark Knight Rises-. El tercer episodio logra hacer bien el ejercicio al colmar las expectativas que promete, ya es un éxito de taquilla redondeando los 950 millones de dólares recaudados y personalmente creo logra el mismo impacto espectacular de The Avengers el año pasado.

Antes de analizar la peli hay varios antecedentes para tener en cuenta como por ejemplo que es la primera pieza después de la fase uno del Universo Cinemático de Marvel (MCU de su nombre en inglés). Pareciera no ser un gran tema pero siendo Black el guionista, y uno «no tan aficionado» a los comics, la responsabilidad es muy fuerte. Hay que decir que la gran ventaja que ha tenido Marvel, desde la crisis de los 80’s. es que sus historias se han mantenido, unidas, integradas y consistentes en un sólo universo, en un sólo plano unidimensional. En este Iron Man, no sólo no se evita sino que se abraza este concepto, se hacen alocuciones a los eventos de Nueva York del año pasado, lo que significó para Tony Stark estar envuelto en el asunto como un mortal ser humano y, así como tal, descubrir que detrás de toda esa aura pretenciosa, autosuficiente y segura está un hombre que es vulnerable en todo sentido.

Black consigue lo que Sony Pictures en cuatro episodios no ha logrado con Spider-Man, un personaje cercano al espectador. Su Iron Man no tiene miedo de caer en los clichés por el contrario les saca partido cada vez que se aproximan, -en un gran resumen- es un melodrama que se enriquece con comedia sencilla de digerir y a la vez logra que Tony Stark sea carismático y simpático para cerrar con una frase genial para la serie, para Shane Black y para el mismo Robert Downey Jr.: “yo soy Iron Man“. Esa frase más que el culmen del argumento, es la perfecta sentencia de toda la franquicia y el negocio de las pelis basadas en este tipo de historias. En los comics, el héroe central de Marvel Comics es Spider-Man, después podrá venir todo el infinito cosmos de los X-Men, después los Avengers, y así el líder de estos últimos sea Tony Stark, como Iron Man, al final es un personaje sin mucha relevancia. Pero en el cine se ha demostrado exactamente lo contrario, los derechos de producción y explotación de los personajes de Marvel se han repartido en varios estudios. Fox tiene Silver Surfer, Galactus a los X-Men y los Fantastic Four, Sony Pictures a Spider-Man y aunque poco a poco Marvel Studios ha ido recobrando derechos de personajes como DareDevil aún está todo muy atomizado y ninguno tiene un liderazgo claro. Sin embargo, el éxito de Iron Man permitió pensar en Thor, en el Capitán America y los mismos Avengers. Antes del Iron Man de Jon Favreau, los personajes de Marvel sólo habían tenido un gran éxito con la trilogía de X-Men pero precisamente su tercera parte eliminó fogosidad y los humos se calmaron demasiado. De resto, no lograban buenas taquillas, las historias se reiniciaban constantemente con nuevos repartos y nada parecía tener consistencia.

«Yo soy Iron Man» pone en vilo que Robert Downey Jr. dice que después de llegar a sus cincuenta años no quiere seguir haciendo el papel de Tony Stark pero a la vez que si no es él, no lo es nadie. Lo pone en una posición muy ventajosa, porque en Marvel son inteligentes y saben que no pueden dejar ir a su mejor complemento; esta semana escuché incluso que Downey Jr. ofreció seguir en el MCU si y solo si le ofrecían 100 millones de dólares. La decisión está en Marvel y Disney, y si lo aceptan vendrán nuevas conjeturas de cómo podría seguir apareciendo después de lo sucedido en esta peli.

Hablando de la cinta en general, los avances de la trama nos trajeron a colación al Mandarín interpretado genialmente por el gran Ben Kingsley. Este personaje es un gran contrincante de Iron Man y precisamente con él es donde se pone capcioso el guión. De pronto, los refanáticos de Iron Man podrían estar esperando el enfrentamiento que estos dos personajes tuvieron en las páginas del comic, ala Bane vs. Batman en Dark Knight Rises, pero este es otro de los adoctrinamientos que recibimos de Shane Black con sus licencias como guionista. En vez de poner a aprender Kung-Fu de la nada a Tony Stark, Black amenaza su persona de la manera más terrenal posible, hace enlaces en la cosmogonía de Stark que no conocíamos, desarrolla un impresionante antagónico con Guy Pierce y le da redondez a cada uno de los personajes con un desarrollo medido -para que no parezca una coral- y con un sentido único -para que se justifique su aparición-. Lo más bonito es que a pesar que existe un aire de traición al comic, lo revierte con la aparición de personajes clásicos en la historieta como Bambi, Ellen Brandt, el mismo Mandarín y Rescue en lo que me parece un gran desenlace para la historia de amor detrás de la gran hazaña épica que es Iron Man 3.

