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Archive for the ‘Drama’ Category

First Reformed

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Mi historia con Paul Schrader empieza casi desde mis propios inicios con el cine. Cuando mi papá me llevaba a la Sala Fundadores del Museo de Arte Moderno (conocido ahora como El MAMBo). En ese entonces fuimos a ver algo que se llamaba El Rastro de la Pantera (Cat People), una joda reerótica, con Natassja Kinski, sobre unas panteras atrapadas en un zoológico con una profunda necesidad de ir al mundo de los hombres; si mal no recuerdo, algo con la luna lograba transformarlas en humanos y estas bestias se camuflaban hermosas dentro de nosotros. ¡Una cosa de locos!

En esta historia de 2017, Toller, un cura de una capilla turística, se enfrenta a las dudas de su fe frente a la confrontación de un ateo que duda de si mismo y su ministerio, tanto así, que no quiere tener su propio hijo. El cura se ofrece a escuharlo y dar consejo mientras La Esposa acude al cura y le hace revivir todo el sufrimiento interno que tiene encubierto con osanas y padrenuestros; trata de buscar respuesta a sus aflicciones personales pero desencadena un peregrinaje hacia su propio Calvario.

La peli está bien. Le tuve muchas esperanzas porque es Paul Schrader, autor de Taxi Driver, Raging Bull, Cat People y The Last Temptation of Christ; no es cualquier aparecido de Hollywood; tampoco digo que sea su mejor producto desde City Hall o Affliction pero si se puede prever algo de su perturbada perspectiva que no va a terminar en un coro celebrando la anunciación del cura agarrado de manos con Amanda Seyfried, en una sencilla parroquia, centro de una disputa ambiental. Pero creo que se queda corta frente a todo el potencial. El nudo de la pieza, sin embargo, lo rescato porque se presenta de la forma más grotesca y gráfica que he visto en varios años. Toller, interpretado por Ethan Hawke tiene diagnosticada una severa gastroenteritis, tanto que se estima, a la falta de más exámenes, que pueda ser un cáncer; su reflexión personal sobre la vida y la muerte, la naturaleza y la corrrupción se da con un trago de un «single malt» mezclado con Pepto Bismol… La exquisitez del whisky, el vaso contenedor y la disruptora entrada del químico “aliviador” con densas burbujas hacen del trago algo duro de asimilar; tanto o más que el trago de destapacaños al final de la pieza.

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First Man

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Una historia sobre el Apollo XI, en Hollywood, generalmente nos lleva a los datos técnicos, a la tensión de los errores, a la audacia de los astronautas para lograr su objetivo, a la fortaleza de sus personalidades para lograr la última meta. First Man cuenta lo mismo, y sin embargo, es una historia de amor.

¿Se acuerdan de esa peli con Charlize Theron y Johnny Depp? ¿Esa en la que el foco de la historia era la esposa sintiendo que su esposo era un alienígena? Bueno, lo impresionante del enfoque de Damien Chazelle para esta First Man es que Ryan Gosling, encarnando a Neil Amstrong -y repitiendo con Chazelle-, es un aliénigena en La Tierra. Tantos y tantos errores de la misión Gemini, pasando por los errores de la Apollo, no son en vano en esta historia. Cada desacierto fue un muerto, cada falta fue una mortandad, para que al final, el espectador pueda sumar 2 + 2 y pueda entender que cada misión fue una masacre, en pro de lograr una carrera para vencer al escarpado comunismo soviético que había ganado con creces cada uno de sus retos. Pero más importante, que Amstrong es el sobreviviente a cada una de estas misiones, sobreviviente a toda esta matanza -literalmente vemos una fila de actores reconocidos despidiéndose en cámara para darle paso al siguiente suicida-.

No es fácil entender la muerte como un paso hacia algo sencillo y designado. Incluso para un científico o un ingeniero, cuando las personas se esfuman como cerillas de fósforo, no es sencillo explicar porqué se sobrevive a cada prueba en la odisea. Amstrong es un mortal cualquiera. Ni siquiera es Ulises y ni siquiera es una persona -demasiado- sensible a los temas espirituales y mundanos pero el hecho de ver morir colegas como figuritas de un juego de mesa cambia la perspectiva del más racional.

