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The Irishman

Para nadie es un secreto que el problema de Martin Scorsese con los audiovisuales contemporáneos no tiene nada que ver con la TV o sus productos por si mismos; en varias ocasiones lo hemos visto dirigir y producir este tipo de piezas, generalmente, asociado a HBO que muy congruente a su leyenda es otra cosa; y no son pocas tampoco, desde Vynil y Boardwalk Empire hasta una cantidad innumerable de documentales de todo tipo dirigidos a este medio. No es ni siquiera lo comercial su tema directo con Marvel Studios y su comparación con parques temáticos, es precisamente que Disney volvió esa sub-subcategoría de la serie B (cómic-superhéroe) en un acto panfletario que los pueda beneficiar en sus negocios transversalmente, negando la naturaleza misma del arte del cinema para compartir experiencias, generar empatías o deconstruir perfiles psicológicos. Una relación que él mismo define de humano a humano.

No quiero alargar mucho esta introducción porque mi objetivo no es volver esta entrada un foco de lo que hace o no Buena Vista International, así que mejor avancemos.

Quiero pensar que es tan abierto a esta discusión que incluso fue motor de la preproducción del Joker que terminó atrayendo a Robert De Niro y dándole luz verde a la dupla Todd Phillips/Joaquin Phoenix pero luego un proyecto más llamativo, más de lo suyo, como The Irishman, empezó a copar la totalidad de su atención hasta que abandonó el barco. Entrelíneas pareciera que estaba muy interesado en el perfil del villano que ya tenía Warner Bros. -y que supuestamente lo habría desarrollado en un prototipo Todd Phillips– para dirigirlo y traer a Leonardo DiCaprio como protagonista -sabiendo de antemano que Phillips tenía desarrollada la idea exclusivamente para Joaquin Phoenix-. Creo que en la pelea, el maestro perdió interés por el proyecto pero dejó asociado a De Niro, una gran agitación que terminó funcionándole de maravilla a la producción, a la peli misma y, ojo al dato, dejó enclavada a Emma Tillinger Koskoff que produjo Joker y le permitió usar el resto del equipo de The Irishman para terminar la grabación.

Scorsese tiene una excusa para hacer una pieza audiovisual. Sea una peli, un corto, un episodio de una serie, un documental. El tema obviamente es importante, dará la forma del contenido, la dirección de arte, la fotografía, la iluminación, todo lo estético y todo lo de fondo. Esta afirmación es tan ambigua que se ajustaría a cualquier director de cine incluso si pudiéramos reunir y resumir tipologías en los temas que Scorsese ha venido acumulando con el paso de su carrera. Sin embargo, algo que me fascina de él, en todas sus piezas, es su capacidad pedagógica. Es un maestro. Cada obra en su portafolio es una Masterclass de narrativa; audiovisual, textual o rítmica. Son cadentes, son distintas, han venido evolucionando con el paso del tiempo y han tomado una lógica y una «manniere» muy de su personalidad pero no necesariamente se ha estancado o se ha vuelto iconoclasta como podría ser la tentación y tendencia.

Su profundo conocimiento del Nuovo Cinema Italiano -esclarecido en varios documentales que le conozco sobre encuadres, narración y estética- definió su rúbrica a principios de los 70’s.
Amigos y amigas, estamos hablando de una leyenda andante que ya por 1974 había desarrollado clásicos instantáneos como Mean Streets y Taxi Driver. De los 80’s a mediados de los 90’s podría uno decir que cada uno encuentra sus favoritos «martinianos» (o «scorsesianos» como prefieran) -los míos sin lugar a dudas Goodfellas, Cape Fear y The Age of Innocence-, algunos alegarán que su esencia está en su genial pedacito en New York Stories o una y cada una de las nominadas que perdió el duelo final en la irresponsable época de Los Oscar que lo marginó de su(s) correspondiente(s) distinción(es). No importa. Descubrir cuál es la preferida de cada uno y definirla como la mejor del portafolio del realizador es un acto futil y sin sentido. Lo importante es que se le reconoció como Cinema de Autor, el suyo, y el de varios de sus colegas contemporáneos… Casi me atrevo a decir que fue la época dorada del cine.

