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El abrazo de la Serpiente

26/01/2016 2 comments

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Hace mucho no iba a cine y escribía una entrada. Hubiera podido hacerlo con Spectre o con Star Wars pero aunque realmente no hubo tiempo para hacerlo –de pronto lo haga posteriormente– ¿qué mejor excusa que volver para hablar de la peli de Ciro Guerra?

Finalmente, después de todo el «boom» causado por Cannes el año pasado, Ciro Guerra presentó su tercer largo en el país llamado El abrazo de la serpiente. Cannes en ese entonces lo laureaba en la categoría escogida por la Confédération Internationale des Cinémas d’Art et d’Essai, que podría ser catalogada como una de las más importantes para el cine independiente porque trata de protegerlo de la gran industria y los feroces estudios que inundaron el festival. En ese entonces las salas colombianas estaban agolpadas y mis tiempos personales no eran los mejores así que la dejamos pasar para poder ver la bellísima La Tierra y La Sombra de César Augusto Acevedo. Meses después, lo jamás logrado por película colombiana, El abrazo de la serpiente es nominada en la categoría mejor peli extranjera tanto en los Oscar como en los Spirit y otra vez las salas se llenaron –pero esta vez si la logramos–.

El abrazo de la serpiente tiene tonos míticos, basados en su anacronismo narrativo. La historia tiene orígenes claros a principios del siglo XX, en una de las últimas expediciones del etnólogo Theodor Koch-Grünberg, revive épocas alrededor de 1950 cuando el botánico Richard Evans Schultes revisa los pasos del germano y nos recrea la historia más contemporánea de Wade Davis (One River) que nos explica como tanto el etnólogo y el botánico por diferentes motivos buscan con fe ciega La Yakruna. Son tres momentos diferentes tanto en la historia como en la experiencia del espectador y sin embargo todas están unidas mediante Karamakate, un cohiuano errante que se considera un chullachaqui (cascarón vacío) que durante dos generaciones intentó ayudar al hombre blanco a conseguir la Yakruna. Su mensaje cercano a la leyenda de Plutarco, es que el hombre blanco se ha adentrado en su selva varias veces, miles de veces, para entender los secretos de la Yakruna y sin embargo se refiere a Heráclito cuando evidencia que no son varios hombres blancos sino uno solo tratando de atravesar el río pero ni el río es igual, ni ellos mismos tampoco.

El abrazo de la serpiente es un llamado a romper ciclos, durante lunas y lunas, durante años de años, durante varios movimientos mágicos del cielo, donde hemos cometido consistentemente el mismo error, repararlo requiere de nosotros no sólo disposición sino determinación para cambiar nuestros más arraigados paradigmas. El héroe de la historia es un individuo solitario pero es también un semidios donde recae el último resquicio de conocimiento del caapi de Yakruna. Es Prometeo. Su misión pareciera proteger ese saber del hombre blanco pero si algo tiene de «road-movie» esta peli es que al final de su travesía, el conocimiento del viaje es lo que lo hará trascender en su destino. La Yakruna es una rara orquídea y una planta sagrada entre los cohiuanos que les permite comunicarse entre ellos a través de kilómetros y kilómetros de selva mediante un trance de Ayahuasca. Koch-Grünberg la buscó para salvar una malaria, Schultes vió un camino más documentativo para que este conocimiento prevaleciera y logró identificar entre varias plantas que incluyen la Yakruna (Psychotria viridis) y la Chaliponga, los ingredientes con los cuales los cohiuanos arman el Caapi (Ayahuasca).

Si me preguntan quién es la persona más influyente en el cine colombiano, yo diría que Dago García y sin remordimiento si me preguntan quién es el que ha desarrollado e impulsado el incipiente negocio del cine en Colombia, vuelvo y repito Dago García. De esa labor, ha nacido un personaje tan especial como Ciro Guerra que no sólo ha esculpido la mejor de nuestras tendencias cinematográficas sino que al igual que Dago García, se permite producir piezas interesantes y aún más independientes que las suyas propias. Gracias a ambos, esperamos que esta incursión en el reconocimiento mundial de nuestro cine, no sea una anécdota sino el inicio de nuestra industria. Para bien y para mal.

