3D, Action, Comic, Exploitation, Hollywood, Miguel Vaca, Movie, Sci-Fi, Serie B, Simon Kinberg, Thriller, Vacacion

Dark Phoenix

Hay un par de cosas que me han venido impresionando últimamente de las pelis de superhéroes y van encaminadas con la clasificación de su audiencia versus el contenido gráfico mostrado. Ya en Endgame era bastante chocante que la peli abriera con un degollamiento -fácilmente la imagen más grotesca que pudiera yo soportar-; en Dark Phoenix la sevicia pareciera viene de la mano de la tensión y de la acción, y de nuevo, adentrados en el primer acto la forma en que las personas se hacen cenizas en medio del fuego cruzado es igualmente perturbador. A lo que quiero llegar es que tanto el degollamiento como las muertes con sevicia son material de primera mano para un niño o una niña de 7 años (en la primera) y de 12 años (en la segunda).

Me llama la atención de esta Dark Phoenix que es una pieza entretenida en el Universo Cinemático de X-Men después de una nueva salida de Bryan Singer en X-Men: Apocalypse. Su director y guionista, Simon Kinberg, es un veterano productor de Hollywood -incluso nominado al Oscar por The Martian– y que hace su estreno en el timonel de un largometraje. No lo hace mal y captura muy bien el legado de Singer en este nuevo renacer de la franquicia.

Kinberg entiende, que sin una estrategia clara para el futuro, hay dos puntos importantes al dirigir una carabela en pleno curso, como lo es una pieza de X-Men, (1) que si hay un sistema de comunicación y de imaginería triunfadores como los que venían trayendo las pelis de esta saga pues no se altera, o como se dice en fútbol ‘equipo que gana no se toca‘ y (2) que para un proyecto de esta envergadura hay que rodearse de la mejor gente o por lo menos de los más profesionales; a nivel de cinematografía trajo al ganador del Oscar por Avatar, Mauro Fiore; en el montaje trajo al ganador del Oscar por Dunkirk, Lee Smith; y para ambientación trajo las partituras del también ganador y regularmente nominado al Oscar, Hans Zimmer. Zimmer es sin duda el que pone la nota más alta en la ejecución técnica y artística de la pieza; si hay un calificativo para esta cinta es «darks» y nada más oscuro, escabroso y tenebroso que las tonadas que definieron los ambientes y momentos en Dark Phoenix. El man es un genio. Es asombroso, sorprendente, escalofriante y perturbador todo su trabajo a lo largo de la historia.

Dejando a un lado la alerta del primer párrafo de esta entrada, Dark Phoenix es entretenida en las capacidades y potencias de su explotación. Para profundizar un poco en este concepto uno tiene que hablar obligatoriamente de Bryan Singer y de cómo otra vez abandona el barco de la saga de FOX.

A principios de este milenio, en el surgimiento de las pelis de superhéroes FOX de la mano de este pequeño genio y brillante director sacan a la luz X-Men con un rutilante éxito. En taquilla, invirtió 75 millones de dólares y recogió 296 millones combinados. El enfoque del director, abordando el tema de los derechos civiles, su orientación sexual como bandera en contra de la segregación de la individualidad conquista además la crítica. El estudio subió las apuestas a 110 millones y le confió a Singer la segunda edición de X-Men (X2: X-Men United); recogió 407 combinados, un resultado notable pero prendió alarmas en FOX en vista de las adversidades de los otros estudios con los proyectos de este nuevo género.

Marvel estaba recibiendo réditos de cada empresa que estaba explotando sus creaciones pero aún no se animaba a, como estudio, desarrollar algo de primera mano. Por el lado de Warner, las cosas eran inciertas. Ellos fueron los que realmente abrieron el mercado en 1989 con Batman, Tim Burton y una excelente lectura de las audiencias, sumado a una de las mejores interpretaciones del encapuchado con Michael Keaton -pero incluso se puede ir más atrás en la prehistoria, año 1978 con Superman de Richard Donner-; luego resuenan con una Batman Returns en 1992 escalando la calidad, el universo y las expectativas de todo el mundo pero después no supieron leer sus propios aciertos, despiden a Burton pensando que estaba haciendo muy oscura la historia y apagan sus esfuerzos por los cómix hasta principios del milenio. Vuelven a escena aprovechando el momento de duda de FOX y seducen a Bryan Singer para que desarrolle un episodio para Superman, quien decide que El Hombre de Acero de Richard Donner de 1978 es el pico de la historia, vuelve a ella y en 2006 desarrolla Superman Returns -àla Batman de Burton-; no triunfa, no decepciona, no satisface pero tampoco es entendido y se sepulta el proyecto.