¿Y qué de su estilo reconocemos en The Irishman?
(Que finalmente es nuestro centro de discusión)

Me atrevo a decir que su declaración fue tan contundente (la de Buena Vista) que lo primero para poderla afirmar y más llamativo, al fin y al cabo, fue traer a su guardia pretoriana en cabeza de Joe Pesci y Robert De Niro; en el marco meramente de la historia se necesitaba una tercera pieza que terminó siendo Al Pacino convencido por De Niro -discrepo que el ideal hubiera sido él, ya hablaremos de eso-. Después vendrían los centuriones; los optios, Rodrigo Prieto que ha venido trabajando con el maestro desde hace ya tres proyectos atrás (The Wolf of Wall Street, Silence y ahora The Irishman), un viejo conocido para las partituras con Robbie Robertson y Emma Tillinger Koskoff para completar el resto de la producción; y si me lo permiten, diría que no existiría Martin Scorsese sin su pilus prior centurion: Thelma Schoonmaker, la dama detrás de su ingenio, capaz de desenredarlo y de ordenarlo para presentarlo.

Esa es su firma.
Un ejercito conocido organizado y bien dispuesto.

Se quejan que Scorsese se volvió loco con Netflix y sus tres horas veintinueve minutos porque es demasiado para una peli pero se olvidan de Silence (2 horas 41 minutos), The Wolf of Wall Street (3 horas), The Aviator (2 horas 50 minutos), Gangs of New York (2 horas 47 minutos) o Casino (2 horas 58 minutos) ¿O es que sólo se nos hace excesivo esos 29 minutos por fuera del promedio? Scorsese está más del lado de Ettore Sottsass, aquel que fundó el Memphis Milano y que diseñó la esencia de los años 80’s llena de colores y texturas; un rococó que tenía como lema que «con menos hay aburrimiento» en claro contraste con el minimalismo de la Bauhaus. Después del paso de los años -y cada vez más, por lo mismo, estoy más seguro de eso- el adulto mayor está con menos tapujos en la boca, su interés no es callarse nada, por el contrario tratar de decirlo todo y casi que al mismo tiempo. Scorsese no es diferente (por eso Thelma Schoonmaker es una pieza esencial para la cordura de su narración), dispone su ejercito y los colores su verborrea de las mafias ¿Cuál en este caso? La de los camioneros de todo Estados Unidos y así una gran pieza para disfrutar y analizar.

Ahora bien, Al Pacino suena muy bien en las marquesinas de la pieza pero no cuadra su Jimmy Hoffa en su desempeño. Sus gritos, sus movimientos, todo su rol se refiere y se hace muy cercano a Tony Montana, no estoy comparándolo con el Jimmy Hoffa de Jack Nicholson -no sé cuál sea mejor- pero todo parecería más coherente si Stephen Graham y Al Pacino hubieran intercambiaddo papeles; si querían darle más protagonismo hubieran podido tranquilamente hacer más énfasis en esta relación con Tony Pro, una rivalidad entre Detroit y Florida; igual Pacino hubiera podido asumir su posición con gallardía así como loable fue la actitud de Anna Paquin en un modesto pero protagónico personaje o el mismísimo Joe Pesci que creo hizo el papel de su carrera, sobrio, pausado, implacable, sereno, letal. No me saco la idea de que embelezados con la figura de Pacino se les olvidó alguien que hubiera funcionado mucho mejor, y en honor a los viejos buenos tiempos: Ray Liotta.

