Auteur, Biopic, Drama, Epochal, Folk, HBO, Internet, Johan Renck, Miguel Vaca, Storytelling, Svensk Film, Thriller, TV, Vacacion, World

Chernobyl

Cuando escuchamos que venía una serie de HBO con los temas de Chernóbil, el interés afloró porque así como el Titánic había un halo de misterio alrededor de lo sucedido y siempre será bueno al menos tener una versión de los acontecimientos, ya que el hermetismo tanto de la Unión Soviética, como de los Estados Unidos dentro de la Guerra Fría, dejó muchos vacíos en la historia de la humanidad.

Por allá a mediados de los 80’s, cuando no tenía ni diez años y me encontraba gozando de mis últimos cursos elementales, escuchamos del evento nuclear sucedido en Chernóbil. Seguramente, una historia más en la sección internacional de los noticieros y, seguramente también, eclipsada por las actuaciones y desempeños históricos de Luis Herrera en la Vuelta a España, el Clásico RCN y el Tour de France de ese año. No supimos más. Tal vez esta versión esté endulzada o tergiversada pero es la mejor versión que tenemos.

Otra vez HBO vuelve con una fórmula ganadora. Un director excelente para toda la serie como lo es Johan Renck y Craig Mazin un apasionado que se ha obsesionado y se ha dedicado a investigar el fenómeno nuclear. Gracias a Mazin algo sabemos de Chernóbil; gracias a Renck la pieza es escalofriantemente hermosa. Las primeras expectativas se satisfacen inmediatamente cuando uno podría esperar que fuera impecable en ambiente, escenarios y diseño de producción. Lo que me dejó sin aliento fue los primeros expuestos a la radiación; paralelo a la narrativa, tipo crónica de los hechos, se describía la patología que iban a sufrir los empleados de la planta y los bomberos (eventualmente los pobladores de Prípiat, la ciudad más cercana a Chernóbil); sus heridas, su transformación, el ojo de su tormenta y el deceso se detallaba con cruenta frialdad; luego estas perso​​nas expuestas y quemadas, como zombis, mostraban un maquillaje escabroso -en la vida real debió ser espeluznante- pero en décadas de cine y audiovisuales fue lo más cercano a Brundel Mosca, la más grotesca imagen del duque David Cronenberg.

Definitivamente esta serie va ganar todo en Los Emmys, en Los Globo y en todo lo que se le ponga encima (1) porque habla de los rusos, los descalifica en la raíz de sus mentiras y su idiosincrasia (2) porque habla de los rusos y eso le conviene a los Estados Unidos con todo este poder que ha desatado recientemente el gobierno de Putin (3) porque habla de los rusos (4) Johan Renck logró imprimir ese olor a viejo, a añejo, al verde de las vendimias, ese nostálgico relato en ese ambiente enrarecido (5) porque Mazin tuvo una excelente historia contada en tan sólo cinco episodios y que, lejos de un tibio final àla Game of Thrones, Chernobyl se incendia como el núcleo del reactor número cuatro y (6) me voy a tomar un parráfo aparte para decir que esta serie es superior a mucho de lo visto esta temporada gracias a Jakob Ihre.

Johan Renck, imagino, trajo un equipo de colaboradores escandinavos porque quería trabajar con gente de confianza y/o porque requería el trabajo de profesionales que justamente por su entorno era los que mejor conocía; también pudo ser que la Península Escandinava, así como parte de Polonia y Alemania Oriental -según Deutschland ’86– son de las primeras zonas donde el enrarecido y contaminado aire de Chernóbil empieza a sentirse, entonces es también parte de una historia que los afectó como nación. No lo sé. Tampoco los conocía. Lo que ahora si sé, es que este señor: Jakob Ihre, cinematógrafo sueco tiene un potencial impresionante. La fotografía verdosa, los encuadres y la luz hacen de esta miniserie algo sin competencia. E.g. los «glares» son una serie de manchas brillantes aportadas por la lente de la cámara cuando hay luz directa, son tan incómodos en algunas piezas, y para algunos directores, que los hacen quitar a punta de edición o son tan atractivos para otros que los adicionan también a través de filtros y efectos de composición en la posproducción; en uno de los momentos de mayor crisis, una de los personajes se encuentra en Moscú y la cámara empieza a darle vueltas y entran en cuadro los glares de la ventana y sigue dando vueltas y los glares empiezan a parecer como «flashes» y cuando termina el movimiento de cámara, acompañado por una musicalización muy rítmica y agobiante (Hildur Guðnadóttir), sentimos un leve mareo; el mareo no es más que una anécdota para nosotros pero nos compenetra con los fogonazos de radiocatividad que vivenciaron los protagonistas, una puntuación más allá de lo sutil pero con una suprema finura.

