Andy Nyman, Auteur, Brit, Drama, Exploitation, Folk, Indie, Internet, Jeremy Dyson, Miguel Vaca, Movie, Suspense, Terror, Thriller, Vacacion, World

Ghost Stories

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Hay varios puntos positivos de ver hoy en día The Graham Norton Show en vez de The Tonight Show Starring Jimmy Fallon. Generalmente, siempre grababa los dos y de esa forma me quedaba fácil adelantar las partes que no me llamaban la atención; resultó ser que la sección de los grupos musicales, en su presentación final, empezó aburrirme mucho en el show de Jimmy mientras veía casi todas las de Graham; al final terminé adelantando todo el material de Jimmy y ahora sólo veo Graham -aunque si extraño las pocas veces que llevaban un comediante a hacer «stand-up»-.

En fin, lo bueno de ver The Graham Norton Show en Film and Arts es que curiosamente nunca son nuevos. Son programas de archivo con un retraso de tres meses, en el mejor de los casos, pero a veces incluso de uno o dos años atrás. El problema con el show de Jimmy es que es muy reciente; sus novedades son realmente novedades; no encuentra uno un libro, una canción o una peli porque todas son de último golpe de voz. Todo está en boga y aparecerá en unas semanas, en unos meses o al final de la estación.

Bueno pues me acabo de ver dos cosas gracias al show de Graham. Lo primero es el episodio con Dwayne Johnson y Naomie Harris ¡promocionando Rampage! Es decir, estamos hablando de aproximadamente abril del año pasado y Roger Daltrey promocionando su disco de soul con la canción “As Long As I Have You“… Bien atrás.

Lo interesante no fue Rampage -aunque estuvieron divertidos La Roca & Naomie-, ni tampoco la excelente presentación de Daltrey como leyenda del «rock’n roll». Lo verdaderamente interesante fue escuchar a Martin Freeman, también invitado esa noche, promocionando su pieza: Ghost Stories

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Y adivinen, fue fácil hacer hoy mismo la reseña porque fue refácil encontrarla en internet. Ya pasó su explotación comercial y ahora es accesible en algún rincón de la nube que si les interesa seguro la encontrarán.

Ghost Stories es una peli de terror y me llamó mucho la atención que estuviera basada en una obra de teatro. Hasta donde yo se, apenas en Colombia estamos incursionando en el «stand-up»; ahora bien, mis experiencias en el teatro son bastante limitadas y de base griega: o comedia o drama. Las tablas y yo no vamos muy bien, por eso cuando hay una parada del Festival Iberoamericano trato de ir a algo diferente y, generalmente, termino viendo payasos y danza contemporánea que me fascinan. ¿Pero terror? Eso si es nuevo. Recuerdo grandes momentos de intensidad que le ponen los pelos de punta al espectador pero realmente una obra para asustar y en teatro nunca se me pasó por la cabeza.

Pues bien, esta obra estrenada en 2010 en Liverpool, escrita y dirigida también por Jeremy Dyson y Andy Nyman, tuvo una recepción excelente y extendió su éxito hasta 2015 y 2016 con una gira mundial hasta Australia: Después el dúo decidió hacer la peli. Andy Nyman actúa como un parasicólogo que expone al público presente tres entrevistas, con tres personajes y frente a sus ojos se recrean las escenas relatadas. Estas tres historias son las de un celador, un joven conductor y un empresario que espera su primogénito.

No conozco los resultados de la obra pero la peli es increíble. La tensión es «hitchcockiana» en cada relato, abierto hasta cierto punto; nos lleva a una elegante forma de narrar terror en cine. La fotografía va aportando pistas delicadísimas y la frase de Martin Freeman: “…¿por qué será que siempre la última llave es la que siempre nos ayuda a abrir todo?…” casi que rompiendo la cuarta pared, nos afirma que las tres historias se alinearán en algún momento y con su llave, la última historia, algo disparará el final del argumento.