Aparte de éste que personalmente considero el único descache, y ya finalizando la entrada, no sólo para The Irishman sino para cualquier peli de Scorsese hay que prepararse bien, hay que haber dormido bien, comido bien y no haber tomado mucha agua, hay que estar alerta para todo el aluvión que se viene encima y sentarse a disfrutar sus tres horas veintinueve minutos. Tres cosas me llamaron la atención a primer golpe de vista y que están intrínsecamente relacionadas con las declaraciones de Scorsese (1) Martin Scorsese no está en contra de la tecnología, la ciencia y los desarrollos dentro del cine, filmó su peli en digital y con un despliegue de efectos especiales loquísimo para contar la historia de tres personajes durante treinta años de historia con los mismos actores, es decir, no es Christopher Nolan evangelizador del formato iMAX sino casi que es Richard Linklater y su perspicacia experimental (2) así como Linklater creo que valida otros estilos de narración cinematográfica actuales, ingeniosos y originales -no sé si me siguen pero hay muestras perceptibles de muchos autores- e.g. Wes Anderson (cuando enumera las pistolas, cuando nombra las muertes y su ficha técnica), Quentin Tarantino (con su caprichosa oda a la sangre y el «gore») seguramente cuando la revise pueda encontrar otros pero, lo que intento decir es que Scorsese armó un gremio tácito de realizadores en frente a nuestras narices (3) la más intrigante de todas, a la altura del minuto 30 de la tercera hora (2:30hrs), De Niro mira a la cámara; quedé perplejo -me alegré de tener Netflix porque podía devolverme a revisar a ver si había sido yo o qué-; repetí el minuto y sí miró a cámara, con la boca abierta continué viendo y ¡Juepuerca! Otra vez, De Niro miró a cámara por segunda vez y a la altura del minuto 33 un poco más evidente volvió a mirar; en este juego de validar técnicas y sus realizadores ¿Quién le habla a la cámara y rompe la cuarta pared? Generalmente, se hace en comedias de grandes genios como Mel Brooks o los Monty Phyton tal vez Woody Allen y de pronto un poco más serio Michael Haneke o los muchos intentos de Terry Gilliam de consumar su Quixote, no recuerdo que lo haya hecho antes ¿The Departed tal vez? ¿Bringing Out the Dead? Pudiera ser The Last Temptation of Christ pero ¿Por Qué lo haría Scorsese justo en The Irishman? Sólo se me ocurren conjeturas como que el guiño es hacia el público, nos quiere de aliados en su campaña porque seguro no tiene que ver con la validación de Deadpool (*)

* Estoy viendo el documental The Irishman In Conversation y sí, parece ser un error de De Niro y una indulgencia tanto de Scorsese como de Prieto donde sobrevive la esencia de la escena por encima del error. Y es que explican que todo el tema del CGI de ILM, para volverlos más jóvenes o más viejos, requería una concentración absurda, ya que había dos cámaras por cada actor para los efectos además de las “narrativas”; hay un chiste en el docu donde están Pesci y Scorsese hablando y Pesci dice que todo el mundo le daba órdenes de no mirar la cámara, no mires la cámara, no mires la cámara, ¡Cuál puta cámara! -respondía-, en mi época sólo había dos cámaras y ya.

Haciendo relación al CGI de ILM en el docu, Scorsese dice que hay una situación de alivio para él en cuanto no tiene que tener un actor para cuando el personaje tiene 30 años, otro para cuando tiene 50 y otro para cuando tiene 80 años, no tiene que explicar la escena, la línea, la intención, el primer actor ya lo sabe y además es un actor de primera categoría que es cambiar de moldear su eje histriónico para lograrlo. Ahora bien, a muchos actores les puede gustar el reto o no, pero es un reto. Es un personaje en sus 30’s, en sus 50’s y en sus 80’s, tienen pegadas unas marcas en la ropa y casi como en teatro tienen que darlo a entender con voz, con expresión corporal, con talento. El CGI es el nuevo maquillaje se pueden ahorrar horas y horas de maquillaje, se va a perder ese romanticismo que también tenían las pelis con efectos de «stop motion», pero va a haber una consistencia tanto del personaje como de sus rasgos a lo largo de la peli que va a ser un gran aporte de esta tecnología de ahora en adelante… Lo de las cámaras, ya se revisará… Forget ’bout it!