First Man no relata la trama del primer hombre en tocar la faz de La Luna. First Man es la historia de la mujer que lo soporta. De sus hijos que no entienden qué pasa con su padre fantasmagórico, que haciendo presencia, no está. De los muertos que le dan un consejo pero se van, que le brindan un gramo de vitalidad y se esfuman. First Man no se trata del primer hombre en dar un paso en La Luna, se trata del primer hombre que sobrevivió a todas las equivocaciones previas de NASA y que su destino era ir y volver del mundo de los dioses, ese espacio negado para los mortales en su carcel de aire y gravedad. Neil Amstrong es un semidiós a la altura de Heracles o Perseo o Prometeo. No mató a la Hydra, no robó el fuego, ni redujo el Kraken a piedra pero si dió un paso en ese satélite que vemos todas las noches en nuestros horizontes y lejos de llevarse por el inmenso momento de su gran hazaña, logra con humildad describir su corazón. Un corazón que anhelaba librarse de las ataduras de su destino y volver a ser un mortal, después de honrar a sus héroes -sus colegas- para ser un esposo y ser un padre. Nada deseaba más.

La historia del cine casi que empieza con Georges Méliès con su Voyage dans la Lune (1902); al mismo tiempo, el hombre en La Tierra, como lo afina Gosling en una de sus líneas, aprendía a volar; ese mismo hombre que era condenado por sus errores y por sobrevivirlos se daba cuenta que en ese salto de despegarse del suelo y tratar de llegar a La Luna sólo habian pasado 60 años. Chazelle da un giro enriquecedor a la épica, nos aleja de Hollywood y su Apollo XIII, y nos adentra a una nueva mitología haciendo honor al semidiós y volviendo a la sensibilidad fantástica de 2001: A Space Odyssey, de la atrocidad que es estar en el espacio exterior para sobrevivir a ella.

Ryan Gosling… Meh!
Damien Chazelle, armonioso.
Las nominaciones de La Academia, bien. Pero creo que se les escapó mejor actriz de reparto, dirección y guión.

Green Book

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Hubo una Promesa Oriental que nos aseguró un Oscar de La Academia; después vino Una Historia Violenta, y se perdió en el futuro de un Camino desolador y parece que se le sigue escapando este escurridizo premio a nuestro Fantástico Capitán.

Hay muchas buenas excusas para ir a una sala y ver a Viggo Mortensen desempeñar un encantador, divertido y retador personaje; hay otras tantas como para no hacerlo. Ya no voy mucho a cine y no estaba muy seguro de que este Green Book iba a ser especial, siendo sincero, me aburren mucho las premisas trilladas donde se acude a “una verdadera amistad”, “conmovedora” o “no te moverás de tu silla hasta que no entiendas de principio a fin la relación entre ellos”. Pero. Pero más que un actor siempre me atrae más un escritor o un director. Y en este caso era uno de los Farrelly, Peter Farrelly.

Los Hermanos Farrelly nos dejaron clásicos instantáneos como Dumb and Dumber, There’s Something About Mary o Me, Myself and Irene. Comedia física y pesada. Ramplona pero elaborada y, hay que reconocerlo, bien escrita. Pero mientras sus comedias se fueron diluyendo en chistes, cada vez más blandos y sin gracia, Peter se arriesga a hacer una comedia independiente -y ya saben lo que opino de las comedias independientes, pueden ser absolutamente maravillosas y mágicas-; una comedia independiente puede ser dramática y de ciencia ficción, puede ser romántica, conmovedora, casi sin chistes y, sin embargo, ser fantástica. Se acercaban los Oscar y la agitación es inevitable por esa época, habíamos decidido ir a cine con Roxxx a verla pero el golpe que más nos disparó a la sala fue haberle hecho fuerza en la gala a Olivia Colman y Peter Farrelly, para finalmente, en contra de todas las probabilidades ganar sus respectivas categorías.

