Biopic, Epochal, Exploitation, Folk, Hollywood, Internet, Jay Roach, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Politicae, Vacacion

Bombshell

Al igual que Adam McKay (Vice, The Big Short), me encanta que Jay Roach ha venido desarollando ese lado aún más oscuro en lo sarcástico de su comedia y que tiene algo más que decir sobre el estado político de Estados Unidos. En ambos directores, además, se elige una serie de actores tan espectaculares que su imitación de los personajes principales es tan absurdamente buena que terminan siendo aclamados por sus desempeños.

Por ejemplo, Lyndon B. Johnson en All the Way caracterizado por Bryan Cranston -casi tan fielmente que nos preguntamos a veces si esas imágenes no eran de archivo-, Sarah Palin y John McCain en Game Change caracterizados por Julianne Moore y Ed Harris, respectivamente -e igual, fueron tan impresionantes las personificaciones que hasta se hicieron muy controvertidas-, y tal vez la excepción con Jay Roach y sus personajes fue Recount con todo el fenómeno de reconteo en las elecciones presidenciales para el periodo 2000-2004 donde se hizo más desarrollo de personajes por parte de los actores que una personificación per sé de sus apariencias. Con McKay, en la misma dirección pero a otro precio, el realizador tenía un largo, largo, trayecto de dirección de piezas cómicas, series y largometrajes, me atrevo a decir que por el excelente e innovador trabajo de las pelis de Jay Roach entró en un campo donde la sátira es más interesante que el sarcasmo; así la personificación de todo el reparto de The Big Short fue impresionante pero al mismo «nivel Jay-Roach» Dick Cheney en Vice caracterizado por Christian Bale dió frutos en la velada de Los Oscar -el trabajo de Amy Adams como Lynne Cheney, Steve Carrell como Donald Rumsfield o incluso la apuesta de Sam Rockwell como George W. Bush fueron de una calidad elevadísima logrando el año pasado sólo para lo que estamos tratando tres nominaciones y un Oscar a mejor maquillaje, además de ser considerada para mejor peli, director, guión y montaje-.

Lo de este año con Bombshell de Jay Roach es atrevido. Una trama dentro de la caída más dura del ala conservadora de las noticias, en pleno ascenso de Donald Trump, cuando por conducta inapropiada y acoso sexual sistemático es acusado Roger Ailes, director ejecutivo de Fox News. Un trabajo alusinante que empieza con una presentadora de noticias; por sus rasgos y las líneas de diálogo entendemos que es Megyn Kelly pero quién diablos podría descifrar que es Charlize Theron (yo la verdad me demoré una media hora y seguía incrédulo casi hasta la mitad de la peli que salió en un ambiente más familiar, sin imágenes de archivo de contexto, con la defensa más baja y “sin maquillaje” -yo no si sea capaz de ganarle a Renée Zellweger, favorita este año como mejor actriz, pero aquí nadie puede negar su gran desempeño-). El resto de las personificaciones son igualmente impresionantes. Al lado de Theron, Nicole Kidman como Gretchen Carlson, el fabuloso John Lithgow como Roger Ailes y todos y cada uno de los personajes de Allison Janney, Malcom McDowell, Connie Britton que respaldaron con creces el trabajo de sus líderes de estudio.

Me causa inquietud que así me haya visto la mayoría de piezas de Roach y McKay no haya hecho del todo sus reseñas. Creo que no termina de convencerme el formato o el regusto o la intención así alabe su hazaña. Bombshell no es diferente y a su vez deja mucho que desear. ¿Jay Roach es el informante positivista que la realidad de Estados Unidos necesita? ¿No es mejor un historiador capacitado para esta labor? Es decir, ¿No le hace más daño al hecho real que lo que se retrata sea realizado por un director argumentativo y no por un documentalista? ¿Hay algo más que rescatar que el escándalo y las buenas actuaciones? Sinceramente, entre mejor logra el retrato más se pierde el contexto y si no es por el trabajo ya resaltado de sus capitanes de actuación personalmente creo que la verdad sería mejor una serie documental en Netflix y ya. De esta forma sin lugar a dudas, caracterizaría esta pieza como de explotación y melodrama.

