Andrew Niccol, Emo, Exploitation, Hollywood, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, New Zealand Cinema, Romance, Sci-Fi, Serie B, Vacacion, World

The Host

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Si fuéramos a hablar de un monstruo que emerge de un río y se enfoca en atacar gente podríamos estar hablando de cosas más interesantes. Pero no, Stephanie Meyer, la misma escritora de la serie de novelas de Twilight planea un nuevo compilado literario que relata la invasión de parásitos alienígenas sobre los humanos para controlar su extinción. El relato conlleva la rivalidad entre uno de estos parásitos y un huésped humano que se resiste a morir o extinguirse.

El director es el apreciado neozelandés Andrew Niccol responsable de In Time o de la joya Gattaca pero por encima de su talento está Meyer; ella es un virus, un cáncer que consume cualquier posibilidad cinematográfica para volverla una gran basura melodramática esquematizada dentro de los triángulos amorosos y las diferencias paranormales. Bueno pues una vez más ha triunfado; esta vez Saoirse Ronan estrella de The Way Back, The Lovely Bones, Hanna y demás piezas por las que ha sido considerada una revelación ha logrado un histrionismo básico, sin sentimiento y al mismo tiempo sobreactuada en cada toma. ¿Será posible entonces que en algún momento Kristen Stewart (New Moon, Breaking Dawn) pudo haber sido una gran actriz pero se le quedó pegado el estilo de Meyer?

The Host en carteleras colombianas. ¡Qué desperdicio la participación de William Hurt, Diane Kruger y Emily Browning! No la vean.

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Brazucas, Drama, Epochal, Folk, Indie, Latin, Miguel Vaca, Movie, Road Movie, Storytelling, Vacacion, Walter Salles, World

On the Road

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On the Road es la peli a basada en la novela homónima de Jack Kerouac sobre sus multiples travesías a través de Estados Unidos, de punta a punta, acompañado de sus dos amigos Dean Moriarty y Carlo Marx; siendo la novela autobiográfica y deduciendo que Sal Paradise, interpretado por Sam Riley, es Kerouac por su ascendencia franco-canadiense, fácilmente se distingue a Allen Ginsberg de Marx y Neal Cassady de Moriarty.

El brazuca Walter Salles es el encargado de esta gran empresa. Lo último que habíamos visto del brasilero fue Dark Water, reenlatado de la japonesa de terror Honogurai mizu no soko kara original de Hideo Nakata y más allá de esta infortunada entrada a Hollywood, Diarios de Motocicleta. Es decir, un periodo largo de 7 años sin una pieza decente en el mercado.

Kerouac es al lado de Ginsberg y William S. Burroughs los pilares de lo que se conoció como la Beat Generation; un grupo de escritores de la posguerra que tomaron impulso en los 50’s e inspiraron un centenar de diferentes artistas posteriormente gracias a lo que documentaron y la forma en la que lo hicieron. La Beat Generation -peyorativamente conocidos por la prensa como los «beatniks»- son característicos desde su nombre por la apatía a lo establecido y sus estándares; mayormente novelistas innovaron en estilo, experimentaron con drogas, exploraron los límites de su sexualidad, controvirtieron la religión occidental comparándola y abrazando la oriental, repudiaron el reduccionismo material de muchos filósofos contemporáneos así como retratos simplistas de la condición humana. Howl de Allen Ginsberg, Naked Lunch de William S. Burroughs y On the Road de Kerouac son reconocidos como los picos de la literatura Beat. En lo que le compete a este blog, Howl recientemente tuvo un homenaje bajo la realización de Rob Epstein y Jeffrey Friedman, la muy buena actuación de James Franco como Ginsberg y una excelente narración animada producto del ingenio de Eric Drooker; Naked Lunch tuvo su referencia gracias al duque David Cronenberg en una pastosa, confusa y densa psicodelia.

Por su lado Salles, nos permite un acercamiento a la novela de Keoruac con una exquisita y delicada interpretación. Podemos caer erróneamente en la categorización de la pieza como una road-movie pero el epónimo personaje más que darnos una etiqueta de clasificación es un protagonista silente en la obra. Kristen Stewart en algún momento de la cinta, afirma que «ya no hay más camino para ella y que se devuelve a Denver», una figura para referirse al camino como el motor de la aventura, el socio que los acompaña calladamente durante sus viajes y el medio para que se desarrollen. No habría de hacer falta la compañía o la presencia tangible de los tres viajeros iniciales, después se incorporarían Stewart, Danny Morgan, Elisabeth Moss como su esposa o incluso Viggo Mortensen y Amy Adams (compañeros de parada) pero nunca podía faltar ni el lápiz, ni el papel, ni el camino. Además las road-movies se caracterizan por el regreso a casa y en este caso de vuelta en vuelta, el hogar se nubla y las moralejas se esfuman.

