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Bond 25

kinopoisk.ru

Estaba seguro que no iba «abrir la boca» para emitir un sólo comentario alrededor de lo que pudiera ser muy divertido en una Bond 25 si Rami Malek es el anunciado villano.

Por la cabeza sólo se me pasó un personaje con algo de frenesí, angustia y errático, muy humano pero ojalá también pudiera ser todo eso con algo de deformidad física (que apenas fue elegantemente sugerida en Casino Royale con Mads Mikklesen y sus lágrimas de sangre o definitiva y prefectamente en Skyfall con Javier Bardem cuando se quita su prótesis facial); lo que quiero decir es que por mucho que estuve gritando de emoción cuando anunciaron que Sam Mendes repetía detrás de cámaras después de Skyfall, que el título de la pieza iba a ser SPECTRE y que Blofeld iba a ser Christoph Waltz, la decepción no hubiera podido ser más pareja a esa primera euforia.

SPECTRE no es que haya sido un desatino absoluto; me imagino que cuando se revisa en estos días Quantum of Solace no es tampoco tan, tannnnn mala, pero es que su precedente era Casino Royale, que fácilmente puede estar en el Top 3 de cualquier fanático de Bond. A SPECTRE le pasó lo mismo, con Skyfall que es una peli de vendimia pura, donde el mito se recoge en una sola pieza excepcional; uno agradecía que Craig hubiera repetido, la línea de drama se hubiera mantenido con Neal Purvis y Robert Wade, y que el maestro Sam Mendes reforzara ese encanto perdido en la infame de Marc Foster.

Sin embargo, no fue Mendes, no fue el equipo reiterante de Purvis, Wade y John Logan (recientemente añadido en Skyfall ), ni tampoco Waltz o Craig. En fútbol, uno puede perder y ganar (o empatar) pero se habla de cómo se logra ese resultado; para nadie es un secreto que soy delirante hincha del Liverpool, un equipo que juega el todo por el todo, le apuesta todo al rojo, en un cincuenta-cincuenta donde puede perder o ganar, no juega a defenderse y por lo tanto sus partidos son una montaña rusa de emociones; a uno no le importa si perdió 3-0 contra el Barcelona, lo que nos importa es que dominamos todo el partido, a la mitad del segundo tiempo íbamos perdiendo uno-cero y el equipo bufaba como un toro tratando de enterrar su estocada; no pudimos y nos hicieron el segundo; no renunciamos y nos sorprendió ese maldito tiro libre de 30 metros; y, sin embargo, seguimos combativos tanto que nos taparon la doble de Firmino y Salah que el vertical devolvió con ese doloroso sonido metálico. SPECTRE se relajó y dejó que la historia la avasallara; Blofeld estuvo bien y la historia estuvo bien pero hubo demasiada indulgencia que perdonar; para mi el pecado mayor fue la explosión determinante sobre Blofeld, esperé poder perdonar todo y ver al austriaco quemado, deforme, casi calvo y con una marca horrorosa en la mitad de la cara y nos salen con esto:

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En serio, el maquillaje en la sutil quemadura de Sean Bean siendo el 006 de Goldeneye lo supera grandemente.

Hoy vuelvo a gritar de emoción, euforia y frenesí.
Revisaba IMDb y me topé que el director de Bond 25 es Cary Joji Fukunaga, fuerza gráfica demoledora en True Detective, creador de The Alienist, Beasts of No Nation y Maniac, que además pertenecerá a un reestructurado equipo de escritura al lado de Purvis y Wade, y otra leyenda andante, Scott Z. Burns, la mente detrás Side Effects, Contagion, The Informant! (dirigidas por Steven Soderbergh) y de Ultimatum cerrando la fantástica trilogía Jason Bourne.

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Dice IMDb que el rumor es que regresan a los orígenes; que es muy posible que el arco histórico tenga relación con Dr. No. Por mi lado, quiero ver un partido abierto en pantalla, atacando todo el tiempo, dispuestos a ganar el encuentro hasta el último minuto y ojalá disfrutando un excelente desempeño de Malek con media cara deformada y un brazo cibernético.

Me encanta la referencia de Gert Fröbe en Goldfinger:

Bond: Do you expect me to talk?
Goldfinger: No, Mr. Bond, I expect you to die!

