Andy Nyman, Auteur, Brit, Drama, Exploitation, Folk, Indie, Internet, Jeremy Dyson, Miguel Vaca, Movie, Suspense, Terror, Thriller, Vacacion, World

Ghost Stories

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Hay varios puntos positivos de ver hoy en día The Graham Norton Show en vez de The Tonight Show Starring Jimmy Fallon. Generalmente, siempre grababa los dos y de esa forma me quedaba fácil adelantar las partes que no me llamaban la atención; resultó ser que la sección de los grupos musicales, en su presentación final, empezó aburrirme mucho en el show de Jimmy mientras veía casi todas las de Graham; al final terminé adelantando todo el material de Jimmy y ahora sólo veo Graham -aunque si extraño las pocas veces que llevaban un comediante a hacer «stand-up»-.

En fin, lo bueno de ver The Graham Norton Show en Film and Arts es que curiosamente nunca son nuevos. Son programas de archivo con un retraso de tres meses, en el mejor de los casos, pero a veces incluso de uno o dos años atrás. El problema con el show de Jimmy es que es muy reciente; sus novedades son realmente novedades; no encuentra uno un libro, una canción o una peli porque todas son de último golpe de voz. Todo está en boga y aparecerá en unas semanas, en unos meses o al final de la estación.

Bueno pues me acabo de ver dos cosas gracias al show de Graham. Lo primero es el episodio con Dwayne Johnson y Naomie Harris ¡promocionando Rampage! Es decir, estamos hablando de aproximadamente abril del año pasado y Roger Daltrey promocionando su disco de soul con la canción “As Long As I Have You“… Bien atrás.

Lo interesante no fue Rampage -aunque estuvieron divertidos La Roca & Naomie-, ni tampoco la excelente presentación de Daltrey como leyenda del «rock’n roll». Lo verdaderamente interesante fue escuchar a Martin Freeman, también invitado esa noche, promocionando su pieza: Ghost Stories

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Y adivinen, fue fácil hacer hoy mismo la reseña porque fue refácil encontrarla en internet. Ya pasó su explotación comercial y ahora es accesible en algún rincón de la nube que si les interesa seguro la encontrarán.

Ghost Stories es una peli de terror y me llamó mucho la atención que estuviera basada en una obra de teatro. Hasta donde yo se, apenas en Colombia estamos incursionando en el «stand-up»; ahora bien, mis experiencias en el teatro son bastante limitadas y de base griega: o comedia o drama. Las tablas y yo no vamos muy bien, por eso cuando hay una parada del Festival Iberoamericano trato de ir a algo diferente y, generalmente, termino viendo payasos y danza contemporánea que me fascinan. ¿Pero terror? Eso si es nuevo. Recuerdo grandes momentos de intensidad que le ponen los pelos de punta al espectador pero realmente una obra para asustar y en teatro nunca se me pasó por la cabeza.

Pues bien, esta obra estrenada en 2010 en Liverpool, escrita y dirigida también por Jeremy Dyson y Andy Nyman, tuvo una recepción excelente y extendió su éxito hasta 2015 y 2016 con una gira mundial hasta Australia: Después el dúo decidió hacer la peli. Andy Nyman actúa como un parasicólogo que expone al público presente tres entrevistas, con tres personajes y frente a sus ojos se recrean las escenas relatadas. Estas tres historias son las de un celador, un joven conductor y un empresario que espera su primogénito.

No conozco los resultados de la obra pero la peli es increíble. La tensión es «hitchcockiana» en cada relato, abierto hasta cierto punto; nos lleva a una elegante forma de narrar terror en cine. La fotografía va aportando pistas delicadísimas y la frase de Martin Freeman: “…¿por qué será que siempre la última llave es la que siempre nos ayuda a abrir todo?…” casi que rompiendo la cuarta pared, nos afirma que las tres historias se alinearán en algún momento y con su llave, la última historia, algo disparará el final del argumento.

Pienso que las formas de hacer terror son generalmente muy elegantes y no tanto las de hacer horror. Ambos subgéneros han sido explotados por maestros e incluso galardonados por su genialidad. Sin embargo, hay más destreza en tensionar a un espectador para después asustarlo (base del terror) que hacerlo vomitar por algo grotesco en la pantalla (base del horror) y después asustarlo -perdón por mi definición bien simplista del terror versus el horror pero creo que nos cae como anillo al dedo-. Nada más, detallen la escena de la cuna donde el personaje de Freeman está petrificado, “todo lo importante de la escena“, en una cinta de horror, está en segundo plano, borroso, mientras el primer plano (como toda la peli) es el protagonista. Increíble.

Ahora, es la primera vez que siento escucharme decir que una peli me llevara a una función pero ¡cómo quisiera haber visto esa obra de teatro!

Esta pieza, sin embargo, no sería nada sin las increíbles actuaciones de Alex Lawther joven talento que reconocemos desde The End of the F***ing World, Paul Whitehouse y Martin Freeman; este último par haciendo cosas fuera de su zona de confort, e.g. Whitehouse es un reconocido comediante británico, sí reconocido por su tinte amargo en sus personajes pero nada comparado a este drama o Freeman que generalmente hace de bonachón o compinche bonachón de un héroe bonachón y aquí es un ser despreciable y hasta repulsivo. Los tres dejan sus vísceras en sus desempeños y cada sentimiento aflora por sus poros, lo que nos invita a empatizar con ellos y su tragedia.

De nuevo, échenle mucho ojo a la fotografía de Ole Bratt Birkeland.

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Nota personal: El capítulo de Graham Norton debe ser incluso más viejo porque la peli de Freeman se estrenó en 2017

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Joker

Por fin podemos volver a abrir los ojos al universo completo de YouTube, Twitter, Instagram (y para los que siguen usándolo, Facebook). Por fin, está al alcance de nuestras salas de cine la peli más esperada de este año, sin lugar a dudas, para bien o para mal.

Esta reseña creo está libre de contenido revelador importante, así que tranquilidad que la idea es discutir sin tener que estropear la experiencia de otros.

Lo primero que quisiera decir es que durante todo este proceso de concepción, el más elegante de todos fue el señor Todd Phillips que se comportó como un verdadero «gentleman» y a quien desde mi anonimato le mando un fuerte aplauso y todo mi respeto; su finura para detallar el diario vivir del rodaje, la forma de interactuar con los más ansiosos, su forma muy distinguida de batallar en Venecia peleándose codo a codo con pesos pesados del cine independiente como Roman Polanski, Pablo Larraín, Steven Soderbergh, Noah Baumbach, Hirokazu Koreeda (ganador regente de Cannes), Atom Egoyan, para luego, salir campeón con su León de Oro y refortalecido a un estreno mundial.

