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Bombshell

Al igual que Adam McKay (Vice, The Big Short), me encanta que Jay Roach ha venido desarollando ese lado aún más oscuro en lo sarcástico de su comedia y que tiene algo más que decir sobre el estado político de Estados Unidos. En ambos directores, además, se elige una serie de actores tan espectaculares que su imitación de los personajes principales es tan absurdamente buena que terminan siendo aclamados por sus desempeños.

Por ejemplo, Lyndon B. Johnson en All the Way caracterizado por Bryan Cranston -casi tan fielmente que nos preguntamos a veces si esas imágenes no eran de archivo-, Sarah Palin y John McCain en Game Change caracterizados por Julianne Moore y Ed Harris, respectivamente -e igual, fueron tan impresionantes las personificaciones que hasta se hicieron muy controvertidas-, y tal vez la excepción con Jay Roach y sus personajes fue Recount con todo el fenómeno de reconteo en las elecciones presidenciales para el periodo 2000-2004 donde se hizo más desarrollo de personajes por parte de los actores que una personificación per sé de sus apariencias. Con McKay, en la misma dirección pero a otro precio, el realizador tenía un largo, largo, trayecto de dirección de piezas cómicas, series y largometrajes, me atrevo a decir que por el excelente e innovador trabajo de las pelis de Jay Roach entró en un campo donde la sátira es más interesante que el sarcasmo; así la personificación de todo el reparto de The Big Short fue impresionante pero al mismo «nivel Jay-Roach» Dick Cheney en Vice caracterizado por Christian Bale dió frutos en la velada de Los Oscar -el trabajo de Amy Adams como Lynne Cheney, Steve Carrell como Donald Rumsfield o incluso la apuesta de Sam Rockwell como George W. Bush fueron de una calidad elevadísima logrando el año pasado sólo para lo que estamos tratando tres nominaciones y un Oscar a mejor maquillaje, además de ser considerada para mejor peli, director, guión y montaje-.

Lo de este año con Bombshell de Jay Roach es atrevido. Una trama dentro de la caída más dura del ala conservadora de las noticias, en pleno ascenso de Donald Trump, cuando por conducta inapropiada y acoso sexual sistemático es acusado Roger Ailes, director ejecutivo de Fox News. Un trabajo alusinante que empieza con una presentadora de noticias; por sus rasgos y las líneas de diálogo entendemos que es Megyn Kelly pero quién diablos podría descifrar que es Charlize Theron (yo la verdad me demoré una media hora y seguía incrédulo casi hasta la mitad de la peli que salió en un ambiente más familiar, sin imágenes de archivo de contexto, con la defensa más baja y “sin maquillaje” -yo no si sea capaz de ganarle a Renée Zellweger, favorita este año como mejor actriz, pero aquí nadie puede negar su gran desempeño-). El resto de las personificaciones son igualmente impresionantes. Al lado de Theron, Nicole Kidman como Gretchen Carlson, el fabuloso John Lithgow como Roger Ailes y todos y cada uno de los personajes de Allison Janney, Malcom McDowell, Connie Britton que respaldaron con creces el trabajo de sus líderes de estudio.

Me causa inquietud que así me haya visto la mayoría de piezas de Roach y McKay no haya hecho del todo sus reseñas. Creo que no termina de convencerme el formato o el regusto o la intención así alabe su hazaña. Bombshell no es diferente y a su vez deja mucho que desear. ¿Jay Roach es el informante positivista que la realidad de Estados Unidos necesita? ¿No es mejor un historiador capacitado para esta labor? Es decir, ¿No le hace más daño al hecho real que lo que se retrata sea realizado por un director argumentativo y no por un documentalista? ¿Hay algo más que rescatar que el escándalo y las buenas actuaciones? Sinceramente, entre mejor logra el retrato más se pierde el contexto y si no es por el trabajo ya resaltado de sus capitanes de actuación personalmente creo que la verdad sería mejor una serie documental en Netflix y ya. De esta forma sin lugar a dudas, caracterizaría esta pieza como de explotación y melodrama.

Sin embargo, esta trama tiene algo diferente que me logra sacar de este abismo de pesimismo por la pieza. Si uno libera de esta obra el trabajo de Theron, de Kidman y de Lithgow la esencia no es otra que Margot Robbie interpretando a Kayla Pospisil. Una chica inocente, ingenua, llena de ilusiones y ambiciosa como todas las chicas que llegaron a un punto donde el paso obligatorio era el segundo piso, la oficina de Ailes. Tal vez, este ligero ardid, esta pequeña figura literaria de Charles Randolph armando un personaje común, una heroína de mil caras -interpretada desde las entrañas por Robbie– no sólo convalida todas sus nominaciones sino que podría salvar este cartón que es Bombshell.