Por su lado, X-Men se descalabra finalmente cuando Singer sale del croquis y entra Brett Ratner para realizar la tercera parte, X-Men: The Last Stand. A Singer se le había criticado las indulgencias creadas en algunos personajes pero Ratner fue anarquía total con la interpretación de sus mutantes. Se tomó muy en serio lo de ‘la última parada‘ permitió que la calidad de la historia decayera y mató la franquicia. FOX sin renunciar chapucea con historias derivadas e independientes, llamadas X-Men Origins; desarrollan Wolverine y ni siquiera se atreven a develar Gambit por la calidad de la respuesta.

Al final el que recibía todo el daño era el sacrificado Hugh Jackman, que si algo hay que reconocerle, es que le puso pecho a cuanta joda salió de FOX, como Wolverine regeneró cada una de sus heridas no importa lo dolorosas que fueren y fue la unión entre todo el Universo Cinemático de X-Men.

El eje del nuevo renacer de X-Men dentro de FOX es un señor llamado Matthew Vaughn. Un realizador que le gusta escribir sus guiones, que le gusta el thriller y que consigue éxito con dos pelis muy buenas, Layer Cake y Kick-Ass; esta última basada en un cómic de Mark Millar, prodigio de una nueva generación de narradores gráficos. Gracias a su estilo y el éxito de Kick-Ass, FOX le confía los restos de X-Men y decide audazmente sacar adelante First Class -en mi opinión la mejor pieza de la franquicia-; renueva todo el reparto de mutantes, algo impensable cuando se tiene a Patrick Stewart e Ian McKellen como líderes de equipo, con la excusa de que esta versión de la historia era varias décadas atrás y necesitaba sangre nueva.

Osado.
Audaz pero osado.

Le salió muy bien todo. Empareja este par de líderes con dos nuevos nuevos monstruos de la actuación. En el papel del Profesor Charles Xavier, cambia a Patrick Stewart por James McAvoy; en el papel de Erik Lehnsherr, cambia a Ian McKellen por Michael Fassbender; y es un rotundo éxito. El arco histórico está muy bien logrado porque adquiere tonos de época, intriga de espías dentro de La Guerra Fría, unos mutantes con menos indulgencias, ajustes en la espina dorsal tanto de Bryan Singer como de Brett Ratner y la cereza en el pastel es la figura de Raven Darkhölm, con mayor protagonismo como Mystique, interpretada por Jennifer Lawrence, y con destellos de Rebecca Romijn, en una especie de triángulo fraterno-incestuoso con Xavier y Magneto.

La audiencia de fanáticos después de mucho tiempo estaba satisfecha, las taquillas tuvieron un buen comportamiento, la crítica estaba estasiada y en FOX quedaron todas y todos muy contentos.

Singer vuelve a casa. Encuentra el proyecto y le fascina las críticas sobre First Class donde el argumento de unos era que Stewart es mejor que McAvoy, otros que Fassbender funciona mejor que McKellen, que no hay coherencia entre esto y aquello pero todos estaban enamorados con la propuesta de Mystique. El realizador dice que todas las opiniones son válidas y que todo se soluciona con la siguiente salida: Days of Future Past.

Este quinto episodio del arco histórico trae consigo una afinidad al pico narrativo más importante de los mutantes en los cómix. En 2014, X-Men: Days of Future Past se estrena como un ensamblaje de personajes, con un reto de conjugar las historietas y el Universo ya creado para la pantalla, sumado a la propuesta de unir todo el reparto de las dos eras y olvidar de una vez por todas The Last Stand de Ratner.

Todo empieza a tener sentido si detallamos que el escritor encargado de Days of Future Past fue Simon Kinberg.

