Drama, Exploitation, Fede Álvarez, Hollywood, Latin, Miguel Vaca, Movie, Remake, Serie B, Storytelling, Suspense, Thriller, Vacacion, World

La Trilogía de Millenium

La trilogía de Millenium fue filmada/producida en Suecia con el fin de ser terminada en su totalidad para 2009. Su exposición se dió de manera ininterrumpida desde ese año con una pausa anual de por medio -para nosotros en Latinoamérica-, lo cual fue gratificante para todos los que nos hicimos fanáticos de ella, fanáticos de Lisbeth Salander, pues finalmente tuvimos la posibilidad de ver toda la trilogía para poder asimilarla completamente y no con pausas demasiado prolongadas -hecho curioso que soportó The Girl with the Dragon Tattoo de David Fincher que no siendo tan descabelladamente mala, debió soportar el escrutinio del público de Hollywood y ver si lograba ayuda para su segunda parte; continuación que finalmente no llegó, dejó a Rooney Mara con su teta en ascuas y perforada y a sus espectadores insatisfechos de no poder experimentar la fuerza completa de la historia-.

Ya hace casi diez años que vi Flickan som lekte med eldenThe Girl Who Played with Fire en inglés, o La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina en español) que fue la que absolutamente me fascinó. El año anterior a ella había ido a ver Män som hatar kvinnor (Men Who Hate Women / Los hombres que no amaban a las mujeres) y me sorprendía un nombre tan largo en una cinta; supuse que era alguna basura de serie B y quería ver a qué sabía una hecha en Suecia. Recuerdo que me emocionó mucho, corroboré que a veces entre los desperdicios de esta categoría de explotación, de cuando en vez, se encuentra una que otra joya. Me enteré de Stieg Larsson, de su trilogía, de Lisbeth Salander y me propuse que al siguiente año iba a ser de los primeros en comprar la boleta de su segunda parte. Después la saga cerró con Luftslottet som sprängdes (The Castle in the Sky that Blew Up / La reina en el palacio de las corrientes de aire) y no sólo hubo elegancia en la clausura también hubo satisfacción y placer porque fue una historia contada sin afanes ni mayores pretenciones de lo que fue.

Hoy por fin puedo ver la segunda parte de The Girl with the Dragon Tattoo, The Girl in the Spider’s Web, ya no de David Fincher sino, dirigida por el uruguayo Federico Álvarez, ya no protagonizada por Rooney Mara y Daniel Craig, en los papeles de Lisbeth y Mikael Blomkvist respectivamente, sino Claire Foy y Sverrir Gudnason. El reparto lo completa Lakeith Stanfield, Sylvia Hoeks, Claes Bang, Cameron Britton y gratamente me sorprendió Stephen Merchant en un papel serio dramático. No lo hacen mal. La historia tampoco es mala y el responsable es Steven Knight a quien conocemos por Eastern Promises.

Al igual que su primera parte, no tiene la misma marinada de la trilogía original y falla en la continuidad de los actores originales, y así la historia original se pierde, es ausente (ni siquiera tácita), se vuelve anacrónica, independiente, aislada falla porque no se puede analizar en serie. Pecado que Hollywood parece no importarle mucho pero que le pasa factura en las taquillas de sus producciones.

De esta forma, ya no sabría si Scott Rudin se anima a producir y sacar una tercera parte, con qué fin, quién la realizaría y mucho menos quién la protagonizaría… Paro así es Hollywood, tan impredecible como el fútbol.

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Locke

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Son las nueve de la noche y Ivan [aivan] Locke termina su turno de trabajo en una construcción de un edificio donde ligeramente podemos observar el hueco hecho para la cimentación de las columnas; está cansado y apenas puede dominar el volante; se ha cambiado las botas, el casco y dentro del carro se quita el chaleco reflectivo propios de la obra; maneja un BMW y tiene conectado su teléfono celular al volante para contestarlo en altavoz cómodamente, es decir, no es un obrero raso, su puesto es de jerarquía alta dentro de la edificación; llama a Bethan y le dice que pronto llegará, títulos y empieza la peli de Steven Knight.

¿Pero quién es Steven Knight? Knight es un escritor de la industria fílmica británica, nacido en Marlborough hace seis décadas, reconocido por los guiones de varias piezas cinematográficas como, por ejemplo, Eastern Promises, Dirty Pretty Things o la serie de TV, Peaky Blinders. Sin contar con Hummingbird con Jason Statham –estrenada también el año pasado– Locke es su debut como director.

Las críticas llaman la atención sobre el desempeño de Tom Hardy, y aunque estuvo nominado en los British Independent del año pasado, se quedan cortas frente al excelente trabajo del actor.

Locke tiene una pinta de cinta de «gangsters» –mayormente por el portafolio de Hardy– pero no es más que una «road-movie» desenvuelta en un sólo espacio explorando las tensiones, presiones y condenas de Ivan Locke en la víspera de uno de los mayores logros de su carrera como constructor. De principio a fin, se nota la transformación del actor tanto en su tono como en el desarrollo del personaje, que agobiado y algunas veces impotente, nos va contando sus preocupaciones, sus miedos y la razón de este largo viaje que emprende de noche hacia Londres.

