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The Lighthouse

Hay algo particularmente romántico de las historias de faros que de manera simple nos hipnotizan. Puede ser esa posición en donde el personaje principal está huyendo de alguien o aquella en la que termina aislado de algo; en algunos casos es comparable a un «western» y en otros a una «road-movie» pero son muy interesantes -rápidamente se me vienen a la cabeza la colombiana El Faro de Luis Fernando Bottía, The Light Between Oceans de Derek Cianfrance y la referencia misma del faro en The Lovely Bones de Peter Jackson-.

En este caso, otra peli costumbrista que involucra a Willem Dafoe como el farero, acompañado de un extenuado y casi camaleónico Robert Pattinson como operarios de un atalaya casi abandonada. Robert Eggers escribe y dirige esta obra armándose camino en Hollywood como una promesa de culto. The Lighthouse tiene una fotografía impecable en blanco y negro de alto contraste, directamente filmada en 35mm casi termina siendo una pieza alusiva estéticamente a la época del Acorazado Potenkim de 1925, sin embargo, obviamente las líneas de diálogo casi «shakespearianas» la diferencian en su totalidad. Sus tomas y cuadros están rigurosamente calculados, se vuelven intrigantes secuencias de una retorcida razón a la vez que son cómplices con sus escorzos de la monstruosidad de la isla. Un acierto de La Academia en su nominación como mejor fotografía (Jarin Blaschke).

Dafoe se ha vuelto un actor con un gusto exquisito y delicado a la hora de escoger últimamente sus papeles. At Eternity’s Gate como Van Gogh, la bellísima The Florida Project como el casero Booby, sus diversos trabajos con Wes Anderson y hasta un oscuro papel con Lars Von Trier en Nymphomaniac: Vol. II. Thomas WakeThomas despierto juego de palabras insinuando tal vez que él es el consciente- es un solitario farero, borracho, severo y demente por la sugestiva, recurrente y cíclica luz del destartalado faro en Saint Elmo. Por su lado, Pattinson ha tratado de quitarse la etiqueta de Twilight en un esfuerzo sobrehumano. Su primer trabajo reconocido después de Edward Cullen fue Bel Ami todavía muy arraigado al macho conquistador y altivo, luego vino Cosmopolis de la mano de El Duque pero personalmente no me agradó en absoluto aunque la crítica habló muy bien de él y sólo fue hasta The Rover donde realmente vimos un desempeño sobresaliente. Su trayectoria ha tratado de manejar un perfil bajo para no cometer el mismo error de encasillarse aunque las cosas vuelven a ponerse truculentas para el británico al aceptar un papel de notoriedad como el Bruce Wayne de Matt Reeves. En The Lighthouse interpreta un hombre desarraigado, de pasado borroso, apesadumbrado y con la culpa de posiblemente haber sucumbido al alcohol; todas prevenciones sin piso porque en realidad el personaje se desarrolla y se deja conocer con el paso de la trama.

En este faro, ambos actores derrochan y se sumergen en sus habilidades histriónicas codo a codo; yo diría que Dafoe es el actor principal pero la narrativa nos contradice poniéndolo a Pattinson en su lugar. Al inicio del tercer acto, sumergidos en lo más profundo de su propia cotidianidad, no sabemos realmente quién es Thomas, quién persigue a su psique o quién persigue su destino ¿Es acaso Thomas una versión adulta de Ephraim?. Esta pequeña introducción para demostrar que si Willem Dafoe fuera el principal estaría a la altura de Joaquin Phoenix o Adam Driver en la categoría de mejor actor y que Pattinson se hubiera ganado un puesto indudablemente por encima de las presentaciones de Al Pacino y Anthony Hopkins de este año incluso con posibilidad de estatuilla peleándosela contra Brad Pitt como mejor actor de reparto; si fuera al contrario Pattinson habría descalificado o a Antonio Banderas o a Jonathan Pryce y agradecería esta nominación a la altura de DiCaprio, no tendría cabida entre Driver y Phoenix, mientras que Dafoe sería rotundo ganador de la categoría de mejor actor de reparto por encima de todos.

…y sin embargo ninguno fue nominado.

Nota personal. Si hablamos de belleza en la cinematografía de esta peli, me fue muy difícil escoger entre los afiches que encontré para promocionarla. Se refrenda el buen gusto de la fotografía en unas piezas hermosas que parecen pliegos ampliados de una cámara de ojo exquisito.

