3D, Action, Comic, Exploitation, Hollywood, Miguel Vaca, Movie, Sci-Fi, Serie B, Simon Kinberg, Thriller, Vacacion

Dark Phoenix

Hay un par de cosas que me han venido impresionando últimamente de las pelis de superhéroes y van encaminadas con la clasificación de su audiencia versus el contenido gráfico mostrado. Ya en Endgame era bastante chocante que la peli abriera con un degollamiento -fácilmente la imagen más grotesca que pudiera yo soportar-; en Dark Phoenix la sevicia pareciera viene de la mano de la tensión y de la acción, y de nuevo, adentrados en el primer acto la forma en que las personas se hacen cenizas en medio del fuego cruzado es igualmente perturbador. A lo que quiero llegar es que tanto el degollamiento como las muertes con sevicia son material de primera mano para un niño o una niña de 7 años (en la primera) y de 12 años (en la segunda).

Me llama la atención de esta Dark Phoenix que es una pieza entretenida en el Universo Cinemático de X-Men después de una nueva salida de Bryan Singer en X-Men: Apocalypse. Su director y guionista, Simon Kinberg, es un veterano productor de Hollywood -incluso nominado al Oscar por The Martian– y que hace su estreno en el timonel de un largometraje. No lo hace mal y captura muy bien el legado de Singer en este nuevo renacer de la franquicia.

Kinberg entiende, que sin una estrategia clara para el futuro, hay dos puntos importantes al dirigir una carabela en pleno curso, como lo es una pieza de X-Men, (1) que si hay un sistema de comunicación y de imaginería triunfadores como los que venían trayendo las pelis de esta saga pues no se altera, o como se dice en fútbol ‘equipo que gana no se toca‘ y (2) que para un proyecto de esta envergadura hay que rodearse de la mejor gente o por lo menos de los más profesionales; a nivel de cinematografía trajo al ganador del Oscar por Avatar, Mauro Fiore; en el montaje trajo al ganador del Oscar por Dunkirk, Lee Smith; y para ambientación trajo las partituras del también ganador y regularmente nominado al Oscar, Hans Zimmer. Zimmer es sin duda el que pone la nota más alta en la ejecución técnica y artística de la pieza; si hay un calificativo para esta cinta es «darks» y nada más oscuro, escabroso y tenebroso que las tonadas que definieron los ambientes y momentos en Dark Phoenix. El man es un genio. Es asombroso, sorprendente, escalofriante y perturbador todo su trabajo a lo largo de la historia.

Dejando a un lado la alerta del primer párrafo de esta entrada, Dark Phoenix es entretenida en las capacidades y potencias de su explotación. Para profundizar un poco en este concepto uno tiene que hablar obligatoriamente de Bryan Singer y de cómo otra vez abandona el barco de la saga de FOX.

A principios de este milenio, en el surgimiento de las pelis de superhéroes FOX de la mano de este pequeño genio y brillante director sacan a la luz X-Men con un rutilante éxito. En taquilla, invirtió 75 millones de dólares y recogió 296 millones combinados. El enfoque del director, abordando el tema de los derechos civiles, su orientación sexual como bandera en contra de la segregación de la individualidad conquista además la crítica. El estudio subió las apuestas a 110 millones y le confió a Singer la segunda edición de X-Men (X2: X-Men United); recogió 407 combinados, un resultado notable pero prendió alarmas en FOX en vista de las adversidades de los otros estudios con los proyectos de este nuevo género.

Marvel estaba recibiendo réditos de cada empresa que estaba explotando sus creaciones pero aún no se animaba a, como estudio, desarrollar algo de primera mano. Por el lado de Warner, las cosas eran inciertas. Ellos fueron los que realmente abrieron el mercado en 1989 con Batman, Tim Burton y una excelente lectura de las audiencias, sumado a una de las mejores interpretaciones del encapuchado con Michael Keaton -pero incluso se puede ir más atrás en la prehistoria, año 1978 con Superman de Richard Donner-; luego resuenan con una Batman Returns en 1992 escalando la calidad, el universo y las expectativas de todo el mundo pero después no supieron leer sus propios aciertos, despiden a Burton pensando que estaba haciendo muy oscura la historia y apagan sus esfuerzos por los cómix hasta principios del milenio. Vuelven a escena aprovechando el momento de duda de FOX y seducen a Bryan Singer para que desarrolle un episodio para Superman, quien decide que El Hombre de Acero de Richard Donner de 1978 es el pico de la historia, vuelve a ella y en 2006 desarrolla Superman Returns -àla Batman de Burton-; no triunfa, no decepciona, no satisface pero tampoco es entendido y se sepulta el proyecto.

Por su lado, X-Men se descalabra finalmente cuando Singer sale del croquis y entra Brett Ratner para realizar la tercera parte, X-Men: The Last Stand. A Singer se le había criticado las indulgencias creadas en algunos personajes pero Ratner fue anarquía total con la interpretación de sus mutantes. Se tomó muy en serio lo de ‘la última parada‘ permitió que la calidad de la historia decayera y mató la franquicia. FOX sin renunciar chapucea con historias derivadas e independientes, llamadas X-Men Origins; desarrollan Wolverine y ni siquiera se atreven a develar Gambit por la calidad de la respuesta.

Al final el que recibía todo el daño era el sacrificado Hugh Jackman, que si algo hay que reconocerle, es que le puso pecho a cuanta joda salió de FOX, como Wolverine regeneró cada una de sus heridas no importa lo dolorosas que fueren y fue la unión entre todo el Universo Cinemático de X-Men.

El eje del nuevo renacer de X-Men dentro de FOX es un señor llamado Matthew Vaughn. Un realizador que le gusta escribir sus guiones, que le gusta el thriller y que consigue éxito con dos pelis muy buenas, Layer Cake y Kick-Ass; esta última basada en un cómic de Mark Millar, prodigio de una nueva generación de narradores gráficos. Gracias a su estilo y el éxito de Kick-Ass, FOX le confía los restos de X-Men y decide audazmente sacar adelante First Class -en mi opinión la mejor pieza de la franquicia-; renueva todo el reparto de mutantes, algo impensable cuando se tiene a Patrick Stewart e Ian McKellen como líderes de equipo, con la excusa de que esta versión de la historia era varias décadas atrás y necesitaba sangre nueva.

