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The Post

Haciendo la tarea de Los Oscar me puse en la labor de ver The Post de Steven Spielberg. Sobresale el aún juguetón John Williams con sus partituras y las fantásticas tomas de Janusz Kaminski pero entre todo el virtuosismo de Meryl Streep, Tom Hanks, Bruce Greenwood, Bob Odenkirk –reunido anecdóticamente con–, David Cross, Sarah Paulson y Alison Brie pues el producto final no llega a ser más que el promedio de pelis del repertorio del 2017 y se queda en lo paradójico de cuando Spielberg empezó a hacer las pelis de Eastwood e Eastwood las de Spielberg

Para los que quedaron intrigados con el final:
http://www.washingtonpost.com/wp-srv/politics/special/watergate/timeline.html

Nota personal: Curzon Dobell entra a mi colección de representaciones de Nixon también sin mucho que resaltar.

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Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Ya muy pocas veces logro ir a una sala a ver una peli. Las pocas veces que voy trato de que sea algo sin pierde y, me explico, aprovechar el momento para disfrutar una cinta sin exigirle demasiado. Termino yendo a ver las de súper-héroes (que me ha ido realmente bien evitando Marvel) o muy contaditas ocasiones cuando termino analizando las particularidades, probabilidades y variables de una cinta en especial.

Bueno, así logré ir a Blade Runner 2049 del, para mi ya magnánimo, Denis Villeneuve y hoy conquisté Three Billboards Outside Ebbing, MissouriThree Billboards como se le conoce en el medio para acortar un poco el nombre) del señor Martin McDonagh, del cual también soy súper fanático –no olvidemos, o mejor, tengamos en mente In Bruges o Seven Psychopaths–.

Nominada por guión original –no está basada en ningún hecho de la vida real o artículo de prensa directamente–, de plano sabemos que nada está definido al final de la historia y que todo puede pasar.

Three Billboards tiene todo lo que siempre me ha llamado la atención del autor y realizador irlandés. Es una historia llena de drama muy bien manejado y desarrollado. Tiene una gran dosis de humor, respaldado por un reparto increíble. Una gran dosis de asco, terror y suspenso. Y una gran dosis de resarcimiento en la redención de encontrar y reencontrar el verdadero sentido de la vida. Nótese que no he hablado hasta ahora de Sam Rockwell que por delante de Frances McDormand y de Woody Harrelson, desarrolló un personaje rico, complejo que lejos de lo impecable, la manera cómo McDonagh lo manejó, lo hacen sublime, hacen que no sólo obviamente la boleta haya valido la pena, sino que subraya/aprueba el reconocimiento de La Academia por Su Oscar y definitivamente gratifican a los que hemos seguido su carrera desde el Lado B del antagonismo y los roles poco convencionales.

Darle diez estrellas me obligarían a hacer una reseña más completa, pero como decía en mi Twitter …la mejor hasta ahora es #ThreeBillboards a todo nivel. Guión, trama, personajes, desarrollo, música excelentes… Tal vez lo más regular, siendo genial, es la fotografía. Eso podría encapsular que creo que es suficiente con darle una oportunidad en una sala de cine y disfrutar el momento.
Three Billboards, Tres afiches:



The Birth of a Nation

Nate Parker, decide en 2016 lanzar públicamente un proyecto llamado The Birth of a Nation. Largometraje. La preexistencia de un título en 1915 no le importó a la Motion Picture Association of America (MPAA) para abogar por originalidad creativa. Y tampoco le importó que ambas piezas fueran una representación de los brotes que llevó a Estados Unidos a una profunda Guerra Civil en el siglo XIX.