El siguiente trabajo de McKay es sobre Elizabeth Holmes de Theranos a quien conocemos por el excelente documental de Alex Gibney para HBO, The Inventor, y ya veo montada en ese potro a Jennifer Lawrence pero podría también estar cayendo en la misma red del retrato naturalista que al final sólo sirve para documentar el folklore de una época y no más.

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The Messiah

Está complicada la cosa de ponerse al día con los nominados (al Globo de Oro) en esta temporada de premios que se nos viene, si aparte de que son muchas piezas por resolver, aún tenemos tantos pendientes. Justito antes de que me enterara de la susodicha -y primera- lista, me había empezado a ver The Messiah; una producción de Netflix que me aconsejó el algoritmo porque me encantan las intrigas, las teorías de conspiración, los espías y las series policiacas -eso se nota en que en el centro de este blog aparecen series como Bron/Broen, The Killing, Borgen, The Fall, Marcella, Happy Valley, Ófærð/Trapped, Grenseland/Borderliner, Border Town/Sorjonen, Karppi/Deadwind, Hinterland y obviamente por eso cabe también Homeland y True Detective-.

The Messiah es interesante a nivel narrativo en gran parte porque la mayoría de los episodios son dirigidos por el espectacular James McTeigue -la mano derecha de Las Hermanas Wachowski mucho antes de que Tom Tykver tomara su lugar- y supo interponer una rúbrica de thriller de acción a cada uno de los episodios de los que fue responsable. Para que recordemos rápidamente, los primeros trabajos del australiano se remontan al equipo de producción de The Matrix, luego le es confiado el proyecto más reluciente de su carrera como lo es V For Vendetta y finalmente se aisla en una cadena de errorcitos de serie B no muy conocidos -más allá de The Raven que logró algo de eco en críticas y taquilla-; vuelve con Las Wachowski con Sense8 y parece que hubiera renacido porque inmediatamente del revuelo de la serie ahonda en The Messiah que de verdad me parece muy interesante.

Más allá de las caricaturas de Porta dos Fundos, de Monty Phyton y súper alejado de cualquier serie de Semana Santa que tratan de hablar con una verdad absoluta sobre el fenómeno de Jesús de Nazareth, The Messiah es algo más cercano a American Jesus de Mark Millar. Michael Petroni crea una serie tipo Homeland, desonvolviéndose en Cisjordania con la idea del surgimiento de un nuevo profeta, un nuevo profeta muy revolucionario que ya con sólo anotar en su discurso que “Toda La Arabia debe volver a unirse” es por sí mismo un tema suficientemente incendiario y peligroso para Los Francos y Cruzados contemporáneos. La historia empieza a seguir sus pasos por Siria, Irán, Jordania, Israel y finalmente nos lleva a un cacerío en Texas, Estados Unidos. Sólo una vez Petroni muestra lo que parece ser un milagro del «Mesías» (e incluso en ese momento no es del todo claro y evidente) porque de resto todo parece creación de la histeria colectiva o la sugestión misma de los protagonistas.

Ritmo impecable, notas relacionadas con El Corán, La Biblia y La Torá, lenguas inexorablemente diferentes a lo que estamos acostumbrados a oír, personajes cautivantes y una historia sin muchos huecos hacen de The Messiah, repito, muy interesante de revisar. Si se lo piensan un poco incluso puede ser una «road-movie», con un inicio geográfico, un recorrido, un destino y un aprendizaje. Al finalizar, los diez episodios de su primera temporada, me queda la sensación que incluso el centro más atractivo de la trama no es el peregrino que agolpa todos los lentes sino sus discípulos; no estoy revelando nada en absoluto pero échenle ojo, si se atreven a ver esta serie, a «Los Apóstoles» de la serie pues creo que tienen mucho para desarrollar en una segunda o tercera temporada.

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Leviafan

En la teoría del cine se afirma que cuando pone un plano y se hace corte a otro plano, la mente automáticamente empieza a elucubrar una historia p.Ej. un carro en una autopista, un aviso de desviación al aeropuerto y un avión despegando dan la alusión a que el héroe de la historia va camino al aeropuerto y se despide de la locación actual porque se va a otro lugar lejano en vuelo de avión; en el mismo ejemplo, si el plano es de un avión aterrizando, la historia podría ser que el personaje ya no es el héroe de la historia y que va al aeropuerto a recibir a alguien.

Obviamente, como el cine no es un lenguaje sino un sistema subjetivo de entendimiento de semas, la interpretación de cada relación de planos queda sujeto a la individualidad del espectador. Esta es una concepción clásica de la narración cinematográfica y ha venido cambiando con la nuevas formas de expresión audiovisual contemporáneas pero por eso mismo es que se tiene tanto cuidado en los saltos de eje o saltos de continuidad que alteran una interpretación natural en el espectador. En el caso de la pieza de Andrey Zvyagintsev: impecables.