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La tierra y la sombra

27/07/2015 3 comments

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Después de no asistir a una sala de cine, hace muchísimo tiempo, pasé la primiparada de ir con unos pocos minutos de anterioridad para comprar los boletos y no encontrar sillas disponibles. Es una peli colombiana –pensaba–, hoy nadie va a cine –pensaba–, comamos antes de la peli –decía–. Y qué ingenuo pensar de mi parte que la sala de cine no iba a estar llena, si la peli colombiana en cuestión fue «la que ganó algo en Cannes» y nosotros con nuestro parroquialismo no le creemos a los nuestros pero si le comemos mucho a los grandes festivales. ¡Obvio que iba a estar llena y ojalá siga así por muchas semanas! Finalmente, nos desplazamos a otros cinemas y con mayor cautela logramos una función posterior pero de nuevo con una sala llena 😉

Si, este año, César Augusto Acevedo y su La Tierra y la Sombra concursaron oficialmente en El Festival francés en su versión 68 y La Caméra d’Or –premio a la mejor ópera prima que Don Mauro Rivera me ayudó a entender–, una de las distinciones más grandes que hemos recibido del festival en toda nuestra historia cinematográfica. Algo parecido tan sólo nos había sucedido unos años atrás cuando Diego F. Jiménez colaboró con Carlos Moreno en Todos Tus Muertos y ganaron mejor cinematografía en Sundance.

Debo reconocer que para mi el premio de La Cámara de Oro, era una distinción a la cinematografía de Mateo Guzmán y, por eso, al igual que con la peli de Moreno, mis ojos se posaron en los encuadres, las luces, los movimientos de cámara, los usos de tal lente o los desusos del otro y sin lugar a dudas es una pieza exquisita en ese sentido. Sin embargo, la historia, es atrapante, es bella y desgarradora, no es sólo fotografía. Las penumbras de Guzmán ejemplificaban un relato oscuro contrastado con personajes que se nos iban presentando con puertas abiertas que encandilaban nuestros ojos acostumbrados ya a la oscuridad del recinto. No hubo necesidad de su contexto o el detalle del porqué este se fue o porqué esta lo echo, lo que verdaderamente importó es que a pesar de nuestros hechos, de nuestros errores, sin importar las culpas y los arrepentimientos, somos seres humanos que vivimos el presente y, más aún, cuando se trata de nuestra familia no hay orgullo o dignidad respondemos y hacemos lo que nos toque hacer para cuidarlos y protegerlos.

Don Alonso llega a una finca polvorienta, en algún recóndito azucarero del Valle del Cauca; allá donde la caña se da bien dulce igual que su cine. Este campesino de bigote y sombrero de paja blanco, puede tener unos 60 o 70 años, es flaco pero macizo, sus músculos magros demuestran trabajo y su rostro refleja una grande pena. En la finca le abre Manuel, un niño de seis años que le pregunta que si es el abuelo. Se presentan. Sigue la escena y en un cuarto con todas las ventanas cerradas se encuentra Gerardo, su hijo; tiene un respirar forzado y cadente, no hay nada en el ambiente musical que nos acompañe en este momento, el silbido del pecho de Gerardo llena el cuarto y se extingue para que él mismo pueda presentarle a su nuera, Esperanza; las ventanas no se abren para que no entre polvo o ceniza. Pasan las horas y nadie habla. Gerardo se duerme y Don Alonso cuida su sueño en silencio y en la profunda oscuridad de este claustro.