Cuando Paul Haggis lanzó su peli ganadora de Oscar, Crash, lo único que pude pensar fue que estaría pensando David Cronenberg de que le hubiera robado el título. Efectivamente, estaba que volaba de la piedra y no era para menos. De la misma forma que el darle nombre y apellidos a un recién nacido, un director, sus productores y su equipo de escritura se toman el tiempo necesario para responder a las necesidades particulares de un proyecto y dedicarle un nombre. Una identidad. Cuando llega otra persona y se lo roba, lo único que queda en el aire es injusticia y una innegable afán, por parte del espectador, de comparar los dos proyectos.

Lo curioso es que no hay una ley o un protocolo al respecto. Después de todas las reclamaciones negadas de Cronenberg, hubo dos pelis llamadas Crash. La genial y la infame. Cuando Lee Daniels quiso por el contrario llamar su pieza The Butler, Hollywood de la mano de la MPAA se le vino encima por un proyecto que en 1900 y pico ya estaba registrado. Esta vez no hubo reparos en decir que era una violación a los derechos de propiedad y creación original del estudio. The Weinstein Company llamó en definitiva la peli: Lee Daniels’ The Butler (*aquí en el blog nos seguimos refiriendo a ella como simplemente The Butler).

En estos dos casos, la temática de cada historia parece ser bien diferente entre las dos. Entre Cronenberg y Haggis hay millas y millas de oscuridad, perversidad y grandes actuaciones que diferencian las historias. Entre Lee Daniels y el cortometraje que alegaba la Warner Brothers como original no sólo hay diferencias temáticas sino técnicas y diametralmente opuestas de producción por la definición misma de un largometraje y un cortometraje.

La osadía de Nate Parker con su proyecto no se limita a mancillar el título original. Hay que aclarar que sin defender los ideales esclavistas y la perspectiva racista de D. W. Griffith en los Estados Unidos de la Posguerra de Cesesión, el autor es un eje creativo y una guía de la narrativa contemporánea de todos los audiovisuales. Desde el uso y creación del primer plano como herramienta dramática, pasando por la impecable secuencia de planos para armar una historia, hasta la producción y creación misma del «travelling» como plano estético (y de nuevo, narrativo). Independiente de su reprochable ideología Griffith es parte de la historia fílmica. Un genio productor que aparece en todas las referencias de la historia del cine. Y pues aparece Parker con todo su legado afrodescendiente y el disgusto heredado durante décadas que ha visto cómo se vanagloria una historia tan perversamente distorsionada. Y es entendible su accionar al pensar que puede darle una nueva perspectiva a la historia de Griffith. Tiene excelente fotografía y momentos de sencilla genialidad. Tiene una gran partitura. Tiene actuaciones desgarradoras incluyendo la suya propia. Tiene una fuerza dramática innegable. Tiene efectos especiales crudos que reafirman el hilo narrativo. Pero sin miedo a equivocarse se puede decir que si Parker le hubiera puesto cualquier otro título a su pieza, no sería nada más que eso, otra historia de la esclavitud negra en Estados Unidos del siglo XIX. Tal vez los escándalos previos en relación a una violación de una compañera de campus y su posterior suicidio hubieran levantado algo de publicidad. Pero no se inventó nada y sus estallidos de genialidad no le llegan al motor cinematográfico que fue la original de D. W. Griffith.

Por eso para mi hay sólo una Crash y es la de Cronenberg, una sola The Butler y, después de revisar ambas cintas, sólo hay una Birth of a Nation y es la de D. W. Griffith.

Leviafan

En la teoría del cine se afirma que cuando pone un plano y se hace corte a otro plano, la mente automáticamente empieza a elucubrar una historia p.Ej. un carro en una autopista, un aviso de desviación al aeropuerto y un avión despegando dan la alusión a que el héroe de la historia va camino al aeropuerto y se despide de la locación actual porque se va a otro lugar lejano en vuelo de avión; en el mismo ejemplo, si el plano es de un avión aterrizando, la historia podría ser que el personaje ya no es el héroe de la historia y que va al aeropuerto a recibir a alguien.

