Action, Cathy Yan, Comedy, Comic, Exploitation, Gangster, Hollywood, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Serie B, Spaghetti Western, Storytelling, Thriller, Vacacion, World

Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn

Yo se… Muchos deben estar pensando ¿Y dónde está la entrada de Los Oscar? Les digo, sinceramente, me estoy tomando un tiempo antes de escribir cualquier cosa que me llegue/llegó a la cabeza esa noche. No es que vaya a cambiar el mundo con una publicación más refinada pero sí quiero una más decantada. En cambio, les traigo la última peli de DC Comics en el DCEU: Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn de Cathy Yan, una interesante realizadora sinaestadinense que ha sido recuperada del circuito independiente, muy autosuficiente produciendo sus pocos trabajos que de un momento al otro hizo retumbar Hollywood con su versión y megaproducción de Harley Quinn.

Después de la pataleta de Jared Leto, cada vez más pienso que su desempeño y (merecida) estatuilla en Dallas Buyers Club es más producto de las casualidades o un accidente en Hollywood en el momento exacto en el que estuvo este descoordinado, petulante y engreído personaje. Para los que no lo saben, después del desastre que fue Suicide Squad, tanto la crítica como las taquillas, enterraron su futuro como el Joker; un papel que estaría anhelando mucho después de lo que significaría ser la continuación del trabajo de Heath Ledger como el “Príncipe del Crimen“; Warner se atemorizó retiró los planes para sacar una saga/producción autónoma con ese «Joker». El peo fue que no le tembló la mano cuando se acercó Martin Scorsese a producir justamente esa peli, con un perfil de audiencia adulta y por fuera del DCEU (DC Comics Extended Universe) y Leto hizo hasta lo imposible para sabotearla. En serio una niñada de un ser realmente muy inmaduro.

Pero si algo nos enseña esta Birds of Prey es que debemos pasar la hoja con Jared Leto. Esta no es una peli de machos dominantes sino de chicas autosuficientes. Erráticas, calificadas, competentes, diestras, sensibles pero inteligentes. Ninguna es la Mujer Maravilla y eso está bien. Pero son independientes. Y eso la hace una peli poderosa.

Me encantó como a través del relato del narrador, se arma un «cartoon» y se explica el pasado de Harleen Quinzel. Me encantó que la hayan vuelto una «roller derby» y su superficialidad transformada en una inocencia patológica. Para los afortunados que no vieron el Suicide Squad es más que suficiente y se pueden sentar a disfrutar de esta pieza, que sin demeritar o descalificarla, es una peli bonita. No es una producción que quiera retar el mundo de las pelis de comix, al contrario, es explotación pura bajo la lupa de una mujer. Bravo. Y la disfruté muy bien en una sala de cine.

Ahora bien, dejando de lado las emociones -es mi primera peli como hombre casado al lado de mi esposa-, hay que hacer muchas indulgencias para poder sobrevivirla. Tal cual como le pasaba a Marvel en sus fases uno y dos, la continuidad y coexistencia del resto de personajes queda reducido a una bomba de humo –Marvel se tomó un tiempo en entender y empezó a desarrollar piezas autónomas pero compartidas con personajes de respaldo para que no parecieran un verdadero hoyo en el universo-; digamos que la problemática interna de no saber quién va a interpretar a Batman o Superman hace muy complicado el tema de las apariciones especiales de otros superhéroes pero definitivamente limitarse a nombrar a uno en dos líneas es demasiado insuficiente, o sea, ¿Dónde está Aquaman? ¿Dónde está Wonder Woman? Por lo menos sabemos que Jason Momoa y Gal Gadot siguen dentro de la franquicia. Si tratamos de seguirnos permitiendo ver la peli sin caer en este tipo de nudos narrativos, Birds of Prey exagera con las retrospectivas, con los chistes basados en la repetición y con una serie de figuras que hacen la totalidad de la pieza cojear, no en ritmo, no en cadencia, literalmente desmoronarse.

Es loable la fuerza que tuvo Margot Robbie para echarse en sus hombros todo el peso de la historia y el resto de las aves hace una trama bien divertida. Vibrante, pícara y con una gran mayoría de tomas diurnas incluso uno puede hacer una última condescendencia y pensar que Batman en Gótica realmente no trabaja de día, ¿No?

Standard
Auteur, Biopic, Drama, Epic, Epochal, Experimental, Exploitation, Folk, Gangster, Gore, Hollywood, Internet, Martin Scorsese, Miguel Vaca, Movie, Netflix, Serie B, Storytelling, Thriller, TV, Vacacion

The Irishman

Para nadie es un secreto que el problema de Martin Scorsese con los audiovisuales contemporáneos no tiene nada que ver con la TV o sus productos por si mismos; en varias ocasiones lo hemos visto dirigir y producir este tipo de piezas, generalmente, asociado a HBO que muy congruente a su leyenda es otra cosa; y no son pocas tampoco, desde Vynil y Boardwalk Empire hasta una cantidad innumerable de documentales de todo tipo dirigidos a este medio. No es ni siquiera lo comercial su tema directo con Marvel Studios y su comparación con parques temáticos, es precisamente que Disney volvió esa sub-subcategoría de la serie B (cómic-superhéroe) en un acto panfletario que los pueda beneficiar en sus negocios transversalmente, negando la naturaleza misma del arte del cinema para compartir experiencias, generar empatías o deconstruir perfiles psicológicos. Una relación que él mismo define de humano a humano.

