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Patrick Melrose

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Para el pasado, obviamente lo correcto sería hablar de Game of Thrones (GoT), ahora que su temporada final recién finalizó. Pero no se si fue su final que no me llenó o si no sería mejor hablar de otras series que les hace falta eco y que son muy interesantes como The Night Of, Ray Donovan, Veep, Unbreakable Kimmy Schmidt, Orange is the New Black, Deutschland, Mrs. Wilson o The Cry. En serio, muy buenas series que ya tuvieron su temporada final pero… Del pasado me voy a decidir por Patrick Melrose.

SHOWTIME nos trajo esta mini-serie de cinco entregas basada en las novelas de Edward St. Aubyn y dirigida en su totalidad por Edward Berger. Impresionante. Intrigante. Sorprendente. Avasalladora. Su rutina en los primeros capítulos es intensa. En su primera parte, desafía la angustia de todas las formas posibles y nos deja con un idea clara de lo que no va a ser su segundo episodio, que nos deja una idea clara de cómo no va a ser el tercero y, más o menos al cuarto, le cogemos el tiro para al final rompernos completamente el corazón.

El reparto es una locura y las demostraciones de interpretación son más de lo mismo que he venido repitiendo una y otra vez: impresionantes.

Hugo Weaving, Jennifer Jason Leigh, Jessica Raine pero por sobre todos, Benedict Cumberbatch como Patrick Melrose.

David Nicholls hizo un gran trabajo en las líneas de guión pero entre Cumberbatch y la fotografía de James Friend realzaron la pieza a un lugar donde todo fluye de una manera, agónica, pero bellamente. Mi consejo es no se confíen, cada recuerdo, cada visión, cada toma puede ser una pista para lo que puede ser o para lo que tristemente fue.

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Captain America: The Winter Soldier

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La semana pasada publicamos la entrada de bienvenida a los estrenos de verano del 2014. En principio, iba a ser incluida la entrada de Captain America: The Winter Soldier pero en vista de lo particularmente atractiva que fue la pieza, es bueno decir que se merece una entrada aparte para hablar sobre ella.

Steve Rogers (Chris Evans), después de Nueva York, intenta adaptarse al mundo que le es extraño; busca a Peggy (Hayley Atwell) y trata de serle fiel a su nuevo comando en S.H.I.E.L.D. pero las cosas no son tan fáciles como aparentan. Por un lado, las directrices de S.H.I.E.L.D. van en contra de los principios de Rogers y en su pérdida de fe, la organización entera es atacada por un poderoso enemigo del pasado.

Marvel y Buena Vista han ido acertando golpes de suerte en su batalla en Hollywood por las taquillas y el dominio de las producciones basadas en comics. Básicamente, alentaron a Sony prematuramente a relanzar su franquicia del Hombre-Araña con The Amazing Spider-Man; un relanzamiento que parecía sólo hacer cambios en el fabuloso nombre del arácnido. Lo mismo pasó con Fox, que al igual que en Sony, está uniendo sus fuerzas creativas para armar universos cinemáticos independientes dentro de su reino.

Pero decimos que Marvel y Buena Vista han acertado golpes de suerte porque a medida que avanzan Las Fases del Universo Cinemático de Marvel diseñado por Kevin Feige pareciera que todo es infinitamente más frágil.

La gran ventaja de Marvel con respecto a DC es que desde su concepción fueron unificados en un mismo espacio y tiempo, Nueva York. DC y la mayoría de casas de comics, plantean sus héroes en la ficción y crean sus entornos como imaginarios; cuando por fin DC, en la crisis de los comics en los 80’s, decidió crear un sólo universo se vio en aprietos para explicar y hacerle entender a sus lectores fanáticos que Gotham, estaba al mismo nivel que Metropolis pero ahora eso parece irse tornando en una ventaja.

Elaboremos.

Marvel empezó sus intenciones de volverse un estudio productor de pelis sus propios comics allá en 2003 cuando estrenaron Hulk de Ang Lee y DareDevil de Mark Steven Johnson que fueron catalogados como grandes desastres de la industria del cine de comics.