Pienso que las formas de hacer terror son generalmente muy elegantes y no tanto las de hacer horror. Ambos subgéneros han sido explotados por maestros e incluso galardonados por su genialidad. Sin embargo, hay más destreza en tensionar a un espectador para después asustarlo (base del terror) que hacerlo vomitar por algo grotesco en la pantalla (base del horror) y después asustarlo -perdón por mi definición bien simplista del terror versus el horror pero creo que nos cae como anillo al dedo-. Nada más, detallen la escena de la cuna donde el personaje de Freeman está petrificado, “todo lo importante de la escena“, en una cinta de horror, está en segundo plano, borroso, mientras el primer plano (como toda la peli) es el protagonista. Increíble.

Ahora, es la primera vez que siento escucharme decir que una peli me llevara a una función pero ¡cómo quisiera haber visto esa obra de teatro!

Esta pieza, sin embargo, no sería nada sin las increíbles actuaciones de Alex Lawther joven talento que reconocemos desde The End of the F***ing World, Paul Whitehouse y Martin Freeman; este último par haciendo cosas fuera de su zona de confort, e.g. Whitehouse es un reconocido comediante británico, sí reconocido por su tinte amargo en sus personajes pero nada comparado a este drama o Freeman que generalmente hace de bonachón o compinche bonachón de un héroe bonachón y aquí es un ser despreciable y hasta repulsivo. Los tres dejan sus vísceras en sus desempeños y cada sentimiento aflora por sus poros, lo que nos invita a empatizar con ellos y su tragedia.

De nuevo, échenle mucho ojo a la fotografía de Ole Bratt Birkeland.

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Nota personal: El capítulo de Graham Norton debe ser incluso más viejo porque la peli de Freeman se estrenó en 2017

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Action, Adventure, Auteur, Brit, Comic, Epic, Epochal, Exploitation, Folk, Hollywood, Matthew Vaughn, Miguel Vaca, Spy Film, Storytelling, Suspense, Thriller, Trailer, Vacacion, War, World

The King’s Man

Échenle ojo a este corto avance. La peli es The King’s Man.
No revisen los créditos, ni las etiquetas de la pieza.

¿No es fantástica?
Me atrapó viendo otros avances en IMDb.com (más precisamente el segundo capítulo de It que ya no viene escrito por Cary Joji Fukunaga, la aventura espacial Ad Astra de James Gray y chismecitos sobre Wonder Woman 1984 de Patty Jenkins); pero de repente entra este video en cola con el plano de un ocaso, un mancito en falda, que uno asume es escocés, corriendo en cámara lenta, con un soldado a cuestas mientras son atacados en un campo de batalla; después una rápida serie de cortes de plano que nos contextualizan entre 1914 y 1918, una especie de logia secreta y Ralph Fiennes entrenando a un nuevo recluta.

Me llamó mucho la atención.
La forma en la que se presentan los eventos, las cámaras y algo de lo que se deja entrever en la historia. Le echo ojo a los créditos y el director es Matthew Vaughn.

¡Hombre! Este señor es prenda de garantía y ahora la tercera salida de la, ya divertida e interesante, obra ilustrada de Dave Gibbons, Kingsman, a la cual se le hace también referencia al final del avance con un pequeño guiño tipográfico. Vaughn lo conocí por primera vez a través de Layer Cake, luego Kick-Ass y First Class.

Vaughn demuestra que si le hubieran dado más pita en la franquicia de X-Men, aún tendría cosas por contar.

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The Man Who Killed Don Quixote

Para los amantes de Terry Gilliam y que vimos ‘su documental’ Lost in La Mancha (en realidad, es un documental sobre su arte, dirigido por Keith Fulton y Louis Pepe) estamos congraciados con este mágico proyecto de Don Quijote en las manos del Maestro. Es una L.O.C.U.R.A. que un proyecto cinematográfico haya tenido tantos tropiezos y tantísimas complicaciones -y que sin embargo no sea colombiano, todo el cine colombiano es quijotesco- haya salido adelante y haya visto la luz. El tema ha obsesionado al realizador y ha hecho innumerables intentos por sacar adelante, según su visión, el largo y siempre termina descalabrado.

Esta vez, 2018, Terry Gilliam termina su pieza y lanza The Man Who Killed Don Quixote.
Keith Fulton y Louis Pepe publicarán un documental -aún en producción-, ya no en la frustración de la realización, sino en la culminación del sueño con el alcance completo llamado He Dreams of Giants.

