Auteur, Exploitation, Heist, Indie, Internet, Miguel Vaca, Movie, Serie B, Spaghetti Western, Steven Soderbergh, Thriller, Vacacion

Logan Lucky

Después de ver Roma, The Irishman, Marriage Story por Netflix, el saludo que tuvo Spike Lee con el mismísimo Martin Scorsese en la velada de los Oscar, para después enterarnos que Netflix planea sacar el siguiente «joint» de Lee, sólo me hace pensar que La Cadena está armando realmente, no lo llamemos mafia aún, una hermandad de hermanos y hermanas que los puedan apoyar en producir contenido -así le dicen en las agencias a las cosas que hacen las personas creativas- y ser reconocidos, ni siquiera creo que les interese la estatuilla como tal, sí un reconocimiento pero sobretodo, ser denominados la cadena productora de audiovisuales más especial e importante, o sea, “La Nueva HBO“.

Ahora bien, hace no muy poco, por Netflix uno podía ver las dos partes de Che, The Informant!, Contagion, Side Effects, si la memoria no me falla Behind the Candelabra, y una de las dos Magic Mike. Si ahora podemos ver Logan Lucky y ya desarrollaron The Laundromat, eso quiere decir que otro de los hermanos es ya Steven Soderbergh y nada le apasiona más a Soderbergh que producir contenido y romper el estatu quo. En resumen, vamos a tener un par de piezas más del director en Netflix para después ser testigos de una fogata y ver quemar los puentes detrás de él.

Aún no he visto The Laundromat pero al menos esta Logan Lucky es un producto más de la esencia de Soderbergh. Tal vez mi único pero es que tiende a ser en algunos pedazos fórmulas de cosas que ya ha logrado; por un lado es un Ocean’s Eleven en el Bible Belt y por otro es como Out of Sight donde Hilary Swank reencarna el papel de Karen Sisco. Es una peli de robo, un spaghetti western como Birds of Prey, mejor actuada pero igual de divertida, entretenida y sobre todo muy bien filmadita. Si hay alguien con buen ojo en Hollywood, es este man y se me ocurre que podría estar dentro de mi top tres de cineastas favoritos detrás de Roger Deakins, Hoyte Van Hoytema para estar peleando el tercer puesto muy de cerca con otro maestro como Matthew Libatique.

Logan Lucky no es más y es así excelente. Un gran reparto y definitivamente la confirmación de que por fin Soderbergh tiene un actor fetiche y es Channing Tatum, con casi 5 pelis ¿? Recomendada para una velada de ocio, tranquilos en casa… Ahí, en la comodidad del hogar, es donde le está ganando la partida a Hollywood, y no les va mal en la tarea.

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The Lighthouse

Hay algo particularmente romántico de las historias de faros que de manera simple nos hipnotizan. Puede ser esa posición en donde el personaje principal está huyendo de alguien o aquella en la que termina aislado de algo; en algunos casos es comparable a un «western» y en otros a una «road-movie» pero son muy interesantes -rápidamente se me vienen a la cabeza la colombiana El Faro de Luis Fernando Bottía, The Light Between Oceans de Derek Cianfrance y la referencia misma del faro en The Lovely Bones de Peter Jackson-.

En este caso, otra peli costumbrista que involucra a Willem Dafoe como el farero, acompañado de un extenuado y casi camaleónico Robert Pattinson como operarios de un atalaya casi abandonada. Robert Eggers escribe y dirige esta obra armándose camino en Hollywood como una promesa de culto. The Lighthouse tiene una fotografía impecable en blanco y negro de alto contraste, directamente filmada en 35mm casi termina siendo una pieza alusiva estéticamente a la época del Acorazado Potenkim de 1925, sin embargo, obviamente las líneas de diálogo casi «shakespearianas» la diferencian en su totalidad. Sus tomas y cuadros están rigurosamente calculados, se vuelven intrigantes secuencias de una retorcida razón a la vez que son cómplices con sus escorzos de la monstruosidad de la isla. Un acierto de La Academia en su nominación como mejor fotografía (Jarin Blaschke).