On the Road es una entretenida novela con un intricado mapa de relaciones. A nivel de actuaciones es importante destacar el desempeño de Garrett Hedlund (Tron Legacy), Viggo Mortensen (como Old Bull Lee en referencia a William S. Burroughs) y la, aunque ínfima pero grandiosa, participación de Amy Adams. Es más que justo reconocerle a Salles su gran esfuerzo por sacarle algo de histrionismo a Kristen Stewart porque al final esta cinta tiene más picos de actuación que cualquiera de las otras piezas en todo su repertorio «hollywoodense».

Salles y su pieza logran nominación a la Palma de Oro en Cannes y reconocimiento oficial en Sídney pero sobre todo vuelve a poner al realizador en un buen estado de la balanza para proyectarse en Hollywood con un nuevo impulso y de pronto encontrar su nicho así como ya lo hizo su compatriota Meirelles.

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Canadians, David Cronenberg, Exploitation, Gore, Miguel Vaca, Movie, Sci-Fi, Serie B, Thriller, Vacacion, World

Cosmopolis

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El maestro David Cronenberg vuelve a la serie B, en un cuasi thriller de ciencia ficción e independiente. Centrados anacrónicamente en Nueva York, Cronenberg y sus canadienses amigos –Howard Shore, Peter Suschitzky y Ronald Sanders– nos cuentan la historia de un distópico futuro donde un joven empresario ha logrado descifrar mediante un método profundamente acertado y millonésicamente detallado del sistema de la economía del mundo.

Cosmopolis es una larga y oscura carrera hacia ningún lado, donde no pasa nada y donde lo único interesante es la visión del Duque. Cada vez que se escucha de una producción que lo involucre me lleno de ansiedad y espero una pieza maestra pero últimamente siento que no llena mis expectativas, o peor que está perdiendo el toque. Sálvemos al maestro y digamos que no comprendí completamente la pieza, al igual que A Dangerous Method y Naked Lunch. Digamos que es un poco inconsistente, y así como realiza pelis geniales como Eastern Promises o A History of Violence, a veces sus versiones son tan personales que sólo él las entiende. Me gusta cuando en sus historias algo sucede, un hombre ve afectado su estatu quo cuando se revela su pasado, un hombre abandona su implacable actuación cuando se involucran inocentes en su fuego vengador o un hombre acepta su destino cuando su cuerpo se transforma en una mosca.

La primera vez que supe de Cosmopolis fue en el Hollywood News Report, en agosto del año pasado, mucho después de Cannes, y aparecía Robert Pattinson diciendo que cuando obtuvo el libreto, tuvo esa rara sensación de no poder dejar de leerlo y quiso participar a toda costa. Cronenberg, por su cuenta, no habló mucho de la relación entre él, la peli y Pattinson pero seguro le pareció divertido tener alguien que empujara comercialmente el proyecto. Uno de mis grandes problemas con Cosmopolis, muy diferente a A Dangerous Method, es que no hay liderazgo en la actuación de Pattinson. Este joven actor pertenece a la generación de Kristen Stewart, Taylor Lautner, Alex Pettyfer o inclsuo Las gemelas Olsen; no sabe actuar, se aprende sus líneas rigurosamente pero no ofrece tono en sus personajes y lo más grave daña todo a su alrededor. En Cosmopolis, Pattinson está rodeado de grandes actores que devuelven grandes desempeños: Juliette Binoche, Samantha Morton y Paul Giamatti. Jay Baruchel comparte una escena con él, y en serio, se siente más apatía, confusión y desesperación que en todo lo recitado por el británico. En algún momento me dió la sensación que El Duque se burlaba del jovencito de manera muy pícara; parecía una broma pesada para que todo aquel que pasaba frente a él, elaborara un excelente ejercicio, le diera una lección de histrionismo y desapareciera. El mismo Kevin Durand que es un peón de las producciones de bajo presupuesto, no lo estaba haciendo mal pero cuando logra su pico de actuación –¡bum!– desaparece. Es como que Cronenberg le estuviera diciendo: «¡Usted es muy mal actor! ¡Reivindíquese! ¡Aprenda!».