Su frase el día del estreno: “Finalmente. Es ahora su peli“.
Le bajó al frenesí de la cuenta regresiva, los «teasers», los «trailers», los cortos, las entrevistas y ya. Una última publicación, un fotograma y silencio absoluto. Está en nosotros interpretarla.

Ahí está la esencia de esta pieza. Nos puede gustar o la podemos detestar (quién ¿? No sé. Es posible) pero lo importante es que no es una historieta más, no es una peli de superhéroes y ya, no llega al culmen del asunto con una invasión de extraterrestres extravagantes, no hay distinción de razas y superrazas, ni tiene una batalla épica de dos pueblos legendarios terrestres o espaciales; eso si es una historia exquisita dentro del Universo Creativo (no cinemático) de DC Comics/Warner Brothers, es por sobre todo un cómic de un drama humano, de un ser humano quebrado. Así su director y guionista trate a toda costa de negarlo.

Tal vez, lo pretencioso de Phillips no sea lanzarnos esa frase de cajón («no es mi pieza, es su arte») porque dentro de su aseveración hay algo de inseguridad genuina, su primer referente va a ser un mostro como Christopher Nolan -a mi parecer, nunca lo pudimos discutir porque nunca me animé a hacer una reseña completa de La Trilogía; sin embargo, los vacíos del Universo de Nolan se llenaban fácilmente con la exposición y la explotación de cada elemento de la producción, llegando a una tercera experiencia casi mediocre en todo sentido-. Entonces, lo realmente presuntuoso en Phillips es afirmar que no es una peli de género (o subgénero, como quieran). El Joker pertenece a un universo, a una realidad donde existe un hombre llamado Bruce Wayne, hijo de Thomas y Marta Wayne, asesinados en un callejón de mala muerte en Gotham y en una sociedad corrupta y putrefacta. Además es demente, impetuoso, visceral, perturbado y con una carcajada siniestra. Podemos estar de acuerdo que no se parece en nada a cualquier otro cómic de Marvel o su Universo Cinemático pero su eje narrativo, por el contrario, enlaza obras maestras de autores sinnúmero sobre este peculiar personaje. Negarlos es tratar de llevarse el crédito de todos ellos.

De acuerdo, hay un cómic de Brian Azzarello y Lee Bermejo que toman al Joker como antihéroe durante el noventa por ciento de la trama que no tiene nada que ver con esta pieza. Otro con gran protagonismo del Joker es Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth de Grant Morrison y Dave McKean pero de nuevo sin relación a este arco de origen. Las fundaciones del personaje de Phillips y su compañero de guión, Scott Silver, pudieran ir más de la mano de referencias cinematográficas que de viñetas. Pero no se puede tapar el sol con las manos, vamos a encontrar relación en las líneas de The Dark Knight de Frank Miller, y sobre todo en las de The Killing Joke de Alan Moore (o las ya referidas de Azzarello y Morrison) pero igual lo haremos con el Joker de Nolan porque al igual que en la versión del oriundo de Nueva York, ambas producciones estudiaron los cómix con un total respeto y vehemencia.

Uno de los grandes aportes de este par de artistas, Nolan y Phillips, se intersecta en esa misma definición del héroe en una cruda realidad, con la ventaja que Joker se permitió la licencia de una clasificación más adulta para su audiencia. Directamente significando más violencia gráfica, más líneas de contenido complejo y referencias audiovisuales más maduras/grotescas. Más «jokerianas».

Arthur Fleck es un personaje completamente anónimo en Gotham. No existe. Un ser indefenso, humillado, quebrado, un don nadie, un payaso. Su realidad obviamente desentona con la de Los Wayne por la naturaleza del contraste de la salvaje desigualdad en la que se cocina la ciudad pero lo realmente bonito de esta peli es que al centrar un eje narrativo en un personaje antagónico los demás personajes no pueden ser aún más malos, la solución más natural es que no hay persona(jes) totalmente malos o buenos, es bueno, encontrar la esencia del ser humano en cada uno de ellos porque finalmente son reflejo de lo que somos todo el resto de nosotros como su sociedad. Y así sus notas de delirio (no de reflexión) no son las de Azzarello, son más cercanas a las de Travis Bickle en Taxi Driver de Scorsese; una nobleza desencajada que termina siendo oprimida y violentada para después tomar desquite y fuertes represalias; una relación pasivo-agresiva típica de un sicópata. Sus sueños de ser comediante y alcanzar reconocimiento mediante una figura pública, si hacen parte del espectáculo televisivo de Miller en el Dark Knight pero lejos, muy lejos, si nos fijamos en las coincidencias con Rupert Pupkin de The King of Comedy también de Scorsese (que hace poco liberaron del catálogo de Netflix). Y finalmente, la esencia de la historia no está en las viñetas de Moore, la erupción del desvalido, la efervescencia de la neurosis y su proyección en una turbamulta enardecida son pilares de la crítica de Network de Sidney Lumet.

Es un homenaje a Nolan, a Hans Zimmer y a Wally Pfister desde las esquinas y de igual a igual con Lawrence Sher de director de fotografía (desde The Hangover) y con las partituras de Hildur Guðnadóttir, la chica islandesa que nos cautivó en Arrival y The Revenant.

Que si me gustó el desempeño de Joaquin Phoenix como Joker ¿? Mucho. Tanto como el trabajo de Frances Conroy, Robert De Niro y Brett Cullen más bajos en protagonismo pero con destellos de genialidad en la misma realidad y tanto me gustó el trabajo de Phoenix que cambié mi disfraz de este año y quiero intentar hacerle un homenaje en octubre. Que si me pareció este Joker mejor que el de Nolan ¿? Se tornará bizantina y no creo que tenga sentido particularmente esa discusión, acalorada, mucho, entretenida, si, pero a lo que debemos llegar es que ni podemos juzgar a quien abrió el camino (Cesar Romero), a quien le devolvió el estatu dramático (Jack Nicholson), al que nos enamoró (Heath Ledger) y que el verdadero descache es Jared Leto con un Joker vacío, simple e inofensivo. Ridículo en todo sentido.

¡Véanla en cine!
Vale mucho la pena.

