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Manchester by the Sea

03/03/2017 1 comment

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Lo que uno se debe preguntar al final de ver esta peli es ¿si es una pieza de explotación sentimental o es un drama/melodrama complejo lleno de aristas y tonalidades? Cada persona podrá escoger su perspectiva del asunto y es justo decir que cualquiera de las dos opciones es válida porque –como me gusta pensar por estos días– para los gustos los colores…

Lee Chandler es un personaje sumiso y apagado. Es un todero que trabaja en Boston en varios edificios. Tiene una apariencia agradable pero no es una persona feliz, ni siquiera las más pintorescas anécdotas que le puedan permitir su cotidianidad le sonsacan una mueca de sonrisa. Su vida es oscura, fría y desolada.

Lee, interpretado por Casey Affleck, recibe una llamada y trata de resolver lo que evidentemente es una eventualidad por fuera de su rutina pero ni eso ilumina su cara, ni eso le desconfigura el gesto hacia la felicidad o la tristeza. Lee podría ser un excelente jugador de póker en este momento. Toma su Cherokee, se dirige por la autopista, le avisa a alguien en el teléfono que en un par de horas llegará allá y toma la salida hacia Manchester. Justo en este momento aparece un nuevo personaje en la historia: el montaje. La narración que trata de ser lineal, se llena de fogonazos hacia el pasado de Lee mientras este recorre la autopista. Un cuarto de hospital tiene a su padre, su hermano, su cuñada y a él mismo echando chistes. Es definitivamente otra época. Una doctora frente a ellos diagnostica a su hermano Joe (Kyle Chandler) con una rara enfermedad degenerativa del músculo cardiaco y le da una expectativa de vida no mayor de diez años. Lee llega a un hospital en Manchester y le dicen que ha muerto ¿quién? ¿El papá? ¿Su hermano? ¿Su sobrino? No sabemos. Siguen las retrospectivas tratando de hilar erráticamente el perfil de Lee que no nos muestra nada de su juego aún. Por fin sabemos que su hermano murió, casi en el instante mismo en que abre la bolsa que contiene su cadáver frío y rígido. Lo toca. Lo abraza. Lo besa. Y se despide, si se puede decir, notablemente conmovido ya que estamos inquiriendo cualquier pista que nos pueda brindar pero casi que su cara no se desdobla ante nada. Su sobrino no es una mala persona pero no es ingenuo ni inocente. Le es infiel a dos hermosas jovencitas y desenvuelve su vida entre sus amigos, la escuela, el hockey y el bote de su padre. Lee lo lleva a donde un abogado para leer el testamento de Joe mientras ya ha resuelto el tema de la funeraria y el mantenimiento del cuerpo de Joe durante el invierno, el entierro y su funeral. Donde el abogado se entera que su hermano lo ha nombrado guardián y tutor de su sobrino Patrick (Lucas Hedges) pero se niega rotúndamente, casi que por primera vez podemos ver una facción en su rostro y curiosamente es molestia o impotencia o sorpresa, no sabemos bien porque no conocemos bien a Lee y porque hasta ahora el trabajo de Affleck en ese sentido es impecable.

Las circunstancias dan un giro dramático en las imágenes del pasado de Lee. Aparece su esposa Randi (Michelle Williams), sus dos hijas, su hijo y gracias a todo ello huye de Manchester. No soporta su vida o el recuerdo de su vida allí. Quisiera quemar esos recuerdos y que no quedaran ni las cenizas pero lo único que siempre logra es ahogar sus penas en cerveza y whiskey para que alguien lo golpee en un bar. Ahora en el presente, aparece de nuevo Randi y le comenta que tiene una nueva pareja, que tiene un nuevo hijo con él pero que lo ama es a él, a Lee. Complejo. Para Lee todo es confuso, todo es errático y como decía Kenneth Lonergan en la velada de los Oscar «Casey, Casey, Casey…» Qué buen trabajo sobrio nos dedicó este joven actor, que nos demuestra su madurez con ese waltz que nos puso a bailar hasta el último compás o de cómo nos llevó en su póker hasta la última ficha de nuestras apuestas. Finalmente, Manchester esa noche se llevó estatuillas merecidamente por mejor producción del año, mejor actor principal y mejor guión; yo tranquilamente le hubiera dado cinematografía, actriz de reparto y mejor reconocimiento en montaje.

