3D, Action, Adventure, Epic, Exploitation, Folk, Guillermo del Toro, Hollywood, Kaiju, Latin, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Sci-Fi, Serie B, Vacacion, War, World

Pacific Rim

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Hollywood lanza su quinta gran apuesta este verano. Ya pasaron por nuestras carteleras Iron Man 3, Star Trek: Into Darkness, Man of Steel, Fast & Furious 6 y ahora Pacific Rim del mexicano Guillermo del Toro. Hacemos de todas formas mención de honor a World War Z porque sin ser una de las favoritas logró sorprendernos gratamente e interesarnos en la novela de Max Brooks.

Pacific Rim es una apuesta actualizada de Del Toro para traernos, con grandes efectos logrados por computador, una peli de explotación de monstruos y destrucción masiva típica de la década de los 50’s. La lista de estas cintas es absurdamente larga y puede comenzar incluso con The Lost World de 1925 o King Kong de 1933 pero de las que verdaderamente estamos hablando son 20,000 Leagues Under the Sea, las de Gill-Man (Creature From The Black Lagoon, Revenge of the Creature, The Creature Walks Among Us) las de Godzilla (Godzilla, Godzilla Raids Again, King Kong vs. Godzilla, Ghidorah, the Three-Headed Monster), Attack of the 50 Foot Woman, The Black Scorpion, The Deadly Mantis o The 7th Voyage of Sinbad. Todo este listado se puede extraer del documental American Grindhouse y del portafolio recientemente revisado del finado Ray Harryhausen.

Si por algo puede sobresalir Pacific Rim es por sus efectos especiales. Un gran despliegue de trucos para demostrar la monstruosidad de los “Kaijus“, gigantes genéticamente alterados cuya misión es destruir la humanidad, así como los “Jäger” (ó “Jaegers“) respuesta robótica de la humanidad frente a esta amenaza. Harryhausen toma valor en esta entrada precisamente gracias a la creación de los efectos especiales mágicos y de alocada vanguardia en esas pelis de los 50’s. Del Toro al igual que Harryhausen nos encanta con un estudio minucioso de las proporciones de estas batallas colosales y logra convencernos de la posibilidad de cada una de ellas. Lástima que no hubo encuentros de día para lograr evaluar con mejor ojo todos los detalles envueltos.

La cinta, ejemplar de la serie B, no ofrece mucho más que diversión, entretenimiento y estridencia. Veremos si al final en los Oscar del próximo año logra, sin embargo, reconocimientos en las categorías técnicas. Es imposible no compararla con Evangelion -serie animada japonesa- y descalificarla por los vacios conceptuales que ofrece en el manejo de los “drifters” sobre los robots. Creerse realmente el manejo de la bestia a través de una dupla es verdaderamente complicado, incluso más que entender a Charlie Day como científico, tenedor del último bastión de esperanza para la humanidad.

Nota persona. Recomiendo revisar todas las versiones de afiches promocionales de esta pieza. Como la de Mondo no-oficial que abre esta entrada.

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3D, Adventure, Animation, Epic, Epochal, Fantasia, Hollywood, Miguel Vaca, Movie, Road Movie, Sam Raimi, Storytelling, Thriller, Vacacion

Oz the Great and Powerful

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Oz the Great and Powerful es un thriller épico de fantasia del maravilloso y también genial Sam Raimi. A pesar de que el realizador afirma que su cinta está basada en el trabajo previo del autor L. Frank Baum -que escribió acerca de Oz más de dieciséis libros-, su sentido de precuela de The Wizard of Oz, de Victor Fleming en 1939, indudablemente nos hace pensar que basó también su trabajo en él.

Ambas comparten un sentido de desgano al principio de la historia (The Wizard of Oz con un sepia y Oz the Great and Powerful con un blanco y negro en formato 4:3 típico de las cintas de 16mm) y ambas pasan a un momento de fascinación al llegar a Oz (de nuevo, The Wizard of Oz con el sonido y el color traídos a colación en 1926 y 1930’s, respectivamente, mientras Oz the Great and Powerful da paso al color, el RealD e incluso el formato IMAX). Este momento es increíble en la función. -Aunque me hubiera gustado mucho verlo en formato IMAX debo decir que es una verdadera lástima que el teatro en Colombia sólo le crea a las funciones dobladas al español; podré haberla vista en una megasala de menores proporciones y en una experiencia reducida pero el respeto a la versión original simplemente me dominó-. Oz the Great and Powerful tiene además al principio un delicado juego de planos animados que pagan la boleta en la presentación de la producción y un juego con el límite del formato donde algunos elementos, como llamas y nieve, se salen aportando una figura menos rígida y más lúdica que un simple marco infranqueable. En serio, muy muy bonito.