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The Hobbit: The Desolation of Smaug

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Se debe reconocer que la segunda parte del Hobbit es vastamente superior a su primera parte, An Unexpected Journey y que incluso podría ser comparada con The Fellowship of the Ring para superarla. Contrario al resto de pelis que conforman estas dos franquicias, The Desolation of Smaug nos lleva a esos momentos de los 80’s en que adorábamos las historias de aventuras como Indiana Jones, The Goonies, Conan, Labyrinth o The Adventures of Baron Munchausen -incluso cabe incluir Back to the Future así su aventura sea más de ciencia ficción-.

En este capítulo, la docena* de enanos, Bilbo Baggins y Gandalf continúan su travesía hacia la «Montaña Solitaria» (no se el número exacto de enanos pero seguro son más de diez); deben atravesar el «Bosque Oscuro» pero Gandalf descubre una pintura que lo hace desviarse hacia el norte sin mayores explicaciones para sus compañeros de travesía; los advierte de no perder el rumbo y de no entrar a La Montaña sin él. Mientras unas arañas gigantes atacan al grupo y los aprisionan, Gandalf se encuentra con Radagast (aquel hechicero que guarda los pajaritos bajo su sombrero) para investigar las tumbas de Nazgûl, siendo para mi el punto más crucial de este episodio.

Por su parte, Bilbo y los enanos, son rescatados/capturados por Elfos, entre ellos Legolas, no sin antes Bilbo descubrir como el anillo empieza a corromper su carácter; reclusos en el Reino del Bosque de Thranduil, ambos reyes, Thorin y Thranduil, intentan llegar a un acuerdo para la liberación de la compañía pero el orgullo herido del rey enano no le permite negociar con el oportunista elfo y prefiere quedarse recluso que colaborar en la codicia del reino que los aprisiona; a la vez, que Bilbo libera a los enanos haciendo uso del anillo, un grupo de Orcos liderados por Azog, atacan El Reino en busca de ellos por órdenes de Dol Guldur; encontrándolos precisamente en las puertas del desembocamiento del río en las cascadas, los orcos se enfrentan a los elfos, que persiguen a los enanos, que también atacan a los orcos.

El desenlace de esta aventura termina con la compañía en una barcaza humana dirigiéndose a la ciudad de Esgaroth, al lado del lago ad portas de La Montaña; Esgaroth, pero sobre todo sus habitantes descendientes de Dale, tienen una fantástica historia relacionada con los enanos y Smaug, el dragón que vigila el botín escondido bajo la montaña y que planta los cimientos de la tercera parte del Hobbit.

Peter Jackson y Guillermo del Toro acuñan una de sus mejores pelis, esbozando todas las conexiones dentro de las dos franquicias de Tolkien. Es tan buena que por fin hay algo interesante para contar en la siguiente etapa. Qué pasó con Thranduil, Galadriel y Elrond, qué decide Thorin sobre el Arkenstone, cómo regresa Bilbo a su Pradera, cuándo recupera Gollum su anillo, cómo es el desenlace entre Smaug y Bard, cómo se juntan Saruman con Sauron; todas estas inquietudes generan una expectativa grandiosa que tan sólo puedo identificar como excitación en aquellos fanáticos que leyeron sus libros.

Aparte de que la aventura y la acción anduvieron en paralelo durante toda la cinta -cosa que derrumba, arrasa y hunde todo el primer capítulo del Hobbit-, Benedict Cumberbatch alcanza uno de sus mejores desempeños en el año (por encima de Into Darkness, The Fifth Estate), sin siquiera aparecer en pantalla; bastaron su voz, su tono y su profunda calidad histriónica para darnos escalofríos en las entrañas de Smaug y nos prepararemos para verlo renacer del fuego de Sauron cuando se reivindique como el nigromante o hechicero de magia negra causante de la verdadera devastación de toda la Tierra Media. Aunque aún nos falta por ver August: Osage County y 12 Years a Slave, es claro que Cumberbatch nos muestra poco a poco su plumaje y sus grandes capacidades, tomando por fin, después de muchos años de pequeños papeles, el mando del estrellato del cinema mundial y dando cátedra del antagonismo que no veíamos desde Gary Oldman, Kevin Spacey, F. Murray Abraham o incluso más atrás con Vincent Price.