Y si.
Este maestro que tanto adoramos. Este viejo sinvergüenza que se negó a ser estadinense por última vez. Y que en su divertido ingenio se congració con el equipo entero de la Monty Python, para ser el realizador de un par de sus largometrajes, este genio empedernido quisiera pensar que sacó adelante su visión pero que todavía sigue en la búsqueda de su Quijote ideal. Y es que esta búsqueda será infinita, por muy bien que lo haya colaborado Jonathan Pryce, su Caballero de La Mancha siempre fue Jean Rochefort, y como un alma en pena, quiero pensar también que seguirá investigando, que será su caso sin resolver y que por lo mismo estaremos dispuestos a ver más Quijotes y más documentales quijotescos sobre el tema.

¿No es acaso Qohen Leth (Christoph Waltz) en The Zero Theorem El Quijote del Futuro?
No lo es igualmente

¿The Imaginarium of Doctor Parnassus un juego de Quijotes con el Doctor Parnassus (Christopher Plummer) a la cabeza, seguido obviamente de Tom Waits, Jude Law, Johnny Depp, Colin Farrell y Heath Ledger?

¿No es su obra más hermosa, The Adventures of Baron Munchausen, una oda completa al Hidalgo?

¿Y el resto? ¿The Fisher King, Twelve Monkeys, Fear and Loathing in Las Vegas? ¿Tideland? ¿Con una pequeña protagonista embelesada con este almíbar del que estamos hablando?

Ya sabíamos que la pieza era un autorretrato y que Toby significaba Terry pero hoy gracias al paso de los años, sucedieron más actualizaciones desde el primer intento de Toby/Terry de sacar adelante este proyecto e.g. Jean Rochefort descansa en paz y cambia por Jonathan Pryce, Vanessa Paradis por Joana Ribeiro y Johnny Depp por Adam Driver. Todos O-Ka salvo Driver que lo siento incómodo y sobreactuado en el papel… Yo hubiera, personalmente, preferido seguir con Depp.

Don Quijote ad portas de la desaparición de las historias de caballería de la Edad Media, es el último de esos grandes héroes, el último cid, el ultimun campeador. Pero está viejo, su psique juega con su fortuna y su físico con su orgullo. Aunque es la definición del idealista, altruista, desinteresado, caballeroso lo es por antonomasia también del iluso, soñador, el lunático y sobresaltado. A parte de la magnitud de su obra y de su ingenio, no veo cómo mejor definir a Terry Gilliam, ese hombre que soñó en gigantes cuando todos veíamos molinos de viento.

La peli, The Man Who Killed Don Quixote, es particularmente buena, divertida, llena de figuras literarias tratando de emular al Manco de Lepanto, y creo que logra ofrecer un cándido escenario donde todas estas locuras puedan conjugarse en nuestra época. ¿Es Terry Gilliam el último de los directores quijotescos en esta época de CGI? Ciertamente, no. Christopher Nolan pareciera ser más esbelto, más diestro, más dispuesto a dar la pelea y hasta más cauto. Pero si Nolan es El Mio Cid, seguramente, sin lugar a dudas, Terry Gilliam es el Último Quijote de La Mancha.

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Dumbo

Una de las pelis que desde el principio censuré para #JAMEsSofía fue Dumbo de Walt Disney. Una peli animada, estrenada en el contexto de los años 40, con un fuerte contenido de burla, humillación y matoneo.

Cuando Disney Pictures, en su corriente de rehacer todos sus clásicos «live action», anuncia el lanzamiento de la pieza del elefantito de orejas grandes pues obviamente tampoco quería que se le mostrara esta a mi hija. Estábamos hablando con Tomás Cerón que también tiene un par de hijos de la edad de #JAMEsSofía y me dijo que tenía que verme Dumbo, que esa peli era dirigida por Tim Burton y que yo era fan de Tim Burton y que no había lógica en no verla.