Se sirve la comida y aparece una sombra en el comedor que no da la cara. Es Doña Alicia. Un tono amargo y un aura llena de rencor reconviene a Esperanza, le exige que no le pele el diente a Don Alonso y que le diga las cosas de frente. “…Dígale que venga a comer, que yo no tengo porqué esconderme en mi propia casa…“. Quién sabe que le hizo pero esa mujer está brava. Al llegar Don Alonso al comedor, Doña Alicia lo trata con desprecio mientras le dice las labores de la casa, él asiente resignado y sumiso, ella se despide con un “lave la loza cuando acabe” y desaparece.

Momentos de tensión, como la presentación de los personajes, abundan en la pieza de Acevedo. Su descripción, a veces contemplativa, otras veces displicente y otras veces cargada de profunda violencia, nos relata la vida de una familia que ha sobrevivido a la escasez y se refugia en los cañaduzales como última esperanza de conservación. El día a día, se les va en barrer y limpiar las hojas, hacer arroz y comer arroz. Nos hablan de ceniza y quemas de fincas cercanas, vemos el diario trabajo de los jornaleros que con sofisticados machetes cortan unas cañas hollinosas y pegachentes pero nunca podemos imaginarnos la bendita quema hasta que aparece imponente en pantalla. Un instante desgarrador que nos sacude del asiento y nos arranca lágrimas como el machete silbándole a la caña en el campo. El positivismo es una corriente filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico; en metodología histórica, el positivismo antepone fundamentalmente las pruebas documentadas; en parte, la narración de Acevedo puede ser un ejercicio periodístico positivista, un documental, que doloroso va contando la rutina de esta familia de una «manera objetiva» –el objetivismo no existe en el periodismo, siempre la verdad es una versión del periodista–; esta forma de presentarnos su caso tan sólo es interrumpida por el chasquido de unos cascos de caballo que se encuentra atrapado en la casa y es liberado por Don Alonso para que pueda galopar tranquilo y libremente afuera; un paréntesis, un sueño, una licencia del director para cambiar el ritmo y explorar nuestra percepción como auditorio. Lo que galopa y huye, finalmente como sema, puede ser lo que quiera interpretar el espectador; personalmente, creo que el galopar del caballo es la vitalidad de Gerardo pero también puede ser su dignidad, su autoridad o su posición de respaldo en la familia. Sea lo que sea, Don Alonso lo encuentra arrumado en el desorden de la casa y es uno de los bienes a los que se aferra en su visita.

Los actores, a diferencia tan sólo de Marleyda Soto que ha tenido experiencia en teatro y otras piezas de cine, son naturales. José Felipe Cárdenas, Hilda Ruiz, Edison Raigosa y Haimer Leal nos recuerdan que una historia es verdadera sólo si se la creemos a sus protagonistas y el dolor de sus poses no dejan duda alguna que esta familia desquebrajada en medio del campo vive un calvario silencioso y volatil como un campo lleno de caña a punto de ser cosechado.

The Rover

08/10/2014 2 comments

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Si hay alguien de quién esperaba ver su siguiente proyecto con ansiedad era David Michôd; aquel australiano que triunfó en Sundance con su magnífica y maravillosa Animal Kingdom.

A diferencia de la mencionada pieza, Michôd lanza The Rover y aún no tiene el impacto de su antecesora. Fue selección oficial de Cannes –que me acabo de dar cuenta no tengo reseña– y se presentó en Sídney para lograr sólo una nominación en esta última. La busqué por cielo y tierra para poder vérmela lo antes posible y puedo afirmar que para los que vieron Animal Kingdom y les gustó, con The Rover no hay pierde, no hay decepción; es áspera, ruda, contundente, muy bien realizada y qué buena es la música que acompaña todo el relato.

