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Hell or High Water

04/03/2017 1 comment

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La primera vez que me topé con David Mackenzie fue en una peli de Netflix llamada Starred Up; llegué a ella porque era protagonizada por Ben Mendelsohn y la verdad yo veo todo en lo que actúe este prodigio australiano desde que vi Animal Kingdom; Starred Up tiene la connotación de “subir de categoría” o “ascenso” y la lógica de este nombre es porque la trama de la peli trata sobre un niño que estaba en detención juvenil y es llevado a una cárcel de adultos por cumplir su mayoría de edad; en realidad es un niño muy peligroso y violento, su llegada a esa cárcel tiene todo menos ser fortuita, su padre cumple condena perpetua y la única forma de acercarse a él fue a través de su carrera criminal. Súper recomendada. Aún está en el catálogo de Netflix de este mes para los interesados.

Asi es que después de investigar un poco, Hell or High Water no es el primer rodeo del escocés.
Y se nota. Las actuaciones en Starred Up son muy buenas y la producción, en general, de Hell or High Water es de muy alto nivel.

Hell or High Water es un «western» contemporáneo, con muy buen trabajo del director sobre por Chris Pine, Ben Foster y Jeff Bridges que incluso logró nominación como mejor actor de reparto. Y, aunque no ganó nada en la noche de los Oscar, la peli estuvo también estuvo nominada a mejor producción del año, mejor montaje y mejor guión original.

La historia está contextualizada en lo profundo de Texas. El desierto –aunque hay locaciones físicas obvias– se evoca en la desolación de la recesión económica que tiene a sus habitantes con la soga hasta el cuello. Los bancos son los que están aprovechando el festín que queda, parece que estuvieran pescando con dinamita en el sentido que están arrasando con los recursos sin importar quién sobrevive. Estos, los bancos, se encargan de hacer préstamos, pequeños o grandes, no importa, lo que importa es que el ranchero se aferre a una deuda que con unos intereses altísimos, no sea capaz de pagar y así hipotecadas las propiedades se pierdan en el resultado del préstamo. Es allí cuando aparecen Toby (Chris Pine) y Tanner (Ben Foster) Howard, un par de hermanos herederos de un gran rancho, cuya madre dejó caer en hipóteca mediante un préstamo miserable al Texas Midland Bank; dicho préstamo está a punto de expirar y de no cancelarse en una fecha límite y próxima van a perder todo; este par de hermanos, cobrando justicia poética, empiezan a asaltar las sucursales del Texas Midland Bank en pueblos de bajos recursos, baja población y bajo perfil. Los conciudadanos, ni los apoyan, ni los delatan, les parece cómico que le estén robando plata como en otrora y a usanza del Lejano Oeste a estas víboras chupasangres. El plan funciona a la perfección porque la ley, no llega hasta estos confines, sin embargo, un empedernido comisario se siente desafiado, entiende el plan, el cronograma y se sienta a esperarlos en una locación que prevé es el siguiente golpe.

Las leyes del «western» empiezan a aflorar en cada acto de la pieza. El banco, los ladrones, el comisario, el «saloon», el duelo al mediodía, los habitantes del pueblo fantasma y de nuevo el desierto. Es una historia bien narradita, emocionante, tirante, graciosa y con una actuación impecable de Bridges; para mi este actor había tenido mejores actuaciones que la de Crazy Heart e incluso su desempeño mejoró después de haber alcanzado la estatuilla, destacando aquellas en las que el género es el de vaqueros y condenando definitivamente R.I.P.D. que es un huesazo.

The Place Beyond the Pines

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Pocas veces uno tiene la posibilidad de encontrarse con una obra maestra, pero cuando lo hacemos permanecemos en un estado de éxtasis por un tiempo mientras logramos digerirla, no completa sino perfectamente. The Place Beyond the Pines es una de esas piezas donde al final nos quedamos perplejos encadenando ideas y sorteando pensamientos.

The Place Beyond the Pines es el tercer largometraje de Derek Cianfrance, posterior a Blue Valentine, donde repite como protagonista Ryan Gosling. Pero esta pieza lejos de ser un orgía de buenas actuaciones con un reparto increíble, lejos de tener un excelente acompañamiento musical con la composición original e impecable de Mike Patton o de poseer una fotografía increíble gracias a Sean Bobbitt -director de fotografía de planta de Steve McQueen-, es excelente como propuesta narrativa.

Cianfrance, en Blue Valentine, nos acostumbró a un recuento de retrospectivas que poco a poco iban armando el gran panorama del melodrama de sus protagonistas. En esta ocasión, la trama se extiende a tres capítulos -no tres actos-, cada uno con su planteamiento, su nudo y su desenlace; cada una de estas historias puede analizarse como un cuento dentro de la obra o estudiarse dentro del corpus completo, ya que cada una de ellas resulta en la siguiente como su inicio gracias a un genial difuminado en la narración. La narración es lineal, con cierto tono coral, y entrelaza los tres relatos dejándonos sin aliento en cada uno de sus finales. La tensión, sin embargo, como un buen ají resaltando los sabores de un plato, se va acumulando a medida que avanza la pieza y, después de casi dos horas y media, nos cede un profundo dolor en el corazón muy similar al que vivimos con Blue Valentine.