Sería muy loco que Peter Jackson abandonara su capricho del HFR (High Frame Rate que se relaciona a los 48 cuadros por segundo con los que se proyecta la cinta en formato digital), porque este formato ni le quita ni le pone a la pieza y se convierte en, tan sólo eso, un capricho. Sin embargo, la destreza y profundo abrazo hacia el 3D hacen de The Hobbit: The Desolation of Smaug una peli exquisita para ver en cines; el 3D aporta descripción, desarrollo, contexto y es parte de los acentos de tensión en la narración de la historia; un muy buen ejemplo de cómo usar la herramienta.

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Elysium

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Neill Blomkamp es un realizador sudafricano independiente y exitoso que tiene una profunda pasión por la ciencia ficción. Antes de ser director de cine, Blomkamp se había asociado a Sharlto Copley como productor de contenidos para TV; mientras Copley quería actuar y Blomkamp dirigir, ambos parecían estar atrapados en las responsabilidades de su compañía gracias a que los permisos para la generación de dichos contenidos en Sudáfrica eran muy limitados y por lo tanto, abandonar la zona de confort en la que se habían situado era una decisión que parecía no muy inteligente.

Blomkamp obtiene su debut en 2009 con la genial District 9 -para mi la mejor de ese año-, una cinta de ciencia ficción y fuerte contenido socio-político que logró una buena acogida en taquilla, una excelente aceptación de la crítica e incluso estuvo nominada a cuatro Oscar de la Academia (mejor guión, mejor montaje, mejores efectos especiales y mejor producción), en parte, gracias al apoyo de Peter Jackson que apadrinó la cinta en su paso por Hollywood.

Cuatro años más tarde, Blomkamp nos trae Elysium y es imposible no compararla con District 9 pero sin duda podemos centrarnos en esta nueva historia y después ver el progreso alcanzado.

Elysium es un aro monumental que orbita alrededor de la Tierra y que sirve de resguardo del agreste, desgastado y contaminado ambiente que se vive en el planeta; en este gran satélite artificial se han conglomerado una serie de personas con suficiente capital para pagar su seguro de estancia. Elysium es grande, pero no lo suficiente para contener a toda la población de la Tierra lo cual delimita una segregación social que genera una inconformidad profunda en los que se quedaron atrás, básicamente, porque además de mejor aire, mejor agua, mejores alimentos, cada poblador del circuito espacial posee una máquina de reconstrucción provista por el gobierno para que se regeneren partes del cuerpo afectadas por enfermedades, infecciones, alergias o cualquier obstáculo en la salud.

Entretanto, la Tierra se ha vuelto un crisol de inconformidad, angustia y violencia desbordada donde una especie de revolución ha sido desatada por algunos hackers que controlan viajes clandestinos a Elysium para lograr, no filtrarse en la sociedad, sino tener la oportunidad de entrar a las cápsulas de regeneración y curarse de sus enfermedades mortales; después serán atrapados y deportados de nuevo a la Tierra pero con esperanzas de vida renovadas. Mientras el peligro de invasión de los terrestres esté controlado, se mantiene el estatu quo de la población y la sensación de estabilidad permanece. Elysium ha creado una élite de desalmados y egoístas que disfrutan de la vista desde su jardín y una exquisita champaña.

Blomkamp propone un futuro desesperanzador, con una fuerte carga ético-moral y de nuevo con una crítica a nuestro comportamiento social. El manejo de los efectos especiales es impecable y el desempeño de todo el reparto es muy alto a todo nivel. Su protagonista es Matt Damon que en cuanto supo que Blomkamp quería sacar una nueva peli se involucró de inmediato; Damon personifica a una persona que ha cometido errores en su vida pero que los quiere resarcir porque su sueño desde pequeño ha sido viajar a Elysium; estuvo en la cárcel, ahora tiene un trabajo fijo y se mantiene fiel a él a pesar de las múltiples explotaciones a las que es expuesto diariamente, se aleja de las malas influencias pero el sistema en cero tolerancia a la anarquía se comporta no sólo de forma fascista sino que además es injusto y perpetúa el perfil reprochable de los ciudadanos porque no le interesa que nadie más tenga posibilidades de ir a Elysium, que nadie más ascienda en la escala de valores sociales. Al lado de Damon, una fría Jodie Foster actúa como secretaria de estado, Diego Luna como el amigo torcido, Wagner Moura como la cuota brasilera al lado de Alice Braga que a su vez es la figura idílica de Damon y cierra como antagónico Sharlto Copley. La transformación más espeluznante es la del sudafricano, pasar de un ordinario oficinista como Wikus en District 9 a este fuerte, invulnerable y despiadado mercenario es una locura. Un gran trabajo de maquillaje y una gran capacidad de adaptación de este gran actor que nos deja boquiabiertos cada vez que lo reconocemos en pantalla (District 9, The A-Team).