Raimi es un osado. Claramente su historia es un relato para niños, lleno de trucos y fantasía. Aunque uno no siente en ningún momento desfallecer el ritmo de la historia, que de por sí ya es un logro, la gran apuesta del director fue dominar la atención de un niño por más de dos horas seguidas -en mi caso funcionó y he escuchado otros tantos donde los niños estaban maravillados y no se distrajeron-. Punto para el director. Además del ritmo y la duración, Raimi es fiel a su narrativa y a sus raíces en el terror y el suspenso. En algunas partes, sentimos descripciones y relatos muy parecidos a lo experimentado en su trilogía de Spider-Man, así como, en varios momentos fuimos dominados por la tensión, la conmoción y porqué no, el pánico. ¡Esos malditos babuinos voladores daban escalofríos!

Oz the Great and Powerful narra la historia de Oscar Zoroaster Phadrig Isaac Norman Henkel Emmannuel Ambroise Diggs, un mago ilusionista y prestidigitador de un circo de poca monta en Kansas. Oscar es un embaucador, un mujeriego y aprovecha sus trucos para cautivar a sus mujeres pero una de sus artimañas no sale como quería y se vuelve el blanco del Hombre más Fuerte del Mundo. Oscar huye. Se monta en un globo y emprende viaje hacia un nuevo destino sin darse cuenta que se daría de bruces con él, al enfrentarse a un poderoso tornado, que lo abraza, lo aflige, lo condena. Oscar finalmente despierta en un lugar maravilloso -los planos guardadas proporciones son iguales a los de The Wizard of Oz– lleno de flores gigantescas y coloridas. Una dulce mujer, Theodora, lo saluda, se presenta como la benévola bruja que reina Ciudad Esmeralda y le da la bienvenida a Oz. Oscar fascinado por la tierra en la que se encuentra se deja llevar por las adulaciones de Theodora que lo describe como un protector mesiánico, mientras ella se enamora perdidamente de él. Al llegar a Ciudad Esmeralda, el conflicto se hace evidente entre Theodora, su hermana y consejera Evanora y, la también hermana, Glinda. Oscar entiende que su aventura tiene precio y que deberá tomar partida en este fuego cruzado.

La producción es exquisita. El sentido dado en esta historia da mejor resultado que la acartonada e iconoclasta visión de Tim Burton en Alice in Wonderland (es resultado de los mismos productores). Las constantes referencias a las versiones de la historia, hacen de Oz the Great and Powerful una historia cohesiva y naturalmente refrescante. James Franco no es mi actor favorito, a veces se siente forzado, que va a estallar en carcajadas y que no entiende su papel; es perfecto para comedias físicas pero no tanto para otro tipo de retos histriónicos. Sin embargo como El Hechicero de Oz lo hace bastante bien. Su falta de seriedad lo hace sentir incrédulo, su falta de histrionismo lo hace ver vulnerable y su falta de destreza lo hace torpe pero en el momento en que todo se conjuga, su papel se ve claramente beneficiado -lo cual me deja mucho que pensar, Franco es muy mal actor y logra sobrevivir en Hollywood o es un genio y a veces sabe muy bien lo que hace o hay unos papeles que sencillamente están escritos para él-. Al lado de Franco, un gran reparto, fresco y sin claras preferencias por el realizador. Primero, una tripleta de hermosas mujeres con Mila Kunis como Theodora, Rachel Weisz como Evanora y Michelle Williams como Glinda, destacándose la belleza y destreza de Weisz que estuvo impecable en su papel de antagónica; y segundo, dos personajes de refuerzo muy divertidos que acompañan a Oz incondicionalmente en su aventura interpretados por Joey King y Zach Braff, marcando su regreso a las pantallas.

