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Bombshell

Al igual que Adam McKay (Vice, The Big Short), me encanta que Jay Roach ha venido desarollando ese lado aún más oscuro en lo sarcástico de su comedia y que tiene algo más que decir sobre el estado político de Estados Unidos. En ambos directores, además, se elige una serie de actores tan espectaculares que su imitación de los personajes principales es tan absurdamente buena que terminan siendo aclamados por sus desempeños.

Por ejemplo, Lyndon B. Johnson en All the Way caracterizado por Bryan Cranston -casi tan fielmente que nos preguntamos a veces si esas imágenes no eran de archivo-, Sarah Palin y John McCain en Game Change caracterizados por Julianne Moore y Ed Harris, respectivamente -e igual, fueron tan impresionantes las personificaciones que hasta se hicieron muy controvertidas-, y tal vez la excepción con Jay Roach y sus personajes fue Recount con todo el fenómeno de reconteo en las elecciones presidenciales para el periodo 2000-2004 donde se hizo más desarrollo de personajes por parte de los actores que una personificación per sé de sus apariencias. Con McKay, en la misma dirección pero a otro precio, el realizador tenía un largo, largo, trayecto de dirección de piezas cómicas, series y largometrajes, me atrevo a decir que por el excelente e innovador trabajo de las pelis de Jay Roach entró en un campo donde la sátira es más interesante que el sarcasmo; así la personificación de todo el reparto de The Big Short fue impresionante pero al mismo «nivel Jay-Roach» Dick Cheney en Vice caracterizado por Christian Bale dió frutos en la velada de Los Oscar -el trabajo de Amy Adams como Lynne Cheney, Steve Carrell como Donald Rumsfield o incluso la apuesta de Sam Rockwell como George W. Bush fueron de una calidad elevadísima logrando el año pasado sólo para lo que estamos tratando tres nominaciones y un Oscar a mejor maquillaje, además de ser considerada para mejor peli, director, guión y montaje-.

Lo de este año con Bombshell de Jay Roach es atrevido. Una trama dentro de la caída más dura del ala conservadora de las noticias, en pleno ascenso de Donald Trump, cuando por conducta inapropiada y acoso sexual sistemático es acusado Roger Ailes, director ejecutivo de Fox News. Un trabajo alusinante que empieza con una presentadora de noticias; por sus rasgos y las líneas de diálogo entendemos que es Megyn Kelly pero quién diablos podría descifrar que es Charlize Theron (yo la verdad me demoré una media hora y seguía incrédulo casi hasta la mitad de la peli que salió en un ambiente más familiar, sin imágenes de archivo de contexto, con la defensa más baja y “sin maquillaje” -yo no si sea capaz de ganarle a Renée Zellweger, favorita este año como mejor actriz, pero aquí nadie puede negar su gran desempeño-). El resto de las personificaciones son igualmente impresionantes. Al lado de Theron, Nicole Kidman como Gretchen Carlson, el fabuloso John Lithgow como Roger Ailes y todos y cada uno de los personajes de Allison Janney, Malcom McDowell, Connie Britton que respaldaron con creces el trabajo de sus líderes de estudio.

Me causa inquietud que así me haya visto la mayoría de piezas de Roach y McKay no haya hecho del todo sus reseñas. Creo que no termina de convencerme el formato o el regusto o la intención así alabe su hazaña. Bombshell no es diferente y a su vez deja mucho que desear. ¿Jay Roach es el informante positivista que la realidad de Estados Unidos necesita? ¿No es mejor un historiador capacitado para esta labor? Es decir, ¿No le hace más daño al hecho real que lo que se retrata sea realizado por un director argumentativo y no por un documentalista? ¿Hay algo más que rescatar que el escándalo y las buenas actuaciones? Sinceramente, entre mejor logra el retrato más se pierde el contexto y si no es por el trabajo ya resaltado de sus capitanes de actuación personalmente creo que la verdad sería mejor una serie documental en Netflix y ya. De esta forma sin lugar a dudas, caracterizaría esta pieza como de explotación y melodrama.