El joven Kevin Feige decidió emprender una estrategia más agresiva y no sólo hacer un filme exitoso que generara una franquicia sino más bien porqué mejor no pensar en unir todo el universo en un gran megaproyecto comercial; lo que requirió del apoyo de un socio como Buena Vista para lograrlo.

En 2008, de la mano de Jon Favreau y Robert Downey Jr., el universo de Feige inició su Fase UNO con Iron Man; caló muy bien con la crítica, con los fanáticos y el renacer de Downey Jr. puso a Tony Stark como un líder natural dentro de Marvel; el as bajo la manga de Feige fueron los créditos finales que introdujeron a Samuel L. Jackson como Nick Fury presentándole a Stark La Iniciativa Avenger. Ese mismo año después de recuperar los derechos de Hulk, Marvel encamina a Louis Leterrier y Edward Norton (protagonista y guionista) en la realización del segundo filme de Marvel Studios con The Incredible Hulk; la fanaticada ruge fascinación por la interpretación de Norton como Bruce Banner; y Feige anota su segundo cuadrangular cuando al final de la cinta aparece Tony Stark hablando de La Iniciativa junto al General Ross.

–A pesar de lo desastroso que fue Iron Man 2– parece que de ahí en adelante todo fuera una gran historia–. Iron Man 2 juega con apariciones sugeridas del Capitán América; los agentes de S.H.I.E.L.D., Coulson (Clark Gregg), Fury y Romanoff (Scarlett Johansson), toman protagonismo; y, de nuevo al cierre de la cinta, Coulson devela el Martillo de Thor. Subsecuentemente, vino Thor de Kenneth Branagh y toda la trama para introducir su mundo, su universo y a Loki (Tom Hiddleston) –hasta ahora el mejor antagónico de su universo cinemático–; los mundos siguen compartiendo personajes y no sólo aparece Coulson como eje de la trama, también lo hace el agente Clint Barton o Hawkeye (Jeremy Renner); al final de la cinta, Fury le presenta a Selvig (Stellan Skarsgård) el Tesseract –en una escena filmada por Joss Whedon–. ¿Pero qué era el Tesseract? Unos meses más tarde Captain America: The First Avenger de Joe Johnston hace un arco de origen con Steve Rogers, introduciendo a Chris Evans como el capitán, enfrentando a Red Skull (Hugo Weaving) en 1945 y la formación maligna H.Y.D.R.A.; Red Skull basaba su poderío en el ocultismo junto a su científico jefe Arnim Zola (Toby Jones) y fue justo cuando encontró el Tesseract, una forma primitiva de la mitología escandinava, que se hizo realmente poderoso y temible.

Todo estaba en su sitio y Joss Whedon preparó el cierre de la Fase UNO con la reunión de The Avengers. Todo da frutos y en una sola cinta aparecen Tony Stark, Thor, Steve Rogers, Nick Fury, la agente Romanoff, Hawkeye, Coulson, por supuesto Bruce Banner y como base antagónica Loki y los Chitauri que termina siendo la peli más taquillera del año. El punto importante para resaltar es que Gwyneth Paltrow y su personaje Pepper Potts aparecen por la insistencia de Robert Downey Jr. pero Whedon no estaba convencido y da la siguiente razón: “uno necesita separar los personajes de sus sistemas de soporte en aras de crear el aislamiento que se necesita para funcionen en el equipo”. Suena como un gran entrenador y finalmente ese fue el puesto que obtuvo, dirigir globalmente todo el universo de Marvel en Buena Vista (MCU).

Se gestiona la Fase DOS del MCU y llegan Iron Man 3, Thor: The Dark World, los Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. y The Winter Soldier; se anuncian Black Panther, Doctor Strange, Ant-Man y Avengers 2: Age of Ultron; finalmente, se revelan las intenciones de la Fase TRES con Thanos como villano y Guardians of the Galaxy pero ¿por qué se siente que todo empieza a tambalear?