Sin embargo, esta trama tiene algo diferente que me logra sacar de este abismo de pesimismo por la pieza. Si uno libera de esta obra el trabajo de Theron, de Kidman y de Lithgow la esencia no es otra que Margot Robbie interpretando a Kayla Pospisil. Una chica inocente, ingenua, llena de ilusiones y ambiciosa como todas las chicas que llegaron a un punto donde el paso obligatorio era el segundo piso, la oficina de Ailes. Tal vez, este ligero ardid, esta pequeña figura literaria de Charles Randolph armando un personaje común, una heroína de mil caras -interpretada desde las entrañas por Robbie– no sólo convalida todas sus nominaciones sino que podría salvar este cartón que es Bombshell.

El siguiente trabajo de McKay es sobre Elizabeth Holmes de Theranos a quien conocemos por el excelente documental de Alex Gibney para HBO, The Inventor, y ya veo montada en ese potro a Jennifer Lawrence pero podría también estar cayendo en la misma red del retrato naturalista que al final sólo sirve para documentar el folklore de una época y no más.

Standard
Auteur, Epochal, Exploitation, Folk, Hollywood, Indie, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Quentin Tarantino, Serie B, Spaghetti Western, Storytelling, Thriller, Vacacion

Once Upon a Time… in Hollywood

Supongo que soy considerado un nerdo en cine pero no tengo idea quiénes son o en quiénes se basó Once Upon a Time… in Hollywood. Pienso en voz alta: Nada de qué apenarse. Simplemente no es mi época. Sharon Tate. Roman Polanski. Steve McQueen. Fácil; incluso Damian Lewis personificando a McQeen es una locura, un espejismo… Igualito! Pero aunque encuentro referencias de los dos personajes principales no se quiénes eran.

En fin.
9 de agosto de 1969.
La fecha es lapidaria y al igual que Santiago Nassar, Margot Robbie es acribillada en un relámpago juego de nuestra memoria.
Pero ¿Qué tal si le seguimos el juego a Tarantino con su “y qué tal si…“? En Basterdos achicharró a Hitler en un teatro -¿que no es acaso una referencia de los 14 Fists of MlCluskey?-. Aquí algo va suceder, sabemos que va a suceder y, sin embargo, es una gran sorpresa narrativa.

La Novena Peli de Tarantino -como es promocionada- es divertidísima. Súper elegante el papel de Brad Pitt y su relación silenciosa con Pussycat, la jipi (Margaret Qualley) me parece que está llena de asociaciones atrevidas y subidísimas de tono pero con una sutileza casi erótica; -vuelvo a pensar en voz alta: se está representando una época entre los 70’s y los 80’s, después de fanfarronear con ese Porshe, casi después de los créditos (Bullitt), Tarantino trata de suavizar el paso entre las «John-Wayne movies» y las «Clint-Eastwood movies», no ¿será posible que Pitt y esta loquita, siendo una historia paralela, estén representando los últimos alientos del cine mudo en plena California, con todas sus miradas y sus gestos?

Y bueno… Mi héroe. Mi ídolo de toda mi infancia: El señor Bruce Lee, con una imitación válida de Mike Moh pero en este juego de “y qué tal si…” de Tarantino es infantilizado por Brad Pitt. Gracioso. ¿Verdadero? En absoluto. Lo digo con la voz de ese niño de siete años que confía plenamente en que su héroe es implacable, invicto, invencible y que en un arranque de soberbia sea destrozado por otro actor en una pelea, es del mismo rango de Hitler achicharrado. Uno de otros chistes del director para decirnos que esta peli es una farsa, no la tomemos en serio y divirtámonos.