A esta peli entré con los prejuicios de Intouchables. Una fórmula repetida donde se acude al sentimentalismo, algo de humor barato y algo de melodrama con un final predecible (#spoilerAlert) donde termina siendo Driss (Omar Sy) el mejor complemento existencial para Philippe (François Cluzet) y estableciendo los fundamentos para una amistad de toda la vida. Basura.

Casi desde las primeras escenas de Green Book esa idea se nos voltea completamente. El prejuicioso es el ostentoso negro que a su vez es virtuoso del piano; su objetivo es aventurarse en una empresa de dar conciertos en lo más profundo del sur de Estados Unidos de 1962; quiere dar un golpe de opinión como el que intentó en su momento hacer Nat King Cole. Para lograrlo necesita un valet, pero no cualquiera, en lo más candente del racismo norteamericano requiere a alguien que lo defienda (claro, acostumbrado a su estilo de vida quiere que además lo cuide, le sirva, lo consienta) y recurre a un bruto neoyorquino, mezclado con la mafia italiana y los judíos del Bronx. Nos preguntamos cómo van a conciliar este par el viaje que están planeando y más cuando los prejuicios de uno se sobreponen a los del otro.

El centro de la historia deja de ser la validación de la amistad entre estos dos personajes tan disímiles, la historia se concentra en un «pulp», un panfleto hecho a la medida de un negro con ganas de osar adentrarse por esos confines y no salir linchado.

El contraste es impresionante y la evolución, típica de una «road-movie», es impecable. El final del viaje conlleva enseñanza tanto para ellos como para nosotros como espectadores. De nuevo, una gratificante experiencia ver el desempeño de Viggo en una pieza sencilla, cargada de humor, tensión, vívido colorido y, porqué no, lágrimas también; con Roxxx le apostamos a que no es que tenga todo esto mezclado, es umami y el regusto al final es sublime.

Mahershala Ali no se queda atrás. Por lo menos para mi se congratula con su actuación; había sido una completa decepción su trabajo en Moonlight; hasta sus líneas de Luke Cage eran más dignas de algún reconocimiento. Pero en esta pieza, un tieso e introvertido personaje, desarrolla sus peores miedos para comprometerse con la culminación de su aventura -si es que enfrentar el racismo de una completa zona geográfica tiene algo de peripecia o hazaña y más bien pudiera ser suicidio puro-.

En fin, el sinvergüenza, descarado, inusitado y sin credenciales loables dentro de La Academia, Peter Farrelly fue capaz de llegar con su peli y alcanzar nominación a mejor montaje, salirse con la suya para alcanzar estatuillas a mejor peli, mejor actor de reparto, mejor guión original y lograr otro excelente trabajo de nuestro querido Viggo Mortensen.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Ya muy pocas veces logro ir a una sala a ver una peli. Las pocas veces que voy trato de que sea algo sin pierde y, me explico, aprovechar el momento para disfrutar una cinta sin exigirle demasiado. Termino yendo a ver las de súper-héroes (que me ha ido realmente bien evitando Marvel) o muy contaditas ocasiones cuando termino analizando las particularidades, probabilidades y variables de una cinta en especial.

Bueno, así logré ir a Blade Runner 2049 del, para mi ya magnánimo, Denis Villeneuve y hoy conquisté Three Billboards Outside Ebbing, MissouriThree Billboards como se le conoce en el medio para acortar un poco el nombre) del señor Martin McDonagh, del cual también soy súper fanático –no olvidemos, o mejor, tengamos en mente In Bruges o Seven Psychopaths–.

Nominada por guión original –no está basada en ningún hecho de la vida real o artículo de prensa directamente–, de plano sabemos que nada está definido al final de la historia y que todo puede pasar.

Three Billboards tiene todo lo que siempre me ha llamado la atención del autor y realizador irlandés. Es una historia llena de drama muy bien manejado y desarrollado. Tiene una gran dosis de humor, respaldado por un reparto increíble. Una gran dosis de asco, terror y suspenso. Y una gran dosis de resarcimiento en la redención de encontrar y reencontrar el verdadero sentido de la vida. Nótese que no he hablado hasta ahora de Sam Rockwell que por delante de Frances McDormand y de Woody Harrelson, desarrolló un personaje rico, complejo que lejos de lo impecable, la manera cómo McDonagh lo manejó, lo hacen sublime, hacen que no sólo obviamente la boleta haya valido la pena, sino que subraya/aprueba el reconocimiento de La Academia por Su Oscar y definitivamente gratifican a los que hemos seguido su carrera desde el Lado B del antagonismo y los roles poco convencionales.

