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Bond 25

kinopoisk.ru

Estaba seguro que no iba «abrir la boca» para emitir un sólo comentario alrededor de lo que pudiera ser muy divertido en una Bond 25 si Rami Malek es el anunciado villano.

Por la cabeza sólo se me pasó un personaje con algo de frenesí, angustia y errático, muy humano pero ojalá también pudiera ser todo eso con algo de deformidad física (que apenas fue elegantemente sugerida en Casino Royale con Mads Mikklesen y sus lágrimas de sangre o definitiva y prefectamente en Skyfall con Javier Bardem cuando se quita su prótesis facial); lo que quiero decir es que por mucho que estuve gritando de emoción cuando anunciaron que Sam Mendes repetía detrás de cámaras después de Skyfall, que el título de la pieza iba a ser SPECTRE y que Blofeld iba a ser Christoph Waltz, la decepción no hubiera podido ser más pareja a esa primera euforia.

SPECTRE no es que haya sido un desatino absoluto; me imagino que cuando se revisa en estos días Quantum of Solace no es tampoco tan, tannnnn mala, pero es que su precedente era Casino Royale, que fácilmente puede estar en el Top 3 de cualquier fanático de Bond. A SPECTRE le pasó lo mismo, con Skyfall que es una peli de vendimia pura, donde el mito se recoge en una sola pieza excepcional; uno agradecía que Craig hubiera repetido, la línea de drama se hubiera mantenido con Neal Purvis y Robert Wade, y que el maestro Sam Mendes reforzara ese encanto perdido en la infame de Marc Foster.

Sin embargo, no fue Mendes, no fue el equipo reiterante de Purvis, Wade y John Logan (recientemente añadido en Skyfall ), ni tampoco Waltz o Craig. En fútbol, uno puede perder y ganar (o empatar) pero se habla de cómo se logra ese resultado; para nadie es un secreto que soy delirante hincha del Liverpool, un equipo que juega el todo por el todo, le apuesta todo al rojo, en un cincuenta-cincuenta donde puede perder o ganar, no juega a defenderse y por lo tanto sus partidos son una montaña rusa de emociones; a uno no le importa si perdió 3-0 contra el Barcelona, lo que nos importa es que dominamos todo el partido, a la mitad del segundo tiempo íbamos perdiendo uno-cero y el equipo bufaba como un toro tratando de enterrar su estocada; no pudimos y nos hicieron el segundo; no renunciamos y nos sorprendió ese maldito tiro libre de 30 metros; y, sin embargo, seguimos combativos tanto que nos taparon la doble de Firmino y Salah que el vertical devolvió con ese doloroso sonido metálico. SPECTRE se relajó y dejó que la historia la avasallara; Blofeld estuvo bien y la historia estuvo bien pero hubo demasiada indulgencia que perdonar; para mi el pecado mayor fue la explosión determinante sobre Blofeld, esperé poder perdonar todo y ver al austriaco quemado, deforme, casi calvo y con una marca horrorosa en la mitad de la cara y nos salen con esto:

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En serio, el maquillaje en la sutil quemadura de Sean Bean siendo el 006 de Goldeneye lo supera grandemente.

Hoy vuelvo a gritar de emoción, euforia y frenesí.
Revisaba IMDb y me topé que el director de Bond 25 es Cary Joji Fukunaga, fuerza gráfica demoledora en True Detective, creador de The Alienist, Beasts of No Nation y Maniac, que además pertenecerá a un reestructurado equipo de escritura al lado de Purvis y Wade, y otra leyenda andante, Scott Z. Burns, la mente detrás Side Effects, Contagion, The Informant! (dirigidas por Steven Soderbergh) y de Ultimatum cerrando la fantástica trilogía Jason Bourne.

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Dice IMDb que el rumor es que regresan a los orígenes; que es muy posible que el arco histórico tenga relación con Dr. No. Por mi lado, quiero ver un partido abierto en pantalla, atacando todo el tiempo, dispuestos a ganar el encuentro hasta el último minuto y ojalá disfrutando un excelente desempeño de Malek con media cara deformada y un brazo cibernético.

