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La Trilogía de Millenium

La trilogía de Millenium fue filmada/producida en Suecia con el fin de ser terminada en su totalidad para 2009. Su exposición se dió de manera ininterrumpida desde ese año con una pausa anual de por medio -para nosotros en Latinoamérica-, lo cual fue gratificante para todos los que nos hicimos fanáticos de ella, fanáticos de Lisbeth Salander, pues finalmente tuvimos la posibilidad de ver toda la trilogía para poder asimilarla completamente y no con pausas demasiado prolongadas -hecho curioso que soportó The Girl with the Dragon Tattoo de David Fincher que no siendo tan descabelladamente mala, debió soportar el escrutinio del público de Hollywood y ver si lograba ayuda para su segunda parte; continuación que finalmente no llegó, dejó a Rooney Mara con su teta en ascuas y perforada y a sus espectadores insatisfechos de no poder experimentar la fuerza completa de la historia-.

Ya hace casi diez años que vi Flickan som lekte med eldenThe Girl Who Played with Fire en inglés, o La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina en español) que fue la que absolutamente me fascinó. El año anterior a ella había ido a ver Män som hatar kvinnor (Men Who Hate Women / Los hombres que no amaban a las mujeres) y me sorprendía un nombre tan largo en una cinta; supuse que era alguna basura de serie B y quería ver a qué sabía una hecha en Suecia. Recuerdo que me emocionó mucho, corroboré que a veces entre los desperdicios de esta categoría de explotación, de cuando en vez, se encuentra una que otra joya. Me enteré de Stieg Larsson, de su trilogía, de Lisbeth Salander y me propuse que al siguiente año iba a ser de los primeros en comprar la boleta de su segunda parte. Después la saga cerró con Luftslottet som sprängdes (The Castle in the Sky that Blew Up / La reina en el palacio de las corrientes de aire) y no sólo hubo elegancia en la clausura también hubo satisfacción y placer porque fue una historia contada sin afanes ni mayores pretenciones de lo que fue.

Hoy por fin puedo ver la segunda parte de The Girl with the Dragon Tattoo, The Girl in the Spider’s Web, ya no de David Fincher sino, dirigida por el uruguayo Federico Álvarez, ya no protagonizada por Rooney Mara y Daniel Craig, en los papeles de Lisbeth y Mikael Blomkvist respectivamente, sino Claire Foy y Sverrir Gudnason. El reparto lo completa Lakeith Stanfield, Sylvia Hoeks, Claes Bang, Cameron Britton y gratamente me sorprendió Stephen Merchant en un papel serio dramático. No lo hacen mal. La historia tampoco es mala y el responsable es Steven Knight a quien conocemos por Eastern Promises.

Al igual que su primera parte, no tiene la misma marinada de la trilogía original y falla en la continuidad de los actores originales, y así la historia original se pierde, es ausente (ni siquiera tácita), se vuelve anacrónica, independiente, aislada falla porque no se puede analizar en serie. Pecado que Hollywood parece no importarle mucho pero que le pasa factura en las taquillas de sus producciones.

De esta forma, ya no sabría si Scott Rudin se anima a producir y sacar una tercera parte, con qué fin, quién la realizaría y mucho menos quién la protagonizaría… Paro así es Hollywood, tan impredecible como el fútbol.

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Director Guild Awards 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

El sábado pasado se eligieron los mejores directores del 2013 mediante los premios del Gremio de Hollywood y estos fueron los ganadores:

Outstanding Directorial Achievement in Feature Film Alfonso Cuarón director de Gravity; siendo estas las opciones y habiendo visto las que hasta ahora hemos visto -nos faltan las respectivas reseñas de American Hustle y The Wolf of Wall Street-, no hay discusión al respecto de que el mexicano tuvo el mejor desempeño como director el año pasado.

  • Paul Greengrass director de Captain Phillips
  • Steve McQueen director de 12 Years a Slave
  • David O. Russell director de American Hustle
  • Martin Scorsese director de The Wolf of Wall Street

Outstanding Directorial Achievement in Movies for Television and Mini-Series Steven Soderbergh director de Behind the Candelabra (HBO); Soderbergh realmente nunca tuvo competencia en esta categoría.