Bueno, pues Robert Stromberg había hecho una gran labor con La Bella Durmiente de Maleficient en 2014, qué peli buena esa; en 2016 la actualización que hace Jon Favreau de The Jungle Book, sin giros simplemente sumando los poderes de Bill Murray como Baloo, Ben Kingsley como Bagheera, Idris Elba como Shere Khan además de Lupita Nyong’o, Scarlett Johansson, Giancarlo Esposito pero sobre todo Christopher Walken como el King Louie y su magnífica canción ‘I Wanna Be Like You‘:

Hubo otras como La Bella y La Bestia de Bill Condon en 2017, que no pude empezarla con tanto cancionero, La Sirenita de Blake Harris y Chris Bouchard en 2018 que está en Netflix pero que me dan cero ganas de ver y Cenicienta que aunque la empezó Mark Romanek, la terminó finalmente Kenneth Branagh en 2015 y es la historia que más me aburre dentro del portafolio de Disney por el contenido machista y el perfil súper anticuado de la princesa. Hasta ahora caigo en la cuenta que Burton ya había trabajado en Disney con Alicia que sin ser mala, se empantana en el ingenio del realizador que no define bien si quiere adaptar o quiere enriquecer la historia.

Sin embargo, de nuevo a la charla con Tomás, le contaba que había visto King Arthur: Legend of the Sword -ya no le dedico tantas horas a saber de los proyectos de los directores que me divierten- y me sorprendió primero que la dirigía Guy Ritchie y segundo lo fresco que estaba, en la suya, con una historia tan alejada a lo que hace pero con una cultura londinense que amoldó perfectamente a sus zapatos; luego se arriesgó a hacer Aladdin y la sacó del estadio, en serio, una excelente apuesta de Will Smith como El Genio, Jazmín saliéndose del esquema de Princesa Disney y una narración, controlada, pero sin duda àla Ritchie.

Me animé.

Puse Dumbo de 1941 de un lado mientras veía la Dumbo de Burton del otro ¡Pucha! Recordé cada momento con ese elefantito animado. Qué horror. Por un lado las intrigantes e hipócritas compañeras de la Señora Jumbo que si les permitían el chisme eran las mejores amigas pero si se les ponían los puntos sobre las íes desplegaban sus lenguas viperinas y llenas de odio; después la burla del público en el escenario y en las jaulas el mote de Dumbo (en inglés Tontón, Estupidito o incluso aún más fuerte si entendemos que Dumb puede ser un calificativo para una persona muda, el hijo de la Señora Jumbo no habla porque es muy tímido, es ‘recién nacido‘ y se mofan de su posición de discapacidad¿?), el único aliado era un ratoncito que le enseñó a aprovechar sus condiciones y volar como ninguno.

La peli de Burton es una locura de ambientación. Me explico. No parece muy grande que Tim Burton el niño-no tan niño- genio de lo oscuro y lo excéntrico pero que se refiera a la peli original, que es de los años 40, y desarrolle una pieza en un estilo completo del Art Decó, que podía ir desde la imaginería de los carteles de la época al futurismo casi de los 50 es increíblemente bonito. Para esto es vital su inmortal compañero Danny Elfman que en la música me gusta decir que a Burton le ofrece un oscurantismo mágico, y en esta temática de circo, fanfarria.

Lo segundo que hay que apreciar es su reparto que desde Dark Shadows ya no tiene presente a Johnny Depp ni a Helena Bonham Carter -siendo indulgentes y asumiendo que la segunda parte de Alicia en 2016, Through The Looking Glass no es suya aunque prácticamente es una copia de la primera parte, ayudado en gran parte por su rol de productor en la pieza-; dicho reparto ha venido rotando unas veces con Amy Adams, Christoph Waltz, Danny Huston, Krysten Ritten y resaltando como es su costumbre leyendas del cine como Martin Landau, Terence Stamp o Judi Dench; en Dumbo, vuelve a trabajar con Susie Figgis quien trae un reparto con el que él se sienta más cómodo, que se sienta reconocido y fértil como con Danny DeVito, Michael Keaton, la misma Eva Green que es la única que uno alcanza a dilucidar como el satélite en estos siete años y experimentando por primera vez con Colin Farrell; al lado de ellos sus figuras de reconocimiento incluso pueden ser los mismos Danny DeVito y Michael Keaton pero creo que en esta oportunidad es Alan Arkin el homenajeado.