Obviamente, como el cine no es un lenguaje sino un sistema subjetivo de entendimiento de semas, la interpretación de cada relación de planos queda sujeto a la individualidad del espectador. Esta es una concepción clásica de la narración cinematográfica y ha venido cambiando con la nuevas formas de expresión audiovisual contemporáneas pero por eso mismo es que se tiene tanto cuidado en los saltos de eje o saltos de continuidad que alteran una interpretación natural en el espectador. En el caso de la pieza de Andrey Zvyagintsev: impecables.

Cuando uno empieza a ver Leviafan y se siente esta narración clásica en su historia, empieza uno a ponerle más cuidado a los dedicados planos y la exquisita fotografía, en paralelo a la trama de estos monstruos marinos en alguna localidad de este paisaje ruso, norteño y ártico. Al hacer este ejercicio, el antagónico alcalde rige un pueblo de monstruos, en otrora marinos como ballenas o, porqué no, los desaparecidos soviéticos, hoy en día políticos de una república gobernada por Vladimir Putin. Y si, detrás de ese plano de Putin lo que suena es Pussy Riot, un punto lo suficientemente crítico y político para expresar el descontento a esta burocracia carcinógena que consume a su patria natal.

«Leviatán», de todas formas hace referencia a la leyenda bíblica de Job cuya fé es puesta a prueba por una serie de tormentosos e inacabables agravios. En este caso Job es Kolya. Un mecánico de gustos sencillos, curtido por el clima del entorno que lo rodea y las botellas de vodka que consume a diario. Al final me hizo falta un epílogo de quince años después y un gran fuego pero no lo tuvimos porque el final es abierto y a diferencia de la referencia judeo-cristiana, el desenlace de Kolya es incierto y queda guardado en nuestros corazones.

Nota personal. Dentro de los planos, se destacan unos muy plásticos, como por ejemplo el del esqueleto de la ballena encallada en la costa pero mi favorito es el de Lilya, la mujer de Kolya dentro del bus en su ruta al trabajo. En este plano, se describe un bus lleno de mujeres, cada una con su historia, reflexionando en su vida y sus sueños truncados; el plano termina con Lilya; sobresale en el plano por su juventud, su belleza y su moretón mirando al infinito; se sobreentiende las dimensiones sexistas de este pueblo que incluso incluye a Kolya, donde sólo las mujeres se montan en bus, no tienen carro y es permitido o normal la agresión física a la mujer. Pan de cualquier día en un pueblo de borrachos. Pero también lo bonito es que los personajes maniqueístas no enseñan sino que aleccionan, de alguna forma dan cantaleta y uno como espectador no se relaciona con ellos. Cuando un personaje tiene fallos, no es completamente bueno o malo, la experiencia se hace real y cercana. Kolya es trabajador, hogareño y de alguna forma tranquilo pero también es víctima de la explotación política, le es robado todo en absoluto pero al final también es un borracho, sexista y explotador.

Oscar, 89th Academy Awards

por Diego Taborda

por Diego Taborda

De nuevo, en una carrera loca por llegar a tiempo a estos premios. (1) No pude hacer el juego que tanto me gusta prediciendo los ganadores en las diferentes categorías (2) tampoco pude verme todas las pelis en competición como antes acostumbraba (3) pero lo más doloroso es que sólo hasta ahora caigo en cuenta que ni siquiera hice la entrada del año pasado 😥

Así que, desde la noche del domingo en que se entregaron los Oscar vengo adelantando de a pocos la entrada; más que por novedad, la hago para tenerla de referencia en las posibles y futuras entradas.

Los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood tuvieron como anfitrión a Jimmy Kimmel. Nada que resaltar. Nada que lamentar. De pronto demasiado sobrio para mi gusto y ya. Cualquier experiencia es mejor que la desafortunada presentación de Neil Patrick Harris. No hubo grandes ganadoras o perdedoras en la noche. Los premios se repartieron relativamente entre todas las nominadas así haya gente diciendo que de las 14 nominaciones, La La Land sólo se quedó con seis, como si fueran pocas y como si dentro de esas seis no fueran mayor cosa mejor cinematografía, mejor actriz principal y mejor director. También es bueno resaltar Hacksaw Ridge que silenciosamente estuvo presente en casi todas las categorías importantes dando un saludo de vuelta al aclamado, pero últimamente infame, director australiano Mel Gibson.

