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Isle of Dogs

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Isle of Dogs no sólo parece ser mi favorita de los Oscar -recuerden que aunque me divierte la gran ceremonia de La Academia y que he aprendido a encontrar sus ganadores como adecuados para sus patrones, me encanta encontrar el que lleva las de perder porque casualmente tiene una gran riqueza en su factura-, es el que se espera que pierda, es el que guarda secretamente el testimonio de mejor peli del año.

Y aunque su calificación no es más alta que algunas de la ceremonia, la razón es que Wes Anderson y su Grand Budapest Hotel trajo decepción y engaño iconoclasta a mi hospitalidad como fanático de su obra. No soporté más su repetición inocua de imágenes y sensaciones, de giros y líneas aburridamente citadas como copias de su propio fruto. Y lo abandoné. Pero hoy Isle of Dogs me trae más que satisfacción al ojo, me trae esperanza en un nuevo proceso creativo del autor; un proceso que renace de sus propias cenizas y considera un camino novedoso.

Una selección de actores como siempre excelente con la noticia de primer plano a Bryan Cranston en su primer papel con el director -obviamente también a Harvey Keitel o Scarlett o Frances McDormand o Greta Gerwig o F. Murray Abraham o Ken Watanabe o incluso Liev Schreiber– pero Cranston llega como actor principal, como a su vez fue Bruce Willis en Moonrise o Fiennes en el Budapest Hotel o George Clooney en Fantastic Mr. Fox. Dichas voces se esfuerzan en un dramatismo de tonos sencillos conservando el relato de una fábula infantil y llega el éxtasis cuando reconocemos la nasalidad de su actor fetiche, una vez más dando pinceladas de genialidad en sus participaciones del guión.

Me encanta la mezcla de técnicas como recursos de narración temporal (ilustraciones de xilografías clásicas japonesas cuando se refiere el pasado); de planteamientos del epílogo (otra vez con ilustraciones esta vez más clásicas de la tradición japonesa transmitiendo contexto y algo de solemnidad); recursos de texturas audiovisuales (con las líneas en alto contraste negro-verde para mostrar las cámaras de video infrarrojo o las blanco y negro ‘cuasi collage‘ para mostrar las pantallas de tele en vivo); obviamente, todas contrastadas con las fabulosas estatuillas en «stop-motion» que describen el aquí-ahora de la historia.

Hay otros picos aún más altos dentro de la pieza como Desplat en la música, Tristan Oliver en la cinematografía o todo el equipo de montaje o producción de diseño. No es más alta su calificación por los mismos estándares planteados anteriormente. Nada previene o asegura que esta no sea sino un paréntesis, una chispa volatil, un yerro que se olvide en su siguiente diatriba.

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Oscar, 87th Academy Awards

Hacía cuatro meses que no escribía, una entrada en el blog; antes de eso, unos pocos días; y antes de eso un par de meses más atrásLa Sofi (o #JAMEsSofía como me gusta llamarla en las redes) tiene cinco meses y dos semanas, hagan la matemática.

Aunque he sido bendecido con su presencia, sin hacer una alegoría judeo-cristiana directa, estos meses, este último año, he sido tan feliz al lado suyo que nada, ni siquiera el cine ha podido obnubilar sus manitos, sus ojitos o su reciente sonrisa.

Sin embargo, y este es un gran pero, ni La Sofi misma fue capaz de impedir que estuviera frente a una pantalla de TV viendo la versión 87 de Los Premios de La Academia de Hollywood, con mi traje de noche, mis ganas de martini y mi reseña. Entiendo, si, que los Oscar representan la institucionalidad de lo establecido comercialmente en el cine y que uno sale muchas veces decepcionado de su gala, que uno debería hacer un esfuerzo por ver La Berlinale, Los BAFTA o incluso Los Spirit, y esto lo he venido diciendo ya durante años, a través de este blog, pero si uno tiene una pausa tan larga como la que he venido afrontando en este momento, empezar por lo convencional no está mal tampoco.

Así que, en la noche del pasado domingo, se entregaron los premios Oscar de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood; el evento tuvo como anfitrión a Neil Patrick Harris que en contraste con la del año pasado fue una de las presentaciones más aburridas posibles; era evidente que iba a haber musicales y chistes flojos y que Harris iba a terminar en calzoncillos; tal vez el único momento gracioso fue Jack Black salvando la velada cuando interrumpió la melosa y empalagosa presentación de Neil Patrick Harris a dúo con Anna Kendrick; es decir, es muy posible que el próximo año sea anunciado Black como nuevo presentador; podría más que apostarlo. Los batalla de esta velada se daba en tres frentes, The Grand Budapest Hotel de Wes Anderson, Boyhood de Richard Linklater y Birdman de Alejandro González Iñarritú (o como se hizo conocer el año pasado Alejandro G. Iñarritú). De cierta forma El Gran Hotel fue ganadora y arrasadora en los premios «estéticos» (teniendo en cuenta que hay una serie de premios catalogados como los técnicos que aglutinan los montajes, los diseños de sonido y los efectos especiales), con cuatro Oscar; Birdman también salió victoriosa al también obtener cuatro estatuillas pero en las categorías finas de la gala (mejor director, mejor peli, mejor cinematografía y mejor guión), dejando a Linklater prácticamente con las manos vacías y un Oscar a mejor actriz de reparto.

Cada uno habrá tenido sus favoritos, sus predicciones y, por supuesto, sus frustraciones. Los Oscar al fin y al cabo son espectáculo, son Hollywood, y no hay que tomárselos tan en serio, yo los critico mucho pero nunca me los pierdo. Este año tuve una semana maratónica donde me vi un 91-92 por ciento de las pelis en concurso (aquellas que están destacadas en negrita) y quedé muy satisfecho. Estos fueron los ganadores de la noche.

Best Motion Picture of the Year fue Birdman; después de un oscuro comentario de Sean Penn, sobre la visa de residencia de su director mexicano, no tan gracioso como él hubiera esperado, y si más bien de mal gusto, Alejandro González Iñarritú pasó al frente y se consagró como el gran vencedor de la noche. Su pieza dentro de las tres en carrera fue siempre la más destacada; un guión consistente, una actuación deslumbrante de Michael Keaton, una excelente partitura original de Antonio Sánchez, un juego perfectamente interpretado de cámaras de Emmanuel Lubezki y un experimento bien consagrado por Douglas Crise y Stephen Mirrione en el montaje. Las otras dos se quedaron cortas en el desarrollo. Por su lado, Wes Anderson, director de El Gran Hotel permitió que su filme se volviera un producto más de Hollywood, que tratando de hallar su salvación en el cine independiente, atiborra el talento con presupuesto, transformando el ingenio de Anderson en pornografía iconoclasta, permisiva, auto indulgente y muy pretenciosa. Boyhood estuvo bien, algunos dicen que su guión es fortuito, yo pienso que es más orgánico, como el de un documental que se va encontrando con nuevas aristas y parte de ahí para seguir desarrollando sus ideas, no está mal pero si creo que es un ejercicio al que le faltó una mayor intención que la mera contemplación de la niñez y su fugaz desaparición.