La primera razón es una sensación sencilla y natural con lo que Marvel ha intentado a toda costa hacernos creer y es que todas sus piezas están unidas en un sólo universo; precisamente, eso que los ha hecho fuertes se ha vuelto su mayor vulnerabilidad. No es posible entender las cintas de Marvel independientemente y separar, las cintas autónomas de las cintas de ensamblaje. Es ridículo. No funciona. En parte, por eso la extensión de esta entrada.

Empecemos por Iron Man 3, independiente de la buena calidad de su realización con Shane Black o el desencanto de la fanaticada de cómo usaron al Mandarin (Ben Kingsley) y a Aldrich Killian (Guy Pearce) el resultado fue desastroso; por un lado, surgieron preguntas como porqué si Stark se podía quitar el reactor no se lo había quitado antes o ahora que «ya no existe» Iron Man, cuál es la función de Stark dentro de S.H.I.E.L.D. o quién liderará los Avengers; por otro lado y sumado a esto, vienen otras inquietudes que no pueden ser sólo solventadas con simples nombramientos o cameos de personajes importantes, por ejemplo ¿The Avengers es un grupo tan frágil que para ese entonces ya se desintegró? Si Stark es atacado de la forma en que sucedió ¿dónde estaba Romanoff, Hawkeye, Fury o Steve Rogers? Compañeros de batalla, sellados en la amistad hecha más allá de una casualidad o ¿es que todo lo dicho no son más que una iteración de frases vacías? ¿Dónde estaba Bruce Banner? ¿Por qué sólo aparece al final de la cinta como un sicoanalista? ¿Acaso no es esta la mayor idiotez jamás escrita?.

No. La mayor idiotez aún estaba por venir y en otro formato: Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Una serie de TV que ubica anacrónicamente un resguardo de agentes dentro de S.H.I.E.L.D. liderados por Phil Coulson; un equipo de desvalidos que tiene grandes potencias pero cero poderes sobrenaturales –por ahora–; a medida que avanza la serie sabemos que está ubicada después de Nueva York, después de The Dark World de Thor y antes de The Winter Soldier; la pregunta más obvia es la que sostiene la serie y es ¿cómo hicieron para revivir a Coulson? Pregunta que se responde al final de la temporada pero que deja un interrogante existencial clavado profundo dentro de las entrañas de Joss Whedon y que amenaza de muerte a Kevin Feige; con esa respuesta de cómo revivir a las personas ¿acaso alguien en este universo puede morir? Si no, apaque y vámonos.

Luego de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. –con el nombre más largo y rídiculo que haya escuchado para una serie televisiva; Cuando quiero llorar no lloro o Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha, telenovelas colombianas, ya no parecen tan extravagantes–, llega Thor: The Dark World. Una cinta autónoma que retoma el arco romántico entre Jane Foster (Natalie Portman) y el dios del trueno; aunque Alan Taylor está al frente de una gran decisión al sacar la historia de la Tierra, no resuelve el tema de porqué Foster no apareció en Nueva York y se mete en un problema aún más grande que se esparce virulentamente a todo el universo de Marvel ¿existe realmente un enemigo aparte de Loki capaz de poner en jaque a algún integrante de la Iniciativa Avenger? Sabemos que la muerte no lo es; tampoco otro «dios asgardiano»; y menos una invasión de alienígenas con poderosas armas y tecnología mucho más avanzada.

Esta última duda evidenciada en Thor 2, recurrente en toda la trilogía de Iron Man y el ensamblaje de The Avengers, se torna un absurdo y nos envuelve con un poco de frustración sumado a algo de desinterés, indiferencia y menosprecio.

Los hermanos Russo, casi olvidados en nuestros archivos con pelis como You, Me and Dupree o Welcome to Collinwood, hicieron una gran labor con The Winter Soldier. Siguen fallando en el tema del universo continuo pero imaginamos es el puñal de Whedon hablando con su «aislamiento para que funcione el equipo»; ¿no es increíble que en el peor ataque de H.Y.D.R.A., en una crisis tan grande como la de Nueva York, no aparezca Iron Man, War Machine, Hawkeye o Bruce Banner?

Sin embargo, y como ninguna otra cinta de Marvel, los Russo triunfan grandemente en varios aspectos.