La peli es encantadora y conmovedora. Es una gran parada para lo que sencillamente se va volver una nueva franquicia en Hollywood pero en manos de Raimi podemos por lo menos descansar y sentarnos a disfrutarla en todo su esplendor. Lo mejor es que el director demuestra que es un talentoso realizador, que su salida de la trilogía de Spider-Man fue abrupta y que seguramente el gran tropezón que se le achaca en Spider-Man 3 fue resultado de una infortunada intromisión por parte de Sony como estudio y dueño de los derechos.

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Abraham Lincoln: Vampire Hunter

Abraham Lincoln: Vampire Hunter es el título de la última cinta del realizador kazajo Timur Bekmanbetov que se estrenó apenas hace unos días en Colombia. Las expectativas con un título como Abraham Lincoln: Vampire Hunter deben ser limitadas, más aún teniendo en perspectiva The Big Book of Porn, How to Survive a Horror Movie, Pardon My President y Pride and Prejudice and Zombies, todas obras del escritor Seth Grahame-Smith reconocido autor que ha cultivado la cultura popular editorial con extraños y estrafalarios «mashups».

Por un lado, Abraham Lincoln: Vampire Hunter parece ser un gran título para una cinta de gore, serie B y mucha acción; por otro lado, Bekmanbetov es un director que gusta de la cultura popular y las pelis de serie B como Wanted y esta biopic fantástica de Abraham Lincoln podría decirse que cumpliría con puros fines de entretenimiento, acción y contenido superficial -lo cual no está del todo desatinado -.

Como lo decíamos en The Conspirator, hace tres años se cumplieron doscientos años del natalicio de Abraham Lincoln. No sólo se estrenó la última cinta de Robert Redford por esta razón, también esta de Timur Bekmanbetov y pronto dará luz Lincoln de Steven Spielberg. Lo que afirma Seth Grahame-Smith es que hace unos años los anaqueles de las librerías estaban colmados de biografías de Abraham Lincoln y de la serie de Twilight, su mente actuó de inmediato, las mezcló, propuso el tema en la editorial y todo el mundo se enamoró del proyecto. La verdad es que la historia en la peli en ese sentido es hasta interesante, viendo el vampirismo con un doble sentido de la esclavitud y los asentamientos de las plantaciones en el sur de Estados Unidos. El hilo de la trama recoge los datos más importantes de la vida de Lincoln y los va justificando de forma armónica en la peli. Grahame-Smith ya había trabajado con Tim Burton en Dark Shadows y fue fácil vincularlo a este proyecto donde Burton hace de productor.

La cinta tiene un reparto agradable y balanceado con Benjamin Walker, Mary Elizabeth Winstead, Dominic Cooper y Rufus Sewell sin embargo se excede en material generado por computador que falsean las tomas y atenta contra la credibilidad de la historia, Lincoln termina perdiendo su noción de ser humano y se vuelve, de un momento a otro, un hombre con súper poderes descontextualizado del diario personal y haciendo de Abraham Lincoln: Vampire Hunter incongruente e inverosímil.

Yo la ví en 3D y no valió la pena, es posible que unos años después -si el mundo no se acaba- sea un buen plan para ver el domingo de desparche pero no es un consejo garantizado.

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Wrath of the Titans


Cuando estaba escribiendo The Grey no encontraba la entrada de Wrath of the Titans. Me pasó exactamente lo mismo con John Carter y la había olvidado.

No hay mucho que decir igual. Clash of the Titans logró una taquilla modesta pero considerable que les permitió soñar con una secuela. El sudafricano Jonathan Liebesman tomó las riendas y aunque lo hizo bastante mejor que Louis Leterrier la franquicia no desborda esa misma fascinación de las pelis de los 80’s.

La continuidad con la primera parte es prácticamente inexistente. Pero curiosamente eso no está mal, al contrario, nos hace olvidarnos de ese desastre y empezar de ceros. Wrath of the Titans es una peli sobre la mitología griega en tiempos de fantasía, caballos voladores, monstruos y supersticiones. Su protagonista es Perseo (Sam Worthington) reconocido héroe o semidios que descabezó a la Medusa con astucia usando su escudo como espejo. Esta historia de Liebesman es posterior a este evento y a la destrucción del Kraken. Es un tiempo donde Perseo ha hecho las pases con su padre, Zeus (Liam Neeson), luta la muerte de su esposa Io (Gemma Arterton), cria a su hijo Heleo -que aunque es hijo de Io la mitología dicta que es hijo realmente de Andromeda (Rosamund Pike)-. La historia continúa afirmando que Hades (Ralph Fiennes) se sigue sintiendo menospreciado en el Olimpo, su ira alimentada por Ares (Édgar Ramírez, hijo de Zeus quien también lo desprecia como padre) lo enceguece y comete sendos errores, como la muerte de su hermano Poseidón (Danny Huston), el emprisionamiento de Zeus o la liberación de su padre Crono. Perseo se une a Andrómeda y a Agenor (Toby Kebbell, hijo de Poseidón) para ir en busca de Hefesto (Bill Nighy) creador del laberinto que alberga la prisión de su padre pero al llegar a su destino, la bestia ya está liberada y el siguiente nivel de pelea es monumental.