No quiero alargar mucho esta introducción porque mi objetivo no es volver esta entrada un foco de lo que hace o no Buena Vista International, así que mejor avancemos.

Quiero pensar que es tan abierto a esta discusión que incluso fue motor de la preproducción del Joker que terminó atrayendo a Robert De Niro y dándole luz verde a la dupla Todd Phillips/Joaquin Phoenix pero luego un proyecto más llamativo, más de lo suyo, como The Irishman, empezó a copar la totalidad de su atención hasta que abandonó el barco. Entrelíneas pareciera que estaba muy interesado en el perfil del villano que ya tenía Warner Bros. -y que supuestamente lo habría desarrollado en un prototipo Todd Phillips– para dirigirlo y traer a Leonardo DiCaprio como protagonista -sabiendo de antemano que Phillips tenía desarrollada la idea exclusivamente para Joaquin Phoenix-. Creo que en la pelea, el maestro perdió interés por el proyecto pero dejó asociado a De Niro, una gran agitación que terminó funcionándole de maravilla a la producción, a la peli misma y, ojo al dato, dejó enclavada a Emma Tillinger Koskoff que produjo Joker y le permitió usar el resto del equipo de The Irishman para terminar la grabación.

Scorsese tiene una excusa para hacer una pieza audiovisual. Sea una peli, un corto, un episodio de una serie, un documental. El tema obviamente es importante, dará la forma del contenido, la dirección de arte, la fotografía, la iluminación, todo lo estético y todo lo de fondo. Esta afirmación es tan ambigua que se ajustaría a cualquier director de cine incluso si pudiéramos reunir y resumir tipologías en los temas que Scorsese ha venido acumulando con el paso de su carrera. Sin embargo, algo que me fascina de él, en todas sus piezas, es su capacidad pedagógica. Es un maestro. Cada obra en su portafolio es una Masterclass de narrativa; audiovisual, textual o rítmica. Son cadentes, son distintas, han venido evolucionando con el paso del tiempo y han tomado una lógica y una «manniere» muy de su personalidad pero no necesariamente se ha estancado o se ha vuelto iconoclasta como podría ser la tentación y tendencia.

Su profundo conocimiento del Nuovo Cinema Italiano -esclarecido en varios documentales que le conozco sobre encuadres, narración y estética- definió su rúbrica a principios de los 70’s.
Amigos y amigas, estamos hablando de una leyenda andante que ya por 1974 había desarrollado clásicos instantáneos como Mean Streets y Taxi Driver. De los 80’s a mediados de los 90’s podría uno decir que cada uno encuentra sus favoritos «martinianos» (o «scorsesianos» como prefieran) -los míos sin lugar a dudas Goodfellas, Cape Fear y The Age of Innocence-, algunos alegarán que su esencia está en su genial pedacito en New York Stories o una y cada una de las nominadas que perdió el duelo final en la irresponsable época de Los Oscar que lo marginó de su(s) correspondiente(s) distinción(es). No importa. Descubrir cuál es la preferida de cada uno y definirla como la mejor del portafolio del realizador es un acto futil y sin sentido. Lo importante es que se le reconoció como Cinema de Autor, el suyo, y el de varios de sus colegas contemporáneos… Casi me atrevo a decir que fue la época dorada del cine.

¿Y qué de su estilo reconocemos en The Irishman?
(Que finalmente es nuestro centro de discusión)

Me atrevo a decir que su declaración fue tan contundente (la de Buena Vista) que lo primero para poderla afirmar y más llamativo, al fin y al cabo, fue traer a su guardia pretoriana en cabeza de Joe Pesci y Robert De Niro; en el marco meramente de la historia se necesitaba una tercera pieza que terminó siendo Al Pacino convencido por De Niro -discrepo que el ideal hubiera sido él, ya hablaremos de eso-. Después vendrían los centuriones; los optios, Rodrigo Prieto que ha venido trabajando con el maestro desde hace ya tres proyectos atrás (The Wolf of Wall Street, Silence y ahora The Irishman), un viejo conocido para las partituras con Robbie Robertson y Emma Tillinger Koskoff para completar el resto de la producción; y si me lo permiten, diría que no existiría Martin Scorsese sin su pilus prior centurion: Thelma Schoonmaker, la dama detrás de su ingenio, capaz de desenredarlo y de ordenarlo para presentarlo.

Esa es su firma.
Un ejercito conocido organizado y bien dispuesto.

