Andy Nyman, Auteur, Brit, Drama, Exploitation, Folk, Indie, Internet, Jeremy Dyson, Miguel Vaca, Movie, Suspense, Terror, Thriller, Vacacion, World

Ghost Stories

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Hay varios puntos positivos de ver hoy en día The Graham Norton Show en vez de The Tonight Show Starring Jimmy Fallon. Generalmente, siempre grababa los dos y de esa forma me quedaba fácil adelantar las partes que no me llamaban la atención; resultó ser que la sección de los grupos musicales, en su presentación final, empezó aburrirme mucho en el show de Jimmy mientras veía casi todas las de Graham; al final terminé adelantando todo el material de Jimmy y ahora sólo veo Graham -aunque si extraño las pocas veces que llevaban un comediante a hacer «stand-up»-.

En fin, lo bueno de ver The Graham Norton Show en Film and Arts es que curiosamente nunca son nuevos. Son programas de archivo con un retraso de tres meses, en el mejor de los casos, pero a veces incluso de uno o dos años atrás. El problema con el show de Jimmy es que es muy reciente; sus novedades son realmente novedades; no encuentra uno un libro, una canción o una peli porque todas son de último golpe de voz. Todo está en boga y aparecerá en unas semanas, en unos meses o al final de la estación.

Bueno pues me acabo de ver dos cosas gracias al show de Graham. Lo primero es el episodio con Dwayne Johnson y Naomie Harris ¡promocionando Rampage! Es decir, estamos hablando de aproximadamente abril del año pasado y Roger Daltrey promocionando su disco de soul con la canción “As Long As I Have You“… Bien atrás.

Lo interesante no fue Rampage -aunque estuvieron divertidos La Roca & Naomie-, ni tampoco la excelente presentación de Daltrey como leyenda del «rock’n roll». Lo verdaderamente interesante fue escuchar a Martin Freeman, también invitado esa noche, promocionando su pieza: Ghost Stories

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Y adivinen, fue fácil hacer hoy mismo la reseña porque fue refácil encontrarla en internet. Ya pasó su explotación comercial y ahora es accesible en algún rincón de la nube que si les interesa seguro la encontrarán.

Ghost Stories es una peli de terror y me llamó mucho la atención que estuviera basada en una obra de teatro. Hasta donde yo se, apenas en Colombia estamos incursionando en el «stand-up»; ahora bien, mis experiencias en el teatro son bastante limitadas y de base griega: o comedia o drama. Las tablas y yo no vamos muy bien, por eso cuando hay una parada del Festival Iberoamericano trato de ir a algo diferente y, generalmente, termino viendo payasos y danza contemporánea que me fascinan. ¿Pero terror? Eso si es nuevo. Recuerdo grandes momentos de intensidad que le ponen los pelos de punta al espectador pero realmente una obra para asustar y en teatro nunca se me pasó por la cabeza.

Pues bien, esta obra estrenada en 2010 en Liverpool, escrita y dirigida también por Jeremy Dyson y Andy Nyman, tuvo una recepción excelente y extendió su éxito hasta 2015 y 2016 con una gira mundial hasta Australia: Después el dúo decidió hacer la peli. Andy Nyman actúa como un parasicólogo que expone al público presente tres entrevistas, con tres personajes y frente a sus ojos se recrean las escenas relatadas. Estas tres historias son las de un celador, un joven conductor y un empresario que espera su primogénito.

No conozco los resultados de la obra pero la peli es increíble. La tensión es «hitchcockiana» en cada relato, abierto hasta cierto punto; nos lleva a una elegante forma de narrar terror en cine. La fotografía va aportando pistas delicadísimas y la frase de Martin Freeman: “…¿por qué será que siempre la última llave es la que siempre nos ayuda a abrir todo?…” casi que rompiendo la cuarta pared, nos afirma que las tres historias se alinearán en algún momento y con su llave, la última historia, algo disparará el final del argumento.

Pienso que las formas de hacer terror son generalmente muy elegantes y no tanto las de hacer horror. Ambos subgéneros han sido explotados por maestros e incluso galardonados por su genialidad. Sin embargo, hay más destreza en tensionar a un espectador para después asustarlo (base del terror) que hacerlo vomitar por algo grotesco en la pantalla (base del horror) y después asustarlo -perdón por mi definición bien simplista del terror versus el horror pero creo que nos cae como anillo al dedo-. Nada más, detallen la escena de la cuna donde el personaje de Freeman está petrificado, “todo lo importante de la escena“, en una cinta de horror, está en segundo plano, borroso, mientras el primer plano (como toda la peli) es el protagonista. Increíble.

Ahora, es la primera vez que siento escucharme decir que una peli me llevara a una función pero ¡cómo quisiera haber visto esa obra de teatro!

Esta pieza, sin embargo, no sería nada sin las increíbles actuaciones de Alex Lawther joven talento que reconocemos desde The End of the F***ing World, Paul Whitehouse y Martin Freeman; este último par haciendo cosas fuera de su zona de confort, e.g. Whitehouse es un reconocido comediante británico, sí reconocido por su tinte amargo en sus personajes pero nada comparado a este drama o Freeman que generalmente hace de bonachón o compinche bonachón de un héroe bonachón y aquí es un ser despreciable y hasta repulsivo. Los tres dejan sus vísceras en sus desempeños y cada sentimiento aflora por sus poros, lo que nos invita a empatizar con ellos y su tragedia.

De nuevo, échenle mucho ojo a la fotografía de Ole Bratt Birkeland.

