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Isle of Dogs

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Isle of Dogs no sólo parece ser mi favorita de los Oscar -recuerden que aunque me divierte la gran ceremonia de La Academia y que he aprendido a encontrar sus ganadores como adecuados para sus patrones, me encanta encontrar el que lleva las de perder porque casualmente tiene una gran riqueza en su factura-, es el que se espera que pierda, es el que guarda secretamente el testimonio de mejor peli del año.

Y aunque su calificación no es más alta que algunas de la ceremonia, la razón es que Wes Anderson y su Grand Budapest Hotel trajo decepción y engaño iconoclasta a mi hospitalidad como fanático de su obra. No soporté más su repetición inocua de imágenes y sensaciones, de giros y líneas aburridamente citadas como copias de su propio fruto. Y lo abandoné. Pero hoy Isle of Dogs me trae más que satisfacción al ojo, me trae esperanza en un nuevo proceso creativo del autor; un proceso que renace de sus propias cenizas y considera un camino novedoso.

Una selección de actores como siempre excelente con la noticia de primer plano a Bryan Cranston en su primer papel con el director -obviamente también a Harvey Keitel o Scarlett o Frances McDormand o Greta Gerwig o F. Murray Abraham o Ken Watanabe o incluso Liev Schreiber– pero Cranston llega como actor principal, como a su vez fue Bruce Willis en Moonrise o Fiennes en el Budapest Hotel o George Clooney en Fantastic Mr. Fox. Dichas voces se esfuerzan en un dramatismo de tonos sencillos conservando el relato de una fábula infantil y llega el éxtasis cuando reconocemos la nasalidad de su actor fetiche, una vez más dando pinceladas de genialidad en sus participaciones del guión.

Me encanta la mezcla de técnicas como recursos de narración temporal (ilustraciones de xilografías clásicas japonesas cuando se refiere el pasado); de planteamientos del epílogo (otra vez con ilustraciones esta vez más clásicas de la tradición japonesa transmitiendo contexto y algo de solemnidad); recursos de texturas audiovisuales (con las líneas en alto contraste negro-verde para mostrar las cámaras de video infrarrojo o las blanco y negro ‘cuasi collage‘ para mostrar las pantallas de tele en vivo); obviamente, todas contrastadas con las fabulosas estatuillas en «stop-motion» que describen el aquí-ahora de la historia.

Hay otros picos aún más altos dentro de la pieza como Desplat en la música, Tristan Oliver en la cinematografía o todo el equipo de montaje o producción de diseño. No es más alta su calificación por los mismos estándares planteados anteriormente. Nada previene o asegura que esta no sea sino un paréntesis, una chispa volatil, un yerro que se olvide en su siguiente diatriba.

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The Fly

Creo que lo que hace maravillosas todas las pelis de David Cronenberg es la maravillosa edición musical que siempre lo acompaña gracias a su eterno coequipero, Howard Shore. Aunque Peter Suschitzky y Ronald Sanders son extrañados en esta peli, el estilo de Cronenberg persiste y es magnificado por los acordes elegantes y sofisticados de Shore. Lo que puede ser una típica y ordinaria cinta de serie B se convierte en una pieza maestra, más allá del terror, más allá del gore, una peli verdaderamente de autor.

Originalmente, The Fly es un thriller de ciencia ficción de 1958 dirigido por el alemán Kurt Neumann, basado en la novela corta de George Langelaan. Esta pieza tiene como ingrediente particular y magnificente la presencia estoica de Vincent Price, el actor que llena las pantallas con antagonismo y perversidad por excelencia. Casi treinta años después Cronenberg toma la historia de Langelaan, la adapta, la refresca y le pone su toque genial para relanzarla en 1986.

The Fly fue el primer filme que vi de Cronenberg y definitivamente es el que más me gusta. Sabemos que últimamente está más involucrado con thrillers psicológicos como A History of Violence, Eastern Promises, A Dangerous Method o Cosmopolis donde lastimosamente sus títeres y artefactos biomecánicos desaparecen que permiten una perspectiva más aguda del director pero que de todas formas nos deja con cierta melancolía por el abandono a este generoso campo de la serie B.

La historia al igual que el filme de 1958, se trata de un ingeniero investigador que experimenta con teleportación, una forma de desintegrar cuerpos inertes para volverlos a integrar en un punto diferente, para este fin Cronenberg habla de los telepods sofisticadas cápsulas envueltas en el proceso de desintegración-integración. El problema es que todos los experimentos de Seth Brandle han fallado con seres vivos y se aventura a hacer una teleportación de él mismo después de hacer unos ajustes en el programa y haber tenido éxito con la teleportación de un babuino. En el momento que está practicando su experimento ingresa en la cápsula una mosca que confunde a la computadora en el proceso de desintegración, en vez de integrar cada individuo por separado la computadora fusiona la información genética de cada uno convirtiendo al ingeniero investigador en Brandlemosca, un ser mitad hombre, mitad mosca que desarrolla una pelea genética equilibrando las dos informaciones genéticas.