Nota personal: ¿Recuerdan mi juego con Richard Nixon en este blog? Al final de la entrada de The Butler está la definición «colección de interpretaciones de Richard Nixon; un personaje histórico pero shakespeariano y vil ala Richard III que se considera deforme y sensible al desprecio de su pueblo». A partir de allí se pueden ver esas interpretaciones recolectadas aquí. Hace rato no lo jugaba, tal vez porque con el paso del tiempo, Nixon ya no es un referente tan claro y se ha perdido interés en su figura a medida que Vietnam y el asesinato de JFK se va quedando olvidado. Incluso en Watchmen el presidente es Robert Redford, Nixon apenas pasa nombrado. En The Irishman, vuelve a parpadear la imagen de un Nixon, no como Richard Nixon sino el Presidente Nixon, y su responsable Jeff DeHart, prácticamente un desconocido pero si aparentemente un comediante imitador. Divertido. No sólo porque aparece en sólo dos instantes muy fugaces sino porque además lo hace de una manera muy sutil lo cual le aporta mucha gracia y agudeza al impostor 😉

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Joker

Por fin podemos volver a abrir los ojos al universo completo de YouTube, Twitter, Instagram (y para los que siguen usándolo, Facebook). Por fin, está al alcance de nuestras salas de cine la peli más esperada de este año, sin lugar a dudas, para bien o para mal.

Esta reseña creo está libre de contenido revelador importante, así que tranquilidad que la idea es discutir sin tener que estropear la experiencia de otros.

Lo primero que quisiera decir es que durante todo este proceso de concepción, el más elegante de todos fue el señor Todd Phillips que se comportó como un verdadero «gentleman» y a quien desde mi anonimato le mando un fuerte aplauso y todo mi respeto; su finura para detallar el diario vivir del rodaje, la forma de interactuar con los más ansiosos, su forma muy distinguida de batallar en Venecia peleándose codo a codo con pesos pesados del cine independiente como Roman Polanski, Pablo Larraín, Steven Soderbergh, Noah Baumbach, Hirokazu Koreeda (ganador regente de Cannes), Atom Egoyan, para luego, salir campeón con su León de Oro y refortalecido a un estreno mundial.

Su frase el día del estreno: “Finalmente. Es ahora su peli“.
Le bajó al frenesí de la cuenta regresiva, los «teasers», los «trailers», los cortos, las entrevistas y ya. Una última publicación, un fotograma y silencio absoluto. Está en nosotros interpretarla.

Ahí está la esencia de esta pieza. Nos puede gustar o la podemos detestar (quién ¿? No sé. Es posible) pero lo importante es que no es una historieta más, no es una peli de superhéroes y ya, no llega al culmen del asunto con una invasión de extraterrestres extravagantes, no hay distinción de razas y superrazas, ni tiene una batalla épica de dos pueblos legendarios terrestres o espaciales; eso si es una historia exquisita dentro del Universo Creativo (no cinemático) de DC Comics/Warner Brothers, es por sobre todo un cómic de un drama humano, de un ser humano quebrado. Así su director y guionista trate a toda costa de negarlo.