Obviamente, con todo ese «galore» de actores el presupuesto se sube a 200 millones de dólares pero el mundo responde con un combinado de 747 millones. FOX lo había logrado. Quién iba a pensar que el Universo Cinemático más debilitado, incluso derrotado, iba a sobrevivir para ver la luz y mantener el pastel incluso para una segunda proción con X-Men: Apocalypse, donde se recoge un poco el presupuesto y el global es un poco más del medio millón de dólares. Pero el estudio entre narrativas principales y derivadas independientes había ya logrado la suma redonda de 6.000 millones de dólares.

Ahora bien, como decíamos al principio de la entrada, Bryan Singer vuelve a salir de la franquicia. Da un paso al lado -dentro de FOX– para producir The Gifted, una serie de TV sobre mutantes en el Universo Cinemático de X-Men y da otro paso al lado -también dentro de FOX– para realizar la rimbombante, laureada y reconocida dentro de los premios de La Academia, Bohemian Rhapsody. Simon Kinberg, que también había sido el escritor de Apocalypse, asume el reto y lo ejecuta muy bien. Pero ¿por qué sale Singer de nuevo? ¿Acaso le cobran factura sobre la ejecución tan pobre de Apocalypse? -Recordemos que Apocalypse es de los mutantes más poderosos en la historia, requiere de un contrapeso como Nathan Summers (que si lo hace muy bien Josh Brolin en Deadpool 2) y le hizo falta en la galería Mysterio y Gambit– ¿O será tal vez que ya no se sintió cómodo sin el repaldo de Stewart, McKellen y Hugh Jackman?

Sean cuales sean las dudas, Simon Kinberg salió avante con una buena pieza dentro del rompecabezas, Sophie Turner hizo un gran papel liderando el arco dramático donde Jean Grey se transforma finalmente en Phoenix. Aún más incierto hoy en día por la recuperación de los derechos de explotación por parte de Marvel/Disney y sin el juego de los «after-credits» podemos afirmar que el futuro de los X-Men y todo su reparto ahora sí está sepultado.

Nota personal: Me gustó el guiño de Jennifer Lawrence a #MeToo cuando le reclama a Hank que las mujeres son las que están salvando a Xavier y que la academia debería llamarse X-Women 😉
De pronto, por eso no es tan loco que dentro de toda la baraja de la franquicia esta sea la única peli que no antepone la etiqueta X-Men: Dark Phoenix

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Drama, Epochal, Exploitation, Hollywood, Indie, Jason Reitman, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Vacacion

Labor Day

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Hace no mucho estuvo en cartelera la última pieza de Jason Reitman. No tuvo buena crítica, ni tampoco buena taquilla pero era una peli de Jason Reitman y estos dos factores generalmente no van acompañados en los calificativos de sus producciones; para la muestra falta sólo tener en cuenta la excelente Young Adult.

La historia de un convicto refugiado en un hogar quebrado, donde una mujer trata de reponerse de su fallido matrimonio y su hijo ansía la figura patena que nunca tuvo trae a colación muchas historias que ya hemos visto en Hollywood –por ejemplo A Perfect World de Clint Eastwood que siempre consigue conmoverme hasta las lágrimas en esa última escena de Kevin Costner, con los dólares en el aire, la máscara de Casparín y el águila sobrevolando la escena–.

Son atractivos para el proyecto, Josh Brolin y Kate Winslet que despliegan un buen desempeño en sus papeles –en realidad, es más atractiva ella que él, recordemos los terribles desaciertos de Brolin en Oldboy, Gangster Squad o incluso más atrás en Jonah Hex). La cinta parece interesante pero no logra trascender mucho más que todos sus esfuerzos juntos; y es precisamente eso, música, cinematografía y reparto desarrollan bien la historia y alcanzan un buen montaje pero se siente un esfuerzo sofocante, como que nos hace falta algo más, como que no nos alcanza a convencer y cuando mejor se va poniendo todo la trillada manipulación del guión realmente nos sorprende porque el director nos tiene acostumbrados a mejores, mucho mejores, desenlaces.

La peli no es mala. Y si no la vieron en salas vale la pena buscarla y pasar el rato dominguero al calor de este romance que se desenvuelve de nuevo en el Síndrome de Estocolmo como parte de su giro narrativo.