Dafoe se ha vuelto un actor con un gusto exquisito y delicado a la hora de escoger últimamente sus papeles. At Eternity’s Gate como Van Gogh, la bellísima The Florida Project como el casero Booby, sus diversos trabajos con Wes Anderson y hasta un oscuro papel con Lars Von Trier en Nymphomaniac: Vol. II. Thomas WakeThomas despierto juego de palabras insinuando tal vez que él es el consciente- es un solitario farero, borracho, severo y demente por la sugestiva, recurrente y cíclica luz del destartalado faro en Saint Elmo. Por su lado, Pattinson ha tratado de quitarse la etiqueta de Twilight en un esfuerzo sobrehumano. Su primer trabajo reconocido después de Edward Cullen fue Bel Ami todavía muy arraigado al macho conquistador y altivo, luego vino Cosmopolis de la mano de El Duque pero personalmente no me agradó en absoluto aunque la crítica habló muy bien de él y sólo fue hasta The Rover donde realmente vimos un desempeño sobresaliente. Su trayectoria ha tratado de manejar un perfil bajo para no cometer el mismo error de encasillarse aunque las cosas vuelven a ponerse truculentas para el británico al aceptar un papel de notoriedad como el Bruce Wayne de Matt Reeves. En The Lighthouse interpreta un hombre desarraigado, de pasado borroso, apesadumbrado y con la culpa de posiblemente haber sucumbido al alcohol; todas prevenciones sin piso porque en realidad el personaje se desarrolla y se deja conocer con el paso de la trama.

En este faro, ambos actores derrochan y se sumergen en sus habilidades histriónicas codo a codo; yo diría que Dafoe es el actor principal pero la narrativa nos contradice poniéndolo a Pattinson en su lugar. Al inicio del tercer acto, sumergidos en lo más profundo de su propia cotidianidad, no sabemos realmente quién es Thomas, quién persigue a su psique o quién persigue su destino ¿Es acaso Thomas una versión adulta de Ephraim?. Esta pequeña introducción para demostrar que si Willem Dafoe fuera el principal estaría a la altura de Joaquin Phoenix o Adam Driver en la categoría de mejor actor y que Pattinson se hubiera ganado un puesto indudablemente por encima de las presentaciones de Al Pacino y Anthony Hopkins de este año incluso con posibilidad de estatuilla peleándosela contra Brad Pitt como mejor actor de reparto; si fuera al contrario Pattinson habría descalificado o a Antonio Banderas o a Jonathan Pryce y agradecería esta nominación a la altura de DiCaprio, no tendría cabida entre Driver y Phoenix, mientras que Dafoe sería rotundo ganador de la categoría de mejor actor de reparto por encima de todos.

…y sin embargo ninguno fue nominado.

Nota personal. Si hablamos de belleza en la cinematografía de esta peli, me fue muy difícil escoger entre los afiches que encontré para promocionarla. Se refrenda el buen gusto de la fotografía en unas piezas hermosas que parecen pliegos ampliados de una cámara de ojo exquisito.

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Once Upon a Time… in Hollywood

Supongo que soy considerado un nerdo en cine pero no tengo idea quiénes son o en quiénes se basó Once Upon a Time… in Hollywood. Pienso en voz alta: Nada de qué apenarse. Simplemente no es mi época. Sharon Tate. Roman Polanski. Steve McQueen. Fácil; incluso Damian Lewis personificando a McQeen es una locura, un espejismo… Igualito! Pero aunque encuentro referencias de los dos personajes principales no se quiénes eran.

En fin.
9 de agosto de 1969.
La fecha es lapidaria y al igual que Santiago Nassar, Margot Robbie es acribillada en un relámpago juego de nuestra memoria.
Pero ¿Qué tal si le seguimos el juego a Tarantino con su “y qué tal si…“? En Basterdos achicharró a Hitler en un teatro -¿que no es acaso una referencia de los 14 Fists of MlCluskey?-. Aquí algo va suceder, sabemos que va a suceder y, sin embargo, es una gran sorpresa narrativa.