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La Trilogía de Millenium

La trilogía de Millenium fue filmada/producida en Suecia con el fin de ser terminada en su totalidad para 2009. Su exposición se dió de manera ininterrumpida desde ese año con una pausa anual de por medio -para nosotros en Latinoamérica-, lo cual fue gratificante para todos los que nos hicimos fanáticos de ella, fanáticos de Lisbeth Salander, pues finalmente tuvimos la posibilidad de ver toda la trilogía para poder asimilarla completamente y no con pausas demasiado prolongadas -hecho curioso que soportó The Girl with the Dragon Tattoo de David Fincher que no siendo tan descabelladamente mala, debió soportar el escrutinio del público de Hollywood y ver si lograba ayuda para su segunda parte; continuación que finalmente no llegó, dejó a Rooney Mara con su teta en ascuas y perforada y a sus espectadores insatisfechos de no poder experimentar la fuerza completa de la historia-.

Ya hace casi diez años que vi Flickan som lekte med eldenThe Girl Who Played with Fire en inglés, o La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina en español) que fue la que absolutamente me fascinó. El año anterior a ella había ido a ver Män som hatar kvinnor (Men Who Hate Women / Los hombres que no amaban a las mujeres) y me sorprendía un nombre tan largo en una cinta; supuse que era alguna basura de serie B y quería ver a qué sabía una hecha en Suecia. Recuerdo que me emocionó mucho, corroboré que a veces entre los desperdicios de esta categoría de explotación, de cuando en vez, se encuentra una que otra joya. Me enteré de Stieg Larsson, de su trilogía, de Lisbeth Salander y me propuse que al siguiente año iba a ser de los primeros en comprar la boleta de su segunda parte. Después la saga cerró con Luftslottet som sprängdes (The Castle in the Sky that Blew Up / La reina en el palacio de las corrientes de aire) y no sólo hubo elegancia en la clausura también hubo satisfacción y placer porque fue una historia contada sin afanes ni mayores pretenciones de lo que fue.

Hoy por fin puedo ver la segunda parte de The Girl with the Dragon Tattoo, The Girl in the Spider’s Web, ya no de David Fincher sino, dirigida por el uruguayo Federico Álvarez, ya no protagonizada por Rooney Mara y Daniel Craig, en los papeles de Lisbeth y Mikael Blomkvist respectivamente, sino Claire Foy y Sverrir Gudnason. El reparto lo completa Lakeith Stanfield, Sylvia Hoeks, Claes Bang, Cameron Britton y gratamente me sorprendió Stephen Merchant en un papel serio dramático. No lo hacen mal. La historia tampoco es mala y el responsable es Steven Knight a quien conocemos por Eastern Promises.

Al igual que su primera parte, no tiene la misma marinada de la trilogía original y falla en la continuidad de los actores originales, y así la historia original se pierde, es ausente (ni siquiera tácita), se vuelve anacrónica, independiente, aislada falla porque no se puede analizar en serie. Pecado que Hollywood parece no importarle mucho pero que le pasa factura en las taquillas de sus producciones.

De esta forma, ya no sabría si Scott Rudin se anima a producir y sacar una tercera parte, con qué fin, quién la realizaría y mucho menos quién la protagonizaría… Paro así es Hollywood, tan impredecible como el fútbol.

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Chernobyl

Cuando escuchamos que venía una serie de HBO con los temas de Chernóbil, el interés afloró porque así como el Titánic había un halo de misterio alrededor de lo sucedido y siempre será bueno al menos tener una versión de los acontecimientos, ya que el hermetismo tanto de la Unión Soviética, como de los Estados Unidos dentro de la Guerra Fría, dejó muchos vacíos en la historia de la humanidad.

Por allá a mediados de los 80’s, cuando no tenía ni diez años y me encontraba gozando de mis últimos cursos elementales, escuchamos del evento nuclear sucedido en Chernóbil. Seguramente, una historia más en la sección internacional de los noticieros y, seguramente también, eclipsada por las actuaciones y desempeños históricos de Luis Herrera en la Vuelta a España, el Clásico RCN y el Tour de France de ese año. No supimos más. Tal vez esta versión esté endulzada o tergiversada pero es la mejor versión que tenemos.

Otra vez HBO vuelve con una fórmula ganadora. Un director excelente para toda la serie como lo es Johan Renck y Craig Mazin un apasionado que se ha obsesionado y se ha dedicado a investigar el fenómeno nuclear. Gracias a Mazin algo sabemos de Chernóbil; gracias a Renck la pieza es escalofriantemente hermosa. Las primeras expectativas se satisfacen inmediatamente cuando uno podría esperar que fuera impecable en ambiente, escenarios y diseño de producción. Lo que me dejó sin aliento fue los primeros expuestos a la radiación; paralelo a la narrativa, tipo crónica de los hechos, se describía la patología que iban a sufrir los empleados de la planta y los bomberos (eventualmente los pobladores de Prípiat, la ciudad más cercana a Chernóbil); sus heridas, su transformación, el ojo de su tormenta y el deceso se detallaba con cruenta frialdad; luego estas perso​​nas expuestas y quemadas, como zombis, mostraban un maquillaje escabroso -en la vida real debió ser espeluznante- pero en décadas de cine y audiovisuales fue lo más cercano a Brundel Mosca, la más grotesca imagen del duque David Cronenberg.

Definitivamente esta serie va ganar todo en Los Emmys, en Los Globo y en todo lo que se le ponga encima (1) porque habla de los rusos, los descalifica en la raíz de sus mentiras y su idiosincrasia (2) porque habla de los rusos y eso le conviene a los Estados Unidos con todo este poder que ha desatado recientemente el gobierno de Putin (3) porque habla de los rusos (4) Johan Renck logró imprimir ese olor a viejo, a añejo, al verde de las vendimias, ese nostálgico relato en ese ambiente enrarecido (5) porque Mazin tuvo una excelente historia contada en tan sólo cinco episodios y que, lejos de un tibio final àla Game of Thrones, Chernobyl se incendia como el núcleo del reactor número cuatro y (6) me voy a tomar un parráfo aparte para decir que esta serie es superior a mucho de lo visto esta temporada gracias a Jakob Ihre.