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Oldboy

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Creo que es suficiente. Esta es la última vez que hago una reseña de un enlatado que no valga la pena revisar. Es decir, a menos que sea un Scarface de Brian De Palma, un Bad Lieutenant de Werner Herzog o un Cape Fear de Martin Scorsese sentarse a divagar sobre los buenos puntos de lo que al final es una copia dan lástima y pereza. Prefiero comprometerme a que cada vez que haya un enlatado, nos sentemos a revisar el original y de cómo se afectó con la visión contemporánea.

Spike Lee no viene haciendo bien las cosas últimamente; aunque Inside Man de 2006 fue discutiblemente buena, regularmente entretenida, podemos decir que lo último de carácter que alcanzó el realizador de Brooklyn fue 25th Hour -que no me gustó- en 2002; Lee ha estado involucrado mayormente con proyectos comerciales de bajo interés durante más de diez años, destacándose la ya nombrada Inside Man, con Clive Owen y Denzel Washington, y el excelente documental que están rotando en HBO, Mike Tyson: Undisputed Truth –poner a hilar frases al boxeador, durante dos horas, en un discurso articulado no es fácil a toda luz–.

Mientras tanto, todos nuestros miedos sobre lo pobre y triste que iba a ser la adaptación de la obra maestra coreana, Oldeuboi de Park Chan-wook, se cumplieron completamente; no sólo no aporta nada interesante a la historia sino que hubo actuaciones terribles como la de Sharlto Copley que dañan todo el sentimiento de la obra; Lee logró de alguna forma que Copley, que es un gran actor y se había venido desenvolviendo bien en Hollywood, tuviera lo más bajo de su desempeño dentro de su carrera actoral.

Si, hay un par de tomas que son nuevas y entretenidas pero la mayoría de las escenas interesantes ya estaban en la obra original Park Chan-wook; Josh Brolin es un gran Oh Dae-Su y su combinación carnal con Elizabeth Olsen nos llenó de ansiedad, hasta esa escena en que se encuentran uno con el otro, con cero química y si mucha torpeza, que desdibuja la esencia de sus actos.

A Lee no le bastó con desdibujar la pieza original sino que además, sabiendo que una gran cantidad de su público podría ser amante de este incipiente cine, que es el coreano, y pudieron de hecho haber visto con anterioridad el filme de Park Chan-wook, trató infructuosamente de darle un giro, no obstante estúpido, inoficioso y ridículo dejando muy atrás nuestra confianza en el producto terminado.

Al final, lo mejor de la cinta es toda la gráfica que envuelve la promoción pero si además le agregamos todo el escándalo que causó la noticia de derechos violados al diseñador gráfico Juan Luis García, esta cinta de Spike Lee termina siendo más que una vergüenza.

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Action, Epochal, Exploitation, Folk, Gangster, Hollywood, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Ruben Fleischer, Thriller, Vacacion, War

Gangster Squad

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No todos dan el paso de lo independiente a lo comercial dentro de la industria de una manera agradable -es más, es a lo que más le tenemos miedo cuando un director toma esa decisión-. Los que lo hacen bien la primera vez, se mantienen y desarrollan una carrera formidable -sólo con contadas excepciones-; los que no lo hacen pueden demorarse en acostumbrarse y definir su estilo en estas aguas turbias como hay otros que lo intentan y se hunden hasta desaparecer. Ruben Fleischer empezó muy bien con Zombieland, más o menos la logró en 30:Minutes or Less. En su forma independiente venía haciendo comedia pero en esta, su tercer largometraje, cambia completamente de estilo a un thriller de gansters y no le resulta bien la vuelta.

Gangster Squad se ubica en un periodo posterior a La Segunda Guerra Mundial, Mickey Cohen gobierna la ciudad de Los Ángeles a toda su holgura y desparpajo. El mafioso, que interpreta Sean Penn, hizo su carrera primero en Brooklyn y después en Chicago, fue desterrado de todas las familias e incluso logró asir una corta carrera de boxeador. Termina refugiándose en Los Ángeles creando lo que se reconoció como La Mafia Judía.