El primer punto, es que con The Winter Soldier hay un vuelco hacia la sorpresa, hacia la perplejidad de las revelaciones del giro dramático y, así sean dos o tres los giros, no es una serie de sorpresas que nos mandan de extremo a extremo sino más bien consecuencia del giro anterior, por eso al final quedamos sin aliento y tensos en el desenlace.

Lo segundo es que por segunda vez, un villano es tratado con dignidad en la historia; ni siquiera en relación con la fidelidad a los comics, porque no hemos leído mucho acerca de los arcos del Soldado de Invierno, sino dignidad en el sentido que es una fuerza contraria e igualmente poderosa que amenaza el estatu quo del héroe y de sus compañeros. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Por primera vez, en el universo cinemático de Marvel, los personajes se relacionan con igual importancia en todo el universo; los agentes Fury, Hill (Cobie Smulders), Romanoff, Rogers se congregan de otras sagas y sienten amenazadas sus existencias. H.Y.D.R.A. renace como un gran grupo del mal tan pero tan importante que incluso es necesario un nuevo ensamble con los Avengers pero si es así repetimos ¿por qué no aparecieron?

El cuarto punto, no sabemos si trabajaron posterior a las críticas de Man of Steel, pero The Winter Soldier aprendió a congeniar con los puntos que no gustaron en su opositora; partiendo del hecho que Man of Steel es una gran cinta, las críticas opacaron un poco su éxito injustamente; El Capitán toma ventaja de ahí y se hace fuerte con un héroe que no asesina a sangre fría a pesar de cualquier circunstancia; no acaba completamente con una ciudad y a los pocos días aparece con una sonrisa dibujada en la cara; es responsable de sus actos porque es la imagen pura de Estados Unidos; y, finalmente, siendo una secuela enlaza muy bien puntos de la anterior salida, y justifica el hecho de una segunda o tercera parte.

A pesar de ciertos clichés, que realmente molestan en pequeños detalles de la historia, Los hermanos Russo, Marvel y Buena Vista lo hicieron realmente bien con The Winter Soldier pero desluce un poco lo ya hecho antes en la Fase UNO; no sabemos cómo vaya a atacar DC pero el hecho que la segunda parte de Superman involucre apariciones de Batman, Wonder Woman, Aquaman y otros de sus súperheroes podría ser un indicio de cómo aproximarían su propio ensamble y faltaría ver si en «las autónomas», como The Bat Man presupuestada para después del 2016, se cometen los mismos errores o se dan la libertad de hacer un relato anterior –en la línea de tiempo– de Superman para revisar estos temas con calma.

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Cloud Atlas

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Cloud Atlas es una ópereta cinematográfica basada en la novela de David Mitchell que tuvo que ser escrita y dirigida para el cine por tres personas, Andy Wachowski, Lana Wachowski (Los hermanos Wachowski) y Tom Tykwer. Claramente Cloud Atlas no es una pieza de la que uno se pueda zafar fácilmente. Por lo mismo, no es una cinta que uno pueda aprobar o desaprobar negligentemente de un solo golpe, hay que revisarla una y otra vez -esta es la segunda vez que la veo atreviéndome, sólo hasta ahora, a hacer una pequeña reseña, tratando de ser lo más profunda posible pero igualmente humilde. Debo reconocer, que aún se me escapan muchos detalles y, creería que siendo la metáfora de esta sinfonía de fondo, me cuesta mucho llegar a profundizar demasiado en toda la trama por falta de un oído más educado-.

Cloud Atlas hará su marca en la historia cinematográfica como una de las más grandes producciones independientes, muy poco posible de igualar, llegando casi hasta a los límites del delirio y la megalomanía de este par de hermanos que lograron convencer a Tykwer de embarcarse en esta empresa.