El reparto es aún más increíble que su primera parte, la grandiosidad de las escenas se logra sentir muy bien en la pantalla (los que la vieron en IMAX y 3D dicen que es tan vertiginosa que la gente se salía enferma del teatro en las escenas de acción, incluso mareadas o dispuestas a vomitar 🙂 esto habla muy bien de las escenas de acción). La cinta fue filmada en RealD (no el formato adaptado que tuvo Clash of the Titans) pero no fue filmada en IMAX sino adaptada a este formato.

Esta segunda parte es mejor pero no logró su cometido. Mientras Clash of the Titans hizo un total a nivel mundial de $163,214,888 dólares, Wrath of the Titans apenas alcanza raspando la mitad $83,670,083 dólares y usó un quinto más de presupuesto, lo cual de tajo corta el camino para una tercera parte (a menos que se haga con bajo presupuesto y volvamos a los modelos stop-motion que tanto nos encantaron en el pasado). El daño que le hizo la primera parte fue fundamental y los productores de la franquicia no alcanzaron a vislumbrar la caída; otra hubiera sido la historia si el orden de las producciones hubiera sido al revés.

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Brave

La semana pasada escuchamos que Andrew Stanton después de su fracaso taquillero de John Carter vuelve a Pixar muy posiblemente a dirigir la segunda parte de Finding Nemo. Viniendo de la tercera parte de Toy Story, la anunciada segunda parte de Monsters, Inc., la desastrosa salida de Cars 2 y ahora Finding Nemo 2 pensaría uno que la creatividad y chispa de las producciones originales de la compañía se está agotando y tienen una “secuelitis” crónica que termina por desinteresarnos -hay incluso un rumor de Toy Story 4-.

Al lado de esta contingencia, aparece este año una cinta como Brave dirigida por Mark Andrews y Brenda Chapman que revive las esperanzas de que la compañía que no sólo fue punta de lanza en la tecnología sino también en las historias animadas que tocan esas fibras de nuestra más pura sensibilidad, que son anacrónicas y no pasan de moda aún no está acabada.

Brave es la historia de Merida (Kelly Macdonald), una niña escocesa que vive bajo las tradiciones de su clan del cual su padre es rey (Billy Connolly). Su educación es encargada a su madre (Emma Thompson) quien le indica como vestir, como comportarse, como pensar. Su personalidad es una mezcla de agudeza, vivacidad y energía desenfrenada. Mientras sus tres hermanitos son exhortados a sacarle jugo a estos tres factores, Merida tiene que obedecer a su madre quien la califica y/o reprueba. Hasta aquí nos dejó ver el corto, en la cinta la historia se vuelve oscura y por un deseo mal pedido por parte de Merida peligra la vida de su madre, sus hermanitos y el equilibrio del reino.

Comparada con Up, WALL·E y Ratatouille maneja un buen promedio de acción, entretenimiento y es impecable en la historia. Tal vez el ritmo se cae un poco cuando ella y el oso buscan el fuego fatuo pero justo en esos momentos hay instantes de físico terror cuando la consciencia del oso se torna instintiva y predadora. El espectador disfruta mucho la historia, los chistes, la gracia y el desarrollo como en la mayoría de pelis de Pixar, esta tiene un plus adicional y es lo hermoso de la ambientación con música gaélica. Por mi lado, además me emocioné con los pelos de todos los personajes. El rojizo marchito del rey Fergus, el elástico y vital de Merida, los incandescentes y llenos de bucles de los hermanitos, la crin sedosa del caballo, el lomo plateado del oso y todos los demás genéricos en la reunión de clanes.