  • American Sniper
  • Boyhood
  • The Imitation Game
  • The Grand Budapest Hotel
  • Selma
  • The Theory of Everything
  • Whiplash

Best Performance by an Actor in a Leading Role para Eddie Redmayne por The Theory of Everything. Aunque Redmayne se notó conmovido con su papel y trató de disfrutarlo al máximo, su galardón evidencia la fascinación, y más bien vicio, de Hollywood por los actores que encarnan discapacitados. ¿Es tan destacable la actuación de Eddie Redmayne como para llevarse un Oscar? Posiblemente, si. ¿Pero justo? Pensaría que no. Tanto Michael Keaton como Steve Carell estuvieron realmente soberbios en cada uno de sus desempeños, siendo personalmente más que magnífico el de este último en Foxcatcher.

  • Steve Carell por Foxcatcher
  • Benedict Cumberbatch por The Imitation Game
  • Bradley Cooper por American Sniper
  • Michael Keaton por Birdman

Best Performance by an Actress in a Leading Role Julianne Moore por Still Alice. Más que merecidísimo por toda su carrera –los Oscar acostumbran dar reconocimientos no por el actual trabajo sino por anteriores donde se sintió hubo injusticia …y la lista es tan larga– pero este premio sorprende porque viendo la actuación de esta gran actriz, los calificativos que calzan su desempeño son de una calidad sublime: sensible, sutil, vital, auténtico y completamente; lo contrario a una ejecución melindrosa, chabacana o sensiblera que podría haber sido la salida fácil para enmarcar un tema como el Alzheimer.

  • Marion Cotillard por Two Days, One Night
  • Felicity Jones por The Theory of Everything
  • Rosamund Pike por Gone Girl
  • Reese Witherspoon por Wild

Best Performance by an Actor in a Supporting Role para J.K. Simmons por Whiplash. Interesante que esta categoría recoja todos sus candidatos del cine independiente. Todos. No hay mucho que decir, Whiplash de Damien Chazelle era una de mis favoritas y la historia se recarga tanto en Miles Teller como en la impresionante y genial actuación de J.K. Simmons

  • Robert Duvall por The Judge
  • Ethan Hawke por Boyhood
  • Edward Norton por Birdman
  • Mark Ruffalo por Foxcatcher

Best Performance by an Actress in a Supporting Role para Patricia Arquette por Boyhood una actriz del medio, de la industria a la cual le fue ofrecido un trabajo para evaluar en doce años; no es un trabajo fácil y sin embargo fueron sus hombros los que recibieron toda la responsabilidad del drama. El niño, Ellar Coltrane, vuelvo a mi crítica se le dedica tiempo en cámara de manera contemplativa, el espectador se sorprende con sus cambios pero su actuación es básica; Arquette por el contrario sufre, madura, cambia su físico –naturalmente– y recibe las mejores líneas de diálogo; el resultado una gran actuación en un periodo bien largo de su carrera.

  • Laura Dern por Wild
  • Keira Knightley por The Imitation Game
  • Emma Stone por Birdman
  • Meryl Streep por Into the Woods

Best Achievement in Directing para Alejandro González Iñárritu por Birdman. Sin entrar en demasiada controversia es un premio justo a un personaje inquieto que logra sobrepasar sus estancamientos creativos para traernos una interesante y divertida fábula de Hollywood. La industria del cine tratando de abrirse paso dentro de los críticos de teatro para validarse como arte y a su vez tratando de sobrevivir, seduciendo un público ajeno. Se le crítica el falso ‘plano secuencia’… ¡Cojan oficio! Esto es cine. Sí. Los artesanos han llevado a un nivel muy alto este arte pero el diálogo entre la imagen y el sonido para transmitir una emoción al espectador no tiene que ver con pericia, distinción u oficio. Lástima por Bennett Miller un gran director que de nuevo pasa de largo.

  • Richard Linklater por Boyhood
  • Bennett Miller por Foxcatcher
  • Wes Anderson por The Grand Budapest Hotel
  • Morten Tyldum por The Imitation Game

Best Writing, Screenplay Written Directly for the Screen para Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo por Birdman. Es interesante la apuesto de estos escritores de contar con un falso ‘plano secuencia’ una historia. A través de la historia del cine, el plano secuencia es un ejercicio de mucha dedicación y esfuerzo en su coreografía; personalmente, considero a Martin Scorsese como su máximo exponente, otros hablarán de escenas mucho más icónicas de Quentin Tarantino o más clásicas con Hitchcock o Griffith; el tema es que la esencia de esta cinta no es su técnica, se llega a esta forma de cinematografía precisamente por el encantamiento de su protagonista tratando de sobresalir en el mundo del teatro, del monólogo, del espacio al aire donde no hay cortes, donde simplemente se es frente al público y se acaba la pieza; un parafraseo de José Saramago y su intención del relato vivo sin comas o signos de puntuación. La cinta tiene inicio, nudo y desenlace; este desenlace es acorde pero inesperado, y bien desarrollado; entonces si es bueno o malo no cabe dentro de esta discusión. Mi otra favorita al lado de Whiplash fue Nightcrawler, una historia muy bien contada, muy bien actuada y con una destreza sorprendente, hubiera sido divertido un premio en esta categoría de consolación.

  • Richard Linklater por Boyhood
  • E. Max Frye y Dan Futterman por Foxcatcher
  • Wes Anderson y Hugo Guinness por The Grand Budapest Hotel
  • Dan Gilroy por Nightcrawler

Best Writing, Screenplay Based on Material Previously Produced or Published para Graham Moore por The Imitation Game. Si Hollywood es la corriente de lo establecido, la historia de Alan Turing en The Imitation Game era una obvia apuesta. Un científico, al cual se le puede atribuir el triunfo estratégico de la Segunda Guerra Mundial, verdadero inventor de la computadora y mártir por su preferencia LGBTI es tendencia en Estados Unidos y por supuesto era una gran favorita en esta categoría.

  • Jason Hall por American Sniper
  • Paul Thomas Anderson por Inherent Vice
  • Anthony McCarten por The Theory of Everything
  • Damien Chazelle por Whiplash

Best Animated Feature Film of the Year para Big Hero 6 de Pixar y dirigida por Don Hall y Chris Williams. Un buen producto que parece ser digno de su galardón; la verdad es que con sólo ver dos piezas es bastante complicado.