Siendo parte del portafolio, es rara. Es un «western» menos aplomado o mejor mucho más ligero que The Hateful Eight o Django Unchained, donde esta vez los héroes hacen su travesía por el desierto, van a un rumbo lejano donde van a ser separados por la fuerza del destino y las consecuencias de sus actos; no son contrincantes o duelistas, son sobrevivientes del Lejano Oeste. Y entonces aparece el Tarantino carambolero (o billar) a tres-bandas. Según la teoría de planos, compara a DiCaprio con lo diva de Sharon Tate en un sólo plano fundido. Genial porque parece un chiste interno entre los dos pero de alguna forma, hay una pequeña lección en la que Sharon supera a Rick y es que reconociendo su realidad, cada persona puede ser feliz en un pequeño usufructo, no hay que dominar el mundo ni ser el mejor-más-mejor. Es ridículo. Suena muy mal porque está mal dicho aunque podríamos afirmar que también está planteado desafortunadamente. Es sobreactuado y poco probable. Entonces porqué mejor no ser feliz y disfrutar ese pequeño mundo y punto.

Hay ciertos movimientos de cámara que (1) no se dieron sino gracias a D.W. “Mothafucka” Griffith y que obvio no se manejaban completamente en los «Westerns» y (2) son tan bravos que se necesitaba de una grúa de las que aparecieron apenas hace un par de lustros, imposibles para la época. Una serie de locuras cinematográficas que hacen de la historia, un repensamiento de los hechos, para un aprendizaje. No es sólo un capricho. De alguna forma siento que, esta a diferencia de Los Basterdos, es una autocrítica de Tarantino frente al cine, a Viet-nam, las divas, el negocio, la industria, no es una mera extravagancia. Es un «western» Pitt v. DiCaprio.

Standard
3D, Adventure, Animation, Comedy, Epochal, Exploitation, Folk, Hollywood, Indie, Internet, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Thriller, Vacacion

Missing Link

missing_link

Laika es la casa de animación que nos trajo Coraline, ParaNorman, The Boxtrolls y Kubo and the Two Strings. Cada una de ellas, ha sido muy reconocida y galardonada; tres de ellas han ganado Globo a mejor peli animada, numerosos Annie en todas las categorías y todas han sido nominadas a mejor peli animada en Los Oscar -aunque ninguna se lo ha llevado a casa-. Este año nos sorprenden con Missing Link, escrita y dirigida por Chris Butler, y no es la excepción; ya ganó su Globo y ya fue nominada a su respectiva estatuilla. Qué asombrosa trayectoria la de este joven estudio de animación.

Parte importante de una animación son las voces, las partituras y el diseño de sonido. En ese orden, el reparto lo encabeza Hugh Jackman, Zoe Saldana, Zach Galifianakis y es extraordinariamente antagonizado por la voz profunda de Stephen Fry, su patiño contador Matt Lucas y el mercenario Timothy Olyphant; la música original compuesta por Carter Burwell (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, Carol, Seven Psychopaths, The Kids Are All Right, A Serious Man); el diseñador de sonido Clayton Weber y los efectos de cámara a cargo de Amy Kane, Catherine Harper y Katherine Rose definen las anécdotas sonoras de la pieza de una manera juguetona, vivaz con mucho humor en «off» que le aportan audacia al relato.

Sir Lionel Frost es un osado explorador que busca a toda costa el reconocimiento de la Society of Great Men dirigida por su más encarnizado detractor, Lord Piggot-Dunceby. Todos sus descubrimientos, por diferentes eventualidades, terminan sin fundamento, reconocimiento o acreditación. Esto lo ha llevado a ser más persistente y a desarrollar una fuerza voluntariosa que lo enceguece, y sin llegar a ser presuntuoso o petulante, si se torna en algún momento egoísta; su filtro es lo que lo favorece y lo único que le interesa. Por el camino un gran admirador lo invita a una nueva aventura y se convierte en un amigo entrañable, el señor Link, Susan Link. Un inocente personaje que busca la candidez en el corazón de Sir Lionel para encontrar un familiar perdido, Sir Lionel acepta el reto pero por las razones equivocadas y Lord Piggot-Dunceby enterado de los objetivos de su empresa intentará detenerlo a cómo de lugar.