Johan Renck, imagino, trajo un equipo de colaboradores escandinavos porque quería trabajar con gente de confianza y/o porque requería el trabajo de profesionales que justamente por su entorno era los que mejor conocía; también pudo ser que la Península Escandinava, así como parte de Polonia y Alemania Oriental -según Deutschland ’86– son de las primeras zonas donde el enrarecido y contaminado aire de Chernóbil empieza a sentirse, entonces es también parte de una historia que los afectó como nación. No lo sé. Tampoco los conocía. Lo que ahora si sé, es que este señor: Jakob Ihre, cinematógrafo sueco tiene un potencial impresionante. La fotografía verdosa, los encuadres y la luz hacen de esta miniserie algo sin competencia. E.g. los «glares» son una serie de manchas brillantes aportadas por la lente de la cámara cuando hay luz directa, son tan incómodos en algunas piezas, y para algunos directores, que los hacen quitar a punta de edición o son tan atractivos para otros que los adicionan también a través de filtros y efectos de composición en la posproducción; en uno de los momentos de mayor crisis, una de los personajes se encuentra en Moscú y la cámara empieza a darle vueltas y entran en cuadro los glares de la ventana y sigue dando vueltas y los glares empiezan a parecer como «flashes» y cuando termina el movimiento de cámara, acompañado por una musicalización muy rítmica y agobiante (Hildur Guðnadóttir), sentimos un leve mareo; el mareo no es más que una anécdota para nosotros pero nos compenetra con los fogonazos de radiocatividad que vivenciaron los protagonistas, una puntuación más allá de lo sutil pero con una suprema finura.

Uno de los detalles más obvios por los cuales llama esta miniserie la atención, como casi todas las producciones de alta calidad en HBO, es su reparto. Jared Harris interpreta al héroe de esta tragedia griega interpretando a Valery Legásov, el único soviético capaz de poner los puntos sobre las íes en esta hecatombe y las cargas que esto supondría en ‘un sistema que debe humillarse obsesionado para que no lo humillen‘; pero al lado de él, Stellan Skarsgård y Emily Watson; quién no amó la química de estos dos en Breaking the Waves y después de Jon Hamm, ¿no era Harris el predilecto en Mad Men? Este trío da una dosis de interpretaciones que nos ponen los pelos de punta, nos erizan la piel y nos quitan la silla cómoda de espectadores; gracias a ellos entendemos la dureza de cada decisión y lo afilada que debe estar la mente en una emergencia de estas proporciones.

Aún me parece loco que se siga pensando que la energía nuclear es una energía limpia. Aunque directamente los evangelizadores de este tipo de ejercicios pueden tener razón, mientras la danza invisible perfectamente acompasada del uranio, el boro, el xenón, el agua y su vapor funcionen, pero indirectamente los eventos de Chernóbil o Fukushima deberían bastar para vetar el resto de estaciones nucleares en el mundo. Siempre habrá campo para un error humano, una calamidad o un imprevisto del cual la factura se le pasará al planeta, las futuras generaciones o incluso a la humanidad entera.

Recientes avistamientos de flora y fauna silvestre en Chernóbil y Prípiat indican que el buen trabajo de los científicos soviéticos para contener y limpiar la zona de 2.600 kilómetros cuadrados a la redonda de este holocausto dieron resultado. Sí se limpió y sí se contuvo lo suficiente y ya hay un renacer de la naturaleza en este ambiente inhóspito. Se demuestra de todas formas que somos una plaga. Que somos más tóxicos que el uranio y sin embargo el planeta sigue creyendo en nosotros y nos sigue dando oportunidades.

Nota personal: * Spoiler alert * Estaba embarazada!! 😮

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True Detective

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En el presente de las series, la cosa se pone un poco más complicada.
Quitando de plano, las que ya finalizaron sus términos y se acaban de despedir del aire; y sacando las atracciones que se han vuelto una pesadilla como e.g. The Walking Dead, The Flash, Billions o Luke Cage; finalmente, queda una lista larga de series que gracias a Netflix estoy viendo de los países nórdicos que merecen destacarse como Dark, The Rain, Borderline, Border Town, Case, Deadwind, Innøcents, Trapped, Quicksand, Nobel y otro tanto de OnDirecTV donde uno queda en vilo pues no se sabe si ya se acabaron con un final abierto o un «cliffhanger» para la siguiente temporada como Borgen, The Cry, Trust Me, Strangers, Fortitude y Trauma.

Pero en general, estamos hablando de 40-50 títulos que tengo abiertos -metiendo el resto de Netflix, FOX, Paramount y FX– y así es muy difícil escoger una sola serie para reseñar. Mis opciones más cerradas podrían ser Sharp Objects, Atypical, Love, True Detective y Butterfly. Tan buena la una como la siguiente y en diferentes géneros para escoger. Si pueden verlas, se las recomiendo a ojo cerrado.

Arriesgándome a tomar una decisión entre estas cinco me decidiría por True Detective.

Así como Edward Berger dirigió toda Patrick Melrose (la gran mayoría de Deutschland) y Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club) hizo lo propio con Sharp Objects, Cary Joji Fukunaga dirigió toda la primera entrega de True Detective y marcó una pauta importante en la franquicia, de ahí en adelante. Se rumoreaba en HBO que para lograr las siguientes salidas de la serie, no se podía ejecutar de la misma manera y la dirección de los episodios se debía repartir, teniendo los libretos completos, como sucedía en cualquier otra cadena con un producto premium.

El resultado fue la segunda temporada. Una serie con seis directores (John Crowley, Justin Lin, Daniel Attias, Janus Metz, Jeremy Podeswa, Miguel Sapochnik), Fukunaga en la producción al igual que Woody Harrelson, Matthew McConaughey y Nic Pizzolatto (creador y escritor) que garantizaban la calidad del producto. No sólo fue una buena temporada, sino que personalmente me pareció mejor elaborada, mejor desarrollada y mejor finalizada -mi decepción con el último episodio de la primera temporada es grande-. Obviamente si se había perdido algo de la narración en la ausencia del director californiano pero su esencia estaba viva.

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Hay gente que sigue preguntándose, prendida como en ese bucle y no avanza, de si la primera fue mejor que la segunda temporada. Estamos en 2019, y ese fue un tema de 2014-2015, lo cual no los dejó enterarse de esta bellísima entrega.