  • Stephen Frears director de Muhammad Ali’s Greatest Fight (HBO)
  • David Mamet director de Phil Spector (HBO)
  • Beth McCarthy-Miller y Rob Ashford directores de The Sound of Music Live! (NBC)
  • Nelson McCormick director de Killing Kennedy (National Geographic Channel)

Outstanding Directorial Achievement in Dramatic Series Vince Gilligan director de ‘Felina‘ de Breaking Bad (AMC). Súper complicado este año definir el mejor en esta categoría; ‘Blood Money’ de Breaking Bad el capítulo donde Hank se da cuenta quién es el famoso Heisenberg, la perfecta producción de un capítulo de origen en House of Cards, el gran final de Breaking Bad, que a la postre fue la elegida, con todas sus semejanzas a The Searchers de John Ford y el capítulo más gore en la historia de la TV ‘The Rains of Castamere’ de Games of Thrones eran todas muy buenas elecciones.

  • Bryan Cranston director de ‘Blood Money‘ de Breaking Bad (AMC)
  • David Fincher director de ‘Chapter 1‘ de House of Cards (Netflix)
  • Lesli Linka Glatter director de ‘The Star‘ de Homeland (SHOWTIME)
  • David Nutter director de ‘The Rains of Castamere‘ de Game of Thrones (HBO)

Outstanding Directorial Achievement in Comedy Series Beth McCarthy-Miller director de ‘Hogcock!/Last Lunch‘ de 30 Rock (NBC). Sólo hemos hablado del final de Breaking Bad pero a nivel de comedias, 30 Rock de la cadena NBC fue otro grande que se fue. El hijo consentido de Tina Fey y Lorne Michaels se despidió de la programación en su última temporada y aunque este año la competencia estuvo bien reñida con Parks and Recreation y la novata Brooklyn Nine-Nine este logro en dirección es un pequeño reconocimiento a lo grandioso que fue su cierre.

  • Mark Cendrowski director de ‘The Hofstadter Insufficiency‘ de The Big Bang Theory (CBS)
  • Bryan Cranston director de ‘The Old Man & The Tree‘ de Modern Family (ABC)
  • Gail Mancuso director de ‘Hogcock!/Last Lunch‘ de Modern Family (ABC)
  • Anthony Rich director de ‘The Love Spell Potential‘ de The Big Bang Theory (CBS)

Outstanding Directorial Achievement in Documentary Jehane Noujaim director de The Square

En un sorpresivo anuncio, Paris Barclay presidente del Gremio, llamó al escenario a su exvicepresidente, Steven Soderbergh, para que aceptase el premio Robert B. Aldrich por su extraordinario servicio durante su membresía. Se unieron a la celebración, el expresidente y el actual secretario de tesorería Michael Apted y el también expresidente Taylor Hackford, quienes agradecieron su devoción al Gremio, especialmente su trabajo de proteger y extender los derechos creativos de los directores. Soderbergh fue vicepresidente del Gremio de Directores de Hollywood por nueve años hasta cuando se apartó el mes de junio pasado.

Toda la lista completa en este enlace.

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Prisoners

prisoners

Denis Villeneuve nos sorprendió intensamente con su Incendies en 2011, que sin ser su primer largometraje si fue su debut con una cinta hablada en inglés; con ella Villeneuve nos arrastró por dos continentes en busca de la historia y la verdad de Nawal, una inmigrante palestina establecida completamente en Canadá que en su lecho de muerte les deja una misión a sus hijos en el testamento. El franco-canadiense logró llamar la atención de varios círculos cinematográficos como Boston, Chicago, Nueva York, Toronto (tanto TIFF como el Círculo de Críticos de Toronto), Vancuver así como los César, los BAFTA y los Oscar.