  • The Boxtrolls
  • How to Train Your Dragon 2
  • Song of the Sea
  • The Tale of The Princess Kaguya

Best Foreign Language Film of the Year para Ida de Pawel Pawlikowski (Polonia). Un divertido discurso el del polaco.

  • Leviafan de Andrey Zvyagintsev (Rusia)
  • Mandariinid de Zaza Urushadze (Estonia)
  • Timbuktu de Abderrahmane Sissako (Mauritania)
  • Relatos salvajes de Damián Szifrón (Argentina)

Best Achievement in Cinematography para Emmanuel Lubezki por Birdman. Repite este gran cinematógrafo mexicano que sigue dando lecciones de cámara, luz y encuadre. Si hay algo entretenido de ver en Birdman son sus encuadres; después, estos pasan por edición y color para lograr el falso plano secuencia pero es gracias a Lubezki, que entendió perfectamente el juego de Iñarritú, que le da la posibilidad a la peli de verse de esa forma. Lástima Deakins; raya definitivamente en lo absurdo; en Colombia se dice «que no me regalen pero que no me quiten», Lubezki puede ser muy bueno, y también ha tenido varias nominaciones (siete) pero Roger A. Deakins, nada más con sus nominaciones (doce) desde 1995, es toda una institución condenada al ostracismo de los Oscar.

  • Robert D. Yeoman por The Grand Budapest Hotel
  • Dick Pope por Mr. Turner
  • Roger A. Deakins por Unbroken
  • Lukasz Zal y Ryszard Lenczewski por Ida

Best Achievement in Editing para Tom Cross por Whiplash, la historia de un imponente y drástico profesor de música de una prestigiosa facultad de artes que apunta toda su atención en un joven baterista y de cómo este se deslumbra por la tutoría recibida. La peli es toda ritmo, percusión y balance. No podría haber un mejor candidato para esta categoría que Cross con la narrativa alcanzada en su montaje. Sobervio.

  • Sandra Adair por Boyhood
  • William Goldenberg por The Imitation Game
  • Barney Pilling por The Grand Budapest Hotel
  • Joel Cox y Gary Roach por American Sniper

Best Achievement in Production Design para Adam Stockhausen y Anna Pinnock por el diseño de producción y la decoración del plató (respectivamente) en The Grand Budapest Hotel. Uno le puede criticar en este momento muchas cosas a Wes Anderson en su excesiva puesta en escena pero a pesar de su estancamiento, la alabanza puede ser quizás puede mantener ese ojo y esa sensibilidad sencilla y pueril, tan propia de todo su portafolio. Sus cámaras como sus historias son tan propias como su imaginería, tanto Stockhausen como Pinnock lo leyeron perfectamente.

  • Maria Djurkovic y Tatiana Macdonald por The Imitation Game
  • Nathan Crowley y Gary Fettis por Interstellar
  • Dennis Gassner y Anna Pinnock por Into the Woods
  • Suzie Davies y Charlotte Watts por Mr. Turner

Best Achievement in Costume Design para Milena Canonero por The Grand Budapest Hotel. Al comienzo de la velada, se abren los premios con el nombramiento del mejor actor de reparto, luego vienen unas serie de premios que destacan la calidad técnica de los filmes y también junto con algunos importantes premios de cinematografía y banda sonora original, vienen una serie de premio que llamamos este año «los estéticos»; Canonero fue una de las primeras en revelar que El Gran Hotel iba a dominar esta serie de premios.

  • Mark Bridges por Inherent Vice
  • Colleen Atwood por Into the Woods
  • Anna B. Sheppard por Maleficent
  • Jacqueline Durran por Mr. Turner

Best Achievement in Makeup and Hairstyling la estatuilla fue para Frances Hannon y Mark Coulier The Grand Budapest Hotel. En versiones pasadas, esta categoría era dominada por artistas que con sutiles ajustes en los fenotipos de los actores lograban grandes transformaciones que potenciaban los desempeños de los mismos; esta vez se premio la excentricidad, extravaganza y peculiaridad que hacían de la historia del Gran Hotel una fábula rimbombante. Pensábamos que por lo anterior la gran favorita iba a ser Foxcatcher.

  • Foxcatcher
  • Guardians of the Galaxy

Best Achievement in Music Written for Motion Pictures, Original Score por su partitura original en The Grand Budapest Hotel, el ganador fue Alexandre Desplat. El francés, no sólo estaba nominado dos veces este año en esta misma categoría, sino que ya sumaba ocho anteriormente siendo, además del excelente trabajo de esta pieza, un gran reconocimiento a su excelencia desde principio de este siglo.

  • Alexandre Desplat por The Imitation Game
  • Hans Zimmer por Interstellar
  • Jóhann Jóhannsson por The Theory of Everything
  • Gary Yershon por Mr. Turner

Best Achievement in Music Written for Motion Pictures, Original Song al igual que el año pasado cuando Pharrell Williams prendió la noche cuando cantó ‘Happy‘, el público se emocionó mucho con ‘Everything is Awesome‘ de Shawn Patterson, la ganadora fue ‘Glory‘ de Lonnie Lynn (Common Sense) y John Stephens (John Legend) para la peli Selma.

  • Shawn Patterson por (‘Everything is Awesome‘) por The Lego Movie
  • Gregg Alexander y Danielle Brisebois por (‘Lost Stars‘) por Begin Again
  • Diane Warren por (‘Grateful‘) por Beyond the Lights
  • Glen Campbell y Julian Raymond por (‘I’m Not Gonna Miss You‘) por Glen Campbell: I’ll Be Me

Best Achievement in Sound Mixing los ganadores fueron Craig Mann, Ben Wilkins y Thomas Curley por Whiplash. Tercer Oscar de la noche, también a un nivel muy sensorial, para realzar lo dicho sobre esta gran peli.

  • American Sniper
  • Birdman
  • Interstellar
  • Unbroken

Best Achievement in Sound Editing premio de consolación para American Sniper que pasó sin pena ni gloria.

  • Birdman
  • The Hobbit: The Battle of the Five Armies
  • Interstellar
  • Unbroken

Best Achievement in Visual Effects para Paul J. Franklin, Andrew Lockley, Ian Hunter y Scott R. Fisher por Interstellar. Blanqueada parcial para Christopher Nolan que su peli fue reconocida en las categorías técnicas pero no se llevó prácticamente nada.

Best Documentary, Features para Citizenfour de Laura Poitras, Mathilde Bonnefoy y Dirk Wilutzky.