Se quejan que Scorsese se volvió loco con Netflix y sus tres horas veintinueve minutos porque es demasiado para una peli pero se olvidan de Silence (2 horas 41 minutos), The Wolf of Wall Street (3 horas), The Aviator (2 horas 50 minutos), Gangs of New York (2 horas 47 minutos) o Casino (2 horas 58 minutos) ¿O es que sólo se nos hace excesivo esos 29 minutos por fuera del promedio? Scorsese está más del lado de Ettore Sottsass, aquel que fundó el Memphis Milano y que diseñó la esencia de los años 80’s llena de colores y texturas; un rococó que tenía como lema que «con menos hay aburrimiento» en claro contraste con el minimalismo de la Bauhaus. Después del paso de los años -y cada vez más, por lo mismo, estoy más seguro de eso- el adulto mayor está con menos tapujos en la boca, su interés no es callarse nada, por el contrario tratar de decirlo todo y casi que al mismo tiempo. Scorsese no es diferente (por eso Thelma Schoonmaker es una pieza esencial para la cordura de su narración), dispone su ejercito y los colores su verborrea de las mafias ¿Cuál en este caso? La de los camioneros de todo Estados Unidos y así una gran pieza para disfrutar y analizar.

Ahora bien, Al Pacino suena muy bien en las marquesinas de la pieza pero no cuadra su Jimmy Hoffa en su desempeño. Sus gritos, sus movimientos, todo su rol se refiere y se hace muy cercano a Tony Montana, no estoy comparándolo con el Jimmy Hoffa de Jack Nicholson -no sé cuál sea mejor- pero todo parecería más coherente si Stephen Graham y Al Pacino hubieran intercambiaddo papeles; si querían darle más protagonismo hubieran podido tranquilamente hacer más énfasis en esta relación con Tony Pro, una rivalidad entre Detroit y Florida; igual Pacino hubiera podido asumir su posición con gallardía así como loable fue la actitud de Anna Paquin en un modesto pero protagónico personaje o el mismísimo Joe Pesci que creo hizo el papel de su carrera, sobrio, pausado, implacable, sereno, letal. No me saco la idea de que embelezados con la figura de Pacino se les olvidó alguien que hubiera funcionado mucho mejor, y en honor a los viejos buenos tiempos: Ray Liotta.

Aparte de éste que personalmente considero el único descache, y ya finalizando la entrada, no sólo para The Irishman sino para cualquier peli de Scorsese hay que prepararse bien, hay que haber dormido bien, comido bien y no haber tomado mucha agua, hay que estar alerta para todo el aluvión que se viene encima y sentarse a disfrutar sus tres horas veintinueve minutos. Tres cosas me llamaron la atención a primer golpe de vista y que están intrínsecamente relacionadas con las declaraciones de Scorsese (1) Martin Scorsese no está en contra de la tecnología, la ciencia y los desarrollos dentro del cine, filmó su peli en digital y con un despliegue de efectos especiales loquísimo para contar la historia de tres personajes durante treinta años de historia con los mismos actores, es decir, no es Christopher Nolan evangelizador del formato iMAX sino casi que es Richard Linklater y su perspicacia experimental (2) así como Linklater creo que valida otros estilos de narración cinematográfica actuales, ingeniosos y originales -no sé si me siguen pero hay muestras perceptibles de muchos autores- e.g. Wes Anderson (cuando enumera las pistolas, cuando nombra las muertes y su ficha técnica), Quentin Tarantino (con su caprichosa oda a la sangre y el «gore») seguramente cuando la revise pueda encontrar otros pero, lo que intento decir es que Scorsese armó un gremio tácito de realizadores en frente a nuestras narices (3) la más intrigante de todas, a la altura del minuto 30 de la tercera hora (2:30hrs), De Niro mira a la cámara; quedé perplejo -me alegré de tener Netflix porque podía devolverme a revisar a ver si había sido yo o qué-; repetí el minuto y sí miró a cámara, con la boca abierta continué viendo y ¡Juepuerca! Otra vez, De Niro miró a cámara por segunda vez y a la altura del minuto 33 un poco más evidente volvió a mirar; en este juego de validar técnicas y sus realizadores ¿Quién le habla a la cámara y rompe la cuarta pared? Generalmente, se hace en comedias de grandes genios como Mel Brooks o los Monty Phyton tal vez Woody Allen y de pronto un poco más serio Michael Haneke o los muchos intentos de Terry Gilliam de consumar su Quixote, no recuerdo que lo haya hecho antes ¿The Departed tal vez? ¿Bringing Out the Dead? Pudiera ser The Last Temptation of Christ pero ¿Por Qué lo haría Scorsese justo en The Irishman? Sólo se me ocurren conjeturas como que el guiño es hacia el público, nos quiere de aliados en su campaña porque seguro no tiene que ver con la validación de Deadpool (*)

* Estoy viendo el documental The Irishman In Conversation y sí, parece ser un error de De Niro y una indulgencia tanto de Scorsese como de Prieto donde sobrevive la esencia de la escena por encima del error. Y es que explican que todo el tema del CGI de ILM, para volverlos más jóvenes o más viejos, requería una concentración absurda, ya que había dos cámaras por cada actor para los efectos además de las “narrativas”; hay un chiste en el docu donde están Pesci y Scorsese hablando y Pesci dice que todo el mundo le daba órdenes de no mirar la cámara, no mires la cámara, no mires la cámara, ¡Cuál puta cámara! -respondía-, en mi época sólo había dos cámaras y ya.