La excelente narración y su fuerte contenido político lo catapultaron en la escena pero además le permitieron entrar a Hollywood con un presupuesto más holgado para desarrollar su siguiente proyecto, con un equipo de gran renombre como el mismísimo Roger Deakins director de fotografía o los editores de confianza de Clint Eastwood, Gary Roach y Joel Cox.

Prisoners tiene además un reparto impresionante y de un desempeño deslumbrante. Cada rol tiene una importancia y un acento en la peli que condicionan la historia y desarrollan profundas controversias en nuestras conciencias. Sin ser una historia coral parece que no hubiera protagonistas sino que el eje argumental liderara la narración y que los personajes fueran satélites necesarios para su desarrollo -no al contrario-.

Villeneuve cuenta la historia de dos familias; por un lado, Maria Bello, Hugh Jackman, el hijo mayor Dylan Minnette y la menor Erin Gerasimovich; por el otro, Terrence Howard, Viola Davis, la hija mayor Zoe Borde y la menor Kyla Drew Simmons. Ambas familias son muy cercanas y comparten una cena de Día de Acción de Gracias. Al final de la jornada las dos menores (Gerasimovich y Drew Simmons) se extravían y comienza el drama por su búsqueda; los supuestos conducen a Paul Dano que representa esta vez a un joven de mediana edad pero con el intelecto de un niño de 10 años y a su tía la sensacional Melissa Leo. El detective encargado del caso es Jake Gyllenhaal y con él se cierra el reparto principal.

En realidad, el planteamiento se hizo muy rápido en comparación con las casi dos horas de intriga a las que nos expone el realizador gracias, en parte, al excelente guión de Aaron Guzikowski. Cada actor, cada línea del guión, de aquí en adelante, provee chispas de genialidad a cada momento; la intrincada urdimbre que se teje nos mantiene en profunda tensión, incomodidad y suspenso. Hice el intento varias veces de analizar las pistas que nos iba dejando el relato pero cada exposición, cada acercamiento a la verdad era una gran sorpresa. Pero el ingenio del cómo fue liderada la historia no es mantener desorientado al espectador con una historia traída de los cabellos, es precisamente que en esa desorientación se puede contemplar una filigrana exquisita donde todo fue muy bien planeado para nuestro guste.

El punto culmen del asunto llega cuando Jackman motivado por la frustración y la cuenta contrarreloj desde la desaparición de su hija secuestra al supuesto captor y lo tortura hasta el horror para que le confiese el paradero; hace cómplice de su delito a los otros padres y a nosotros mismos como espectadores que, a pesar de la grotesca violencia infringida sobre el escuálido y atolondrado joven, aceptamos sin musitar palabra, en parte porque justificamos los medios de un padre en busca de su hija. La gran actuación de Dano y la justa medida que le proveyó el director nos permiten dudar si en verdad es una mente siniestra dispuesta a llevarse su secreto a la tumba o si es un inocente mocoso atravesado en el lugar y hora equivocados.

Curiosamente y en contraste, Gyllenhaal con sus tatuajes trae a colación la deslucida Zodiac otra pieza en la que también participó como detective en busca de un asesino en serie; sin embargo, en esta la finura de la estética de David Fincher nos llevó a la frustración de una historia vacía y sin sentido. En Prisoners, Gyllenhaal es entusiasta del destino y de sus pistas escritas en el cosmos; no se cree invencible en sus casos sino creyente del fervor de su trabajo. Es testigo de Villeneuve que aparte de la tragedia, de la separación violenta de unos niños del amparo de sus padres, lo expone a la guerra religiosa en un pequeño municipio rural donde en aras de las libertades de culto un ciudadano puede emprender una cruzada en nombre de la vida de su hija y será cuidado por dios así como una serie de fanáticos podrían irse lanza en ristre directamente contra ese mismísimo dios por estar en desacuerdo con su obra.

Villeneuve llega esta semana a cartelera con este thriller de suspenso pero este año también nos trae Enemy protagonizada de nuevo por Jake Gyllenhaal sobre la novela de José SaramagoO Homem Duplicado’. Gran año para el canadiense que no sería raro si coloca un par de sus actores en la lista de nominados en las ceremonias del próximo año.