Corrigiendo errores de la segunda temporada, que los hubo, se le confiere a tres directores el desarrollo de la tercera edición, Daniel Sackheim, Nic Pizzolatto y Jeremy Saulnier. Alejándose, no completamente de las abducciones y los cultos, Pizzolatto esta vez nos cuenta la desaparición de un hermano y una hermana; yo le calculé más o menos finales de los años 50; y se le encarga del caso al obstinado Detective Wayne Hays (Maharshala Ali) para resolverlo, se le ofrecen todos los recursos por lo que la desaparición de dos niños ad portas de las elecciones se vuelve delicado pero justo cuando empieza a tener fundamento su investigación, la necesidad de rápidos resultados pudieron encausar de manera errónea la investigación. Décadas y décadas pasan. El caso permanece entre abierto y cerrado. No se sabe si está resuelto o no. Porque el viejo detective ahora de 79 años, vive entre la demencia y su Alzheimer.

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Simplemente fantástica.

Ya habíamos hablado de ella, en las nominaciones al Oscar. El equipo de trabajo para maquillaje, esta vez se resalta no solamente como algo sobresaliente sino porque esta misma sobriedad y naturalidad desarrollan una realidad chocante en Gräns.

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Patrick Melrose

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Para el pasado, obviamente lo correcto sería hablar de Game of Thrones (GoT), ahora que su temporada final recién finalizó. Pero no se si fue su final que no me llenó o si no sería mejor hablar de otras series que les hace falta eco y que son muy interesantes como The Night Of, Ray Donovan, Veep, Unbreakable Kimmy Schmidt, Orange is the New Black, Deutschland, Mrs. Wilson o The Cry. En serio, muy buenas series que ya tuvieron su temporada final pero… Del pasado me voy a decidir por Patrick Melrose.

SHOWTIME nos trajo esta mini-serie de cinco entregas basada en las novelas de Edward St. Aubyn y dirigida en su totalidad por Edward Berger. Impresionante. Intrigante. Sorprendente. Avasalladora. Su rutina en los primeros capítulos es intensa. En su primera parte, desafía la angustia de todas las formas posibles y nos deja con un idea clara de lo que no va a ser su segundo episodio, que nos deja una idea clara de cómo no va a ser el tercero y, más o menos al cuarto, le cogemos el tiro para al final rompernos completamente el corazón.

El reparto es una locura y las demostraciones de interpretación son más de lo mismo que he venido repitiendo una y otra vez: impresionantes.

Hugo Weaving, Jennifer Jason Leigh, Jessica Raine pero por sobre todos, Benedict Cumberbatch como Patrick Melrose.

David Nicholls hizo un gran trabajo en las líneas de guión pero entre Cumberbatch y la fotografía de James Friend realzaron la pieza a un lugar donde todo fluye de una manera, agónica, pero bellamente. Mi consejo es no se confíen, cada recuerdo, cada visión, cada toma puede ser una pista para lo que puede ser o para lo que tristemente fue.

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Oscar, 91st Academy Awards

por Diego Taborda

por Diego Taborda

Un año más, una ceremonia más.
No obstante, este año no logré tener lista la entrada en la noche misma de los premios, ni siquiera un mes después, principalmente porque no me había visto ni el diez por ciento de las piezas concursantes este año -en un balance formal, James Sofía se había visto más pelis que yo en todo el año-; entonces con calma logré tener el reporte tres meses larguitos después pero más vale tarde que nunca.

Los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood no tuvieron anfitrión y esa fue la novedad de la noche. Se suponía que Kevin Hart iba a presentarlos pero a mitad de la semana de su nombramiento, aparecieron unos trinos tardíos de hacía un par de años atrás con un tono homofóbico, trinos que a la postre pusieron entre la espada y la pared a La Academia e, imagino, le pidieron que renunciara como si fuera idea suya, de la manera más elegante posible para no hacer más ruido del necesario en estos tiempos de inclusión y #MeToo‘s. Entonces, al principio de la velada se subieron a la tarima Maya Rudolph, Tina Fey y Amy Poehler a salvar el barco. No fue ni lo más desastroso ni lo más audaz finalmente pero funcionó.

Este año hubo ocho nominadas a Best Motion Picture of the Year y la ganadora fue Green Book. La pelea estaba entre la Roma de Cuarón y esta extraña pieza de Peter Farrelly. Últimamente, La Academia se ha venido acostumbrando a congraciarse con dos piezas en las cuales se encuentran indecisos y casi que si una peli gana mejor director, se descalifica para su impulso final como mejor del año (o por lo menos así sucedió en 2016, 2017, con excepción en 2018 y vuelve a suceder este año).

Siempre digo que no necesariamente la que gana esta categoría es la mejor pero personalmente, al igual que el año pasado, otra vez estoy bastante de acuerdo. También afirmo que dentro de las nominadas está escondida realmente la mejor -el año pasado Three Billboards y Get Out, antes Fences, Arrival, Mad Max, Whiplash, Her, Nebraska, Beasts, Drive, Black Swan y así hasta llegar a District 9, que fue con la que empecé esa impresión; todas, o casi todas finalmente involucradas en las categorías de mejor guión-, este año mi favorita es The Favourite aunque Cold War y Isle of Dogs son igualmente fantásticas y hermosas.

  • BlacKkKlansman
  • Bohemian Rhapsody
  • Roma
  • A Star Is Born
  • Black Panther
  • Vice
  • The Favourite

Best Performance by an Actor in a Leading Role para Rami Malek por Bohemian Rhapsody. Sufrí mucho esta categoría. Sin quitarle merecimientos a Malek, que logró desarrollar un personaje complicado tanto por la producción como por lo que significaba popularmente, mis esperanzas estaban puestas en Viggo Mortensen, un mostro que está siendo castigado por La Academia o por el azar; pero por una o por la otra, el de sangre gaucha y fanático del Ciclón aún no ha sido merecedor de su estatuilla siendo ya varias nominaciones al hilo. Bradley Cooper lo hace sorpresivamente muy bien con la carga de haber estado atrás en cámaras y empezando el proyecto desde el guión; Christian Bale vuelve a transformarse salvajemente en otra pieza interesante de Adam McKay; y el ramillete lo cierra una excelente actuación de Willem Dafoe en una tristísima y, personalmente, mediocre pieza del niño-no-tan-prodigio Julian Schnabel.