Sin embargo, esta trama tiene algo diferente que me logra sacar de este abismo de pesimismo por la pieza. Si uno libera de esta obra el trabajo de Theron, de Kidman y de Lithgow la esencia no es otra que Margot Robbie interpretando a Kayla Pospisil. Una chica inocente, ingenua, llena de ilusiones y ambiciosa como todas las chicas que llegaron a un punto donde el paso obligatorio era el segundo piso, la oficina de Ailes. Tal vez, este ligero ardid, esta pequeña figura literaria de Charles Randolph armando un personaje común, una heroína de mil caras -interpretada desde las entrañas por Robbie– no sólo convalida todas sus nominaciones sino que podría salvar este cartón que es Bombshell.

El siguiente trabajo de McKay es sobre Elizabeth Holmes de Theranos a quien conocemos por el excelente documental de Alex Gibney para HBO, The Inventor, y ya veo montada en ese potro a Jennifer Lawrence pero podría también estar cayendo en la misma red del retrato naturalista que al final sólo sirve para documentar el folklore de una época y no más.

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The Irishman

Para nadie es un secreto que el problema de Martin Scorsese con los audiovisuales contemporáneos no tiene nada que ver con la TV o sus productos por si mismos; en varias ocasiones lo hemos visto dirigir y producir este tipo de piezas, generalmente, asociado a HBO que muy congruente a su leyenda es otra cosa; y no son pocas tampoco, desde Vynil y Boardwalk Empire hasta una cantidad innumerable de documentales de todo tipo dirigidos a este medio. No es ni siquiera lo comercial su tema directo con Marvel Studios y su comparación con parques temáticos, es precisamente que Disney volvió esa sub-subcategoría de la serie B (cómic-superhéroe) en un acto panfletario que los pueda beneficiar en sus negocios transversalmente, negando la naturaleza misma del arte del cinema para compartir experiencias, generar empatías o deconstruir perfiles psicológicos. Una relación que él mismo define de humano a humano.

No quiero alargar mucho esta introducción porque mi objetivo no es volver esta entrada un foco de lo que hace o no Buena Vista International, así que mejor avancemos.

Quiero pensar que es tan abierto a esta discusión que incluso fue motor de la preproducción del Joker que terminó atrayendo a Robert De Niro y dándole luz verde a la dupla Todd Phillips/Joaquin Phoenix pero luego un proyecto más llamativo, más de lo suyo, como The Irishman, empezó a copar la totalidad de su atención hasta que abandonó el barco. Entrelíneas pareciera que estaba muy interesado en el perfil del villano que ya tenía Warner Bros. -y que supuestamente lo habría desarrollado en un prototipo Todd Phillips– para dirigirlo y traer a Leonardo DiCaprio como protagonista -sabiendo de antemano que Phillips tenía desarrollada la idea exclusivamente para Joaquin Phoenix-. Creo que en la pelea, el maestro perdió interés por el proyecto pero dejó asociado a De Niro, una gran agitación que terminó funcionándole de maravilla a la producción, a la peli misma y, ojo al dato, dejó enclavada a Emma Tillinger Koskoff que produjo Joker y le permitió usar el resto del equipo de The Irishman para terminar la grabación.

Scorsese tiene una excusa para hacer una pieza audiovisual. Sea una peli, un corto, un episodio de una serie, un documental. El tema obviamente es importante, dará la forma del contenido, la dirección de arte, la fotografía, la iluminación, todo lo estético y todo lo de fondo. Esta afirmación es tan ambigua que se ajustaría a cualquier director de cine incluso si pudiéramos reunir y resumir tipologías en los temas que Scorsese ha venido acumulando con el paso de su carrera. Sin embargo, algo que me fascina de él, en todas sus piezas, es su capacidad pedagógica. Es un maestro. Cada obra en su portafolio es una Masterclass de narrativa; audiovisual, textual o rítmica. Son cadentes, son distintas, han venido evolucionando con el paso del tiempo y han tomado una lógica y una «manniere» muy de su personalidad pero no necesariamente se ha estancado o se ha vuelto iconoclasta como podría ser la tentación y tendencia.

Su profundo conocimiento del Nuovo Cinema Italiano -esclarecido en varios documentales que le conozco sobre encuadres, narración y estética- definió su rúbrica a principios de los 70’s.
Amigos y amigas, estamos hablando de una leyenda andante que ya por 1974 había desarrollado clásicos instantáneos como Mean Streets y Taxi Driver. De los 80’s a mediados de los 90’s podría uno decir que cada uno encuentra sus favoritos «martinianos» (o «scorsesianos» como prefieran) -los míos sin lugar a dudas Goodfellas, Cape Fear y The Age of Innocence-, algunos alegarán que su esencia está en su genial pedacito en New York Stories o una y cada una de las nominadas que perdió el duelo final en la irresponsable época de Los Oscar que lo marginó de su(s) correspondiente(s) distinción(es). No importa. Descubrir cuál es la preferida de cada uno y definirla como la mejor del portafolio del realizador es un acto futil y sin sentido. Lo importante es que se le reconoció como Cinema de Autor, el suyo, y el de varios de sus colegas contemporáneos… Casi me atrevo a decir que fue la época dorada del cine.