Osado.
Audaz pero osado.

Le salió muy bien todo. Empareja este par de líderes con dos nuevos nuevos monstruos de la actuación. En el papel del Profesor Charles Xavier, cambia a Patrick Stewart por James McAvoy; en el papel de Erik Lehnsherr, cambia a Ian McKellen por Michael Fassbender; y es un rotundo éxito. El arco histórico está muy bien logrado porque adquiere tonos de época, intriga de espías dentro de La Guerra Fría, unos mutantes con menos indulgencias, ajustes en la espina dorsal tanto de Bryan Singer como de Brett Ratner y la cereza en el pastel es la figura de Raven Darkhölm, con mayor protagonismo como Mystique, interpretada por Jennifer Lawrence, y con destellos de Rebecca Romijn, en una especie de triángulo fraterno-incestuoso con Xavier y Magneto.

La audiencia de fanáticos después de mucho tiempo estaba satisfecha, las taquillas tuvieron un buen comportamiento, la crítica estaba estasiada y en FOX quedaron todas y todos muy contentos.

Singer vuelve a casa. Encuentra el proyecto y le fascina las críticas sobre First Class donde el argumento de unos era que Stewart es mejor que McAvoy, otros que Fassbender funciona mejor que McKellen, que no hay coherencia entre esto y aquello pero todos estaban enamorados con la propuesta de Mystique. El realizador dice que todas las opiniones son válidas y que todo se soluciona con la siguiente salida: Days of Future Past.

Este quinto episodio del arco histórico trae consigo una afinidad al pico narrativo más importante de los mutantes en los cómix. En 2014, X-Men: Days of Future Past se estrena como un ensamblaje de personajes, con un reto de conjugar las historietas y el Universo ya creado para la pantalla, sumado a la propuesta de unir todo el reparto de las dos eras y olvidar de una vez por todas The Last Stand de Ratner.

Todo empieza a tener sentido si detallamos que el escritor encargado de Days of Future Past fue Simon Kinberg.

Obviamente, con todo ese «galore» de actores el presupuesto se sube a 200 millones de dólares pero el mundo responde con un combinado de 747 millones. FOX lo había logrado. Quién iba a pensar que el Universo Cinemático más debilitado, incluso derrotado, iba a sobrevivir para ver la luz y mantener el pastel incluso para una segunda proción con X-Men: Apocalypse, donde se recoge un poco el presupuesto y el global es un poco más del medio millón de dólares. Pero el estudio entre narrativas principales y derivadas independientes había ya logrado la suma redonda de 6.000 millones de dólares.

Ahora bien, como decíamos al principio de la entrada, Bryan Singer vuelve a salir de la franquicia. Da un paso al lado -dentro de FOX– para producir The Gifted, una serie de TV sobre mutantes en el Universo Cinemático de X-Men y da otro paso al lado -también dentro de FOX– para realizar la rimbombante, laureada y reconocida dentro de los premios de La Academia, Bohemian Rhapsody. Simon Kinberg, que también había sido el escritor de Apocalypse, asume el reto y lo ejecuta muy bien. Pero ¿por qué sale Singer de nuevo? ¿Acaso le cobran factura sobre la ejecución tan pobre de Apocalypse? -Recordemos que Apocalypse es de los mutantes más poderosos en la historia, requiere de un contrapeso como Nathan Summers (que si lo hace muy bien Josh Brolin en Deadpool 2) y le hizo falta en la galería Mysterio y Gambit– ¿O será tal vez que ya no se sintió cómodo sin el repaldo de Stewart, McKellen y Hugh Jackman?

Sean cuales sean las dudas, Simon Kinberg salió avante con una buena pieza dentro del rompecabezas, Sophie Turner hizo un gran papel liderando el arco dramático donde Jean Grey se transforma finalmente en Phoenix. Aún más incierto hoy en día por la recuperación de los derechos de explotación por parte de Marvel/Disney y sin el juego de los «after-credits» podemos afirmar que el futuro de los X-Men y todo su reparto ahora sí está sepultado.

Nota personal: Me gustó el guiño de Jennifer Lawrence a #MeToo cuando le reclama a Hank que las mujeres son las que están salvando a Xavier y que la academia debería llamarse X-Women 😉
De pronto, por eso no es tan loco que dentro de toda la baraja de la franquicia esta sea la única peli que no antepone la etiqueta X-Men: Dark Phoenix

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Widows

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Cuando uno se refería, no hace mucho, a Steve McQueen uno pensaba en persecuciones, acción y mucha emoción, gracias a que en el portafolio del nacido en Indiana se encuentra The Great Escape, Papillon, The Towering Inferno y, por supuesto, la así denominada persecución automovilística más intensa del mundo del cine, Bullitt. Pero ahora (sobre todo porque el actor lleva casi 40 años de muerto), su homónimo ha retomado la voz de los cinéfilos como un director serio y de culto.

Por eso cuando escuchamos que McQueen, el director irlandés, saca una nueva pieza en cartelera llamada Widows y que tiene como reparto a Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki y Liam Neeson, pues uno se hace a la idea que es otra historia de método, dramática y bastante seria. Hasta este punto uno tan sólo llega a intrigarse porqué no aparece Michael Fassbender en esta lista, su actor fetiche durante toda su ópera prima.

Aún así, no bien se expone el planteamiento de la historia, algo no cuadra. A Neeson se le junta Jon Bernthal, Garret Dillahunt, un tal Manuel Garcia-Rulfo y Colin Farrell. El reparto, la trama y el tono parece ahora más la esencia de Taken, The Grey o Unknown. Presenciamos lo realmente insólito de esta pieza: Steve McQueen, el director de culto dramático irlándes está desarrollando una peli tipo Steve McQueen de Indiana. Una «heist-movie». Boquiabiertos y sin aliento presenciamos esta maravillosa experiencia. Ya no importa nada. Importa todo. Cómo se desenvuelve McQueen en unas arenas movedizas como estas y si logrará salir adelante de su zona de confort, son las dos dudas que revuelan nuestra mente.