En un despliegue alucinante, Cloud Atlas entrevé la exploración del alma humana cautiva en recipientes corpóreos que moldea aleatoriamente de acuerdo a pequeñas particularidades que a través de los tiempos definen la esencia del hombre en la Tierra. Dichas particularidades perspicazmente delinean la psique de un personaje y lo hacen en apariencia diferente a sus pares pero a su vez delimitan una personalidad compleja que determina la dirección heroica o antagónica de un ser humano. -En parte, esto resume una de mis más profundas creencias y es la que todo ser humano tiene en su ser todos los ingredientes que definen la esencia de la humanidad, todos somos egoístas, mezquinos, mentirosos, celosos, vagabundos, perezosos, así como, bondadosos, tiernos, cursis, enamoradizos, nobles. Mi teoría, no iba tanto a la transitoriedad del alma y la reencarnación en vidas pasada sino que es un poco más instintivo. Cada vez que nos topamos con una persona que nos empareja, dichos condimentos salen a flote y se mezclan en una proporción única de acuerdo a esa persona. Estamos con alguien y nos sorprendemos en celos, amargura o mentiras o nos regocijamos en cariño, armonía y ternura pero al final somos espejos de lo que esa persona potenció en nosotros-.

Los críticos, la califican como un “beautiful mess” y creo no podría estar más de acuerdo. Por un lado, alrededor de trece o catorce súper estrellas se reparten más de setenta papeles. No es que esté mal pero si nos alejamos por un momento de nuestro propio asombro, setenta papeles, casi todos protagónicos, conllevan a una guerra interna donde ninguno prevalece, donde casi ninguno de los actores -a excepción de Tom Hanks, Halle Berry y Hugh Grant– logra desarrollar un personaje sino más bien cada uno tiene varios retos dentro de la producción para tener momentos de profunda honestidad en el instante en el que uno de sus papeles hace su aparición. De pronto, en la novela funciona muy bien -tengo una gran inquietud por ella gracias a la peli-, pero en la pantalla no es más que desorden y consfusión. La pregunta entonces sería en una adaptación menos literal de la novela, ¿Los Wachosky y Tykwer no debieron haber tenido un mejor filtro y eliminar personajes que contribuyeron a una mejor comprensión de las historias sacrificando la orgiástica producción que implicó la inclusión de los más de setenta personajes, en un poco menos de tres horas de proyección?

Cloud Atlas fue duramente castigada por sus colegas. Al ser una megaproducción independiente, los círculos indies no la vieron con buenos ojos y pocos, casi ninguno de ellos, la nombraron o mencionaron. En los Globo de Oro fue nominada por mejor partitura original y mejor peli del año pero imagino que no fue estrenada dentro del periodo de clasificación en los Oscar porque fue blanqueada completamente, en un acto inconcebible porque si algo tiene esta pieza es un despliegue impecable de imaginería y producción. En primer plano, la partitura compuesta por el mismo Tykwer, al lado de Reinhold Heil y Johnny Klimek es determinante y, para mis oídos, sublime. Es cierto, tal vez no sepa mucho del tema pero La Sinfonía del Atlas se siente como un narrador omnisciente durante la narración de la pieza en un delicado cortejo sobre la trama.

El segundo punto importantísimo es el montaje de Alexander Berner acompañado de una excelente cinematografía a cargo de Frank Griebe y John Toll. Este grupo de artistas logró no sólo darle coherencia a la visión conjunta de tres realizadores, en varias épocas, con diferentísimos personajes sino que además logró lo imposible: obtener una visión cohesiva de Cloud Atlas como una historia única. Gran, gran trabajo que no ha sido valorado por nadie.

Finalmente, y es el punto que más nos impresiona. Descubrir a Tom Hanks, Halle Berry, Jim Broadbent, Hugo Weaving, Jim Sturgess, Doona Bae, Ben Whishaw, Keith David, James D’Arcy, Xun Zhou, David Gyasi, Susan Sarandon y Hugh Grant actuando en Cloud Atlas no es siquiera el inicio de nuestro asombro, cuando nos damos cuenta que cada uno de ellos amasa entre cuatro o cinco papeles durante la peli que van entre diferentes acentos, diferentes fenotipos raciales o incluso diferentes sexos ahí es cuando quedamos boquiabiertos. El trabajo de maquillaje es abiertamente impresionante, es la piedra angular que sostiene todo el truco de los realizadores.