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Nota personal: El capítulo de Graham Norton debe ser incluso más viejo porque la peli de Freeman se estrenó en 2017

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The Man Who Killed Don Quixote

Para los amantes de Terry Gilliam y que vimos ‘su documental’ Lost in La Mancha (en realidad, es un documental sobre su arte, dirigido por Keith Fulton y Louis Pepe) estamos congraciados con este mágico proyecto de Don Quijote en las manos del Maestro. Es una L.O.C.U.R.A. que un proyecto cinematográfico haya tenido tantos tropiezos y tantísimas complicaciones -y que sin embargo no sea colombiano, todo el cine colombiano es quijotesco- haya salido adelante y haya visto la luz. El tema ha obsesionado al realizador y ha hecho innumerables intentos por sacar adelante, según su visión, el largo y siempre termina descalabrado.

Esta vez, 2018, Terry Gilliam termina su pieza y lanza The Man Who Killed Don Quixote.
Keith Fulton y Louis Pepe publicarán un documental -aún en producción-, ya no en la frustración de la realización, sino en la culminación del sueño con el alcance completo llamado He Dreams of Giants.

Y si.
Este maestro que tanto adoramos. Este viejo sinvergüenza que se negó a ser estadinense por última vez. Y que en su divertido ingenio se congració con el equipo entero de la Monty Python, para ser el realizador de un par de sus largometrajes, este genio empedernido quisiera pensar que sacó adelante su visión pero que todavía sigue en la búsqueda de su Quijote ideal. Y es que esta búsqueda será infinita, por muy bien que lo haya colaborado Jonathan Pryce, su Caballero de La Mancha siempre fue Jean Rochefort, y como un alma en pena, quiero pensar también que seguirá investigando, que será su caso sin resolver y que por lo mismo estaremos dispuestos a ver más Quijotes y más documentales quijotescos sobre el tema.

¿No es acaso Qohen Leth (Christoph Waltz) en The Zero Theorem El Quijote del Futuro?
No lo es igualmente

¿The Imaginarium of Doctor Parnassus un juego de Quijotes con el Doctor Parnassus (Christopher Plummer) a la cabeza, seguido obviamente de Tom Waits, Jude Law, Johnny Depp, Colin Farrell y Heath Ledger?

¿No es su obra más hermosa, The Adventures of Baron Munchausen, una oda completa al Hidalgo?

¿Y el resto? ¿The Fisher King, Twelve Monkeys, Fear and Loathing in Las Vegas? ¿Tideland? ¿Con una pequeña protagonista embelesada con este almíbar del que estamos hablando?

Ya sabíamos que la pieza era un autorretrato y que Toby significaba Terry pero hoy gracias al paso de los años, sucedieron más actualizaciones desde el primer intento de Toby/Terry de sacar adelante este proyecto e.g. Jean Rochefort descansa en paz y cambia por Jonathan Pryce, Vanessa Paradis por Joana Ribeiro y Johnny Depp por Adam Driver. Todos O-Ka salvo Driver que lo siento incómodo y sobreactuado en el papel… Yo hubiera, personalmente, preferido seguir con Depp.

Don Quijote ad portas de la desaparición de las historias de caballería de la Edad Media, es el último de esos grandes héroes, el último cid, el ultimun campeador. Pero está viejo, su psique juega con su fortuna y su físico con su orgullo. Aunque es la definición del idealista, altruista, desinteresado, caballeroso lo es por antonomasia también del iluso, soñador, el lunático y sobresaltado. A parte de la magnitud de su obra y de su ingenio, no veo cómo mejor definir a Terry Gilliam, ese hombre que soñó en gigantes cuando todos veíamos molinos de viento.

La peli, The Man Who Killed Don Quixote, es particularmente buena, divertida, llena de figuras literarias tratando de emular al Manco de Lepanto, y creo que logra ofrecer un cándido escenario donde todas estas locuras puedan conjugarse en nuestra época. ¿Es Terry Gilliam el último de los directores quijotescos en esta época de CGI? Ciertamente, no. Christopher Nolan pareciera ser más esbelto, más diestro, más dispuesto a dar la pelea y hasta más cauto. Pero si Nolan es El Mio Cid, seguramente, sin lugar a dudas, Terry Gilliam es el Último Quijote de La Mancha.

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Biopic, Documentary, Epochal, Hollywood, Indie, Internet, Joe Berlinger, Miguel Vaca, Movie, Netflix, Vacacion

Conversations with a Killer versus Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile

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En la época donde se prefesó que la tele iba a matar al cine y sus realizadores, una realidad es que el lenguaje dramático, narrativo y estético de los documentales se ha desarrollado mejor con el auge de las piezas audiovisuales en los portales de distribución casera como Netflix, Amazon, HuLu o incluso OnDirecTV. Los nuevos directores tienen una oportunidad más clara porque para hacer un documental se necesita menos presupuesto y no se requiere una estrella para acertar un gran golpe, ya no de taquilla sino de opinión; y pues claro, es un gana-gana porque al final el portal de audiovisuales lo que requiere o necesita es tener un portafolio de respaldo para contrarrestar la competencia.

Esto en el juego trae mucho talento nuevo. En este caso particular, un veterano como Joe Berlinger quien se dispone a armar un documental sobre Ted Bundy, recibe (y maneja) tanto material que se le vuelve una serie en NetflixConversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes– y, finalmente, imagino enamorado del proyecto busca el financiamiento y producción de un largo –Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile-. Es decir, hace toda la tarea de producción desde la investigación hasta la puesta en marcha de una pieza argumental.