Tan borroso como el significante del título de Michôd, la historia nos envuelve en una anacrónica anécdota de un apesadumbrado viajero que para en un rincón del desierto para tomarse un trago. La tristeza lo envuelve y parece que sólo cargara encima la ropa que lleva puesta, unos cuantos dólares australianos y su carro. Michôd que también es el escritor de la pieza nos introduce a este peregrino tan sólo con “Australia diez años después del colapso“. El desierto la escasez de gasolina, el requerimiento de los tenderos de sólo aceptar dólares norteamericanos, las patrullas de «rangers» y la aridez de sus habitantes nos hablan de dos posibilidades temporales; o es una historia en nuestra época en lo más remoto de las profundidades australianas; o es una historia de ciencia ficción, alá Mad Max, en un futuro postapocalíptico. Cualquiera de las dos opciones es válida y muy acertada, haciendo rica la pieza en vertientes, perspectivas, de nuevo significados y significantes, referentes y asociaciones. Lo que no queda claro es el ‘colapso‘ en sí; pareciera la introducción de un relato distópico, lo cual nos pone a pensar en guerras, sistemas democráticos colapsados o incluso una bomba atómica; pero también hay pistas en las líneas de Michôd que nos guían a un colapso nervioso del protagonista, una serie de eventos desafortunados con conclusiones violentas que de pronto determinaron su eterno andar, su peregrinaje sin rumbo y sin acompañantes, el judío errante. El caso es que el viajero, parqueado en este fin del mundo, se encuentra atónito cuando ve como una pandilla de malandros en frente de sus narices roba su carro, cuando el suyo propio ha dado vueltas y queda atascado en unos escombros; es entonces cuando trata de recuperarlo a toda costa; la primera opción es desatascar el vehículo en el que venían y perseguirlos en él mismo pero enfrentarlos no será suficiente; la otra opción llega de la nada, con un joven herido que dice conocer a los que robaron su carro y es cuando su odisea a través del desierto australiano empieza.

Lo interesante de ciertas palabras en inglés, como «rover», es que tienen muchas connotaciones; a veces, no basta sólo con el contexto porque incluso en el mismo entorno pueden seguir nombrando cosas muy distintas. Uno empezaría a atar cabos en esta cinta desde el título pero «rover» puede referir un carro, un vagabundo, un andariego, un nómada, un trotamundos, un perro callejero o incluso un boleto abierto. Pero reunir todos esos significados es lo que finalmente nos da la idea de trama de esta intrincada y compleja «road-movie», donde de nuevo Guy Pearce es protagonista con una gran actuación y sin dudarlo la sorpresa es Robert Pattinson que se comporta a la altura de este gran actor, con un tremendo desempeño como un joven con una ligera lesión cerebral.

Nota personal. Esta es mi primera reseña desde que nació #JAMEsSofía ❤

Alain Resnais (1922-2014)

Alain-Resnais

Nunca he sido fanático del cine francés pero otra cosa sería negar la legendaria maestría de muchos de sus realizadores. Hablar de este cinema puede llevarnos por Godard, Truffaut y obviamente Resnais. De Alain Resnais recuerdo tan sólo haber visto por allá en algún cine club de la universidad, Hiroshima, Mon Amour pero seguro otros mucho más estudiados y apasionados de su cinematografía podrán darnos cátedra con sus casi 50 títulos, entre largos y cortometrajes.

No fue nunca nominado a un Oscar pero si ganó un BAFTA, varias veces fue protagonista en La Berlinale -llevándose dos Osos de Plata y uno de Oro– y en Cannes.

Paz en la tumba del maestro.

Festival de Cannes 2013

27/05/2013 8 comments

por Diego Taborda

Una vez más, Cannes celebra su Festival de Cine, esta vez su versión 66 y es interesante no sólo ver los cuatro concursantes norteamericanos sino ver con agrado que dos de ellos completaron su recorrido con grandes reconocimientos -además por supuesto del gran trabajo del mexicano Amat Escalante que incluso logró reconocimiento como mejor realizador por Heli-. Esta vez el afiche oficial es una fotografía de Joanne Woodward y Paul Newman tomada durante la producción del filme que compartieron en 1963 A New Kind of Love, dirigido por Melville Shavelson. Meses más tarde, Woodward y Newman contraerían nupcias y ella sería su esposa hasta el día de su muerte, cincuenta años después.