Por un lado, Missing Link (juego de palabras para Eslabón Perdido o Extrañando a Link) es una buena peli y entretenida; de las de Laika, no es mi favorita pero es que es difícil llenar los zapatos de Kubo o ParaNorman. Por el otro, si esperamos que de la batalla en la categoría de mejor peli animada, la va a tener muy dura con la mejor de las cuatro versiones de Toy Story y con la avasalladora J’ai perdu mon corps que personalmente creo es de otro mundo, está por fuera de la categoría.

Standard
Actor, Adventure, Auteur, Comedy, Drama, Exploitation, Folk, Hollywood, Indie, Miguel Vaca, Movie, New Zealand Cinema, Storytelling, Vacacion, War, World

Jojo Rabbit

Jijijiji… Si alguien puede hacernos reír con una broma sencilla de Hitler no puede ser otro que Taika Watiti ¿A quién se le ocurre poner de amigo imaginario de un niño de 10 años a Adolf Hitler? O más audaz aún ¿A quién se le ocurre interpretar a ese Hitler?

No paré de reír y sonreír durante todo el primer acto. Después las cosas se pusieron tensas y luego ya fue un espiral en caída.

Jojo Rabbit es la fábula de un pequeño conejito que estaba en el lugar equivocado del Tercer Reich. Su inocencia y su ternura no cuadraban con las líneas nacional-socialistas del final de la Segunda Guerra. Su cándido fanatismo desfigura su cara, por daños colaterales en un campo de verano nazi al que Jojo visitaba con mucho ahínco y que a su vez era regido por el héroe de guerra y soberbio Capitán Klesendorf (Sam Rockwell, obviamente), al cual Jojo admiraba mucho.

Watiti basa su historia en la novela de Christine Leunens, Caging Skies. Pero no completamente. Un lapso entre que su padre se queda atrapado en el frente de guerra y todo el tiempo que vive con su madre. La novela está cargada de mucho humor negro y mucha locura. Con esta tragicomedia, Watiti roza casi con el mismo candor estos aspectos y nos regala una ilustración infantil con trazos de colores macabros pero que permiten de todas formas resonar las flautas y tambores de la fábula original.

Hay aspectos muy fuertes de la guerra -y de Esa Guerra, en particular- manejados con desfachatez y es claramente un logro que La Academia ha querido premiar, reconociéndola con seis nominaciones (mejor peli, actriz de reparto, guión, vestuario, dirección de arte y montaje). Valga la pena recalcar que el trabajo de Scarlet Johansson en este año demuestra el pico de su carrera; no sólo logra ser protagonista de una megaproducción -como Black Widow de Marvel-, también su destreza y -si me lo permiten- maestría para desenvolverse en Marriage Story, así como la fuerza para brindar las tonadas exactas de esta pieza de Watiti. Y hablando de él, qué maravilloso ha sido el viaje al lado de él; desde The Flight of the Fucking Conchords, pasando por Eagle vs Shark, Boy, The Inbetweeners hasta llegar igualmente al culmen de su carrera con una de MarvelThor: Ragnarok-, What We Do in the Shadows y esta que es la segunda gran sorpresa en la velada de las nominaciones de La Academia.

Mucha suerte en la temporada de premios!
Ojalá esta aventura siga por muchos más años y muchas más piezas. Su particular ingenio parece no tener límites.

Standard
Biopic, Epochal, Folk, Hollywood, James Mangold, Miguel Vaca, Movie, Storytelling, Thriller, Vacacion

Ford v Ferrari

Otra entrega de tesón y verdadera calidad histriónica de Christian Bale, y otra vez un cambio impresionante en el físico ¿No se va enfermar un día de estos bien grave? ¿No deberíamos ser más responsables con el asunto y tratar de hacerlo entrar en razón? O tal vez, ¿Todos esos personajes que desarrolla son indefectiblemente pedacitos de esa terca personalidad del actor?