Killing Them Softly

25/04/2013 1 comment

Killing-Them-Softly

Tenía unas expectativas mixtas con esta cinta. Su director, el neozelandés Andrew Dominik, me sorprendió gratamente con The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, una cinta exquisita gracias a la fotografía de Roger Deakins y de una narración bastante peculiar desarrollando dos personajes muy fuertes al mismo tiempo, el héroe y su antagónico.

Para muchos -yo incluido-, The Assassination of Jesse James pondría en un lugar muy alto a Dominik pero la verdad es que su primera pieza, Chopper protagonizada por Eric Bana, fue la que lo hizo arrasar todos los premios oficiales e independientes en Australia. The Assassination of Jesse James le significó estar nominado a dos Oscar, Globos de Oro, concursar en Chicago, Londres, Venecia con gran fuerza y de pronto se le puede referir como su cúspide más alta hasta ahora pero Chopper fue la que le dio la confianza en la industria, le permitió contratar a Deakins y a manejar estrellas de la talla de Casey Affleck o Brad Pitt -tranquilamente su mejor papel en los últimos diez años y de pronto su mejor desempeño tan sólo superado por el gitano de Snatch-.

Aunque Dominik ha manejado en sus historias, tramas sobre crimen y criminales tan sólo Killing Them Softly se puede considerar una peli del género de gángster, ya que, Chopper entra dentro de la clasificación de biopic y The Assassination of Jesse James es un buen y chapado a la antigua western. Killing Them Softly ubicada en una tácita Louisiana refleja el mal rato que está pasando Estados Unidos, de cómo esto afecta hasta los círculos más exclusivos del hampa norteamericana pero sobretodo cómo Barack Obama es la respuesta precisa, articulada y muy bien orquestada para dar la sensación de cambio a las golpeadas calles de la recesión. En este contexto, los grandes bandidos, los famosos cobradores y los delincuentes de cuello blanco se dedican a filosofar mientras esperan que la situación mejore. Mientras tanto ladrones de poca monta tratan de aprovechar el momento y exponen lo ingenuos, improvisados, inexpertos y descuidados que pueden llegar a ser. Por ejemplo, Markie Trattman (Ray Liotta) maneja una casa de apuestas, la roba, recibe una paliza y sale ileso, no obstante, su lengua un día se suelta para contar y jactarse en frente de todos de su osada picardía. El problema no es su abierta confesión, el problema con Trattman es que pone en evidencia que hay un vacío de autoridad y dos ladronzuelos interpretados por Scoot McNairy y Ben Mendelsohn intentan copiar el disparate.

Killing Them Softly no es una historia épica de paladines y temerarios, no hay héroes ni extremas odiseas. Killing Them Softly protagonizada por Brad Pitt, Richard Jenkins, Ray Liotta, Scoot McNairy, Ben Mendelsohn y James Gandolfini es una opereta del crimen ambientada en uno de los estados más golpeados por las inclemencias del clima y el gobierno de Bush gracias a su sutil trasfondo político. Brad Pitt vuelve a hacer pareja con Dominik y recrea un sentimiento de cheveritud y frescura muy bien elaborado en la pieza, sin embargo, su personaje no se desarrolla y se queda en un planteamiento cerrado de principio a fin. Jenkins y Gandolfini son dos pesos pesados que interpretan muy bien sus líneas y le aportan condimento a la presencia de Pitt pero lo mismo, no hay mayor desarrollo de sus papeles. El peso dramático recae entonces sobre los tres perdedores: Liotta, McNairy y Mendelsohn. Aunque los tres sobrellevan esta carga relativamente bien Ray Liotta muestra su lado vulnerable en el género y Ben Mendelsohn se edifica como una gran figura en la pantalla. Sus matices son amplios y desquiciadamente diferentes. Voraz y predador en Animal Kingdom, sofisticado y oscuro en The Dark Knight Rises y ahora grasiento, imbécil, descuidado y aturdido por tanta heroína en su ser. Un actor para tener en cuenta.