El tema con los mafiosos judíos es que no obtienen un reconocimiento claro de las familias italianas de Chicago o Nueva York -esto se puede revisar en Casino de Scorsese o recientemente en Drive de Refn-, lo que les implica hacerse a un nombre que respeten y teman ambas ciudades. Su agresividad y ferocidad son armas de publicidad para que esto suceda. En Gangster Squad, la policía establecida es fácilmente corruptible y Cohen la tiene controlada. Nick Nolte representa, sin embargo, la cabeza de un sector de la institución que está cansada de los vejámenes a los que se ven expuestos a diario gracias a Cohen y sus colegas; organiza lo que denomina un “cuerpo élite” para acabar con el capo. Cuerpo elite termina siendo un eufemismo para definir un tipo de acciones paramilitares, que no toman presos, no tienen reglas ni ley y viven en el anonimato -aquí ya me voy sintiendo mal y no me gusta tanto la trama-. Es entonces que Josh Brolin, Michael Peña, Robert Patrick, Anthony Mackie, Giovanni Ribisi y Ryan Gosling conforman este escuadrón con la firme intención de ir a guerra con Cohen.

Aparte de la versión suavizada que nos llegó, debido principalmente a los eventos de Aurora que censuraron completamente pedazos que ya nos habían prometido en los cortos, como por ejemplo el tiroteo en la sala de cine, la peli tiene una buena factura y su estética es bien bonita.

Esta censura por un lado deja muy debil el lema “sin cuartel” de este escuadrón y se entiende porque Fleisher estuvo tan molesto cuando le metieron mano al montaje y le tocó refilmar algunos apartes. Al final, no hay una revancha por parte de la policía sino más bien una persecución más acuciosa, lo cual deja sin piso el nombre de la cinta porque ya no es un «escuadrón gánster». La entrada inicial, sin embargo, con Sean Penn es abominable. Los músculos en «tiempo-de-bala», retumbando cada vez que los puños chocan un saco de arena, dan escalofríos y, en general, es gracias a Sean Penn, que le dió forma al monstruo, que la cinta se salva. Por su parte, Peña, Patrick, Mackie y Ribisi desarrollan bien sus papeles y crean un contexto empático con los espectadores; son héroes caricaturizados pero de todas formas bien logrados. Josh Brolin tiene también un buen desempeño pero es muy genérico, es casi el mismo Brolin que vimos en No Country for Old Men o Jonah Hex. Y la decepción fue Gosling que si apartamos el tiroteo que busca acabar con la vida de Dragna (John Pallotta) donde se siente la furia del personaje, no tuvo un rol consolidado ni desarrollado, un interminable sonsonete muy fingido y casi amanerado que no cogió nunca fuerza en la historia. El personaje de Gosling distrae así como su relación con Grace Faraday (Emma Stone) que hubiera podido convulsionar la trama de muchas formas posibles.

La crítica cataloga a Gangster Squad como una peli contemporánea tipo gánster y después de verla es imposible no compararla con Goodfellas de Scorsese o The Untouchables de Brian De Palma -siendo esta última mi favorita y clásico del género-. Pero la cinta de Fleisher aislada logra ser promedio, comparada con ellas no alcanza una buena calificación.

Los colores, la fotografía y los encuadres recuerdan esos filmes en blanco y negro coloreados a mano a finales de los años 50’s cuando el cine peleaba por su audiencia con el televisor a blanco y negro. Esta estética es genial y ayuda a que Fleisher empiece a definir tangencialmente el periodo en el que se basa su peli con buenos referentes. Su director de arte, Maher Ahmad hace un buen uso de los carros, las tomas generales creadas por computador aludiendo los paisajes pintados a mano, el mismo uso del color en las cintas de cine pero cae preso de su inexactitud temporal. No tendrá mucha relevancia pero el letrero de ‘Hollywoodland‘ -que me pareció ver- en la película está desubicado en la historia (si se revisa Wikipedia), este letrero ya no se leía así desde 1949, el personaje de Brolin está recién llegado de La Segunda Guerra es decir muy cercano a 1945 y el destino mismo de Cohen se desenlaza a principio de los 60’s. En cine se puede estar ajeno a las referencias históricas e incluso hacer caso omiso de ellas, como en Los Basterdos, pero compararse con Tarantino es un error que tampoco se debiera cometer con esta cinta.