En serio. Pongámonos a pensar y revisemos los papeles de mayor resonancia. The Big Short antes American Hustle antes The Dark Knight Rises antes The Fighter antes The Dark Knight antes Batman Begins antes The Machinist. En cada uno de ellos el cambio del físico es violento y el contraste entre ellos es abismal; no me parece muy importante la capacidad camaleónica de Bale y más bien lo lejos que está uno de encasillarlo; no se puede trazar una línea y afirmar que sólo hace villanos, o nobles, o personas que tocaron fondo y resurgen, o deprimidas. Nada, la mayoría son luchadores que están tratando de sobrevivir en este mundo, muy pocos pertenecen a la fantasía e incluso su Batman es el que se alega es más tangible en lo mundano. El cambio más duro es este último, de The Machinist a Batman Begins; la filmación empezó en mayo 26 de 2003 y se extendió hasta julio 22 de 2003; Bale había empezado el proceso de aguantar hambre desde febrero y redujo su masa corporal a 50 kilos, perdiendo en el acto 28; luego empieza la filmación de Batman el 3 de marzo de 2004 y para esa fecha subió a 100 kilos, es decir, ganó 50 kilos; de ahí en adelante el sube-y-baja se da con transiciones más largas pero con cambios muy drásticos; otro impresionante para destacar fue el paso de The Dark Knight a The Fighter y de allí a American Hustle; en tres producciones distintas pasó de 100 kilos a 66 y luego subió a 110. Yo en serio abogaría una petición en Change.org para que no lo siga haciendo.

¿Eso lo hace mejor actor? No estoy completamente convencido. De pronto más llamativo y de alguna forma un poco más comprometido. Pero Bale es un actorazo; no necesita de toda esa maquinaria para demostrar sus capacidades; trato de quitarme el punto de las transformaciones físicas para tratar de ser objetivo con mi declaración, y recuerdo haber pensado que en American Hustle era algo más insustancial que necesario, le quitaba atención a las escenas y terminó siendo una decepción.

Hoy de la mano de Mangold y volviendo a su acento británico, su postura y su contextura hacen de la argucia una excelente copia de Ken Miles, el británico nacionalizado estadounidense que retó a Ferrari en Le Mans; pero Miles también fue una autoflagelación para Ford y su pretenciosa forma de ver el mundo, ese mundo de castas donde en la cima estaban los de mejor estirpe, y de ahí para abajo todos cortados con la misma tijera, para después verse obligados a usar un patán ordinario que les sacase la astilla que les había previamente clavado Enzo Ferrari en el culo.

James Mangold captura la esencia de las carreras y la hace divertida. Es eso. Ford v Ferrari es una pieza entretenida con una gran actuación de Bale y un despliegue implacable de Henry Ford II como el verdadero antagónico, de la mano de Tracy Letts y Josh Lucas, que interpreta a su lugarteniente Leo Beebe.

Nota personal. Ahhh… Si. También actúa Matt Damon pero más como una herramienta melodrámatica. Hay mucho más trabajo y desarrollo en Caitriona Balfe y Noah Jupe que le dieron condimento y forma a su aspecto familiar.

Standard
Biopic, Drama, Hollywood, Internet, Miguel Vaca, Netflix, Storytelling, Suspense, Thriller, TV, Vacacion

Unbelievable

La historia se basa en hechos de la vida real y en el aclamado artículo de Ken Armstrong y T. Christian Miller, ‘An Unbelievable Story of Rape‘. Luego de que el artículo tuviera eco en Los Pullitzer’s, en podcasts y toda clase de medios a lo largo de Estados Unidos, tres personas se interesaron en crear una serie de TV: Susannah Grant, Ayelet Waldman y Michael Chabon. Cuando leía libros, Michael Chabon era de mis autores favoritos; después entró a Hollywood a desarrollar guiones y pues unos salieron bien otros no tanto pero básicamente desde John Carter (2012) no sabíamos nada de él. Siete años después sale con este proyecto desgarrador y quedamos gratamente sorprendidos de sentirnos sobrecogidos otra vez.