Desarrollada dentro del estudio de Annapurna y distribuida por la Weinstein Company, las promesas sobre Killing Them Softly eran altas. Concursaba en Cannes por la Palma de Oro y de no haber sido abandonada por los Weinstein es muy posible que los Oscar le hubieran sonreído con un par de nominaciones. Al final pasó sin pena ni gloria por todos los círculos independientes y, sin decir que es mala, uno disfruta la estética de la pieza que es hermosa en cámaras y secuencias pero nada más. Dominik y George V. Higgins no logran evolucionar sus personajes y la historia al final no es nada más que una gran burbuja. Una verdadera lástima.

Nota personal. La pieza está llena de versiones, grandes versiones, de su afiche promocional. Muy recomendado echarle una ojeadita a cada uno de ellos.

Tower Heist

Tarde de domingo, hablemos de pelis de domingos. Tal vez, unas valga la pena verlas en salas otras definitivamente esperarlas en TV o incluso Cuevana, el caso es que muchos domingos serían desesperantes sin un buen thriller de acción. Asumo que esta en particular puede ser para verse en casa pero uno nunca sabe cómo obra el destino en ciertos momentos.

Brett Ratner director de mucha producción «hollywoodense», ha sido el encargado de suturar las franquicias con sus secuelas, como por ejemplo Red Dragon o X-Men 3. No digo que no hayan sido divertidas pero si pareciera que les hubiera hecho falta algo. Esta vez se lanza en un thriller de acción de corte cómico -¿repitiéndose?- donde parece va a cometer suicidio; si algo aprendimos de Barry Sonnenfeld es que no se debe abusar de las figuras cómicas en una comedia. De lo que más se arrepiente Sonnenfeld en Wild Wild West es de haber traído a la pantalla dos fuertes comediantes como Kevin Kline y Will Smith sin jerarquía definida, la cámara se peleaba entre ellos y la historia era una disputa entre quién era más divertido que quien.

Hubo claros ejemplos donde funcionó. Lethal Weapon de Richard Donner con Mel Gibson y Danny Glover es un caso de ellos y casi que la misma Rush Hour, de la cual Ratner fue director, pero incluso en ella se empieza a sentir el desgaste del guión entre Jackie Chan y Chris Tucker. Aquí el duelo será entre Eddie Murphy y Ben Stiller que puede ser una extraña combinación e incluso un éxito taquillero en el mejor de los casos. Esperemos a ver cómo se desenvuelve Ratner en este reto y no deja de ser interesante el impresionante reparto en esta producción.

Ben Stiller (Josh Kovacs)
Eddie Murphy (Slide)
Casey Affleck (Charlie)
Alan Alda (Arthur Shaw)
Matthew Broderick (Sr. Fitzhugh)
Judd Hirsch (Sr. Simon)
Téa Leoni (Agente epecial Claire Denham)
Michael Peña (Enrique Dev’Reaux)
Gabourey Sidibe (Odessa)

Somewhere

03/02/2011 8 comments

La verdad me parece un poquito descarado de Sofia Coppola que con dos pelis regularmente buenas (The Virgin Suicides, Lost in Translation) y un apellido poderoso se atreva a sacar pelis tan vacías y superficiales.

Se vuelve cansón el recurrente y monotemático discurso de los famosos y/o populares que se sienten solos, abandonados o perdidos. Las pelis no pueden ser sólo una buena banda sonora y una buena fotografía, esta peli tiene un trabajo impecable en estos dos aspectos (Harris Savides, Phoenix). Debe haber primero que todo, una historia y esa historia debe ser fuerte, o mejor sólida, no importa que sea sencilla, entre más sencilla mejor. Las pelis de Coppola se han venido caracterizando por un estado contemplativo de estos seres superficiales para mostrarle al mundo de alguna forma su fragilidad, su vulnerabilidad, su lado humano y ya cansa.