Haciendo relación al CGI de ILM en el docu, Scorsese dice que hay una situación de alivio para él en cuanto no tiene que tener un actor para cuando el personaje tiene 30 años, otro para cuando tiene 50 y otro para cuando tiene 80 años, no tiene que explicar la escena, la línea, la intención, el primer actor ya lo sabe y además es un actor de primera categoría que es cambiar de moldear su eje histriónico para lograrlo. Ahora bien, a muchos actores les puede gustar el reto o no, pero es un reto. Es un personaje en sus 30’s, en sus 50’s y en sus 80’s, tienen pegadas unas marcas en la ropa y casi como en teatro tienen que darlo a entender con voz, con expresión corporal, con talento. El CGI es el nuevo maquillaje se pueden ahorrar horas y horas de maquillaje, se va a perder ese romanticismo que también tenían las pelis con efectos de «stop motion», pero va a haber una consistencia tanto del personaje como de sus rasgos a lo largo de la peli que va a ser un gran aporte de esta tecnología de ahora en adelante… Lo de las cámaras, ya se revisará… Forget ’bout it!

Nota personal: ¿Recuerdan mi juego con Richard Nixon en este blog? Al final de la entrada de The Butler está la definición «colección de interpretaciones de Richard Nixon; un personaje histórico pero shakespeariano y vil ala Richard III que se considera deforme y sensible al desprecio de su pueblo». A partir de allí se pueden ver esas interpretaciones recolectadas aquí. Hace rato no lo jugaba, tal vez porque con el paso del tiempo, Nixon ya no es un referente tan claro y se ha perdido interés en su figura a medida que Vietnam y el asesinato de JFK se va quedando olvidado. Incluso en Watchmen el presidente es Robert Redford, Nixon apenas pasa nombrado. En The Irishman, vuelve a parpadear la imagen de un Nixon, no como Richard Nixon sino el Presidente Nixon, y su responsable Jeff DeHart, prácticamente un desconocido pero si aparentemente un comediante imitador. Divertido. No sólo porque aparece en sólo dos instantes muy fugaces sino porque además lo hace de una manera muy sutil lo cual le aporta mucha gracia y agudeza al impostor 😉

Standard
Action, Auteur, Comic, Exploitation, Gangster, Gore, Hollywood, Internet, Jonas Åkerlund, Miguel Vaca, Movie, Netflix, Serie B, Svensk Film, Thriller, TV, Video, World

Polar

Cuando se piensa en Jonas Åkerlund, uno piensa en videos de alta factura. Uno piensa en Madonna, N.E.R.D., Metallica, Rammstein, Pussy Riot, Jane’s Addiction, Blondie, The Rolling Stones y Beyoncé. La lista es bastante más larga porque es un director dedicado y fascinado por los videos musicales. Que recuerde sólo ha hecho Spun como largometraje y fue bastante divertido aunque cuando uno piensa en Jonas Åkerlund, uno piensa en sexy, no en diversión.

Polar es una peli para TV lanzada por Netflix basada en la novela gráfica de Victor Santos.
Santos es una especie de Frank Miller cuando era independiente y le encantaba dibujar. Polar por lo tanto es una excelente pieza que requería un detallista a la hora de realizar una peli sobre ella.

En el reparto no hay reparos para Daniel Hubbard. Mads Mikkelsen funcionó perfecto para el papel de Black Kaiser y Vanessa Hudgens (muy cambiada para la pieza) funciona bien para la figura de la hermana en Eye for an Eye. Después están Matt lucas, Katheryn Winnick y la sorpresa de Richard Dreyfuss como Porter. De nuevo, muy bien.

Uno a una peli de cómix no debe pedirle demasiado. Es serie B, es explotación, en vez de drama habrá melodrama y así. Sin embargo, y tratando de evitar las comparaciones, cuando Robert Rodriguez se lanza a hacer Sin City (2005) de Frank Miller, lo primero que hace es llamarlo para que se siente al lado suyo y le ayude a dirigir la pieza; Zack Snyder lo entiende de la misma forma y vuelve a triunfar la fórmula en 300; cuando no se hace de esta forma, en una novela tan vivaz o tan importantemente gráfica, algo falla; Frank Miller intenta en solitario hacer The Spirit y falla infamemente, Robert Rodriguez le vuelve a dar la mano en A Dame To Kill y vuelven al ruedo ambos; Zack Snyder se decide por Watchmen y trastabillea, en mi opinión la pieza gráfica es tan buena que le ofrece una salva, un «Super Triumph», y continúa; después se redescacha con Sucker Punch; y, sin embargo, DC lo vuelve a llamar para encarar las cenizas que dejó Christopher Nolan después de la Trilogía de Batman y trata de hacer Man of Steel, que no fue mala pero Snyder parecía que se disparaba tiros al pie hasta que se le acabaron los tiros y los pies.