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The Hobbit: An Unexpected Journey

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La introducción a la nueva trilogía de Peter Jackson, The Hobbit: An Unexpected Journey, no es más que un desatino como franquicia que el director neozelandés defiende con fervor apasionado -y cuando se confunde pasión con cariño u objetividad los resultados no son los mejores-. Debo aclarar primero que nunca me he leído un libro de Tolkien y que mi reseña sobre The Hobbit es más como espectador de cine que como fanático de los cuentos de la Tierra Media.

La gran expectativa de esta cinta era el nuevo formato HFR que básicamente introduce veinticuatro cuadros más por segundo. Ya había ensayado las grandes salas digitales y pues mi sensación es que de lejos es muchísimo mejor la experiencia en el IMAX que en cualquiera de ellas pero había dos disyuntivas que debía solucionar antes. La proyección del IMAX en Colombia es directamente desde el celuloide -es decir, no podría experimentar el HFR digital en este gran teatro- además por una resolución, que aún no entiendo, la peli se está proyectando solamente en una versión doblada al español. Por mucho que me guste el formato IMAX, mi respeto hacia el idioma original es mucho mayor y decidí probar el formato digital HFR de 48fps en una pantalla de gran formato.

Por momentos, el HFR nos provoca mareos y dolor de cabeza. Es necesario que nos vayamos acostumbrando con muchas más piezas antes de impugnarlo completamente -pues directores como Bryan Singer están dispuestos a seguir experimentando con él, incluso Singer afirma que su X-Men: Days of Future Past quisiera rodarla enteramente en ese formato-. Hay algunos «travelings», sin embargo, se sienten más osados y audaces porque se elimina completamente la borrosidad natural del movimiento que sumado al 3D nos envuelve de alguna forma más en la escena. Es difícil describirlo, nuestros ojos apenas se están adaptando pero parece que aún tiene mucho potencial.

En recientes entrevistas a Jackson, había una primera intención del realizador de pasarle completamente la batuta a Guillermo del Toro. Jackson afirmaba que este acto inmediatamente iba a refrescar el proyecto y poderlo relanzar como otra gran franquicia. Aunque la mano de Del Toro se nota en la pieza, hubiéramos querido que todo su ingenio se hubiera involucrado al cien por ciento. Seguramente la claridad del mexicano no hubiera permitido extender esta historia innecesariamente. Una razón sencilla es que si The Lord of The Rings son tres libros y permitieron tres regularmente buenas piezas, ¿por qué The Hobbit que es un sólo libro requeriría una ampliación de este tipo? Esta decisión hace que de facto The Hobbit: An Unexpected Journey sea una cinta muy densa, cadenciosa y poco estimulante. Defiendo que es una historia impresionantemente atractiva para niños pero un niño no está preparado para ver tres horas seguidas una historia con ese ritmo. Gran error de fundamento.

Si The Hobbit hubiera sido una parte de la franquicia de un sólo capítulo apreciaríamos mucho más la transformación de Martin Freeman para parecerse al joven Bilbo Baggins que interpretó previamente Ian Holm; el ritmo de la narración pudiera ser descriptiva pero no contemplativa, insulsa y con la sensación de que no pasó nada al final de la cinta más que florituras que adornan el verdadero inicio de la aventura; apreciaríamos todos los engranajes encajando uno a uno en la historia como la aparición de Gandalf el Gris, Radagast o Saruman, Thranduil, Elrond o Galadriel; o incluso estaríamos emocionados por saber más aún más de los orígenes de Gandalf, Galadriel y Gollum. Pero no. Fue mucho más importante recrear al detalle la pieza literaria que a medida que avanzaba la historia cada nuevo nombre o cada nuevo giro era como un mazo ablandando nuestra paciencia. Fue más importante jactarse de los avances de los nuevos efectos especiales que abundaron por toda la pieza que el verdadero objetivo de contar una historia que terminó disolviéndose en prepotencia y petulancia -errores que ya lo habían sacrificado en King Kong, The Lovely Bones e incluso Tintin-. Es tan absurda esta decisión que nos enfrentamos en casi tres horas, a un listado de casi cincuenta y dos items de personajes y ni una sóla figura antagónica clara.