¿Y qué de su estilo reconocemos en The Irishman?
(Que finalmente es nuestro centro de discusión)

Me atrevo a decir que su declaración fue tan contundente (la de Buena Vista) que lo primero para poderla afirmar y más llamativo, al fin y al cabo, fue traer a su guardia pretoriana en cabeza de Joe Pesci y Robert De Niro; en el marco meramente de la historia se necesitaba una tercera pieza que terminó siendo Al Pacino convencido por De Niro -discrepo que el ideal hubiera sido él, ya hablaremos de eso-. Después vendrían los centuriones; los optios, Rodrigo Prieto que ha venido trabajando con el maestro desde hace ya tres proyectos atrás (The Wolf of Wall Street, Silence y ahora The Irishman), un viejo conocido para las partituras con Robbie Robertson y Emma Tillinger Koskoff para completar el resto de la producción; y si me lo permiten, diría que no existiría Martin Scorsese sin su pilus prior centurion: Thelma Schoonmaker, la dama detrás de su ingenio, capaz de desenredarlo y de ordenarlo para presentarlo.

Esa es su firma.
Un ejercito conocido organizado y bien dispuesto.

Se quejan que Scorsese se volvió loco con Netflix y sus tres horas veintinueve minutos porque es demasiado para una peli pero se olvidan de Silence (2 horas 41 minutos), The Wolf of Wall Street (3 horas), The Aviator (2 horas 50 minutos), Gangs of New York (2 horas 47 minutos) o Casino (2 horas 58 minutos) ¿O es que sólo se nos hace excesivo esos 29 minutos por fuera del promedio? Scorsese está más del lado de Ettore Sottsass, aquel que fundó el Memphis Milano y que diseñó la esencia de los años 80’s llena de colores y texturas; un rococó que tenía como lema que «con menos hay aburrimiento» en claro contraste con el minimalismo de la Bauhaus. Después del paso de los años -y cada vez más, por lo mismo, estoy más seguro de eso- el adulto mayor está con menos tapujos en la boca, su interés no es callarse nada, por el contrario tratar de decirlo todo y casi que al mismo tiempo. Scorsese no es diferente (por eso Thelma Schoonmaker es una pieza esencial para la cordura de su narración), dispone su ejercito y los colores su verborrea de las mafias ¿Cuál en este caso? La de los camioneros de todo Estados Unidos y así una gran pieza para disfrutar y analizar.

Ahora bien, Al Pacino suena muy bien en las marquesinas de la pieza pero no cuadra su Jimmy Hoffa en su desempeño. Sus gritos, sus movimientos, todo su rol se refiere y se hace muy cercano a Tony Montana, no estoy comparándolo con el Jimmy Hoffa de Jack Nicholson -no sé cuál sea mejor- pero todo parecería más coherente si Stephen Graham y Al Pacino hubieran intercambiaddo papeles; si querían darle más protagonismo hubieran podido tranquilamente hacer más énfasis en esta relación con Tony Pro, una rivalidad entre Detroit y Florida; igual Pacino hubiera podido asumir su posición con gallardía así como loable fue la actitud de Anna Paquin en un modesto pero protagónico personaje o el mismísimo Joe Pesci que creo hizo el papel de su carrera, sobrio, pausado, implacable, sereno, letal. No me saco la idea de que embelezados con la figura de Pacino se les olvidó alguien que hubiera funcionado mucho mejor, y en honor a los viejos buenos tiempos: Ray Liotta.