Me encanta la referencia de Gert Fröbe en Goldfinger:

Bond: Do you expect me to talk?
Goldfinger: No, Mr. Bond, I expect you to die!

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Diamante y los cortos del BAFTA

25/03/2014 2 comments

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Una de las sesiones que no me quería perder era la muestra de los cortometrajes que concursaron en los BAFTA de 2013, tanto en las categorías animadas como de «carne-y-hueso».

Las piezas que finalmente trajeron al festival fueron:

The Curse de Fyzal Boulifa
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La dramática y cruda historia de una mujer llamada Fatine que experimenta el matoneo de unos niños que la acusan de prostituta, en su camino a casa a través del desierto.

Good Night de Muriel d’Ansembourg

Una historia interesante que se pierde en sus propios planteamientos. No mucho más que agregar y de pronto si bastante por olvidar.

Tumult de Johnny Barrington

Simplemente, el mejor corto. Con un paraíso agreste envuelto en las aventuras guerreras de tres vikingos, se nos hace un giro sorpresivo cuando aceptamos las valquirias y el Valhalla de su fe así como un bus lleno de escoceses sorprendidos por estos pintorescos aborígenes.

Swimmer de Lynne Ramsay

En la noche de los BAFTA, la talentosa Lynne Ramsay ganó la categoría con su Swimmer; aunque la pieza no fue presentada este año en el FICBAQ, la traemos como ñapa aquí en el blog.

A nivel de cortos animados la lista es más corta pero no menos interesante:

I’m Fine Thanks de Eamonn O’Neill

Una tragicomedia de venganza narrada perfectamente en primera persona y con un montaje muy divertido.

The Making of Longbird de Will Anderson

Aunque no encontramos la versión completa, la ganadora de la categoría verdaderamente es una joya.

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Diamante

Nuestro primer largometraje en el FICBAQ 2014 fue Diamante del realizador argentino Emiliano Grieco. Una peli primitivista, costumbrista y contemplativa sobre la historia de un niño llamado Ezequiel que prefiere quedarse a pasar el día con Miguel, un amigo de su abuelo, que ir a la escuela. Grieco concursa con esta pieza en la categoría mejor peli de Iberoamérica.

No queda claro, igual, si Diamante es un argumental –como creíamos que era– o un documental como afirma IMDb, el caso es que como uno o como el otro no logra un buen promedio; como argumental es una historia linda sobre el entorno campesino y como el amor por el campo y sus actividades es confundida por las nuevas generaciones hasta el punto de convertirse en holgazanes; como documental esa contemplación a través de los ojos de un niño demuestra una profunda vulnerabilidad del ambiente combinado con una violencia innata de las especies por sobrevivir.

El problema es que como argumental, Diamante por tantas y tan excesivas tomas sobre el entorno, pierde el ritmo narrativo al igual que el interés del espectador que se abandona muy temprano en los planteamientos de la historia; por su lado, como documental hay una dinámica interesante pero los personajes parecen tan libreteados que se siente falso –además que el comentario del ritmo también aplica para este formato–; la cinta no es pésima, el objetivo crítico de volcar nuestra atención hacia la tranquilidad del campo, lejos de la polución tecnológica a la que estamos expuestos día a día, es válido e interesante, simplemente, la mayoría de las veces es mucho mejor hacer un gran cortometraje –o mediometraje– que un mediocre o incluso pésimo largometraje.

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August: Osage County

19/02/2014 4 comments

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Podríamos decir muchas cosas de esta pieza pero deberíamos empezar por el principio ¿qué sabemos realmente de August: Osage County antes de ir a verla en cines?

A menos que hayamos visto The Company Men, su director John Wells parecerá un completo desconocido; de pronto no lo mismo con sus productores Grant Heslov, George Clooney y ambos hermanos Weinstein; también sabemos que actúan Julia Roberts, Abigail Breslin, Ewan McGregor, Meryl Streep, Sam Shepard, Chris Cooper, Margo Martindale, Juliette Lewis, Dermot Mulroney, Julianne Nicholson y Benedict Cumberbatch; aunque en realidad lo que sabemos es que actúan Julia Roberts y Meryl Streep por sus nominaciones como mejor actriz de reparto y mejor actriz principal, respectivamente, en los Oscar de este año, el resto de actores puede ser una revisión del afiche, una ojeada a su ficha técnica en IMDb o simplemente el conteo de personalidades que van apareciendo sucesivamente en la historia.