  • Last Days in Vietnam de Rory Kennedy y Keven McAlester
  • Finding Vivian Maier de John Maloof y Charlie Siskel
  • The Salt of the Earth de Wim Wenders, Juliano Ribeiro Salgado y David Rosier
  • Virunga de Orlando von Einsiedel y Joanna Natasegara

Best Documentary, Short Subjects para Crisis Hotline: Veterans Press 1 de Ellen Goosenberg Kent y Dana Heinz Perry.

  • Joanna de Aneta Kopacz
  • Nasza klatwa de Tomasz Sliwinski y Maciej Slesicki
  • La parka de Gabriel Serra
  • White Earth de Christian Jensen

Best Short Film, Animated para Patrick Osborne y Kristina Reed por Feast.

  • The Bigger Picture
  • The Dam Keeper
  • Me and My Moulton
  • A Single Life

Best Short Film, Live Action para Mat Kirkby y James Lucas por The Phone Call.

  • Aya
  • Boogaloo and Graham
  • La lampe au beurre de yak
  • Parvaneh

Siempre que tengo una de estas largas pausas, guardo la esperanza de volver a tomar el mismo ritmo que tuve en el 2012 o incluso el 2013, años que dediqué con mucho ímpetu a este blog. Tal vez esta entrada sea noticia de ayer –de hace ocho días exactamente– pero es la sensación de haberme tomado este tiempo para hacerla lo que la hizo gratificante. Ojalá hayan disfrutado de esta versión de los Oscar e igualmente esta entrada.

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Captain America: The Winter Soldier

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La semana pasada publicamos la entrada de bienvenida a los estrenos de verano del 2014. En principio, iba a ser incluida la entrada de Captain America: The Winter Soldier pero en vista de lo particularmente atractiva que fue la pieza, es bueno decir que se merece una entrada aparte para hablar sobre ella.

Steve Rogers (Chris Evans), después de Nueva York, intenta adaptarse al mundo que le es extraño; busca a Peggy (Hayley Atwell) y trata de serle fiel a su nuevo comando en S.H.I.E.L.D. pero las cosas no son tan fáciles como aparentan. Por un lado, las directrices de S.H.I.E.L.D. van en contra de los principios de Rogers y en su pérdida de fe, la organización entera es atacada por un poderoso enemigo del pasado.

Marvel y Buena Vista han ido acertando golpes de suerte en su batalla en Hollywood por las taquillas y el dominio de las producciones basadas en comics. Básicamente, alentaron a Sony prematuramente a relanzar su franquicia del Hombre-Araña con The Amazing Spider-Man; un relanzamiento que parecía sólo hacer cambios en el fabuloso nombre del arácnido. Lo mismo pasó con Fox, que al igual que en Sony, está uniendo sus fuerzas creativas para armar universos cinemáticos independientes dentro de su reino.

Pero decimos que Marvel y Buena Vista han acertado golpes de suerte porque a medida que avanzan Las Fases del Universo Cinemático de Marvel diseñado por Kevin Feige pareciera que todo es infinitamente más frágil.

La gran ventaja de Marvel con respecto a DC es que desde su concepción fueron unificados en un mismo espacio y tiempo, Nueva York. DC y la mayoría de casas de comics, plantean sus héroes en la ficción y crean sus entornos como imaginarios; cuando por fin DC, en la crisis de los comics en los 80’s, decidió crear un sólo universo se vio en aprietos para explicar y hacerle entender a sus lectores fanáticos que Gotham, estaba al mismo nivel que Metropolis pero ahora eso parece irse tornando en una ventaja.

Elaboremos.

Marvel empezó sus intenciones de volverse un estudio productor de pelis sus propios comics allá en 2003 cuando estrenaron Hulk de Ang Lee y DareDevil de Mark Steven Johnson que fueron catalogados como grandes desastres de la industria del cine de comics.

El joven Kevin Feige decidió emprender una estrategia más agresiva y no sólo hacer un filme exitoso que generara una franquicia sino más bien porqué mejor no pensar en unir todo el universo en un gran megaproyecto comercial; lo que requirió del apoyo de un socio como Buena Vista para lograrlo.

En 2008, de la mano de Jon Favreau y Robert Downey Jr., el universo de Feige inició su Fase UNO con Iron Man; caló muy bien con la crítica, con los fanáticos y el renacer de Downey Jr. puso a Tony Stark como un líder natural dentro de Marvel; el as bajo la manga de Feige fueron los créditos finales que introdujeron a Samuel L. Jackson como Nick Fury presentándole a Stark La Iniciativa Avenger. Ese mismo año después de recuperar los derechos de Hulk, Marvel encamina a Louis Leterrier y Edward Norton (protagonista y guionista) en la realización del segundo filme de Marvel Studios con The Incredible Hulk; la fanaticada ruge fascinación por la interpretación de Norton como Bruce Banner; y Feige anota su segundo cuadrangular cuando al final de la cinta aparece Tony Stark hablando de La Iniciativa junto al General Ross.

–A pesar de lo desastroso que fue Iron Man 2– parece que de ahí en adelante todo fuera una gran historia–. Iron Man 2 juega con apariciones sugeridas del Capitán América; los agentes de S.H.I.E.L.D., Coulson (Clark Gregg), Fury y Romanoff (Scarlett Johansson), toman protagonismo; y, de nuevo al cierre de la cinta, Coulson devela el Martillo de Thor. Subsecuentemente, vino Thor de Kenneth Branagh y toda la trama para introducir su mundo, su universo y a Loki (Tom Hiddleston) –hasta ahora el mejor antagónico de su universo cinemático–; los mundos siguen compartiendo personajes y no sólo aparece Coulson como eje de la trama, también lo hace el agente Clint Barton o Hawkeye (Jeremy Renner); al final de la cinta, Fury le presenta a Selvig (Stellan Skarsgård) el Tesseract –en una escena filmada por Joss Whedon–. ¿Pero qué era el Tesseract? Unos meses más tarde Captain America: The First Avenger de Joe Johnston hace un arco de origen con Steve Rogers, introduciendo a Chris Evans como el capitán, enfrentando a Red Skull (Hugo Weaving) en 1945 y la formación maligna H.Y.D.R.A.; Red Skull basaba su poderío en el ocultismo junto a su científico jefe Arnim Zola (Toby Jones) y fue justo cuando encontró el Tesseract, una forma primitiva de la mitología escandinava, que se hizo realmente poderoso y temible.