Aparte de éste que personalmente considero el único descache, y ya finalizando la entrada, no sólo para The Irishman sino para cualquier peli de Scorsese hay que prepararse bien, hay que haber dormido bien, comido bien y no haber tomado mucha agua, hay que estar alerta para todo el aluvión que se viene encima y sentarse a disfrutar sus tres horas veintinueve minutos. Tres cosas me llamaron la atención a primer golpe de vista y que están intrínsecamente relacionadas con las declaraciones de Scorsese (1) Martin Scorsese no está en contra de la tecnología, la ciencia y los desarrollos dentro del cine, filmó su peli en digital y con un despliegue de efectos especiales loquísimo para contar la historia de tres personajes durante treinta años de historia con los mismos actores, es decir, no es Christopher Nolan evangelizador del formato iMAX sino casi que es Richard Linklater y su perspicacia experimental (2) así como Linklater creo que valida otros estilos de narración cinematográfica actuales, ingeniosos y originales -no sé si me siguen pero hay muestras perceptibles de muchos autores- e.g. Wes Anderson (cuando enumera las pistolas, cuando nombra las muertes y su ficha técnica), Quentin Tarantino (con su caprichosa oda a la sangre y el «gore») seguramente cuando la revise pueda encontrar otros pero, lo que intento decir es que Scorsese armó un gremio tácito de realizadores en frente a nuestras narices (3) la más intrigante de todas, a la altura del minuto 30 de la tercera hora (2:30hrs), De Niro mira a la cámara; quedé perplejo -me alegré de tener Netflix porque podía devolverme a revisar a ver si había sido yo o qué-; repetí el minuto y sí miró a cámara, con la boca abierta continué viendo y ¡Juepuerca! Otra vez, De Niro miró a cámara por segunda vez y a la altura del minuto 33 un poco más evidente volvió a mirar; en este juego de validar técnicas y sus realizadores ¿Quién le habla a la cámara y rompe la cuarta pared? Generalmente, se hace en comedias de grandes genios como Mel Brooks o los Monty Phyton tal vez Woody Allen y de pronto un poco más serio Michael Haneke o los muchos intentos de Terry Gilliam de consumar su Quixote, no recuerdo que lo haya hecho antes ¿The Departed tal vez? ¿Bringing Out the Dead? Pudiera ser The Last Temptation of Christ pero ¿Por Qué lo haría Scorsese justo en The Irishman? Sólo se me ocurren conjeturas como que el guiño es hacia el público, nos quiere de aliados en su campaña porque seguro no tiene que ver con la validación de Deadpool (*)

* Estoy viendo el documental The Irishman In Conversation y sí, parece ser un error de De Niro y una indulgencia tanto de Scorsese como de Prieto donde sobrevive la esencia de la escena por encima del error. Y es que explican que todo el tema del CGI de ILM, para volverlos más jóvenes o más viejos, requería una concentración absurda, ya que había dos cámaras por cada actor para los efectos además de las “narrativas”; hay un chiste en el docu donde están Pesci y Scorsese hablando y Pesci dice que todo el mundo le daba órdenes de no mirar la cámara, no mires la cámara, no mires la cámara, ¡Cuál puta cámara! -respondía-, en mi época sólo había dos cámaras y ya.

Haciendo relación al CGI de ILM en el docu, Scorsese dice que hay una situación de alivio para él en cuanto no tiene que tener un actor para cuando el personaje tiene 30 años, otro para cuando tiene 50 y otro para cuando tiene 80 años, no tiene que explicar la escena, la línea, la intención, el primer actor ya lo sabe y además es un actor de primera categoría que es cambiar de moldear su eje histriónico para lograrlo. Ahora bien, a muchos actores les puede gustar el reto o no, pero es un reto. Es un personaje en sus 30’s, en sus 50’s y en sus 80’s, tienen pegadas unas marcas en la ropa y casi como en teatro tienen que darlo a entender con voz, con expresión corporal, con talento. El CGI es el nuevo maquillaje se pueden ahorrar horas y horas de maquillaje, se va a perder ese romanticismo que también tenían las pelis con efectos de «stop motion», pero va a haber una consistencia tanto del personaje como de sus rasgos a lo largo de la peli que va a ser un gran aporte de esta tecnología de ahora en adelante… Lo de las cámaras, ya se revisará… Forget ’bout it!