Digamos que no todo es una pesadilla. Aparte de la historia sin dirección clara que nos ofrece Jackson, es muy buena la sensación del cuento narrado al estilo de The Lord of The Rings en una ambientación que ya reconocemos propia de Tolkien. Hubo eso sí un factor increíble y que me embelesó inmediatamente y fue la música. Esos cantos celtas acompañando las jornadas épicas de los personajes, esa forma de traer a colación los personajes con ciertos acordes en esas tonadas y, en general, las sensaciones exaltadas por esta partitura hacen que no sea más grave la clasificación.

The Hobbit es una peli que hay que verse por cultura general, yo recomendaría verla en IMAX pero el idioma original es invaluable.

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Captain America: The First Avenger

Artist: Eric Tan

Esta peli me la vi en estreno la semana pasada y los que han seguido el blog con juicio saben que no es una pieza de la cual se deba esperar mucho pero que los cortos avances indicaban que iba a ser muy divertida.

Pues, Captain America: The First Avenger es mucho más que todas las expectativas de la peli. Si las comparamos con sus hermanas cercanas, Iron Man 2, The Incredible Hulk o Thor, todas previas y muy recientes producciones, con líneas de historia independientes pero convergentes en el gran universo Marvel The Avengers; esta peli de de Joe Johnston las atropella a todas. Una increíble textura en la fotografía que refleja un estado melancólico a finales de los años 30’s es tal vez lo más atractivo de la pieza. Sin embargo, la historia también está muy bien contada y tanto el héroe como su némesis toman parte en el discurso de una manera agradable.

Chris Evans es El Capitán América. No lo llamemos el primer vengador, llamémoslo el más chovinista de los súper héroes, fue creado para dar esperanza en las épocas oscuras de la Segunda Guerra Mundial y la subsiguiente época de posguerra. Como tal hay que estar muy preparado para las toneladas de propaganda que la peli bota en favor del imperialismo yanqui, porque es bastante y agobiante, pero superado el tema uno puede disfrutar de los hermosos planos donde aparece Hayley Atwell o las gratas escenas de Hugo Weaving que se nota disfruta al máximo su papel antagónico.

Aquí me permito hacer un paréntesis para elogiar la carrera de este actor australiano que venimos a conocer como el Agente Smith en la saga de Matrix, en la cual su actuación adquirió un protagonismo inusitado y lo llevó a estar presente al final de la historia, a mi parecer, en un enlace acomodado. Sus dotes histriónicas son innegables. Sus personajes son muy divertidos e icónicos. Pero lo más sorprendente es esa capacidad de aportarle carácter a una máscara plana como la de V for Vendetta o en esta como el malvado Red Skull (por eso escogí el fabuloso cartel de Eric Tan en Mondo) donde tan sólo con su voz (en esta la máscara logra además algo de gesticulación) aporta un carácter perverso, teatral y magnífico. Esta peli no es la excepción y gran parte de mi entretenimiento vino de este personaje.

Aunque la buena dirección y el guión son los aportes más importantes, la pieza se hace muy rica en el diseño de producción. Los detalles, la utilería y el vestuario son asombrosos. Cada detalle es un espacio para una sonrisa y un placer para la vista. Definitivamente, un producto de muy buen gusto.

La recomiendo totalmente, en 3D en sillas muy delanteras y es preciso verla hasta al final porque hay sorpresas en los créditos, al igual que en los demás Vengadores.

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Transformers: Dark of the Moon

No se si alcance para una cuarta versión pero pues estamos hablando de Hollywood que ya está pensando en la quinta parte de Pirates of the Caribean así que no sería de sorprendernos. Debo decir que si no fuera por Shia LaBeouf esta peli podría perfectamente encajar con los recuerdos que tengo de chiquito de la serie animada de Transformers. Rosie Huntington-Whiteley no me hizo extrañar a Megan Fox quien según los rumores fue apartada del proyecto directamente por Steven Spielberg (vaya uno a saber porqué).