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He aquí el resumen del Faestival con los cortos de los ganadores de esta ocasión.
La Palme d’Or

  • La Vie d’ Adèle réalisé par Abdellatif Kechiche

Grand Prix du Jury

Le Prix du Jury

  • Soshite chichi ni naru réalisé par Hirokazu Kore-eda

Le Prix de la Mise en Scène

  • Amat Escalante pour Heli

Le Prix du Scénario

  • Zhangke Jia pour Tian zhu ding

Le Prix d’Interprétation féminine

  • Bérénice Bejo dans Le passé réalisé par Asghar Farhadi

Le Prix d’Interprétation masculine

  • Bruce Dern dans Nebraska réalisé par Alexander Payne

La Palme d’Or du court métrage

  • Safe de Moon Byoung-gon

No encontramos corto-avance de Safe sin embargo nos topamos con otro del director llamado Finis Operaris. Esperamos igual les llame la atención y pongan los ojos sobre otro interesante realizador coreano.

COMPETITION

Behind the Candelabra réalisé par Steven Soderbergh

Borgman réalisé par Alex Van Warmerdam

Grigris réalisé par Mahamat-Saleh Haroun

Heli réalisé par Amat Escalante

Inside Llewyn Davis réalisé par Ethan Coen et Joel Coen

Jeune & Jolie réalisé par François Ozon

Jimmy P. réalisé par Arnaud Desplechin

La grande bellezza réalisé par Paolo Sorrentino

La Vénus à la forrure réalisé par Roman Polanski

La Vie d’ Adèle réalisé par Abdellatif Kechiche

Le passé réalisé par Asghar Farhadi

Michael Kohlhaas réalisé par Arnaud des Pallières

Nebraska réalisé par Alexander Payne

Only God Forgives réalisé par Nicolas Winding Refn

Only Lovers Left Alive réalisé par Jim Jarmusch

Soshite chichi ni naru réalisé par Hirokazu Kore-eda

The Inmigrant réalisé par James Gray

Tian zhu ding réalisé par Zhangke Jia

Un Château en Italie réalisé par Valeria Bruni Tedeschi

Wara no tate réalisé par Takashi Miike

Categories: Actor, Adventure, Animation, Auteur, Awards, Biopic, Brit, Brothers, Comedy, Documentary, Drama, Epochal, Experimental, Exploitation, Film Noir, Folk, French Cinema, Hollywood, Indie, Latin, Melodrama, Miguel Vaca, Nederlandse Bioskoop, Short Film, Storytelling, Suspense, Thriller, Trailer, Vacacion, World, 廣東戲院, 映画館, 中国戏院, הקולנוע הישראלי, الفيلم الإيراني Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Pusher II: With Blood on My Hands

29/04/2013 2 comments

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With Blood on My Hands es la segunda pieza que vi de la trilogía Pusher de Nicolas Winding Refn. Refn había logrado llamar la atención fuertemente en Cannes con su debut, en su visión del mundo del narcotráfico en Copenhague -para mi cero apologética-. Humanizando al jíbaro, la figura más baja de la cadena del negocio de estupefacientes y la que asume todos los riesgos de la misma, Refn no sólo logró una voz sino que a partir de Pusher definió su estética y su narrativa. Después las cosas no salieron muy bien con Bleeder, su segunda pieza, o con Fear X, su tercer y más ambicioso proyecto. Decidió recaudar dinero para volver a su punto de partida y convencer a inversionistas que lo mejor que les podía suceder es reinvertir en una trilogía que tenía el sello ganador -en el material extra de la trilogía hay una especie de docudrama, llamado The Gambler, que explica todo este proceso de financiación-.