Nota personal: ¿Recuerdan mi juego con Richard Nixon en este blog? Al final de la entrada de The Butler está la definición «colección de interpretaciones de Richard Nixon; un personaje histórico pero shakespeariano y vil ala Richard III que se considera deforme y sensible al desprecio de su pueblo». A partir de allí se pueden ver esas interpretaciones recolectadas aquí. Hace rato no lo jugaba, tal vez porque con el paso del tiempo, Nixon ya no es un referente tan claro y se ha perdido interés en su figura a medida que Vietnam y el asesinato de JFK se va quedando olvidado. Incluso en Watchmen el presidente es Robert Redford, Nixon apenas pasa nombrado. En The Irishman, vuelve a parpadear la imagen de un Nixon, no como Richard Nixon sino el Presidente Nixon, y su responsable Jeff DeHart, prácticamente un desconocido pero si aparentemente un comediante imitador. Divertido. No sólo porque aparece en sólo dos instantes muy fugaces sino porque además lo hace de una manera muy sutil lo cual le aporta mucha gracia y agudeza al impostor 😉

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Oldboy

oldboy

Creo que es suficiente. Esta es la última vez que hago una reseña de un enlatado que no valga la pena revisar. Es decir, a menos que sea un Scarface de Brian De Palma, un Bad Lieutenant de Werner Herzog o un Cape Fear de Martin Scorsese sentarse a divagar sobre los buenos puntos de lo que al final es una copia dan lástima y pereza. Prefiero comprometerme a que cada vez que haya un enlatado, nos sentemos a revisar el original y de cómo se afectó con la visión contemporánea.

Spike Lee no viene haciendo bien las cosas últimamente; aunque Inside Man de 2006 fue discutiblemente buena, regularmente entretenida, podemos decir que lo último de carácter que alcanzó el realizador de Brooklyn fue 25th Hour -que no me gustó- en 2002; Lee ha estado involucrado mayormente con proyectos comerciales de bajo interés durante más de diez años, destacándose la ya nombrada Inside Man, con Clive Owen y Denzel Washington, y el excelente documental que están rotando en HBO, Mike Tyson: Undisputed Truth –poner a hilar frases al boxeador, durante dos horas, en un discurso articulado no es fácil a toda luz–.

Mientras tanto, todos nuestros miedos sobre lo pobre y triste que iba a ser la adaptación de la obra maestra coreana, Oldeuboi de Park Chan-wook, se cumplieron completamente; no sólo no aporta nada interesante a la historia sino que hubo actuaciones terribles como la de Sharlto Copley que dañan todo el sentimiento de la obra; Lee logró de alguna forma que Copley, que es un gran actor y se había venido desenvolviendo bien en Hollywood, tuviera lo más bajo de su desempeño dentro de su carrera actoral.

Si, hay un par de tomas que son nuevas y entretenidas pero la mayoría de las escenas interesantes ya estaban en la obra original Park Chan-wook; Josh Brolin es un gran Oh Dae-Su y su combinación carnal con Elizabeth Olsen nos llenó de ansiedad, hasta esa escena en que se encuentran uno con el otro, con cero química y si mucha torpeza, que desdibuja la esencia de sus actos.

A Lee no le bastó con desdibujar la pieza original sino que además, sabiendo que una gran cantidad de su público podría ser amante de este incipiente cine, que es el coreano, y pudieron de hecho haber visto con anterioridad el filme de Park Chan-wook, trató infructuosamente de darle un giro, no obstante estúpido, inoficioso y ridículo dejando muy atrás nuestra confianza en el producto terminado.

Al final, lo mejor de la cinta es toda la gráfica que envuelve la promoción pero si además le agregamos todo el escándalo que causó la noticia de derechos violados al diseñador gráfico Juan Luis García, esta cinta de Spike Lee termina siendo más que una vergüenza.

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71st Annual Golden Globe Awards

El próximo 12 de enero serán presentados los Globo de Oro en su versión número 71; la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA) concedió de nuevo el honor de presentarlos oficialmente a Tina Fey y Amy Poehler. He aquí sus nominados:

Cecil B. DeMille

  • Woody Allen

Mejor película dramática

  • 12 Years a Slave de Steve McQueen
  • Captain Phillips de Paul Greengrass
  • Gravity de Alfonso Cuarón
  • Philomena de Stephen Frears
  • Rush de Ron Howard

Mejor desempeño de una actriz en una película dramática

  • Cate Blanchett por Blue Jasmine
  • Sandra Bullock por Gravity
  • Judi Dench por Philomena
  • Emma Thompson por Saving Mr. Banks
  • Kate Winslet por Labor Day