Cuando uno empieza a ver Leviafan y se siente esta narración clásica en su historia, empieza uno a ponerle más cuidado a los dedicados planos y la exquisita fotografía, en paralelo a la trama de estos monstruos marinos en alguna localidad de este paisaje ruso, norteño y ártico. Al hacer este ejercicio, el antagónico alcalde rige un pueblo de monstruos, en otrora marinos como ballenas o, porqué no, los desaparecidos soviéticos, hoy en día políticos de una república gobernada por Vladimir Putin. Y si, detrás de ese plano de Putin lo que suena es Pussy Riot, un punto lo suficientemente crítico y político para expresar el descontento a esta burocracia carcinógena que consume a su patria natal.

«Leviatán», de todas formas hace referencia a la leyenda bíblica de Job cuya fé es puesta a prueba por una serie de tormentosos e inacabables agravios. En este caso Job es Kolya. Un mecánico de gustos sencillos, curtido por el clima del entorno que lo rodea y las botellas de vodka que consume a diario. Al final me hizo falta un epílogo de quince años después y un gran fuego pero no lo tuvimos porque el final es abierto y a diferencia de la referencia judeo-cristiana, el desenlace de Kolya es incierto y queda guardado en nuestros corazones.

Nota personal. Dentro de los planos, se destacan unos muy plásticos, como por ejemplo el del esqueleto de la ballena encallada en la costa pero mi favorito es el de Lilya, la mujer de Kolya dentro del bus en su ruta al trabajo. En este plano, se describe un bus lleno de mujeres, cada una con su historia, reflexionando en su vida y sus sueños truncados; el plano termina con Lilya; sobresale en el plano por su juventud, su belleza y su moretón mirando al infinito; se sobreentiende las dimensiones sexistas de este pueblo que incluso incluye a Kolya, donde sólo las mujeres se montan en bus, no tienen carro y es permitido o normal la agresión física a la mujer. Pan de cualquier día en un pueblo de borrachos. Pero también lo bonito es que los personajes maniqueístas no enseñan sino que aleccionan, de alguna forma dan cantaleta y uno como espectador no se relaciona con ellos. Cuando un personaje tiene fallos, no es completamente bueno o malo, la experiencia se hace real y cercana. Kolya es trabajador, hogareño y de alguna forma tranquilo pero también es víctima de la explotación política, le es robado todo en absoluto pero al final también es un borracho, sexista y explotador.

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@FICBAQ 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

Se cierra la segunda versión del FICBAQ de 2014 y con ella nuestro viaje a Barranquilla para cubrirlo. A pesar de ver casi una veintena de piezas, entre concursantes y muestras de cine, aún nos hizo muchas pelis por ver y eso se nota en que la mayoría de las que ganaron no alcanzamos a verlas.

Agradecemos de antemano a Giuliano Cavalli, director general del festival, Samuel Lozada, su director de prensa, y Andrea Quintero, su directora de comunicaciones, por habernos permitido vivir el festival en primera fila. Estos son los ganadores:

    Mejor película de Iberoamérica

  • Los Insólitos Peces Gato (México)
    Mención especial

  • I’m from Chile (Chile)
    Mención especial

  • Songs of redemption (Jamaica)
    Mejor película de cine Colombiana

  • Don Ca (Colombia)
    Mejor película Medio Ambiente y Pueblos en Lucha

  • Canícula (México)

Además vimos en el festival:

    Cine de Colombia

  • El Faro de Luis Fernando Bottia
    Cine de otros mundos

  • Yvy Maraēy de Juan Carlos Valdivia (Bolivia)
  • Satellite Boy de Catriona McKenzie (Australia)
  • The Act of Killing de Joshua Oppenheimer (Suecia)
  • Yamamori clip koujou no atari (Anatomía de un clip de papel) de Akira Ikeda (Japón)

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Tunteyh y más cortos en el @FICBAQ

Tunteyh o el rumor de las piedras de Marina Rubino
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Uno de los grandes puntos a favor que tiene el FICBAQ, aparte de su rasgo característico independiente, sus laboratorios (FICLAB), sus conversatorios y la misma Movileta –un bus que proyecta cine al aire libre recordando las funciones de otrora–, es la categoría de mejor pieza medio ambiente y pueblos en lucha; a menos que este hubiera sido un festival de cine activista nunca se nos hubiera pasado por la cabeza que una categoría de este tipo pudiera ser parte de la organización.

Gracias a esta categoría son varias ya las piezas que hemos visto y que hacen denuncia sobre imposiciones, injusticias o maltratos. Una de ellas, y que me encantó, fue Tunteyh o el rumor de las piedras.