La Novena Peli de Tarantino -como es promocionada- es divertidísima. Súper elegante el papel de Brad Pitt y su relación silenciosa con Pussycat, la jipi (Margaret Qualley) me parece que está llena de asociaciones atrevidas y subidísimas de tono pero con una sutileza casi erótica; -vuelvo a pensar en voz alta: se está representando una época entre los 70’s y los 80’s, después de fanfarronear con ese Porshe, casi después de los créditos (Bullitt), Tarantino trata de suavizar el paso entre las «John-Wayne movies» y las «Clint-Eastwood movies», no ¿será posible que Pitt y esta loquita, siendo una historia paralela, estén representando los últimos alientos del cine mudo en plena California, con todas sus miradas y sus gestos?

Y bueno… Mi héroe. Mi ídolo de toda mi infancia: El señor Bruce Lee, con una imitación válida de Mike Moh pero en este juego de “y qué tal si…” de Tarantino es infantilizado por Brad Pitt. Gracioso. ¿Verdadero? En absoluto. Lo digo con la voz de ese niño de siete años que confía plenamente en que su héroe es implacable, invicto, invencible y que en un arranque de soberbia sea destrozado por otro actor en una pelea, es del mismo rango de Hitler achicharrado. Uno de otros chistes del director para decirnos que esta peli es una farsa, no la tomemos en serio y divirtámonos.

Siendo parte del portafolio, es rara. Es un «western» menos aplomado o mejor mucho más ligero que The Hateful Eight o Django Unchained, donde esta vez los héroes hacen su travesía por el desierto, van a un rumbo lejano donde van a ser separados por la fuerza del destino y las consecuencias de sus actos; no son contrincantes o duelistas, son sobrevivientes del Lejano Oeste. Y entonces aparece el Tarantino carambolero (o billar) a tres-bandas. Según la teoría de planos, compara a DiCaprio con lo diva de Sharon Tate en un sólo plano fundido. Genial porque parece un chiste interno entre los dos pero de alguna forma, hay una pequeña lección en la que Sharon supera a Rick y es que reconociendo su realidad, cada persona puede ser feliz en un pequeño usufructo, no hay que dominar el mundo ni ser el mejor-más-mejor. Es ridículo. Suena muy mal porque está mal dicho aunque podríamos afirmar que también está planteado desafortunadamente. Es sobreactuado y poco probable. Entonces porqué mejor no ser feliz y disfrutar ese pequeño mundo y punto.

Hay ciertos movimientos de cámara que (1) no se dieron sino gracias a D.W. “Mothafucka” Griffith y que obvio no se manejaban completamente en los «Westerns» y (2) son tan bravos que se necesitaba de una grúa de las que aparecieron apenas hace un par de lustros, imposibles para la época. Una serie de locuras cinematográficas que hacen de la historia, un repensamiento de los hechos, para un aprendizaje. No es sólo un capricho. De alguna forma siento que, esta a diferencia de Los Basterdos, es una autocrítica de Tarantino frente al cine, a Viet-nam, las divas, el negocio, la industria, no es una mera extravagancia. Es un «western» Pitt v. DiCaprio.

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92nd Academy Awards, Nominados mejores producciones animadas

  • Mejor Cortometraje Animado
    Hair Love
    Matthew A. Cherry, Karen Rupert Toliver

      Mémorable
      Bruno Collet, Jean-François Le Corre

      Kitbull
      Rosana Sullivan, Kathryn Hendrickson
      Sister
      Siqi Song

    Dcera
    Daria Kashcheeva

  • Mejor Largometraje Animado
    How to Train Your Dragon: The Hidden World
    Dean DeBlois, Bradford Lewis, Bonnie Arnold

    Klaus
    Sergio Pablos, Jinko Gotoh, Marisa Roman

    Toy Story 4
    Josh Cooley, Mark Nielsen, Jonas Rivera

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Missing Link

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Laika es la casa de animación que nos trajo Coraline, ParaNorman, The Boxtrolls y Kubo and the Two Strings. Cada una de ellas, ha sido muy reconocida y galardonada; tres de ellas han ganado Globo a mejor peli animada, numerosos Annie en todas las categorías y todas han sido nominadas a mejor peli animada en Los Oscar -aunque ninguna se lo ha llevado a casa-. Este año nos sorprenden con Missing Link, escrita y dirigida por Chris Butler, y no es la excepción; ya ganó su Globo y ya fue nominada a su respectiva estatuilla. Qué asombrosa trayectoria la de este joven estudio de animación.

