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Dumbo

Una de las pelis que desde el principio censuré para #JAMEsSofía fue Dumbo de Walt Disney. Una peli animada, estrenada en el contexto de los años 40, con un fuerte contenido de burla, humillación y matoneo.

Cuando Disney Pictures, en su corriente de rehacer todos sus clásicos «live action», anuncia el lanzamiento de la pieza del elefantito de orejas grandes pues obviamente tampoco quería que se le mostrara esta a mi hija. Estábamos hablando con Tomás Cerón que también tiene un par de hijos de la edad de #JAMEsSofía y me dijo que tenía que verme Dumbo, que esa peli era dirigida por Tim Burton y que yo era fan de Tim Burton y que no había lógica en no verla.

Bueno, pues Robert Stromberg había hecho una gran labor con La Bella Durmiente de Maleficient en 2014, qué peli buena esa; en 2016 la actualización que hace Jon Favreau de The Jungle Book, sin giros simplemente sumando los poderes de Bill Murray como Baloo, Ben Kingsley como Bagheera, Idris Elba como Shere Khan además de Lupita Nyong’o, Scarlett Johansson, Giancarlo Esposito pero sobre todo Christopher Walken como el King Louie y su magnífica canción ‘I Wanna Be Like You‘:

Hubo otras como La Bella y La Bestia de Bill Condon en 2017, que no pude empezarla con tanto cancionero, La Sirenita de Blake Harris y Chris Bouchard en 2018 que está en Netflix pero que me dan cero ganas de ver y Cenicienta que aunque la empezó Mark Romanek, la terminó finalmente Kenneth Branagh en 2015 y es la historia que más me aburre dentro del portafolio de Disney por el contenido machista y el perfil súper anticuado de la princesa. Hasta ahora caigo en la cuenta que Burton ya había trabajado en Disney con Alicia que sin ser mala, se empantana en el ingenio del realizador que no define bien si quiere adaptar o quiere enriquecer la historia.

Sin embargo, de nuevo a la charla con Tomás, le contaba que había visto King Arthur: Legend of the Sword -ya no le dedico tantas horas a saber de los proyectos de los directores que me divierten- y me sorprendió primero que la dirigía Guy Ritchie y segundo lo fresco que estaba, en la suya, con una historia tan alejada a lo que hace pero con una cultura londinense que amoldó perfectamente a sus zapatos; luego se arriesgó a hacer Aladdin y la sacó del estadio, en serio, una excelente apuesta de Will Smith como El Genio, Jazmín saliéndose del esquema de Princesa Disney y una narración, controlada, pero sin duda àla Ritchie.

Me animé.

Puse Dumbo de 1941 de un lado mientras veía la Dumbo de Burton del otro ¡Pucha! Recordé cada momento con ese elefantito animado. Qué horror. Por un lado las intrigantes e hipócritas compañeras de la Señora Jumbo que si les permitían el chisme eran las mejores amigas pero si se les ponían los puntos sobre las íes desplegaban sus lenguas viperinas y llenas de odio; después la burla del público en el escenario y en las jaulas el mote de Dumbo (en inglés Tontón, Estupidito o incluso aún más fuerte si entendemos que Dumb puede ser un calificativo para una persona muda, el hijo de la Señora Jumbo no habla porque es muy tímido, es ‘recién nacido‘ y se mofan de su posición de discapacidad¿?), el único aliado era un ratoncito que le enseñó a aprovechar sus condiciones y volar como ninguno.

La peli de Burton es una locura de ambientación. Me explico. No parece muy grande que Tim Burton el niño-no tan niño- genio de lo oscuro y lo excéntrico pero que se refiera a la peli original, que es de los años 40, y desarrolle una pieza en un estilo completo del Art Decó, que podía ir desde la imaginería de los carteles de la época al futurismo casi de los 50 es increíblemente bonito. Para esto es vital su inmortal compañero Danny Elfman que en la música me gusta decir que a Burton le ofrece un oscurantismo mágico, y en esta temática de circo, fanfarria.