Cuando el tema es interesante los documentales me atraen mucho porque siento que la investigación detrás la hace un periodista; confío en lo presentado, entonces busco al final algo que dilucide la verdad sobre el planteamiento; podría ser algo altruista en busca de la verdad pero también tiene que ver con el morbo del detalle concluyente. Eso tiene Conversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes. Eso y una edición con un sistema visual muy atractivo, un montaje siniestro y dislocado, una narración de algo retorcido y enajenado. Por ejemplo, cuántas veces hemos criticado los cómix de Superman o WonderWoman cuando se cambian de ropa y se ponen gafas y las personas no los identifican, en este relato, miles de veces cuentan que el presunto inculpado llevaba esto o aquello, que estaba peinado de cierta forma o que con foto en mano no encontraban a Theodore Robert Bundy ¿? ¡Cómo puede ser posible! Y sin embargo, sólo segundos después nos muestran, fotos, retratos hablados y hasta imágenes de archivo de épocas diferentes en zonas geográficas súper diferentes y el mancito cambia; ¡cambia un resto! Hay incluso un plano con todas las fotos y pues no es que hayan pasado veinte años, en un lapso de no más de cinco años -la historia empieza realmente con el arco dramático al final de los 70’s y ya en los 80’s ya estaba encarcelado y condenado en Florida-. En una época sin internet, sin estudios de ADN, sin máquinas facsímiles incluso la comunicación de estado a estado era apoteósica.

Bundy, a parte de lo que pudo recolectar Stephen Michaud, no dió nunca luces de lo que realmente pasaba por su mente, en forma casi de estrategia porque pareciese que se aprovechaba de esta situación -y casi pone en jaque el juicio por lo mismo-, esa falta de comunicación le permitía ir de estado a estado y realizar sus fechorías.

En cuanto al argumental, tanta información del documental se pierde si no se hila debidamente, ¿quién es esta? ¿Por qué se movió de aquí allá? ¿En qué año fue? En fin, este formato tiene unos límites claros y uno de ellos es que, naturalmente, un espectador no tiene las herramientas de una tableta para parar, adelantar o atrasar pedazos de la historia, supuestamente, el provecho se hace de una sola ingesta y por lo tanto la atención va de una hora y media a dos horas, máximo tres horas en alguna peli de Scorsese. No hay mucho tiempo para detallar cada situación y el editor (Josh Schaeffer) se vuelve mago para volver un material de 20 horas de grabación lineal a algo inteligible de seis horas y después empezar a peluquiarlo con estilo para obtener estos formatos. Allí se pierde mucho. Hay conceptos como la toma de muestras odontológicas hechas a Bundy en la cárcel que en el formato de largometraje quedan como un vacío legal pero en el documental se advierte que hay una orden, que hay un paso de resistencia por parte del implicado y después un estado de sarcasmo y docilidad inusitado.

La cinematografía de Adam Stone (documental) me parece que se explaya y se aprovecha en su formato, se hace rica y valiosa; la cinematografía de Brandon Trost (argumental) se torna más restringida, más tímida y no necesariamente complementaria con el tema, no es mala, pero palidece en comparación. Ambas musicalizaciones (Justin Melland, Marco Beltrami, Dennis Smith) tienen los mismos paradigmas pero se desarrollan bien cada una en su campo.

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Me encantó el reparto escogido por Neely Eisenstein. Desde Lily Collins como Elizabeth hasta James Hetfield como el oficial que primero lo detiene! -un guiño a que el director Joe Berlinger les ayudó a Metallica en Some Kind of Monster y This Monster Lives-. Zac Efron en sí mimsmo es un tema delicado en la pieza. No lo hace mal. Está perfectamente adaptado y su personificación es alusinante, un gran trabajo que se le debe reconer al joven talento de 32 años; Efron es un trabajo en proceso, repito cuadra perfectamente con la edad de Bundy y con su físico, se nota que lo estudió y fue muy respetuoso para seguir sus pasos, sus muletillas alguno de sus gestos, los tonos de su voz son más que acertados; el problema es que el personaje es más fuerte de lo que físicamente puede agarrar; en el documental se hacen evidentes los cambios de humor del protagonista, los cambios de tono en un mismo relato, que van desde la seriedad a la carcajada pero hay varias carcajadas, las risotadas frente a las cámaras de la prensa y las risas en frente de Michaud; justo esos cambios de personificación tiene que hacerlos un actor con más desarrollo y experiencia, claramente DiCaprio nos enamora frecuentemente con esas demostraciones o Javier Bardem o Josh Brolin o incluso Brad Pitt lo ha venido aprendiendo con el paso del tiempo y no es una sentencia en contra de Efron, que se nota hace un gran esfuerzo, pero incluso el recompuesto Haley Joel -I See Dead People- Osment recibe una llamada en su casa indefenso, reconoce la voz de Bundy, hay cambio de humor, tanto en postura como en tono; el mismo Osment frente a Lily Collins, lo inquiere por la misma llamada, su cuerpo titubea, se queda callado y después habla pero no es cualquier parlamento, se entiende acorralado. Efron repite su esfuerzo en The Paperboy de Lee Daniels, se esfuerza demasiado, pareciera que le falta disfrutar aún más el momento y se siente demasiado respetuso, hubiera podido aprender algo de la rebeldía de Matthew McConaughey o incluso relajarse un poco como cuando está con Seth Rogen en esas fantásticas comedias de Neighbors.