Cosmopolis es como un cuerpo de un paciente comatoso que entra en «línea mortal» y necesita reanimación con electrochoques. Finalmente, justo a la hora de estar viendo la peli llega la anhelada conmoción y parece que todo mejora pero -extendiendo la metáfora del comatoso- el pulso recuperado es débil y es innegable su muerte. La crítica afirma que Cronenberg es increíblemente fiel a la novela de Don DeLillo, el problema dicen es que la novela es pésima y no se explican para que pierde su tiempo y energías elucubrando alrededor de ella. Yo no le pierdo fe al maestro y sus capacidades de dirección, su narración es muy buena y sus temas increíbles. Con esta yo pasaría la página esperando su próximo proyecto y me llevaría la cita del poeta polaco, Zbigniew Herbert, como lo más rescatable de la pieza.

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Comedy, Emo, Exploitation, Gore, Hollywood, Jonathan Levine, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Romance, Serie B, Storytelling, Terror, Vacacion, World

Warm Bodies

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Warm Bodies es una peli de la cual uno es reticente de ir a verla en la cartelera actual. No porque sea mala per sé sino por el hecho de entrar en un terreno fangoso, el del romance entre zombis. Si, Warm Bodies de Jonathan Levine es una comedia romántica entre un zombi y una humana.

Esta peli supera de tajo cualquier pieza de George Romero, una aseveración demasiado fuerte pero dentro de la evolución normal de los zombis romerianos, los muertos vivientes no pueden coordinar sus pasos, difícilmente articular más allá de un gruñido y su apetito por carne fresca y cerebros es voraz. Siempre el zombi persigue al humano instintivamente. Después de Night of the Living Dead y de Dawn of the Dead, Romero en Land of the Dead, por primera vez hace que los humanos capturen un par de zombis y puedan convivir con ellos. Los zombis son usados como gallos de pelea que entrenan los humanos para ser sacrificados en rondas de apuestas, entre ellos mismos o con otros humanos usados como tortura; el líder de esos zombis es un negro que logra dirigir un grupo de zombis hacia la ciudad, disparar armas y pensar tácticamente -si se puede llamar de esa forma-. En Diary of the Dead se podría afirmar que los muertos vivientes piensan, donde Romero los compara con humanos y los pone por encima de algunos de ellos.

Muchas versiones de zombis han salido de esta evolución romeriana, unos se han vuelto más ágiles, otros se han vuelto más violentos pero casi ninguno había sobrepasado su naturaleza y más bien eran torpes entidades deambulando por ahí. Levine se anota un gran punto al poner, la narración en manos de ellos, buscando sus pensamientos y reflexiones, como piensan y que sienten cuando comen sesos, una idea realmente fascinante y porqué no, muy divertida.

Siendo sincero la peli me gustó. La clave está en las expectativas y la mente abierta. Por un lado, ir pensando que es una muy mala pieza ayuda a revelar lo que Warm Bodies en realidad puede aportar al universo zombi; por otro lado, Teresa Palmer y Nicholas Hoult son realmente actores y lejos están de sabotear el subgénero zombi como en algún momento lo hicieron Kristen Stewart y Robert Pattinson con los vampiros. Los «skinnies» o «bonies» son zombis evolucionados que han perdido hasta su propia carne, son espantosos y logran balancear como antagónicos la melosa relación entre R y Julie que refieren de facto la historia legendaria del amor prohibido entre Romeo Capuleto y Julieta de Montesco. Abrazando esta nueva versión del relato «shakespeariano» se hace muy divertida su experiencia tragicómica y melodramática.

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3D, Action, Bill Condon, Emo, Epic, Exploitation, Fantasia, Gore, Hollywood, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Romance, Serie B, Thriller, Vacacion, War

The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 2

El fin de semana pasado me fui a ver Breaking Dawn, la segunda parte.

No hace mucho en MovieCity estaban rotando The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 1. Llámenlo morbo o precaución si simplemente me animaba a ver la segunda parte en salas pero me la ví para asegurar no perderme ninguna parte de la serie.

Alguna vez dije en este blog que la saga de Twilight apostándole al romanticismo, a la cursilería y el sofisticado -pero ya trillado- tema del vampirismo habían logrado cautivar un público objetivo quinceañero, que encantado podría ver sin chistar cualquiera de las piezas que Stephanie Meyer había creado para él. También me pareció que aunque la primera versión de la saga fue más bien sosa, New Moon, su segunda parte, lograba pagar la boleta por los licántropos o Quileutes que descendían de los lobos como hijos. No estuve nunca muy emocionado por la serie y para su tercera parte Eclipse decidí volver a verla en TV desencantándome completamente del tema.