Es cruda. Es un tango. Por un lado en el episodio 1 nos rompe el corazón la primera chica; nadie le cree, es hostigada por la policía y decide doble-declarar que su testimonio fue falso e inventado para no sentir más el acoso del estado; su desarrollo es agobiante hasta el último episodio. En estos últimos meses he devorado series policiacas, con sentido detectivesco. Ya había dicho en Messiah que me encantaba Bron/Broen, The Killing, Borgen, The Fall, Ófærð/Trapped, Grenseland/Borderliner, Border Town/Sorjonen, Karppi/Deadwind, Hinterland. Sin embargo, no había visto una serie donde el centro de atención fuera tan poco centrado en el atacante sino más bien en las víctimas y en el desarrollo de la investigación por parte de los detectives y los agentes a cargo.

Unbelievable es una serie que empieza inspeccionando varios casos de violación de extraño procedimiento. Absolutamente minuciosos, prolijos e higiénicos, tanto que parecen invención de las víctimas. Hasta que se convierte en la persecución de un sólo depredador. Un violador serial.

Además de la intriga que es impresionante, hay un trabajo para desenmascarar el patriarcado. Parece contenido revelador pero en el mismo corte avance se encuentra. La primera chica es entrevistada por hombres que aunque se muestran profesionales y de buena voluntad, ejecutan sus prejuicios al fin y al cabo; coercionan a la víctima, sus familiares, sus amigos y sus consejeros que finalmente le dan la espalda para vivenciar el más grande de los infiernos. Inmediatamente después -segundo episodio-, a la detective Karen Duvall le es encargado el caso de una violación que por contraste, por tono, por dirección, los espectadores evidenciamos las diferencias de que un caso sea tratado por hombres o por mujeres conscientes de la situación para la víctima e implicándose más que en su obligación como servidores de la ley como defensoras de género.

Es tiempo de presentar, a mi parecer, a la gran responsable de esta pieza audiovisual que no es nadie menos que Lisa Cholodenko ¿Se acuerdan? Lisa Cholodenko escritora y directora de The Kids Are All Right, drama dentro de un grupo familiar de dos madres, una pareja de hijos y un exmarido que llega a revolver inocentemente el avispero. Cholodenko no dirigió toda la miniserie, dirigió precisamente los de mayor intensidad y que requerían mayor tacto (los tres primeros). Nos hace sentir desazón, al avanzar entre los episodios, una sensación de clamor por la primera chica porque el contraste es cada vez más duro, entre más avanza la investigación en Colorado, más se hunde la chica de Washington. Sentimos asco por los sospechosos porque sin tener que ser los posibles culpables son repugnantes hay unos que son apuestos, adinerados, privilegiados y con sentido de vía libre para hacer lo que quieran porque la ley no los tocan; otros son conscientes de que sus amigos en las altas esferas los protegen y la ley no los tocan; y finalmente, hay otros que sus faltas son menores, ofensivas, pero menores y no hay forma que la ley los vaya a tocar. Ese es el acierto que se gana con Cholodenko, un respeto expreso por la situación y la validación de las víctimas como tal. Luego, ella y Chabon se vuelven productores ejecutivos y aseguran que la serie mantenga su calidad hasta el último respiro del fin de la temporada.

La tenía en mi lista de Netflix pero me tocó subirle prioridad porque no sólo estuvo nominada a los Globo de Oro de este año, también amasa nominaciones en los próximos SAG, Los Broadcasts y los del Gremio de Escritores. Es una serie que uno no querría perderse. Tal vez lo último que me faltaría por anotar es que aparte de Kaitlyn Dever que protagoniza la serie como Marie Adler de una forma brutal -pónganle ojo a esta chica- y Toni Collette que parece la experimentada veterana, mentor y líder de las escenas, me parece que sobresale mucho Merritt Wever; y Wever sobresale sobre todo porque justo la veíamos en Marriage Story como la hermana insegura, descontrolada versus la poderosa fiera que es aquí, una habilidosa e ingeniosa investigadora pero más que nada una persona cuya función es ser empática con cada víctima para triple-checar cada proceso, cada paso y así honrar su dignidad; fantástica actriz, le voy a poner también un pin para seguirle su carrera.