Tal vez, lo pretencioso de Phillips no sea lanzarnos esa frase de cajón («no es mi pieza, es su arte») porque dentro de su aseveración hay algo de inseguridad genuina, su primer referente va a ser un mostro como Christopher Nolan -a mi parecer, nunca lo pudimos discutir porque nunca me animé a hacer una reseña completa de La Trilogía; sin embargo, los vacíos del Universo de Nolan se llenaban fácilmente con la exposición y la explotación de cada elemento de la producción, llegando a una tercera experiencia casi mediocre en todo sentido-. Entonces, lo realmente presuntuoso en Phillips es afirmar que no es una peli de género (o subgénero, como quieran). El Joker pertenece a un universo, a una realidad donde existe un hombre llamado Bruce Wayne, hijo de Thomas y Marta Wayne, asesinados en un callejón de mala muerte en Gotham y en una sociedad corrupta y putrefacta. Además es demente, impetuoso, visceral, perturbado y con una carcajada siniestra. Podemos estar de acuerdo que no se parece en nada a cualquier otro cómic de Marvel o su Universo Cinemático pero su eje narrativo, por el contrario, enlaza obras maestras de autores sinnúmero sobre este peculiar personaje. Negarlos es tratar de llevarse el crédito de todos ellos.

De acuerdo, hay un cómic de Brian Azzarello y Lee Bermejo que toman al Joker como antihéroe durante el noventa por ciento de la trama que no tiene nada que ver con esta pieza. Otro con gran protagonismo del Joker es Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth de Grant Morrison y Dave McKean pero de nuevo sin relación a este arco de origen. Las fundaciones del personaje de Phillips y su compañero de guión, Scott Silver, pudieran ir más de la mano de referencias cinematográficas que de viñetas. Pero no se puede tapar el sol con las manos, vamos a encontrar relación en las líneas de The Dark Knight de Frank Miller, y sobre todo en las de The Killing Joke de Alan Moore (o las ya referidas de Azzarello y Morrison) pero igual lo haremos con el Joker de Nolan porque al igual que en la versión del oriundo de Nueva York, ambas producciones estudiaron los cómix con un total respeto y vehemencia.

Uno de los grandes aportes de este par de artistas, Nolan y Phillips, se intersecta en esa misma definición del héroe en una cruda realidad, con la ventaja que Joker se permitió la licencia de una clasificación más adulta para su audiencia. Directamente significando más violencia gráfica, más líneas de contenido complejo y referencias audiovisuales más maduras/grotescas. Más «jokerianas».

Arthur Fleck es un personaje completamente anónimo en Gotham. No existe. Un ser indefenso, humillado, quebrado, un don nadie, un payaso. Su realidad obviamente desentona con la de Los Wayne por la naturaleza del contraste de la salvaje desigualdad en la que se cocina la ciudad pero lo realmente bonito de esta peli es que al centrar un eje narrativo en un personaje antagónico los demás personajes no pueden ser aún más malos, la solución más natural es que no hay persona(jes) totalmente malos o buenos, es bueno, encontrar la esencia del ser humano en cada uno de ellos porque finalmente son reflejo de lo que somos todo el resto de nosotros como su sociedad. Y así sus notas de delirio (no de reflexión) no son las de Azzarello, son más cercanas a las de Travis Bickle en Taxi Driver de Scorsese; una nobleza desencajada que termina siendo oprimida y violentada para después tomar desquite y fuertes represalias; una relación pasivo-agresiva típica de un sicópata. Sus sueños de ser comediante y alcanzar reconocimiento mediante una figura pública, si hacen parte del espectáculo televisivo de Miller en el Dark Knight pero lejos, muy lejos, si nos fijamos en las coincidencias con Rupert Pupkin de The King of Comedy también de Scorsese (que hace poco liberaron del catálogo de Netflix). Y finalmente, la esencia de la historia no está en las viñetas de Moore, la erupción del desvalido, la efervescencia de la neurosis y su proyección en una turbamulta enardecida son pilares de la crítica de Network de Sidney Lumet.

Es un homenaje a Nolan, a Hans Zimmer y a Wally Pfister desde las esquinas y de igual a igual con Lawrence Sher de director de fotografía (desde The Hangover) y con las partituras de Hildur Guðnadóttir, la chica islandesa que nos cautivó en Arrival y The Revenant.