Parte importante de una animación son las voces, las partituras y el diseño de sonido. En ese orden, el reparto lo encabeza Hugh Jackman, Zoe Saldana, Zach Galifianakis y es extraordinariamente antagonizado por la voz profunda de Stephen Fry, su patiño contador Matt Lucas y el mercenario Timothy Olyphant; la música original compuesta por Carter Burwell (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, Carol, Seven Psychopaths, The Kids Are All Right, A Serious Man); el diseñador de sonido Clayton Weber y los efectos de cámara a cargo de Amy Kane, Catherine Harper y Katherine Rose definen las anécdotas sonoras de la pieza de una manera juguetona, vivaz con mucho humor en «off» que le aportan audacia al relato.

Sir Lionel Frost es un osado explorador que busca a toda costa el reconocimiento de la Society of Great Men dirigida por su más encarnizado detractor, Lord Piggot-Dunceby. Todos sus descubrimientos, por diferentes eventualidades, terminan sin fundamento, reconocimiento o acreditación. Esto lo ha llevado a ser más persistente y a desarrollar una fuerza voluntariosa que lo enceguece, y sin llegar a ser presuntuoso o petulante, si se torna en algún momento egoísta; su filtro es lo que lo favorece y lo único que le interesa. Por el camino un gran admirador lo invita a una nueva aventura y se convierte en un amigo entrañable, el señor Link, Susan Link. Un inocente personaje que busca la candidez en el corazón de Sir Lionel para encontrar un familiar perdido, Sir Lionel acepta el reto pero por las razones equivocadas y Lord Piggot-Dunceby enterado de los objetivos de su empresa intentará detenerlo a cómo de lugar.

Por un lado, Missing Link (juego de palabras para Eslabón Perdido o Extrañando a Link) es una buena peli y entretenida; de las de Laika, no es mi favorita pero es que es difícil llenar los zapatos de Kubo o ParaNorman. Por el otro, si esperamos que de la batalla en la categoría de mejor peli animada, la va a tener muy dura con la mejor de las cuatro versiones de Toy Story y con la avasalladora J’ai perdu mon corps que personalmente creo es de otro mundo, está por fuera de la categoría.

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J’ai perdu mon corps

Cuando era universitario, venía de haber ahorrado en mi casa meses y meses para poder comprarme mi primer estéreo (AIWA) y para poder pagarme TV Cable. En mi cuarto había una cama sencilla, un armario con poca ropa, un par de colecciones, mis libros del colegio y en algún momento hubo una batería pero esa idea nunca maduró porque nunca tuve oído para la música. Cuando me fuí a vivir solo, prácticamente ese esquema se mantuvo -sin la batería que ya había vendido-. El apartamento donde vivía, en ese entonces era mucho más grande que mi casa de bachiller completa pero sólo ocupaba dos cuartos, la cocina y un baño; el resto no se usaba; en un cuarto auxiliar estaba mi cama y mi ropa, en el cuarto principal el TV con el baño que usaba, y estaban sin dueño, otro auxiliar, dos baños, la mayoría de los closets y la sala-comedor. Era gigante. Sólo me hubiera gustado tener una poltrona como la tengo hoy para ver mi cable; de resto no me hacía falta nada. Además de ver MTV y Cinemax, el canal que más me gustaba y del que guardaba mucho material era Locomotion. No se de dónde era, pero creería que era mayormente canadiense pues muchos de los cortos que pasaban eran tesis y proyectos de algún colegiado que ya no recuerdo pero que tenía la hojita roja de arce en la identidad.