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North by Northwest

North-by-Northwest

Tan de moda Hitchcock en estos días con The Girl de Julian Jarrold y con Hitchcock de Sacha Gervasi que me encantó que en Cuevana hubieran montado North by Northwest, un thriller con Cary Grant, Eva Marie Saint y James Mason de 1959.

No me considero un fanático de Hitchcock, si acaso me he visto en total seis o siete pelis del maestro pero no más de diez. Tanto así que creo que sólo he hecho una entrada en este blog y fue sobre The Birds. Me divierten mucho, aunque creo que no envejecen tan bien. En cuanto a planos son increíbles y de una descripción impecable. La narración y el montaje si tiene a veces sus detallitos porque no siempre es muy fluida.

North by Northwest es increíble. Grabada casi en su totalidad en exteriores nos muestra grandes locaciones en Nueva York, Chicago y Dakota del Sur, además de una reproducción a escala del Monte Rushmore en los estudios de la MGM en Los Ángeles. Una megaproducción teniendo en cuenta las formas de trabajar de Hitchcock y sus producciones, entendible gracias a que a finales de los 50’s y principios de los 60’s, el realizador era muy popular en la crítica y recaudaba muy buenas taquillas, lo que le aseguraba independencia en sus decisiones.

En esta pieza, Cary Grant es un publicista de Nueva York, que se la pasa de la Avenida Madison al Parque, de su oficina a los cafés, tomándose un martini con los clientes y pagando taxis por dos o tres cuadras -imagino que es una gran referencia para Mad Men, porque Don Drapper no podría ser más parecido a Roger O. Thornhill, en absoluto-. Se ve involucrado en un malentendido cuando lo confunden con George Kaplan, un agente de contrainteligencia norteamericana. Thornhill es secuestrado por Phillip Vandamm (James Mason) y su mano derecha Leonard (un muy joven Martin Landau) quienes se encargan además de envolverlo en una intriga bastante compleja cuyo fin es neutralizarlo o en el peor de los casos eliminarlo. Huye de Nueva York por tren y se topa por primera vez con Eve Kendall (Eva Marie Saint), una atrevida samaritana que le ofrece su ayuda a cambio de sexo.

Su aventura los lleva de Nueva York a Chicago, de Chicago a Rapid City, en medio de las llanuras, y de ahí hasta Dakota del Sur. Los planos detalle, los encuadres y los planos secuencia son muy bien armados, casi que uno pudiera ver la cinta en silencio y disfrutarla igualmente. Grant es un actor muy simpático y no se siente el paso del tiempo en su actuación como por ejemplo si lo hacen Mason y Eva Marie Saint que se sienten muy acartonados pero obviamente muy de la época.

Para destacar aparte de las ya nombradas genialidades de Hitchcock, North by Northwest no es un simple thriller de suspenso como es usual en el realizador, es un thriller de acción y suspenso muy fácil de ver y muy entretenido. Es muy gracioso, las líneas de Cary Grant son muy divertidas al igual que el juego de seducción que sostiene con Eva Marie Saint -además en la primera escena, aparece Alfred Hitchcock tratando de entrar a un bus que le cierra las puertas en la cara, un chiste de «pastelazo» que nos pone en un clima muy relajado para el resto de la peli-. North by Northwest es un clásico «hitchcockiano» no sólo gracias a la temática, la narración y la intriga sino además por ejemplificar como ninguna otra la fantasía del director por las monas. No sólo el protagonista se enamora perdidamente de una de ellas sino que el diálogo en el tren es perfectamente elocuente a este fin, con el juego de frases en doble sentido, donde Eve Kendall prácticamente le da carta blanca a Thornhill para que vaya a su recámara y pasen la noche juntos.