A diferencia de Ruth Bader Ginsburg, aquí uno no puede decir claramente qué pieza es mejor. El documetnal se complementa con el argumental y viceversa; la crónica adquiere un lenguaje propio pero se complementa con los diálogos, las caras de los personajes, las locaciones y una narración un poco más lineal del largometraje. Al igual que la serie de televisión la peli tiene cuatro actos y más o menos tienen los mismos finales cada uno: la presentación del personaje, su relación con Elizabeth y Molly, el juicio y su relación con Carole Anne y finalmente su confesión y desenlace. Sin embargo, el documental -sobre todo en su cuarto acto- se redefine alrededor de la persona de Ted Bundy y su psique. Su vileza versus su simpatía, su ingenio versus perversión, su carisma versus su obstinación, y finalmente, su impertinencia versus la animadversión que su personalidad generaba. En ese sentido creo que el argumental se queda corto y de nuevo, sin ser una responsabilidad directa de Zac Efron, si era su total competencia.

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Too Old to Die Young

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Bueno…
Hagamos una pausa del cine y revisemos series de la tele. Tengo tres propuestas para ver; una en el futuro, otra en el presente y la otra en el pasado.

Empecemos por el futuro; este año se estrenará la serie de televisión creada y dirigida por Nicolas Winding Refn, aquel director de La Trilogía Pusher, Bronson, Valhalla Rising, Drive, Only God Forgives. Su atractivo, emerge del nuevo cinema danés, pero distinto a Vinterberg, Genz, Madsen y Bier, Refn es mucho más oscuro, melodramático, ochentero y visceral.

A pesar de su traspié en The Neon Demon, creo que fue sencillamente eso, un tropezón y que esta serie puede ser su forma de salir adelante.

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Auteur, Den Danske Film, Exploitation, Gore, Indie, Internet, Lars von Trier, Miguel Vaca, Movie, Serie B, Storytelling, Suspense, Terror, Vacacion, World

The House That Jack Built

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La triste historia de Lars Von Trier es que, desde su metida de patas en Cannes de 2011, ahora parece un chiquillo, un pendejo, un culicagao, tratando de llamar la atención y no lo consigue.

Esta “Casa que construyó Jack” está muy lejos de sus obras en la década de los 90’s (Breaking the Waves, Idioterne) o los 2K’s (Dancer, Dogville, Antichrist) -que personalmente es mi época favorita-. Tal vez, si somos más precisos, Jack podría encajar muy bien con Manderlay; una extraña versión de Dogville reeditando esa maravillosa figura del escenario teatral «cuasi-becket-iano» pero con una historia forzada, de narrativa repetitiva, pobre y ciertamente nada especial; ese lapso del creador que repite sus pasos para poder tomar impulso y tratar de desenredar el nudo o de dar reversa para salir del callejón sin salida le funcionó en 2006 y dió a luz su bellísima Antichrist o incluso Melancholia; en 2018 esperamos no sea un paso en falso y en vez de controvertir por controvertir, de enlodarse en lo iconoclasta de su propio discurso, tengamos luces de algo más interesante de ver.

Jack es un arquitecto que ha empezado un proyecto de construir su propia residencia. Un proyecto que llama la atención en esta ocupación pues, en diseño, los intereses del autor a veces sólo se dan rienda suelta (1) cuando se está estudiando en la academia pero generalmente nunca se aprovechan esas oportunidades o (2) cuando alejados de los proyectos de la rutina laboral, se encuentra un espacio y presupuesto para dedicarse a un proyecto personal.

Este es un planteamiento bien bonito para la metáfora de su génesis como asesino en serie. La metáfora toma giros, se extiende y se va desarrollando pero con el error que el ritmo se va perdiendo, la emoción de tener a Bruno Ganz como narrador en «off» se diluye y los demás artistas conforman un mosaico -como su casa- bastante grotesco y no en el buen sentido.

Es raro ver ese lado maniqueista católico apostólico en el realizador. Me tomó por sorpresa y de la nada. Sin estructuración. Sin desarrollo. Sin fundamento. Como peli, lo mejor es el marca de la casita -hablando de cine y lo más rescatable es un comentario de diseño-. En serio, la locomotora del cine danés pasó y lo arrolló a Lars: !Pobrecito¡

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Oscar, 91st Academy Awards

por Diego Taborda

por Diego Taborda

Un año más, una ceremonia más.
No obstante, este año no logré tener lista la entrada en la noche misma de los premios, ni siquiera un mes después, principalmente porque no me había visto ni el diez por ciento de las piezas concursantes este año -en un balance formal, James Sofía se había visto más pelis que yo en todo el año-; entonces con calma logré tener el reporte tres meses larguitos después pero más vale tarde que nunca.

Los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood no tuvieron anfitrión y esa fue la novedad de la noche. Se suponía que Kevin Hart iba a presentarlos pero a mitad de la semana de su nombramiento, aparecieron unos trinos tardíos de hacía un par de años atrás con un tono homofóbico, trinos que a la postre pusieron entre la espada y la pared a La Academia e, imagino, le pidieron que renunciara como si fuera idea suya, de la manera más elegante posible para no hacer más ruido del necesario en estos tiempos de inclusión y #MeToo‘s. Entonces, al principio de la velada se subieron a la tarima Maya Rudolph, Tina Fey y Amy Poehler a salvar el barco. No fue ni lo más desastroso ni lo más audaz finalmente pero funcionó.