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Bond 12: For Your Eyes Only

[Continúa]
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La escocesa Sheena Easton con su melodiosa voz, su tema For Your Eyes Only y las siluetas de las clásicas sirenas de Maurice Binder introducen a James Bond en una nueva década de la franquicia. El año es 1981, Roger Moore interpreta su quinto Bond y el director es John Glenn; un viejo conocido de la serie que empezó su carrera filmográfica como director de la segunda unidad en On Her Majesty’s Secret Service, debutó en esta pieza y terminó haciendo cuatro pelis más de la saga -superando a Guy Hamilton que logró la no despreciable cifra de cuatro episodios-.

Una particularidad de esta cinta es que Michael G. Wilson no se limitó a producir solamente al lado de su padre sino que además en esta, al lado de Richard Maibaum, colaboró en el desarrollo del guión. La confianza fue alta y la producción aporta 28 millones de dólares de presupuesto para que se desarrolle la décimo segunda aventura del súper agente que al final recuperó 195 millones, cerrando otro buen negocio para EON. La entrada de Glenn a la dirección, sin embargo, es el peor deterioro que le pudo pasar a James Bond; no sólo no supo sortear la personalidad adquirida de Moore sobre el 007 sino que cuando este se aparta de la saga, Glenn tampoco supo conectarse con Timothy Dalton en lo que terminó siendo el fondo del espía británico.

Una baja sensible en el reparto fue Bernard Lee que después de varios quebrantos importantes de salud a causa de un cáncer estomacal fallece justo después de estrenar Moonraker; la producción toma la decisión de no reemplazarlo en For Your Eyes Only en honor a M, el jefe del 007 durante once capítulos, y complementa su vacío con el uso de los personajes del General Anatol Gogol (Walter Gotell) y Sir Frederick Gray, Ministro de Defensa (Geoffrey Keen) además obviamente de Miss Moneypenny (Lois Maxwell) y Q (Desmond Llewelyn).

For Your Eyes Only está basada en el mismo título de la serie de cuentos cortos de Fleming -cinco en total y que también incluye Quantum of Solace– pero en la trama específica de uno de ellos, Risico. Bond es informado por el Ministro de Defensa que el bote St. Georges ha sido hundido y que contiene el ATAC (Automatic Targeting Attack Communicator) importante dispositivo de defensa británico que coordina y comunica la escuadra de submarinos Polaris; Bond debería rescatarlo con premura porque los rusos también estarían interesados en el dispositivo que tiene la capacidad de activar los misiles del resto de submarinos. Mientras tanto el General Gogol ya ha informado a su contacto en Grecia donde supuestamente se hundió el St. Georges. En un juego del gato y el ratón, MI6 contrata al arqueólogo marino Sir Timothy Havelock para encontrar el St. Georges pero este es asesinado por un sicario cubano llamado Hector Gonzales a quien Bond sigue hasta España para encontrar al autor intelectual pero de nuevo el sicario es asesinado por un tercero; esta vez es Melina Havelock, hija del profesor quien toma venganza de la muerte de su padre por sus propias manos. Con la ayuda de Q y el recuerdo de los hombres que rodeaban a Gonzales, Bond sigue a Emile Leopold Locque, otro sicario, hasta Italia que lo lleva a Luigi Ferrara y que finalmente lo conduce al nombre de Milos Columbo. Un par de giros y otro par de traiciones finalmente desencadenan un final a buen término, un poco rebuscado, un poco aburrido.

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World War Z

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Lo primero que toca entender de World War Z es que está basada en la homónima «novela pulp» de Max Brooks. Una historia, que como él mismo lo explica en American Grindhouse, trata del miedo que sintió al experimentarse hipotéticamente en un apocalipsis zombi. Brooks escribió la novela como manual de preparación para una hecatombe de proporciones mundiales y su libro, al igual que el de otros artistas pulp contemporáneos como Seth Grahame-Smith o John Landis, se volvió una pieza de culto importante en nuestra cultura popular.

La cinta viene precedida de una serie de malas críticas producto del apasionamiento propio del fanático que ve como maltratan sus ídolos sea cual fuere la propuesta. Lo segundo es que la producción anunció un retraso debido a la necesidad de refilmar escenas completas en algunas locaciones europeas, lo que significaba que el equipo entero, el reparto y el director asistieran pero se filtró que Forster no iba a participar en esas tomas porque quería seguir trabajando en el montaje y posproducción del resto de la pieza; la acción del alemán fue considerada como desobligante y se inventaron rumores sobre su verdadero ánimo frente a la cinta, lo cual puso a trabajar fuertemente a la gente de prensa de Paramount para lograr desviar la atención y tratar de salvar la taquilla de la peli.