Por ese entonces, veía Cartoon, Nickelodeon y MTV para ver Ren & Stimpy así como, Cow & Chicken, Courage The Cowardly Dog, Cat Dog, Two Stupid Dogs, Angry Beavers y, mi favorito, Rocko’s Modern Life. Y, sin embargo, me quedaba horas y horas viendo Locomotion, un canal de animación para adultos -que no tenían sexo o porno- con contenidos más profundos y psicológicos e.g. los bucles de Bill Plymton que descubrí no sólo hacía la rutina de los presidentes que tanto pasaban en MTV.

Algo de eso debió marcar mi estándar y el objetivo de la animación que quería producir. Igualmente la animación siempre me ha llamado mucho la atención. Cuando chiquito veía la Televisión Educativa y Cultural de Inravisión donde pasaban cortos animados de Checoslovaquia, Yugoslavia, la Unión Sovietica, Bélgica y Alemania. Los temas eran tan diversos como la técnica de sus animaciones; la «stop-motion» era lo que mayormente me atontaba y de la animación tradicional veía Oggy y Las cucarachas de Marc Du Pontavice.

No sé. Pasaron algo casi como 30 o 35 años desde que no escuchaba ese nombre: Marc Du Pontavice
¿Quién es?

Es el productor de J’ai perdu mon corps, una de las nominadas este año para mejor peli animada en Los Oscar y que podemos encontrar directamente en Netflix -así como The Irishman, The Two Popes, Klaus y Marriage Story– (y sí, le estoy haciendo algo de propaganda a Netflix porque gracias a ellos cada vez es más fácil de estar al día con todas las nominadas).

J’ai perdu mon corp
s es una peli existencialista:

– Puedes escuchar la lluvia?
– No, no puedo escuchar la lluvia. Desde aquí arriba sólo se escucha el viento

Este es parte de un diálogo entre dos personajes de la historia, su diálogo es evocación de sonido, de altura, de estratificación. Él en un primer piso es un repartidor; ella en un piso 35 es la cliente. Él un huérfano que ha sabido sobrevivir en el sistema, que quería ser astronauta de pequeño y ella enigmática, compleja y molesta. Los separa el azar y miles de metros y pisos de clase social ¿La pieza es una historia de amor? Absolutamente no. El héroe es una mano. Es un thriller épico sobre una mano. No sabemos de quién. Su autor y realizador, Jérémy Clapin, nos lleva a través de la historia en un juego de tiempos no-lineales. ¿Será la mano de Raouf, del padre, de la madre, de Naoufel? Sabemos que tiene un lunar y sus proporciones nos dicen que no es Naoufel bebé o niño ¿Quién es y por qué el énfasis con esta familia musulmana? Se nombra el destino y que somos esclavos de él ¿Cómo se repele el destino? Con una locura sacada de los cabellos que pueda llevarnos de un lado a otro sin plan y sin remordimientos. Se hace corto a plano medio, donde la mano está pegada a un cuerpo, nos sorprendemos porque ya estamos acostumbrados a verla sin antebrazo y siendo independiente, no la parte de un miembro que a su vez es parte de un organismo que seguimos sin descifrar. Avanza. Su fortuna depende de esquivar la muerte, es una locura que esté andando sin cuerpo pero logró repelerlo porque hizo una locura. La llevó a un lugar insospechado pero no hay remordimiento, está sobreviviendo y está escapando del destino. Hay momentos muy bravos en los que uno se deja llevar por la trama. Imagínense -no sucedió- pero imagínense que uno esté por ahí, tranquilamente y pummmm se encuentra una puta mano en la tina -tina, balde, olla, lavaplatos, cualquier recipiente con agua donde esta mano hubiera querido descansar-. O si uno se pone del lado de la mano, la escena de las ratas para mi es de T.E.R.R.O.R. absoluto.

Clapin nos sigue mandando pistas. La mano se sigue buscando y hay un letrero que dice “je suis lá” -yo estoy allá-. Dónde quedan los deseos, qué son los deseos, son las ideas que rodean esta escena. El vértigo de saber que se está acabando la historia porque se está definiendo la trama es increíble.