Mejor desempeño de un actor en una película dramática

Mejor película de comedia o musical

  • American Hustle de David O. Russell
  • Her de Spike Jonze
  • Inside Llewyn Davis de Ethan Coen y Joel Coen
  • Nebraska de Alexander Payne
  • The Wolf of Wall Street de Martin Scorsese

Mejor desempeño de una actriz en una película de comedia o musical

  • Amy Adams por American Hustle
  • Julie Delpy por Before Midnight
  • Greta Gerwig por Frances Ha
  • Julia Louis-Dreyfus por Enough Said
  • Meryl Streep por August: Osage County

Mejor desempeño de un actor en una película de comedia o musical

  • Christian Bale por American Hustle
  • Bruce Dern por Nebraska
  • Leonardo DiCaprio por The Wolf of Wall Street
  • Oscar Isaac por Inside Llewyn Davis
  • Joaquin Phoenix por Her

Mejor desempeño de una actriz de reparto en una película dramática

  • Sally Hawkins por Blue Jasmine
  • Jennifer Lawrence por American Hustle
  • Lupita Nyong’o por 12 Years a Slave
  • Julia Roberts por August: Osage County
  • June Squibb por Nebraska

Mejor desempeño de un actor de reparto en una película dramática

Mejor película animada

  • Frozen de Chris Buck y Jennifer Lee
  • The Croods de Kirk De Micco y Chris Sanders
  • Despicable Me 2 de Pierre Coffin y Chris Renaud

Mejor película extranjera

  • La vie d’Adèle de Abdellatif Kechiche (Francia)
  • La grande bellezza de Paolo Sorrentino (Italia)
  • Jagten de Thomas Vinterberg (Dinamarca)
  • Le passé de Asghar Farhadi (Irán)
  • Kaze tachinu de Hayao Miyazaki (Japón)

Mejor director de una película

  • Alfonso Cuarón por Gravity
  • Paul Greengrass por Captain Phillips
  • Steve McQueen por 12 Years a Slave
  • Alexander Payne por Nebraska
  • David O. Russell por American Hustle

Mejor guión para una película

  • John Ridley por 12 Years a Slave
  • Eric Singer y David O. Russell por American Hustle
  • Spike Jonze por Her
  • Bob Nelson por Nebraska
  • Steve Coogan y Jeff Pope por Philomena

Mejor banda sonora para una película

  • Hans Zimmer por 12 Years a Slave
  • Alex Ebert por All Is Lost
  • John Williams por The Book Thief
  • Steven Price por Gravity
  • Alex Heffes por Mandela: Long Walk to Freedom

Mejor serie dramática para Televisión

  • Breaking Bad (AMC)
  • Downton Abbey (PBS 
A Carnival)
  • The Good Wife (CBS)
  • House of Cards (Netflix)
  • Masters of Sex (SHOWTIME)

Mejor desempeño de una actriz en una serie dramática

  • Robin Wright por House of Cards (Netflix)
  • Julianna Margulies por The Good Wife (CBS)
  • Kerry Washington por Scandal (ABC)
  • Tatiana Maslany por Orphan Black (Space, BBC)
  • Taylor Schilling por Orange Is the New Black (Netflix)

Mejor desempeño de un actor en una serie dramática

  • Bryan Cranston por Breaking Bad (AMC)
  • Kevin Spacey por House of Cards (Netflix)
  • Liev Schreiber por Ray Donovan (SHOWTIME)
  • Michael Sheen por Masters of Sex (SHOWTIME)
  • James Spader por The Blacklist (NBC)

Mejor serie de comedia o musical para televisión

  • The Big Bang Theory (CBS)
  • Brooklyn Nine-Nine (FOX)
  • Girls (HBO)
  • Modern Family (ABC)
  • Parks and Recreation (NBC)

Mejor desempeño de una actriz en una serie de comedia o musical

  • Lena Dunham por Girls (HBO)
  • Edie Falco por Nurse Jackie (SHOWTIME)
  • Julia Louis-Dreyfus por Veep (HBO)
  • Amy Poehler por Parks and Recreation (NBC)
  • Zooey Deschanel por New Girl (FOX)

Mejor desempeño de un actor en una serie de comedia o musical

  • Don Cheadle por House of Lies (SHOWTIME)
  • Jason Bateman por Arrested Development (Netflix, FOX)
  • Jim Parsons por The Big Bang Theory (CBS)
  • Michael J. Fox por The Michael J. Fox Show (NBC)
  • Andy Samberg por Brooklyn Nine-Nine (FOX)