No es una decisión fácil hacer una novela gráfica. Genios que la han logrado, personalmente, sólo Sam Mendes, David Fincher y el duque David Cronenberg. Lastimosamente, Åkerlund no pertenece a este selecto grupo. Es una pieza ramplona, extravagante, con ritmos muy bruscos y un montaje falto de elegancia. ¿Vieron alguna vez Shoot ‘Em Up de Michael Davis? Hagan de cuenta. Al ver en Netflix anunciada la producción decidí esperar a tener un espacio de calma y poderla disfrutar al máximo. Eran Mads Mikkelsen y Jonas Åkerlund combinados, creo, por primera vez. Pero al final, Mikkelsen hace un papel muy plano y si me lo preguntan, para mí Vanessa Hudgens es la que saca la cara aquí en esta producción. No sé, el descache parece estar en la responsabilidad de Åkerlund y su directora de arte, Emma Fairley.

La trama se centra en el bajo mundo del crimen organizado; un sicario está a punto de retirarse dentro de un paquete de jubilación muy suculento y algo desencadena la salida de su estatu quo. Al igual que Sin City, la novela está basada en altos contrastes y aún más, parecida al Yellow Bastard, se suma a la gama tonal el rojo como protagonista de los cuadros. Blanco, negro y rojo. Si cierro los ojos en este momento, Polar de Jonas Åkerlund me da la sensación de verdes, azules, amarillos, naranjas y pocos, poquísimos rojos. Incluso el afiche promocional es rosa, violeta y azul. No hay blanco y negro y por el contrario todo parece sobresaturado -si saturar una imagen es subir los niveles para que todo sea más intenso, valga la hipérbole en este caso-. Un desacierto monumental dentro de una narrativa no muy mala y unas actuaciones promedio.

Standard
Action, Actor, Adventure, Animation, Aussies, Auteur, Awards, Österreichisches Kino, Brazucas, Brit, Camp, Cine de España, Colombia, Comedy, Documentary, Drama, Emo, Experimental, Exploitation, Folk, Gangster, Gore, Indie, Latin, Melodrama, Miguel Vaca, Politicae, Road Movie, Romance, Sci-Fi, Serie B, Short Film, Storytelling, Thriller, Vacacion, World, 映画館

@FICBAQ 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

Se cierra la segunda versión del FICBAQ de 2014 y con ella nuestro viaje a Barranquilla para cubrirlo. A pesar de ver casi una veintena de piezas, entre concursantes y muestras de cine, aún nos hizo muchas pelis por ver y eso se nota en que la mayoría de las que ganaron no alcanzamos a verlas.

Agradecemos de antemano a Giuliano Cavalli, director general del festival, Samuel Lozada, su director de prensa, y Andrea Quintero, su directora de comunicaciones, por habernos permitido vivir el festival en primera fila. Estos son los ganadores:

    Mejor película de Iberoamérica

  • Los Insólitos Peces Gato (México)
    Mención especial

  • I’m from Chile (Chile)
    Mención especial

  • Songs of redemption (Jamaica)
    Mejor película de cine Colombiana

  • Don Ca (Colombia)
    Mejor película Medio Ambiente y Pueblos en Lucha

  • Canícula (México)

Además vimos en el festival:

    Cine de Colombia

  • El Faro de Luis Fernando Bottia
    Cine de otros mundos

  • Yvy Maraēy de Juan Carlos Valdivia (Bolivia)
  • Satellite Boy de Catriona McKenzie (Australia)
  • The Act of Killing de Joshua Oppenheimer (Suecia)
  • Yamamori clip koujou no atari (Anatomía de un clip de papel) de Akira Ikeda (Japón)

WP_20140324_008

afiche

Standard
Auteur, Cine de España, Drama, Emo, Exploitation, Folk, Gangster, Indie, Latin, Miguel Vaca, Movie, Politicae, Road Movie, Romance, Storytelling, Thriller, Vacacion, World

La jaula de Oro en @FICBAQ

La-Jaula-de-Oro

Dentro del Festival Internacional de Cine de Barranquilla (FICBAQ) hubo dos constantes importantes que para nosotros definieron el carácter del festival en si. Por un lado, hubo gran número de piezas denunciando el racismo de los locales (llámense paraguayos, bolivianos, argentinos o colombianos); algunos decidieron optar por desarrollar su denuncia como un cortometraje, unos cuantos como un documental, otros como eje de un largo argumental de ficción y otros decidieron incluirlo como un detalle secundario que contextualizaba su relato; pero en todos lo que se evidenciaba es que nuestra sociedad es altamente intolerante y poco incluyente con personas de diferentes etnias, pero sobre todo, casi que la regla era el maltrato consistente al indígena que recibía descargas peyorativas y rechazo violento. Por otro lado, los niños son protagonistas de la mayoría de las piezas; indomables, creativos, consentidos, echados a perder, lúdicos, sencillos, nobles y hasta necios y desjuiciados; era como un llamado a las nuevas generaciones a comerse este mundo lleno de retos y aventuras.

La jaula de Oro, del español Diego Quemada-Díez, venía con un gran favoritismo por los reconocimientos alcanzados en Lima, La Habana, Mar del Plata, San Pablo, Zúrich y Cannes (nominada a mejor peli de Una Cierta Mirada y ganadora de mejor talento por su equipo en la misma categoría). Esto levantó muchas expectativas, que a la postre tanto crítica como público vieron colmadas en sus proyecciones.