¿Qué hace tan especial Dumbo de Tim Burton? A diferencia de Alicia, que fue un proyecto creado para que él lo dirigiera y lo que se sintió fue un efecto iconoclasta, el ambiente circense y de «freaks», por el contrarrio, es un caldo primigenio para el realizador. No es un ambiente predispuesto para él, está controlado, está medido, se divierte en las sutilezas, no es superlativo como Bettlejuice y eso lo hace genial en la historia.

Dumbo es un golpe de madurez para su audiencia. Los niños no llegan al mundo por un acto de la cigüeña sino porque una madre queda embarazada y tienen trabajo de parto; los animales no hablan, pero si intentan comunicarse, son frenéticos, sufren y reaccionan frente nuestro trato con ellos; mientras en la historia del 41, la burla se toma casi dos tercios de la pieza, aquí es indudable que el nombre del elefantito debe entrar de alguna forma y que la mofa debe caber de otra pero es superado rápidamente, se nota que Ehren Kruger (guionista) quiere pasar esta página rápidamente; finalmente, el ratoncito Timothy Q. Mouse -interpretado en 1941 por Edward Brophy– es la figura redentora, es el sostén del héroe y amplifica su confianza para que supere sus miedos, incertidumbres y su pésima autoestima, tanto que lo haga elevarse a los cielos (dentro de todo, la moraleja es lo rescatable de esa macabra pieza); en 2019, esa figura del ratoncito se abre a ‘Los Farrier‘ un padre que perdió su calidad de estrella cuando vuelve de la guerra en una situación de discapacidad, la madre ausente por muerte y el par de chicos que tratan de sobrevivir lo mejor que pueden -durante un tiempo casi huérfanos en un circo-; entonces la acción de estos ratoncitos Farrier ya no es simplemente subirle la autoestima al elefantito para que crea en sí mismo, es actuar porque hay maltrato, es hacer un cambio para que no vuelva a suceder y buscar la felicidad en ese nuevo espacio donde no hay opresores, burlas, bravucones ni matones.

Obviamente, es una carga emocional muy fuerte y uno anda con un nudo en la garganta todo el tiempo porque esta Dumbo de Tim Burton conmueve hasta los tuétanos.

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Polar

Cuando se piensa en Jonas Åkerlund, uno piensa en videos de alta factura. Uno piensa en Madonna, N.E.R.D., Metallica, Rammstein, Pussy Riot, Jane’s Addiction, Blondie, The Rolling Stones y Beyoncé. La lista es bastante más larga porque es un director dedicado y fascinado por los videos musicales. Que recuerde sólo ha hecho Spun como largometraje y fue bastante divertido aunque cuando uno piensa en Jonas Åkerlund, uno piensa en sexy, no en diversión.

Polar es una peli para TV lanzada por Netflix basada en la novela gráfica de Victor Santos.
Santos es una especie de Frank Miller cuando era independiente y le encantaba dibujar. Polar por lo tanto es una excelente pieza que requería un detallista a la hora de realizar una peli sobre ella.

En el reparto no hay reparos para Daniel Hubbard. Mads Mikkelsen funcionó perfecto para el papel de Black Kaiser y Vanessa Hudgens (muy cambiada para la pieza) funciona bien para la figura de la hermana en Eye for an Eye. Después están Matt lucas, Katheryn Winnick y la sorpresa de Richard Dreyfuss como Porter. De nuevo, muy bien.

Uno a una peli de cómix no debe pedirle demasiado. Es serie B, es explotación, en vez de drama habrá melodrama y así. Sin embargo, y tratando de evitar las comparaciones, cuando Robert Rodriguez se lanza a hacer Sin City (2005) de Frank Miller, lo primero que hace es llamarlo para que se siente al lado suyo y le ayude a dirigir la pieza; Zack Snyder lo entiende de la misma forma y vuelve a triunfar la fórmula en 300; cuando no se hace de esta forma, en una novela tan vivaz o tan importantemente gráfica, algo falla; Frank Miller intenta en solitario hacer The Spirit y falla infamemente, Robert Rodriguez le vuelve a dar la mano en A Dame To Kill y vuelven al ruedo ambos; Zack Snyder se decide por Watchmen y trastabillea, en mi opinión la pieza gráfica es tan buena que le ofrece una salva, un «Super Triumph», y continúa; después se redescacha con Sucker Punch; y, sin embargo, DC lo vuelve a llamar para encarar las cenizas que dejó Christopher Nolan después de la Trilogía de Batman y trata de hacer Man of Steel, que no fue mala pero Snyder parecía que se disparaba tiros al pie hasta que se le acabaron los tiros y los pies.