Lo segundo que hay que apreciar es su reparto que desde Dark Shadows ya no tiene presente a Johnny Depp ni a Helena Bonham Carter -siendo indulgentes y asumiendo que la segunda parte de Alicia en 2016, Through The Looking Glass no es suya aunque prácticamente es una copia de la primera parte, ayudado en gran parte por su rol de productor en la pieza-; dicho reparto ha venido rotando unas veces con Amy Adams, Christoph Waltz, Danny Huston, Krysten Ritten y resaltando como es su costumbre leyendas del cine como Martin Landau, Terence Stamp o Judi Dench; en Dumbo, vuelve a trabajar con Susie Figgis quien trae un reparto con el que él se sienta más cómodo, que se sienta reconocido y fértil como con Danny DeVito, Michael Keaton, la misma Eva Green que es la única que uno alcanza a dilucidar como el satélite en estos siete años y experimentando por primera vez con Colin Farrell; al lado de ellos sus figuras de reconocimiento incluso pueden ser los mismos Danny DeVito y Michael Keaton pero creo que en esta oportunidad es Alan Arkin el homenajeado.

¿Qué hace tan especial Dumbo de Tim Burton? A diferencia de Alicia, que fue un proyecto creado para que él lo dirigiera y lo que se sintió fue un efecto iconoclasta, el ambiente circense y de «freaks», por el contrarrio, es un caldo primigenio para el realizador. No es un ambiente predispuesto para él, está controlado, está medido, se divierte en las sutilezas, no es superlativo como Bettlejuice y eso lo hace genial en la historia.

Dumbo es un golpe de madurez para su audiencia. Los niños no llegan al mundo por un acto de la cigüeña sino porque una madre queda embarazada y tienen trabajo de parto; los animales no hablan, pero si intentan comunicarse, son frenéticos, sufren y reaccionan frente nuestro trato con ellos; mientras en la historia del 41, la burla se toma casi dos tercios de la pieza, aquí es indudable que el nombre del elefantito debe entrar de alguna forma y que la mofa debe caber de otra pero es superado rápidamente, se nota que Ehren Kruger (guionista) quiere pasar esta página rápidamente; finalmente, el ratoncito Timothy Q. Mouse -interpretado en 1941 por Edward Brophy– es la figura redentora, es el sostén del héroe y amplifica su confianza para que supere sus miedos, incertidumbres y su pésima autoestima, tanto que lo haga elevarse a los cielos (dentro de todo, la moraleja es lo rescatable de esa macabra pieza); en 2019, esa figura del ratoncito se abre a ‘Los Farrier‘ un padre que perdió su calidad de estrella cuando vuelve de la guerra en una situación de discapacidad, la madre ausente por muerte y el par de chicos que tratan de sobrevivir lo mejor que pueden -durante un tiempo casi huérfanos en un circo-; entonces la acción de estos ratoncitos Farrier ya no es simplemente subirle la autoestima al elefantito para que crea en sí mismo, es actuar porque hay maltrato, es hacer un cambio para que no vuelva a suceder y buscar la felicidad en ese nuevo espacio donde no hay opresores, burlas, bravucones ni matones.

Obviamente, es una carga emocional muy fuerte y uno anda con un nudo en la garganta todo el tiempo porque esta Dumbo de Tim Burton conmueve hasta los tuétanos.

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Breaking Bad

Cuando uno empieza a hablar de Breaking Bad como que se le hace un nudo en la garganta, se agita el pulso y el cuerpo se llena de ansiedad. No es una serie sencilla por el contrario es bien compleja y fuertemente impactante. Tiene escenas de contenido sexual elevado, el lenguaje no es el más sano y sobretodo la violencia gráfica es constante. En resumen, no es material para menores de edad ni en chiste.

Yo fui muy fanático de The Sopranos porque la descarga de adrenalina era interesante en una serie que era en teoría de corte psicológico. Nada comparado con el final de la tercera temporada de Breaking Bad, mucho menos con el recorrer y el desenlace de esta cuarta.