Pueden ser muy reales porque seguramente están basados en la vivencia personal de la Coppola pero el gran problema es que son historias tediosas que sumidas en ese cliché han perdido por completo cualquier rasgo de interpretación y las actuaciones se ven desafortunadas. En algún momento me molesté con el desempeño de Chris Pontius pero después lo vi interactuando con Elle Fanning y lo hizo bastante bien, muy natural nada sobreactuado y hubo química en esos dos papeles; entonces, a pesar que la niña de once años obtiene el reconocimiento de ser la que mejor actriz al comportarse consistentemente en toda la peli, Pontius en sus sobreactuaciones no importó y se camufló muy fácilmente dentro de todo el desastre que fue su alrededor.

Por ahora no hay proyectos a la vista pero de seguro será otro esnob que embebido en otra ciudad magnífica como Tokio, París o Milán nos mostrará una perspectiva muy bonita, muy cálida y con una musicalización increíble. En ese orden de ideas prefiero mil veces la crítica de Casey Afflek al medio atacándolo donde más le duele y es criticando esa misma superficialidad que tanto le encanta a Hollywood y la prensa norteamericana.

Que lástima que Sofia Coppola haya pasado tan fácilmente de ser la promesa indie de Estados Unidos a ser su más ferviente transgresora.

I’m Still Here

18/01/2011 5 comments

I’m Still Here es un documental dirigido por Casey Affleck en 2010, su ópera prima, sobre la repentina desaparición de Joaquin Phoenix de Hollywood y su decisión de entrar al negocio de la música.

Por casi dos años, Joaquin se apartó de la escena de Hollywood y la forma de verlo a priori -porque hay dos formas de analizarlo- el proyecto se le salió de las manos pero lo aprovechó justico para sacarle provecho; la otra forma de verlo es que es una broma pesada para la industria y se volvió una de las críticas más fuertes a los medios de comunicación, a Hollywood y a toda la basura alrededor.

La peli se parte en dos cuando Phoenix llega a Venecia y explica que es una tomadura de pelo o como lo llama Wikipedia, un «chistocumental (mockumentary)». Lo interesante de la pieza es que se vuelve una obra de arte donde lo importante no es el director, la pieza en si o la historia sino la reacción del público frente a la obra.

Por un lado, la crítica descarada es una oleada de aire fresco en La Industria; por el otro, me da algo de temor que se vuelva esta acción de Affleck una tendencia y volvamos al tema de los readymades de Duchamp o las obras de Man Ray y empecemos a ver cine arte donde, contemplamos basura conceptual.

Cualquiera de las dos formas en que se aborde esta peli asume la pieza como algo realmente fuerte, lleno de sacrificios y con la crítica intacta: Hollywood hace lo que sea por mantener su negocio vivo. Por mi parte, pensando en la peli como la abordé, espero que Phoenix salga de su atolladero que vuelva a su punto de equilibrio y que la industria le permita volver, la prensa va a ser muy dura y se lo van a cobrar como nunca.

The Killer Inside Me

07/12/2010 3 comments

Michael Winterbottom siempre tiene algo que decirnos en sus pelis, pero no quiero empezar por ahí esta entrada quiero empezar diciendo que cada vez Casey Affleck se hace de mis afectos en sus pelis, a veces porque actúa muy bien y otras porque escoge muy bien sus pelis, sus roles y terminan siendo definitivamente muy buenos aciertos.

A Affleck lo hemos visto por ahí en muchas partes, en muchas pelis pero de pronto la primera vez que se consolidó en la pantalla fue con Steven Soderbergh en Ocean’s Eleven, donde entró al gran parche de Clooney y Pitt asumo que por ser amigo de Matt Damon que a su vez es el mejor amigo de Ben Affleck. El caso es que ese parche es bien pesado en Hollywood, contestario, activo y de mucho poder. Affleck se vió beneficiado por seguir en la franquicia y tomar protagonismo en el historia así como con la oportunidad de continuar su carrera con papeles más protagónicos. Después de The Last Kiss de 2006 y Ocean’s Thirteen de 2007 llega su primera oportunidad con The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford también de 2007 y no sólo es ejemplar su desempeño sino que además hizo eco en La Academia y logró su primera nominación al Oscar como mejor actor de reparto; después vino Gone Baby Gone dirigida por su hermano Ben en 2007 donde se siente un actor de una madurez incomprensible para el poco tiempo de estrellato que tenía. Esta vez las nominaciones casi todas se las llevó Amy Ryan pero Affleck dejó huella de su trabajo.