August: Osage County está descrita dentro de una casa en el medio oeste norteamericano, en un condado escondido dentro de Oklahoma, en los días más calurosos del verano de agosto. En esa casa vive la recién viuda Violet Weston que es anfitriona en el funeral de su esposo de sus tres hijas, con sus respectivas familias, al igual que de la familia de su hermana. En una clara dinámica de relaciones disfuncionales, Violet se comporta como una leona celosa y vil en la manada atacando sin cesar a sus invitados, en gran medida, gracias al coctel de antidepresivos que se viene automedicando –el resto la herencia de su madre–. Con un gran despliegue de drama, en parte, por estar basado en la obra de Tracy Letts, la pieza se desenvuelve con grandes actuaciones de todo su reparto hasta entrar en terribles grietas del pasado que boicotean a todos los personajes de la historia.

La cinta así podría parecer una excelente opción para disfrutar en cine pero realmente August: Osage County aunque no podríamos decir que es una gran decepción si tiene su desencanto y no necesariamente es tan sobresaliente; refleja un poco su situación en la vísperas de las ceremonias y debería sentirse tranquila ya con sus numerosas nominaciones.

Meryl Streep es una gran actriz y Julia Roberts no se queda atrás; en esta pieza, Roberts se desenvuelve muy bien respondiéndole los retos histriónicos a Streep, en una constante batalla, tanto así que, personalmente, siento que las nominaciones están equivocadas y deberían estar invertidas y Julia Roberts con su gran desempeño es mucho más que su colega en pantalla. Los personajes están bien desarrollados y son fuertes en caracterización pero la situación es aburrida y no lleva a ningún lado. Siendo muy parecidas en situación, Festen de Thomas Vinterberg es mucho más rica en tensiones y ritmo. August: Osage County apenas es un buen promedio de la industria.

Escape from Tomorrow

26/11/2013 2 comments

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Edward D. Wood Jr. murió en 1978 y su última peli según IMDb fue ‘Necromania’: A Tale of Weird Love! bajo el seudónimo de Don Miller en 1971. Si alguien pensó que con eso dábamos fin a su estilo de hacer cine estaba muy equivocado y seguro no ha visto Escape from Tomorrow de Randy Moore.

Escape from Tomorrow es la historia del último día de vacaciones de una familia promedio en Disneylandia donde todo se empieza a desbaratar desde el primer momento en que Jim, el padre de familia interpertado por Roy Abramsohn, es informado que ha sido despedido de su trabajo. La serie de eventos que desencadenaría este hecho, aparecen como una venganza del parque contra ellos por no ser categóricamente felices. La hija menor (Katelynn Rodriguez) parece ser la víctima de todos los juegos; el hijo (Jack Dalton) se enfrascaría en un rol edípico vengativo con su padre; Jim descuidaría a cada miembro de su familia persiguiendo un par de francesitas menores de edad; y Emily, su esposa (Elena Schuber) desconfiaría de su matrimonio encegueciéndose por los celos.

Moore filmó esta pieza dentro de las locaciones de Disneylandia y Epcot Center sin permiso de Disney, sin equipos de iluminación o equipos mínimos de producción. Dando una cifra ridícula de presupuesto de 650 mil dólares netos para su realización total. Fue presentada en Sundance este año y se volvió un fenómeno porque todo el mundo empezó a hablar de ella con la necesidad de verla a cómo diera lugar porque se pensaba que Disney la iba a vetar enérgicamente de acuerdo a su obrar súper agresivo en protección de su identidad de marca.