  • Viggo Mortensen por Green Book
  • Bradley Cooper por A Star Is Born
  • Christian Bale por Vice
  • Willem Dafoe por At Eternity’s Gate

Best Performance by an Actress in a Leading Role para Olivia Colman por The Favourite. Debo reconocer que no soy un ferviente admirador de la británica, la he visto aparecer aquí y allá pero realmente me dejó sin aliento en Tyrannosaur donde recuerdo pensar que gran actriz y reconocer que así sea drama o comedia, un papel de tres líneas o protagonista, siempre con ella hay garantía de un gran desempeño. Al lado de Colman, codo-a-codo peleaba Lady Gaga con no más que un gran empuje popular esperando ser la gran sorpresa de la noche pero sobresaliendo apenas con su bello rostro en pantalla, su maquillaje súper sobrio y demostrando que es también actriz, no sólo del escenario; Yalitza Aparicio es más una anécdota y producto de este evento, su desempeño es tan bueno, sorprendente y conmovedor como el de cualquier actor natural, me encanta, pero no me termina de convencer que si no es por la plataforma de un director laureado de pronto su rol habría pasado desapercibido completamente, habrá que ver si se anima a seguir en esta carrera y, si lo hace, cuáles son sus decisiones y cuáles sus desempeños; Glenn Close es absolutamente increíble en este thriller de suspenso, dueña y señora de los diálogos se apropia a pulso de la pantalla y logra someter a nada más y nada menos que Jonathan Pryce en su duelo;
la quinta alternativa fue Melissa McCarthy en tal vez el único papel serio que recuerde de ella, serio no porque no pueda tener un desempeño de seriedad sino que sus espectros se dan en comedias y no son valorados en este tipo de premios, una aventura que sin duda seguirá explorando de seguir atreviéndose a trabajar en paralelo el drama con la comedia de su cónyuge Ben Falcone.

Esta categoría, al igual que la de actriz de reparto, supongo fueron las de mayor impulso por La Academia en la noche; querían revalidar la posición de la mujer con un conjunto sólido, fuerte y heterogéneo. Repito, no se si había cabida para Aparicio o si más bien por ponerla quitaron espacio para alguien más por ejemplo Joanna Kulig la chica polaca de Cold War, Saoirse Ronan o la misma Margot Robbie con desempeños ejemplares en Mary Queen of Scots y completamente desaireadas, en un acto grosero por parte de Hollywood. Pero, y lo más grave, en años atrás la competencia era feroz, ¿acaso este año no había absolutamente nadie más? ¿O La Academia quiso que no pusiéramos los ojos más allá? ¿Qué tal Nicole Kidman en Destroyer, Sissy Spacek en The Old Man & The Gun o Paula Beer y Saskia Rosendahl en Werk ohne Autor? O ¿Eva Melander en Gräns? ¿Y Meryl Streep? ¿Mary Poppins Returns, Mamma Mia, Here We Go Again??? El año que más lo necesitó Hollywood parece que por lo menos ella si hubiese bajado la guardia un poco.

  • Lady Gaga por A Star Is Born
  • Yalitza Aparicio por Roma
  • Glenn Close por The Wife
  • Melissa McCarthy por Can You Ever Forgive Me?

Best Performance by an Actor in a Supporting Role para Mahershala Ali por Green Book. Para mí era absolutamente necesario que el actor demostrara en una gran pieza lo que no pudo demostrar el año antepasado con Moonlight, gran desenvolvimiento, apropiación del personaje y un desarrollo calmo y delicado hasta el final de la pieza (aunque hubiera tranquilamente haberse nominado a mejor actor principal, Viggo de reparto con estatuilla y todos felices, ¿no?). Con las opciones, esta categoría se decidía en dos alternativas, el anteriormente nombrado Ali y Richard E. Grant con un trabajo completo y un personaje rico en facetas, explotado al máximo por el británico; el resto son relleno de esta categoría, el querido Sam Rockwell muy con la inercia del año pasado, Adam Driver un papel promedio con algo de dirección pero no mucho desarrollo y Sam Elliott, de los tres, con un poco más de chispas de genialidad pero que se consumen rápidamente en la oscuridad.

  • Richard E. Grant por Melissa McCarthy por Can You Ever Forgive Me?
  • Sam Rockwell por Vice
  • Adam Driver por BlacKkKlansman
  • Sam Elliott por A Star Is Born

Best Performance by an Actress in a Supporting Role para Regina King por If Beale Street Could Talk. No hay queja alguna para el reconocimiento de esta actriz; eso sí, nunca me hubiera imaginado que la esposa de Will Smith en Enemy of the State de Tony Scott iba algún día a ser nominada y menos ganadora de la preciada estatuilla de Hollywood; su actuación como la corista de Ray de Taylor Hackford dejó huella pero coincido completamente que este era su año y que este era su papel; una madre dulce, con pruebas complejas en su proyecto de vida pero con una fortaleza establecida por el amor de sus hijas sin límite. Muy bien por la actriz. La categoría tiene ferocidad en su duelo realmente con las chicas de The Favourite que son geniales en su complemento a la Colman; tanto Emma Stone como Rachel Weisz presentaron un desempeño formidable en la pieza de Lanthimos, los personajes eran fuera de serie, sí, pero este par de chicas nos llevaron del jolgorio a la humillación, de la sevicia al drama y de la insensatez a lo inesperado; Amy Adams al igual que Rockwell en Vice, no desentona pero no parece merecedora de algún tipo extraordinario de reconocimiento; Marina de Tavira me parece que tiene un reto más interesante que Aparicio y sin embargo modesto; repito, King gran merecedora del premio y dentro de su competición hubiera sido más divertido las dos favoritas y las dos reinas de Mary Queen of Scots.

Best Achievement in Directing para Alfonso Cuarón por Roma. Aquí es cuando empiezo a tener problemas con las elecciones; por un lado, la fuerza mexicana se merece tener el reconocimiento de una industria que ya es suya. México hace rato dejó de ser una minoría latina más en Hollywood, desde hace mucho tiempo pelea de tú-a-tú en su tierra, en Norteamérica, la calidad es innegable y la producción una locura. Tengo los mismos problemas de El Quinto Elemento o El Paciente Inglés, son tan hermosas que me repelen. Spike Lee estaba contento con su estatuilla por guión y no le hubiera importado ceder esta categoría también (afirma que hubo equivocación del empire en dirección y mejor producción del año porque no ganó en ninguna de las dos); me parece que si La Academia hubiese descartado lo obvio (Lee y Cuarón) se hubiera metido en un lío grandísimo tratando de descifrar cuál era mejor entre la contestaria labor de Adam McKay, la romántica y excelsa visión de Pawel Pawlikowski y la pintoresca pero genial realización de Yorgos Lanthimos. Serio, retador, contundente, consistente, rico, no me canso de decir que el griego no me ha dejado atrás traicionado en ninguna de sus obras; dudé de si volcándose hacia el habla inglesa su picardía iba a desaparecer en nuestro parroquialismo y afortunadamente no fue así.