Su historia es una historia que le pertenece a miles y miles de personas reales que desde Guatemala (y cualquier país de Latinoamérica) empiezan su larga odisea para atravesar El Hueco en la frontera con Estados Unidos en México. Su proyecto nació con una documentación profunda de varios años de investigación; Quemada-Díez es español, pero se transladó a Guatemala, más específicamente a la Zona 3, a investigar una y mil historias de personas que trataron de salir de las dificultades, la falta de oportunidades y la extrema pobreza en busca de La Jaula de Oro, término acotado para definir lo que ahora es el sueño americano, una cárcel más lujosa que nos permite trabajar y ganar buen dinero pero al final una cárcel más.

A Quemada-Díez, le pasó lo mismo que a Tito Molina (Silencio en la Tierra de los Sueños), su investigación que era un documental, se fue volviendo un largometraje de ficción porque eso le permitía recoger varios testimonios en un sólo juego de personajes y encauzarlos hacia donde él quería.

La trama empieza con tres jóvenes que parten de Guatemala para coger el tren que los lleve a México; ellos son Sara (Karen Martínez), Juan (Brandon López) y Samuel (Carlos Chajón) pero al llegar a la frontera con México se les junta Chauk (Rodolfo Domínguez), un indígena guatemalteco que quiere ver la nieve caer. Este es un punto muy bonito en la historia porque mientras el resto de personas parece huir del país a buscar un mejor futuro, Chauk está enteramente conectado con su entorno y quiere ver qué más posibilidades más allá de su propio contexto.

La jaula de Oro es rica en detalles y rica en historias; tal vez esa sea su gran debilidad; el escritor y realizador, Diego Quemada-Díez es tan juicioso en su investigación que cuando lo vuelve una narración se pierde completamente; es interesante como a medida que avanzan ya no son cuatro sino miles pero también a medida que avanzan ese núcleo también se va diluyendo, unas veces muy bien como cuando en la frontera se queda Samuel, otras veces no tan bien dejando temas muy abiertos que pierden la atención del espectador en otros lados más interesantes que el eje de la historia; lo peor es que no han siquiera atravesado la frontera con México, cuando ya han pasado dos tercios de la proyección y en un resumen que Juan hace en un mapa aún les falta atravesar todo México, La Frontera y llegar a Los Ángeles; es muy loco porque todo empieza a tomar una velocidad vertiginosa, los hechos importantes empiezan a suceder en un abrir y cerrar de ojos y el desenlace que debía ser algo más elaborado termina siendo una gran atropello.

La cinta no es mala pero no es la mejor del festival. La investigación de Quemada-Díez se nota en cada aspecto del arte, su historia es conmovedora y sus actuaciones, con actores naturales, son soberbias pero su narración deja mucho que desear. Otros aspectos deslucen de la producción que siendo la más alta, de lejos, en todo el festival es la que más flaquea en fotografía, montaje y sonido.

Fue muy interesante verla y escuchar las intenciones del realizador después de la proyección; esto sólo gracias a FICBAQ que fue muy cordial en invitarnos.

WP_20140324_008

afiche

Standard
Action, Brazucas, Exploitation, Gangster, Gore, Hollywood, José Padilha, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Remake, Romance, Sci-Fi, Serie B, Vacacion, War, Western, World

RoboCop

robocop

Los enlatados son una gran moda en estos días de la industria en Hollywood. No sólo se rehacen versiones del pasado, también se lanzan megaproducciones de pelis recién hechas en países de menor cobertura de distribución y se relanzan orígenes de arcos narrativos de historias porque se supone pueden ofrecer aún más taquilla; aunque muchos de los enlatados vienen del género del terror, las franquicias mismas se han vuelto un enlatado de si mismas como una molesta e impertinente serpiente de Uróboros.

Rehacer versiones de una pieza cinematográfica es una salida válida para compensar la falta de algún elemento en el pasado como por ejemplo algún avance técnico o una visión más moderna de la trama. Generalmente, un enlatado suena mal porque se ha venido viendo como reflejo de la falta de creatividad de los recursos de la industria norteamericana en el cine, tanto en sus escritores como en sus directores y productores; sin embargo varios maestros han logrado desarrollar grandes piezas de arte, icónicas incluso, basados en la reinvención de clásicos de otrora, dentro de los cuales Martin Scorsese y Brian De Palma parecen los más destacados; el subgénero ha caído en un ciclo inaudito donde la pompa de los estudios hacen ver como originales tales enlatados como City of Angels (Der Himmel über Berlin de Wim Wenders), Let Me In (Låt den rätte komma in de Tomas Alfredson), The Girl with the Dragon Tattoo (Män som hatar kvinnor de Niels Arden Oplev) o más recientemente Oldboy (Oldeuboi de Park Chan-wook) pero no son más que recreaciones planas sin mayores aportes a la historia.

Quizás uno de los más repudiados directores de los 80’s curiosamente se ha vuelto objeto de recreación por estas épocas: El holandés Paul Verhoeven. Verhoeven gusta sin ser demasiado indulgentes del cine basura; le encantaba la explotación de la comunicación a través de figuras televisivas y a veces lo combinaba con algo de ciencia ficción; sus cintas eran de bajo presupuesto e iban del delirio a la hecatombe cinematográfica pero para no recordar sus pasos en falso quedémonos precisamente con sus aciertos –que por mi lado son cuatro–: Basic Instinct, Total Recall, Starship Troopers y RoboCop.