Ha tenido muchos altos y bajos en nuestro medio de los cuales no es responsable. Empezó como una serie en horario estelar en Sony y este canal es más familiar, los thrillers de suspenso generalmente son tirados hacia la acción y el drama no es bien aceptado por la comunidad espectadora. Su primera y segunda temporada pasaron sin pena ni gloria y el canal la pasó a AXN, aliados de acción pero con un corte más dramático. Aquí hayó un nicho interesante cuando el canal, bandera de ser el distribuidor de Lost, erróneamente asumió éxito con una serie de corte parecido. Al cancelar ese espacio, puso a Breaking Bad y siendo tan distinta a Lost, triunfó.

Una maratón dramática para pasar la primera, la segunda y la tercera temporada. Obviamente con pausas y resúmenes de este tipo de canales pero la vertiginosa historia se volvió intensa y desproporcionada. Para mi que no había visto un sólo capítulo (recordaba los comerciales en Sony pero nunca pude ver la serie) me pareció tan tenaz como Spun la peli de Jonas Åkerlund pero al mismo tiempo impetuosa, robusta y contundente por ser un tema más cercano y cotidiano.

Bryan Cranston se ha convertido en la némesis de Jon Hamm pues ha sido el único que le ha podido poner contención a su desenfreno histriónico y lograr arrebatarle premios en los Emmys, los Globo y el gremio de actores donde Mad Men ha sido siempre favorita. Al lado de Cranston, han trabajado silenciosamente Anna Gunn y Aaron Paul, sus desempeños así como en general cualquier compañero de reparto de esta serie ha sido impecable. Tanto así que la última vez que vi a Paul en el cierre de temporada/serie de Big Love, no me cabía en la cabeza que fuera tan calmado y correcto. Paul ha venido desarrollando un personaje que es naturalmente problemático y genera tensión en la serie porque en nuestro síndrome de Estocolmo apoyando a Cranston siempre hay un grillete o un gran obstáculo ocasionado por el personaje de Paul. Esta tensión llega al límite en esta temporada y propulsiona durísimo el trabajo del actor quien finalmente logra reconocimiento por su trabajo en los diferentes premios y eventos como mejor actor de reparto en una serie dramática.

Es impresionante esta serie.

Y esta última temporada es la continuación del ahogo sufrido previamente en el final de la tercera temporada. Perfió muy bien la continuación para la quinta temporada toca esperar en su momento a qué nos vamos a atener y sobretodo que piezas de este rompecabezas se empiezan a mover en la maquinaria egocentrista del profesor White.

Bryan Cranston (Walter H. White)
Anna Gunn (Skyler White)
Aaron Paul (Jesse Pinkman)
Dean Norris (Hank Schrader)
Betsy Brandt (Marie Schrader)
RJ Mitte (Walter White, Jr.)
Bob Odenkirk (Saul Goodman)
Giancarlo Esposito (Gustavo ‘Gus’ Fring)

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Night on Earth

Night on Earth

Night on Earth es la cuarta peli de Jim Jarmusch que fue realizada en 1991. Anoche me la ví en DVD, después que me llegaran en versión Criterion Collection, esta y otra más.

De no ser por los costos de producción para montar las filmaciones en Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki se podría decir que es una peli de corte serie B de bajo presupuesto. Es de saber que muchos de los actores que trabajan con Jarmusch no necesarimente cobran sus astronómicos sueldos cuando trabajan al lado de él y por eso podemos encontrar en esta peli a Gena Rowlands, Winona Ryder o el mismo Roberto Benigni. Aparte de ellos se puede reconocer a Giancarlo Esposito (Do The Right Thing), Armin Mueller-Stahl (Eastern Promises), Isaach De Bankolé (Casino Royale) y Béatrice Dalle (la bellísima Betty Blue) lo que la cataloga de una como una peli independiente (indie).