Pensé en algún momento que ese era el fin de la pesadilla pero apareció Breaking Dawn y alargó un poco la pena. Estaba completamente decidido a ver la segunda parte en TV, porque no había nada en absoluto que me hiciera cambiar de opinión, pero era el desenlace, era el final, ya me había visto todas las demás, porqué no darle su último adios en cine para el enfrentamiento con los Volturi.

La verdad es que Bill Condon no es un mal director y en 2011 cuando sacó The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 1 quedé un poco decepcionado pero algo me decía que la serie no debió haberse partido en dos partes. Además era un poco desatinado que si la primera parte fue tan mala para qué repetir de director en la segunda. Al verme el final de la serie, queda claro que la división fue más una imposición, que una decisión propia y que el extremo y ridículo sentimentalismo de la primera parte se debía a un forzado alargue exigido por el estudio para sacarle el máximo provecho a todo el jugo del cierre.

Tengo entendido que no hay más, que este es el fin y se acabó -pero ya lo había pensado en el pasado y surgió una nueva continuación-. Por ahora se podría afirmar que fue un gran final. Hay muchos factores en los que la peli falló con ganas, como el uso exagerado de imágenes por computador, Renesmee manipulada miedosamente en el cuerpo de bebé y de adulta, la acartonada relación de Edward y Bella o las pésimas actuaciones, entre otras muchas de, de Kristen Stewart y Robert Pattinson -si no saben darse un beso no entiendo como en primer lugar pudieron haber tenido una hija-. Sin embargo la cinta se hace fuerte en otros aspectos que son asombrosos. En serio disfruté esta pieza. La adaptación de Bella a sus nuevos poderes, con unas cámaras interesantes, el clímax de la historia en su máxima potencia, las actuaciones equilibrantes de Billy Burke y Michael Sheen pero sobre todo la batalla. Una de las más cruentas, sangrientes, gráficas y escalofriantes batallas en la historia de lo que he visto en cine.

Lo demás quítenlo. Todo es promedio o pésimo pero la batalla envuelve, asusta y conmueve. Me quito el sombrero frente a Condon que se sacó su espinita y le permitió a Twilight irse con dignidad. The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 2 sin duda la mejor de la serie -aunque en su balance general, apenas pase raspando su calificación-.

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Bollywood, Comedy, Exploitation, Fantasia, Hollywood, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Romance, Storytelling, Tarsem Singh, Vacacion, World

Mirror Mirror

Mirror Mirror no es una entrada independiente, hay que leer el preludio aquí primero.

Mirror Mirror es por el contrario a Snow White and The Huntsman todo lo que me imaginé de un cuento de hadas, una historia infantil, donde la febril visión de Tarsem Singh es lo más atractivo e impactante. Parece más una comedia romántica, una versión más fiel al cuento de Enchanted con Amy Adams en Nueva York y donde la maldad de Julia Roberts es más cercana a Carrie Bradshaw de Sex and the City donde la frivolidad de la escogencia de un zapato de un diseñador o la aparición de arrugas en la cara es más importante que otros temas un más trascendentales.

Ridículamente ostentosa, emperifollada hasta más no poder y rayando en la cursilería Mirror Mirror podría ser una historia que cualquier niño podría llegar a disfrutar. Sin embargo. la trama aburre y el desencadenamiento de los eventos es más que previsible incluso ‘cambiando el final’. No hay tampoco mayor reto en la actuación de Lily Collins pero por lo menos se la nota más contenta o contrariada que Kristen Stewart. Y aunque el diseño de producción de Tom Foden ejemplariza perfectamente la prespectiva a la que nos tiene acostumbrados Singh en Immortals, The Fall o The Cell. En conjunto, se siente mejor elaborada Snow White and The Huntsman que no cae en tantos clichés -o por lo menos no de la forma que uno espera-.

Mediocre como ella sola, Mirror Mirror es la respuesta comercial de Hollywood cuando se escuchan los rumores de una buena producción. Qué lástima que Tarsem Singh se preste para eso pero lo único que logra es que uno considere su cinta como la que vale la pena ver en video y Snow White and The Huntsman en salas de cine.