Marc Forster es un gran director y es variado en su portafolio. Podemos disfrutar un drama visceral como Monster’s Ball, un melodrama romántico con Finding Neverland o una muy buena comedia romántica con Stranger Than Fiction. Tal vez la que menos me ha gustado es Quantum of Solace pero debo reconocer que la he visto un par de veces más y ha mejorado muchísimo incluso comparándola de nuevo con Casino Royale. Machine Gun Preacher fue su última peli -los que la vimos nos tocó por MovieCity– y es una biopic sobre Sam Childers un pastor originario de Pensilvania que creó una iglesia en el sur del Sudán para rescatar niños en el fuego cruzado de su guerra y cuando se vió maniatado se alzó en armas para contrarrestar las fuerzas del LRA, lideradas por Joseph Kony; la verdad muy promedio y muy chovinista.

Lo que si sabemos de Forster, como vemos, es que está bien comprometido con Hollywood y su establecimiento. Sus piezas rondan lo comercial pero, en general, son destacadas con buen promedio.

World War Z, protagonizada por Brad Pitt, nada en contra de la corriente para salvarse de su negativo lastre. Administra expectativas bajas y sorprende gratamente en el desarrollo de su trama. Pitt encarna a un exfuncionario de la ONU que sin mayor contexto decidió renunciar a su puesto porque estaba afectando la relación con su familia (su esposa Mireille Enos y su par de hijas). Pudo haber sido peligros directos contra su persona, excesos y adicciones al trabajo o ataques a su psique por lo presenciado en el campo, pero sea lo que sea a lo que dedicase su tiempo sabemos que estaba en el terreno de la investigación y que era muy bueno en ello, tanto que en el brote de la infección el gobierno de los Estados Unidos decide a dedo, de entre sus más de trescientos millones de habitantes, seleccionar quién puede y quién no puede habitar el portaaviones que guía la nueva estrategia en contra de los infectados. Pitt y su familia son uno de los elegidos.

La historia brota en acción casi que desde el minuto 5. Es divertido saber cómo se van a nombrar los muertos-vivientes en cada una de las piezas del género y cómo se van a comportar porque eso define su clasificación; generalmente los más creativos en estos pequeños detalles tienen un punto a favor; en World War Z había varios nombres pero el que más se me quedó grabado es el de los «zekes» en el reducto japonés.

Como en casi toda la cosmogonía zombi no se sabe cómo explota la epidemia pero cuando lo hace es agresiva y voraz. En muchos ejemplos del cine hay contaminación a través de la sangre, en este caso es una combinación rápida entre mordida y saliva porque al parecer el agente sanguíneo no lo transmitía o por lo menos no con la efervescencia en que lo hace la mecánica tarascada. World War Z no es una pieza de terror como tal, pertenece al subgénero de zombis y en particular al de «los rápidos» -en este caso a los muy rápidos-; tienen periodos de hibernación en su ayuno y son súper sensibles a las alteraciones auditivas. La peli se puede catalogar como un thriller de acción con un planteamiento y desarrollo consistentes donde la infección de este patógeno es increíblemente devastadora, fulminate y voraz. Las dimensiones de esta nueva guerra son mundiales y recuerden que zeta significa zombi 😉

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Star Trek: Into Darkness

La siguiente entrada puede ofrecer contenido revelador que puede afectar la experiencia de la peli para aquel que no se la haya visto.

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Por fin llega la segunda parte de una de las recientemente renovadas franquicias, alimentada inteligentemente por J.J. Abrams y su equipo de escritores de primera línea (Roberto Orci, Alex Kurtzman, Damon Lindelof). Afirmo «inteligentemente» porque su salida en 2009 con Star Trek le permitió reinterpretar la serie, hacerla suya, desarrollar una nueva visión muy personal y redefinir la dirección sin que se pudiera decir que era un relanzamiento, un enlatado o una versión de lo visto anteriormente. Abrams logró aportarle un balance al tema de la fidelidad de la historia con giros en el argumento y además alcanzó lo que parecía poco posible al hacer emocionante lo que se había vuelto un espacio muerto de culto entre fanáticos, requetesúper-fanáticos y algunos admiradores del tema. Tanto así que Star Trek es llamada la undécima salida de la saga y no el reinicio de la misma.