Los medios no fueron los más adecuados o los más altruistas pero Refn consiguió el dinero que le ayudaría a financiar de una manera inteligente el presupuesto para dos pelis más. “Inteligente” significaría de corte independiente, bajo presupuesto, aunque ya no en 16mm sino ahora en 35mm, y con una estética que ya conocía. Todo esto le significaría un ahorro en producción y de alguna forma una retribución segura.

La primera carta que se jugó fue traer a Mads Mikkelsen a bordo. Refn aunque es muy fiel a sus protagonistas y le gusta seguir trabajando con los actores que ya conoce, ya había desarrollado un capítulo entero en torno a Kim Bodnia; o le daba un papel muy pequeño o simplemente no lo llamaba. Mads Mikkelsen por el contrario había demostrado gran calidad en el desarrollo de Tonny, un compinche de Frank y su historia había quedado abierta. Mikkelsen también había trabajado en Bleeder y, finalmente, se quedó con el protagónico. El personaje de Frank (Bodnia) apenas fue nombrado en la historia una sola vez.

La presentación de la historia (como el paredón de Pusher, es con una luz cenital dirigida a la cara de los personajes) introduce a Tonny, Smeden, Charlotte, Ø y Kusse-Kurt (representados por Mads Mikkelsen, Leif Sylvester, Anne Sørensen, Øyvind Hagen-Traberg y Kurt Nielsen respectivamente). La mayoría de sus actores son naturales lo que le permite a Refn ahorrarse mucho presupuesto pero por otro lado, modifica el guión para que más o menos sus mismos nombres sean los que se usen en la cinta interactuando con ellos directamente, burlándose en algunos casos de ellos mismos, como por por ejemplo Kurt Nielsen interpreta a Kusse-Kurt que más o menos se puede traducir como «La perra Kurt», pero sobre todo porque les permite estar atentos a las líneas y lo que se dice de ellos para así molestarse, alegrarse o sorprenderse naturalmente. Punto para Refn.

Con Pusher se domina la cotidianidad del jíbaro. En With Blood on My Hands, Refn nos abre el espectro a otro tipo de relaciones, ya no el jíbaro como individuo responsable ciento por ciento de su negocio, aceptando todos los castigos que sus superiores impongan, no importa lo injustos que sean, sino un jíbaro que tiene problemas con su padre, que lo subestima o lo reconoce como una vergüenza. Sí trafica con droga pero hay muchas más capas con Tonny en esta segunda pieza. Se retoma su ingenuidad, su falta de táctica y sobre todo su deseo de mostrarse como una mejor persona frente al Duque. Otra vez, una mala decisión genera dos respuestas encontradas y cada resolución frente a estas situaciones se va propagando en errores como una reacción en cadena. El ritmo no se pierde y la historia es entretenida. Al que le gustó Pusher seguramente va a quedar atrapado en With Blood on My Hands con otra excelente historia, de pronto con un poco menos de sorpresa pero igualmente con un desarrollo de personajes muy bueno y con un desenlace acorde a los planteamientos y apuestas del director al principio de la cinta.

Killing Them Softly

25/04/2013 1 comment

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Tenía unas expectativas mixtas con esta cinta. Su director, el neozelandés Andrew Dominik, me sorprendió gratamente con The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, una cinta exquisita gracias a la fotografía de Roger Deakins y de una narración bastante peculiar desarrollando dos personajes muy fuertes al mismo tiempo, el héroe y su antagónico.

Para muchos -yo incluido-, The Assassination of Jesse James pondría en un lugar muy alto a Dominik pero la verdad es que su primera pieza, Chopper protagonizada por Eric Bana, fue la que lo hizo arrasar todos los premios oficiales e independientes en Australia. The Assassination of Jesse James le significó estar nominado a dos Oscar, Globos de Oro, concursar en Chicago, Londres, Venecia con gran fuerza y de pronto se le puede referir como su cúspide más alta hasta ahora pero Chopper fue la que le dio la confianza en la industria, le permitió contratar a Deakins y a manejar estrellas de la talla de Casey Affleck o Brad Pitt -tranquilamente su mejor papel en los últimos diez años y de pronto su mejor desempeño tan sólo superado por el gitano de Snatch-.