Digamos que Fleisher ya dió el paso y tembló. La taquilla logró doblar la producción y ya recoge una buena ganancia. Esperemos ver a este realizador en alguna producción donde se sienta más cómodo, donde no sea tan manipulable para el estudio de distribución y que ojalá no se refugie en realizaciones para TV que es donde puede llegar a ser bastante fuerte.

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Auteur, Drama, Folk, Indie, Jason Reitman, Miguel Vaca, Movie

Young Adult

Los distribuidores en Colombia nos venían consintiendo con las pelis de Jason Reitman. Aunque no nos trajeron Thank You for Smoking su primera gran pieza como escritor-director, si habían proyectado Juno y Up in the Air. Young Adult abrió taquillas a principios de diciembre del año pasado para como es acostumbrado por el director poder participar en Toronto, los Globo de Oro, los Spirit y los Oscar. Al final pasó sin pena ni gloria y la peli no vió reconocimientos, ni siquiera demasiadas nominaciones.

Young Adult, contrario a casi todas sus predecesoras, no fue escrita por él sino por Diablo Cody, quien ya había experimentado esa fórmula con Reitman en Juno. Cody es una joven entusiasta, arriesgada y que tiene una visión muy fresca del mundo. Con Juno (Ellen Page) abordó la perspectiva de una quinceañera, muy sólida intelectualmente pero muy frágil como individuo que al final toma las decisiones correctas cuando queda embarazada sin planeación por su amigovio (Michael Cera); en Young Adult nos introduce profundamente en la mente de Mavis Gary interpretada por Charlize Theron, una mujer que huye de su pueblo para triunfar en la gran ciudad y apesar de lograr bienestar y fortuna, su gran carga es la soledad. Se dedica a escribir novelas del género Young Adult que son básicamente novelas románticas para un género joven, entre los veintidós y los veintiséis años aproximadamente, en donde Gary ha logrado un nicho estable como escritora fantasma, gracias a su afinado sentido para las jergas y el estilo de vida de estas personas que constantemente anda investigando.

El giro se da cuando le es anunciado por correo que su novio de bachillerato (Patrick Wilson) acaba de ser padre y en un impulso juvenil e inmaduro retorna al pueblo, con la disculpa de un asunto de finca raíz, para reconquistarlo y hacerlo suyo. De ahí en adelante su consumo desmesurado de alcohol, su perspectiva mercantilista de la vida, la mezquindad de sus acciones y la falencia para entablar relaciones con otras personas resulta en una cadena de escenas incomodas, dejando una sensación extraña en el espectador que siente pena ajena por su protagonista, por su heroína, hasta el punto de hacerla despreciable y odiosa.

Definitivamente, no es la mejor peli de Reitman aunque la narrativa es muy buena y los personajes impecablemente desarrollados tanto por la Theron como por Patton Oswalt hacen la historia muy entretenida. Theron es arriesgada y claramente no se está dejando encasillar, esta Young Adult y su papel antagónico en Blanca Nieves deja ver sus deseos su segundo Oscar.

Me gusta la crítica que afirma que es una venganza pasiva a las reinas de colegio pretenciosas, mezquinas, petulantes, presumidas que ven en el mundo real su mejor castigo. Yo pienso que esta peli está bien pero toca pasarle la hoja, en este momento se me escapa la estética de los créditos de la peli que han sido pilar indiscutible de su estilo y gran atractivo para sus fanáticos pero pues eso también habla también de su deficiencia mnemotécnica. Reitman ya prepara Labor Day con Tobey Maguire, Kate Winslet, Josh Brolin y esta vez vuelve también como escritor.

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Men in Black 3

Esperando no me fuera a pasar lo mismo de siempre, decidí hacer el esfuerzo de ver MIB3 en salas anoche. Me tocó correr porque fijo la sacaban hoy de cartelera -como efectivamente sucedió-. Fuí súper incrédulo, haciendo todo el esfuerzo posible, en vista de algunos buenos comentarios alrededor de la cinta.

Clásico. Bajas expectativas, hacen una excelente velada.

Al principio sentí que Sonnenfeld se estaba luciendo y que las cámaras eran demasiado pretenciosas con el uso excesivo de gruas y «travelings» innecesarios pero una justa combinación entre su conocimiento sobre la franquicia y la audacia de Etan Cohen en el guión lograron cautivarme. Tenía muchas dudas. El afiche de Will Smith texturizado con la palabra MIB3 era terrible, los chistes presentados en el corto-avance eran aguados, calcados de la segunda parte y el viaje al pasado sonaba más a cliché que a cualquier otra cosa.