Para lograr las tomas, el equipo de producción, tenía que vigilar la hora, la calidad de la iluminación del sol y por supuesto su posición; Moore tomaría decisiones ala Ed Wood de arriesgarse a filmar 12 veces o menos por toma para asegurar material pero después, como explica al New York Times, se sentiría más cómodo realizando tomas nocturnas donde la posproducción no se iba a ver tan afectada; además resolvería filmar en blanco y negro para lograr cuadrar mejor la iluminación de todas las tomas así como los montajes y los posteriores efectos especiales.

Finalmente, Moore se llevó toda la producción a Corea del Sur para evitar que se filtrara cualquier rumor a Disney sobre la filmación en sus locaciones o que de una u otra manera se enterara del proyecto que representaba a Disneylandia como un lugar enfermo, retorcido y de alguna forma inseguro para la familia norteamericana. Una gran afrenta y por lo tanto se entiende la efervescencia de la pieza en Sundance.

El resultado final es súper interesante. Efectivamente si da la sensación de una filmación edwoodiana pero sobre todo una experiencia radical de reconocer las plazas de Disney en un formato sin color, excéntrico y muy oscuro; factores que se volverían fundamentales dentro de la trama de la historia. Escenas como la montaña rusa de Buzz Lightyear se imprimirían como docudramas porque hacer sus largas filas se manifestarían en el argumento así como la forma de comunicación, entre la producción y los actores a través de iPhones para dar instrucciones o dictar parlamentos, también se vería reflejada en la pantalla porque los haría ver precisamente como turistas. El bajo presupuesto termina por afectar la calidad de la pieza y aunque se hace el mejor esfuerzo posible, la trama se va disolviendo en una especie de comedia -un poco ridícula, otro poco sin sentido y otra gran porción aburrida- donde el desenlace termina siendo muy caprichoso y hasta ocurrente.

Al final Disney optó por ignorar la pieza en aras de no llamar la atención de nadie y parece que fue una gran estrategia; entendemos que la peli no ha recibido mayor impulso y sin contar el revuelo de Sundance, tampoco ha obtenido distribución oficial -ni dentro ni afuera de los Estados Unidos-. Concursó oficialmente en la categoría Next (pelis de extremo bajo presupuesto) pero el público, aunque estaba en furor, dió finalmente como ganadora a Martin Bonner dirigida por Chad Hartigan. No obstante su logro va más allá del éxito financiero o incluso del argumental; con el avance de las calidades de imagen en las cámaras digitales, cada vez más vamos a empezar a ver ejercicios como el de Randy Moore en Escape from Tomorrow, esta especie de guerrilla en cine filmada con dos cámaras Canon (Canon EOS 5D Mark II y Canon EOS 1D Mark IV) ambas reflex, que dan la sensación de estar tomando fotografías en vez de estar “filmando”, puede ser el camino a una nueva tendencia o una nueva industria.

Roa

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Con Roa yo no empezaría diciendo -como lo hacen sus afiches- que es dirigida por la misma persona que hizo La cara oculta, una peli mediocre que muestra el crecimiento como realizador de Andi Baiz -como se hacía conocer el director- después de Satanás y ya. No, para mi, Andrés Baiz -como se hace llamar ahora- tiene un inicio fresco de ceros con Roa y está lejos de parecerse a su antecesora.

Roa es una peli comercial que demuestra una gran y moderna producción. Una inmejorable fotografía retratando melancólicamente esa Bogota hermosa de los años 40’s, con una paleta cálida, a veces tirando a los ocres tostados, otras veces a los rojos intensos. Su responsable es Guillermo Nieto un experimentado director de fotografía argentino que logró encontrar una emotividad acorde a ese lema, casi lastimero de, “los perdedores también escriben la historia” para transformarlo en algo más humano y cercano. Varias veces quedé gratamente sorprendido frente a su sensibilidad y su aguda mirada. Definitivamente un gran acierto en la producción. Otro factor loable en Roa es el diseño de producción y la acuciosa dirección de arte, ambas responsabilidades de Diana Trujillo. Un gran trabajo ambientando delicadamente la vida de este personaje humilde en una idiosincracia casi de pueblo, en los barrios populares de esa Bogotá. Seguramente y de la mano de los directores de vestuario, de escenografía y de locaciones lograron darle el marco perfecto de desarrollo para que todos los actores se transladaran a otra época y fuera más fácil su desempeño.