The Place Beyond the Pines nos habla de cuatro hombres que tratan de resolver su destino de la forma en que les sea posible. El primer hombre es Luke, interpretado por Ryan Gosling, presentado como un gran ídolo de feria gracias a su atractivo y sus altas capacidades encima de la motocicleta; el plano secuencia de su introducción es un gran aperitivo, un bocatto di cardinale, y nos prepara para el gran festín que se nos presenta. Al final de su acto lo espera Romina, encarnada por una sencilla Eva Mendes, que le recuerda el pasado que tuvo con ella. Por un movimiento que no prevé Romina, Luke va a su casa a buscarla y se topa con su hijo, el cual cambia todo su panorama y su convicción de ser un errante de feria. Las cosas no le serán fáciles porque tratando de hacer las cosas bien, Luke se mezcla con Ben Mendelsohn, que esta vez interpreta a un humilde mecánico que lo seduce a robar bancos y así poder costear la manutención de su hijo.

El segundo hombre es Avery, Avery Cross, con una de las mejores interpretaciones de Bradley Cooper que le hemos visto -recordemos que su desempeño me pareció el lunar de Silver Linings Playbook-. Avery es un agente de policía, es obvio que la forma de unir su historia con la de Luke es que lo persigue pero la forma en qué se conectan es realmente inesperada. Avery vive su propio vía crucis, siendo un policía raso e hijo de un respetado juez poco a poco la corrupción de sus colegas lo empieza a oprimir, lo empieza a cubrir, tanto que la asfixia es palpable y la tensión inconmensurable.

El tercer capítulo abriga el desarrollo de los últimos dos hombres. A manera casi de epílogo, quince años después, Emory Cohen y Dane DeHaan personifican los hijos de Avery y Luke, respectivamente. Se topan en la secundaria de Schenectady y sin conocerse en absoluto, cada uno con sus problemas encima, se presentan y establecen los fundamentos una incipiente y prematura amistad. Sus disfuncionalidades los llevan a cometer errores, que de formas independientes los ayudan a entender a cada uno de sus padres. Son ellos los encargados de darle redondez a la pieza y con una senda actuación de DeHaan obtenemos el fin a la obra que tanto ansiamos durante horas.

Harris Yulin, Bruce Greenwood, Ray Liotta, Rose Byrne, la misma Eva Mendes y Mahershala Ali son colaboradores también en este cierre, y sus apariciones intempestivas son extraordinarias, pero lo más interesante se hace evidente con el nombre de la pieza. «El lugar más allá de los pinos» parece delimitar un lugar específico donde cada uno de los protagonistas se adentra para perderse en el laberinto de su espesura. Es allí donde se desvían sus intenciones o donde son absorbidos sus principios; huir de ese espacio no es de cobardes, al contrario, es de valientes que logran enderezar su destino o de temerarios que como Mendelsohn encontraron allí su única forma de supervivencia. En el tercer capítulo, no parece tan evidente este “lugar” pero me topé con que Schenectady que en lengua Mohawk significa precisamente eso The Place Beyond the Pines; así que el desenlace de los hijos se hace dentro de lo más profundo del bosque, allá donde cada uno está perdido y donde cada uno trata de salvarse.

Reconozco que Blue Valentine me generó poco interés por el trabajo de Cianfrance pero soy el primero, gratamente sorprendido por la agudeza de su obra posterior. Le deseamos la mejor de las suertes en la temporada de premios al final de este año.

Killing Them Softly

25/04/2013 1 comment

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Tenía unas expectativas mixtas con esta cinta. Su director, el neozelandés Andrew Dominik, me sorprendió gratamente con The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, una cinta exquisita gracias a la fotografía de Roger Deakins y de una narración bastante peculiar desarrollando dos personajes muy fuertes al mismo tiempo, el héroe y su antagónico.

Para muchos -yo incluido-, The Assassination of Jesse James pondría en un lugar muy alto a Dominik pero la verdad es que su primera pieza, Chopper protagonizada por Eric Bana, fue la que lo hizo arrasar todos los premios oficiales e independientes en Australia. The Assassination of Jesse James le significó estar nominado a dos Oscar, Globos de Oro, concursar en Chicago, Londres, Venecia con gran fuerza y de pronto se le puede referir como su cúspide más alta hasta ahora pero Chopper fue la que le dio la confianza en la industria, le permitió contratar a Deakins y a manejar estrellas de la talla de Casey Affleck o Brad Pitt -tranquilamente su mejor papel en los últimos diez años y de pronto su mejor desempeño tan sólo superado por el gitano de Snatch-.