Este año hubo ocho nominadas a Best Motion Picture of the Year y la ganadora fue Green Book. La pelea estaba entre la Roma de Cuarón y esta extraña pieza de Peter Farrelly. Últimamente, La Academia se ha venido acostumbrando a congraciarse con dos piezas en las cuales se encuentran indecisos y casi que si una peli gana mejor director, se descalifica para su impulso final como mejor del año (o por lo menos así sucedió en 2016, 2017, con excepción en 2018 y vuelve a suceder este año).

Siempre digo que no necesariamente la que gana esta categoría es la mejor pero personalmente, al igual que el año pasado, otra vez estoy bastante de acuerdo. También afirmo que dentro de las nominadas está escondida realmente la mejor -el año pasado Three Billboards y Get Out, antes Fences, Arrival, Mad Max, Whiplash, Her, Nebraska, Beasts, Drive, Black Swan y así hasta llegar a District 9, que fue con la que empecé esa impresión; todas, o casi todas finalmente involucradas en las categorías de mejor guión-, este año mi favorita es The Favourite aunque Cold War y Isle of Dogs son igualmente fantásticas y hermosas.

  • BlacKkKlansman
  • Bohemian Rhapsody
  • Roma
  • A Star Is Born
  • Black Panther
  • Vice
  • The Favourite

Best Performance by an Actor in a Leading Role para Rami Malek por Bohemian Rhapsody. Sufrí mucho esta categoría. Sin quitarle merecimientos a Malek, que logró desarrollar un personaje complicado tanto por la producción como por lo que significaba popularmente, mis esperanzas estaban puestas en Viggo Mortensen, un mostro que está siendo castigado por La Academia o por el azar; pero por una o por la otra, el de sangre gaucha y fanático del Ciclón aún no ha sido merecedor de su estatuilla siendo ya varias nominaciones al hilo. Bradley Cooper lo hace sorpresivamente muy bien con la carga de haber estado atrás en cámaras y empezando el proyecto desde el guión; Christian Bale vuelve a transformarse salvajemente en otra pieza interesante de Adam McKay; y el ramillete lo cierra una excelente actuación de Willem Dafoe en una tristísima y, personalmente, mediocre pieza del niño-no-tan-prodigio Julian Schnabel.

  • Viggo Mortensen por Green Book
  • Bradley Cooper por A Star Is Born
  • Christian Bale por Vice
  • Willem Dafoe por At Eternity’s Gate

Best Performance by an Actress in a Leading Role para Olivia Colman por The Favourite. Debo reconocer que no soy un ferviente admirador de la británica, la he visto aparecer aquí y allá pero realmente me dejó sin aliento en Tyrannosaur donde recuerdo pensar que gran actriz y reconocer que así sea drama o comedia, un papel de tres líneas o protagonista, siempre con ella hay garantía de un gran desempeño. Al lado de Colman, codo-a-codo peleaba Lady Gaga con no más que un gran empuje popular esperando ser la gran sorpresa de la noche pero sobresaliendo apenas con su bello rostro en pantalla, su maquillaje súper sobrio y demostrando que es también actriz, no sólo del escenario; Yalitza Aparicio es más una anécdota y producto de este evento, su desempeño es tan bueno, sorprendente y conmovedor como el de cualquier actor natural, me encanta, pero no me termina de convencer que si no es por la plataforma de un director laureado de pronto su rol habría pasado desapercibido completamente, habrá que ver si se anima a seguir en esta carrera y, si lo hace, cuáles son sus decisiones y cuáles sus desempeños; Glenn Close es absolutamente increíble en este thriller de suspenso, dueña y señora de los diálogos se apropia a pulso de la pantalla y logra someter a nada más y nada menos que Jonathan Pryce en su duelo;
la quinta alternativa fue Melissa McCarthy en tal vez el único papel serio que recuerde de ella, serio no porque no pueda tener un desempeño de seriedad sino que sus espectros se dan en comedias y no son valorados en este tipo de premios, una aventura que sin duda seguirá explorando de seguir atreviéndose a trabajar en paralelo el drama con la comedia de su cónyuge Ben Falcone.

Esta categoría, al igual que la de actriz de reparto, supongo fueron las de mayor impulso por La Academia en la noche; querían revalidar la posición de la mujer con un conjunto sólido, fuerte y heterogéneo. Repito, no se si había cabida para Aparicio o si más bien por ponerla quitaron espacio para alguien más por ejemplo Joanna Kulig la chica polaca de Cold War, Saoirse Ronan o la misma Margot Robbie con desempeños ejemplares en Mary Queen of Scots y completamente desaireadas, en un acto grosero por parte de Hollywood. Pero, y lo más grave, en años atrás la competencia era feroz, ¿acaso este año no había absolutamente nadie más? ¿O La Academia quiso que no pusiéramos los ojos más allá? ¿Qué tal Nicole Kidman en Destroyer, Sissy Spacek en The Old Man & The Gun o Paula Beer y Saskia Rosendahl en Werk ohne Autor? O ¿Eva Melander en Gräns? ¿Y Meryl Streep? ¿Mary Poppins Returns, Mamma Mia, Here We Go Again??? El año que más lo necesitó Hollywood parece que por lo menos ella si hubiese bajado la guardia un poco.

  • Lady Gaga por A Star Is Born
  • Yalitza Aparicio por Roma
  • Glenn Close por The Wife
  • Melissa McCarthy por Can You Ever Forgive Me?