Tunteyh es un documental de la realizadora Marina Rubino, filmado en Salta de la mano de la comunidad wichí Nop ok wet; esta comunidad es afectada directamente por aquellos que en el nacimiento de su río, por allá en Paraguay, lo desviaron y acabaron con la mayoría de los peces, por aquellos que en Bolivia arrojan los residuos de su minería al río y lo tienen contaminado, por aquellos que han tumbado los bosques y ahora el río descontrolado se desborda sin nada que lo pare.

Tunteyh es un juego de piedras que es el entretenimiento de los niños de la población Nop ok wet; es un juego de rumores que con destreza se develan el número de los hijos, los esposos y los parientes de cada uno de los participantes; el documental se hace dueño de este nombre para descifrar los rumores y hacerlos una realidad denunciable, tomar esta comunidad preocupada por su pesca y su vivienda y hacerlos protagonistas, ya no con rumores sino con la verdad implacable de los laboratorios que estudiarán el estado del río, su fuente vital. El final no es asfixiante, es también un juego y quedamos inmersos e involucrados.

Dentro del panel de cortometrajes concursantes ayer tuvimos una sesión tanto o más interesante que los mismos cortos que el festival trajo de muestra.

Les dejamos los avances de los que pudimos ver para que los anoten y les pongan atención:
(Tan sólo nos hizo falta material de Duaa de la realizadora María Eugenia Gavilán )

Liebre 105
Escrito, editado y dirigido por los hermanos Rotstein
Un corto de corte de suspenso con tensión de thriller y algo de gore de Argentina.

Requiem for a Robot
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Corto de ciencia ficción sobre un robot que se pregunta por su creador. El corto del joven austriaco, Christoph Reitner, es dedicado a su padre y ganó 20 mil dólares en Toronto para su realización. El director estuvo presentando su corto y nos explicó cómo tomo la decisión de armar la trama de la pieza, en un ejercicio que no duró más de cinco minutos y que involucraba un hombre disfrazado de robot que estaba al lado por Halloween.

Los años dirán
Por España participa Andrea Jaurrieta con un corto de excelente factura, de fotografía lavada y de un profundo tono melancólico.

¿Viste a Cristina el 7 de marzo?
Es un honor y placer haber presenciado y ahora presentar el documental que participa por Colombia de Maritza Blanco, que tuvo como compositor original al también kinofilo Alejandro Ramírez y a Angelita Bravo como directora de arte.

Los globos de Circe
Cristian Peña también por Colombia, participa con un cortometraje de corte fantástico pero que se excede en sus detalles. La historia es bonita y está bien contado pero el vestuario es un sinsentido innecesario que pierde la atención del espectador a otro punto lejos de la trama de la pieza.

Os lados da rua
Tal vez de los cortos más bonitos y conmovedores es el del brazuca Diego Zon; Carrão es un muchacho que reparte periódicos y es conocido en el pueblo porque monta un carro imaginario/invisible ¿pero será realmente un carro o podrá ser una bicicleta? El giro de la historia nos aleja de la condición de discapacidad del muchacho y nos envuelve completamente en su pequeño drama.

La noche anuncia la Aurora
El mejor de la serie. El realizador peruano Gerard Uzcátegui nos transporta a un mundo de recuerdos, de presencias paranormales y de amores lejanos en las riberas de lo que suponemos es el río Amazonas. Hay un tema con las condiciones de extensión de una pieza como un cortometraje que no permite mucho desarrollo de personajes o evolución en los sentimientos de los protagonistas, casi que condenando de facto este tipo de piezas para que sean melodramas; el ingenio y la calidad de la realización de Uzcátegui permiten explorar otras posibilidades y entender que si se puede trabajar dramas a pesar de la corta duración de los cortometrajes.

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Diamante y los cortos del BAFTA

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Una de las sesiones que no me quería perder era la muestra de los cortometrajes que concursaron en los BAFTA de 2013, tanto en las categorías animadas como de «carne-y-hueso».

Las piezas que finalmente trajeron al festival fueron:

The Curse de Fyzal Boulifa
the curse

La dramática y cruda historia de una mujer llamada Fatine que experimenta el matoneo de unos niños que la acusan de prostituta, en su camino a casa a través del desierto.

Good Night de Muriel d’Ansembourg

Una historia interesante que se pierde en sus propios planteamientos. No mucho más que agregar y de pronto si bastante por olvidar.

Tumult de Johnny Barrington

Simplemente, el mejor corto. Con un paraíso agreste envuelto en las aventuras guerreras de tres vikingos, se nos hace un giro sorpresivo cuando aceptamos las valquirias y el Valhalla de su fe así como un bus lleno de escoceses sorprendidos por estos pintorescos aborígenes.