Mejor mini serie o película hecha para televión

  • American Horror Story (FX)
  • Behind the Candelabra (HBO)
  • Dancing on the Edge (BBC)
  • Top of the Lake (BBC, UKTV, Sundance Channel)
  • The White Queen (BBC)

Mejor desempeño de una actriz en una mini serie o película hecha para televisión

  • Jessica Lange por American Horror Story (FX)
  • Helen Mirren por Phil Spector (HBO)
  • Elisabeth Moss por Top of the Lake (BBC, UKTV, Sundance Channel)
  • Helena Bonham Carter por Burton and Taylor (BBC)
  • Rebecca Ferguson por The White Queen (BBC)

Mejor desempeño de un actor en una mini serie o película hecha para televisión

Mejor desempeño de una actriz de reparto en una serie, mini serie o película hecha para televisión

  • Sofía Vergara por ()
  • Janet McTeer por The White Queen (BBC)
  • Monica Potter por Parenthood (NBC)
  • Hayden Panettiere por Nashville (ABC)
  • Jacqueline Bisset por Dancing on the Edge (BBC)

Mejor desempeño de un actor de reparto en una serie, mini serie o película hecha para televisión

  • Aaron Paul por Breaking Bad (AMC)
  • Jon Voight por Ray Donovan (SHOWTIME)
  • Corey Stoll por House of Cards (Netflix)
  • Rob Lowe por Behind the Candelabra (HBO)
  • Josh Charles por The Good Wife (CBS)
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Behind the Candelabra

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Ahora si es la última…

Ya parece un disco rayado pero desde que Steven Soderbergh anunció su retiro-pausa-descanso de las pantallas cada una de las seis cintas que ha venido realizando han sido catalogadas sin excepción como su ‘última pieza’; cada una de ellas The Informant!, Contagion, Haywire, Magic Mike, Side Effects y ahora Behind the Candelabra, directamente para TV en HBO, nos traen una cierta emoción, chispazos de la genialidad que le conocemos al realizador pero en todas también sin excepción un profundo sentimiento de cansancio.

Y ojo, así se diga que esta es la última peli, ya se prepara una serie -imaginamos que de HBO– llamada The Knick sobre el Hospital Knickerbocker en Nueva York donde Soderbergh será el director.

Behind the Candelabra es una biopic sobre Liberace, un pianista y cantante norteamericano de extraordinario y prodigioso desempeño; amante de lo pomposo, lo exuberante y claramente afeminado, Władziu Valentino Liberace quiso siempre ocultar sus apetitos sexuales y negó hasta el último momento su relación intima con varios de sus auxiliares.

Behind the Candelabra es una metáfora sobre ese candelabro que ponía en su piano como su rúbrica, tan característico de su estilo, así como, escondite también de muchos secretos; son menester de esta pieza los relacionados con Scott Thorson quien finalmente demandó al artista por la forma en que fueron cesados sus servicios.

Abominable, exótica, escandalosa, encandiladora y bien ejecutada, Soderbergh logra el mejor promedio -de sus últimas seis producciones- y ofrece uno de los mejores desempeños que le hayamos conocido tanto a Michael Douglas como a Matt Damon, que ya se alzan con sendos reconocimientos en el Gremio de Actores y en los Globo de Oro.

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Side Effects

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Es bien sabido que Soderbergh es un realizador querido en este blog. Su anuncio de retiro después de Behind the Candelabra -una peli directamente para TV gracias a la producción de HBO– fue un golpe duro del que apenas nos estamos recuperando. Sin embargo, y a pesar de toda la estima y admiración por el director hay que considerar que Side Effects es de sus piezas menos sobresalientes de toda su carrera -casi insuficiente para todo a lo que nos tiene acostumbrados-.

Tres pilares sostienen esta peli. El gran trabajo de cinematografía que es sencillamente deslumbrante y gran rúbrica del trabajo de Soderbergh; la partitura original confeccionada por Thomas Newman, el mismo compositor de los thrillers Skyfall, The Adjustment Bureau o Road to Perdition -de la que me estaba leyendo la novela hace poco y me pareció súper entretenida-; y, obvio, la dirección. Un gran trabajo de dirección para la realización de la pieza, un gran trabajo de actores y una narración impecable en el montaje y la cinematografía (como dato curioso, Peter Andrews y Mary Ann Bernard, editor y directora de fotografía respectivamente, son seudónimos del director que se ha encargado de estos aspectos en sus filmes desde Schizopolis).