Pero en Star Trek: Into Darkness, lejos de las innumerables incongruencias que la historia puede llegar a tener, Abrams fue víctima de su propia medicina, no pudo soportar todo el éxito de su primer episodio, su truco del «mistery box» resulta fatuo y se ve desdibujado en el desarrollo de su segunda edición.

A decir verdad, creo que fui muy indulgente con Iron Man 3, por ser la primera de las candidatas en lanzarse al ruedo este año para que los espectadores la juzgáramos y creo que con Into Darkness es posible que se me haya ido un poco la mano y sea más drástico, pero dejando aparte el entusiasmo y la emoción al experimentar la cinta, creo que se comete un número considerable de errores que de pronto no dañan la experiencia de momento pero si a posteriori, al irla descifrando poco a poco (de pronto, en algún momento me pasó lo mismo con The Dark Knight Rises vs. Avengers vs. el Dark Knight o lo que en algún momento también me sucedió con Quantum of Solace vs. Casino Royale – ambas pelis, The Dark Knight Rises y Quantum of Solace, mejoraron notablemente su experiencia en segundas o terceras repasadas – pero pues esas son las subjetividades a las que uno se enfrenta cuando hay diferentes variables de momento, formato o estudio).

Retomamos el buen curso de la historia cuando Kirk se hace a la silla del Capitán de la USS Enterprise y logra controlar el ímpetu de su Primer Oficial, Spock, que lo juzga por cada instrucción que imparte. Una rutina divertida para un par de personajes que apenas están desarrollando la mitología de su propia relación. Ahí se acaba Star Trek.

En esta segunda salida, Abrams empieza la historia involucrando a Kirk y McCoy en una persecución en un planeta primitivo. Su intención es llamar la atención de sus habitantes para alejarlos de un volcán en erupción que va a destruirlos y salvarle de paso el pellejo a Spock que está dentro del cráter tratando de apaciguarlo. Para hacerlo, tiene oculta la nave debajo del agua y pasándose por alto la Directiva Principal -de no involucrarse fundamentalmente con otras culturas- hace emerger la USS Enterprise y rescatar a Spock. De vuelta a la Tierra, Kirk es destituído de su cargo, por haber alterado el curso de la historia de dicho planeta, al haber hecho evidente la presencia de una nave espacial en un lugar donde ni siquiera se han inventado la rueda. En principio, es alejado de la USS Enterprise, sin embargo, el Almirante Pike lo vuelve a reclutar como su primero al mando, un giro tedioso para volver a la misma dinámica de la primera parte. Mientras tanto, John Harrison, un ex-oficial de la Flota Interestelar, se apodera del pánico de nuestro planeta al volar la biblioteca de la Flota Interestelar y atacar a sus capitanes de más alto rango cuando se reúnen a discutir qué hacer al respecto. Pike muere en el atentado, Kirk logra aplacar el ataque y Spock vuelve a hacer equipo en la USS Enterprise gracias a que Kirk convence al Almirante Alexander Marcus de vengar a su amigo yendo tras el responsable. La misión esta vez es descubrir los motivos de Harrison para aterrorizar la Tierra y destruirlo en su guarida establecida en Kronos, un planeta desolado en un cuadrante prohibido y vigilado por Klingons.

J.J. Abrams es un gran director de acción y logra cautivarnos con todas sus escenas centrales en esta pieza. No sólo es adrenalina pura, ambientación musical y escenas complicadas con dobles de acción, los colores son brillantes y el diseño de producción sumado al buen montaje generan resoluciones que nos inspiran a extasiarnos. Sin embargo su error más tonto fue subestimarnos y crear una atención demasiado grande en el rol de John Harrison. Debo reconocer que fui impresionado al descubrir que este personaje interpretado por Benedict Cumberbatch era en realidad Khan. Khan Noonien Singh, líder invasor, de humanidad mejorada que fue puesto en reclusión criogénica y despertado en una de las pocas pelis que me he visto de Star Trek, The Wrath of Khan. No puedo asegurarlo con claridad pero tengo entendido que Cumberbatch maneja fielmente el perfil original de Khan donde dominó la Tierra en las famosas Guerras Eugénicas de los 90’s. Al traer a colación a Khan, J.J. Abrams pervierte todo lo que había alcanzado en su primer capítulo y hace que Into Darkness se vuelva «un relanzamiento, un enlatado o una versión de lo visto anteriormente» en The Wrath of Khan. Con el agravante que Khan sintetiza quince años de historias y relaciones entre los personajes para revertirlas en un final sin duda «shakespeareno». Abrams de la manera más ingenua, se echa la soga al cuello, se permite la comparación con una de las cintas más interesantes de ciencia ficción que he visto y termina sufriendo la maldición de Total Recall de 2012 sobre Su Original.