No se si eran geniales sus piezas pero por lo menos estas cuatro fueron muy divertidas y como vimos recientemente cuando reseñamos Total Recall envejecen bien, que ya es mucho que decir de una serie B. No obstante, Total Recall y Basic Instinct parecen pertenecer a otra categoría; Basic Instinct por su temática de thriller de suspenso policiaco; Total Recall porque fue un ejercicio a medio camino que ya iba muy adelantado por el duque David Cronenberg. Tanto Starship Troopers como RoboCop manifiestan la esencia desgarradora, sangrienta y ecléctica de las producciones de Verhoeven; por lo mismo, si uno dice que estas son sus mejores piezas sus peores casi que se vuelven innombrables.

RoboCop es una de esas pelis futurísticas, con una visión oscura de nuestro destino; desorden, caos, corrupción, violencia desmesurada y control de las masas mediante los medios de comunicación. Su narración es contrariante porque mientras uno asiste a la cinta hay constantes interrupciones, uno a uno, de propagandas de productos solares o cortes informativos con las últimas noticias del noticiero de las 7PM.

La visión descarada de los 80’s nos permitió aceptar esta cinta y asumirla como una gran pieza de ciencia ficción; sin embargo, recién lo decíamos en los primeros renglones de esta entrada, el peor enemigo de una producción de Hollywood, es la industria misma cuando empiezan a volver todo franquicia, continuación de la continuación; uno de los grandes errores de RoboCop, saliendo en completa defensa de Verhoeven fue RoboCop 2 de Irvin Kershner y más aún RoboCop 3 de Fred Dekker. No hay mucho que decir, la Uróboros se comió hasta el último pedazo de su cola y se volvió un asqueroso monigote donde ni siquiera estaba el gran Peter Weller.

Veinte años después, José Padilha el director brasilero de Tropa de Elite (1 y 2), se monta en el tren de traer este personaje y hacerlo contemporáneo. MGM, Columbia Pictures y Sony Pictures hacen una gran apuesta y empiezan por atraer un reparto de muchos kilates; Michael Keaton como el dueño de OCP, Jackie Earle Haley como la mano derecha y corrupta de OCP, Gary Oldman como el científico que trae a la vida este cybrog, Jay Baruchel el vendido de mercadeo, Samuel L. Jackson como el manipulador de las noticias, Michael Kenneth Williams como el compañero fiel de trabajo, Abbie Cornish como la esposa y Joel Kinnaman como Alex Murphy.

Los estudios trajeron de vuelta a Edward Neumeier como escritor que no es mucha garantía de calidad pues él mismo fue el creador de las ignominiosas segunda y tercera parte de la saga. Pero lo interesante fue que Padilha si armó un equipo de lujo creativo brasilero que da una mirada refrescante a la visión ochentera de Verhoeven; son ellos Pedro Bromfman en la partitura, nada más y nadie menos que Daniel Rezende (Cidade de Deus) en el montaje y Lula Carvalho como director de fotografía.

La historia sigue envuelta en una peligrosa Detroit en 2028 cuando el crimen y la anarquía dominan la ciudad. OCP es una contratista del estado que viene ejerciendo exitosamente su labor de reposición de la calma en el Medio Oriente, mediante robots tácticos regidos por comandos de su jefe Rick Mattox (Jackie Earle Haley); Raymond Sellars (Michael Keaton) CEO de OCP necesita expandir su negocio de vuelta en la nación pero se topa con varias trabas en el congreso que no le permiten incluir robots inanimados en el control de ciudadanos; su opción es entonces crear un cyborg, mitad hombre mitad robot, para la labor y encomienda al doctor Dennett Norton (Gary Oldman) de la tarea, que después de muchos estudios decide irse por un joven policía que perdió la mayoría de su cuerpo en un atentado terrorista perpetrado por la mafia de Detroit y albergada por la corrupción de su departamento de policía.

En principio, es la misma historia de los 80’s; en principio, el planteamiento de RoboCop de Verhoeven es mucho más dramático y sanguinario, recordar la muerte de Murphy es realmente duro; en principio, todo parece apuntar a ser un nuevo gran descache de Hollywood pero, Padilha sutilmente se sale con la suya; unos ajustes en el traje, una forma diferente de presentar a Murphy y un desarrollo –más lavado de la historia original– igual con su toque sanguinario permiten emoción y entretenimiento.

Es una buena peli esta de José Padilha: Si, pero sólo en IMAX
Vale la pena un enlatado de RoboCop basado en estas premisas: No, hay muchas historias originales e interesantes para desperdiciar talentos en estas babosadas ligeramente alteradas para que se adapte a nuestra época; por lo menos si podemos decir que en el reto del mejor enlatado (de Verhoeven) la batalla la ganó de lejos José Padilha sobre Len Wiseman (Total Recall) y esperaríamos un apoyo más fuerte por parte de la industria a nuevos proyectos del ingenio brazuca.