Darle diez estrellas me obligarían a hacer una reseña más completa, pero como decía en mi Twitter …la mejor hasta ahora es #ThreeBillboards a todo nivel. Guión, trama, personajes, desarrollo, música excelentes… Tal vez lo más regular, siendo genial, es la fotografía. Eso podría encapsular que creo que es suficiente con darle una oportunidad en una sala de cine y disfrutar el momento.
Three Billboards, Tres afiches:



The Birth of a Nation

Nate Parker, decide en 2016 lanzar públicamente un proyecto llamado The Birth of a Nation. Largometraje. La preexistencia de un título en 1915 no le importó a la Motion Picture Association of America (MPAA) para abogar por originalidad creativa. Y tampoco le importó que ambas piezas fueran una representación de los brotes que llevó a Estados Unidos a una profunda Guerra Civil en el siglo XIX.

Cuando Paul Haggis lanzó su peli ganadora de Oscar, Crash, lo único que pude pensar fue que estaría pensando David Cronenberg de que le hubiera robado el título. Efectivamente, estaba que volaba de la piedra y no era para menos. De la misma forma que el darle nombre y apellidos a un recién nacido, un director, sus productores y su equipo de escritura se toman el tiempo necesario para responder a las necesidades particulares de un proyecto y dedicarle un nombre. Una identidad. Cuando llega otra persona y se lo roba, lo único que queda en el aire es injusticia y una innegable afán, por parte del espectador, de comparar los dos proyectos.

Lo curioso es que no hay una ley o un protocolo al respecto. Después de todas las reclamaciones negadas de Cronenberg, hubo dos pelis llamadas Crash. La genial y la infame. Cuando Lee Daniels quiso por el contrario llamar su pieza The Butler, Hollywood de la mano de la MPAA se le vino encima por un proyecto que en 1900 y pico ya estaba registrado. Esta vez no hubo reparos en decir que era una violación a los derechos de propiedad y creación original del estudio. The Weinstein Company llamó en definitiva la peli: Lee Daniels’ The Butler (*aquí en el blog nos seguimos refiriendo a ella como simplemente The Butler).

En estos dos casos, la temática de cada historia parece ser bien diferente entre las dos. Entre Cronenberg y Haggis hay millas y millas de oscuridad, perversidad y grandes actuaciones que diferencian las historias. Entre Lee Daniels y el cortometraje que alegaba la Warner Brothers como original no sólo hay diferencias temáticas sino técnicas y diametralmente opuestas de producción por la definición misma de un largometraje y un cortometraje.

La osadía de Nate Parker con su proyecto no se limita a mancillar el título original. Hay que aclarar que sin defender los ideales esclavistas y la perspectiva racista de D. W. Griffith en los Estados Unidos de la Posguerra de Cesesión, el autor es un eje creativo y una guía de la narrativa contemporánea de todos los audiovisuales. Desde el uso y creación del primer plano como herramienta dramática, pasando por la impecable secuencia de planos para armar una historia, hasta la producción y creación misma del «travelling» como plano estético (y de nuevo, narrativo). Independiente de su reprochable ideología Griffith es parte de la historia fílmica. Un genio productor que aparece en todas las referencias de la historia del cine. Y pues aparece Parker con todo su legado afrodescendiente y el disgusto heredado durante décadas que ha visto cómo se vanagloria una historia tan perversamente distorsionada. Y es entendible su accionar al pensar que puede darle una nueva perspectiva a la historia de Griffith. Tiene excelente fotografía y momentos de sencilla genialidad. Tiene una gran partitura. Tiene actuaciones desgarradoras incluyendo la suya propia. Tiene una fuerza dramática innegable. Tiene efectos especiales crudos que reafirman el hilo narrativo. Pero sin miedo a equivocarse se puede decir que si Parker le hubiera puesto cualquier otro título a su pieza, no sería nada más que eso, otra historia de la esclavitud negra en Estados Unidos del siglo XIX. Tal vez los escándalos previos en relación a una violación de una compañera de campus y su posterior suicidio hubieran levantado algo de publicidad. Pero no se inventó nada y sus estallidos de genialidad no le llegan al motor cinematográfico que fue la original de D. W. Griffith.