Swimmer de Lynne Ramsay

En la noche de los BAFTA, la talentosa Lynne Ramsay ganó la categoría con su Swimmer; aunque la pieza no fue presentada este año en el FICBAQ, la traemos como ñapa aquí en el blog.

A nivel de cortos animados la lista es más corta pero no menos interesante:

I’m Fine Thanks de Eamonn O’Neill

Una tragicomedia de venganza narrada perfectamente en primera persona y con un montaje muy divertido.

The Making of Longbird de Will Anderson

Aunque no encontramos la versión completa, la ganadora de la categoría verdaderamente es una joya.

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Diamante

Nuestro primer largometraje en el FICBAQ 2014 fue Diamante del realizador argentino Emiliano Grieco. Una peli primitivista, costumbrista y contemplativa sobre la historia de un niño llamado Ezequiel que prefiere quedarse a pasar el día con Miguel, un amigo de su abuelo, que ir a la escuela. Grieco concursa con esta pieza en la categoría mejor peli de Iberoamérica.

No queda claro, igual, si Diamante es un argumental –como creíamos que era– o un documental como afirma IMDb, el caso es que como uno o como el otro no logra un buen promedio; como argumental es una historia linda sobre el entorno campesino y como el amor por el campo y sus actividades es confundida por las nuevas generaciones hasta el punto de convertirse en holgazanes; como documental esa contemplación a través de los ojos de un niño demuestra una profunda vulnerabilidad del ambiente combinado con una violencia innata de las especies por sobrevivir.

El problema es que como argumental, Diamante por tantas y tan excesivas tomas sobre el entorno, pierde el ritmo narrativo al igual que el interés del espectador que se abandona muy temprano en los planteamientos de la historia; por su lado, como documental hay una dinámica interesante pero los personajes parecen tan libreteados que se siente falso –además que el comentario del ritmo también aplica para este formato–; la cinta no es pésima, el objetivo crítico de volcar nuestra atención hacia la tranquilidad del campo, lejos de la polución tecnológica a la que estamos expuestos día a día, es válido e interesante, simplemente, la mayoría de las veces es mucho mejor hacer un gran cortometraje –o mediometraje– que un mediocre o incluso pésimo largometraje.

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Director Guild Awards 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

El sábado pasado se eligieron los mejores directores del 2013 mediante los premios del Gremio de Hollywood y estos fueron los ganadores:

Outstanding Directorial Achievement in Feature Film Alfonso Cuarón director de Gravity; siendo estas las opciones y habiendo visto las que hasta ahora hemos visto -nos faltan las respectivas reseñas de American Hustle y The Wolf of Wall Street-, no hay discusión al respecto de que el mexicano tuvo el mejor desempeño como director el año pasado.

  • Paul Greengrass director de Captain Phillips
  • Steve McQueen director de 12 Years a Slave
  • David O. Russell director de American Hustle
  • Martin Scorsese director de The Wolf of Wall Street

Outstanding Directorial Achievement in Movies for Television and Mini-Series Steven Soderbergh director de Behind the Candelabra (HBO); Soderbergh realmente nunca tuvo competencia en esta categoría.

  • Stephen Frears director de Muhammad Ali’s Greatest Fight (HBO)
  • David Mamet director de Phil Spector (HBO)
  • Beth McCarthy-Miller y Rob Ashford directores de The Sound of Music Live! (NBC)
  • Nelson McCormick director de Killing Kennedy (National Geographic Channel)

Outstanding Directorial Achievement in Dramatic Series Vince Gilligan director de ‘Felina‘ de Breaking Bad (AMC). Súper complicado este año definir el mejor en esta categoría; ‘Blood Money’ de Breaking Bad el capítulo donde Hank se da cuenta quién es el famoso Heisenberg, la perfecta producción de un capítulo de origen en House of Cards, el gran final de Breaking Bad, que a la postre fue la elegida, con todas sus semejanzas a The Searchers de John Ford y el capítulo más gore en la historia de la TV ‘The Rains of Castamere’ de Games of Thrones eran todas muy buenas elecciones.

  • Bryan Cranston director de ‘Blood Money‘ de Breaking Bad (AMC)
  • David Fincher director de ‘Chapter 1‘ de House of Cards (Netflix)
  • Lesli Linka Glatter director de ‘The Star‘ de Homeland (SHOWTIME)
  • David Nutter director de ‘The Rains of Castamere‘ de Game of Thrones (HBO)

Outstanding Directorial Achievement in Comedy Series Beth McCarthy-Miller director de ‘Hogcock!/Last Lunch‘ de 30 Rock (NBC). Sólo hemos hablado del final de Breaking Bad pero a nivel de comedias, 30 Rock de la cadena NBC fue otro grande que se fue. El hijo consentido de Tina Fey y Lorne Michaels se despidió de la programación en su última temporada y aunque este año la competencia estuvo bien reñida con Parks and Recreation y la novata Brooklyn Nine-Nine este logro en dirección es un pequeño reconocimiento a lo grandioso que fue su cierre.