Que si me gustó el desempeño de Joaquin Phoenix como Joker ¿? Mucho. Tanto como el trabajo de Frances Conroy, Robert De Niro y Brett Cullen más bajos en protagonismo pero con destellos de genialidad en la misma realidad y tanto me gustó el trabajo de Phoenix que cambié mi disfraz de este año y quiero intentar hacerle un homenaje en octubre. Que si me pareció este Joker mejor que el de Nolan ¿? Se tornará bizantina y no creo que tenga sentido particularmente esa discusión, acalorada, mucho, entretenida, si, pero a lo que debemos llegar es que ni podemos juzgar a quien abrió el camino (Cesar Romero), a quien le devolvió el estatu dramático (Jack Nicholson), al que nos enamoró (Heath Ledger) y que el verdadero descache es Jared Leto con un Joker vacío, simple e inofensivo. Ridículo en todo sentido.

¡Véanla en cine!
Vale mucho la pena.

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The Little Shop of Horrors

En 1986 me ví con mi papá en cine, un musical súper extraño con Rick Moranis, Ellen Greene y Steve Martin sobre una planta carnívora que crecía desproporcionadamente en una pequeña tiendita, sino estoy mal en Brooklyn. Se alimentaba de humanos y entre más crecía sus canciones ricas en soul y rythm & blues se hacían más interesantes y divertidas.

Tenía poco menos de diez años cuando me la vi y refrescó la infancia que venía retorciéndose con The Hunger y Cat People. Unos años más tarde me enteré que esa peli de 1986 era una versión de otra realizada en 1960 y es recordada como una de los primeros trabajos de Jack Nicholson que interpretaba al desquiciado odontólogo. No pude más que llenarme de ansiedad e intriga por esa rara pieza, si la de de 1986 fue fascinante -volví a verla recientemente y es maravillosamente entretenida- la de 1960 debía ser una locura. Después me enteré que la pieza musical era un éxito en Broadway con innumerables ediciones y presentaciones. La traigo a colación por el pequeño ciclo que armamos de la vida en los objetos inanimados.

Gracias a la programación de Cinemax -sobre todo de Max Prime– logré ver las dos versiones. Y la verdad, fue un poquito decepcionante que la pieza en blanco y negro, de 1960 dirigida por Roger Corman, fuera tan errática, con tantos vacíos en la trama y en la actuación. Sin embargo, hay que entender que igual era de bajo presupuesto, que aunque no podemos afirmar que sea un completo grindhouse si fue una de las tantas pelis que rotaron los norteamericanos en los autocinemas y no se tenía por lo tanto altos estándares por cumplir. Respeto mucho las versiones originales porque es esa primera idea la que causa impacto, en un momento específico de la historia sobre todo porque es posible que mediante modernismos y ciertas florituras, los reenlatados nos parezcan de mejor calidad pero al final pueden ser simplemente trucos y espejismos que con el paso de los años caemos en la cuenta que fueron simples ejercicios de la moda, pasajeros y efímeros. Repito, logré ver las dos versiones hace poco, y la cinta de 1986, dirigida nada más y nada menos que por Frank Oz, es un clásico espectacular basado en una idea grandiosa de Charles B. Griffith y vuelta musical gracias a la composición de Howard Ashman. La pieza de 1960 es un requerimiento para los amantes del cine aunque su calidad no sea la más grandiosa.

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The Wolfman

The Wolfman es otra de esas pelis que me vi y tenía atrasada la entrada. Así será. La verdad lo único destacable de la peli son un par de efectos y Emily Blunt (¿cómo le hace esta mujer para salir tan bonita en pantalla?¿Cómo es que no me había dado cuenta de ella antes?).

Efectivamente, The Wolfman ganó Oscar por mejor maquillaje y pare de contar. Una cinta que no tuvo mucho revuelo en taquilla y, que como a mí, se le olvida fácil. No hay mucha propuesta en la historia la verdad me parece mucho más interesante Wolf de Mike Nichols con Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer en 1994. En esta, ubicada en la antigua Inglaterra un hombre es mordido e “infectado” por un hombre lobo que a la postre significaría su maldición y decadencia. Predecible, lenta y una historia sin un giro narrativo que valga la pena.