Finalmente, y lo que definitivamente podría terminar de pagar la boleta es Mauricio Puentes, protagonista de la historia e intérprete de Juan Roa Sierra. Puentes es una cara desconocida en nuestro medio pero encontré en Vive.in que logró incursionar en la TV a los 11 años en un programa llamado Reporteritos -si mal no estoy los sábados o domingos a las 7AM hace como veinte años atrás-; se aprendía los diálogos de las telenovelas y terminó interesándose por el teatro. Buscó su oportunidad en el Teatro Libre de Bogotá pero finalmente terminó trabajando con Fabio Rubiano, antes de dedicarse a ser doble de películas y series de TV. En IMDb aparece un perfil vacío pero trabajó en un papel pequeño de La Virgen de los sicarios de Barbet Schroeder hasta que conoció a Baiz y encarnó a un indigente en Satanás. Para Roa, Baiz cogió a Puentes, lo sermoneó, le dio terapia por un buen tiempo y lo convenció de ser su protagonista porque el actor no creía que podía lograr semejante responsabilidad. A fuerza de pura entrega y motivación, Mauricio Puentes logra un papel desgarrador, muy conmovedor y muy bien desarrollado. Afirma que si esta es su última peli se sentiría igual muy orgulloso, la evolución de ser un extra o un doble a inmediatamente ser protagonista lo tiene completamente anonadado. Ojalá tengamos más noticias de este joven actor.

Pero no todo es color de rosa en Roa. Grandes errores se cometen en la producción y terminan dañando el buen promedio de la cinta.

Por un lado la historia. Roa debió haber sido la historia del hombre humilde que vivió en la época del Bogotazo y que terminó linchado por la turbamulta enardecida. Su relación con Gaitán debió ser más anecdótica y circunscrita dentro del magnicidio. Por el contrario, se establece un paralelo innecesario entre la vida de Jorge Eliécer Gaitán y Roa Sierra. Una comparación odiosa, melindrosa y con un tufillo de envidia que nada bien le hace a la trama. Muchas veces hemos hablado en este blog que a Colombia le hacen falta relatos sencillos, del día a día -no importa si son de guerra, del narcotráfico o la violencia- que tengan una carga de humanidad o sean drama cotidianos y de cercanía con nuestra cultura. El motor de Roa en el magnicidio no debió ser su anhelo de ser como el caudillo sino la profunda impotencia de no ser más que un mantenido por su esposa y de no poderle ofrecer un futuro a su hija -con un epílogo de sus familiares huyendo y desapareciendo de la faz de la tierra por temor a ser vinculados en la muerte de Gaitán-. Pedro Adrián Zuluaga define a Roa como “una estetización abyecta de la pobreza y de la violencia” en vez de una narración entorno a “…dos excluidos, dos hermosos derrotados, que mediante un crimen espectacular intentaron ingresar en las corrientes de la historia, cada uno a su manera y con móviles distintos” (refiriéndose a Juan Roa Sierra y Campo Elías Delgado). Tal vez eso fue lo que se le escapó a Baiz en su guión, tal vez su perspectiva se vio obnubilada por el asesinato de la figura pública y se le olvidó que su historia trataba más sobre el perdedor.

Y remata Baiz con sus malas decisiones técnicas. La más grave de todas, vincular a Santiago Rodríguez como representante de Jorge Eliécer Gaitán. El director afirma que vio en Rodríguez una cercanía muy fuerte al fenotipo del líder liberal. Su error tal vez fue de confianza porque intentó hacer lo mismo de Puentes y tomó por sorpresa al comediante, que no acostumbra a hacer papeles dramáticos. Le contó de su parecido físico y de lo que él podría llegar a ser. Rodríguez no estaba convencido pero escuchó al director y emprendió semejante empresa con la diferencia que su actuación fue infame y terminó siendo una caricatura más de este bufón que tiene todas las carencias posibles en el desempeño histriónico. No tuvo desarrollo de personaje, no articuló el tono y lo peor sus discursos enmarcaban una mueca de carcajada que nunca se pudo quitar y su expresión se vio seriamente afectada. Algo que debe entender Baiz es que el parecido no hace al personaje, debería estudiar Nixon de Oliver Stone o Hitchcock de Sacha Gervasi para que entienda que sin parecerse demasiado Anthony Hopkins nos deja con la sensación de que ningún otro actor hubiera podido responsabilizarse por su papel.