  • Mark Cendrowski director de ‘The Hofstadter Insufficiency‘ de The Big Bang Theory (CBS)
  • Bryan Cranston director de ‘The Old Man & The Tree‘ de Modern Family (ABC)
  • Gail Mancuso director de ‘Hogcock!/Last Lunch‘ de Modern Family (ABC)
  • Anthony Rich director de ‘The Love Spell Potential‘ de The Big Bang Theory (CBS)

Outstanding Directorial Achievement in Documentary Jehane Noujaim director de The Square

En un sorpresivo anuncio, Paris Barclay presidente del Gremio, llamó al escenario a su exvicepresidente, Steven Soderbergh, para que aceptase el premio Robert B. Aldrich por su extraordinario servicio durante su membresía. Se unieron a la celebración, el expresidente y el actual secretario de tesorería Michael Apted y el también expresidente Taylor Hackford, quienes agradecieron su devoción al Gremio, especialmente su trabajo de proteger y extender los derechos creativos de los directores. Soderbergh fue vicepresidente del Gremio de Directores de Hollywood por nueve años hasta cuando se apartó el mes de junio pasado.

Toda la lista completa en este enlace.

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Dirty Wars

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Hay veces nos quejamos del tono, del ritmo o de los tiempos en una narración. En este documental de Rick Rowley sobre la odisea que fue la investigación de una historia del periodista Jeremy Scahill no sobresale ninguno de ellos y no hace falta.

Scahill ha sido titular por reportajes revelados en Kosovo, en Bagdad pero es mayormente reconocido en el mundo por ser protagonista en la revelación de Blackwater (ahora Academi) como una empresa patrocinada por el gobierno de Estados Unidos en el trabajo mercenario de aniquilamiento sistemático por fuera de los estándares regulados por la ley; en otras palabras, una agencia paramilitar auspiciada directamente por el gobierno estadounidense.

El interés de Scahill decayó en una guerra mediática, como si estuviera en un cuadrilátero de boxeo, enfrentándose con cada uno de sus opositores, sin importar que el anfitrión del programa fuese un aliado de sus ideas; esto lo dejó visiblemente acabado e intelectualmente agotado; no obstante, en Dirty Wars quiere demostrar que la personificación de cambio entre el torpe e ignoto George W. Bush por el ilustre y estadista Barack Obama es apenas un espejismo. No sólo las políticas del démocrata son más sanguinarias y continuistas con las de su predecesor sino que es audaz en su diversión mediante discursos liberales, patrióticos y altruistas; para demorstrarlo investiga la división J-SOC (Joint Special Operations Command) que no es más que la extensión más terrible de su guerra contra el terrorismo. Muchas veces en este blog nos hemos topado con maquinarias más fuertes que Obama que lo hacen ver como un títere, como el idiota útil que es un presidente en nuestros sistemas seudodemocráticos, que nada tienen que ver finalmente con el pensar del pueblo sino con el dominio de unos pocos con mayores recursos sobre el resto de la población; en este documental se hace manifiesto que como líder militar, el presidente Obama declaró la muerte específica por decreto de mujeres, niños, ancianos y ciudadanos estadounidenses bajo varias razones bastante perturbadoras: enemigos del estado, subversivos, fieles y seguidores de filosofías amenazantes, infortunio o el peor de todos «por si las moscas».

Scahill es un hombre pesimista y apagado. Sus ojos brillan cuando investiga pero su ser se siente profundamente comprometido con las pistas, los testimonios y los hechos que logra colectar. Su tono es oscuro y con el paso del tiempo en la pieza es más sombrío aún. Su denuncia es terrible y aunque es loable su posición hasta ahora como nominada en los Oscar, trivialidades como We Steal Secrets son más «premiables» por los gremios; es decir, Rowley debería estar más que satisfecho con hacernos llegar su inquietud y que en su carrera haya logrado mejor cinematografía en Sundance; seguramente el altruismo de la libertad que respira The Square o la desfachatez delirante de un asesino impune en Sumatra con The Act of Killing serán mejor recibidas por el público en general.