Es cierto, que Abrams juega con los fanáticos y les suelta regalitos de cuando en vez. No soy yo el más indicado para enumerarlos pero son bastantes y muy divertidos; sin embargo, creo que los traiciona, no con ocultarles la verdad sobre Khan -por eso siento que no es un comentario revelador o «spoiler»- sino con la falta de fidelidad al desenlace de The Wrath of Khan que hubiera hecho de esta peli una gran hazaña -incluso con la transposición de sus personajes-, sin importar que al final la hubiéramos catalogado como reencauche ya que sin duda hubiera sido una historia mejor elaborada. Más allá de la destrucción infantil de los perfiles logrados en la primera parte, del protagonismo exagerado de Uhura, de la repetición de Scotty como un personaje calcado de Mission: Imposible o la falta de equilibrio entre McCoy y Spock, el gran daño causado por los libretistas se ocasiona en la apresurada resolución de esta historia -en la serie original después de The Wrath of Khan se toman todo un capítulo llamado The Search for Spock para resolver el percance- que al final pareció un afán del director por abrazar su nuevo proyecto en Star Wars. Seguramente vamos a tener un tercer episodio de Star Trek -anunciado ya para 2016- con un nuevo director pero con el problema de cómo resolver el fiasco entregado por Abrams en Into Darkness.

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Skyfall

Daniel Craig es un gran actor de profesión que empezó su carrera en la TV y fue incursionando en el cine con pelis que también serían expuestas directamente en ese formato. Su primera gran cinta fue Elizabeth de Shekhar Kapur en 1998 con un papel pequeño pero después su pauta fue protagonizar unas cinco o seis piezas de corte independiente para por fin llegar a Lara Croft: Tomb Raider en 2001. Su desempeño ya era reconocido para entonces y protagonizó al lado de Tom Hanks, Road to Perdition en la siguiente peli de Sam Mendes después de ganar el Oscar de la Academia.

El cine independiente no fue una plataforma de lanzamiento hacia su estrellato, en realidad, es su nicho natural, donde se siente más cómodo y por eso a pesar de su notoria popularidad sigue desarrollando papeles que equilibran su portafolio entre lo comercial y lo «indie». Layer Cake, The Jacket, Munich y Casino Royale vinieron después siendo el Agente 007 el pináculo de su carrera en la industria. Aunque esto no le impediría seguir trabajando en el tipo de pelis que más le gustan, sus compromisos y ocupaciones si lo harían, a tal punto que sólo Flashbacks of a Fool, The Invasion y Defiance fueron sus únicos títulos hasta Quantum of Solace.

Daniel Craig es bien apreciado en este blog por sus títulos, la calidad de su desempeño y la diversidad de sus personajes pero sobre todo porque su James Bond fue conjurado de una forma magistral en Casino Royale por Martin Campbell, dándole un nuevo giro al personaje y presentando su génesis como en ninguna otra salida del 007. La reunión de Sam Mendes de nuevo con el actor, en la tercera salida del agente del MI6, generaba unas expectativas altísimas, colmadas absolutamente y que a la postre definieron el bajo rendimiento de Marc Foster con Quantum of Solace que nunca estuvo a la altura de esta nueva era.

Lo primero que hay que decir es que Mendes es un gran fanático del 007 y se siente desde el respeto por los personajes míticos –Q, M, Moneypenny– hasta la inclusión del clásico Aston Martin DB5, en una oda a ese personaje que marcó su infancia -incluso el Aston Martin conserva las placas ‘BMT 216A‘ que usó Sean Connery y el guiño a Escocia de donde también el legendario actor nació es una muestra del divertimento en el que se volvió esta última producción-. Obviamente, Javier Bardem hace un gran papel como antagónico así como Judi Dench, Naomi Harris, Ralph Fiennes, Ben Whishaw, Albert Finney y Bérénice Marlohe -como La chica Bond– pero el verdadero protagonista contrario a lo que la crítica ha expuesto es sin duda James Bond con sus cincuenta años de existencia y sus veintitrés filmes realizados.