Best Performance by an Actor in a Supporting Role para Mahershala Ali por Green Book. Para mí era absolutamente necesario que el actor demostrara en una gran pieza lo que no pudo demostrar el año antepasado con Moonlight, gran desenvolvimiento, apropiación del personaje y un desarrollo calmo y delicado hasta el final de la pieza (aunque hubiera tranquilamente haberse nominado a mejor actor principal, Viggo de reparto con estatuilla y todos felices, ¿no?). Con las opciones, esta categoría se decidía en dos alternativas, el anteriormente nombrado Ali y Richard E. Grant con un trabajo completo y un personaje rico en facetas, explotado al máximo por el británico; el resto son relleno de esta categoría, el querido Sam Rockwell muy con la inercia del año pasado, Adam Driver un papel promedio con algo de dirección pero no mucho desarrollo y Sam Elliott, de los tres, con un poco más de chispas de genialidad pero que se consumen rápidamente en la oscuridad.

  • Richard E. Grant por Melissa McCarthy por Can You Ever Forgive Me?
  • Sam Rockwell por Vice
  • Adam Driver por BlacKkKlansman
  • Sam Elliott por A Star Is Born

Best Performance by an Actress in a Supporting Role para Regina King por If Beale Street Could Talk. No hay queja alguna para el reconocimiento de esta actriz; eso sí, nunca me hubiera imaginado que la esposa de Will Smith en Enemy of the State de Tony Scott iba algún día a ser nominada y menos ganadora de la preciada estatuilla de Hollywood; su actuación como la corista de Ray de Taylor Hackford dejó huella pero coincido completamente que este era su año y que este era su papel; una madre dulce, con pruebas complejas en su proyecto de vida pero con una fortaleza establecida por el amor de sus hijas sin límite. Muy bien por la actriz. La categoría tiene ferocidad en su duelo realmente con las chicas de The Favourite que son geniales en su complemento a la Colman; tanto Emma Stone como Rachel Weisz presentaron un desempeño formidable en la pieza de Lanthimos, los personajes eran fuera de serie, sí, pero este par de chicas nos llevaron del jolgorio a la humillación, de la sevicia al drama y de la insensatez a lo inesperado; Amy Adams al igual que Rockwell en Vice, no desentona pero no parece merecedora de algún tipo extraordinario de reconocimiento; Marina de Tavira me parece que tiene un reto más interesante que Aparicio y sin embargo modesto; repito, King gran merecedora del premio y dentro de su competición hubiera sido más divertido las dos favoritas y las dos reinas de Mary Queen of Scots.

Best Achievement in Directing para Alfonso Cuarón por Roma. Aquí es cuando empiezo a tener problemas con las elecciones; por un lado, la fuerza mexicana se merece tener el reconocimiento de una industria que ya es suya. México hace rato dejó de ser una minoría latina más en Hollywood, desde hace mucho tiempo pelea de tú-a-tú en su tierra, en Norteamérica, la calidad es innegable y la producción una locura. Tengo los mismos problemas de El Quinto Elemento o El Paciente Inglés, son tan hermosas que me repelen. Spike Lee estaba contento con su estatuilla por guión y no le hubiera importado ceder esta categoría también (afirma que hubo equivocación del empire en dirección y mejor producción del año porque no ganó en ninguna de las dos); me parece que si La Academia hubiese descartado lo obvio (Lee y Cuarón) se hubiera metido en un lío grandísimo tratando de descifrar cuál era mejor entre la contestaria labor de Adam McKay, la romántica y excelsa visión de Pawel Pawlikowski y la pintoresca pero genial realización de Yorgos Lanthimos. Serio, retador, contundente, consistente, rico, no me canso de decir que el griego no me ha dejado atrás traicionado en ninguna de sus obras; dudé de si volcándose hacia el habla inglesa su picardía iba a desaparecer en nuestro parroquialismo y afortunadamente no fue así.

  • Spike Lee por BlacKkKlansman
  • Adam McKay por Vice
  • Pawel Pawlikowski por Zimna wojna
  • Yorgos Lanthimos por The Favourite

  • Best Writing, Screenplay Written Directly for the Screen para Green Book. Creo que Nick Vallelonga, Brian Hayes Currie y Peter Farrelly hacen un gran y merecido trabajo. No tengo nada que agregar a felicitaciones por esta gran peli y esta gran historia. ¿Era suficiente para ganar esta categoría? A Roma y First Reformed definitivamente. Hubiera preferido ver a John Ajvide Lindqvist por Gräns y a Roman Coppola, Jason Schwartzman, Kunichi Nomura en mi reconciliación con Wes Anderson con Isle of Dogs. No obstante la pelea hubiera sido dura entre Adam McKay con su pieza incendiaria, inteligente, muy bien escrita y Deborah Davis y Tony McNamara por The Favourite, primera pieza en la que Lanthimos no está en ese equipo de escritura y, sin embargo, logró encontrar una historia ridículamente particular a cualquiera de su ingenio.

    Best Writing, Screenplay Based on Material Previously Produced or Published para Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Willmott y Spike Lee por BlacKkKlansman basado en la novela de Ron Stallworth. Un Spike Lee volviendo a las raíces de Do The Right Thing con un final que nos deja atónitos por la referencia a nuestra contemporaneidad y propia estupidez. No es la mejor pieza del maestro pero vale oro su estatuilla por todo el peso de su labor sin reconocimiento alguno. En esta categoría simplemente voy a nombrar el descache magnánimo de Los Hermanos Coen y su mustia, aunque también, tristísima y patética The Ballad of Buster Scruggs.