La historia es sencilla. La peli se llama ‘viudas‘ por las esposas de unos malhechores a quienes algo les sale mal en su último trabajo y terminan muertos. Las deudas las aquejan y deciden continuar con el siguiente trabajo planeado en agenda. Punto. Un planteamiento directo.

Hay escenas que sobresalen por su peso. La relación de Veronica (Davis) con Harry (Neesom) está cargada de una imaginería exquisita. Artilugios completos de McQueen y Sean Bobbitt, que repite como su director de fotografía, así como, Joe Walker cierra este triángulo al ser otra vez el encargado del montaje (Hunger, Shame, 12 Years A Slave). Aún así, por sobre todo el material, me queda grabada una escena en particular; Jack Mulligan (Farrell) es un candidato como edil del Distrito 18, después de dar un discurso mediocre en un lote baldío y de ser inquirido por un molesto periodista sale corriendo a su carro; la escena se torna un plano secuencia con voz en off entre Mulligan y su asistente personal (Molly Kunz); el diálogo es tan cercano a la aclamada escena entre El Cura y Bobby Sands de Hunger; no hay cortes, todo se elabora en los tonos y la interacción de respuestas entre los actores, cada uno se alimenta del otro y es cuando por primera vez el personaje de Kunz se descuaderna y discute de tú-a-tú con Mulligan. Para mí esta escena paga la boleta. Además que la simbiosis entre McQueen y McQueen es completa porque esta escena parece parte de una persecución.

Entrelíneas, dejando atrás la historia del robo (que no deja de ser anecdótica), McQueen tiene un discurso político fuerte. Por un lado, sigue trabajando con irlandeses, parece un dato menor pero hay una respuesta de origen en su declaración. Luego, más hacia adentro, hay una crítica hacia los políticos de origen irlandés en su forma de presionar y de conseguir sus términos, casi que la metáfora se hace directa con JFK. Y finalmente, apoyando el movimiento #MeToo, lejos de hacer una mamertada, otro golpe de opinión es que su reparto es una historia de tres, cuatro, incluso cinco chicas que se quedaron sin sus proveedores; no cualquier tipo de proveedor, uno violento, abusivo y desleal; en vez de quedarse cruzadas de brazos se imponen en un trama machista y sobresalen, para bien o para mal en el desenlace de la pieza.

Nota personal: Escojo precisamente el afiche de versión francesa porque le da poder de imagen a las chicas en vez de sus contrapartes

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X-Men: Days of Future Past

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Siete pelis se han hecho con mutantes dentro del Universo Cinemático de Marvel (MCU) en FOX. A saber: X-Men, X2, The Last Stand, Origins, First Class, Wolverine y ahora Days of Future Past. Siete pelis en las cuales no hay mucha concordancia a los comics, ni a la serie animada, sino más bien han sido la excusa para lanzar una extensa franquicia cuyo único elemento aglutinante, y subsecuente protagonista, se lo ha llevado insospechadamente James Howlett, por unos conocidos como Logan por la mayoría de nosotros como Wolverine.

No importan los arcos, ni los guiones, ni si las adaptaciones fueron buenas o si algunos directores fueron mejores que otros. De tanto en tanto, en este MCU de FOX, todos han tenido graves indulgencias que a la postre han generado vacíos en sus conjugaciones. De esta forma no hay buenos ni malos entre Bryan Singer, Brett Ratner, Gavin Hood, James Mangold o Matthew Vaughn; todos sin excepción dieron más relevancia y prioridad a Mystique (Jennifer Lawrence/Rebecca Romijn), al ya nombrado Wolverine (Hugh Jackman), desarrollaron de ceros figuras como Rogue (Anna Paquin), Phoenix (Famke Janssen), Sabertooth (Tyler Mane/Liev Schreiber) o hicieron ridículos a otros tantos como Cyclops (James Marsden), Deadpool (Ryan Reynolds), Gambit (Taylor Kitsch) o Angel (Ben Foster); pero sobre todo en su común denominador, la anarquía, las historias no concordaban; unas veces Charles Xavier (Patrick Stewart) estaba condenado a su silla de ruedas, mientras en otras campantemente caminaba frente a las cámaras; en unas Emma Frost era una joven adolescente (Tahyna Tozzi) y unas décadas atrás era una despampanante mujer (January Jones); o la mejor de todas en una época Bolivar Trask era un enano (Peter Dinklage) y unas décadas después se convertía en negro (Bill Duke).

X-Men parecía entonces que no se podía juzgar como un universo cinemático coherente pero de alguna forma habían logrado conquistar un borroso camino narrativo, entre todas sus salidas. Después de las estocadas recibidas por The Last Stand y Origins, sin importar las buenas taquillas, la franquicia parecía moribunda hasta que Matthew Vaughn, producido por Bryan Singer, planteó una especie de arco de origen con First Class y todo tuvo una nueva luz de esperanza, justo cuando FOX más lo necesitaba. Singer aprovechó esa luz e intercambió papeles con Vaughn. Partió de los planteamientos de First Class, generó una formidable campaña de expectativa recogiendo la estética de Vaughn y trajo dos items que los fanáticos pedíamos a gritos (A) los centinelas y (B) alguno de los arcos de la serie animada.

Days of Future Past aparece como un excelente paso hacia una gran y más sólida franquicia. Mientras, Vaughn establecía una confrontación entre los mutantes de Xavier y The Brotherhood of Evil Mutants de Sebastian Shaw (Kevin Bacon) el contexto del final de los 60’s parecía aceptarlos con una buena tónica y una excelente ambientación. Tanto el comic como el contexto histórico fue excelentemente aprovechado y se alcanzó la cima de calidad y narración en la franquicia. Vaughn, de alguna forma rehizo el relato explotado en X-Men (2000) y replanteó desde allí el inicio de los mutantes con una nueva dosis de grandes actores. Singer fue ambicioso y pensó que era la oportunidad perfecta para unir los dos repartos y Days of Future Past le calló como anillo al dedo.