Cierro la entrada nombrando los créditos de la peli diseñados por otro maestro, el señor Saul Bass. Están creados sobre una pantalla verde, con una serie de trazos que dan alusión a un edificio. Los títulos llegan a pantalla gracias a un contrapeso que hace las veces de ascensor en la construcción. Al irse fundiendo la pantalla verde, se hace evidente que es la fachada de las Naciones Unidas en pleno «midtown» de Nueva York. Los créditos siguen apareciendo y siguen fugados perfectamente con la perspectiva de la edificación de las Naciones Unidas. Guardadas proporciones me recuerda el excelente trabajo de Picture Mill en los fantásticos créditos de Panic Room de David Fincher, una de mis presentaciones favoritas en una pieza cinematográfica.

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Detachment

detachment

«Detachment» se puede traducir literalmente como “Desapego“. La traducción comercial que hace el distribuidor sobre esta peli como “El Profesor” evoca lo más trillado de la trama de la pieza que Tony Kaye nos quiere presentar.

Tony Kaye es uno de los realizadores que más me ha impactado con su forma de contar historias. La primera vez que supe de este excéntrico británico fue con una historia poco convencional sobre odio, antisemitismo y redención. Si. Tony Kaye fue el director de American History X y lo más loco es que era parte de su ópera prima. En ese entonces -1998- Edward Norton también empezaba su prolífica carrera y su vertiginoso ascenso sería consecuencia de decisiones inteligentes como Rounders de John Dahl, obviamente Fight Club de David Fincher y American History X. La ruda y áspera forma de narración que desarrolló Kaye en esta cinta le determinó un puesto célebre en Hollywood, así la mayor parte de su portafolio no se haya filtrado a nuestro ambiente comercial gracias a su profundo aire independiente.

Rondando Cuevana me topé gratamente con Detachment, la primera parte de un duo de pelis que el británico viene desarrollando desde 2011. Por su parte, Detachment enmarca la trama de un profesor sustituto en una humilde escuela pública de Nueva York. Como les decía el distribuidor tomó la pésima decisión de traducir la cinta como El Profesor y de facto la pone al mismo nivel de Dangerous Minds, The Great Debaters, Freedom Writers o incluso The Ron Clark Story donde un profesor inspira a su clase para ser mejores individuos en la sociedad. Aunque la lista es larga y se ha filtrado también afuera de Hollywood, a innumerables y lastimeras producciones de todo el mundo y en todos los idiomas, no todas las pelis sobre superación escolar son acartonadas, la excepción a la regla pueden ser, por ejemplo, The School of Rock, Dead Poets Society, Precious o Half Nelson. La introducción a este género la he hecho extensa porque Tony Kaye quiere romper el esquema y sumergirse en una profunda crítica al sistema educativo -no sólo de Estados Unidos sino incluso el nuestro- donde los estudiantes dejan de ser personas en formación y se vuelven cifras para lograr más o menos presupuesto en una institución.

Detachment contrario al cliché comienza como un docudrama donde varios educadores exponen la dura labor de su día a día y la interrupción de sus sueños por la necesidad de una entrada fija en sus vidas. La motivación que debiera ser lo más altruista posible termina siendo la escogencia de una ocupación que no deje la ropa impregnada de grasa, no se tenga que lavar letrinas o no sea tan desgastante como manejar un camión. El sólo planteamiento ya pone los pelos de punta y eriza la piel. La cinta es protagonizada por Adrien Brody como el profesor que llega a dirigir una clase de inglés -literatura- en esta escuela pública. Está calificado como uno de los mejores educadores en esta labor y Kaye nos revela que es gracias a su desapego con los mismos estudiantes. Por un lado, los niveles de racismo, violencia e ignorancia son tan altos que una persona que se valore, rápidamente, huye de sus responsabilidades; por el otro, del mismo modo que un cirujano no debe involucrarse con un paciente para que no se altere su juicio en la sala de operaciones, una persona emocionalmente quebrada no tiene lazos emocionales o por lo menos tiene incapacidad para desarrollarlos y de esa forma es superior a cualquier maltrato que los estudiantes puedan ejercer sobre él. Brody entra forzado en su desempeño pero logra acomodarse al final del segundo acto donde es quebrado honestamente por una niña prostituta cerca de su casa y la vaga ilusión de tener una relación estable con una colega de la misma escuela.