Como lo decía la peli se salva en lo bien desarrollado que estuvo la historia, impecable y sin demasiadas fugas -comunes en los viajes espacio-temporales-. Cohen nos había fascinado en Madagascar 2 por su buen sentido del humor y por presentar una versión diferente a la primera parte que hubiera podido empantanar la franquicia; nos trae la tercera parte de Men in Black y ya suena como escritor de Ghostbusters III -el rumor de la tercera parte de la épica saga de los 80’s que quiere revivir en nuestro milenio-. Definitivamente se ha vuelto un genio en desarrollar sus capacidades en este tipo de retos y se está volviendo muy útil para Hollywood en en ese sentido.

Sonnenfeld no lo hace mal. Su humor también se palpa y sus personajes permanecen intactos. Lo que al principio se siente como presumido después va encontrando su química, termina viéndose muy fresco y adecuado. Nadie como él hubiera podido manejar tan bien las tres partes de la aventura. Bueno nadie como él y como Danny Elfman que sin duda son los que, en conjunto, aportan la rúbrica audiovisual de MIB.

Me sorprendió mucho la aparición de Jemaine Clement, tan apático estaba que ni siquiera había revisado el reparto con detalle. Monstruoso, camaleónico y súper flexible, este neozelandés entendió perfectamente su contra-parte como antagónico. Es chistoso como abandonó la música por completo, le apostó a la industria mediante la actuación y ya empieza a recoger sus frutos -frutos que con creces ya ha recogido Bret McKenzie siendo fiel a sus convicciones musicales o de pronto jugando más seguro en la industria, si se quiere. Al lado de Clement, y obviamente Will Smith y Tommy Lee Jones, otra gran sorpresa fue Josh Brolin interpretando a Jones joven. Carismático con un acento sureño pegajoso y encantador. Después de ver la peli queda uno con la sensación de que nadie más hubiera podido desarrollarlo.

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Actor, Auteur, Comedy, Coral, Folk, Indie, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Romance, Vacacion, Woody Allen

You Will Meet a Tall Dark Stranger

A propósito de esta peli en Midnight in Paris, ya habíamos afirmado que no siempre salgo contento de las pelis de Allen, como que siempre es divertido ver de qué manera va a sortear con tantos y tan buenos actores, él mismo se declara un escritor, no un director que para no tener que preocuparse por la actuación o su dirección contrata a los mejores. El problema es que si sigue haciendo pelis tan mediocres muchos de los actores que no cobran su acostumbrado sueldo por trabajar en una sus pelis van a tener que pensarlo dos veces y le van a empezar a exigir los ordinarios porque sus proyectos pueden socavar el impulso de sus carreras.

Este definitivamente es el caso de You Will Meet a Tall Dark Stranger, una peli simplona que no se define como comedia, drama, tragicomedia, thriller, en fin, parecía estar viendo uno de los capítulos de Days of Our Lives interpretado por Joey Tribbiani (Matt LeBlanc) en su papel del Dr. Drake Ramoray, donde los enredos y los pacientes en coma, y las vidas pasadas nos juegan una mala pasada como espectadores.

La pieza muy bien ambientada, con una banda sonora exquisita, las actuaciones en su promedio pero destacándose por sobre todo el reparto Naomi Watts con un desempeño impecable, al lado de la también súper reconocida Gemma Jones quienes fueron el pilar dramático de la historia. El reparto lo completan Josh Brolin, Antonio Banderas, Freida Pinto y Anthony Hopkins. Para este último tengo un comentario especial. Al igual que el personaje de Owen Wilson en Midnight in Paris, Allen ha venido escribiendo para reflejarse así mismo en pantalla sin tener que actuar, ambos personajes (el de Wilson y el de Hopkins) claramente nos muestran un personaje, ansioso, neurótico, que piensa en voz alta, errático y llevados de sus más profundos miedos. Tal vez sea lo más rescatable de las dos pelis, el encuentro psicológico de Allen con sus superegos ya no interpretados por él mismo sino por terceros.

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