-Una gran lección de escritura si entendemos los grandes problemas que tuvimos con el personaje de Gary Oldman en Lawless-.

Lo más divertido de todo es que gracias a Shane Black el cuadro de explotación que es una cinta de comic se siente evolucionada por la combinación de dos géneros cinematográficos. Iron Man 3 es por un lado un western donde Tony Stark desafía a sus contrincantes a un duelo en medio del pueblo y debe aceptar las consecuencias de sus actos. Y por el otro es una road-movie desde Tennesse hasta California donde aprende a perdonarse, a conocerse y sanar sus más profundas heridas. Al final disfruté mucho la peli aunque me dejó un profundo y agridulce sinsabor. Para los que fuimos a ver las escenas después de los créditos hubo una gran decepción al no aparecer las tan anunciadas escenas de Ant-Man dirigidas por Edgar Wright y siguiente proyecto dentro de los Avengers después de finalizar su trilogía de Blood and Ice Cream con Simon Pegg y Nick Frost. A cambio obtuvimos un dato adicional, los ataques de pánico de Tony Stark no se eliminaron así como así en el enfrentamiento de sus miedos, necesitaron de terapia y que mejor para darla que el mismísimo doctor Banner 😉

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The Avengers

The Avengers es la peli más divertida que me he visto en cine este año y eso que también me ví The Muppets. Tenía las expectativas bien arriba y la cinta simplemente cumplió su cuota de entretenimiento y la superó con lujo de detalles.

Joss Whedon tenía la gran responsabilidad de salir adelante en uno de los proyectos más ambiciosos de Hollywood, al juntar cintas taquilleras como Thor, Captain America, Iron Man con el peligro de ser un gran fiasco y salir a pelear la corona de la peli reina del 2012 que debe disputar aún entre The Dark Knight Rises, Prometheus y Skyfall.

No sólo el proyecto es bueno sino que nos deja súper bien conectados para la secuela que desde ya está preparando el estudio. Warner no se quiere quedar atrás y está desesperadamente buscando la forma de sacarle provecho a sus derechos sobre Superman, Batman, Wonder Woman y hasta Green Lantern para ver de qué forma arma The Justice League pero sobre todo lograr la continuidad y cohesión que existe en los personajes de Marvel. No la tiene nada fácil, a saber, si retomamos la crísis de DC Comics en los ’90s donde sus personajes más que habitar La Tierra sobrevivían en universos paralelos contrario a Marvel donde su punto de partida siempre era Nueva York.

La ventaja puede venir que Sony Pictures tiene los derechos de Spider Man y Fox los de X-Men entonces la capacidad de la franquicia para impresionarnos puede haber llegado a su límite mientras que Warner tiene dos ases guardados en la manga con la gran y retumbadora Batman de Nolan y The Man of Steel, el Superman de Snyder. Si Warner logra jugar bien sus cartas y en vez de relanzar la franquicia de Nolan y más bien se adentra en su continuidad aprovechando que el mismo Nolan es jefe creativo de ambos proyectos podría llegar a funcionar muy bien incluso ofreciéndole la dirección en la unión de La Liga (por lo menos eso es lo que los fanáticos de Batman y de Nolan hemos deseado hasta ahora en silencio).

Puntualmente, The Avengers tiene un gran logro y es que el ritmo no fue demasiado sobrecogedor desde el principio sino que supo manejar tiempos y pausas para que el espectador disfrutara de principio a fin de una historia creíble. Todos sus personajes aportaron un granito de arena a la diversión y las líneas de diálogo tuvieron a lo largo y ancho de la peli un humor fino muy característico de las pelis de Robert Downey Jr. (viendo los créditos, Jon Favreau es productor ejecutivo y logró de alguna forma influir para que esto fuera de esta forma, aunque esto sería hilar muy fino de mi parte). Al lado de Downey, Chris Hemsworth lo hace bien, Jeremy Renner, Clark Gregg y hasta Scarlett Johansson aportan drama desde la posibilidad de sus papeles, Chris Evans un gringo pendejo e inocente muy bien logrado, Tom Hiddleston como una poderosa fuerza antagónica y Mark Ruffalo con su Hulk la saca del estadio.