Si hasta ahora la peli no les parece interesante, repito Howard Shore se encarga de vendernos una experiencia inolvidable y Cronenberg por su lado nos deleita con el planteamiento y el exquisito final. La peli no sólo nombra al director dentro de Hollywood sino que delimita su estilo y su audacia como realizador. La peli finalmente recibe un Oscar por su destacado trabajo de maquillaje, gana tres Saturn en los Fantasy & Horror Films, uno para Jeff Goldblum como mejor actor, mejor película y de nuevo mejor maquillaje (Geena Davis, Cronenberg y Shore también fueron nominados en sus categorías), como si fuera poco estuvo nominada en los BAFTA’s por maquillaje y efectos especiales. Todo un revuelo en la industria.

A lo largo de este blog, hemos hecho una adoración sencilla a las pelis de este director en esta época biomécanica, Dead Ringers, eXistenZ, Spider son prueba de ello, ya nos ocuparemos de A History of Violence, Eastern Promises y el resto de su portafolio en su debido momento, por ahora si tienen posibilidad disfruten de este delicioso plato de ciencia ficción, gore y mucho del estilo de Cronenberg.

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Dead Ringers

Dead Ringers fue la primera peli que hizo David Cronenberg después de The Fly, una impresionante peli de serie B sobre la mutación de un hombre volviéndose mosca. The Fly le puso nombre y apellido a varios en Hollywood. Jeff Goldblum, Geena Davis, Howard Shore como compositor y el mismo Cronenberg que llevaba haciendo sus pinitos en cine pero este fue su primer golpe taquillero.

Al igual que en The Fly, Cronenberg participa en el equipo de escritura de esta peli, esta vez, acompañado de Norman Snider, basándose en la novela de Bari Wood, Twins y nos permite ver algo de ese estado estrambótico característico de su intelecto y de su obra en general. Además Dead Ringers es la primera peli donde su equipo queda armado perfectamente, Cronenberg dirigiendo, produciendo y algunas veces escribiendo, Howard Shore su coterráneo canadiense componiendo y musicalizando, Ronald Sanders en el montaje y Peter Suschitzky en la cinematografía.

La trama de esta historia es aún más compleja que eXistenZ o Spider rodeada de un entorno oscuro y hasta sicodélico (muy cercano a thrillers de David Lynch) donde Jeremy Irons interpreta magistralmente a una pareja de gemelos que tienen un vínculo casi siamés y desarrollan su intelecto hacia la ciencia médica, más específicamente hacia la infertilidad femenina. Su actuación conquistó Chicago, Nueva York y le abrió posteriormente camino a su Oscar por Reversal of Fortune. En su afán de conquista, uno de los hermanos seduce al personaje de Geneviève Bujold (que también fue muy reconocida por la crítica) y después se la cede al otro hermano para que la posea sexualmente.

Cronenberg sorprende en esta peli por usar inversamente el recurso de Buñuel en Cet obscur objet du désir ayudado por la magnífica actuación de Irons y el montaje de Sanders, hasta el punto que uno se olvida del actor y después se comienza a descifrar perfectamente cuál hermano está interpretando. Digamos que en Spider usa de la misma forma el recurso con Miranda Richardson pero le pone una peluca negra y una rubia entonces uno logra identificarla mucho más fácil, en Dead Ringers la única forma de distinguirlos es el desenvolvimiento de Irons y de pronto las gafas de Beverly pero en efecto el espectador se involucra en un profundo piscoanálisis que termina por trastornar la misma percepción de la trama.

Esta peli la quería ver hace mucho tiempo, cuando la trajeron a salas en 1988 no lo pude hacer y sostuve una búsqueda frenética hasta el fin de semana pasado. Sin duda las expectativas colmadas y si usted es un verdadero amante de Cronenberg es porque definitivamente esta peli ya se la vió.