Todo estaba en su sitio y Joss Whedon preparó el cierre de la Fase UNO con la reunión de The Avengers. Todo da frutos y en una sola cinta aparecen Tony Stark, Thor, Steve Rogers, Nick Fury, la agente Romanoff, Hawkeye, Coulson, por supuesto Bruce Banner y como base antagónica Loki y los Chitauri que termina siendo la peli más taquillera del año. El punto importante para resaltar es que Gwyneth Paltrow y su personaje Pepper Potts aparecen por la insistencia de Robert Downey Jr. pero Whedon no estaba convencido y da la siguiente razón: “uno necesita separar los personajes de sus sistemas de soporte en aras de crear el aislamiento que se necesita para funcionen en el equipo”. Suena como un gran entrenador y finalmente ese fue el puesto que obtuvo, dirigir globalmente todo el universo de Marvel en Buena Vista (MCU).

Se gestiona la Fase DOS del MCU y llegan Iron Man 3, Thor: The Dark World, los Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. y The Winter Soldier; se anuncian Black Panther, Doctor Strange, Ant-Man y Avengers 2: Age of Ultron; finalmente, se revelan las intenciones de la Fase TRES con Thanos como villano y Guardians of the Galaxy pero ¿por qué se siente que todo empieza a tambalear?

La primera razón es una sensación sencilla y natural con lo que Marvel ha intentado a toda costa hacernos creer y es que todas sus piezas están unidas en un sólo universo; precisamente, eso que los ha hecho fuertes se ha vuelto su mayor vulnerabilidad. No es posible entender las cintas de Marvel independientemente y separar, las cintas autónomas de las cintas de ensamblaje. Es ridículo. No funciona. En parte, por eso la extensión de esta entrada.

Empecemos por Iron Man 3, independiente de la buena calidad de su realización con Shane Black o el desencanto de la fanaticada de cómo usaron al Mandarin (Ben Kingsley) y a Aldrich Killian (Guy Pearce) el resultado fue desastroso; por un lado, surgieron preguntas como porqué si Stark se podía quitar el reactor no se lo había quitado antes o ahora que «ya no existe» Iron Man, cuál es la función de Stark dentro de S.H.I.E.L.D. o quién liderará los Avengers; por otro lado y sumado a esto, vienen otras inquietudes que no pueden ser sólo solventadas con simples nombramientos o cameos de personajes importantes, por ejemplo ¿The Avengers es un grupo tan frágil que para ese entonces ya se desintegró? Si Stark es atacado de la forma en que sucedió ¿dónde estaba Romanoff, Hawkeye, Fury o Steve Rogers? Compañeros de batalla, sellados en la amistad hecha más allá de una casualidad o ¿es que todo lo dicho no son más que una iteración de frases vacías? ¿Dónde estaba Bruce Banner? ¿Por qué sólo aparece al final de la cinta como un sicoanalista? ¿Acaso no es esta la mayor idiotez jamás escrita?.

No. La mayor idiotez aún estaba por venir y en otro formato: Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Una serie de TV que ubica anacrónicamente un resguardo de agentes dentro de S.H.I.E.L.D. liderados por Phil Coulson; un equipo de desvalidos que tiene grandes potencias pero cero poderes sobrenaturales –por ahora–; a medida que avanza la serie sabemos que está ubicada después de Nueva York, después de The Dark World de Thor y antes de The Winter Soldier; la pregunta más obvia es la que sostiene la serie y es ¿cómo hicieron para revivir a Coulson? Pregunta que se responde al final de la temporada pero que deja un interrogante existencial clavado profundo dentro de las entrañas de Joss Whedon y que amenaza de muerte a Kevin Feige; con esa respuesta de cómo revivir a las personas ¿acaso alguien en este universo puede morir? Si no, apaque y vámonos.

Luego de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. –con el nombre más largo y rídiculo que haya escuchado para una serie televisiva; Cuando quiero llorar no lloro o Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha, telenovelas colombianas, ya no parecen tan extravagantes–, llega Thor: The Dark World. Una cinta autónoma que retoma el arco romántico entre Jane Foster (Natalie Portman) y el dios del trueno; aunque Alan Taylor está al frente de una gran decisión al sacar la historia de la Tierra, no resuelve el tema de porqué Foster no apareció en Nueva York y se mete en un problema aún más grande que se esparce virulentamente a todo el universo de Marvel ¿existe realmente un enemigo aparte de Loki capaz de poner en jaque a algún integrante de la Iniciativa Avenger? Sabemos que la muerte no lo es; tampoco otro «dios asgardiano»; y menos una invasión de alienígenas con poderosas armas y tecnología mucho más avanzada.

Esta última duda evidenciada en Thor 2, recurrente en toda la trilogía de Iron Man y el ensamblaje de The Avengers, se torna un absurdo y nos envuelve con un poco de frustración sumado a algo de desinterés, indiferencia y menosprecio.

Los hermanos Russo, casi olvidados en nuestros archivos con pelis como You, Me and Dupree o Welcome to Collinwood, hicieron una gran labor con The Winter Soldier. Siguen fallando en el tema del universo continuo pero imaginamos es el puñal de Whedon hablando con su «aislamiento para que funcione el equipo»; ¿no es increíble que en el peor ataque de H.Y.D.R.A., en una crisis tan grande como la de Nueva York, no aparezca Iron Man, War Machine, Hawkeye o Bruce Banner?

Sin embargo, y como ninguna otra cinta de Marvel, los Russo triunfan grandemente en varios aspectos.

El primer punto, es que con The Winter Soldier hay un vuelco hacia la sorpresa, hacia la perplejidad de las revelaciones del giro dramático y, así sean dos o tres los giros, no es una serie de sorpresas que nos mandan de extremo a extremo sino más bien consecuencia del giro anterior, por eso al final quedamos sin aliento y tensos en el desenlace.

Lo segundo es que por segunda vez, un villano es tratado con dignidad en la historia; ni siquiera en relación con la fidelidad a los comics, porque no hemos leído mucho acerca de los arcos del Soldado de Invierno, sino dignidad en el sentido que es una fuerza contraria e igualmente poderosa que amenaza el estatu quo del héroe y de sus compañeros. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Por primera vez, en el universo cinemático de Marvel, los personajes se relacionan con igual importancia en todo el universo; los agentes Fury, Hill (Cobie Smulders), Romanoff, Rogers se congregan de otras sagas y sienten amenazadas sus existencias. H.Y.D.R.A. renace como un gran grupo del mal tan pero tan importante que incluso es necesario un nuevo ensamble con los Avengers pero si es así repetimos ¿por qué no aparecieron?