Es de resaltar que para reflejar el distópico futuro, Blomkamp recurre a material retocado de Ciudad de México para dar una imagen desoladora de Los Angeles en el 2154; el léxico es dominado por latinos como etnia destacada pero a su vez marginal y la jerga de los brasileros así como la de Copley con su afrikaans aportan aún más riqueza y condimento a escena, contrastado con la sofisticación del inglés y el francés que se manejan en órbita. Sin embargo en Elysium, Hollywood pareciera que hubiera intervenido más de lo necesario. El desarrollo de la trama se hace demasiado predecible y el desenlace desentona con un profundo y aguado melodrama opacando lo alcanzado hasta ese punto; tanto que, lo que disfrutamos un par minutos antes es completamente anulado y daña el promedio de la cinta: una verdadera lástima.

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El resumen del 2012

por Diego Taborda

por Diego Taborda

Ya son tres años trabajando en este blog. Hemos acumulado en ese periodo 860 entradas, más de 80 mil visitas y un agradable acumulado de 2.000 comentarios. Todas estas cifras son más que alentadoras para continuar viendo cine con ustedes, cada vez que pueda.

Muchos hablan del 2012 como el año con el pico de las mejores pelis de la década -tardía- que termina, no sólo por la buena calidad de las producciones sino además por la cantidad de piezas que fueron promovidas. Gracias a esto esta entrada puede llegar a ser bastante extensa y nos ha tomado más de tres semanas llegar a redactarla completamente pero rigiéndonos por una pequeña regla de sólo nombrar cinco títulos por categoría, hemos logrado resumirlo bastante bien. Lastimosamente, se nos van a escapar un par de producciones importantes que hubiéramos querido incluir pero que no lograron llegar a nuestras salas o pantallas. A continuación este el listado que hemos preparado para ustedes sobre lo que vimos en este año.

Siendo estrictos con la clasificación y resumen del año hasta este momento, no hubo ninguna cinta perfecta -con una clasificación de 10 sobre 10- y la única ilusión para que esto cambie sería de pronto esperar a que The Master de Paul Thomas Anderson se estrenara en nuestras pantallas -porque Thomas Anderson siempre nos ha guardado una bella sorpresa con cada una de sus piezas-. Pero The Master no es la única esperanzadora a este nivel, también están Amour de Michael Haneke, Killing Them Softly de Andrew Dominik, Mud de Jeff Nichols y The Paperboy de Lee Daniels; lo que nos dice efectivamente que aún falta mucho por revisar para finalizar este año.

En este pequeño balance ya empieza a aparecer un protagonista y gran ganador, Matthew McConaughey. Con cinco producciones, Magic Mike, Killer Joe, Mud, The Paperboy y Bernie -si la aceptamos como una pieza temprana del 2012-, McConaughey demuestra que fue poco ortodoxo en sus decisiones de trabajo y que por el contrario fue muy arriesgado. De ser la cara más bonita de Hollywood casi que pasó a ser el texano más peligroso. Su riesgo le permitió con grandes directores independientes que sin duda sacaron lo mejor de él. Aunque pasó desapercibido en los Oscar de este año y en los SAG’s, en los Spirit logró dos nominaciones como actor principal y actor de reparto. Como una alineación especial de los planetas, no creo que Soderbergh, Nichols, Daniels o Friedkin vuelvan a dirigirlo el mismo año, en cuatro diferentes producciones. Sería este el año más especial dentro de toda su carrera y ojalá alcance los premios que le son tan merecidos en este periodo.