Side Effects cuenta la historia de Emily (Rooney Mara), que está alterada por el regreso de su marido (Channing Tatum) después de un gran periodo en la cárcel. Quiere ayudarlo, servirle de apoyo pero eso le causa un profundo estrés en su vida personal que la desmorona. Estrella su carro contra un muro de concreto donde se salva de milagro y es cuando se topa con el doctor Banks (Jude Law), un psiquiatra de turno en el hospital que la hospeda después del accidente. La intención del doctor es hospitalizarla si encuentra rasgos de depresión en Emily que le hayan provocado deseos de hacerse daño pero ella audazmente negocia con el doctor unas sesiones terapéuticas con tal de zafarse del problema y no molestar a su esposo, ni afectar su trabajo. Después de un par de visitas, con el doctor Banks, Emily prueba con Zoloft, Prozac, Wellbutrin, Effexor como antidepresivos pero parecen no funcionarle. Banks intenta entrevistándose con la doctora Victoria Siebert (Catherine Zeta-Jones), su previa terapeuta, para entender más de su historia clínica y acaba recetándole Ablixa, una droga experimental que termina por darle a Emily lo que quiere pero desencadena una serie de efectos secundarios que desequilibran por completo las existencias de todos alrededor de Emily.

Por un lado, como les decía Side Effects es exquisita estéticamente y es un placer verla. Por el otro, Scott Z. Burns creador del guión, nos propone una historia lenta, sin mayor pasión y lo peor es que su desenlace es engañoso, no del todo creíble y muy enredado. Burns ha trabajado en varias ocasiones con Soderbergh pero en sus dos últimos trabajos nos dejó el mismo sinsabor. La diferencia con Contagion es que el resultado final fue mejor desarrollado, tiene una transformación del género de terror a un suspenso inquietante bastante agradable.

Soderbergh parece ya cansado y sin motivación para nadar en contra de la corriente. Ojalá en serio su Behind the Candelabra sea la vuelta a la cumbre para lograr una despedida triunfal como se la merece.

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The Girl

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Dos pelis se pelearon el año pasado los honores de representar al maestro del suspenso, Alfred Hitchcock y ambas se centran en las obsesiones del director por las actrices monas. La primera es Hitchcock del reconocido escritor y director Sacha Gervasi protagonizada por Anthony Hopkins como el director británico y Helen Mirren como su esposa Alma Reville. Su eje es Janet Leigh interpretada por Scarlett Johansson cuando realizaban Psyco en 1959.

Por su parte, The Girl de Julian Jarrold -sin haber visto la de Gervasi– tiene de pronto un tono más oscuro y arriesgado tomando como punto de partida la relación entre Hitchcock, esta vez Toby Jones, y Tippi Hedren, interpretada por Sienna Miller, cuando filmaban The Birds. Afirmo que más oscura o sombría porque la peli Hitchcock es más la historia de amor entre Alfie y Alma en conjunción como productores de sus piezas cinematográficas, la de Jarrold explora la retorcida mente del realizador, sus frustraciones y a la vez sus fijaciones. Gracias a esta peli podemos entender porqué trabajó con Leigh, Grace Kelly o Ingrid Bergman o porqué Imelda Staunton parece un Alma más seria que la que podría interpretar Mirren. Este par de enfoques tan distintos se ven reflejados directamente en las personificaciones de Jones o Hopkins y aunque para ver Hitchcock vamos a tener que esperar hasta el 8 de febrero cuando la traigan a salas, este mes están rotando The Girl en HBO. Sin embargo, y a vuelo de pájaro, entre las dos interpretaciones me quedo con la de Toby Jones que logra desencadenar cierto hastío y repulsión, no obstante, en ocasiones pasadas, Anthony Hopkins nos ha sorprendido gratamente con sus desempeños externamente poco cercanos en apariencia como por ejemplo Nixon de Oliver Stone.

Al final, las comparaciones son odiosas pero es que en favor de la verdad enfrentaron dos piezas, muy parecidas, en un periodo muy corto y además aunque sus espacios de difusión son muy diferentes ambas tuvieron ruido a final de año por sus nominaciones. La de Gervasi con un SAG, un Globo de Oro, dos BAFTA’s y un Oscar; por su parte The Girl, tres Globos y un Satellite.

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