  • Spike Lee por BlacKkKlansman
  • Adam McKay por Vice
  • Pawel Pawlikowski por Zimna wojna
  • Yorgos Lanthimos por The Favourite

  • Best Writing, Screenplay Written Directly for the Screen para Green Book. Creo que Nick Vallelonga, Brian Hayes Currie y Peter Farrelly hacen un gran y merecido trabajo. No tengo nada que agregar a felicitaciones por esta gran peli y esta gran historia. ¿Era suficiente para ganar esta categoría? A Roma y First Reformed definitivamente. Hubiera preferido ver a John Ajvide Lindqvist por Gräns y a Roman Coppola, Jason Schwartzman, Kunichi Nomura en mi reconciliación con Wes Anderson con Isle of Dogs. No obstante la pelea hubiera sido dura entre Adam McKay con su pieza incendiaria, inteligente, muy bien escrita y Deborah Davis y Tony McNamara por The Favourite, primera pieza en la que Lanthimos no está en ese equipo de escritura y, sin embargo, logró encontrar una historia ridículamente particular a cualquiera de su ingenio.

    Best Writing, Screenplay Based on Material Previously Produced or Published para Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Willmott y Spike Lee por BlacKkKlansman basado en la novela de Ron Stallworth. Un Spike Lee volviendo a las raíces de Do The Right Thing con un final que nos deja atónitos por la referencia a nuestra contemporaneidad y propia estupidez. No es la mejor pieza del maestro pero vale oro su estatuilla por todo el peso de su labor sin reconocimiento alguno. En esta categoría simplemente voy a nombrar el descache magnánimo de Los Hermanos Coen y su mustia, aunque también, tristísima y patética The Ballad of Buster Scruggs.

    • Eric Roth, Bradley Cooper y Will Fetters por A Star Is Born
    • Nicole Holofcener y Jeff Whitty por Can You Ever Forgive Me?
    • Barry Jenkins por If Beale Street Could Talk
    • Joel Coen y Ethan Coen por The Ballad of Buster Scruggs

    Best Achievement in Cinematography para Alfonso Cuarón por Roma. No sé si era la mejor para recibir esta estatuilla pero por lo menos si es súper merecida. La pieza, en general, no es de mi agrado; casi se volvió una pesadilla de cuatro o cinco intentos porque no es fácil de engancharse hasta que por fin la terminé de ver en Netflix y ahora cuando la veo referida en todas las categorías tengo una perspectiva aún más viciada pero puedo reconocer que a nivel de producción es impecable. También en blanco y negro, Lukasz Zal en Cold War nos muestra evolución de la Madre Patria Polonesa con una gran sensibilidad en el cuadro y su composición, rescata la belleza de lo crudo y lo rústico desde cuando el personaje de Joanna Kulig apenas era una chica campesina polaca hasta lo bohemio y refinado al convertirse en una gran «vedette» a completa usanza del término francés; una de las grandes injusticias de esta versión de Los Premios es la poca trascendencia que le imprimieron a Werk ohne Autor de Florian Henckel von Donnersmarck, un director fascinante que nos lleva del delirio de Das Leben der Anderen al completo aburrimiento con The Tourist pero que vuelve a una intrigante trama con la descripción del pensamiento artístico en la Posguerra Alemana, tanto de la Primera como de la Segunda Guerra Mundial; esta vez el alemán, recala en una nominación por la excelente fotografía de Caleb Deschanel y mejor peli extranjera pero son así de interesantes su música, su montaje, su dirección, el desempeño de su actor fetiche Sebastian Koch, en fin; Robbie Ryan aporta una nueva nominación para The Favourite, con un interesante juego de planos; Ryan entiende la dialéctica del director y de los guionistas y su picardía, sin ser algo extravagante (tipo encuadre de comix), llega a aportar sutileza, elegancia, lúdica para complementar la trama; finalmente, si hay algo hermoso y cuidado en A Star Is Born es la visión de Matthew Libatique para mostrar la belleza de Lady Gaga en cada toma y en cada expresión, esa es su función a lo largo de la pieza y lo logra a cabalidad.

    • Lukasz Zal por Cold War
    • Caleb Deschanel por Werk ohne Autor
    • Robbie Ryan por The Favourite
    • Matthew Libatique por A Star Is Born

    Best Achievement in Editing para John Ottman por Bohemian Rhapsody. No hay mucho que decir. Un gran montaje para una pieza entretenida y conmovedora; tal vez su único oponente haya sido Hank Corwin con el juego de tiempos de Vice pero ambas logran mantener la estructura; mentiras, he dicho mentiras, Barry Alexander Brown también hace un excelente trabajo en BlacKkKlansman, no es la mejor pieza del maestro, pero seguramente apoyado en un excelente guión técnico de Spike Lee, el dinamismo y la narrativa son muy buenas en esta pieza; Patrick J. Don Vito es el más clásico de los cinco en Green Book, se apoya en una buena cinematografía y destaca el desempeño de Mortensen; Yorgos Mavropsaridis extiende el juego, aporta oooootra nominación y permite sellar con broche de oro el montaje de The Favourite; aquí es cuando yo siempre empiezo a preguntarme, si La Academia reconoce la labor excelsa de una producción, no sólo en lo técnico (mejor montaje, mejor dirección de arte, mejor vestuario, mejor cinematografía) sino también las top5 (mejor actriz principal, mejores actrices de reparto, mejor guión), cuando alcanza la nominación a mejor director y mejor peli del año, ¿Cómo no se las lleva también? La respuesta para este año es que supuestamente las otras candidatas eran mejores pero viendo el resumen de la noche, unas definitivamente no estaban a la altura de la pieza de Lanthimos y las otras ganaron por un pelo de rana calva.

    • Barry Alexander Brown por BlacKkKlansman
    • Patrick J. Don Vito por Green Book
    • Hank Corwin por Vice
    • Yorgos Mavropsaridis por The Favourite

    Best Achievement in Production Design para Hannah Beachler y Jay Hart por el diseño de producción y la decoración del plató (respectivamente) en Black Panther. Es muy difícil ganarle a una megaproducción de Hollywood en esta categoría -es decir, fijo el próximo año va a estar nominada y será ganadora justificada Avengers: Endgame-. No hago comentarios sobre Mary Poppins Returns pues no la ví aún, pero hubo grandes competencias en la categoría con Nathan Crowley y Kathy Lucas en First Man, Fiona Crombie y Alice Felton por The Favourite e incluso Eugenio Caballero y Barbara Enriquez con Roma.