    • Eric Roth, Bradley Cooper y Will Fetters por A Star Is Born
    • Nicole Holofcener y Jeff Whitty por Can You Ever Forgive Me?
    • Barry Jenkins por If Beale Street Could Talk
    • Joel Coen y Ethan Coen por The Ballad of Buster Scruggs

    Best Achievement in Cinematography para Alfonso Cuarón por Roma. No sé si era la mejor para recibir esta estatuilla pero por lo menos si es súper merecida. La pieza, en general, no es de mi agrado; casi se volvió una pesadilla de cuatro o cinco intentos porque no es fácil de engancharse hasta que por fin la terminé de ver en Netflix y ahora cuando la veo referida en todas las categorías tengo una perspectiva aún más viciada pero puedo reconocer que a nivel de producción es impecable. También en blanco y negro, Lukasz Zal en Cold War nos muestra evolución de la Madre Patria Polonesa con una gran sensibilidad en el cuadro y su composición, rescata la belleza de lo crudo y lo rústico desde cuando el personaje de Joanna Kulig apenas era una chica campesina polaca hasta lo bohemio y refinado al convertirse en una gran «vedette» a completa usanza del término francés; una de las grandes injusticias de esta versión de Los Premios es la poca trascendencia que le imprimieron a Werk ohne Autor de Florian Henckel von Donnersmarck, un director fascinante que nos lleva del delirio de Das Leben der Anderen al completo aburrimiento con The Tourist pero que vuelve a una intrigante trama con la descripción del pensamiento artístico en la Posguerra Alemana, tanto de la Primera como de la Segunda Guerra Mundial; esta vez el alemán, recala en una nominación por la excelente fotografía de Caleb Deschanel y mejor peli extranjera pero son así de interesantes su música, su montaje, su dirección, el desempeño de su actor fetiche Sebastian Koch, en fin; Robbie Ryan aporta una nueva nominación para The Favourite, con un interesante juego de planos; Ryan entiende la dialéctica del director y de los guionistas y su picardía, sin ser algo extravagante (tipo encuadre de comix), llega a aportar sutileza, elegancia, lúdica para complementar la trama; finalmente, si hay algo hermoso y cuidado en A Star Is Born es la visión de Matthew Libatique para mostrar la belleza de Lady Gaga en cada toma y en cada expresión, esa es su función a lo largo de la pieza y lo logra a cabalidad.

    • Lukasz Zal por Cold War
    • Caleb Deschanel por Werk ohne Autor
    • Robbie Ryan por The Favourite
    • Matthew Libatique por A Star Is Born

    Best Achievement in Editing para John Ottman por Bohemian Rhapsody. No hay mucho que decir. Un gran montaje para una pieza entretenida y conmovedora; tal vez su único oponente haya sido Hank Corwin con el juego de tiempos de Vice pero ambas logran mantener la estructura; mentiras, he dicho mentiras, Barry Alexander Brown también hace un excelente trabajo en BlacKkKlansman, no es la mejor pieza del maestro, pero seguramente apoyado en un excelente guión técnico de Spike Lee, el dinamismo y la narrativa son muy buenas en esta pieza; Patrick J. Don Vito es el más clásico de los cinco en Green Book, se apoya en una buena cinematografía y destaca el desempeño de Mortensen; Yorgos Mavropsaridis extiende el juego, aporta oooootra nominación y permite sellar con broche de oro el montaje de The Favourite; aquí es cuando yo siempre empiezo a preguntarme, si La Academia reconoce la labor excelsa de una producción, no sólo en lo técnico (mejor montaje, mejor dirección de arte, mejor vestuario, mejor cinematografía) sino también las top5 (mejor actriz principal, mejores actrices de reparto, mejor guión), cuando alcanza la nominación a mejor director y mejor peli del año, ¿Cómo no se las lleva también? La respuesta para este año es que supuestamente las otras candidatas eran mejores pero viendo el resumen de la noche, unas definitivamente no estaban a la altura de la pieza de Lanthimos y las otras ganaron por un pelo de rana calva.

    • Barry Alexander Brown por BlacKkKlansman
    • Patrick J. Don Vito por Green Book
    • Hank Corwin por Vice
    • Yorgos Mavropsaridis por The Favourite

    Best Achievement in Production Design para Hannah Beachler y Jay Hart por el diseño de producción y la decoración del plató (respectivamente) en Black Panther. Es muy difícil ganarle a una megaproducción de Hollywood en esta categoría -es decir, fijo el próximo año va a estar nominada y será ganadora justificada Avengers: Endgame-. No hago comentarios sobre Mary Poppins Returns pues no la ví aún, pero hubo grandes competencias en la categoría con Nathan Crowley y Kathy Lucas en First Man, Fiona Crombie y Alice Felton por The Favourite e incluso Eugenio Caballero y Barbara Enriquez con Roma.

    • John Myhre y Gordon Sim por Mary Poppins Returns
    • Nathan Crowley y Kathy Lucas por First Man
    • Fiona Crombie y Alice Felton por The Favourite
    • Eugenio Caballero y Barbara Enriquez por Roma

    Best Achievement in Costume Design para Ruth E. Carter por Black Panther. Impresionante trabajo. Generalmente, esta categoría se da en piezas de época (como sus pares en la categoría) pero aquí la distancia es muy grande y desproporcionada; la producción se nota en el diseño de cada extra, de cada vestido principal y logran armonizar una muchedumbre orgánica así como un vestuario sobrio pero impactante para cada uno de sus personajes principales.