El cuarto punto, no sabemos si trabajaron posterior a las críticas de Man of Steel, pero The Winter Soldier aprendió a congeniar con los puntos que no gustaron en su opositora; partiendo del hecho que Man of Steel es una gran cinta, las críticas opacaron un poco su éxito injustamente; El Capitán toma ventaja de ahí y se hace fuerte con un héroe que no asesina a sangre fría a pesar de cualquier circunstancia; no acaba completamente con una ciudad y a los pocos días aparece con una sonrisa dibujada en la cara; es responsable de sus actos porque es la imagen pura de Estados Unidos; y, finalmente, siendo una secuela enlaza muy bien puntos de la anterior salida, y justifica el hecho de una segunda o tercera parte.

A pesar de ciertos clichés, que realmente molestan en pequeños detalles de la historia, Los hermanos Russo, Marvel y Buena Vista lo hicieron realmente bien con The Winter Soldier pero desluce un poco lo ya hecho antes en la Fase UNO; no sabemos cómo vaya a atacar DC pero el hecho que la segunda parte de Superman involucre apariciones de Batman, Wonder Woman, Aquaman y otros de sus súperheroes podría ser un indicio de cómo aproximarían su propio ensamble y faltaría ver si en «las autónomas», como The Bat Man presupuestada para después del 2016, se cometen los mismos errores o se dan la libertad de hacer un relato anterior –en la línea de tiempo– de Superman para revisar estos temas con calma.

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Moonrise Kingdom

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Por fin llegó a nuestra cartelera comercial la peli indie más esperada del año, Moonrise Kingdom de Wes Anderson. Lanzada oficialmente en Cannes del año pasado y estrenada en Estados Unidos en junio, desde la primera vez que vimos su corto hemos estado aguardando por su llegada casi un año -a decir verdad, yo hice mi pedido en Amazon a principios de noviembre previendo que de pronto no la trajeran como sucedió con Fantastic Mr. Fox y el disco llegó mucho antes de su estreno en salas, sin embargo, sabiendo que se aproximaba su proyección, perseveré hasta que por fin la vi anoche-.

Hay muchas formas de observar esta pieza; esta entrada -que se refiere a la primera vez que la vi- se centra en la bella artesanía que nos deslumbra al ser proyectada. Una gran artesanía en la cual intervienen muchas personalidades importantes en la industria de Hollywood. El primero sin duda debe ser su compañero -casi hermano- Robert D. Yeoman. Un cinematógrafo que lo ha acompañado desde Bottle Rocket y que ha interpretado su visión de una forma tan simbiótica que encontramos en cada cuadro desde su ópera prima una rúbrica de este magnífico equipo. Cuando la cinta empieza, los colores saturados, cálidos y estridentes combinados con esos movimientos específicos de cámara sentimos una estética de belleza cercana y reconocible, la del universo del realizador. Tal vez la calidad de la producción, la temática o la agenda misma lo apartó por un instante de Anderson en Fantastic Mr. Fox pero -si me permiten la cacofonía- es fantástico tenerlo de vuelta.

Sabemos que Anderson es por excelencia y naturaleza un contador de historias, un escritor-director que ha logrado hacerse a una posición prestigiosa desde la independencia de sus creaciones. Pero nunca ha estado solo en el equipo de escritura, su pareja más notable ha sido hasta ahora para mí Owen Wilson pero también lo han acompañado Jason Schwartzman, Noah Baumbach y Roman Coppola. Al igual que Yeoman, Coppola se apartó desde The Darjeeling Limited y volvió para escribir esta hermosa historia. Hermosa y de doble filo. La historia se basa en la relación de dos jóvenes doceañeros que huyen de sus hogares por inconformidad y desatención. Suzy (Kara Hayward) es introvertida, entusiasta de la literatura y la música, Sam (Jared Gilman) es campista Khaki del Campamento Ivanhoe. Ambos se recluyen por consentimiento mutuo en una ensenada que nombran como Moonrise Kingdom. Sin embargo, y a pesar de que la policía, los otros campistas y los padres de Suzy, los encuentran, en el poco tiempo que pasan solos hay serias alegorías sexuales que son muy interesantes -mi favorita por supuesto son los aretes de anzuelo que Sam le regala a Suzy y que para ponérselos literalmente tiene que romperse las orejas, delineando un fino hilo de sangre por su cuello; una alusión poética al quebranto de la inocencia o un poco más profundo a la pérdida de la virginidad-. Los diálogos forzados en un tono adulto y las figuras que acabamos de nombrar hacen pensar de pronto que los niños no son tan niños y que son instrumentos de una fábula para poder contar una historia de amor. En teoría, Moonrise Kingdom está basada en las experiencias propias del joven Anderson relacionadas con su primer amor pero eso no significa necesariamente que haya sido en su niñez; el director se refiere a ella como una buena base de la historia real pero que es poco acertada a medida que se desarrolla la trama.

Moonrise Kingdom demuestra que Wes Anderson realiza, produce y desarrolla el casi extinto cine de autor. Un cine donde se dirigen actores, se cocinan experiencias y se dirige una orquesta cinematográfica. La última parte de la triada que define su estilo una vez estuvo ocupada por Mark Mothersbaugh pero el ex-Devo dejó un gran vacío cuando en The Darjeeling Limited no hubo partitura original. De ahí en adelante, la silla la llenó el maestro Alexandre Desplat que al igual que Mothersbaugh fue capaz de ambientar escenas de forma emotiva dentro de un ecosistema muy personal del autor sin llegar a las salidas fáciles e iconoclastas que de pronto llegamos a percibir en otros autores como Tarantino, Woody Allen o incluso Almodóvar. Para los ex-refousianos, esta cinta en particular puede llegar muy profundo al corazón cuando se entrañan las clases de apreciación musical con Monsieur Jeangros o la relación directa con el Carnaval de los Animales de Camille Saint-Saëns -la pieza Pianistes interpretada magistralmente por Leonard Bernstein la usamos en El Colegio como base de una presentación final de todo nuestro curso en segundo de primaria-.

No puedo realmente afirmar que Moonrise Kingdom sea mi peli favorita de Anderson. Sigo pensando que The Royal Tenenbaums es su gran obra maestra y que tanto The Darjeeling Limited como The Life Aquatic with Steve Zissou estuvieron cerca de sus talones pero lejos de su excelencia. Moonrise Kingdom es una gran cinta que mejora cada vez que uno la ve y con el tiempo se me hará entrañable, pero eso no lo supe sino hasta que la ví y por eso sería imperdonable que nos la perdamos en salas. En si misma es una serpiente de Ouroboros que se alimenta de cada una de las pelis en el portafolio de Anderson. La presentación, los escenarios y el discurso/apariencia de Bob Balaban son inspirados en Steve Zissou, Suzy es Margot Tenenbaum, Sam es un joven Max Fischer que en vez de clubes tiene insignias pegadas a su uniforme, y en su temática el sentimiento de orfandad (o por lo menos ausencia de figuras paternas) fue tomado de The Darjeeling Limited así como el sentido fabulista para poder contar una historia -de nuevo- no necesariamente para niños fue aprendido de Mr. Fox.