El problema eran los vacíos narrativos que la anarquía de X-Men había desarrollado dentro de FOX. Singer fue contratado para resolver el tema y poder establecer un universo donde se pudiera producir filmes a largo plazo y utilizó una solución deus ex machina, un poco facilista, sostenida en los viajes a través del tiempo. Al modificar algo del pasado no podemos asegurar que el futuro no sea alterado y si este evento del pasado es grandilocuente pues sus consecuencias en el futuro serán directamente proporcionales. Viajar en el tiempo debe ser manejado con aún más pericia que cualquier otra disculpa en el guión porque implica la multiplicidad de universos paralelos –o en el caso de Days of Future Past conciencias paralelas–, y aún más incongruencias narrativas debido a las exponenciales variables que genera cada decisión. A pesar de resolver todo a los trancazos –o como decimos en Colombia a-la-maldita-sea–, es un punto interesante y viable, el uso de saltos en el tiempo a través de conciencias paralelas, de esta forma las ilusiones de ver a Bishop (Omar Sy) haciendo su trabajo en el tiempo se disuelven pero Wolverine se vuelve una mejor opción. Además la referencia a The Terminator (1984) de James Cameron es un lujo en la cinta; el futuro áspero y oscuro del inicio de la cinta, coincide con el mundo dominado por las máquinas de Cameron, tanto que en algún momento se espera que entre el pie de un T-800 y aplaste un cráneo humano, en primer plano; los viajes en el tiempo se han usado en varios relatos pero atravesar el pliegue del tiempo y el espacio para llegar a un punto del pasado completamente desnudo es también original de Cameron y aquí también Singer le hace un guiño con la desnudez y el desconcierto de Wolverine en su viaje.

De nuevo, establecidos en las indulgencias que les debemos conceder a los creadores del MCU de FOX, la cinta prometía solucionar los vacíos conceptuales y narrativos del pasado (en la franquicia). Aunque si se responden algunas inquietudes, Days of Future Past no es precisamente la salvación esperada. Una de las jugadas reiterativas de Singer en esta pieza es que lo que no se pueda explicar en dos líneas de diálogo queda sin resolver en el marco de la historia y así fue durante toda la pieza.

De nuevo, gran cabezazo de Simon Kinberg, Jane Goldman y Matthew Vaughn, encargados de la historia, que resolvieron el tema del salto en el tiempo con viajes de conciencia a través de un inusitado poder de Kitty Pryde (Ellen Page) conocida ahora como Shadowcat pero ¿cómo encontró dicho poder? Junto a los poderes de Kitty, no se nos cuenta cómo Xavier y Magneto (Ian McKellen) se hicieron aliados en el futuro, cómo se llegó al último diseño de los centinelas que aunque tienen coherencia con la persecución de Mystique parecen un resultado de una combinación más poderosa de Rogue, no se explica la conexión de las escenas finales de The Last Stand, es decir, cómo Xavier pasa de la aniquilación total a la reencarnación/reconstrucción de su cuerpo después del enfrentamiento con Phoenix, porqué Trask (Peter Dinklage) le tiene tanto odio a los mutantes –hasta William Stryker tiene una historia que todos conocemos– o la más cruel de todas, después de una alta y enriquecida campaña de expectativa con la muerte de John F. Kennedy, nos hundimos en un vacío donde no se resuelve nada al respecto. Hay posibles soluciones a todo; Wolverine otra vez con Adamantium puede ser un detalle de alianza del guepardo con Magneto al final de The Wolverine y se explica en Days of Future Past de la misma forma que Magneto (Michael Fassbender) manipuló los rieles de acero y casi que se sienten líquido para inyectarlos en otros cuerpos; el tema no son las respuestas que uno se arma sino la desconsideración y casi descaro de los creadores de la historia que no tuvieron reparo en estos hitos importantes en la trama para los fanáticos.

La cinta en su totalidad es interesante. Perdonando otra vez, los nuevos vacíos, y a sabiendas que ya no importan, Days of Future Past está llena de detallitos divertidos que hacen de la peli un gran entretenedor y nos preparan para el gran arco de Apocalipsis en 2016. Obviamente, la escena cumbre de esta pieza podría ser la exploración de los poderes de Quicksilver (Evan Peters) que nos callan la boca a todos los que pensamos que su trajecito de aviador se veía ridículo en los abrebocas de Empire Magazine. Personalmente, siento que la escena de levitación del estadio es absolutamente atrevida, audaz y temeraria; de las pocas escenas rescatables de The Dark Knight Rises está el hundimiento del estadio de los Rogues, este levantamiento está al mismo de nivel de impacto e impresión y sienta el ambiente perfecto para el desenlace. Es cierto, en la cinta se habla más y se tiene menos acción de la esperada, pero los diálogos están muy bien concebidos y no todo tiene que ser grandes dosis de vértigo para cautivar nuestra experiencia cinematográfica; la pausa y el detalle son también elementos de fina coquetería que Singer sin duda logra alcanzar en esta salida.

Nota personal. Hubo un momento de delirio personal cuando William Shatner, en personaje de James Kirk de Star Trek, entrega la línea de diálogo “we’re going backwards in time”. Es una bobada pero una bobada de esas finas que tanto me gustan.

Nota personal 2. En cuanto a mi juego «shakespeariano» de referencias a Richard Nixon, el trabajo desarrollado por Mark Camacho no es del todo atractivo y enriquecedor. Su perfil en la historia es obvio, su desempeño es el mínimo esperado y su caricatura la hemos visto mejor ejemplificada en otras versiones, dejando como resultado un desempeño fútil y sin mucha gracia.