Una gran peli recomendada para ver en cine y en sala 3D.

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Due Date

Ciertamente Todd Phillips nos vuelve a sorprender y es imposible no compararlo con su anterior producción The Hangover porque se presenta el nudo casi con los mismos patrones y con los mismos chistes. No es comparable en calidad pues la historia en The Hangover es mucho mejor desarrollada y no es tan predecible, y aunque aparece de forma destacada Robert Downey Jr. las actuaciones no fueron tan bien logradas, incluso Galifianakis pareció interpretar la farsa de un hombre afeminado no muy creíble pero si muy gracioso. Una paradoja del comediante.

Creo que esta peli por primera vez siembra mis dudas sobre la calidad de la secuela de The Hangover que próximamente empieza producción y que tuvo tantos medios alrededor por la discusión que hubo entre la producción y Galifianakis por intentar incluir a Mel Gibson como personaje dentro de la historia.

En fin. Es sorpresiva, épica en humor y muy divertida. Me pareció interesante que la historia se centra en Downey Jr. y Galifianakis pero el director le pone a uno como espectador muchas trampas exponiendo fugazmente a RZA como revisor de maletas en el aeropuerto, a Michelle Monaghan como la esposa, Juliette Lewis como la farmaceuta o simplemente Jamie Foxx como el mejor amigo de Downey Jr. y en esas trampas uno queda atrapado hasta que es sorprendido con una nueva broma.

Si la peli no es buena por lo menos lo hace a uno desternillarse de la risa.

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Iron Man 2

Aunque es más conocido por su repertorio como actor Jon Favreau también tiene un amplio portafolio como director comercial y de comedias en Hollywood. Tal vez lo que más llama la atención de esta franquicia es el sentido del humor sencillo y fino que puedan tener los dialogos. No digo que sean obra de Favreau completamente pero gracias a él un hombre como Justin Theroux puede ponerle muchas alas a un actor como Robert Downey Jr.

Esa es la esencia de esta peli, un Robert Downey Jr. desatado fantásticamente en un papel sofisticado, mujeriego, elitista, sarcástico, mordaz, egolatra y muy seguro de sí mismo. Con muy pocas vulnerabilidades pero explotadas con mucho tacto en esta segunda parte. Un Robert Downey Jr. que supo entender muy bien la personalidad de Tony Stark y que defendió a Mickey Rourke frente a los estudios cuando este pidió hacer un Whiplash más humano. No deja de parecerme la primera parte un poco mejor, no sólo por la excelente actuación de Jeff Bridges (un actor muy querido en este blog) sino también la misma mitología y catarsis de Tony Stark es más divertida. Don Cheadle no es mal actor pero tengo mis problemas con él y por lo mismo creo que me hizo mucha falta Terrence Howard como el Teniente James Rhodes pues lo esperé desde la primera parte para verlo como War Machine.

Realmente pasan desapercibidos Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson pero pues sus actuaciones últimamente no han sido muy afortunadas. Lo más divertido de todo es que a pesar de tener una ganadora del Oscar como mejor actriz principal (Gwyneth Paltrow) y tres nominados al Oscar como mejores actores (Robert Downey Jr., Don Cheadle y Mickey Rourke) esta no es una peli profunda, es una peli basada en un comic de un súper héroe. Punto. Ni tampoco es la gran confrontación del bien y el mal. Es incluso una confrontación de un anti-héroe buscando atención y reconocimiento y encontrando en su némesis algo de consideración a sabiendas que debe destruirlo por ser su antagónico.

Esta segunda parte a nivel de recopilación musical es mucho más rockanrollera y metalera que la primera pero si hace mucha falta las estridencias de Tommy Iommy en los acordes de Iron Man de Black Sabbath.

En general, es una peli que aguanta ver en cine porque en TV pierde mucho vértigo.

Nota personal: Es perverso el afiche oficial de la peli que pongo como portada de esta entrada. Da pena y tristeza por eso además de él resalto el de los personajes por separado que saca un poquito mejor la cara por la peli ¡qué mal Hollywood!

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