Si hablamos de las mejores pelis del 2012 para mi existe sólo una y es Looper de Rian Johnson. Looper no sólo marcó expectativa sino que casi fue impecable en el uso de los viajes a través del tiempo, en donde tan fácilmente se pueden generar incongruencias. No es una cinta perfecta, como lo decíamos antes, en este año no hubo tal, pero logró manejar audazmente la historia, los vacíos y el ritmo en la trama hasta desencadenar un final espectacular. Looper además de ser una cinta de ciencia ficción permite que una serie de subgéneros se entretejan y sea aún más fascinante su experiencia. Realmente sobresaliente el trabajo de maquillaje que sutilmente pudo vendernos el truco de que Joseph Gordon-Levitt era el joven pasado de Bruce Willis y la partitura original de Nathan Johnson. Otras que no desentonaron fueron Seven Psychopaths de Martin McDonagh, Skyfall de Sam Mendes, The Avengers de Joss Whedon, Madagascar 3: Europe’s Most Wanted de Eric Darnell, Tom McGrath y Conrad Vernon. Todas a niveles muy diferentes, lograron cumplir sus promesas frente a los espectadores pero debemos hacer una excepción y nombrar, además, Moonrise Kingdom de Wes Anderson. Anderson con su estilo súper definido y su perfecta artesanía nos devuelve un resumen de su carrera en una historia de amor enmarcada en los bellos parajes de Rhode Island.

Aparecen apenas dos “rompe-taquillas” de todo el paquete de megaestrenos, Skyfall y The Avengers, que a su manera lograron sobresalir de la competencia y lograr millonarios retornos sin afectar sus agendas internas; por un lado, Skyfall fue la mejor forma de celebrar los 50 años de la franquicia, se erige como la mejor peli de James Bond de todos los tiempos (supera claramente a Casino Royale) y reconfirma a Daniel Craig como el mejor Bond; por el otro, The Avengers siendo una peli de súper-héroes de comics y un “rompe-taquillas” de verano fue la única que prometió, respondió, no defraudó y siendo la primera en revelar su golpe dejó muy mal parqueadas al resto con un estándar muy alto para superar.

Una gran ovación se merece el cine colombiano este año pues tuvimos para escoger muy buenas cintas. La Sirga de William Vega, Sofía y el Terco de Andrés Burgos, Chocó de Jhonny Hendrix Hinestroza, y si hacemos un esfuerzo, Apaporis de Antonio Dorado y El cartel de los sapos de Carlos Moreno son las destacadas de este periodo. Sobre todo las tres primeras, marcan un hito en el estilo de hacer cine en Colombia, definiendo una narrativa, una selección de reparto y una temática de expresión muy propias de un fenómeno que aún nos queda muy difícil definir como movimiento y -aunque nos faltó ver La Playa D.C., Apatía y El Resquicio– seguramente no van a ser las últimas de este movimiento.

Pero como en todo, siempre existen desafortunadas equivocaciones, este año no fue la excepción. Sin ser malas, las decepciones del 2012 fueron Argo de Ben Affleck porque comparada con su previa The Town Affleck se rindió frente a una chovinista y a la vez muy bien elaborada artesanía, Prometheus de Ridley Scott porque Lindelof sigue pensando que la fórmula de Lost es ilimitada y aplicable a todo y en Prometheus no sólo hay una gran cantidad de incongruencias que rompen la trama y su tensión sino que además posteriormente descubrimos que el guión original tenía mejor relevancia pero fue masacrado por la petulancia de él, The Bourne Legacy de Tony Gilroy porque descubrimos que fue creada para continuar la franquicia sin mayor sentido que eso, The Hobbit: An Unexpected Journey de Peter Jackson porque sencillamente es una gran salida en falso y The Dark Knight Rises de Christopher Nolan porque aunque es consecuente con toda la trilogía, Nolan fue víctima de su propio invento y todo lo que había construido sobrecayó sobre él duramente. The Dark Knight Rises es tal vez la cinta con la tengo más problemas, de alguna forma, borró con el codo lo que había definido perfectamente con sus dos salidas anteriores, además que Nolan infantilmente fue demasiado pertinaz, reticente y receloso con la imagen del Joker lo que provocó vacíos aún más profundos en la trama. Su universo más humanizado, más real y consecuente terminó dilucidando precisamente desdén y apatía hacia la franquicia para proveer un final que sólo es adecuado en una alucinación dolosa de Alfred.

Finalmente, lo peor de lo peor, Abraham Lincoln: Vampire Hunter de Timur Bekmambetov, Savages de Oliver Stone, The Hunger Games de Gary Ross, Hope Springs de David Frankel y To Rome with Love de Woody Allen.