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Oscar, 86th Academy Awards

por Diego Taborda

por Diego Taborda

En la noche del domingo se entregaron los premios Oscar de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood en su versión 86; el evento tuvo como anfitriona a Ellen DeGeneres en una de las presentaciones más divertidas de los últimos años; Ellen no tuvo que congraciarse con nadie, ni abusar de nadie, ni subir el tono en sus comentarios para que disfrutáramos de la velada; por el contrario, sus bromas fueron sencillas, tuvieron juegos de palabras, mucha interacción con el público y estuvo al tanto de los medios hasta para lograr incluso un «selfie» con todos los artistas de la primera fila. Un humor inteligente y sin duda subvalorado hoy en día.

Hubo dos grandes ganadoras en la noche; Gravity de Alfonso Cuarón que con diez nominaciones logró siete estatuillas, arrasando en los Oscar técnicos y además logrando mejor director; la otra ganadora fue 12 Years A Slave que no ganó muchos Oscar pero se quedó con el más importante, el de mejor producción del año; al final, fue una forma bastante cordial de La Academia de dar su versión del empate entre estas dos producciones.

La perdedora total fue American Hustle que de nada le valió el favoritismo alcanzado con sus diez nominaciones, finalmente no alzó ni una sola estatuilla en la blanqueada más fuerte que yo recuerde; la moraleja para David O. Russell es que si quiere imitar a Martin Scorsese esto significa aguantarse un par de lustros sin conseguir reconocimiento en absoluto por parte de La Academia; y extendiendo la analogía, Amy Adams podría equipararse a los fetiches de Scorsese, que dependiendo como asuma su derrota podrá verla como un paso más en su carrera donde inevitablemente llegará su Oscar (Robert De Niro) u otra maldición dentro de Hollywood donde le será negado su reconocimiento año tras año, nominación tras nominación (Leonardo DiCaprio).

Estos fueron los ganadores de la noche.

Best Motion Picture of the Year al lado de Amy Adams, hay muchos que comparten esa maldición en sus reconocimientos como ya lo dijimos con DiCaprio o Johnny Depp; hay otros que logran salirse mediante su participación como productores como fue el caso de George Clooney y esta año, Brad Pitt. 12 Years Slave en una larga carrera logró imponerse en una dura definición con Gravity que venía arrasando todo en la noche y American Hustle que nominada en todo salió finalmente blanqueada tomando como última esperanza esta categoría. 12 Years Slave no creo que haya superado la calidad, la narración, el carisma, el desarrollo y la producción de Nebraska pero La Academia, alineándose con los Spirit la dió como triunfadora.

Best Performance by an Actor in a Leading Role sin mucha sorpresa Matthew McConaughey fue el ganador de esta categoría con un avasallador desempeño en Dallas Buyers Club y condenó a esperar otra oportunidad a Leonardo DiCaprio con su impresionante actuación en The Wolf of Wall Street; nadie más le hubiera podido quitar la estatuilla, en un reconocimiento que a todas luces parece justo.

Best Performance by an Actress in a Leading Role también indiscutible, la ganadora fue Cate Blanchett por su desempeño en Blue Jasmine. No le alcanzó a Amy Adams que sigue sumando nominaciones desesperadamente.

Best Performance by an Actor in a Supporting Role, al igual que Matthew McConaughey, con Jared Leto no había sorpresas; gran dupla que hizo que se destacara Dallas Buyers Club dentro de las producciones del año pasado; sin embargo, después de ver 12 Years A Slave no había ni una sola actuación, entre hombres y mujeres, principales o secundarios, capaz de superar a Michael Fassbender en una impresionante actuación digna de un genio.

Best Performance by an Actress in a Supporting Role la pelea si estuvo dura y esta fue una de las categorías que pudo haber vaticinado la blanqueada para American Hustle cuando Jennifer Lawrence cede ante el favoritismo de Lupita Nyong’o en su actuación de 12 Years a Slave.

Best Achievement in Directing cuando una producción empieza a arrastrar premios y premios, una de las figuras claves es el director; Alfonso Cuarón con el paso de la noche fue el claro vencedor y de alguna forma le fue arrebatado su Oscar final que hubiera sido una gran estocada; La Academia como decíamos estaba dividida y esa fue su forma de dar su opinión. Esto no pasó el año pasado cuando la mejor producción ni siquiera tenía dentro de los nominados a Ben Affleck director de Argo, mejor peli del año.

Best Writing, Screenplay Written Directly for the Screen no estábamos muy convencidos con que el reconocimiento del Gremio de Escritores el alcanzara a Spike Jonze con Her para llevarse el Oscar, pero al final fue una bonita sorpresa en la noche.

Best Writing, Screenplay Based on Material Previously Produced or Published las opciones más poderosas estaban con John Ridley por su trabajo en las memorias de Salomon Northup y 12 Years a Slave. La Academia de nuevo coincidió con los Spirit y lo dió como ganador.

Best Animated Feature Film of the Year la ganadora fue Frozen.

Best Foreign Language Film of the Year la ganadora fue La grande bellezza repitiendo Su Globo de Oro y Su BAFTA.

  • The Broken Circle Breakdown de Felix Van Groeningen (Bélgica)
  • Jagten de Thomas Vinterberg (Dinamarca)
  • L’image manquante de Rithy Panh (Camboya)
  • Omar de Hany Abu-Assad (Palestina)

Best Achievement in Cinematography de nada valió que la ASC hubiera declarado que Roger Deakins y su cinematografía en Prisoners fuera la mejor del año; el ganador fue Emmanuel Lubezki por Gravity.

Best Achievement in Editing no nos equivocamos y la ganadora fue Gravity gracias al trabajo de montaje de Alfonso Cuarón y Mark Sanger.

Best Achievement in Production Design hubo un despliegue de virtuosismo en The Great Gatsby y al final se ratificó su favoritismo dando como ganadoras de la categoría a Catherine Martin y Beverley Dunn por su trabajo en la cinta.

Best Achievement in Costume Design una de las primeras puñaladas que recibió American Hustle fue cuando Catherine Martin recibió su primer Oscar por su trabajo en The Great Gatsby; un premio que tenía sello propio para la producción de David O. Russell.