Por eso para mi hay sólo una Crash y es la de Cronenberg, una sola The Butler y, después de revisar ambas cintas, sólo hay una Birth of a Nation y es la de D. W. Griffith.

Leviafan

En la teoría del cine se afirma que cuando pone un plano y se hace corte a otro plano, la mente automáticamente empieza a elucubrar una historia p.Ej. un carro en una autopista, un aviso de desviación al aeropuerto y un avión despegando dan la alusión a que el héroe de la historia va camino al aeropuerto y se despide de la locación actual porque se va a otro lugar lejano en vuelo de avión; en el mismo ejemplo, si el plano es de un avión aterrizando, la historia podría ser que el personaje ya no es el héroe de la historia y que va al aeropuerto a recibir a alguien.

Obviamente, como el cine no es un lenguaje sino un sistema subjetivo de entendimiento de semas, la interpretación de cada relación de planos queda sujeto a la individualidad del espectador. Esta es una concepción clásica de la narración cinematográfica y ha venido cambiando con la nuevas formas de expresión audiovisual contemporáneas pero por eso mismo es que se tiene tanto cuidado en los saltos de eje o saltos de continuidad que alteran una interpretación natural en el espectador. En el caso de la pieza de Andrey Zvyagintsev: impecables.

Cuando uno empieza a ver Leviafan y se siente esta narración clásica en su historia, empieza uno a ponerle más cuidado a los dedicados planos y la exquisita fotografía, en paralelo a la trama de estos monstruos marinos en alguna localidad de este paisaje ruso, norteño y ártico. Al hacer este ejercicio, el antagónico alcalde rige un pueblo de monstruos, en otrora marinos como ballenas o, porqué no, los desaparecidos soviéticos, hoy en día políticos de una república gobernada por Vladimir Putin. Y si, detrás de ese plano de Putin lo que suena es Pussy Riot, un punto lo suficientemente crítico y político para expresar el descontento a esta burocracia carcinógena que consume a su patria natal.

«Leviatán», de todas formas hace referencia a la leyenda bíblica de Job cuya fé es puesta a prueba por una serie de tormentosos e inacabables agravios. En este caso Job es Kolya. Un mecánico de gustos sencillos, curtido por el clima del entorno que lo rodea y las botellas de vodka que consume a diario. Al final me hizo falta un epílogo de quince años después y un gran fuego pero no lo tuvimos porque el final es abierto y a diferencia de la referencia judeo-cristiana, el desenlace de Kolya es incierto y queda guardado en nuestros corazones.

Nota personal. Dentro de los planos, se destacan unos muy plásticos, como por ejemplo el del esqueleto de la ballena encallada en la costa pero mi favorito es el de Lilya, la mujer de Kolya dentro del bus en su ruta al trabajo. En este plano, se describe un bus lleno de mujeres, cada una con su historia, reflexionando en su vida y sus sueños truncados; el plano termina con Lilya; sobresale en el plano por su juventud, su belleza y su moretón mirando al infinito; se sobreentiende las dimensiones sexistas de este pueblo que incluso incluye a Kolya, donde sólo las mujeres se montan en bus, no tienen carro y es permitido o normal la agresión física a la mujer. Pan de cualquier día en un pueblo de borrachos. Pero también lo bonito es que los personajes maniqueístas no enseñan sino que aleccionan, de alguna forma dan cantaleta y uno como espectador no se relaciona con ellos. Cuando un personaje tiene fallos, no es completamente bueno o malo, la experiencia se hace real y cercana. Kolya es trabajador, hogareño y de alguna forma tranquilo pero también es víctima de la explotación política, le es robado todo en absoluto pero al final también es un borracho, sexista y explotador.