La pieza empieza a recoger sus frutos cuando los principales gremios de Hollywood la empiezan a colocar como punto de referencia. Edward Norton, Tilda Swinton, Frances McDormand y obviamente Bill Murray su actor fetiche conforman el reparto, pero es Bruce Willis quien empieza “a robarse el show” cuando es nominado en los Spirit de este año.

Valga la pena nombrar, así sea al final, a Eric Anderson, hermano del autor, que siempre lo ha acompañado en el arte de sus pelis y en las portadas que Criterion Collection redita de sus piezas así como los seis artistas que fueron encomendados para desarrollar los libros ficticios de Suzy; David Hyde Costello para «Shelly and The Secret Universe», Juman Malouf (su novia actual) para «The Francine Odysseys», Sandro Kopp para «The Girl from Jupiter», Collider para «Disappearance of the 6th Grade», Andrea Dopaso para «The Light of Seven Matchsticks» y Kevin Hooyman para «The Return of Auntie Lorraine».

Nota personal. ¿Qué opinan de la Futura en la cinta? Todas las pelis de Anderson manejan de forma acuciosa letras de la familia tipográfica Futura en todos los avisos, piezas impresas o referencias gráficas, sin embargo, aquí en Moonrise Kingdom no sólo aparece muy de vez en cuando sino que se hacen referencias a otras fuentes tipográficas igual predominando dos o tres fuentes, ¿cuál es su teoría?

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Brit, Documentary, Drama, Folk, Hollywood, Indie, Miguel Vaca, Movie, Tony Kaye, Vacacion, World

Detachment

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«Detachment» se puede traducir literalmente como “Desapego“. La traducción comercial que hace el distribuidor sobre esta peli como “El Profesor” evoca lo más trillado de la trama de la pieza que Tony Kaye nos quiere presentar.

Tony Kaye es uno de los realizadores que más me ha impactado con su forma de contar historias. La primera vez que supe de este excéntrico británico fue con una historia poco convencional sobre odio, antisemitismo y redención. Si. Tony Kaye fue el director de American History X y lo más loco es que era parte de su ópera prima. En ese entonces -1998- Edward Norton también empezaba su prolífica carrera y su vertiginoso ascenso sería consecuencia de decisiones inteligentes como Rounders de John Dahl, obviamente Fight Club de David Fincher y American History X. La ruda y áspera forma de narración que desarrolló Kaye en esta cinta le determinó un puesto célebre en Hollywood, así la mayor parte de su portafolio no se haya filtrado a nuestro ambiente comercial gracias a su profundo aire independiente.

Rondando Cuevana me topé gratamente con Detachment, la primera parte de un duo de pelis que el británico viene desarrollando desde 2011. Por su parte, Detachment enmarca la trama de un profesor sustituto en una humilde escuela pública de Nueva York. Como les decía el distribuidor tomó la pésima decisión de traducir la cinta como El Profesor y de facto la pone al mismo nivel de Dangerous Minds, The Great Debaters, Freedom Writers o incluso The Ron Clark Story donde un profesor inspira a su clase para ser mejores individuos en la sociedad. Aunque la lista es larga y se ha filtrado también afuera de Hollywood, a innumerables y lastimeras producciones de todo el mundo y en todos los idiomas, no todas las pelis sobre superación escolar son acartonadas, la excepción a la regla pueden ser, por ejemplo, The School of Rock, Dead Poets Society, Precious o Half Nelson. La introducción a este género la he hecho extensa porque Tony Kaye quiere romper el esquema y sumergirse en una profunda crítica al sistema educativo -no sólo de Estados Unidos sino incluso el nuestro- donde los estudiantes dejan de ser personas en formación y se vuelven cifras para lograr más o menos presupuesto en una institución.

Detachment contrario al cliché comienza como un docudrama donde varios educadores exponen la dura labor de su día a día y la interrupción de sus sueños por la necesidad de una entrada fija en sus vidas. La motivación que debiera ser lo más altruista posible termina siendo la escogencia de una ocupación que no deje la ropa impregnada de grasa, no se tenga que lavar letrinas o no sea tan desgastante como manejar un camión. El sólo planteamiento ya pone los pelos de punta y eriza la piel. La cinta es protagonizada por Adrien Brody como el profesor que llega a dirigir una clase de inglés -literatura- en esta escuela pública. Está calificado como uno de los mejores educadores en esta labor y Kaye nos revela que es gracias a su desapego con los mismos estudiantes. Por un lado, los niveles de racismo, violencia e ignorancia son tan altos que una persona que se valore, rápidamente, huye de sus responsabilidades; por el otro, del mismo modo que un cirujano no debe involucrarse con un paciente para que no se altere su juicio en la sala de operaciones, una persona emocionalmente quebrada no tiene lazos emocionales o por lo menos tiene incapacidad para desarrollarlos y de esa forma es superior a cualquier maltrato que los estudiantes puedan ejercer sobre él. Brody entra forzado en su desempeño pero logra acomodarse al final del segundo acto donde es quebrado honestamente por una niña prostituta cerca de su casa y la vaga ilusión de tener una relación estable con una colega de la misma escuela.

Las animaciones de Rebecca Foster en los tableros son divertidas pero ornamentales, no dicen mucho más de lo que las escenas mismas ya nos están contando por lo que las encuentro un tanto inoficiosas. Por otro lado, uno de los aspectos que más me desagradaron fue el montaje que es desordenado y trastabillante. Si. Se quiere demostrar un juego de percepciones y ser introspectivo mediante monólogos dirigidos al espectador pero la forma en como culmina el montaje es confusa y no del todo consistente. Sin embargo, como siempre, Tony Kaye no defrauda y el desenlace del argumento es sorpresivo, abrasivo y conmovedor. No es para nada impetuoso, es más una cocción lenta de una idea que en principio no empieza muy bien y que por lo tanto hay que darle una segunda oportunidad para ver cómo se desarrolla. Nos deja ansiosos de Attachment -el final del dúo-, ese proyecto que piensa exponer en este año sobre la relación entre una señora casada con hijos (Sharon Stone) que acosa miedosa y sexualmente a un joven (Tom Felton) mucho menor que ella.