Si pueden seguir haciendo este tipo de historias, ¿por qué empantanarse en secuelas que pueden ser entretenidas pero opacan el universo creativo de Pixar?

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Men in Black 3

Esperando no me fuera a pasar lo mismo de siempre, decidí hacer el esfuerzo de ver MIB3 en salas anoche. Me tocó correr porque fijo la sacaban hoy de cartelera -como efectivamente sucedió-. Fuí súper incrédulo, haciendo todo el esfuerzo posible, en vista de algunos buenos comentarios alrededor de la cinta.

Clásico. Bajas expectativas, hacen una excelente velada.

Al principio sentí que Sonnenfeld se estaba luciendo y que las cámaras eran demasiado pretenciosas con el uso excesivo de gruas y «travelings» innecesarios pero una justa combinación entre su conocimiento sobre la franquicia y la audacia de Etan Cohen en el guión lograron cautivarme. Tenía muchas dudas. El afiche de Will Smith texturizado con la palabra MIB3 era terrible, los chistes presentados en el corto-avance eran aguados, calcados de la segunda parte y el viaje al pasado sonaba más a cliché que a cualquier otra cosa.

Como lo decía la peli se salva en lo bien desarrollado que estuvo la historia, impecable y sin demasiadas fugas -comunes en los viajes espacio-temporales-. Cohen nos había fascinado en Madagascar 2 por su buen sentido del humor y por presentar una versión diferente a la primera parte que hubiera podido empantanar la franquicia; nos trae la tercera parte de Men in Black y ya suena como escritor de Ghostbusters III -el rumor de la tercera parte de la épica saga de los 80’s que quiere revivir en nuestro milenio-. Definitivamente se ha vuelto un genio en desarrollar sus capacidades en este tipo de retos y se está volviendo muy útil para Hollywood en en ese sentido.

Sonnenfeld no lo hace mal. Su humor también se palpa y sus personajes permanecen intactos. Lo que al principio se siente como presumido después va encontrando su química, termina viéndose muy fresco y adecuado. Nadie como él hubiera podido manejar tan bien las tres partes de la aventura. Bueno nadie como él y como Danny Elfman que sin duda son los que, en conjunto, aportan la rúbrica audiovisual de MIB.

Me sorprendió mucho la aparición de Jemaine Clement, tan apático estaba que ni siquiera había revisado el reparto con detalle. Monstruoso, camaleónico y súper flexible, este neozelandés entendió perfectamente su contra-parte como antagónico. Es chistoso como abandonó la música por completo, le apostó a la industria mediante la actuación y ya empieza a recoger sus frutos -frutos que con creces ya ha recogido Bret McKenzie siendo fiel a sus convicciones musicales o de pronto jugando más seguro en la industria, si se quiere. Al lado de Clement, y obviamente Will Smith y Tommy Lee Jones, otra gran sorpresa fue Josh Brolin interpretando a Jones joven. Carismático con un acento sureño pegajoso y encantador. Después de ver la peli queda uno con la sensación de que nadie más hubiera podido desarrollarlo.

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The Amazing Spider-Man

Si entendemos que Sam Raimi, en el verano de 2002, logró un buen lanzamiento de la franquicia de Spider-Man, con Tobey Maguire al frente, podemos conciliar de pronto que la tercera parte que obtuvo cinco años después no fue tan satisfactoria ni para los estudios, ni para los fanáticos.

En lo personal lo logrado con Maguire, Kirsten Dunst como Mary Jane, Rosemary Harris como la Tía May, Cliff Robertson como el Tío Ben y J.K. Simmons como J. Jonah Jameson fue muy atractivo. Nunca estuve de acuerdo con el Green Goblin (Willem Dafoe) como el primer enemigo del arácnido en la primera salida -así el desempeño de Dafoe hubiera sido ejemplar- pero por el contrario la sugerencia que se creó en la segunda parte con James Franco fue más que espectacular. Todo ese universo, todos esos personajes y todo el reparto de ese entonces fue muy bien logrado, se sentía el comic viviendo a través de la visión de Raimi con una fidelidad justa para cada uno de los fanáticos. La tercera salida abusó de personajes antagónicos y la extensión telenovelesca del trío amoroso entre Peter, Mary Jane y Gwen Stacy. Al final, Spider-Man nunca se vió tan falseada con tanto material obvio creado por computador y con tantos problemas al mismo tiempo por resolver.