Best Motion Picture of the Year fue Moonlight; después del gran desacierto de su presentador, Warren Beaty que anunció como ganadora a la pieza de Damien Chazelle, La Academia se sintoniza con Los Spirits, y ovaciona la segunda pieza de la ópera prima del joven director Barry Jenkins.

Best Performance by an Actor in a Leading Role para Casey Affleck por Manchester by the Sea. Sin entrar a demeritar su desempeño, la verdad es que esperaba mucho más, muchísimo más, de este actor que songo sorongo, con bajo perfil, sin muchos aspavientos acuña unas actuaciones más impresionantes.

  • Andrew Garfield por Hacksaw Ridge
  • Ryan Gosling por La La Land
  • Viggo Mortensen por Captain Fantastic
  • Denzel Washington por Fences

Best Performance by an Actress in a Leading Role para Emma Stone por La La Land. Gran logro de la encantadora actriz. Su reconocimiento se convalidó con el Gremio de Actores pero de resaltar que en su carrera dejó atrás a nada más ni nada menos que a Isabelle Huppert y a Natalie Portman que eran las favoritas de la crítica y, a la no menos importante, Meryl Streep.

  • Isabelle Huppert por Elle
  • Ruth Negga por Loving
  • Natalie Portman por Jackie
  • Meryl Streep por Florence Foster Jenkins

Best Performance by an Actor in a Supporting Role para Mahershala Ali por Moonlight. Inquietante. Alí, ni es una figura tan importante en la trama, ni sus líneas abordaron un amplio espectro en la cinta, ni su desempeño en esta pieza demuestra grandes capacidades histriónicas; en esta categoría se nota lo racista que es La Academia al otorgar este premio al actor sólo por ser negro. Lucas Hedges respondió bien a los retos que se le impusieron e igualmente Dev Patel pero, tanto Jeff Bridges, como Michael Shannon si demostraron su categoría, siendo sobresaliente y meritoria la actuación de Bridges para la oportunidad de una segunda estatuilla.

  • Jeff Bridges por Hell or High Water
  • Lucas Hedges por Manchester by the Sea
  • Dev Patel por Lion
  • Michael Shannon por Nocturnal Animals
  • Best Performance by an Actress in a Supporting Role para Viola Davis por Fences. Una actriz que se merecía, no importa esta peli, hace rato su Oscar. Curiosamente, por lo mismo que no debió ganar Alí, se lo facturan aquí a Michelle Williams; a la actriz le faltó tiempo en pantalla y sin embargo un gran desempeño y unos cambios emocionales realmente dramáticos propulsando las circunstancias propias de la trama. Para resaltar, el soberbio trabajo de Naomie Harris por Moonlight; la actriz demuestra capacidades muy interesantes en el desarrollo de su personaje y en la transición temporal por las etapas de la vida del protagonista.

    Best Achievement in Directing para Damien Chazelle por La La Land. Sin entrar en demasiadas controversias, yo tampoco apruebo el porqué si un director se lleva la estatuilla porqué su pieza no es galardonada de la misma forma. En esta ocasión, la discordia es La La Land y Moonlight pero, en paralelo, el virtuosismo de Chazelle deja su pieza lejos del sentimiento y la propiedad que la peli de Jenkins si logra con lujo de detalles.