Cercana a Devil (John Erick Dowdle) y a Buried (Rodrigo Cortés), Locke como decía desarrolla toda su trama en un sólo espacio. Mientras Devil tiene tomas en otros espacios por fuera del ascensor y Buried se desenvuelve estrictamente dentro del cajón que tiene enterrado a Ryan Reynolds, Locke es un punto medio entre las dos donde la cámara sale un par de veces afuera del carro y tiene otras tomas que dan contexto o refrescan en el montaje de la pieza. El encauzamiento de la historia se da de manera cautivante más por el trabajo de Tom Hardy que por la trama misma, sin embargo, el desenlace es inquietante y vale su espera a través de toda la peli.

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Cosmopolis

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El maestro David Cronenberg vuelve a la serie B, en un cuasi thriller de ciencia ficción e independiente. Centrados anacrónicamente en Nueva York, Cronenberg y sus canadienses amigos –Howard Shore, Peter Suschitzky y Ronald Sanders– nos cuentan la historia de un distópico futuro donde un joven empresario ha logrado descifrar mediante un método profundamente acertado y millonésicamente detallado del sistema de la economía del mundo.

Cosmopolis es una larga y oscura carrera hacia ningún lado, donde no pasa nada y donde lo único interesante es la visión del Duque. Cada vez que se escucha de una producción que lo involucre me lleno de ansiedad y espero una pieza maestra pero últimamente siento que no llena mis expectativas, o peor que está perdiendo el toque. Sálvemos al maestro y digamos que no comprendí completamente la pieza, al igual que A Dangerous Method y Naked Lunch. Digamos que es un poco inconsistente, y así como realiza pelis geniales como Eastern Promises o A History of Violence, a veces sus versiones son tan personales que sólo él las entiende. Me gusta cuando en sus historias algo sucede, un hombre ve afectado su estatu quo cuando se revela su pasado, un hombre abandona su implacable actuación cuando se involucran inocentes en su fuego vengador o un hombre acepta su destino cuando su cuerpo se transforma en una mosca.

La primera vez que supe de Cosmopolis fue en el Hollywood News Report, en agosto del año pasado, mucho después de Cannes, y aparecía Robert Pattinson diciendo que cuando obtuvo el libreto, tuvo esa rara sensación de no poder dejar de leerlo y quiso participar a toda costa. Cronenberg, por su cuenta, no habló mucho de la relación entre él, la peli y Pattinson pero seguro le pareció divertido tener alguien que empujara comercialmente el proyecto. Uno de mis grandes problemas con Cosmopolis, muy diferente a A Dangerous Method, es que no hay liderazgo en la actuación de Pattinson. Este joven actor pertenece a la generación de Kristen Stewart, Taylor Lautner, Alex Pettyfer o inclsuo Las gemelas Olsen; no sabe actuar, se aprende sus líneas rigurosamente pero no ofrece tono en sus personajes y lo más grave daña todo a su alrededor. En Cosmopolis, Pattinson está rodeado de grandes actores que devuelven grandes desempeños: Juliette Binoche, Samantha Morton y Paul Giamatti. Jay Baruchel comparte una escena con él, y en serio, se siente más apatía, confusión y desesperación que en todo lo recitado por el británico. En algún momento me dió la sensación que El Duque se burlaba del jovencito de manera muy pícara; parecía una broma pesada para que todo aquel que pasaba frente a él, elaborara un excelente ejercicio, le diera una lección de histrionismo y desapareciera. El mismo Kevin Durand que es un peón de las producciones de bajo presupuesto, no lo estaba haciendo mal pero cuando logra su pico de actuación –¡bum!– desaparece. Es como que Cronenberg le estuviera diciendo: «¡Usted es muy mal actor! ¡Reivindíquese! ¡Aprenda!».

Cosmopolis es como un cuerpo de un paciente comatoso que entra en «línea mortal» y necesita reanimación con electrochoques. Finalmente, justo a la hora de estar viendo la peli llega la anhelada conmoción y parece que todo mejora pero -extendiendo la metáfora del comatoso- el pulso recuperado es débil y es innegable su muerte. La crítica afirma que Cronenberg es increíblemente fiel a la novela de Don DeLillo, el problema dicen es que la novela es pésima y no se explican para que pierde su tiempo y energías elucubrando alrededor de ella. Yo no le pierdo fe al maestro y sus capacidades de dirección, su narración es muy buena y sus temas increíbles. Con esta yo pasaría la página esperando su próximo proyecto y me llevaría la cita del poeta polaco, Zbigniew Herbert, como lo más rescatable de la pieza.

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eXistenZ

Tres pelis se me vienen a la cabeza que están involucradas creativamente con esta obra de David Cronenberg, Dark City en 1998, obviamente Matrix en 1999 y porqué no, ya habíamos hecho el ejercicio, Equilibrium en 2002. Ahora bien, si tomamos las palabras textuales de Nolan afirmando que el guión de Inception lo empezó a desarrollar en el 2000, entonces esta sería una cuarta protagonista abordando el mismo tema.