Aunque Dominik ha manejado en sus historias, tramas sobre crimen y criminales tan sólo Killing Them Softly se puede considerar una peli del género de gángster, ya que, Chopper entra dentro de la clasificación de biopic y The Assassination of Jesse James es un buen y chapado a la antigua western. Killing Them Softly ubicada en una tácita Louisiana refleja el mal rato que está pasando Estados Unidos, de cómo esto afecta hasta los círculos más exclusivos del hampa norteamericana pero sobretodo cómo Barack Obama es la respuesta precisa, articulada y muy bien orquestada para dar la sensación de cambio a las golpeadas calles de la recesión. En este contexto, los grandes bandidos, los famosos cobradores y los delincuentes de cuello blanco se dedican a filosofar mientras esperan que la situación mejore. Mientras tanto ladrones de poca monta tratan de aprovechar el momento y exponen lo ingenuos, improvisados, inexpertos y descuidados que pueden llegar a ser. Por ejemplo, Markie Trattman (Ray Liotta) maneja una casa de apuestas, la roba, recibe una paliza y sale ileso, no obstante, su lengua un día se suelta para contar y jactarse en frente de todos de su osada picardía. El problema no es su abierta confesión, el problema con Trattman es que pone en evidencia que hay un vacío de autoridad y dos ladronzuelos interpretados por Scoot McNairy y Ben Mendelsohn intentan copiar el disparate.

Killing Them Softly no es una historia épica de paladines y temerarios, no hay héroes ni extremas odiseas. Killing Them Softly protagonizada por Brad Pitt, Richard Jenkins, Ray Liotta, Scoot McNairy, Ben Mendelsohn y James Gandolfini es una opereta del crimen ambientada en uno de los estados más golpeados por las inclemencias del clima y el gobierno de Bush gracias a su sutil trasfondo político. Brad Pitt vuelve a hacer pareja con Dominik y recrea un sentimiento de cheveritud y frescura muy bien elaborado en la pieza, sin embargo, su personaje no se desarrolla y se queda en un planteamiento cerrado de principio a fin. Jenkins y Gandolfini son dos pesos pesados que interpretan muy bien sus líneas y le aportan condimento a la presencia de Pitt pero lo mismo, no hay mayor desarrollo de sus papeles. El peso dramático recae entonces sobre los tres perdedores: Liotta, McNairy y Mendelsohn. Aunque los tres sobrellevan esta carga relativamente bien Ray Liotta muestra su lado vulnerable en el género y Ben Mendelsohn se edifica como una gran figura en la pantalla. Sus matices son amplios y desquiciadamente diferentes. Voraz y predador en Animal Kingdom, sofisticado y oscuro en The Dark Knight Rises y ahora grasiento, imbécil, descuidado y aturdido por tanta heroína en su ser. Un actor para tener en cuenta.

Desarrollada dentro del estudio de Annapurna y distribuida por la Weinstein Company, las promesas sobre Killing Them Softly eran altas. Concursaba en Cannes por la Palma de Oro y de no haber sido abandonada por los Weinstein es muy posible que los Oscar le hubieran sonreído con un par de nominaciones. Al final pasó sin pena ni gloria por todos los círculos independientes y, sin decir que es mala, uno disfruta la estética de la pieza que es hermosa en cámaras y secuencias pero nada más. Dominik y George V. Higgins no logran evolucionar sus personajes y la historia al final no es nada más que una gran burbuja. Una verdadera lástima.

Nota personal. La pieza está llena de versiones, grandes versiones, de su afiche promocional. Muy recomendado echarle una ojeadita a cada uno de ellos.

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