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2012

Roland Emmerich es un director 100% de Hollywood pero nacido y educado en Alemania. En su época de estudiante hizo Das Arche Noah Prinzip y abrió la Berlinale de 1984, fue tal el éxito que de inmediato se vendió a veinte países. De ahí en adelante, Roland Emmerich es sinónimo de súper producción y éxito de taquilla. Desde Universal Soldier en 1992 hasta 2012 en 2009 su prontuario abarca un listado impresionante de pelis acompañado de los actores más populares de Hollywood (Jean-Claude Van Damme, Dolph Lundgren, James Spader, Kurt Russell, Jaye Davidson, Will Smith, Bill Pullman, Jeff Goldblum, Judd Hirsch, Robert Loggia, Randy Quaid, Vivica A. Fox, Matthew Broderick, Jean Reno, Hank Azaria, Kevin Dunn, Mel Gibson, Heath Ledger, Joely Richardson, Jason Isaacs, Chris Cooper, Tom Wilkinson, Dennis Quaid, Jake Gyllenhaal, Emmy Rossum, Camilla Belle, Cliff Curtis, John Cusack, Amanda Peet, Chiwetel Ejiofor, Thandie Newton, Oliver Platt, Woody Harrelson, Danny Glover).

De su paso por Hollywood creo que me he visto todo, unas veces en cine otras en TV, últimamente sobretodo en TV ya que sus pelis suelen ser entretenidas pero muy muy predecibles. Y por lo mismo quede muy decepcionado de The Day After Tomorrow y 10.000 BC. Sin embargo, cuando uno no tiene nada que hacer y se quiere divertir siempre es buen plan ver The Patriot o Godzilla.

2012 pensé que iba a ser un fiasco igualito a The Day After Tomorrow y por eso esperé a verla en TV. No es una buena peli eso debe quedar claro pero es entretenida de principio a fin y la mega producción adquiere un nuevo nombre cuando es un proyecto de Emmerich. ¡Que cosa tan impresionante!

Además llovía afuera, relampagueaba en la distancia y en algún momento se fue la luz. Quedé perplejo de lo inmerso que estaba en la peli. Buena peli de acción, inverosímil en algunos pedazos pero entretenida al fin y al cabo.

Nota personal. ¿Han visto que Emmerich no es capaz de matar un perro? En sus pelis se salvan de una forma tan absurda que hasta rabia da. Por salvarlos, sacrifica la credibilidad del resto de la peli. En fin, en esta peli hay un momento con una gallina muy cómico, espero les guste el desenlace de esta ave 😉

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The Life Aquatic with Steve Zissou

The Life Aquatic of Steve Zissou

Ya saben que adoro las pelis de Wes Anderson, anoche me repetí The Life Aquatic of Steve Zissou estrenada en el 2004 pero esta vez la ví en versión Criterion Collection con la única intención de encontrar qué hace que una peli de Anderson le pertenezca en estilo y apariencia; me dí cuenta que su estilo ha madurado con el paso de los años, el perfecto ejercicio y la experiencia de su ópera prima (Bottle Rocket de 1996, Rushmore de 1998 y The Royal Tenembaums de 2001).

A continuación, y basado en esta peli, enumero lo que para mi es el estilo de Wes Anderson, no en orden de importancia ya que cada punto es sinérgico y la ausencia de cualquiera de ellos afectaría el producto final.

Hay algo que define las pelis de Anderson (que se mantiene incluso en The Darjeeling Limited de 2007 y Fantastic Mr. Fox de 2009) y es la inclusión de Bill Murray como su actor fetiche. Kumar Pallana había estado en sus tres pelis anteriores pero se ausentó en esta y en Fantastic Mr. Fox; Owen Wilson se ausentó en Rushmore al igual que su hermano Luke Wilson; Angelica Houston sólo aparece desde The Royal Tenembaums aunque sea ya una parte importante del equipo. Bill Murray por el contrario no aparece en la versión original de Bottle Rocket de 1994 ni en su reprodución en largometraje dos años después pero a partir de Rushmore se hace parte importante del equipo (creo que si se hubieran conocido para el primer proyecto de Bottle Rocket igual hubiera sido amor a primera vista entre ellos y hubiera participado sin dudarlo. Me arriesgo a decir que si eso hubiera pasado de pronto el papel de James Caan hubiera tambaleado un poco). Y es que Bill Murray no sólo actua en las pelis de Anderson, él es un bastión importante que resuelve tomas, es propositivo en argumentos, improvisa de la forma correcta para el proyecto y se desenvuelve en el contexto como pez en el agua 🙂 Bill Murray es un caballero que mantiene un ambiente feliz y cómodo para todos.