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Action, Exploitation, Hollywood, Miguel Vaca, Movie, Spy Film, Storytelling, Thriller, Tony Gilroy, Vacacion

The Bourne Legacy

Llegada la franquicia a un punto muy alto con la dupla Paul Greengrass/Matt Damon y Bourne Ultimatum, las acciones no parecían muy fáciles para la producción que quería seguirle sacando resultados a las series de Robert Ludlum. Los acordes de ‘Extreme Ways‘ de Moby sonaron, nos serpenteó un escalofrío por toda la espalda y pensamos en ese justo momento que habíamos sido testigos del final de una gran serie de pelis de acción que de alguna forma marcarían un hito en la historia del cine. Y así fue. Los héroes de Hollywood ya no fueron musculosos tanques que no se despeinaban, no salían heridos, no tenían confrontaciones psicológicas y sus líneas de diálogo se extenderían por escena en más de “una”. Las tramas no se basarían en satanizar gobiernos tercermundistas que atentaran contra la democracia, el nuevo enemigo sería interno y la acción no se mediría más en balas. Por decirlo de alguna forma, los «expendables» Sylvester Stallone, Jean-Claude Van Damme, Arnold Schwarzenegger, Steven Seagal, ya no tuvieron cabida y la industria le abrió camino a otros personajes y otras historias.

¿Cómo se podría recuperar ese margen de ventaja que dió esta franquicia pero que se cerraba cinco años atrás? Sin duda alargando la historia un poco más. La producción pensó en Tony Gilroy que no sólo es un director con la credibilidad de Michael Clayton y Duplicity (ambos thillers de conspiración -uno más pintoresco que el otro- pero de buen éxito en taquillas y por lo menos Michael Clayton muy bien reconocido por la crítica) sino que además Gilroy estuvo detrás de todo el proyecto Bourne como el escritor de los tres guiones. Si el neoyorquino no era la solución entonces la franquicia no tendría esperanza en absoluto.

Al final, The Bourne Legacy es una cinta de entretenimiento que preparó la saga para más capítulos de forma exitosa. Jeremy Renner es un gran Bourne, un excelente actor y por más que lo queramos comparar con Damon hizo un gran esfuerzo por diferenciarse y lo logró. Unos dicen que este Aaron Cross es más sensible, otros que tiene una sensación de tristeza en la cara inocultable y otros dicen que su historia es forzada. Puedo estar de acuerdo en las primeras dos sentencias sobre el desempeño de este nuevo Bourne pero si algo tiene esta pieza es consistencia. Gilroy trajo para este capítulo a Edward Norton como gran antagonista de Cross (bueno en realidad lo trajo Ellen Chenoweth, su directora de reparto) para desencadenar una nueva rama en la conspiración alrededor de él y fue una excelente opción. Sacrificó acción para darle más peso a la intrincada maroma que estaba preparando y el resultado es una trama de conspiración muy bien develada frente a nuestros ojos. Se le critica la continua referencia a Blackbriar, Threadstone y Jason Bourne pero la intención más fina fue arreglada con pequeñas florituras que justificaban todo el giro y la continuidad del andamiaje. Se le critica la poca presencia de Pamela Landy (Joan Allen) y del doctor Albert Hirsch (Albert Finney) pero de nuevo los usó de la forma precisa y necesaria en su orquestación.

Sinceramente, tal vez su única falencia es la acción. No porque haya sido muy poca, de nuevo The Bourne Legacy se siente como el paso necesario que se debió dar para perdurar la serie fortaleciendo los fundamentos y para eso requirió de más tiempo armando el contexto. Su falla es más hacía la falta de entendimiento de la acción misma. Cross salta, patea, maneja, hace acrobacias pero llega un punto en su coreografía, o mejor, llega un punto en que las cámaras terminan no siguiendo su coreografía y quedamos perdidos. Aparece la solución del movimiento como un acto de magia. No es que no le creamos es que no lo entendemos y aquí cabe una pequeña comparación, Greengrass nos tenía acostumbrados a mucha acción pero con un perfecto entendimiento de todo el movimiento. No tenía que desplazarse demasiado, o dar mil giros con la cámara o ser demasiado preciso con un cuchillo, la verdadera magia de Greengrass radica en ponernos casi cinco minutos, dentro de un baño -después de haber atravesado una fachada en medio de Marruecos– y apunta de jabonazos o cabezazos contra la mampostería mantenernos en vilo en una pelea absurdamente excitante y que finaliza con un estrangulamiento tan tensionante que cuando Bourne respira, nosotros como espectadores lo hacemos al mismo tiempo.

Tal vez, Outcome, Blackbriar, Threadstone o ahora LARX aparezcan en el futuro, tal vez vuelva Cross o su nueva novia la doctora Marta Shearing (Rachel Weisz), es posible que los rumores sean ciertos y en una quinta versión se unan Bourne y Cross pero definitivamente es mejor que Gilroy siga siendo el guionista -que lo hace muy bien- y si va a dirigir se prepare realizando un par de ejercicios previos o que el estudio contrate un director experimentado, no en complejas tramas sino en pura acción coreografiada.

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Adventure, Auteur, Comedy, Epic, Folk, Hollywood, Indie, Miguel Vaca, Thriller, Trailer, Vacacion, Wes Anderson

Moonrise Kingdom

Definitivamente uno de mis directores favoritos contemporáneos es Wes Anderson. Dedicado como muchos a la escritura y realización de sus propios filmes, Anderson no sólo ha logrado establecer un estilo característico en Hollywood sino que su carácter independiente ha ayudado a que otros directores de la misma corriente como Noah Baumbach o Roman Coppola, se junten en este emotivo movimiento de hacer cine muy introspectivo y de una calidez evidente.

Anderson ha establecido un espacio de vendimia de los años 70’s a través de su fotografía, su música, sus historias, con una naturaleza impecable y estableciendo un equipo de trabajo muy sólido a todo nivel. De esa forma su reparto lo encabeza su actor fetiche Bill Murray, Jason Schwartzman, Willem Dafoe u Owen Wilson -quien a veces incluso pertenece al equipo de escritura-, Robert D. Yeoman en la cinematografía, Alexandre Desplat y Mark Mothersbaugh (Devo), así como Dylan Tichenor en montaje, que vuelve al equipo después de trabajar con el director en The Royal Tenenbaums.

Moonrise Kingdom es una grata sorpresa en nuestras recientes noticias del cine. El director ha estado en boga gracias a varios proyectos que le han ofrecido, más a nivel comercial, y satisfactoriamente se dirigió hacia otro proyecto original, más de su estilo y con la honestidad de su trabajo sin decaer en lo iconoclasta o repetido. Ahora bien el reparto es absolutamente refrescante ¿qué tal las aparicienos de Bruce Willis, Edward Norton o Harvey Keitel?

Kara Hayward (Suzy)
Jared Gilman (Sam)
Bruce Willis
Edward Norton
Tilda Swinton
Bill Murray
Frances McDormand
Jason Schwartzman
Harvey Keitel

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