Standard
Auteur, Biopic, Comedy, Drama, Epic, Epochal, Exploitation, Folk, Gangster, Hollywood, Martin Scorsese, Miguel Vaca, Movie, Storytelling, Vacacion

The Wolf of Wall Street

the wolf_of_wall_street

Refrescando su propio género, ese en el que nos ha brindado tantos matices de Nueva York, de la mafia y sobre todo dando cátedra del cine, ese arte que tanto le debe a Martin Scorsese, nos llega a salas The Wolf of Wall Street.

Jordan Belfort es un hombre sencillo, trabajador, honrado pero dispuesto a sacrificar todo en su carrera para lograr ser el rey de la calle más poderosa del mundo; esa donde se venden acciones, se negocian países y se definen economías; siendo un pasante, apenas en un momento de inspiración con su nuevo jefe (Matthew McConaughey), en un restaurante tomando fuertes dosis de Absolut Martini, le basta a Belfort para cambiar sus ideales y motivaciones; justo cuando comienza su trabajo -referido claramente como el lunes 19 de octubre de 1987, mejor conocido como el Black Monday-, la bolsa colapsa y pierde su contrato; decidido a tomar cualquier otro empleo llega accidentalmente a una firma de comisionistas de Long Island que vende ‘penny stocks’ (acciones de empresas en muy mal estado o muy jóvenes) que a diferencia de las regalías de Wall Street ofrecen por cada transacción un 50 por ciento de comisión; Belfort no entiende si es en serio o qué pero aprovecha la supuesta falla en el sistema y se transforma casi que de inmediato en un tiburón de la pecera donde ha caído.

Este primer acto es rico en figuras cinematográficas (planos secuencia, foto-fijas, rompimiento de la cuarta pared, travelings de grúa, voz fuera de cámara, narración omnipresente, narración por corte de planos) y como siempre lo más exquisito de una pieza de Scorsese es deleitarse en todos sus recursos; pero el uso de sus herramientas no van en la intención de mostrar lo bueno que es haciéndolo, no es una apología estética o una autoindulgencia ala Paolo Sorrentino (This Must Be the Place, La grande bellezza), es un acto de narrativa, una genialidad en la forma de contar historias.

La presencia de Matthew McConaughey es efímera, «es polvo de hadas» y sin embargo es tan icónica como la peli misma.

El segundo acto es una arena donde los actores se van a desenvolver como gladiadores; si, continúan todas las semas intactas del realizador pero ahora la dinámica es concierto para Leonardo DiCaprio y orquesta, concierto para Jonah Hill y orquesta, concierto para Margot Robbie y orquesta, con pequeños solos de Rob Reiner, Jean Dujardin o la sensual avenger Joanna Lumley. Cada uno en su momento y en un ritmo perfecto se roba la cámara y demuestra de qué están hechos frente a Scorsese, frente a nosotros; parafraseando el discurso de Michael Douglas en Los Globo, DiCaprio es un monstruo y aquí lo declara con toda su casta pero Jonah Hill tan sólo es invalidado por él gracias a que le hacen falta más momentos de exposición; en una entrevista a The Hollywood Reporter, con Terence Winter, Martin Scorsese, Leonardo DiCaprio y Jonah Hill, Winter -el guionista- y Scorsese -el director- estaban realmente impresionados de la forma en que Hill improvisaba sus líneas, la idea estaba clara en el aire pero era el actor el que definía los ritmos, las señas, las claves y los finales de su diálogo porque al improvisar podía hacer perder a todo el reparto. Sin embargo, DiCaprio no se queda atrás; quien piense que el californiano ofrece más de lo mismo tiene su olfato tapado y su oído un poco sordo; cada vez más, DiCaprio es más impresionante en su arte, más diestro en sus capacidades y tiene más dominios en su prestancia; es entendible porqué la HFPA (Hollywood Foreign Press Association) le dió mejor desemepeño a un actor por una pieza cómica a Leonardo DiCaprio pero también es entendible el disgusto del actor por el mensaje; The Wolf of Wall Street puede interpretarse como una comedia y aunque a la vuelta del tercer acto empieza todo el drama, no se puede tampoco desfigurar la intención de la pieza como una tragicomedia; el fabuloso guión de Winter nos ofrece un panorama incómodo, repugnante donde la sola sensación de ser testigos nos genera animadversión.

Tal vez, y este es uno de sus peros, la peli pierde ritmo al inicio de su tercer acto. El personaje de Belfort se va decantando y se va preparando para su desenlace; el universo alrededor conspira contra su exagerada dicha, y es justo en este momento que los momentos de hilaridad ya no son graciosos, el payaso ha sacado su máscara triste y nos deja perplejos; por eso es que The Wolf of Wall Street no es una comedia. No obstante la intención contemplativa de Scorsese permite que se alargue sin necesidad su obra y pierde control de la misma. No es muy grave y es parte también de su rúbrica. «The Wolf» es una de las favoritas con cinco importantes nominaciones; mejor peli, mejor dirección, mejor actor principal, mejor actor de reparto y mejor guión adaptado; no es una competencia fácil y las probabilidades juegan en contra de Scorsese y su equipo este año.

Standard