Próspero 2013.
Abrazos para todos.

Magic Mike
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Killer Joe
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Bernie
Bernie

Looper
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Seven Psychopaths
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Skyfall
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The Avengers
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Moonrise Kingdom

Artist: Ibraheem Youssef

Artist: Ibraheem Youssef

Madagascar 3: Europe’s Most Wanted
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La Sirga
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Sofía y el Terco
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Chocó
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Apaporis
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El cartel de los sapos
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Argo
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Prometheus
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The Bourne Legacy
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The Dark Knight Rises
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The Hobbit: An Unexpected Journey
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Abraham Lincoln: Vampire Hunter
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Savages
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The Hunger Games
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Hope Springs
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To Rome with Love
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The Master

Amour

Killing Them Softly

Mud

The Paperboy

The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2012 annual report for this blog.

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 22,000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 5 Film Festivals

Haga clic aquí si quiere ver el reporte completo

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The Hobbit: An Unexpected Journey

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La introducción a la nueva trilogía de Peter Jackson, The Hobbit: An Unexpected Journey, no es más que un desatino como franquicia que el director neozelandés defiende con fervor apasionado -y cuando se confunde pasión con cariño u objetividad los resultados no son los mejores-. Debo aclarar primero que nunca me he leído un libro de Tolkien y que mi reseña sobre The Hobbit es más como espectador de cine que como fanático de los cuentos de la Tierra Media.

La gran expectativa de esta cinta era el nuevo formato HFR que básicamente introduce veinticuatro cuadros más por segundo. Ya había ensayado las grandes salas digitales y pues mi sensación es que de lejos es muchísimo mejor la experiencia en el IMAX que en cualquiera de ellas pero había dos disyuntivas que debía solucionar antes. La proyección del IMAX en Colombia es directamente desde el celuloide -es decir, no podría experimentar el HFR digital en este gran teatro- además por una resolución, que aún no entiendo, la peli se está proyectando solamente en una versión doblada al español. Por mucho que me guste el formato IMAX, mi respeto hacia el idioma original es mucho mayor y decidí probar el formato digital HFR de 48fps en una pantalla de gran formato.

Por momentos, el HFR nos provoca mareos y dolor de cabeza. Es necesario que nos vayamos acostumbrando con muchas más piezas antes de impugnarlo completamente -pues directores como Bryan Singer están dispuestos a seguir experimentando con él, incluso Singer afirma que su X-Men: Days of Future Past quisiera rodarla enteramente en ese formato-. Hay algunos «travelings», sin embargo, se sienten más osados y audaces porque se elimina completamente la borrosidad natural del movimiento que sumado al 3D nos envuelve de alguna forma más en la escena. Es difícil describirlo, nuestros ojos apenas se están adaptando pero parece que aún tiene mucho potencial.

En recientes entrevistas a Jackson, había una primera intención del realizador de pasarle completamente la batuta a Guillermo del Toro. Jackson afirmaba que este acto inmediatamente iba a refrescar el proyecto y poderlo relanzar como otra gran franquicia. Aunque la mano de Del Toro se nota en la pieza, hubiéramos querido que todo su ingenio se hubiera involucrado al cien por ciento. Seguramente la claridad del mexicano no hubiera permitido extender esta historia innecesariamente. Una razón sencilla es que si The Lord of The Rings son tres libros y permitieron tres regularmente buenas piezas, ¿por qué The Hobbit que es un sólo libro requeriría una ampliación de este tipo? Esta decisión hace que de facto The Hobbit: An Unexpected Journey sea una cinta muy densa, cadenciosa y poco estimulante. Defiendo que es una historia impresionantemente atractiva para niños pero un niño no está preparado para ver tres horas seguidas una historia con ese ritmo. Gran error de fundamento.