No es una decisión fácil hacer una novela gráfica. Genios que la han logrado, personalmente, sólo Sam Mendes, David Fincher y el duque David Cronenberg. Lastimosamente, Åkerlund no pertenece a este selecto grupo. Es una pieza ramplona, extravagante, con ritmos muy bruscos y un montaje falto de elegancia. ¿Vieron alguna vez Shoot ‘Em Up de Michael Davis? Hagan de cuenta. Al ver en Netflix anunciada la producción decidí esperar a tener un espacio de calma y poderla disfrutar al máximo. Eran Mads Mikkelsen y Jonas Åkerlund combinados, creo, por primera vez. Pero al final, Mikkelsen hace un papel muy plano y si me lo preguntan, para mí Vanessa Hudgens es la que saca la cara aquí en esta producción. No sé, el descache parece estar en la responsabilidad de Åkerlund y su directora de arte, Emma Fairley.

La trama se centra en el bajo mundo del crimen organizado; un sicario está a punto de retirarse dentro de un paquete de jubilación muy suculento y algo desencadena la salida de su estatu quo. Al igual que Sin City, la novela está basada en altos contrastes y aún más, parecida al Yellow Bastard, se suma a la gama tonal el rojo como protagonista de los cuadros. Blanco, negro y rojo. Si cierro los ojos en este momento, Polar de Jonas Åkerlund me da la sensación de verdes, azules, amarillos, naranjas y pocos, poquísimos rojos. Incluso el afiche promocional es rosa, violeta y azul. No hay blanco y negro y por el contrario todo parece sobresaturado -si saturar una imagen es subir los niveles para que todo sea más intenso, valga la hipérbole en este caso-. Un desacierto monumental dentro de una narrativa no muy mala y unas actuaciones promedio.

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Chernobyl

Cuando escuchamos que venía una serie de HBO con los temas de Chernóbil, el interés afloró porque así como el Titánic había un halo de misterio alrededor de lo sucedido y siempre será bueno al menos tener una versión de los acontecimientos, ya que el hermetismo tanto de la Unión Soviética, como de los Estados Unidos dentro de la Guerra Fría, dejó muchos vacíos en la historia de la humanidad.

Por allá a mediados de los 80’s, cuando no tenía ni diez años y me encontraba gozando de mis últimos cursos elementales, escuchamos del evento nuclear sucedido en Chernóbil. Seguramente, una historia más en la sección internacional de los noticieros y, seguramente también, eclipsada por las actuaciones y desempeños históricos de Luis Herrera en la Vuelta a España, el Clásico RCN y el Tour de France de ese año. No supimos más. Tal vez esta versión esté endulzada o tergiversada pero es la mejor versión que tenemos.

Otra vez HBO vuelve con una fórmula ganadora. Un director excelente para toda la serie como lo es Johan Renck y Craig Mazin un apasionado que se ha obsesionado y se ha dedicado a investigar el fenómeno nuclear. Gracias a Mazin algo sabemos de Chernóbil; gracias a Renck la pieza es escalofriantemente hermosa. Las primeras expectativas se satisfacen inmediatamente cuando uno podría esperar que fuera impecable en ambiente, escenarios y diseño de producción. Lo que me dejó sin aliento fue los primeros expuestos a la radiación; paralelo a la narrativa, tipo crónica de los hechos, se describía la patología que iban a sufrir los empleados de la planta y los bomberos (eventualmente los pobladores de Prípiat, la ciudad más cercana a Chernóbil); sus heridas, su transformación, el ojo de su tormenta y el deceso se detallaba con cruenta frialdad; luego estas perso​​nas expuestas y quemadas, como zombis, mostraban un maquillaje escabroso -en la vida real debió ser espeluznante- pero en décadas de cine y audiovisuales fue lo más cercano a Brundel Mosca, la más grotesca imagen del duque David Cronenberg.