La animación es un sistema de comunicación súper diferente al cine o a la TV. No hay, para mí, uno superior al otro -dentro de cada campo, hay mediocridad, bastardismo, mezquindad-. Pero así como en el cine, uno se enamora de las secuencias, en el TV del ritmo y de la narración, en la animación están los detalles. Dentro de los que me enseñaron a ser animador -intercalador de racamandaca-, siempre me decían que en la animación no hay imposibles, todo es posible dentro de la animación y por eso mismo, los detalles son lo que hacen la animación tan especial. Una conjugación de las imágenes rústicas con el audio que les da vida; suena a cualquier descripción audiovisual pero, en serio, un buen diseño de sonido hace que la animación sea buena o sea sobresaliente o sea simplemente genial. J’ai perdu mon corps es genial. Me recuerda mucho a Evangelion; los encuadres buscando más el detalle que el plano descriptivo medio, el audio siendo protagonista, los planos donde no hay mucha acción, largos suspensos entre toma y toma versus unas escenas de acción súper descriptivas y agobiantes.

El suicida es como un héroe. Sin miedo a la muerte, se atreve a cumplir una misión auto destructiva. Si tiene éxito, se muere. Pero si no, es posible que alcance una hazaña. La única mierda de esta peli es que es francesa y su hijueputa final es abierto. Indescifrable. Inconcluso. NO tiene sentido.

#odioElFinalFrancés

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Jojo Rabbit

Jijijiji… Si alguien puede hacernos reír con una broma sencilla de Hitler no puede ser otro que Taika Watiti ¿A quién se le ocurre poner de amigo imaginario de un niño de 10 años a Adolf Hitler? O más audaz aún ¿A quién se le ocurre interpretar a ese Hitler?

No paré de reír y sonreír durante todo el primer acto. Después las cosas se pusieron tensas y luego ya fue un espiral en caída.

Jojo Rabbit es la fábula de un pequeño conejito que estaba en el lugar equivocado del Tercer Reich. Su inocencia y su ternura no cuadraban con las líneas nacional-socialistas del final de la Segunda Guerra. Su cándido fanatismo desfigura su cara, por daños colaterales en un campo de verano nazi al que Jojo visitaba con mucho ahínco y que a su vez era regido por el héroe de guerra y soberbio Capitán Klesendorf (Sam Rockwell, obviamente), al cual Jojo admiraba mucho.

Watiti basa su historia en la novela de Christine Leunens, Caging Skies. Pero no completamente. Un lapso entre que su padre se queda atrapado en el frente de guerra y todo el tiempo que vive con su madre. La novela está cargada de mucho humor negro y mucha locura. Con esta tragicomedia, Watiti roza casi con el mismo candor estos aspectos y nos regala una ilustración infantil con trazos de colores macabros pero que permiten de todas formas resonar las flautas y tambores de la fábula original.

Hay aspectos muy fuertes de la guerra -y de Esa Guerra, en particular- manejados con desfachatez y es claramente un logro que La Academia ha querido premiar, reconociéndola con seis nominaciones (mejor peli, actriz de reparto, guión, vestuario, dirección de arte y montaje). Valga la pena recalcar que el trabajo de Scarlet Johansson en este año demuestra el pico de su carrera; no sólo logra ser protagonista de una megaproducción -como Black Widow de Marvel-, también su destreza y -si me lo permiten- maestría para desenvolverse en Marriage Story, así como la fuerza para brindar las tonadas exactas de esta pieza de Watiti. Y hablando de él, qué maravilloso ha sido el viaje al lado de él; desde The Flight of the Fucking Conchords, pasando por Eagle vs Shark, Boy, The Inbetweeners hasta llegar igualmente al culmen de su carrera con una de MarvelThor: Ragnarok-, What We Do in the Shadows y esta que es la segunda gran sorpresa en la velada de las nominaciones de La Academia.

Mucha suerte en la temporada de premios!
Ojalá esta aventura siga por muchos más años y muchas más piezas. Su particular ingenio parece no tener límites.

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