Si The Hobbit hubiera sido una parte de la franquicia de un sólo capítulo apreciaríamos mucho más la transformación de Martin Freeman para parecerse al joven Bilbo Baggins que interpretó previamente Ian Holm; el ritmo de la narración pudiera ser descriptiva pero no contemplativa, insulsa y con la sensación de que no pasó nada al final de la cinta más que florituras que adornan el verdadero inicio de la aventura; apreciaríamos todos los engranajes encajando uno a uno en la historia como la aparición de Gandalf el Gris, Radagast o Saruman, Thranduil, Elrond o Galadriel; o incluso estaríamos emocionados por saber más aún más de los orígenes de Gandalf, Galadriel y Gollum. Pero no. Fue mucho más importante recrear al detalle la pieza literaria que a medida que avanzaba la historia cada nuevo nombre o cada nuevo giro era como un mazo ablandando nuestra paciencia. Fue más importante jactarse de los avances de los nuevos efectos especiales que abundaron por toda la pieza que el verdadero objetivo de contar una historia que terminó disolviéndose en prepotencia y petulancia -errores que ya lo habían sacrificado en King Kong, The Lovely Bones e incluso Tintin-. Es tan absurda esta decisión que nos enfrentamos en casi tres horas, a un listado de casi cincuenta y dos items de personajes y ni una sóla figura antagónica clara.

Digamos que no todo es una pesadilla. Aparte de la historia sin dirección clara que nos ofrece Jackson, es muy buena la sensación del cuento narrado al estilo de The Lord of The Rings en una ambientación que ya reconocemos propia de Tolkien. Hubo eso sí un factor increíble y que me embelesó inmediatamente y fue la música. Esos cantos celtas acompañando las jornadas épicas de los personajes, esa forma de traer a colación los personajes con ciertos acordes en esas tonadas y, en general, las sensaciones exaltadas por esta partitura hacen que no sea más grave la clasificación.

The Hobbit es una peli que hay que verse por cultura general, yo recomendaría verla en IMAX pero el idioma original es invaluable.

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The Adventures of Tintin

Hay varias pelis dentro de las nominadas este año a los premios de La Academia que he visto y aún no he hecho reseña en el blog. Voy a empezar con esta de Tintín, no sólo por el revuelo de la pieza misma, también por la mega producción que armaron Peter Jackson y Steven Spielberg, la dirección del mismo Spielberg pero sobre todo la gran indiferencia de Hollywood en las nominaciones anunciadas hace pocos días por el presidente de La Academia.

En un principio, cuando no la ví referida en los nominados a mejor peli o blanqueada en la categoría de animados pensé que como había sido lanzada tan tarde de pronto no concursaba este año pero ¡Oh! Sorpresa cuando veo a John Williams nominado por mejor edición musical en la pieza, rápidamente di una ojeada por la sección técnica y tampoco logro nominación por efectos especiales, edición de sonido, mezcla de sonido o incluso dirección de arte. No es la peli del año pero no hay que quitarle méritos, es impresionante desde cualquier punto de vista técnico. Podría equivocarme pero muy seguramente le pasaron factura a Spielberg por retomar y hacer homenaje a un escritor como Hergé criticado por sus comentarios racistas y antisemitas. Ya sabemos que La Academia está regida por judíos recalcitrantes que adoran las cintas lastimeras del holocausto o son súpersensibles con cualquier indicio de suspicacia que los ponga como los malos del paseo.

Spielberg muy ingenuo si no lo detectó en Munich cuando también fue prácticamente blanqueado en esta pieza donde hizo implícito una retaleación vengativa del pueblo judío sobre las muertes acaecidas en las Olimpiadas de Munich en 1970 o como se les conoció después, los eventos del Septiembre Negro.

Mi visión de las novelas gráficas de Tintín no da para tanto. No soy tan conocedor o tan purista para criticar el buen uso de las tres historias o la invención de un tercio de la historia – sin necesidad en absoluto-. Si podemos obviar estos puntos relativos a los fanáticos creo podemos destacar porque la desolación de nominaciones en los premios es bastante injusta.

Primero lo primero. Súper merecido John Williams, no veía una presentación de créditos tan hermosa y tan bien (me perdonará el término Alejandro Ramírez) musicalizada. Impresionante, fluída, fresca, con sonidos opacos, juguetones y muy diferentes a las orquestaciones a las que nos tiene acostumbrados, parecía Danny Elfman. Además que acompañada de esa delicada gráfica bidimensional amalgamada con el 3D es una perfecta opertura para una gran pieza, no veía unos créditos tan bonitos e impactantes desde Catch Me If You Can también de Spielberg. Luego toda la peli es una obra maestra ahí si con toda la audacia, prepotencia y poder de Williams que a simple oído exponía una gran secuencia de aventuras muy impactantes y muy emocionantes.