Best Achievement in Makeup la estatuilla fue para Dallas Buyers Club en un trabajo sencillo y sobrio que se resalto con el compromiso de Matthew McConaughey y Jared Leto.

Best Achievement in Music Written for Motion Pictures, Original Score por su partitura original en Gravity, el ganador fue Stephen Price.

Best Achievement in Music Written for Motion Pictures, Original Song aunque Pharrell Williams prendió la noche cuando cantó ‘Happy‘ y evidentemente todo el mundo congenió con la canción, la ganadora finalmente fue la aburridísima ‘Let It Go‘ compuesta por Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez para Frozen; lo bueno es que no ganó la acartonada y también favorita ‘Ordinary Love‘ de U2.

  • Bruce Broughton por (‘Alone Yet Not Alone‘) por Alone Yet Not Alone
  • Pharrell Williams por (‘Happy‘) por Despicable Me 2
  • Karen O por (‘The Moon Song‘) por Her
  • U2 por (‘Ordinary Love‘) por Mandela: Long Walk to Freedom

Best Achievement in Sound Mixing la ganadora fue Gravity y definió otra blanqueada de la noche: Inside Llewyn Davis.

Best Achievement in Sound Editing la ganadora fue también Gravity.

Best Achievement in Visual Effects sin duda Gravity era la favorita indiscutible y como decíamos fue esta la que dió el puntillazo final y la declaró gran ganadora de los “Oscar técnicos“.

Best Documentary, Features nos parece muy complicado opinar en esta categoría cuando la única que no vimos fue precisamente la ganadora 20 Feet From Stardom; pero se nos hace muy difícil de creer que esta -igualmente ganadora en los Spirit sea igual o superior a The Act of Killing o Dirty Wars.

Best Documentary, Short Subjects el ganador fue The Lady in Number 6: Music Saved My Life

  • CaveDigger
  • Facing Fear
  • Karama Has No Walls
  • Prison Terminal: The Last Days of Private Jack Hall

Best Short Film, Animated por encima del favorito de Disney, el ganador fue Mr. Hublot.

  • Feral
  • Get a Horse!
  • Possessions
  • Room on the Broom

Best Short Film, Live Action el ganador fue Helium.

  • Aquel No Era Yo
  • Avant Que De Tout Perdre
  • Pitaako Mun Kaikki Hoitaa?
  • The Voorman Problem
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Independent Spirit Awards 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

Anoche se celebraron los Independent Spirit Awards y no me cansaré de decir que estos premios son una oda sincera al cine independiente, sin etiquetas, sin formalismos y sin límites ceremoniales –lástima que este año haya sido transmitida por TNT; aunque fue hecho en alta definición, no fue en vivo y en contra de todo espíritu de los premios, se editaron los discursos, la presentación de los nominados y la ceremonia, en general, que no mostró todos sus ganadores–. Este año al igual que los Oscar, hicimos una gran labor y nos vimos la mayoría de las pelis así que podrán además acceder a la mayoría de sus reseñas. Estos son sus ganadores:

Mejor Película dirigida por Steve McQueen, 12 Years a Slave

Mejor Director por 12 Years a Slave, Steve McQueen

  • Shane Carruth
  • J.C. Chandor
  • Jeff Nichols
  • Alexander Payne

Mejor Ópera Prima por Fruitvale Station, Ryan Coogler

    Entregado al director y productor de una primera pieza cinematográfica.

  • Blue Caprice dirigida por Alexandre Moors
  • Concussion dirigida por Stacie Passon
  • Una Noche dirigida por Lucy Mulloy
  • Wadjda dirigida por Haifaa Al Mansour

Premio John Cassavetes entregado a Cherie Saulter por producir por debajo de los quinientos mil dólares This Is Martin Bonner dirigida por Chad Hartigan

Mejor Guión por 12 Years a Slave, John Ridley

Mejor Primer Guión por Nebraska, Bob Nelson

Mejor Actriz Principal por Blue Jasmine, Cate Blanchett

Mejor Actor Principal por Dallas Buyers Club, Matthew McConaughey

Mejor Actriz de Reparto por 12 Years a Slave, Lupita Nyong’o

Mejor Actor de Reparto por Dallas Buyers Club, Jared Leto

Mejor Cinematografía por 12 Years a Slave, Sean Bobbitt

Mejor Documental dirigido por Morgan Neville, 20 Feet from Stardom

Mejor Filme Extranjero de Abdellatif Kechiche, La vie d’Adèle (Francia)

Premio Robert Altman

    Entregado al director, el director de reparto y el mismo grupo de reparto como tal.

  • Mud dirigida por Jeff Nichols, selección de reparto a cargo de Francine Maisler y actuada por Joe Don Baker, Jacob Lofland, Matthew McConaughey, Ray McKinnon, Sarah Paulson, Michael Shannon, Sam Shepard, Tye Sheridan, Paul Sparks, Bonnie Sturdivant y Reese Witherspoon

Premio Piaget Producers a Toby Halbrooks y James M. Johnston

  • Jacob Jaffke
  • Andrea Roa
  • Frederick Thornton

Premio Acura Someone To Watch Shaka King por Newlyweeds

  • Aaron Douglas Johnston por My Sister’s Quinceañera
  • Madeline Olnek por The Foxy Merkins

Premio Stella Artois Truer Fiction Jason Osder por Let the Fire Burn

  • Kaylanee Mam por A River Changes Course
  • Stephanie Spray y Pacho Velez por Manakamana
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BAFTA’s 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

El fin de semana pasado los premios British Academy of Film and Television Arts, mejor conocidos como BAFTA Awards, fueron entregados en honor a las producciones cinematográficas del año pasado. Al igual que los Spirit y los Oscar, estos premios británicos también estuvieron un pin tardíos.