    Best Writing, Screenplay Written Directly for the Screen para Manchester by the Sea. Más que el guión lo que me fascinó de esta peli fue su montaje; es posible que la edición sea consecuencia de un muy buen guión porque esa forma errática, irracional, relampagueante de algunas tomas, contrastan con ciertas emociones de psicosis del protagonista. Siento que el Oscar para Affleck se da por un guión suficientemente maduro que le permitió brillar sin sobresalir y transmitir esa emocionalidad tan ruda en el nudo de la trama. Mi favorita en esta categoría era The Lobster, despues de Alps o Kynodontas tenía un poco de miedo de cómo el autor haría su paso a Hollywood, en lengua inglesa y al final fue nada diferente a divertido.

    • Taylor Sheridan por Hell or High Water
    • Damien Chazelle por La La Land
    • Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou por The Lobster
    • Mike Mills por 20th Century Women

    Best Writing, Screenplay Based on Material Previously Produced or Published para Barry Jenkins y Tarell Alvin McCraney por Moonlight basado en una historia del mismo Tarell Alvin McCraney. Una historia relativamente sencilla muy bien contada con un excelente montaje que permite escudriñar las más profundas sensibilidades de una persona insegura y las causas del desenvolvimiento de su personalidad. El ritmo es sencillamente una obra de arte.

    • Eric Heisserer por Arrival
    • August Wilson por Fences
    • Allison Schroeder y Theodore Melfi por Hidden Figures
    • Luke Davies por Lion

    Best Animated Feature Film of the Year para Zootopia de Disney y dirigida por Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush.

    • Kubo and the Two Strings
    • Moana
    • My Life as a Zucchini
    • The Red Turtle

    Best Foreign Language Film of the Year para Forushande de Asghar Farhadi (Irán).

    • Under sandet de Martin Zandvliet (Dinamarca)
    • En man som heter Ove de Hannes Holm (Suecia)
    • Tanna de Martin Butler y Bentley Dean (Australia)
    • Toni Erdmann de Maren Ade (Alemania)

    Best Achievement in Cinematography para Linus Sandgren por La La Land

    • Bradford Young por Arrival
    • Greig Fraser por Lion
    • James Laxton por Moonlight
    • Rodrigo Prieto por Silence

    Best Achievement in Editing para John Gilbert por Hacksaw Ridge

    • Joe Walker por Arrival
    • Jake Roberts por Hell or High Water
    • Tom Cross por La La Land
    • Joi McMillon y Nat Sanders por Moonlight

    Best Achievement in Production Design para David Wasco y Sandy Reynolds-Wascok por el diseño de producción y la decoración del plató (respectivamente) en La La Land.

    • Patrice Vermette y Paul Hotte por Arrival
    • Stuart Craig y Anna Pinnock por Fantastic Beasts and Where to Find Them
    • Jess Gonchor y Nancy Haigh por Hail, Caesar!
    • Guy Hendrix Dyas y Gene Serdena por Passengers

    Best Achievement in Costume Design para Colleen Atwood por Fantastic Beasts and Where to Find Them.

    • Joanna Johnston por Allied
    • Consolata Boyle por Florence Foster Jenkins
    • Madeline Fontaine por Jackie
    • Mary Zophres por La La Land

    Best Achievement in Makeup and Hairstyling la estatuilla fue para Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Allen Nelson por Suicide Squad.

    • Eva Von Bahr y Love Larson por En man som heter Ove
    • Joel Harlow y Richard Alonzo por Star Trek Beyond

    Manchester by the Sea

    03/03/2017 1 comment

    manchester_by_the_sea
    Lo que uno se debe preguntar al final de ver esta peli es ¿si es una pieza de explotación sentimental o es un drama/melodrama complejo lleno de aristas y tonalidades? Cada persona podrá escoger su perspectiva del asunto y es justo decir que cualquiera de las dos opciones es válida porque –como me gusta pensar por estos días– para los gustos los colores…

    Lee Chandler es un personaje sumiso y apagado. Es un todero que trabaja en Boston en varios edificios. Tiene una apariencia agradable pero no es una persona feliz, ni siquiera las más pintorescas anécdotas que le puedan permitir su cotidianidad le sonsacan una mueca de sonrisa. Su vida es oscura, fría y desolada.