Digamos que por ahora va a ser complicado que empiecen a dar nominaciones en los Oscar o en los SAG’s por actuaciones en una pieza animada, de ser así Andy Serkis tendría ya una tripleta de nominaciones (aquí interpreta al Capitan Haddock y a Sir Francis Haddock, en Rise of the Planet of the Apes interpreta a Caesar y cómo olvidar a Gollum en toda la franquicia de The Lord of the Rings y The Hobbit). El resto del reparto es impresionante Jamie Bell, Simon Pegg, Nick Frost, Toby Jones y el impresionante Daniel Craig que transformó completamente su voz en un increíble antagónico.

Si pasó desapercibido la mezcla de sonido, la edición de sonido, la dirección de arte, es injusto que no hayan por lo menos reconocido la ardua, minuciosa y artesanal labor de Michael Kahn como editor de la peli. La historia es fluida, de pronto se ralentiza un poco en la ciudad en los tres cuartos de la peli, pero siento que es un problema de guión, de resto impecable. Con unos fundidos magníficos tanto de corte planos como de generación de 3D para algunas secuencias.

Hablando del guión y siendo completamente justos, a pesar de tener a Edgar Wright en el equipo de escritura, mi percepción es que se sobreactuaron, se sobreexcitaron y Spielberg en ningún momento fue capaz de controlarlos. Digamos

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Los ojos de Julia

Podríamos empezar esta entrada diciendo que Guillermo del Toro se ha convertido en el nuevo Jerry Bruckheimer de España y ha logrado con su talento penetrar fuertemente en Hollywood mediante thrillers de acción, psicológicos y de suspenso. Del Toro es un mexicano de Guadalajara que estudió cinematografía y se vinculó con el maquillaje y los efectos especiales a muy temprana edad. Participó en varios proyectos que le dieron fama mundial como por ejemplo ser el fundador del Festival de Cine Mexicano de Guadalajara pero la situación socio-económica de México era bastante complicada y terminó exiliándolo a él y a su familia. Al refugiarse en el exterior, recibió un presupuesto abultado de Hollywood a través de Miramax Films y realizó Mimic en 1997. Le siguieron El espinazo del Diablo, Blade II, Hellbboy I, El laberinto del Fauno y Hellboy II, todas reconocidas súper producciones y éxitos de taquilla. Paralelo a su dirección, su trabajo no es menos importante y deslumbrante, es escritor destacado (recientemente ayuda a Peter Jackson con la franquicia de The Hobbit), maquillador, artista de efectos especiales, actor con un par de líneas en unas cuantas producciones y sobre todo productor con una envidiable lista de 25 pelis, bien, bien interesantes.

Repito, podríamos empezar esta entrada diciendo que Guillermo del Toro se ha convertido en el nuevo Jerry Bruckheimer de España pero ni siquiera Bruckheimer es tan audaz como del Toro, su ingenio no logra tantas especialidades y sus producciones son mucho más comerciales; del Toro gusta honestamente del comic, del cine independiente, del cine de autor, del cine comercial y de los proyectos eclécticos. Hablar de Guillermo del Toro, es hablar de suspenso, comic, animación, efectos especiales, comedia e incluso drama.

Belén Rueda es recurrente en los proyectos de del Toro, su portafolio tan sólo tiene 14 pelis y dos de ellas son de este productor, El orfanato y Los ojos de Julia ambas thrillers de suspenso. Esta última siendo justos no es tan buena, su director Guillem Morales raya en la cursileria y destruye el buen trabajo que viene armando con el espectador, intrigándolo y llenándolo de ansiedad. La cinematografía tan relativa a los ojos y el sentido de la vista es impecable, a cargo de Óscar Faura creo que es lo mejor de la peli. Otro acierto innegable es la actuación de Rueda y el misterio narrado con ingenio, ambos elementos mantienen en vilo la sensación de la verdad ocultad y es bonito ir encontrando detalles que el director y de nuevo su director de fotografía persisten en ocultar.

Lástimosamente no me gustó el final, no puedo decir mucho para no dañar las expectativas de los que aún no la han visto pero a pesar de ser impredecible, la cursilería no fue un buen ingrediente. Muy distinto a El orfanato donde muy a pesar del thriller el final es el ingrediente especial para definir la calidad de toda la pieza y que su riqueza emocional enmarca una de las mejores pelis de del Toro.

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