Siempre ha sido satisfactorio porque no hay verdaderas desilusiones y por el contrario hay mucha congruencia con sus decisiones. He aquí los ganadores:

Best Film la ganadora satisfaciendo a unos y sorprendiendo a otros fue 12 Years A Slave producida por Anthony Katagas, Brad Pitt, Dede Gardner, Jeremy Kleiner y Steve McQueen.

Outstanding British Film, este año Gravity logra el empate en esta categoría producida por Alfonso Cuarón, David Heyman y Jonás Cuarón y los BAFTA’s hicieron lo mismo que el Gremio de Productores de Hollywood al dividir el premio de mejor producción del año.

Outstanding Debut by a British Writer, Director or Producer el escritor y director Kieran Evans de Kelly + Victor fue el ganador.

  • Colin Carberry y Glenn Patterson (escritores) por Good Vibrations
  • Kelly Marcel (escritora) por Saving Mr. Banks
  • Paul Wright (director/escritor/productor) y Polly Stokes (productora) por For Those in Peril
  • Scott Graham (director/escritor) por Shell

Best Director gran premio para Alfonso Cuarón quien arrasa con su trabajo en Gravity y se pone al frente del favoritismo de los Oscar.

Best Original Documentary Joshua Oppenheimer se gana el BAFTA por su excelentísimo trabajo en The Act Of Killing, un documental que nos deja perplejos y sin aliento.

  • The Armstrong Lie de Alex Gibney
  • Blackfish de Gabriela Cowperthwaite
  • Tim’s Vermeer de Teller, Penn Jillette y Farley Ziegler
  • We Steal Secrets: The Story Of Wikileaks de Alex Gibney

Best Original Screenplay este puede ser el premio de consolación que obtendría David O. Russell al lado de Eric Warren Singer por su trabajo en American Hustle porque al parecer en el resto de categorías va a ser blanqueado.

Best Adapted Screenplay felicitaciones a Steve Coogan y Jeff Pope por su deslucida Philomena, es la única ceremonia donde podrían ganar algo.

Best Film Not in English Language la ganadora y favorita fue La grande bellezza de Paolo Sorrentino. Es interesante que el documental The Act Of Killing participe en esta categoría.

  • The Act Of Killing dirigido y producido por Joshua Oppenheimer y Signe Byrge Sørensen
  • La vie d’Adèle dirigido y producido por Abdellatif Kechiche, Brahim Chioua y Vincent Maraval
  • Metro Manila dirigido y producido por Sean Ellis y Mathilde Charpentier
  • Wadjda dirigido y producido por Haifaa Al-Mansour, Gerhard Meixner y Roman Paul

Best Animated Film la ganadora fue Frozen, dicen que el corto antes de la peli paga la boleta pero ¿lo suficiente como para que Chris Buck y Jennifer Lee se lleven un BAFTA y un Oscar?.

Best Leading Actor sin Matthew McConaughey, que es la verdadera sorpresa aquí, cualquiera entre Chiwetel Ejiofor y Leonardo DiCaprio se lo hubieran podido ganar; al final, ganó el protagonista de 12 Years A Slave.

Best Leading Actress por su soberbio papel en Blue Jasmine, no hay sorpresas con Cate Blanchett.

Best Supporting Actor, este si que es un gran premio de consolación para Barkhad Abdi por su trabajo en Captain Phillips, porque sin estar Jared Leto sobrepasar a Michael Fassbender en su impresionante trabajo de 12 Years A Slave si que es una gran proeza.

Best Supporting Actress ya decíamos que en las nominaciones de esta categoría en los Oscar, no querían que David O. Russell se fuera con las manos vacías y aquí se confirma; Jennifer Lawrence pasa por sobre el favoritismo de Lupita Nyong’o con su desempeño en American Hustle.

Best Cinematography para Emmanuel Lubezki por Gravity. Nos sorprende profundamente que nuestro favorito y querido Roger Deakins ni siquiera fue nombrado.

Best Editing para Dan Hanley y Mike Hill por Rush.

Best Production Design para Catherine Martin y Beverley Dunn por The Great Gatsby.

Best Costume Design para Catherine Martin por The Great Gatsby que aunque merecido sobrepasa el favoritismo de American Hustle.

Best Original Music para Steven Price por Gravity

Best Make Up & Hair para Evelyne Noraz, Lori McCoy-Bell y Kathrine Gordon por American Hustle.

Best Sound para Glenn Freemantle, Skip Lievsay, Christopher Benstead, Niv Adiri y Chris Munro por Gravity.

  • Richard Hymns, Steve Boeddeker, Brandon Proctor, Micah Bloomberg y Gillian Arthur por All Is Lost
  • Chris Burdon, Mark Taylor, Mike Prestwood Smith, Chris Munro y Oliver Tarney por Captain Phillips
  • Peter F. Kurland, Skip Lievsay, Greg Orloff y Paul Urmson por Inside Llewyn Davis
  • Danny Hambrook, Martin Steyer, Stefan Korte, Markus Stemler y Frank Kruse por Rush

Best Special Visual Effects para Tim Webber, Chris Lawrence, David Shirk, Neil Corbould y Nikki Penny por Gravity.

Best Short Animation para James Walker, Sarah Woolner y Yousif Al-Khalifa por Sleeping With The Fishes.

  • Bjorn-Erik Aschim, Friederike Nicolaus y Sam Taylor por Everything I Can See From Here
  • Ainslie Henderson por I Am Tom Moody

Best Short Film para James W. Griffiths y Sophie Venner por Room 8.

  • Ben Mallaby, Nat Luurtsema, Emma Hughes por Island Queen
  • Megan Rubens, Michael Pearce y Selina Lim por Keeping Up With The Joneses
  • Chee-Lan Chan, Jamie Stone y Len Rowles por Orbit Ever After
  • Anna Duffield y Jane Linfoot por Sea View

The EE Rising Star Award (votado por el público) Will Poulter.