    • Sandy Powell por Mary Poppins Returns
    • Alexandra Byrne por Mary Queen of Scots
    • Mary Zophres por The Ballad of Buster Scruggs
    • Sandy Powell por The Favourite

    Best Achievement in Makeup and Hairstyling para Greg Cannom, Kate Biscoe y Patricia Dehaney por Vice. Este año en el ejercicio concienzudo de tomar cada una de las categorías y cada una de las nominadas (sólo me hizo falta Mary Poppins Returns) me topé con gratas sorpresas. La mayor de todas fue Björn Runge por The Wife pero digamos que estaba Glenn Close y Jonathan Pryce, había una alta probabilidad de que la viera. No obstante, si no hubiese sido por esta categoría no hubiera visto el gran trabajo de Ali Abbasi en Gräns. Decir algo es tirarse la peli, el maquillaje es impresionante pero es igualmente sutil; si no la han visto, les aseguro que el maquillaje es lo menos que recordarán y que la historia quedará dando vueltas en sus cabezas. Muy buena.

    • Jenny Shircore, Marc Pilcher y Jessica Brooks por Mary Queen of Scots
    • Göran Lundström y Pamela Goldammer por Gräns

    Best Foreign Language Film of the Year para Roma de Alfonso Cuarón (México). Ahora, he aquí, para mí, el robo de la noche. (1) El español no es una lengua extranjera en Estados Unidos o, mejor incluso, México hace parte ya de los países de Norteamérica, ¿por qué entonces empecinarse en seguir postulando pelis mexicanas en esta categoría? Esto aplica completamente también para las pelis canadienses así sean habladas en francés (2) ¿Es la mejor historia? Roma se enfrasca en los desenvolvimientos de las calamidades provistas a “Cleo” pero no se ve claramente un mensaje más allá de la pornomiseria. Sin duda la forma de enfocar una historia en la pobreza no tiene que ver sólo con esa ansiedad por mostrar desventura, desgracia, necesidad, penuria, falta de piedad; Capharnaüm ciertamente va al fondo del infierno y vuelve; Manbiki kazoku, la japonesa, tal vez, tenga esos «finales franceses» detestables, abiertos y sin sentido que más que albergar una posibilidad en el espectador de un desenlace alterno o despejado para otras variables, por el contrario, la sensación es de inconcluso, sin acabar y perezoso; sin embargo, esta pieza japonesa extrae de lo más esencial el sentido de familia, contrario a la sangre, la familia se crea alrededor de un valor clarísimo: el amparo, puede haber ropa, padre y madre, juguetes, y todos los caprichos materiales alrededor pero la sensación de pertenencia, a un techo o a un abrazo, sólo se logra con amor; Werk ohne Autor es diametralmente opuesta, curiosamente hay un rasgo familiar en la trama pero su enfoque es la exploración del sentido vital, qué nos hace ser lo que somos, qué podemos aportarle al mundo si estamos marginados, si estamos oprimidos, si no tenemos libertad de expresarnos, las respuestas están ahí, cerca, a la pasión, y seguirlas en la dirección que nos indican puede ser lo más revolucionario; entonces, cómo y porqué gana Roma es inexplicable.

    • Capharnaüm de Nadine Labaki (Líbano)
    • Manbiki kazoku de Hirokazu Koreeda (Japón)
    • Zimna wojna de Pawel Pawlikowski (Polonia)
    • Werk ohne Autor de Florian Henckel von Donnersmarck (Alemania)

    Best Animated Feature Film of the Year para Spider-Man: Into the Spider-Verse de Marvel y dirigida por Bob Persichetti y Peter Ramsey . Me encanta la vuelta de Wes Anderson con esas historias fantásticas, de heroísmo naïf y de tribulaciones acordes a la escala misma de la historia, esa sencillez tan drmaática que roba y quiebra el corazón con su ternura; me encanta la segunda versión de Los Increíbles con un protagonismo centrado en “Elastigirl” y donde el lado antagónico es una teoría de conspiración en contra de los queridos bienhechores; así mismo la segunda parte de Ralph me encantó y me quebró con esa relación padre-hija con “Vanellope“; toda esta categoría me encantó -aunque la japonesa me fue imposible verla o descargarla- pero sorpresivamente para mi gusto y mis posición, la de Marvel es imponentemente asombrosa.

    • Incredibles 2
    • Isle of Dogs
    • Mirai no Mirai
    • Ralph Breaks the Internet

    Best Documentary Feature para Free Solo dirigida por Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi; una peli aterradora si uno sufre de vértigo; impresionante la capacidad de Alex Honnold de trepar esas paredes sin ninguna ayuda o respaldo (de ahí el nombre “free solo” que es la característica de esta forma de escalar) y más aún escalar El Capitan que es un monstruo de casi un kilómetro de alto, ubicado en Yosemite. De esta categoría me vi también RBG, la historia de Ruth Bader Ginsburg dirigida por Betsy West y Julie Cohen que en mi opinión es mucho más interesante.

    • Hale County This Morning, This Evening de RaMell Ross
    • Kinder des Kalifats de Talal Derki
    • Minding the Gap de Bing Liu
    • RBG de Betsy West y Julie Cohen

    La velada, finalmente, sin tanto adorno y chiste no requerido fue sobria y directa. Algo que apreciamos como espectadores y que de lo cual no tengo memoria de haber experimentado antes.

    De todo lo visto, me quedo con Isle of Dogs (primera princesa), Gräns (virreina) y The Favourite (como absoluta ganadora).

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