Nota personal. El tema es sensible y delicado; lo que menos quiero es sonar condescendiente o desconsiderado porque si algo puedo decir completamente seguro es que me encantó la serie, me encantó el formato, me encantó la narración. Curiosamente, esta serie me ha tocado mucho de manera personal pero también me ha hecho explorar temas para muchos superficiales como puede serlo Batman. Sí, el encapuchado. He pensado mucho en él, de cómo se nos da por sentado que es el mejor detective ¿Realmente lo es? En los cómix por la forma en que se desarrolla su literatura y la amplia gama de atención que le brindamos, a cada página y a cada capítulo, pues uno si ve un investigador detrás de cada caso; digamos que si uno lee el artículo de Armstrong o Miller suena a un titular de una agencia de noticias, no sentí esa genialidad periodística o por lo menos no la encontré, de pronto el libro es otra cosa; ya cuando uno ve toda la serie se hace evidente que un equipo con más recursos puede ayudar más, una sola persona no va a resolver un caso complejo a menos que que sea eficiente, minuciosa y casi que adicta al trabajo. Tanto que me pone a pensar, más allá de los crímenes y las violaciones, en todo el empeño que se puso para demostrar como es que se lleva una investigación en un proceso deductivo. No quiero sonar frívolo y quisisera no ofender a nadie -o por lo menos tratar de no hacerlo- para brindar mi experiencia y conocimiento sobre esta serie. Y parte de ese conocimiento es evaluar de manera transversal otros medios y otras propuestas. DC acaba de dar un golpe en la mesa y volvió a sentar el tono de cómo se puede hacer una peli de un cómic desde otra perspectiva con Joker. Ahora se prepara para relanzar la franquicia de Batman; Matt Reeves dice que va a explorar el sentido detectivesco adentro del cómic ¿No es acaso una oportunidad grandísima de hacer algo completamente diferente como esta Unbelievable o True Detective?

Standard
Adventure, Auteur, Comedy, Comic, Experimental, Exploitation, Hollywood, Indie, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Rian Johnson, Serie B, Storytelling, Suspense, Thriller, Vacacion

Knives Out

Knives Out es un descanso que se pega el director Rian Johnson después de haber dedicado su ingenio al Episodio 8 de Star Wars (The Last Jedi) y a Looper. El realizador acostumbra a dirigir y escribir sus piezas, imagino que después de un trabajo, no lo llamemos serio pero si, algo dramático disfruta mucho de cintas ligeras, que le promuevan distracción y divertimento.

Así como cambia de temática y rumbo, a veces también da unos giros con cambios completos en el reparto -donde Joseph Gordon-Levitt es tal vez el único que repitió una vez- y este es un claro ejemplo, aunque podemos tomar a Frank Oz como un invitado especial de una pequeña indulgencia. Su equipo por el contrario se hace fuerte y consistente con Steve Yedlin en la cinematografía, su primo Nathan en la composición de la música y el montaje con Bob Ducsay que los han llevado a numerosas nominaciones y reconocimientos como equipo en montaje, guión, partitura y producción.

No creo siquiera que Knives Out sea el mejor de sus divertimentos pero si la aventura de volver a tener un juego de Agatha Christie en pantalla ala Clue -el juego de mesa donde se adivina quién es el asesino- con sus giros inesperados, con los sospechosos de siempre y con sus estrambóticos personajes.

Si me lo preguntan, esta peli no es la única válvula de escape de Johnson. Lo es también para Daniel Craig y su fabuloso James Bond; para Chris Evans y su Captain America; para Michael Shannon y sus innumerables decisiones megadramáticas; para Toni Collette y toda las series psicológicas que están en nuestros catálogos de TV; incluso para Christopher Plummer que después de su Oscar, no ha parado de recibir papeles y papeles por doquier. El resto de personajes también disfrutan de una pieza ligera -para su propia diversión- pero también para abrirse o consolidar su posición en Hollywood.

El problema de la temporada de premios es que puede dejar muy mal parqueadas estas producciones porque las inflan demasiado. A cine para ver Knives Out hay que ir sin pretenciones o prejuicios, simplemente igual que ellos mismos a divertirse con un sano entretenimiento… ¿Quién fue?

Standard