Por lo mismo no hay mucho que añadir, es una peli para niños que les encantan los robots gigantes, que no se pongan a pensar en la credibilidad de la historia y que se fascinen por los efectos especiales al ver estos robots chocando unos contra otros sin cesar. En mis recuerdos Optimus Prime muere y es reemplazado por su sobrino Rodimus Prime quien lidera los Autobots contra los Decepticons que también sufren un cambio de liderazgo a manos de Galvatron por la muerte y desaparición de Megatron. Así como siempre he querido ver a los centinelas de X-Men en cine, me parece que Michael Bay pudiera complacer un poco a los veteranos fanáticos que somos de esta serie con Omega Supreme, Ultra Magnus o estos monstruosos robots que alcanzaron a hacernos un guiño en la segunda parte cuando apareció mi robot favorito: Devastator.

No me gustó pero me divertí. Odio a LaBeouf así como lo odié en la primera y segunda parte pero aquí su sobreactuación y su antipatía desagradan al ciento por ciento. No creo que le aporte nada a la historia (si es que la hay). Aunque las escenas de acción abundan en la peli por doquier, no siento que el RealD haya sido verdaderamente aprovechado, no fue el tono, no fue la luz, simplemente no parecía ser una peli hecha en esta tecnología.

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Captain America: The First Avenger

Sería tapar el sol con las manos si uno en este momento no quisiera hacer una entrada del Capitán América. Lo digo porque a pesar de Transformers III o el final de Harry Potter el cine comercial está girando esta semana frente a los cortos de los que se avecinan son los rompe-taquillas más esperados. Uno es The Amazing Spider-Man, el otro es The Dark Knight Rises y el otro es Captain America: The First Avenger. Creo que con el paso del tiempo le he venido cogiendo cariño a esta producción, ya en este momento hasta quiero verla (por lo menos se ve mucho mejor que The Green Lantern).

No sólo el corto es bien divertido, esta peli marca el inicio de la mega franquicia más grande de Marvel y el puñetazo más duro de esta casa editorial a su archienemiga la DC Comics, The Avengers. Mientras la DC arma sus historias en ciudades irreales como Gotham o Metropolis, Marvel desde el inicio pensó en sus súper-héroes con una referencia local, generalmente, Nueva York. A primera vista, se pensaría que no estamos hablando de cosas demasiado importantes pero cuando Stan Lee (creador de la mayoría de historias de Marvel) se puso a pensar que si él estaba escribiendo algo de los X-Men, y la anterior semana algo de Spider-Man porqué la próxima semana ¿no un encuentro? Resultó ser que esa inquietud puso a tambalear a DC durante mucho tiempo hasta que lograron desarrollar Kingdom Come o el reciente DC Universe que siendo plataformas irreales son las salvaciones de la estocada mortal clavada por Lee y su gente.

El Capitán América, simbolo yanqui por excelencia, valuarte de la segunda guerra mundial, líder de los aliados contra las fuerzas nazis de Hitler, curiosamente es el súper-héroe peor tratado en las producciones a las que se ha encargado. Este y Los 4 Fantásticos definieron las burlas de la serie B y los peores fracasos de Marvel tratando de producir pelis que superaran a Superman de Richard Donner. Si tienen tiempo deberían buscarlos son realmente divertidos.

Para no alargar demasiado esta entrada, los efectos especiales, los fundamentos establecidos por Iron Man, Thor y The Incredible Hulk prometen una serie importante de pelis donde la industria tiene mucha tela para recortar. Lo único que me pone a dudar de esta primera edición es Joe Johnston su director, un director que cuya previa producción es el descalabro de The Wolfman pero como en todo, habrá que darle una segunda oportunidad.

Chris Evans (Captain America / Steve Rogers)
Hayley Atwell (Peggy Carter)
Sebastian Stan (James Buchanan ‘Bucky’ Barnes)
Tommy Lee Jones (Colonel Chester Phillips)
Hugo Weaving (Johann Schmidt / Red Skull)
Dominic Cooper (Howard Stark)
Stanley Tucci (Dr. Abraham Erskine)
Samuel L. Jackson (Nick Fury)

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