Oscar, 89th Academy Awards

por Diego Taborda

por Diego Taborda

De nuevo, en una carrera loca por llegar a tiempo a estos premios. (1) No pude hacer el juego que tanto me gusta prediciendo los ganadores en las diferentes categorías (2) tampoco pude verme todas las pelis en competición como antes acostumbraba (3) pero lo más doloroso es que sólo hasta ahora caigo en cuenta que ni siquiera hice la entrada del año pasado 😥

Así que, desde la noche del domingo en que se entregaron los Oscar vengo adelantando de a pocos la entrada; más que por novedad, la hago para tenerla de referencia en las posibles y futuras entradas.

Los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood tuvieron como anfitrión a Jimmy Kimmel. Nada que resaltar. Nada que lamentar. De pronto demasiado sobrio para mi gusto y ya. Cualquier experiencia es mejor que la desafortunada presentación de Neil Patrick Harris. No hubo grandes ganadoras o perdedoras en la noche. Los premios se repartieron relativamente entre todas las nominadas así haya gente diciendo que de las 14 nominaciones, La La Land sólo se quedó con seis, como si fueran pocas y como si dentro de esas seis no fueran mayor cosa mejor cinematografía, mejor actriz principal y mejor director. También es bueno resaltar Hacksaw Ridge que silenciosamente estuvo presente en casi todas las categorías importantes dando un saludo de vuelta al aclamado, pero últimamente infame, director australiano Mel Gibson.

Best Motion Picture of the Year fue Moonlight; después del gran desacierto de su presentador, Warren Beaty que anunció como ganadora a la pieza de Damien Chazelle, La Academia se sintoniza con Los Spirits, y ovaciona la segunda pieza de la ópera prima del joven director Barry Jenkins.

Best Performance by an Actor in a Leading Role para Casey Affleck por Manchester by the Sea. Sin entrar a demeritar su desempeño, la verdad es que esperaba mucho más, muchísimo más, de este actor que songo sorongo, con bajo perfil, sin muchos aspavientos acuña unas actuaciones más impresionantes.

  • Andrew Garfield por Hacksaw Ridge
  • Ryan Gosling por La La Land
  • Viggo Mortensen por Captain Fantastic
  • Denzel Washington por Fences

Best Performance by an Actress in a Leading Role para Emma Stone por La La Land. Gran logro de la encantadora actriz. Su reconocimiento se convalidó con el Gremio de Actores pero de resaltar que en su carrera dejó atrás a nada más ni nada menos que a Isabelle Huppert y a Natalie Portman que eran las favoritas de la crítica y, a la no menos importante, Meryl Streep.

  • Isabelle Huppert por Elle
  • Ruth Negga por Loving
  • Natalie Portman por Jackie
  • Meryl Streep por Florence Foster Jenkins

Best Performance by an Actor in a Supporting Role para Mahershala Ali por Moonlight. Inquietante. Alí, ni es una figura tan importante en la trama, ni sus líneas abordaron un amplio espectro en la cinta, ni su desempeño en esta pieza demuestra grandes capacidades histriónicas; en esta categoría se nota lo racista que es La Academia al otorgar este premio al actor sólo por ser negro. Lucas Hedges respondió bien a los retos que se le impusieron e igualmente Dev Patel pero, tanto Jeff Bridges, como Michael Shannon si demostraron su categoría, siendo sobresaliente y meritoria la actuación de Bridges para la oportunidad de una segunda estatuilla.

  • Jeff Bridges por Hell or High Water
  • Lucas Hedges por Manchester by the Sea
  • Dev Patel por Lion
  • Michael Shannon por Nocturnal Animals
  • Best Performance by an Actress in a Supporting Role para Viola Davis por Fences. Una actriz que se merecía, no importa esta peli, hace rato su Oscar. Curiosamente, por lo mismo que no debió ganar Alí, se lo facturan aquí a Michelle Williams; a la actriz le faltó tiempo en pantalla y sin embargo un gran desempeño y unos cambios emocionales realmente dramáticos propulsando las circunstancias propias de la trama. Para resaltar, el soberbio trabajo de Naomie Harris por Moonlight; la actriz demuestra capacidades muy interesantes en el desarrollo de su personaje y en la transición temporal por las etapas de la vida del protagonista.