Aún no entiendo porqué Benicio del Toro estaba tan interesado en producirla, no entiendo cómo pudo actuarla y menos aún como logró convencer a la Blunt, a Anthony Hopkins y a Hugo Weaving para entrar al proyecto. De Danny Elfman habíamos dicho que si bien los proyectos que hace Tim Burton ya no son tan buenos, cuando el compositor se sale de su equipo para hacer proyectos con otra gente logra hacer aún peores.

Un descalabro de Hollywood que no vale la pena ni el intento.

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One Flew Over the Cuckoo’s Nest

Hablando de clásicos, uno que quería ver desde hacía mucho tiempo era One Flew Over the Cuckoo’s Nest de Milos Forman en 1975. Por varias razones siendo la principal la alusión de varias producciones a su trama, a sus escenas ícono y a sus personajes. Estaba un poco cansado de no poder entender completamente los chistes o las referencias. Obvio, sabía que Forman había sido ganador del Oscar pero me animó y al mismo tiempo me intrigó también saber que arrasó en los Oscar con cinco premios (mejor actor principal, mejor actriz principal, mejor director, mejor película, mejor guión adaptado) y cuatro nominaciones (mejor actor de reparto, mejor cinematografía, mejor montaje, mejor música original) además de también arrasar en los Globo de Oro y los BAFTA’s casi en las mismas categorías.

A parte de cualquier situación destacada y maravillosa de esta peli, me pareció muy divertido encontrar tantas caras familiares tan jóvenes desde el mismo Jack Nicholson y Louise Fletcher hasta Brad Dourif, Christopher Lloyd y por supuesto Danny DeVito en una de las mejores actuaciones que le he visto jamás.

La historia está basada en la novela del mismo nombre de Ken Kesey en la que se relata la vida de un recluso que se hace pasar por loco, lograr un confinamiento de menor seguridad para luego poderse escapar más tranquilamente. La peli nos trae no sólo la asombrosa historia de R.P. McMurphy, este atolondrado recluso, sino la tierna historia de sus compañeros de pabellón: Martini, Taber, Harding, Billy Bibbit y el Jefe Bromden. Curiosamente, Forman pasó muchas penurias con sus protagonistas pues quería a Burt Reynolds para su papel principal y en el papel de la la enfermera Ratched declinaron su opción Anne Bancroft, Colleen Dewhurst, Geraldine Page, Ellen Burstyn, Jane Fonda, Shirley MacLaine y Angela Lansbury.

Como la mayoría de pelis de Forman, son dramas acompañados de buenos diálogos y cámaras clásicas. No son de todo mi gusto porque el ritmo es bien diferente al que me he ido acostumbrando y en la cinematografía toca hacer la misma acotación donde la costumbre y la tendencia definen temporalmente una peli. Esta es una peli clásica imperdible y para los que no conozcan la novela o no sepan cómo se desenvuelve la trama, es muy conmovedora las historias secundarias apoyando el protagonismo de Nicholson.

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The Departed

The Deaprted no es sólo una gran peli, es una peli que realmente demuestra la grandeza de varias personalidades. Tal vez no sea la mejor peli de Scorsese pero si es una pieza de arte y le mereció su primer Oscar de La Academia como mejor director; una grandiosa y conmovedora banda sonora a cargo del veterano Howard Shore; una gran peli para Leonardo DiCaprio que al igual que su majestuoso compañero Jack Nicholson fueron excluídos hasta de las nominaciones de ese año; un montaje impecable, grotesco, carnal que le valió un Oscar a su eterna compañera Thelma Schoonmaker; una gran fotografía, llena de pequeños y armoniosos detalles en las cámaras a cargo de Michael Ballhaus; y, en general, una excelente historia adaptada por William Monahan que también le valió otro Oscar.