Aunque Dominik ha manejado en sus historias, tramas sobre crimen y criminales tan sólo Killing Them Softly se puede considerar una peli del género de gángster, ya que, Chopper entra dentro de la clasificación de biopic y The Assassination of Jesse James es un buen y chapado a la antigua western. Killing Them Softly ubicada en una tácita Louisiana refleja el mal rato que está pasando Estados Unidos, de cómo esto afecta hasta los círculos más exclusivos del hampa norteamericana pero sobretodo cómo Barack Obama es la respuesta precisa, articulada y muy bien orquestada para dar la sensación de cambio a las golpeadas calles de la recesión. En este contexto, los grandes bandidos, los famosos cobradores y los delincuentes de cuello blanco se dedican a filosofar mientras esperan que la situación mejore. Mientras tanto ladrones de poca monta tratan de aprovechar el momento y exponen lo ingenuos, improvisados, inexpertos y descuidados que pueden llegar a ser. Por ejemplo, Markie Trattman (Ray Liotta) maneja una casa de apuestas, la roba, recibe una paliza y sale ileso, no obstante, su lengua un día se suelta para contar y jactarse en frente de todos de su osada picardía. El problema no es su abierta confesión, el problema con Trattman es que pone en evidencia que hay un vacío de autoridad y dos ladronzuelos interpretados por Scoot McNairy y Ben Mendelsohn intentan copiar el disparate.

Killing Them Softly no es una historia épica de paladines y temerarios, no hay héroes ni extremas odiseas. Killing Them Softly protagonizada por Brad Pitt, Richard Jenkins, Ray Liotta, Scoot McNairy, Ben Mendelsohn y James Gandolfini es una opereta del crimen ambientada en uno de los estados más golpeados por las inclemencias del clima y el gobierno de Bush gracias a su sutil trasfondo político. Brad Pitt vuelve a hacer pareja con Dominik y recrea un sentimiento de cheveritud y frescura muy bien elaborado en la pieza, sin embargo, su personaje no se desarrolla y se queda en un planteamiento cerrado de principio a fin. Jenkins y Gandolfini son dos pesos pesados que interpretan muy bien sus líneas y le aportan condimento a la presencia de Pitt pero lo mismo, no hay mayor desarrollo de sus papeles. El peso dramático recae entonces sobre los tres perdedores: Liotta, McNairy y Mendelsohn. Aunque los tres sobrellevan esta carga relativamente bien Ray Liotta muestra su lado vulnerable en el género y Ben Mendelsohn se edifica como una gran figura en la pantalla. Sus matices son amplios y desquiciadamente diferentes. Voraz y predador en Animal Kingdom, sofisticado y oscuro en The Dark Knight Rises y ahora grasiento, imbécil, descuidado y aturdido por tanta heroína en su ser. Un actor para tener en cuenta.

Desarrollada dentro del estudio de Annapurna y distribuida por la Weinstein Company, las promesas sobre Killing Them Softly eran altas. Concursaba en Cannes por la Palma de Oro y de no haber sido abandonada por los Weinstein es muy posible que los Oscar le hubieran sonreído con un par de nominaciones. Al final pasó sin pena ni gloria por todos los círculos independientes y, sin decir que es mala, uno disfruta la estética de la pieza que es hermosa en cámaras y secuencias pero nada más. Dominik y George V. Higgins no logran evolucionar sus personajes y la historia al final no es nada más que una gran burbuja. Una verdadera lástima.

Nota personal. La pieza está llena de versiones, grandes versiones, de su afiche promocional. Muy recomendado echarle una ojeadita a cada uno de ellos.

$9.99

Un diálogo intenso en vértigo de un mendigo pidiéndole un dólar a un ejecutivo para un café, el ejecutivo asustado no sabe si dárselo y el mendigo saca un arma, el ejecutivo se asusta derrama su café y le dice que le va a dar todo que no lo mate, el mendigo recoge la plata, se la entrega muy calmadamente y le dice que no lo está amenazando que esa no es siquiera su pistola, el ejecutivo se reestablece y toma la acción como un ardid del pordiosero para presionar su mendicidad, se da la vuelta y le dice que no, el mendigo apunta su sien, el ejecutivo le dice que no se va a dejar manipular ¿el mendigo finalmente se dispara o no se dispara? Un parlamento elaborado por Tatia Rosenthal una consagrada animadora israelí que nos hace partícipes de su ópera prima (dos cortos y un largometraje) en stop motion de una forma cruda y desgarradora.

Selección oficial de los festivales de Toronto International Film Festival y el Festival internazionale del Film di Roma además de sus nominaciones en los Anni Awards como mejor película y mejor directora, Estocolmo y México hacen de esta peli una sesión imperdible.

En algunos momentos muy conmovedora, siendo muy bonita en su gran totalidad, es una peli extraña. Mantiene un multidiscurso con varios personajes desarrollados muy bien y cada uno con un grado interesante para estudiar. El que más me gustó fue el niño que superó la materialidad de sus juguetes y se encariñó con su alcancía de marranito fucsia. Muy chévere. Una peli que guarda minuciosamente el secreto del sentido de la vida por tan sólo $9.99 pero da las pistas certeras para ser feliz y disfrutar de ese momentico.

La peli es independiente pero tiene un elenco bastante amplio y con un par de estrellas hollywoodenses que le dan el tono de súper producción. A mi me llama la atención el tema de la animación en israel pero es más trivial que otra cosa más profunda.

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