La franquicia se vió en crisis y el estudio decidió sacar del proyecto a Raimi. Querían mantener el universo que el realizador había ya creado pero Maguire afirmó que sin Raimi, él tampoco iba y obviamente las decisiones se volvieron demasiado trascendentales a tal punto que decidieron relanzar la franquicia. Marc Webb (-500- Days of Summer) fue asociado al nuevo proyecto como realizador, Andrew Garfield como el Hombre-Araña, Emma Stone como Gwen Stacy, Sally Field como la Tía May, Martin Sheen como el Tío Ben y Rhys Ifans como el doctor Curt Connors.

Mi primera sensación fue que era un error garrafal despertar de nuevo la historia a tan corto plazo. Era inevitable las comparaciones y mientras algunas novedades son maravillosas otras definitivamente se volvieron colosales desatinos.

Andrew Garfield con un sentido arácnido más evidente, una disposición más atlética pero igual de ñoño permite superar por lo menos en empatía el perfil de Peter Parker logrado por Tobey Maguire. Digo por lo menos en empatía porque a nivel histriónico Garfield se repite en su desempeño de The Social Network -representanto esa vez a un obseso a nivel financiero- mientras Maguire lograba despertar fibras sentimentales de repudio, simpatía, antipatía o fraternidad.

La adorada de Peter Parker ya no es Mary Jane Watson (Kirsten Dunst) sino Gwen Stacy. Un personaje mítico dentro de Spider-Man que celebra su aparición los comics en 1965 y causa conmoción cuando en 1973 muere a manos de Norman Osborn. La Stone asume su papel como propio en una nueva relación donde apoya al más desfavorecido/impopular y le saca todo el jugo posible. De nuevo otro gran golpe de suerte para la dirección de reparto en esta cinta que trae el magnetismo de un nuevo actor lleno de frescura y simpatía como la Stone quien sencillamente es adorada por la pantalla.

Sally Field, Martin Sheen y Denis Leary desarrollan sus personajes perfectamente y la ambientación del comic vuelve a sentirse como un suelo firme para subsecuentes partes. Una de mis grandes frustraciones, sin embargo, es tal vez el ingreso del doctor Curt Connors interpretado por el magnífico británico Rhys Iphans -qué diablos tienen todos los actores británicos que son tan buenos en lo que hacen como antagónicos-. Connors, presente latentemente en las anteriores salidas del Spider-Man de Raimi con Dylan Baker, albergaba la ilusión de presentar uno de los mejores villanos del arácnido, obviamente después de Venom o Carnage. Dicha ilusión era alimentada además por el gran deseo de los fanáticos de ver en pantalla gigante la historia que pudo haber cambiado la forma de dibujar comics en los 90’s con: Spider-Man’s Torment de Todd McFarlane. Finalmente, nunca se dió porque esa saga fue interrumpida pero Marc Webb prometía en su primer capítulo, la batalla entre Spider-Man y El Lagarto del doctor Connors. Si se lograba capturar la esencia de esa historia de McFarlane, la grandeza y a la vez vulnerabilidad del arácnido esta iba a ser una gran peli. Aunque Ifans cumple muy bien su rol, su personaje queda debiendo demasiado, no fue cuestión de tiempo, no fueron limitaciones del actor, fue sencillamente que no se aprovechó la batalla al máximo y terminamos observando una peli demasiado debil, frágil y cojeante que no admitía excusas por la cercanía de sus antecesoras.

Se nota que esta fue una movida desesperada de Marvel Studios para contrarrestar el impacto del Caballero de la Noche de Christopher Nolan pero cambiarle el título de Spider-Man a The Amazing Spider-Man, relanzar la franquicia y prometer la grandiosidad no fue suficiente. Esta cinta fue rodada en RealD y la observé en formato ajustado a IMAX, donde la experiencia no es más que increíble pero Webb está lejos de los logros de Nolan, Raimi, Whedon o incluso Favreau.

No fue inteligente el reinicio tan prematuro y se están pagando las deudas.

Ahora se entiende perfectamente porque Sony Pictures quería poner en el «skyline» de The Avengers el edificio de Oscorp, The Amazing Spider-Man será la sombra de sus compañeros más que la estrella que verdaderamente es.

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