Uno de los detalles más obvios por los cuales llama esta miniserie la atención, como casi todas las producciones de alta calidad en HBO, es su reparto. Jared Harris interpreta al héroe de esta tragedia griega interpretando a Valery Legásov, el único soviético capaz de poner los puntos sobre las íes en esta hecatombe y las cargas que esto supondría en ‘un sistema que debe humillarse obsesionado para que no lo humillen‘; pero al lado de él, Stellan Skarsgård y Emily Watson; quién no amó la química de estos dos en Breaking the Waves y después de Jon Hamm, ¿no era Harris el predilecto en Mad Men? Este trío da una dosis de interpretaciones que nos ponen los pelos de punta, nos erizan la piel y nos quitan la silla cómoda de espectadores; gracias a ellos entendemos la dureza de cada decisión y lo afilada que debe estar la mente en una emergencia de estas proporciones.

Aún me parece loco que se siga pensando que la energía nuclear es una energía limpia. Aunque directamente los evangelizadores de este tipo de ejercicios pueden tener razón, mientras la danza invisible perfectamente acompasada del uranio, el boro, el xenón, el agua y su vapor funcionen, pero indirectamente los eventos de Chernóbil o Fukushima deberían bastar para vetar el resto de estaciones nucleares en el mundo. Siempre habrá campo para un error humano, una calamidad o un imprevisto del cual la factura se le pasará al planeta, las futuras generaciones o incluso a la humanidad entera.

Recientes avistamientos de flora y fauna silvestre en Chernóbil y Prípiat indican que el buen trabajo de los científicos soviéticos para contener y limpiar la zona de 2.600 kilómetros cuadrados a la redonda de este holocausto dieron resultado. Sí se limpió y sí se contuvo lo suficiente y ya hay un renacer de la naturaleza en este ambiente inhóspito. Se demuestra de todas formas que somos una plaga. Que somos más tóxicos que el uranio y sin embargo el planeta sigue creyendo en nosotros y nos sigue dando oportunidades.

Nota personal: * Spoiler alert * Estaba embarazada!! 😮

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Auteur, Den Danske Film, Drama, Experimental, Folk, Indie, Lars von Trier, Romance, Vacacion, World

Breaking the Waves

Manifiesto Dogme 95 / Voto de castidad

  1. El rodaje debe realizarse en locación. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).
  2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).
  3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o inmovilidad- conseguido con la mano están autorizados.
  4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).
  5. Los trucajes y filtros están prohibidos.
  6. La película no debe contener ninguna acción superficial. (Muertos, armas, etc., en ningún caso).
  7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es decir, que la película sucede aquí y ahora).
    Las películas de género no son válidas.
  8. El formato de la película debe ser en 35 mm.
  9. El director no debe aparecer en los créditos.

A pesar que este manifiesto se concilió en 1995 y esta peli es de 1996, por un lado no pertenece al Dogma y por otro es uno de los primeros y más claros exponentes del movimiento. Falla al requerimiento número dos, sobre el sonido que debe ser completamente ambiental, falla en el número ocho, al haber cambios geográficos y falla en el número nueve al aparecer Von Trier en los créditos como director.

El manifiesto fue declarado en contravía a la explosión comercial y efectista de Hollywood y de cierta forma puso a Dinamarca en el mundo. Yo por lo menos en 1995 no conocía nada de la industria fílmica de ese país, hoy en día, al lado de sus hermanas nórdicas, me parecen de las más interesantes a nivel independiente.

Volviendo con Von Trier el Dogma lo hizo fuerte, lo hizo poderoso, lo hizo egocéntrico y sobre todo le dió estilo. Estilo que sería reconocido en Idioterne de 1998, Dancer in the Dark de 2000 que lo hizo llevarse la Palma de Oro en Cannes y que constantemente le ha permitido concursar por la Palma con cada una de sus pelis haciéndolo su festival predilecto.

El Dogma exacerba el drama como única forma argumental en el cine y la historia de Bess, interpretada por Emily Watson, es drama puro. Un poco muy lenta empieza a tomar fuerza paulatinamente, es todo lo contrario a la comida rápida a la que nos tiene acostumbrados Hollywood, una pieza que se cuece tranquilamente en sus jugos y termina en un vertiginoso descenso, digamos que un tanto predecible pero muy agresivo. Es una peli de cogerle el tiro y adentrarse en la historia.