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12 Years A Slave

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Cuando una peli desata tantos comentarios, buenos y/o malos, uno se arma una imagen que la mayoría no corresponde con la que se observa en una sala de cine. Prevenidos íbamos –por lo menos yo–, cuando fuimos a ver la última realización del británico Steve McQueen porque sin dudarlo 12 Years A Slave es la favorita este año tanto en la industria convencional de Hollywood –con nueve nominaciones al Oscar, nominaciones por doquier en los SAG, el gremio de directores y el gremio de productores– así como de la parte independiente –con siete sendas nominaciones en los Spirit–.

Es cierto, es una gran pieza; es un gran despliegue de actuaciones y cada detalle en la cinta es áspero, conmocionante, perturbador.

Seis cintas nominadas a ser las mejores están basadas en personajes reales –no se qué diga eso frente a la creatividad de los autores pero por lo menos esas seis deberían ser analizadas de manera diferente en contraste con el resto–. Solomon Northup fue un músico neoyorquino de principios del siglo XIX que era reconocido por sus habilidades con el violín y que llamó la atención de dos inescrupulosos que lo drogaron, lo secuestraron, lo vendieron en Washington como esclavo y terminaron cambiando su destino como el Negro Platt.

Durante 12 años, Platt pasó por diferentes plantaciones del sur de Estados Unidos, mayormente haciendo de carpintero, colectando algodón y cortando caña de azúcar. El bestialismo con el que fue tratado amainó la esperanza de ser libre pero nunca extinguió su llama. 12 Years A Slave recrea las memorias de este personaje y nos recuerda lo increíblemente estúpidos que hemos sido los seres humanos en momentos oscuros de nuestra historia. Los eventos relatados son anteriores al periodo de 1861-1865 que significó la Guerra Civil de los Estados Unidos precisamente por diferencias económicas frente a temas como la esclavitud.

McQueen es un gran director y en un tema tan delicado no se va por las tangentes sino que es pornográficamente elocuente, es decir, es gráfico y es implacable. Su discurso certero hace que cerremos los ojos en algunos momentos asfixiantes, experimentemos escalofríos cuando la carne se desprende de la piel y los huesos pero es fiel a su estilo parsimonioso y pausado que hace que cada momento sea aún más duro, es como si le echara sal a una herida abierta y profunda. Dos escenas nos encantan de McQueen en su estilo, la conversación del cura y Bobby en Hunger hasta que se consume un cigarrillo y New York, New York cantada por Sissy en el bar frente a su hermano en Shame; ambas demuestran, como hemos explicado anteriormente, el profundo descaro de los tiempos de exposición y madurez para tomar el toro por los cuernos para dominarlo; en 12 Years A Slave de nuevo hay muchas escenas que describen a la perfección la factura del londinense pero nos quedamos con Chiwetel Ejiofor, interpretando a Northup, descolgado de un nudo de horca, apenas sostenido por la punta de los pies en un barrizal; el juego de planos con el que llega el protagonista es claramente brutal pero McQueen quiere más y haciendo eterno el paso de la jornada, nos quita el último de nuestro aliento para dárselo directamente, casi de boca a boca, al casi extinto ahorcado. Una escena no menos que genial.

Dicen que la crudeza de McQueen satura la pantalla y que no estamos preparados para ver más y más de lo mismo sobre la esclavitud, ¿no estamos cansados de ver pelis y pelis de nazis como los más horrendos criminales de la historia? ¿No estamos acaso cansados de ver los lastimeros y lacrimosos melodramas judíos que los enfrentan al Holocausto? ¿No estamos cansados de presenciar como los conquistadores exterminaron a los aborígenes en toda América? ¿No es absurda la bellaquería con la que la iglesia católica quiere tapar el sol de La Inquisición con las manos untadas de sangre y dinero? O lo peor, ¿la única forma de ver estos horribles exámenes de nuestra historia son a través del humor negro y la socarronería de Quentin Tarantino? Espero que esto no sea cierto porque querría decir que se acabó en parte el cine, un arte de contar historias, que así sean las mismas, ha de estudiar de qué forma poder contarlas de diferente forma.

Este año no la tuvieron fácil ninguno de los jurados para dar su veredicto. Chiwetel Ejiofor es grande en su protagónico pero lo es aún más Michael Fassbender, ¡qué berraco para lograr ser odioso y despreciable! Los complementan perfecta y armónicamente Sarah Paulson, Paul Giamatti, Paul Dano y hasta Benedict Cumberbatch en sus pasmosas actuaciones; la fotografía y los encuadres de Sean Bobbitt son un despliegue delicadísimo de una perfecta narración; y hablando de narración, el montaje usado en la pieza es un rompecabezas que hila las memorias de un personaje profundamente estresado que no ve su pasado como una línea recta sino que vivió su presente recordando el pasado e ilusionado con el futuro –esa fue la interpretación de McQueen con Joe Walker–, es grato, gratísimo, ver como no es necesario el cierre de capítulos diciendo ‘un año después’, ‘tres años después’, ’12 años después’ sino que las sutilezas en el decaimiento del semblante de Ejiofor o las finas apariciones del pelo encanecido hacen todo el trabajo; seguramente esta pieza no es mejor que The Wolf of Wall Street o Her pero si sobresale del resto con gran prestancia; aclarando esto y siendo tan fino como lo fue McQueen durante su realización su mayor pecado es la indulgencia con su productor estrella Brad Pitt que es realmente lamentable e infortunado en su papel –y eso que soy gran fanático de la mayoría de sus interpretaciones–, tanto que uno pierde el sentido de seriedad que ha venido desarrollando en el relato y simplemente se le desvanece; ojalá que esto no le cueste la estatuilla.

Dos cosas para cerrar. Vamos a tener gratas sorpresas en los Oscar y 12 Years A Slave va a ser protagonista; y segundo la descalificación de Hans Zimmer por supuestamente usar acordes de Inception en esta partitura es simplemente infantil; las tonadas sombrías de la pieza encajan perfectamente en la narración, roban los escalofríos requeridos y generan el ambiente necesario para que los sentimientos fluyan como fluyeron, si es o no es parecida a Inception –lo siento mi oído no da para ello– es irrelevante o ¿es que el eterno pastiche de John Williams ha sido muy original?

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