Entonces, en resumen, mejor director, mejor película, mejor montaje, la mejor actuación de DiCaprio después de Shutter Island y con la versatilidad de un Nicholson al interpretar un mafioso realmente diferente a los que había armado Scorsese en todo su paradigma: Un clásico instantáneo lleno de detalles hermosos, divertidos, coloridos, empáticos.

Mucha gente puede quejarse de lo sanguinaria que puede llegar a convertirse la peli, para mi es la caída libre de un historia violenta llena de muchos matices que naturalmente desenlaza en más violencia pero de cierta forma armónica. Creo que el detalle que paga la peli es el desarrollo del personaje de Nicholson hasta el punto en que entra completamente ensangrentado a escena, como si no hubiera pasado nada, da sus líneas, sale de escena pidiendo un trapero y en off un valde. ¿Quién realmente puede afirmar que locas torturas estaba haciendo antes, a quién y por qué? La verdad no importa era un monstruo y quedó demostrado.

Tal vez lo único malo es que me la vi anoche en Warner Channel y el exceso de propagandas o el corte de los créditos finales no me hizo sentir muy cómodo que digamos.

Nota personal: No sólo DiCaprio y Nocholson actúan bien en esta peli, sería muy injusto afirmarlo de esa forma, debe haber un equipo acompañando estas actuaciones para que esto suceda de esa forma: Martin Sheen, Matt Damon, Mark Wahlberg, Vera Farmiga, Ray Winstone y sobre todo Alec Baldwin que en tres apariciones que hizo demostró que no sólo es el rey de la comedia puede tener matices de genialidad a nivel dramático

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It’s Complicated

Hay que ser justo con mi discurso en este blog y con la peli misma, qué bueno es ver una peli dirigida por el mismo escritor. Sin embargo Nancy Meyers no es la directora de las pelis que a mi me gustan. No me pareció chévere The Holiday en el 2006, ni Something’s Gotta Give en el 2003, ni tampoco What Women Want en el 2000. Es bien loco creo que me las he visto todas incluso The Parent Trap en 1998 cuando la pequeña y pecosa Lindsay Lohan se duplica en su actuación para confabularse con su hermana gemela y reunir a su papá, Dennis Quaid, con su mamá, Natasha Richardson.

Meyers me parece una feminista con un basto poder en Hollywood cada vez pisa más fuerte y sus repartos son cada vez más increíbles o me van a decir que no es extraño Mel Gibson con Helen Hunt o Jack Nicholson, Diane Keaton, Frances McDormand, Amanda Peet y hasta Keanu Reeves o Jack Black, Cameron Diaz, Kate Winslet y Jude Law, corríjanme por favor pero creo que he nombrado nueve premios de La Academia. Además sus historias podrán ser romanticonas y feministas pero muy en alto queda su posición de género sin ser superficial o politiquera.

Hoy fuí a regañadientes a ver esta peli y me hubiera aburrido mucho si no hubiera estado Alec Baldwin, para mi superior en muchos sentidos al coronado rey de la comedia Steve Carell; Meryl Streep una señora actriz creíble e increíble, una camaleona, el gran fenómeno de Hollywood desde que tengo memoria, este año fue nominada por Julie & Julia en los Oscar pero la hubieran podido nominar tranquilamente por su desempeño en It’s Complicated; qué buenas cámaras y qué buena fotografía (John Toll), qué buena música (obvio presente uno de los grandes como lo es Hans Zimmer) y también obvio que buena dirección.

Me divertí mucho y creo que seguiré yendo a ver estas pelis a regañadientes porque siempre es bueno sorprenderse con una buena pieza de cine bien elaborada. Meyers no es mi favorita pero se mantiene independiente y siendo justos hasta connotaciones de cine de autor podemos evidenciar en cada una de sus pelis; un estilo propio de narración, thrillers de autosuperación y un mensaje feminista serían sus mayores características.

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