Lejos de ser un thriller común y corriente, o mejor apuntándole a ser un thriller de lo más común y corriente, Cronenberg nos vuelve a fascinar con su estilo de serie b, ciencia ficción y suspenso. Un mundo donde sin muchos efectos especiales, sin muchos alardes, confunde perfectamente al espectador y lo envuelve en un juego de «roll» o un juego clásico de interpretación de papeles, nos sorprende con un final inesperado y como siempre una historia muy bien desarrollada.

El reparto bastante ecléctico, una combinación bastante inusual con Jennifer Jason Leigh y Jude Law a la cabeza, acompañados de Ian Holm, Christopher Eccleston, Sarah Polley y Willem Dafoe. En la producción Cronenberg hizo de escritor, director y productor, y consiguió no sólo este destacado reparto sino que logró tener en su equipo de nuevo a Peter Suschitzky en cinematografía y Ronald Sanders en montaje, compañeros inseparables del director desde 1988 (Dead Ringers 1988, M. Butterfly 1993, Crash 1996, Spider 2002, A History of Violence 2005, Eastern Promises 2007, si hay un proyecto nuevo de Cronenberg, están involucrados por ejemplo está en producción A Dangerous Method a estrenarse este año y ellos imperdibles en el equipo). Finalmente, el equipo para esta peli lo cierra un maestro de mil batallas, el también canadiense Howard Shore ganador de tres Oscar de La Academia y que en esta peli aporta un acompañamiento sinfónico absorvente e hipnótico.

Para los que les gusta el thriller de suspenso, la ciencia ficción y la serie b esta peli está muy recomendada, para los que buscan pelis con premios y reconocimientos eXistenz logró Oso de Plata en Berlinale gracias a su destacado logro en arte y para los fanáticos del estilo gutural de Cronenberg la escena del restaurante chino es de no perderse.

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The International

Tom Tykwer es un director nuevo alemán que nos tiene acostumbrados a buenas producciones. Lo conocimos con Lola rennt en 1998, luego en el 2000 con Der Krieger und die Kaiserin, Heaven un poco más hollywoodense con Giovanni Ribisi y Cate Blanchet en 2002, Faubourg Saint-Denis su corto en Paris, je t’aime y de ahí en adelante comienza su carrera comercial primero con la adaptación de la novela de Patrick Süskind y luego con The International.

A Tykwer le encanta el thriller de suspenso y acción, The International es un buen thriller, un poco enredado por lo que toca estar muy pendiente de la trama para no perderse detalles importantes en la solución de los eventos.

Tal vez, lo más destacado es la poderosa fotografía arquitectónica con planos abiertos muy abiertos y usados como hilos geográficos que permiten contemplar fascinantemente desde el Guggenheim en Nueva York como, la estación central de trenes en Berlín o la hermosa Santa Sofía en Estanbul. Gran logro cuyos responsables son Frank Griebe por cinematografía y Mathilde Bonnefoy por montaje.

El reparto para esta súper producción lo encabezan actores de primera línea como Clive Owen, repiten pareja después de Eastern Promises, Naomi Watts y Armin Mueller-Stahl y lo completa Ulrich Thomsen.

En general, los thrillers de acción y suspenso no son catalogados como de buena calidad por la crítica pero para mi como en cualquier género si uno logra entretenerse y sobrepasar expectativas, el final es bien desarrollado y además tiene elementos clave en la producción como la música y la fotografía la peli siempre será sobresaliente.

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Night on Earth

Night on Earth

Night on Earth es la cuarta peli de Jim Jarmusch que fue realizada en 1991. Anoche me la ví en DVD, después que me llegaran en versión Criterion Collection, esta y otra más.

De no ser por los costos de producción para montar las filmaciones en Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki se podría decir que es una peli de corte serie B de bajo presupuesto. Es de saber que muchos de los actores que trabajan con Jarmusch no necesarimente cobran sus astronómicos sueldos cuando trabajan al lado de él y por eso podemos encontrar en esta peli a Gena Rowlands, Winona Ryder o el mismo Roberto Benigni. Aparte de ellos se puede reconocer a Giancarlo Esposito (Do The Right Thing), Armin Mueller-Stahl (Eastern Promises), Isaach De Bankolé (Casino Royale) y Béatrice Dalle (la bellísima Betty Blue) lo que la cataloga de una como una peli independiente (indie).

Jarmusch nos tiene acostumbrados a una sensibilidad filosófica por la humanidad y los interrogantes existencialistas que esta se hace. Esta peli no es la excepción, cinco taxistas exploran sus planes de vida, sus principios fundamentales, sus morbos, sus miedos, sus rabias, sus creencias y nos esplican que el mundo no es diferente para nadie, que tan sólo somos seres que aleatoriamente fuimos repartidos en un uso horario específico.

Muy parecido a Wenders, Jarmusch está cautivo por la escencia humana posmodernista y en ese juego involucró maravillosamente a Tom Waitts con sus letras y su música. Qué bien que suena ese circo y qué bien que la música aglutina todas las ciudades en sus historias.

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