Skyfall -pésimamente traducido al español como “Operación Skyfall“- es una de las mejores pelis de James Bond que he visto hasta el momento. Bond convirtiéndose en el sofisticado y conquistador agente que todos conocemos, los vacíos en la historia llenándose poco a poco y a falta de persecuciones una gran carga de drama y sentido de la historia. Las locaciones combinadas con la cinematografía de Roger Deakins son increíbles y la música de Thomas Newman entregándonos escalofríos cuando sonaban los acordes de la guitarra eléctrica o los metales de «My name is James Bond» reafirman el hecho de que tendremos y estamos preparados para más 007, para más de este rudo, áspero y asertivo James Bond.

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Ghost Protocol

Me tomé casi dos semanas antes de escribir una entrada en el blog. Necesitaba un aire porque la verdad me estaba tomando demasiada cordura venir desarrollándolo al ritmo que lo venía haciendo. En el tintero hay mucha peli y mucha producción que me vi y que todos de alguna forma esperábamos ver. Sin embargo rompo mi ayuno con una pieza que se venía esperando desde hace mucho tiempo y que recién me vi anoche, Mission: Impossible, Ghost Protocol.

Una peli de Brad Bird, producida por Jeffrey Jacob Abrams, bajo la megaproducción del estudio Paramount y aún con su mayor estrella vigente Tom Cruise. Mucho se ha venido diciendo de la cuarta parte de la franquicia, que es la mejor de las cuatro, que Tom Cruise entrega su testimonio a Jeremy Renner, que el paso de Bird de los muñequitos animados a la acción es brillante, Abrams es el nuevo Rey Midas y así muchas habladurías para lo cual hay una sóla respuesta: Hay que ver esta peli.

Por mi lado siento que no es la mejor de la franquicia, sigo pensando que MI3, la anterior, dirigida por el mismo Abrams sigue siendo insuperable a nivel de trama y desarrollo de tensión. Ghost Protocol lleva al límite a IMF, toda su línea de agentes, analistas, espias y contraespias pero cometen errores fundamentales que terminan por atentar en la afición y su propia atención en la historia de la peli.

Lo primero que hay que decir es que el espectador no tiene descanso. Son un poco más de dos horas de profunda tensión y grandes eventos que dejan boquiabiertos y sin aire a los seguidores de la historia. Brian De Palma, en la primera parte se encargó de dar la primera estocada cuando presentó su ícono, Jim Phelps, como un héroe cansado y como su mayor traidor -el mismo Peter Graves actor de la serie de televisión cuando le ofrecieron este papel se negó a traicionar su imaginario-. Seguramente, Josh Appelbaum y André Nemec presionados por Bird y Abrams quisieron lograr tal tipo de impacto en escenas mucho más gráficas, de un contexto más general y así, como vimos en los cortos, la destrucción del Kremlin es aterrador en pantalla. Lo bonito es que trataron de darle continuidad a la historia, y aunque fue muy tímido, Ghost Protocol es la primera de la serie que se aferra a una cosmogonía, las otras parecían grandes paréntesis sin conexión de no ser por el mismo Cruise y por Ving Rhames que lograron armar los tres equipos anteriores de IMF. Aprovecho para desafiar con mi primera gran crítica, a la peli. Mientras Daniel Craig con su versión de Bond complementa el gran imaginario de Ian Fleming, que sin serlo rodea la sofisticación, la elegancia, las mujeres y el humor fino, Cruise venía desarrollando con Ethan Hunt un héroe de acción impresionante donde las cámaras se deleitan con sus acrobacias sin doble; Ghost Protocol es un atentado contra ese trabajo desarrollado, Hunt sigue siendo un gran héroe de acción, pero a la vez quiere ser sofisticado, a la vez es maltratado hasta la crisma y siento que pierde su identidad entre un Bourne Ultimatum multiplicado por un Quantum of Solace.

Es cierto, el toque de Bird en la acción y en la dirección de cámaras de la peli hacen súper entretenida la peli. Su gran aliado es definitivamente Michael Giacchino que nos cautiva e himnotiza con su composición y ambientación musical. Evidentemente Giacchino es una carta impuesta e imprescindible de Abrams por lo que su trabajo domina desde Alias, Lost y Fringe, hasta incluso Star Trek o recientemente Super 8 pero Giacchino tiene también vasta historia con el mismo Bird o Pixar. Desarrolló la música de The Incredibles, Ratatouille y Up, dos de ellas direcciones espectaculares de Bird que tienen el toque genial de Giacchino.