El último golpe de credibilidad es menos grave pero igualmente doloso que con Rodríguez y fue escoger a Catalina Sandino para interpretar a María, la esposa de Roa Sierra. Imaginamos que en esta decisión tuvo más que ver el estudio que vio de pronto la posibilidad de comercializar mejor la pieza en otros mercados. El caso es que Sandino no se ha destacado en su posición por grandes actuaciones o grandes desempeños sino más bien, buenas decisiones en muy buenos momentos. Es mucho mejor que Martina García -una especie de actriz zombi- pero sus papeles son igualmente planos, monótonos, aburridos y con la sensación de siempre interpretar a una bogotana en una situación particular. En Roa no es diferente. Sandino en vez de ser una mujer abnegada, luchadora y rebuscadora se comporta como una mujer de mediana clase, que no tiene mayores problemas, que su marido está un poquito loco de la cabeza pero que con descanso y cuidado se le pasa. Un vacío argumental fuerte por donde también se le escapó el drama al realizador.

Si, Baiz advierte un progreso en su técnica y en su factura. Logra dirigir mejor a sus actores, sobre todo los naturales, pero descuida a los otros, supuestamente profesionales, y es donde su confianza pervierte la cinta. Además aunque está mejor narrada, Roa tiene serios problemas de guión que la hacen inverosímil y en algunos casos excesiva o sobreactuada. Baiz debería experimentar un poco con las mieles independientes y desarrollar historias menos pretenciosas. De pronto descubre un par de Mauricios Puentes que logren contar mejor sus historias y darle una mayor redondez a toda la trama.

Chronicle

24/10/2011 1 comment

Ayer fue una jornada realmente dura porque me tocó trabajar todo el día.
En mis ratos de descanso trataba de comer, ver alguna peli o alguna serie de TV. Me topé accidentalmente con esto gracias a Addison Crosbie de What a Culture y en serio me pareció muy bueno. Del director Joshua Trank (o Josh Trank según IMDb), un director, editor y productor bastante joven que se está haciendo su portafolio a pasos agigantados. Su trabajo empieza en TV con la dirección y guión de cinco capítulos de The Kill Point, luego produce Big Fan una peli independiente con Patton Oswalt y se lanza a hacer Chronicle de la mano de Fox Searchlight Pictures.

Chronicle es el siguiente paso en las pelis de súper-héroes. Es raro decirlo pero como resultado de la explotación del comic, hemos tenido docenas de historias en nuestras pantallas sobre estos personajes que nos fascinan y se ha creado un subgénero como tal. Acompañadas de la industria, las parodias reforzaron su existencia y fuimos testigos de las pelis de anti-súper-héroes del cual el blog ha hablado con suficiencia con ejemplos como Defendor, Kick-Ass y recientemente Super. El corto con el que los dejo, plantea inicialmente una historia sobre tres jóvenes de fraternidad norteamericana que de una forma u otra logran adquirir poderes telequinéticos; es común entre estos jóvenes, los chistes, las burlas y las bromas pesadas pero a medida que avanza la historia se van ir dando cuenta que se va volviendo cada vez más oscura e incluso llega a niveles épicos cercanos a X-Men: The Last Stand.

La peli es de bajo presupuesto y aunque es patrocinada por Fox es bastante independiente. Está programada para el próximo año y desde ya le seguimos el rastro esperando la traigan a salas colombianas. La estética abordada es parecida a la que ya reconocemos en Paranormal Activity, Cloverfield, Rec o su pionera The Blair Witch Project, que basicamente son el resultado de encontrar imágenes de archivo en una cámara abandonada.