Después del agitado 2007, Affleck se toma un receso y se compromete con Winterbottom en este nuevo proyecto. Un thriller de suspenso, narrado por el anti-héroe de la historia, donde no existe empatía con el personaje antagónico que es en realidad el protagonista y si más bien un sentimiento de desagrado y asqueamiento. A pesar de eso, la peli ha sido promocionada por la prensa como una apología a la misoginia pero no es tal, la violencia hacia la mujer aparecen como facetas naturales del personaje de expresión de sus sentimientos y que a su vez tiene problemas con su definición como persona. Si genera terror este tipo violencia aplicada a las mujeres pero en palabras del mismo Winterbottom, en una entrevista que le oí en La Berlinale donde concursó oficialmente, somos más enfermos nosotros si no nos aterrorizamos en las pantallas frente a cualquier maltrato contra la mujer.

El tema es bastante fuerte y puede a su vez ser calificado fuertemente por Hollywood que tiende a ser parroquial y censurador con sus gremios. Yo le pongo fé a que Casey Affleck y Michael Winterbottom van a ser protagonistas en los premios de cierre de año. A mi particularmente me encantó la musicalización de Joel Cadbury y Melissa Parmenter y la fotografía Marcel Zyskind que le dan al proyecto una delicada sensación vintage muy bonita y atractiva. Completan el equipo Jessica Alba, Ned Beatty, Elias Koteas, Tom Bower, Simon Baker, Bill Pullman y la bella Kate Hudson que algo tiene que me enloquece mucho.

Nota personal: Las actuaciones de Bill Pullman no son muy memorables y casi siempre termina actuando como segundón en las pelis; son su excepción The Last Seduction y Lost Highway. En esta peli de Winterbottom no necesita más de cinco minutos para sorprendernos con su actuación y desear que en algún momento Hollywood le de la oportunidad donde pueda demostrar todo lo que sabe.

The Killer Inside Me

29/04/2010 3 comments

El reconocido y aclamado director británico Michael Winterbottom nos trae un thriller de suspenso que promete ser tan escalofriante como interesante. Winterbottom nos tiene acostumbrados a tramas complejas, algunas de suspenso, otras de corte psicológico pero al final dramas de relación humana. Lo recuerdo por 9 Songs de 2004 y mucho mejor por Code 46 de 2003 y en ambas la fascinación por el conflicto existencial es evidente.

The Killer Inside Me basada en la novela de Jim Thompson fue estrenada en la Berlinale de este año y fue fuertemente criticado por sus grados de violencia gráfica. Su respuesta fue sencilla y es que no podemos ser indiferentes frente al maltrato del ser humano, y sobretodo de la mujer, si vemos que alguien le está pegando a una mujer y no sentimos escalofríos algo dentro de nosotros está dañado.

Con un reparto estelar, sorprende la aparición de un actor maduro y consagrado como Casey Affleck que a punta de sencillos experimentos independientes como The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford ha logrado definir su propio discurso.

Casey Affleck (Lou Ford)
Kate Hudson (Amy Stanton)
Jessica Alba (Joyce Lakeland)
Ned Beatty (Chester Conway)
Elias Koteas (Joe Rothman)

Acostumbro a incluir un video del corto pero ha sido realmente complicado hacerlo desde que fue retirado de YouTube y no se deja incluir en muchas ocasiones. A continuación les dejo la dirección donde se puede observar tranquilamente.

http://www.traileraddict.com/trailer/the-killer-inside-me/promo-trailer

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