La peli es filmada en iMax, siendo Bird al lado de Christopher Nolan los encargados de liderar la revolución en contra de la moda del 3D en el cine. Aún es muy prematuro afirmar quién tiene la razón o quién va a triunfar en esta dura guerra de taquillas y estudios de producción. Lo que si es cierto es que mientras podamos deberíamos aprovecharlos al máximo. Esta peli la están dando en Bogotá en Plaza de las Américas en el formato original pero el gran aliciente es que dentro de los cortos esta el famoso «sneak peak» de Batman, The Dark Knight Rises -una cita obligada que aún yo no he hecho pero que es obligatorio para todo amante del cine, del iMax y de Nolan-.

Tal vez el lunar más grande es la misma presencia de Tom Cruise como responsable de la parte dramática de la pieza. Aunque no queda claro si Jeremy Renner toma el bastión del equipo de IMF, sería un gran ganancia para la franquicia un relevo y asumir los nuevos retos con este nuevo equipo que se conforma con Paula Patton y el inmenso Simon Pegg. Ya hemos visto el éxito de Renner en pelis de corte independiente de acción o drama con excelentes resultados como The Town o The Hurt Locker.

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The Next Three Days

Paul Haggis reconocido escritor que ya se ganó dos Oscar de La Academia por Crash y que además por la misma peli fue nominado como mejor director, nos puede interesar mucho con su nuevo proyecto The Next Three Days. Nosotros en este blog lo recordamos por Quantum of Solace, la segunda peli y segunda parte del James Bond interpretado por Daniel Craig (a propósito, la versión XXIII y XXIV de la franquicia saldrá distribuida por Sony Pictures, aún es demasiado prematuro afirmar que Craig acompañará el proyecto pero para los fanáticos de esta serie son excelentes noticias, más allá que la MGM entrada en bancarrota amenazaba con acabar completamente el proyecto).

Demasiado lenta, la peli planteó y desarrolló el nudo dramático en sus casi tres cuartos, dedicando el último lapso al desenlace. Russell Crowe interpreta a un esposo en Pittsburg con una vida promedio, casa en los suburbios, esposa e hijo. Su vida se ve alterada cuando la esposa, Elizabeth Banks es acusada de homicidio y es condenada a 20 años de condena, y agotando todas las salidas legales, Crowe decide tomar en cuenta, digámoslo así, otra salida menos formal. La peli pierde identidad en esa transición al no definirse como un drama o como un thriller de acción. En cualquiera de los dos casos parece un buen intento pero sumadas las dos partes no conjugan y en vez de ser una simbiosis sinérgica se destruyen la una con la otra afectando la calidad del producto en general.

Con esto queda consignado que no me gustó el final de la peli porque no le aporta ni al drama ni al thriller de acción. Creo que le sobra a la historia, la forzada reconstrucción de los hechos tres años después. Les dejo a ustedes la inquietud porque a pesar de todo la peli merece una visita en cines. La fotografía es de alta calidad a cargo de Stéphane Fontaine a quien reconocemos por Un prophète, el montaje de Jo Francis que ayuda al juego de tiempos en la narración de Haggis y el veterano y querido Danny Elfman en la composición y edición de música original. Me encanta la narrativa de Haggis pero esta no es una peli coral como Crash y en su afán por crear suspenso deja muchos cabos sueltos como por ejemplo, el personaje de Olivia Wilde, la mamá de la amiguita del niño, que brota en la historia como un distractor pero le hace demasiado énfasis en la narración y termina haciendo demasiado ruido. Lo mismo me sucedió con los personajes de Liam Neeson, RZA y Brian Dennehy que son figuras de un poder visual muy grande en pantalla a pesar de que hayan podido actuar bien o no.

Sin duda alguna Haggis sabe dirigir muy bien su reparto, por un lado Crowe logra transmitir toda su frustración en la pantalla y desarrollar su personaje hasta volverse épico y por el otro Elizabeth Banks, que estamos acostumbrados a verla en comedias de Judd Apatow en contextos y desempeños completamente diferentes, aquí muestra todo su poder y logra convencernos de su instinto maternal y su calidez hogareña.

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