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The Square

Al Midan

The Square – Al Midan es un documental producido por Netflix y dirigido por Jehane Noujaim relatando la Primavera Árabe, donde el pueblo egipcio mediante ocupación pacífica de la Plaza de Tahrir derrocó 30 años de dictadura de Hosni Mubarak. En enero de 2011, plantados en medio de dicha plaza, El Cairo decide que no da un paso atrás hasta que Mubarak se retire; de nada valen las amenazas del dictador que ve como sus látigos ya no tienen el mismo poder que en otrora. A un mes del establecimiento, en un sorpresivo movimiento de Mubarak, el tirano retrocede y abdica, una desconcertante actitud. Pero tan sólo han pasado diez minutos de cinta ¿qué falta por decir después de que el pueblo con su posición ya ganó lo que buscaba?

Inteligentemente, Noujaim recapitula que a pesar de haber tumbado al opresor, en el poder han quedado sus aliados militares de suplentes; la policía que en algún momento apoyó las marchas se empoderan de sus garrotes y atacan a los revolucionarios; el ejercito que salió de los tanques a celebrar, fruncieron sus ceños y dispararon balas de verdad a quemarropa contra la horda escandalizada; y, la junta militar en vez de hacer una transición, divide al pueblo y durante diez meses logra polarizarlos manteniéndose de esa forma en el gobierno para su propio lucro.

La Hermandad Musulmán toma voz en La Plaza y se adueña de la revolución, a punta de fé manipula a los suyos, a punta de discursos incendiarios advierte a los infieles y a punta de fuego aniquila a sus opositores, porque debajo de cuerda ha empezado a hacer pactos con el régimen que concluyeron en las amañadas elecciones populares de 2012 y que subieron al poder a Mohamed Morsi, un caudillo de La Hermandad que sorpresivamente maneja el mismo discurso amenazante y déspota del derrocado Mubarak.

Mientras los fanáticos musulmanes estaban enceguecidos, Khalid Abdalla, Dina Abdullah, Ramy Essam y Ahmed Hassan protagonistas revolucionarios siguen conduciendo la rebelión a la plaza y no se dejan callar por las manipulaciones, exigiendo la salida del régimen del poder.

Al Midan me recuerda un poco a 5 Broken Cameras aquel documental dirigido por el israeli Guy Davidi y el palestino Emad Burnat que narra la ocupación ilegal de Israel sobre el pueblo de Bil’in, en la Franja de Gaza. Digo que me parece recordarlo con Al Midan porque el sustento del tema es una confrontación que no llega a ningún lado, un final abierto casi desolador, donde tememos siempre por la vida de los agitadores y donde el objetivo no se alcanza al término de la cinta; pero contrario a Palestina, las noticias de Egipto son alentadoras Morsi ya no es presidente; la revolución ha ganado un gran paso y fue poner un presidente interino (Adly Mansour) y un primer ministro (Hazem Al Beblawi) que ya lograron un referendo para crear una constitución incluyente en enero de este año.

Al Midan está nominada a los Oscar y a los Spirit aunque ya ganó TIFF y Sundance en similares categorías. No obstante la producción de Netflix se nota en sus cámaras y en el montaje, uno de sus aportes más importantes y del cual deberíamos aprender más es que de nada sirve la anarquía o el hacernos escuchar si en el desorden dejamos que suban otros personajes ajenos a nuestros reclamos y que pueden manejar el mismo discurso de los criticados; la revolución debe generar caos y del caos surgir un orden calculado, hay que saber cuándo, cómo y quién llevar al poder como eje de nuestras ideas, de lo contrario la medicina resultaría tanto o más dañina que la enfermedad.

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Dallas Buyers Club

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El canadiense Jean-Marc Vallée vuelve a conmocionar el mundo del cine con otro de sus largometrajes; esta vez el ruido lo viene causando la peli en cuya transformación más profunda se ha involucrado Matthew McConaughey, Dallas Buyers Club; por esta actuación, McConaughey ha logrado ser nominado en los Globo de Oro, los Spirit, el Gremio de Actores y no sería para nada raro que fuera uno de los favoritos en los Oscar -que sin aún haber anunciado sus nominados, seguro el texano va a ser protagonista-; lo hemos dicho constantemente en el blog y la crítica no se cansa de corroborarlo, el trabajo de Matthew McConaughey en los últimos años es fenomenal y en esta cinta es simplemente genial.