    • John Myhre y Gordon Sim por Mary Poppins Returns
    • Nathan Crowley y Kathy Lucas por First Man
    • Fiona Crombie y Alice Felton por The Favourite
    • Eugenio Caballero y Barbara Enriquez por Roma

    Best Achievement in Costume Design para Ruth E. Carter por Black Panther. Impresionante trabajo. Generalmente, esta categoría se da en piezas de época (como sus pares en la categoría) pero aquí la distancia es muy grande y desproporcionada; la producción se nota en el diseño de cada extra, de cada vestido principal y logran armonizar una muchedumbre orgánica así como un vestuario sobrio pero impactante para cada uno de sus personajes principales.

    • Sandy Powell por Mary Poppins Returns
    • Alexandra Byrne por Mary Queen of Scots
    • Mary Zophres por The Ballad of Buster Scruggs
    • Sandy Powell por The Favourite

    Best Achievement in Makeup and Hairstyling para Greg Cannom, Kate Biscoe y Patricia Dehaney por Vice. Este año en el ejercicio concienzudo de tomar cada una de las categorías y cada una de las nominadas (sólo me hizo falta Mary Poppins Returns) me topé con gratas sorpresas. La mayor de todas fue Björn Runge por The Wife pero digamos que estaba Glenn Close y Jonathan Pryce, había una alta probabilidad de que la viera. No obstante, si no hubiese sido por esta categoría no hubiera visto el gran trabajo de Ali Abbasi en Gräns. Decir algo es tirarse la peli, el maquillaje es impresionante pero es igualmente sutil; si no la han visto, les aseguro que el maquillaje es lo menos que recordarán y que la historia quedará dando vueltas en sus cabezas. Muy buena.

    • Jenny Shircore, Marc Pilcher y Jessica Brooks por Mary Queen of Scots
    • Göran Lundström y Pamela Goldammer por Gräns

    Best Foreign Language Film of the Year para Roma de Alfonso Cuarón (México). Ahora, he aquí, para mí, el robo de la noche. (1) El español no es una lengua extranjera en Estados Unidos o, mejor incluso, México hace parte ya de los países de Norteamérica, ¿por qué entonces empecinarse en seguir postulando pelis mexicanas en esta categoría? Esto aplica completamente también para las pelis canadienses así sean habladas en francés (2) ¿Es la mejor historia? Roma se enfrasca en los desenvolvimientos de las calamidades provistas a “Cleo” pero no se ve claramente un mensaje más allá de la pornomiseria. Sin duda la forma de enfocar una historia en la pobreza no tiene que ver sólo con esa ansiedad por mostrar desventura, desgracia, necesidad, penuria, falta de piedad; Capharnaüm ciertamente va al fondo del infierno y vuelve; Manbiki kazoku, la japonesa, tal vez, tenga esos «finales franceses» detestables, abiertos y sin sentido que más que albergar una posibilidad en el espectador de un desenlace alterno o despejado para otras variables, por el contrario, la sensación es de inconcluso, sin acabar y perezoso; sin embargo, esta pieza japonesa extrae de lo más esencial el sentido de familia, contrario a la sangre, la familia se crea alrededor de un valor clarísimo: el amparo, puede haber ropa, padre y madre, juguetes, y todos los caprichos materiales alrededor pero la sensación de pertenencia, a un techo o a un abrazo, sólo se logra con amor; Werk ohne Autor es diametralmente opuesta, curiosamente hay un rasgo familiar en la trama pero su enfoque es la exploración del sentido vital, qué nos hace ser lo que somos, qué podemos aportarle al mundo si estamos marginados, si estamos oprimidos, si no tenemos libertad de expresarnos, las respuestas están ahí, cerca, a la pasión, y seguirlas en la dirección que nos indican puede ser lo más revolucionario; entonces, cómo y porqué gana Roma es inexplicable.

    • Capharnaüm de Nadine Labaki (Líbano)
    • Manbiki kazoku de Hirokazu Koreeda (Japón)
    • Zimna wojna de Pawel Pawlikowski (Polonia)
    • Werk ohne Autor de Florian Henckel von Donnersmarck (Alemania)

    Best Animated Feature Film of the Year para Spider-Man: Into the Spider-Verse de Marvel y dirigida por Bob Persichetti y Peter Ramsey . Me encanta la vuelta de Wes Anderson con esas historias fantásticas, de heroísmo naïf y de tribulaciones acordes a la escala misma de la historia, esa sencillez tan drmaática que roba y quiebra el corazón con su ternura; me encanta la segunda versión de Los Increíbles con un protagonismo centrado en “Elastigirl” y donde el lado antagónico es una teoría de conspiración en contra de los queridos bienhechores; así mismo la segunda parte de Ralph me encantó y me quebró con esa relación padre-hija con “Vanellope“; toda esta categoría me encantó -aunque la japonesa me fue imposible verla o descargarla- pero sorpresivamente para mi gusto y mis posición, la de Marvel es imponentemente asombrosa.

    • Incredibles 2
    • Isle of Dogs
    • Mirai no Mirai
    • Ralph Breaks the Internet

    Best Documentary Feature para Free Solo dirigida por Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi; una peli aterradora si uno sufre de vértigo; impresionante la capacidad de Alex Honnold de trepar esas paredes sin ninguna ayuda o respaldo (de ahí el nombre “free solo” que es la característica de esta forma de escalar) y más aún escalar El Capitan que es un monstruo de casi un kilómetro de alto, ubicado en Yosemite. De esta categoría me vi también RBG, la historia de Ruth Bader Ginsburg dirigida por Betsy West y Julie Cohen que en mi opinión es mucho más interesante.

    • Hale County This Morning, This Evening de RaMell Ross
    • Kinder des Kalifats de Talal Derki
    • Minding the Gap de Bing Liu
    • RBG de Betsy West y Julie Cohen

    La velada, finalmente, sin tanto adorno y chiste no requerido fue sobria y directa. Algo que apreciamos como espectadores y que de lo cual no tengo memoria de haber experimentado antes.

    De todo lo visto, me quedo con Isle of Dogs (primera princesa), Gräns (virreina) y The Favourite (como absoluta ganadora).

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