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Auteur, Charlie Kaufman, Drama, Epic, Folk, Indie, Miguel Vaca, Movie, Storytelling, Thriller, Vacacion

Synecdoche, New York

Sinécdoque es una palabra adulta que entendí por primera vez con Palencia, mi profesor de literatura en quinto bachillerato, y significa a nivel metafórico nombrar al todo con la extensión de la parte, pero es mucho más claro con un ejemplo; blandir los aceros en el campo de batalla o izar los colores son dos formas claras de sinécdoque para referirse a las espadas o las banderas respectivamente.

De alguna forma la sinécdoque me parece pretenciosa e intelectualoide. No me gusta. Cuando escribo trato de no usar el tropo. Me parece que es una vuelta innecesaria que no permite el rápido entendimiento del mensaje, sin embargo, en poesía y alguna prosa, he visto que usada bien permite releer o mejor reinterpretar los significados de de los símbolos nombrados.

Charlie Kaufman nos trae una sinécdoque bastante estrafalaria y divertida. Una extensión de la historia de un escritor de teatro que en realidad contempla y describe Nueva York hasta lograr alterar la misma cotidianidad neoyorquina.

Muy interesante.

Kaufman es conocido por ser el autor de las historias más psicodélicas de Hollywood en los últimos tiempos, de participar en los proyectos más creativos y de ser parte del equipo de los directores independientes más reconocidos como Spike Jonze (que esta vez lo acompaña como socio en la producción de esta pieza) o Michel Gondry. Sin embargo, imaginarlo como escritor-director es algo que no se nos pasaba por la cabeza hasta que en 2008 cuando escribió y dirigió Synecdoche, New York, un juego divertido que permite contemplar nuestro entorno como la creación literaria de alguien más que se lo imaginó de esa forma.

La peli no llegó a Bogotá comercialmente, supe que la habían traído a Pereira por un festival de cine pero no más. Una amiga me la recomendó y aqui estoy escribiendo sobre ella. No le fue mal a nivel de reconocimientos mejor producción de diseño en Los Angeles para Mark Friedberg, mejor ópera prima y mejor reparto (director Kaufman, director de reparto Jeanne McCarthy y actuando Hope Davis, Philip Seymour Hoffman, Jennifer Jason Leigh, Catherine Keener, Samantha Morton, Tom Noonan, Emily Watson, Dianne Wiest y Michelle Williams) en Los Spirit (además de nominado a mejor guión), nominado a la Palma de Oro en Cannes y nominado como mejor guión también en Chicago.

La peli la tengo en mi compu y tengo ganas de echarle una segunda revisada para ver que detalles. Por ahora, vamos a ver si Kaufman se anima a otra cosa loca y ver en qué dimensiones se atreve a hacerla.

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Hollywood, Kurt Wimmer

Equilibrium

¿Qué será lo que hace tan interesantes y/o entretenidas las pelis de Christian Bale? No importa si actúa bien o se sobreactúa o si las pelis son súper comerciales o súper independientes, uno como espectador pasa un buen rato y disfruta llanamente. Puede ser un excelente agente pero sería demasiado ingenuo para cualquier persona pensar que Celebrity Talent Promotions sea la responsable de este fenómeno que incluso lo promociona para dar discursos en torneos de golf|. A mi forma de ver Bale, es un galés con cierto prodigio que lo llevó desde la impresionante interpretación de Empire of the Sun de 1987 dirigido en ese entonces por Spielberg hasta casi volverse fetiche del gran Christopher Nolan en sus más recientes pelis.

Lastimosamente, hay lunares en su carrera y esperaba que Kurt Wimmer con su versión matrixuda de Un Mundo Feliz no fuera uno de ellos. No es complicado comparar The Matrix de 1999 con esta versión de 2002. Pero al hacerlo se queda corta. Aunque no me gusta el final del producto original de los hermanos Wachowski, The Matrix parece estar mucho más llena de contenido, historia, dinámica, cinematografía y hasta musicalización que esta copia barata. Ni Emily Watson, ni Christian Bale, ni Sean Bean, tres grandes del cine pueden salvarla.

Wimmer escritor feaciente de Hollywood se limitó a parafrasear el cuento original y nos entrega una obra bastante regular. Si no es por Bale, creo que ni me hubiera tomado la molestia.

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