Jarmusch nos tiene acostumbrados a una sensibilidad filosófica por la humanidad y los interrogantes existencialistas que esta se hace. Esta peli no es la excepción, cinco taxistas exploran sus planes de vida, sus principios fundamentales, sus morbos, sus miedos, sus rabias, sus creencias y nos esplican que el mundo no es diferente para nadie, que tan sólo somos seres que aleatoriamente fuimos repartidos en un uso horario específico.

Muy parecido a Wenders, Jarmusch está cautivo por la escencia humana posmodernista y en ese juego involucró maravillosamente a Tom Waitts con sus letras y su música. Qué bien que suena ese circo y qué bien que la música aglutina todas las ciudades en sus historias.

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Do The Right Thing

Do The Right Thing

Do The Right Thing (Haz lo correcto) probablemente sea una de las pelis que más definió el carácter de Spike Lee como director y de sus espectadores como seguidores. No estoy muy seguro de cuándo la ví por primera vez con exactitud, creo que fue en el ’92 en Cinemax o pudo haber sido en el ’94 justo en el año que entré a la universidad y empecé a consumir cine como loco, el caso es que cuando compré el DVD recordé haberla visto por lo menos dos veces con anterioridad.

Bueno y qué se puede decir del “plon” de Spike Lee? No se si tenga tanta labia para expresar todo lo que quisiera decir de esta peli, lo primero ya lo dije y es que me parece el pico más alto de la carrera de Lee como director (escritor y productor aunque, en algún lado leí, que en esta obra recibió ayuda de Martin Scorsese), tanto como proyecto porque me parece una excelente película como estilo ya que siento que de esta peli deriva mucho su estética posterior.

Es una obra cargada de sentido político y lo divertido de ver pelis de Lee es que uno no siente el resentimiento racista que exite en otros artistas negros (*), Lee le apuesta a la tolerancia, a la comunión multi-racial y escoge el discurso racista más como eufemismo que como estamento y valor personal, de otra forma su actor fetiche no sería John Turturro, o tampoco sería tan amigo de Danny Aiello, sino Samuel L. Jackson y Bill Nunn, respectivamente.

Nueva York y Brooklin son protagonistas de esta peli (y así lo han sido en la mayoría de su portafolio), en mi parecer sólo tres personas tienen la capacidad de hablar con tanta autoridad de Nueva york: Woody Allen, Martin Scorsese y Spike Lee; por eso creo que New York Stories debió tener a Spike Lee en vez de Coppola (sin demeritar la historia de él, simplemente que Coppola es más California que los otros dos). En esta peli, Nueva York es tan familiar que pierde la cognotación de megalópolis y se vuelve un publito entrañador, con sus personajes sobresalientes, con sus penas, sus alegrías, su rutina, toda una completa caricatura de una sociedad cruel, racista y desproporcionadamente capitalista donde el día a día es el odio entre judíos e italianos, entre italianos y negros, entre negros y latinos (curiosamente Spike Lee nunca ha involucrado a los judíos en su discurso quizás, como la mayoría de negros, piensa que ellos también son una comunidad segregada y luchando por su status en la sociedad americana).

Tengo cinco pelis en mi poder de Lee (Do The Right Thing, Mo’ Better Blues, Jungle Fever, Crooklin’ y Clockers) y lo que más me gusta de todas ellas son sus cámaras. Spike Lee es un artífice de la cámara. Pone todo su empeño en cuadros dramáticos que cuestionan la trama, la veracidad de los discursos, incluso dan personalidad y aportan rasgos al perfil psicológico de sus personajes. Olvídense de la magnífica actuación de Danny Aiello, de Ossie Davies, de Ruby Dee, de Samuel L. Jackson, de John Turturro, de Richard Edson, de Giancarlo Esposito, de la joven Rosie Perez (qué buen reparto, valga la pena decirlo), olvídense de todos ellos. Siéntense a disfrutar las cámaras y los planos de esta peli y la boleta se pagará sóla.

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