    Lee, interpretado por Casey Affleck, recibe una llamada y trata de resolver lo que evidentemente es una eventualidad por fuera de su rutina pero ni eso ilumina su cara, ni eso le desconfigura el gesto hacia la felicidad o la tristeza. Lee podría ser un excelente jugador de póker en este momento. Toma su Cherokee, se dirige por la autopista, le avisa a alguien en el teléfono que en un par de horas llegará allá y toma la salida hacia Manchester. Justo en este momento aparece un nuevo personaje en la historia: el montaje. La narración que trata de ser lineal, se llena de fogonazos hacia el pasado de Lee mientras este recorre la autopista. Un cuarto de hospital tiene a su padre, su hermano, su cuñada y a él mismo echando chistes. Es definitivamente otra época. Una doctora frente a ellos diagnostica a su hermano Joe (Kyle Chandler) con una rara enfermedad degenerativa del músculo cardiaco y le da una expectativa de vida no mayor de diez años. Lee llega a un hospital en Manchester y le dicen que ha muerto ¿quién? ¿El papá? ¿Su hermano? ¿Su sobrino? No sabemos. Siguen las retrospectivas tratando de hilar erráticamente el perfil de Lee que no nos muestra nada de su juego aún. Por fin sabemos que su hermano murió, casi en el instante mismo en que abre la bolsa que contiene su cadáver frío y rígido. Lo toca. Lo abraza. Lo besa. Y se despide, si se puede decir, notablemente conmovido ya que estamos inquiriendo cualquier pista que nos pueda brindar pero casi que su cara no se desdobla ante nada. Su sobrino no es una mala persona pero no es ingenuo ni inocente. Le es infiel a dos hermosas jovencitas y desenvuelve su vida entre sus amigos, la escuela, el hockey y el bote de su padre. Lee lo lleva a donde un abogado para leer el testamento de Joe mientras ya ha resuelto el tema de la funeraria y el mantenimiento del cuerpo de Joe durante el invierno, el entierro y su funeral. Donde el abogado se entera que su hermano lo ha nombrado guardián y tutor de su sobrino Patrick (Lucas Hedges) pero se niega rotúndamente, casi que por primera vez podemos ver una facción en su rostro y curiosamente es molestia o impotencia o sorpresa, no sabemos bien porque no conocemos bien a Lee y porque hasta ahora el trabajo de Affleck en ese sentido es impecable.

    Las circunstancias dan un giro dramático en las imágenes del pasado de Lee. Aparece su esposa Randi (Michelle Williams), sus dos hijas, su hijo y gracias a todo ello huye de Manchester. No soporta su vida o el recuerdo de su vida allí. Quisiera quemar esos recuerdos y que no quedaran ni las cenizas pero lo único que siempre logra es ahogar sus penas en cerveza y whiskey para que alguien lo golpee en un bar. Ahora en el presente, aparece de nuevo Randi y le comenta que tiene una nueva pareja, que tiene un nuevo hijo con él pero que lo ama es a él, a Lee. Complejo. Para Lee todo es confuso, todo es errático y como decía Kenneth Lonergan en la velada de los Oscar «Casey, Casey, Casey…» Qué buen trabajo sobrio nos dedicó este joven actor, que nos demuestra su madurez con ese waltz que nos puso a bailar hasta el último compás o de cómo nos llevó en su póker hasta la última ficha de nuestras apuestas. Finalmente, Manchester esa noche se llevó estatuillas merecidamente por mejor producción del año, mejor actor principal y mejor guión; yo tranquilamente le hubiera dado cinematografía, actriz de reparto y mejor reconocimiento en montaje.

    Moonlight

    03/03/2017 1 comment

    moonlight

    Cuando uno va a ver Moonlight se ase a una experiencia brutal. Una narración lineal contundente, clara y consistente. Un niño que es inocente frente al mundo que lo condena por una condición que le es ajena a él mismo, es decir, no hay condiciones para un hombre, blanco, heterosexual, se pregunta uno entonces ¿por qué para el resto de mortales, su diferencia es una condición?