Definitivamente esta serie va ganar todo en Los Emmys, en Los Globo y en todo lo que se le ponga encima (1) porque habla de los rusos, los descalifica en la raíz de sus mentiras y su idiosincrasia (2) porque habla de los rusos y eso le conviene a los Estados Unidos con todo este poder que ha desatado recientemente el gobierno de Putin (3) porque habla de los rusos (4) Johan Renck logró imprimir ese olor a viejo, a añejo, al verde de las vendimias, ese nostálgico relato en ese ambiente enrarecido (5) porque Mazin tuvo una excelente historia contada en tan sólo cinco episodios y que, lejos de un tibio final àla Game of Thrones, Chernobyl se incendia como el núcleo del reactor número cuatro y (6) me voy a tomar un parráfo aparte para decir que esta serie es superior a mucho de lo visto esta temporada gracias a Jakob Ihre.

Johan Renck, imagino, trajo un equipo de colaboradores escandinavos porque quería trabajar con gente de confianza y/o porque requería el trabajo de profesionales que justamente por su entorno era los que mejor conocía; también pudo ser que la Península Escandinava, así como parte de Polonia y Alemania Oriental -según Deutschland ’86– son de las primeras zonas donde el enrarecido y contaminado aire de Chernóbil empieza a sentirse, entonces es también parte de una historia que los afectó como nación. No lo sé. Tampoco los conocía. Lo que ahora si sé, es que este señor: Jakob Ihre, cinematógrafo sueco tiene un potencial impresionante. La fotografía verdosa, los encuadres y la luz hacen de esta miniserie algo sin competencia. E.g. los «glares» son una serie de manchas brillantes aportadas por la lente de la cámara cuando hay luz directa, son tan incómodos en algunas piezas, y para algunos directores, que los hacen quitar a punta de edición o son tan atractivos para otros que los adicionan también a través de filtros y efectos de composición en la posproducción; en uno de los momentos de mayor crisis, una de los personajes se encuentra en Moscú y la cámara empieza a darle vueltas y entran en cuadro los glares de la ventana y sigue dando vueltas y los glares empiezan a parecer como «flashes» y cuando termina el movimiento de cámara, acompañado por una musicalización muy rítmica y agobiante (Hildur Guðnadóttir), sentimos un leve mareo; el mareo no es más que una anécdota para nosotros pero nos compenetra con los fogonazos de radiocatividad que vivenciaron los protagonistas, una puntuación más allá de lo sutil pero con una suprema finura.

Uno de los detalles más obvios por los cuales llama esta miniserie la atención, como casi todas las producciones de alta calidad en HBO, es su reparto. Jared Harris interpreta al héroe de esta tragedia griega interpretando a Valery Legásov, el único soviético capaz de poner los puntos sobre las íes en esta hecatombe y las cargas que esto supondría en ‘un sistema que debe humillarse obsesionado para que no lo humillen‘; pero al lado de él, Stellan Skarsgård y Emily Watson; quién no amó la química de estos dos en Breaking the Waves y después de Jon Hamm, ¿no era Harris el predilecto en Mad Men? Este trío da una dosis de interpretaciones que nos ponen los pelos de punta, nos erizan la piel y nos quitan la silla cómoda de espectadores; gracias a ellos entendemos la dureza de cada decisión y lo afilada que debe estar la mente en una emergencia de estas proporciones.

Aún me parece loco que se siga pensando que la energía nuclear es una energía limpia. Aunque directamente los evangelizadores de este tipo de ejercicios pueden tener razón, mientras la danza invisible perfectamente acompasada del uranio, el boro, el xenón, el agua y su vapor funcionen, pero indirectamente los eventos de Chernóbil o Fukushima deberían bastar para vetar el resto de estaciones nucleares en el mundo. Siempre habrá campo para un error humano, una calamidad o un imprevisto del cual la factura se le pasará al planeta, las futuras generaciones o incluso a la humanidad entera.