Michael B. Jordan
Michael Kelly
Dane DeHaan
Ashley Hinshaw
Alex Russell
Anna Wood
Joe Vaz
Matthew Dylan Roberts
Luke Tyler

Robin Hood

No me había visto esta peli porque me parecía que con el Robin Hood: Prince of Thieves de Kevin Reynolds ya tenía suficiente de la historia y de las versiones (hago un paréntesis para acotar que por lo mismo detesto la versión de Los Tres Mosqueteros de Paul W.S. Anderson donde se impregna de acción barata tipo Resident Evil, una historia de fantasía que me encantó en el colegio cuando me leí la novela). A Robin Hood tampoco le ayudó la crítica que decían que era un Gladiator pero en Sherwood.

Pues ni lo uno ni lo otro. Aún el mejor Robin Hood sigue siendo para mi Robin of Sherwood, una serie de TV que pasaban en los 80’s, donde había un aura de misticismo con druidas y una leyenda llena de fantasía. La versión de Reynolds con Kevin Costner aunque yo ya estaba crecidito, tuvo acción y me entretuvo pero igual me pareció rosa y un poco Hollywood aprovechándose de su éxito con Dances with Wolves, entonces la interpretación era patética, ni siquiera había acento y fue el más californiano de los “Robins” que he visto en alguna serie, para ese chiste mejor el de Mel Brooks con su Robin Hood: Men in Tights. Por el otro lado, aunque esta peli fue dirigida por Ridley Scott y fue protagonizado por Russell Crowe lejos está de parecerse a su primera experiencia. La crítica fue muy simplista y asumió que por ser de época iba a ser la misma historia. En serio no creo que la hayan visto en absoluto.

Lo bonito de estas pelis de Scott refiriéndose a algún evento en el pasado es que acepta el proyecto para mostrar una versión no contada antes. Roma como metrópoli espectacular en la antigüedad en Gladiator, el poderío de los árabes en las Guerras Fránicas de Kingdom of Heaven, una selva indomable más infierno que un paraíso en el nuevo mundo de 1492: Conquest of Paradise o incluso, más recientemente, la historia de un mafioso negro en American Gangster. Con tantas versiones de Robin Hood, ¿qué podría contar que no hubiera sido ya dicho en el centenar de versiones que hay desde 1912 (según IMDb)? Lo bonito de esta peli es que la historia, si es bien diferente a la que conocemos.

Ricardo Corazón de León era un rey de Inglaterra en la época de las terceras Cruzadas que volvía de Tierra Santa, apresado por el duque de Austria y completamente en la ruina después de pagar su rescate, emprende su regreso atravesando y saqueando Francia. Unos dicen que en un evento casual, otros dicen que en una batalla, el caso es que recibe una flecha en el cuello y en las precariedades del campo de batalla, muere. Robin Longstride era un arquero de este ejercito que fue retenido por cargos de desobediencia y aprovecha la muerte del rey para huir de su reclusión. Sir Robert Loxley es el encargado de volver a Inglaterra para que se corone al sucesor del rey pero es muerto en el camino. Robin aprovecha la oportunidad, toma por suyo el honor de Losxley, recupera la corona y la devuelve a Londres. Siente un llamado de su moral y quiere devolver el favor a Loxley devolviendo su espada a su familia, que vive en el comisariato de Nottingham, allí conoce a la esposa Lady Marion Loxley, al padre Sir Walter Loxley y por conveniencia adopta el apellido para que no les quiten las tierras en la muerte del señor feudal. En ires y venires que la peli cuenta mejor, Robin se vuelve un forajido y se refugia en los bosques cercanos a Nottingham, los bosques de Sherwood.

Así de una forma bien elaborada conocemos a Robin Longstride, a Robin de Loxley, a Robin de Sherwood y, finalmente, a Robin Hood. Sin tanta acción más bien con movimientos políticos, un poco de melodrama pero muy aterrizado y fantasía al mínimo encontramos el origen de la leyenda. No tuvo mayor relevancia, a no ser por sus siete nominaciones en eventos quinceañeros pero creo que fueron demasiado duros con la pieza o yo soy muy blando con Scott.

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