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Brit, Exploitation, Fantasia, Hollywood, Melodrama, Miguel Vaca, Romance, Rupert Sanders, Storytelling, Vacacion, World

Snow White and The Huntsman

Snow White and The Huntsman es otra de esas pelis que uno espera sea un desastre y resulta en una muy buena versión del cuento que alguna vez escuchamos de los Hermanos Grimm. Debo reconocer que no he visto nada de las series de TV Grimm o Once Upon a Time pero seguramente -y alguien me corregirá- esta cinta tiene mucho que ver con su éxito y su popularidad.

Snow White and The Huntsman me la vi el fin de semana pasado en su idioma original, en una función muy tarde en la noche. La verdad no concibo cómo pueden clasificar la pieza como para mayores de siete años, está claro que los encargados de esa responsabilidad no tienen dos dedos de frente o simplemente asumen que esta nueva historia ‘tiene que’ ser para niños. ¡Craso error!

Snow White and The Huntsman está basada en un cuento alemán llamado Schneewittchen und die sieben Zwerge (Blanca Nieves y los Siete Enanos) que Walt Disney volvió Snow White and the Seven Dwarfs en 1937. Esta es la historia de una malvada madrastra que busca ser la más bella del reino y al ver amenazada su belleza por Blanca Nieves busca la forma de deshacerse de ella, primero cazándola en el bosque, luego envenenándola con una manzana. Dicen que en la historia original, la reina malvada era en realidad la madre de Blanca Nieves y se contaba para crear terror en los niños y que respetaran a sus padres. La variación se estaba volviendo tan escabrosa que la tradición popular optó por cambiar el personaje a la nueva esposa del rey.

Varias cosas me sorprendieron y quisiera compararlas directa y posteriormente con Mirror Mirror dirigida por el indio Tarsem Singh ya que fueron sacadas al mismo tiempo y Singh se caracteriza por una estética muy particular que aprecio mucho. Snow White and The Huntsman es una versión gótica del cuento dirigida por Rupert Sanders como su ópera prima. Se destaca la belleza de la interpretación literal del cuento de Disney y por lo tanto las referencias son graciosas y entretenidas. Nunca esperé ver a Ian McShane, Bob Hoskins, Ray Winstone, Eddie Marsan, Toby Jones y Nick Frost como enanos. Nunca preví un bosque tan tenebroso y oscuro como el de los árboles y las esporas alucinantes.

Sin duda el mayor descalabro es Kristen Stewart, una niña que es la mejor pagada de Hollywood pero que sin duda no tiene idea de actuar o de desarrollar un papel. Sus evoluciones de triste a asustada, de asustada a frustrada, de frustrada a paranoica, de paranoica a conmovida y de conmovida a enamorada son nulas. Para derramar una lágrima el editor tuvo que usar corte de planos porque no se conecta con su personaje y seguramente tuvieron que aplicársela de manera artificial. Por su parte, quien pensé iba a ser un tronco era Chris Hemsworth pero hizo un gran esfuerzo y tuvo una actuación decente diferente al dios nórdico tan en voga en estos días -o por lo menos no se siente tal cual-.

El regalo más grande que esta pieza nos puede dejar viene en dos partes; obviamente la suficiencia para desarrollar un papel antagónico a la perfección por parte de la bellísima Charlize Theron y por el otro la majestuosidad brindada por Amy Byrne en su maquillaje, Colleen Atwood en su vestuario y Dominic Watkins en todo el diseño de producción. Gracias a todos ellos el resultado es la más exquisita y a la vez malvada Reina Madrastra de Blanca Nieves hasta ahora jamás mostrada -por eso quiero compararla con el papel de Julia Roberts en la versión de Singh-. Snow White and The Huntsman es rica en sugestiones e imágenes desarrolladas a partir de Snow White and the Seven Dwarfs de Walt Disney. Una visión que le pedimos a gritos a Red Riding Hood pero que nunca llegó.

Pueda ser que no sea la historia más consistente, puede ser que la Stewart no sea la más apropiada e idónea, puede ser un gran descalabro dejar la historia abierta para una supuesta segunda parte pero esta peli vale la pena verla en cine, ser testigos de la grandeza de James Newton Howard cuando está realmente inspirado (en proyectos que no son de Cronenberg) y en el idioma original.

Nota personal: Armo un pequeño paréntesis para acotarle al amigo César Trujillo, que así como su hijo fue por primera vez a cine este fin de semana a ver Ice Age 4, mi primera peli fue Walt Disney’s Snow White and the Seven Dwarfs, mi segunda Bambi y mi tercera Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb.

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