    Best Achievement in Directing para Damien Chazelle por La La Land. Sin entrar en demasiadas controversias, yo tampoco apruebo el porqué si un director se lleva la estatuilla porqué su pieza no es galardonada de la misma forma. En esta ocasión, la discordia es La La Land y Moonlight pero, en paralelo, el virtuosismo de Chazelle deja su pieza lejos del sentimiento y la propiedad que la peli de Jenkins si logra con lujo de detalles.

    Best Writing, Screenplay Written Directly for the Screen para Manchester by the Sea. Más que el guión lo que me fascinó de esta peli fue su montaje; es posible que la edición sea consecuencia de un muy buen guión porque esa forma errática, irracional, relampagueante de algunas tomas, contrastan con ciertas emociones de psicosis del protagonista. Siento que el Oscar para Affleck se da por un guión suficientemente maduro que le permitió brillar sin sobresalir y transmitir esa emocionalidad tan ruda en el nudo de la trama. Mi favorita en esta categoría era The Lobster, despues de Alps o Kynodontas tenía un poco de miedo de cómo el autor haría su paso a Hollywood, en lengua inglesa y al final fue nada diferente a divertido.

    • Taylor Sheridan por Hell or High Water
    • Damien Chazelle por La La Land
    • Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou por The Lobster
    • Mike Mills por 20th Century Women

    Best Writing, Screenplay Based on Material Previously Produced or Published para Barry Jenkins y Tarell Alvin McCraney por Moonlight basado en una historia del mismo Tarell Alvin McCraney. Una historia relativamente sencilla muy bien contada con un excelente montaje que permite escudriñar las más profundas sensibilidades de una persona insegura y las causas del desenvolvimiento de su personalidad. El ritmo es sencillamente una obra de arte.

    • Eric Heisserer por Arrival
    • August Wilson por Fences
    • Allison Schroeder y Theodore Melfi por Hidden Figures
    • Luke Davies por Lion

    Best Animated Feature Film of the Year para Zootopia de Disney y dirigida por Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush.

    • Kubo and the Two Strings
    • Moana
    • My Life as a Zucchini
    • The Red Turtle

    Best Foreign Language Film of the Year para Forushande de Asghar Farhadi (Irán).

    • Under sandet de Martin Zandvliet (Dinamarca)
    • En man som heter Ove de Hannes Holm (Suecia)
    • Tanna de Martin Butler y Bentley Dean (Australia)
    • Toni Erdmann de Maren Ade (Alemania)

    Best Achievement in Cinematography para Linus Sandgren por La La Land

    • Bradford Young por Arrival
    • Greig Fraser por Lion
    • James Laxton por Moonlight
    • Rodrigo Prieto por Silence

    Best Achievement in Editing para John Gilbert por Hacksaw Ridge

    • Joe Walker por Arrival
    • Jake Roberts por Hell or High Water
    • Tom Cross por La La Land
    • Joi McMillon y Nat Sanders por Moonlight

    Best Achievement in Production Design para David Wasco y Sandy Reynolds-Wascok por el diseño de producción y la decoración del plató (respectivamente) en La La Land.

    • Patrice Vermette y Paul Hotte por Arrival
    • Stuart Craig y Anna Pinnock por Fantastic Beasts and Where to Find Them
    • Jess Gonchor y Nancy Haigh por Hail, Caesar!
    • Guy Hendrix Dyas y Gene Serdena por Passengers

    Best Achievement in Costume Design para Colleen Atwood por Fantastic Beasts and Where to Find Them.

    • Joanna Johnston por Allied
    • Consolata Boyle por Florence Foster Jenkins
    • Madeline Fontaine por Jackie
    • Mary Zophres por La La Land

    Best Achievement in Makeup and Hairstyling la estatuilla fue para Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Allen Nelson por Suicide Squad.

    • Eva Von Bahr y Love Larson por En man som heter Ove
    • Joel Harlow y Richard Alonzo por Star Trek Beyond
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