McConaughey interpreta a Ron Woodroof a mediados de los 80’s cuando la población civil entraba en pánico con el conocimiento de un virus llamado VIH y su implicación en la enfermedad de nombre Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), en parte, porque el popular actor, de la serie Dynasty o el clásico del cine Giant, Rock Hudson, moría escandalosamente en 1985 asumiendo su homosexualidad y la aparición del virus en su vida; Woodroof, al igual que la mayoría de la población estadounidense, era completamente homofóbico y pensaba que la enfermedad sólo podía darle a los susodichos homosexuales; su vida como vaquero de rodeo estaba rodeada de promiscuidad, alcohol, narcóticos pero sobre todo alcaloides que requieren, generalmente, de inyecciones intravenosas donde en un descuido pudo haberse infectado fácilmente; un día cualquiera, Woodroof visiblemente acabado y famélico colapsa en su casa al desmayarse por horas en su piso; en el hospital es diagnosticado, no sólo con SIDA sino que es desahuciado con un término de 30 días de vida; angustiado y entrado en pánico, Woodroof empieza a investigar y descubre que hay terapias experimentales con una droga que se llama AZT (o Azidotimidina) pero en un momento tan desesperado los doctores no lo ayudan por lo cual recurre al tráfico negro de dicha droga sin siquiera parpadear en el consumo de sus adicciones. La sobredosis tanto de cocaína, alcohol y AZT de nuevo hacen que Woodroof colapse y busque alternativas, esta vez en México donde un doctor ‘no-convencional’ (Griffin Dunne) le formula un coctel de minerales y vitaminas combinadas con otras drogas como la DDC (o Zalcitabine) o la proteína Peptide T, relacionada en casos de Alzheimer; básicamente, la recuperación de Woodroof fue milagrosa en parte porque este médico le comentaba que los estudios y tratamientos del AZT en Estados Unidos estaban viciados, sólo querían hacer negocio con el tema pero en realidad sus efectos secundarios eran brutales; en algunos casos funcionaba al replegarse la enfermedad pero en otros era mucho peor por lo abrasivo que podía llegar a ser un tratamiento con esta droga. Woodroof, contrario a una motivación altruista, ve una oportunidad de mercado, y funda el Dallas Buyers Club (DBC) para que los interesados en el tratamiento se afilien a una membresía que durante un mes les proveería de este tipo de medicinas; se enfrentaría a la FDA (Food and Drug Administration), el IRS y, en general, a toda la fuerza de la Administración Reagan que estarían muy pendientes de boicotearlo.

Viviendo el apogeo del republicanismo, bajo el gobierno de uno de sus monstruos mejor maquillados, Ronald Reagan, Estados Unidos estaba abiertamente en contra de los comunistas, los negros y los homosexuales -en ese fuego cruzado se incluían los latinos, los palestinos, los iraníes, las prostitutas y los drogadictos-; entonces sus grandes aliados fueron la iglesia católica en cabeza del papa Juan Pablo II, el pueblo y gobierno israelí y las facciones más radicales del conservatismo norteamericano. El mensaje de repugnancia de esta era ya la veíamos reflejada en The Butler -y como también decíamos, por eso mismo la cinta de Lee Daniels podría quedar relegada de cualquier premio de La Academia– pero el tema de homofobismo sintético y la guerra abierta contra las curas del SIDA sólo lo habíamos observado en How to Survive a Plague, el laureado documental del activista David France que explica cómo la FDA en una cínica y mortal actitud de letargo se negaba a investigar con prestancia y celeridad las nuevas drogas y tratamientos, que ya en Francia y Alemania habían generado resultados positivos, en avances sobre el tema del VIH/SIDA -es recomendable ver este documental pues aunque se manifiesta el contexto en la cinta de Vallée, no se aborda con la profundidad necesaria (A) porque no le es pertinente (B) no es un documental específico de ese tema en particular-.

Aparte de McConaughey, el otro desempeño destacado es el de Jared Leto del cual se decía que era el único capaz de arrebatarle premios a McConaughey en las ceremonias pero ambos quedaron en categorías separadas. Leto interpreta a un transexual que está en el grupo de pacientes experimentales con AZT, que se une a Woodroof en el negocio del DBC por sus contactos y que si al texano se le reconoce su transformación pues la de Leto tampoco es poca; digamos que puede ser cliché que el vaquero genere empatía con el extravagante homosexual pero el desarrollo de ambos personajes y de todo el reparto es el resultado de un gran trabajo de actores por parte de Vallée como director; es más, el Gremio de Actores valida su gestión y están nominados en la categoría mejor reparto.

La producción en general es impecable. Una linda fotografía, un montaje correcto, una edición de sonido muy acertada -los timbres en los momentos más difíciles de Woodroof son súper acertados- pero lo que más me gustó fue el resultado del diseño de producción de John Paino y la dirección de arte de Javiera Varas que sin ser una cinta de un siglo atrás, tranquilamente nos transfieren a mediados de los 80’s para desarrollar una sensación de época, donde claramente han pasado más de 30 años.

Nota personal. Me pareció curioso que el protagonista confundiera a Rock Hudson con Cary Grant cuando se refiere a North by Northwest; no se si se quería explicar que Woodroof no tenía conocimientos en cine y TV, si le daba lo mismo quien era Hudson o quien era Grant o si tal vez fue una ligereza del guión-la continuidad-la dirección que dejaron pasar semejante error.

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