Ya habíamos tocado el tema de Bill Murray en Broken Flowers de Jim Jarmusch y su forma característica de repetirse, de sus excelentes repertorios cuando encuentra el perfecto guión y/o el ambiente adecuado. En esta peli Murray interpreta un documentalista acabado egocéntrico, pretencioso que trata de reinventarse porque se está perdiendo en su baja autoestima. La presentación de su obra más reciente lo dejó sin su mejor amigo Esteban du Plantier interpretado por Seymour Cassiel y esto lo involucra en la búsqueda de un tiburón tigre con la firme y poco científica intención de aniquilarlo, así sea el único de su especie. La peli se trata entonces de la filmación de este documental y de esa forma se sigue mostrando todas las calidades de Wes Anderson como realizador.

El siguiente punto que me gustaría analizar es la música que ha estado a cargo de  Mark Mothersbaugh, líder de la banda Devo que conformó en los 70’s con su hermano Robert. Mothersbaugh ha colaborado desde siempre y hasta este, su último proyecto con el equipo. Es un hombre bastante recorrido en el campo de la composición, su gran aporte a las pelis es el perfecto conocimiento del gusto de Anderson, caracterizado por melodías festivas con instrumentos de tono alto, algo barrocas con el uso de un clavicordio para Rushmore, definitivamente sofisticadas y clásicas para The Royal Tenembaums y muy pero muy sencillas y básicas para The Life Aquatic of Steve Zissou, muchas de estas tonadas son respaldadas por mini Casios que dan la sensación midi de un juego de video, un poco más ligero y dinámico que el género de sus antecesoras. Al final la peli tiene una caracterización de aventura y para las escenas de acción se usaron trombones, orquestaciones bajas, profundas, entregando un halo de suspenso al proyecto. Esta peli tiene otra gran característica a nivel musical y es la presencia de Seu Jorge quién interpreta a Pelé Dos-Santos, en la peli uno más de la tripulación, en la realización, el encargado de la interpretación de la banda sonora, un repertorio de muchas canciones de David Bowie cantadas en portugués con una profunda melancolía y tan sólo una guitarra acústica para su interpretación, que dan la sensación de una misma tonada durante toda la peli. Ahora bien, si se le suman el par de canciones originales del mismo David Bowie, el caastañeteo de Paco de Lucía, un par de tonadas de Sven Libaek y las creaciones de Mothersbaugh, al final, el resultado es una gran banda sonora.

Algunas características son más evidentes que otras, al final, unas se perciben como condimentos del plato gracias a su perfecta armonía con el resto del producto. Por ejemplo, es una característica desde siempre el constante uso de la fuente tipográfica Futura para relacionar temas de los protagonistas (así como sutiles diferencias de fuente para los antagónicos), una ambientación con colores saturados evocando sensaciones de los 70’s o una sensación surrealista del mundo basado en ilustraciones de su hermano Eric Chase Anderson, gran responsable del diseño del entorno; en The Royal Tenembaums se hizo evidente en el estudio de Richie Tenembaum pues tenía caricaturas de su papá como mural de sus paredes. En esta peli el presupuesto le permitió ilustrar el interior de un barco y volverlo el set de grabación permitiendo unas secuencias de cámara sencillamente geniales y con una sensación de continuidad fantástica.

Es realmente divertido descubrir qué hace diferentes las pelis de Anderson, podríamos continuar con comunicación de cámaras de bruscos paneos en vez de corte de planos, acercamientos que gracias al grano de la película ensucian el cuadro, acucioso sentido por el más mínimo detalle como el caso particular de los títeres de la peli sutilmente irreales o la diferencia sustancial en cada uno de los gorros de la tripulación (unos tienen pompones, otros no, unos tienen semáforos bordados, otros son atuendos religiosos de musulmanes ortodoxos) o algo tan sencillo como la ayuda para escribir la obra con alguno de sus amigos de una manera sencilla y fabulezca (antes los hermanos Wilson, en esta ocación con Noah Baumbach). Pero lo que no se nos puede escapar es que lo que verdaderamente hace especial cada una de estas pelis es el ímpetu, la frescura, el entusiasmo, la fantástica perspectiva del mundo, de este niño de cuarenta años.

Ya para finalizar, quiero destacar la espléndida y sobresaliente caracterización de Willem Dafoe como Klaus “Klausy” Daimler un conmovedor alemán, leal a su líder Steve Zissou que lo aprecia casi como padre y lo secunda incluso en sus errores, un personaje tan enternecedor como humano que logra robarnos más de un par de sonrisas, de nuevo, de una forma muy sofisticada y elegante. Un aplauso para el resto del reparto que se enfrascaron en esta aventura Andersiana y que parece estarían felices de repetir en otra oportunidad: Cate Blanchet, Michael Gambon, Noah Taylor y Jeff Goldblum.

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