    La peli se desarrolla en tres actos Little, Chiron y Black de manera clásica. Por eso al ser lineal, la pieza se desenvuelve en planteamiento, nudo y desenlace, respectivamente. En eso es genial hasta el afiche. El protagonista es un niño negro que vive en un barrio deprimido de Miami; su nombre es Chiron y sin saberlo es aceptado en ese mundo porque tiene un apodo singular, «Little», nada ofensivo casi sobrio, sin embargo, y este es un gran pero no encaja dentro del grupo de sus demás compañeros; tiene una forma callada de contemplar el mundo, tiene una forma particular de moverse, de mirar, de respirar, de sentir, de tocar pero sobre todo es perspicaz a que algo en si mismo no le gusta al mundo que lo rodea. El montaje es exquisito y plantea que hay homosexuales que no se hacen sino que nacen y en ese sentido es una afirmación gruesa y hermosa. Aunque él es un negro en un barrio de negros y hay playa, mar, sol, brisa, la pesadilla de Chiron es que es producto de una madre soltera que trata de hacer lo que está a su alcance para criar a su hijo pero que es ausente por su trabajo; su soledad además la lleva a juntarse con no muy buenas compañías y termina probando drogas fuertes; así, Chiron huyendo de la golpiza de unos niños del barrio se adentra en unos «fumaderos-de-coca» y se hace amigo de Juan, un traqueto cubano que se conmueve con este niño introvertido que prácticamente se tiró a sus brazos, en lo profundo de su dominio.

    La peli avanza con una cinematografía y un montaje espectaculares. La fábula de que los niños negros no deben exponerse a la luz de la Luna porque se vuelven “azules” se vuelve el detonante del nudo. «Azul» tiene muchos significados; una persona negra que es «Azul» o «Morada» quiere decir coloquialmente que su tono de piel es más intenso, no es café, no es pardo, es «Azul», no hay tono de piel más oscuro; «Azul» también significa tristeza, melancolía, saudade, es la razón misma del sentimiento negro en la música, la danza y la cultura afrodescendiente en Estados Unidos. En el segundo acto, Chiron es un escuálido muchachito, limpio, aseado y resentido de tantas golpizas que ha recibido producto del matoneo en su escuela; no sobresale, por el contrario, trata de mantener un perfil bajo pero sufre como ningún otro porque es “azul“, es más negro que un negro normal y es más susceptible a sentimientos que le son prohibidos a los de su mismo sexo como llorar, por ejemplo. Su madre parece haberse descarriado y perdió su trabajo, ahora viven en una casa aún más humilde y su apariencia se ve boicoteada por el consumo cada vez más frecuente de estupefacientes, que alteran su razón, su conciencia, su dolor, su soledad. En ese momento, Chiron es Chiron porque no quiere tener ningún apodo, cualquier sobrenombre puede ser un apelativo peyorativo, puede ser una burla, puede herirlo. No quiere ser Little, Faggot, Nigger, Black, Skinny sólo quiere ser Chiron y tratar de sobrevivir a su vida.

    El tercer acto tiene un final abierto, es el más tenso y el más rico en figuras. Uno no sabe para dónde va encaminada la historia ni su desenlace, sobre todo porque el acto inmediatamente anterior termina de manera muy inquietante.

    La peli ganó tres Oscar (mejor actor secundario, mejor producción y mejor guión adaptado) pero curiosamente se siente más fuerte en las categorías que precisamente no ganó. Naomi Harris como mejor actriz secundaria, Barry Jenkins mejor director, James Laxton mejor cinematografía, Nicholas Britell mejor partitura original y Joi McMillon y Nat Sanders mejor montaje (que casi son las categorías que arrasó en los Independent Spirit Awards de este año).

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