Las animaciones de Rebecca Foster en los tableros son divertidas pero ornamentales, no dicen mucho más de lo que las escenas mismas ya nos están contando por lo que las encuentro un tanto inoficiosas. Por otro lado, uno de los aspectos que más me desagradaron fue el montaje que es desordenado y trastabillante. Si. Se quiere demostrar un juego de percepciones y ser introspectivo mediante monólogos dirigidos al espectador pero la forma en como culmina el montaje es confusa y no del todo consistente. Sin embargo, como siempre, Tony Kaye no defrauda y el desenlace del argumento es sorpresivo, abrasivo y conmovedor. No es para nada impetuoso, es más una cocción lenta de una idea que en principio no empieza muy bien y que por lo tanto hay que darle una segunda oportunidad para ver cómo se desarrolla. Nos deja ansiosos de Attachment -el final del dúo-, ese proyecto que piensa exponer en este año sobre la relación entre una señora casada con hijos (Sharon Stone) que acosa miedosa y sexualmente a un joven (Tom Felton) mucho menor que ella.

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Bennett Miller, Biopic, Drama, Emo, Exploitation, Folk, Hollywood, Indie, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Thriller, Vacacion

Moneyball

Por fin llegó a salas colombianas Moneyball de Bennett Miller. Se le esperaba con ansias por el revuelo que han causado las destacadas actuaciones de Brad Pitt, Jonah Hill y Philip Seymour Hoffman quienes han sido reconocidos en los Globo de Oro, los SAG’s e incluso los BAFTA’s. Aunque hasta ahora Jean Dujardin y Christopher Plummer han arrasado en las categorías de actor principal y actor secundario, respectivamente, tanto Pitt como Hill esperan dar la sorpresa en la noche de los Oscar el próximo domingo 26 de febrero.

Digamos que soy un convencido que Christopher Plummer es dueño indiscutible de la categoría de mejor actor de reparto, así que esta vez no será para Hill que está muy joven y seguramente las ofertas empezarán a llegar por docenas de aquí en adelante, entonces no es un gran duelo y siendo sinceros me pareció más extraordinaria la transformación de Hoffman como un agrio entrenador apartado de las revolucionarias ideas del protagonista y mezquino hasta más no poder -una gran actuación de este monstruo-. Pero por el lado de Dujardin y Pitt la cosa puede estar un poquito enredada, lo que la hace súper interesante. Por un lado hay convencidos (entre los que me incluyo) que el francés ratifica su posición en la industria donde ha venido arrasando y se lleva la estatuilla el próximo domingo pero hay una gran porción de la industria apoyando el desempeño de Pitt que seguramente tiene un gran peso pero no el suficiente, creería yo, como para voltear el favoritismo del «artista». Pitt lo hace muy bien. Se desenvuelve perfectamente como un gerente general, con un estilo informal muy californiano pero sin abandonar esa pizca de acento sureño que le da la perfecta caracterización como el «floridense» Beane. Los matices de su tono, los nudos de la garganta y sus profundas luchas internas se evidencian con cada mirada que electrifican la pantalla o pasan escalofríos cuando suelta sus lágrimas. Muy bien acompañado por los planos de Wally Pfister pero sobre todo muy bien armados por Mychael Danna en montaje. Es loco pero siento que aunque la música estuvo bien le faltó mucha más fuerza, mucho más poder. Detalle que entendieron perfectamente Atticus Ross y Trent Reznor en The Social Network que a la postre les significó su Oscar a mejor partitura original.

Hablando de Moneyball, es una cinta que le da vida a la novela del mismo nombre de Michael Lewis sobre la vida de Billy Beane, un jugador retirado que se dedicó a gerenciar un equipo pequeño como los Athletics de Oakland y revolucionó el juego muy en contra de la corriente, donde en vez de preocuparse por las estrellas se preocupó más que las estadísticas por armar equipos regulares. Esto le trajo muchas contrariedades con los dueños del equipo, los cazatalentos, el equipo técnico y la prensa que trataron de mantener el statu quo. Es dífícil no compararla con The Social Network de David Fincher, no sólo porque su guionista Aaron Sorkin comparte créditos en ambas piezas sino además porque las dos son claras referencias a historias de administración y gerencia. La gran diferencia es que mientras The Social Network nos muestra golpes de astucia y aprovechamiento de oportunidades para triunfar en un sistema liberal, Moneyball tiene un claro mensaje altruista, incorruptible, donde la superación personal no puede pisotear los principios y los ideales de nadie.

Pensé en algún momento que si una persona no sabe de béisbol podría aburrirse o no entender la peli. Pero Moneyball es mucho más que esa primera capa, o mejor, sólo entenderla por el deporte es un acto de severa miopía. Es una clara doctrina de toma decisiones impopulares como rutina diaria, constante e imparable de un gerente en una empresa donde cada una de esas determinaciones genera un adelanto o un retroceso de la empresa misma hacia el progreso, que al final se ve contrarrestada en blanco y negro con pérdidas y súperavits. Los juegos del tiempo como recuerdos de este ex-jugador son divertidos pero más que nada ayudan a estructurar el criterio en la resolución de la historia misma, resolución que al final es lo que más me gusta y por lo que esta historia está por encima de mucha de la basura de Hollywood a la que estamos acostumbrados.

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David Fincher, Drama, Exploitation, Film Noir, Hollywood, Miguel Vaca, Movie, Serie B, Thriller, Vacacion

The Girl with the Dragon Tattoo

Qué desastre es la última peli de David Fincher. Todas las malas expectativas se cumplieron al pie de la letra y el reenlatado de Män som hatar kvinnor es una gran salida en falso. Fincher viene en franca caída desde Zodiac donde su thriller se hizo sopudo y no pudo sostener la historia simplemente con una gran estética. Benjamin Button es el inicio de su búsqueda desesperada y frenética por el Oscar, de paso sea dicho un vuelco hacia el lado comercial de Fincher que no le ha traído muy buenos resultados y “como el que muestra las ganas…” fue castigado por La Academia y blanqueado en ese entonces. Su segundo intento fue The Social Network, para mi realmente una historia sencilla, que mezcló muchos poderes y movió muchas sillas en Hollywood. No me pareció tan notable como la crítica la nombraba pero se notaba grados de genialidad en la producción e incluso en la misma forma de contar la historia. A la postre tres grandes estatuillas se le entregaron a la pieza en la ceremonia de los Oscar, mejor guión adaptado para Aaron Sorkin, mejor partitura original para Trent Reznor y Atticus Ross y mejor montaje para Kirk Baxter y Angus Wall pero sobre todo la gran cantidad de nominaciones puso muy cerca al realizador de su objetivo.

The Girl with the Dragon Tattoo es por donde se le analice su tercer gran error. Otra vez la trama se le salió de las manos, el ritmo es bastante lento y la sorpresa es nula -por lo menos para los que vimos la trilogía sueca de Millenium– tanto así que patéticamente se hacen un par de giros en la historia original que al final son inútiles intentos del director por rescatar a su audiencia perdida.

Fincher retoma su equipo ganador de The Social Network -como dicen los técnicos de fútbol, si el equipo está ganando para qué cambiarlo- y se lanza en este nuevo proyecto donde muchos de ellos le funcionan y se evidencia en las nominaciones que logra para los Oscar de este año por mejor cinematografía (Jeff Cronenweth), mejor montaje (Kirk Baxter, Angus Wall) o mejor edición de sonido. Lo que más me intrigó fue que Trent Reznor y Atticus Ross ganadores del Oscar el año pasado y que repitieron este año en el equipo de Fincher no fueran nombrados. La sorpresa se reveló con una pobre partitura, una ambientación parecida al proyecto inmediatamente anterior pero infinitamente de más bajo impacto y una solución más que obvia, simplona.

No hay que perder la plata con esta cinta. O se espera a que llegue el próximo año a TV o si se quiere ver una buena adaptación de la obra de Larsson mejor hacer el esfuerzo por ver no sólo Män som hatar kvinnor sino toda la trilogía de Millenium completa.

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