Recientes avistamientos de flora y fauna silvestre en Chernóbil y Prípiat indican que el buen trabajo de los científicos soviéticos para contener y limpiar la zona de 2.600 kilómetros cuadrados a la redonda de este holocausto dieron resultado. Sí se limpió y sí se contuvo lo suficiente y ya hay un renacer de la naturaleza en este ambiente inhóspito. Se demuestra de todas formas que somos una plaga. Que somos más tóxicos que el uranio y sin embargo el planeta sigue creyendo en nosotros y nos sigue dando oportunidades.

Nota personal: * Spoiler alert * Estaba embarazada!! 😮

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Avengers: Endgame

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Hace dos semanas me ví Avengers: Endgame. Pregunté a una persona de confianza –Juan David Martínez Vergara, perdón por la delatada pero el consejo fue pésimo- que si no había problema en que yo no hubiera visto Captain Marvel (Capitana Marbelle en español), me dijo que no había problema y yo respondí que me parecía raro verme un «assemble» sin verme las anteriores o los satélites -como esa vez que me vi toda la primera temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. antes de ver Captain America: The Winter Soldier; ¿valió la pena la tortura de ver toda una temporada (incluso una segunda temporada) de Agents para ver la peli del Capitán? Sinceramente, ¿sinceramente?, no tanto, casi nada, pero mi tranquilidad estuvo intacta en la sala de The Winter Soldier, incluso sonreí de entender jodas entrelíneas-.

El consejo me pareció raro pero me demoré siglos en ver Infinity War porque decidí que me tocaba adelantarme en Thor: Ragnarok y Doctor Strange (según mi fuente, de nuevo Juan David Martínez Vergara), una muy buena y la otra como decepcionante, no valía la pena verlas). Al término de Infinity War, no sentí ningún vacío, disfruté una buena peli de Serie B y me fuí normal para mi casa.

Entonces no sabía qué hacer con Endgame pero decidí seguir su consejo… Pésimamente. Sólo hasta hoy escribo porque sólo hasta hoy logré ver Captain Marvel.

Fuímos con mi esposa quien había comprado las boletas. Ir a cine es una odisea pero es una experiencia incomparable, con ella se alcanza una variable que exponencia la experiencia aún más, y si le sumamos que encaletamos media de un excelente Malbec y un deliciosísimo Bánh-mì de Wok, ni siquiera me importó que hace más de 35 años no iba a cine a ver una peli doblada al español.

La sensación de ver una peli con vacíos en la redacción hacen pésima la experiencia. Debí haber visto Endgame después de Captain Marvel. ¿Fue buena Captain Marvel? No. Pero el arco de la historia requería esos conocimientos previos para entender o sentirse cómodo en numerosos momentos de Endgame y no pensar que fueron simplemente «force majeures» de los escritores para resolver el peo. Captain Marvel, realmente un poco por encima de las más malitas de Marvel Studios pero sin mucho qué proponer -de nuevo, al igual que con Black Panther, nada del otro mundo incluso una salida muy mediocre al tema de contrarrrestar un periodo terrible de duda sobre si Black Widow requería una «standalone», una excelente Wonder Woman en DC/Warner Studios, un álgido movimiento de #MeToo que requería urgentemente heroínas de peso y un disparo con salvas con una excelente actriz como Brie Larson-. La solución de Kevin Feige fue repetir la fórmula de Guardians of the Galaxy, esta vez dirigidos por Anna Boden y Ryan Fleck y con una banda sonora más noventera.

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No se puede tomar un producto como el de James Gunn y diseccionarlo indolentemente para repetir su fórmula. Sobre todo porque se sentía además demasiado copiado de las sensaciones de Top Gun, Terminator y Phantom Menace -que ya es muy malita como para de ahí tratar de copiar algo-.

Dejando ese punto quieto, y subsanando heridas aún más profundas con Captain Marvel, no me gustó realmente Endgame pero debo reconocer que es un final muy bueno para una gran era de pelis de explotación de cómix. Ellos (Marvel) deben reconocer que Thanos es un invento copiado de DC a partir de Darkseid, que en The Avengers de Joss Whedon no se tenía idea para donde se iba a dirigir todo, que su aparición (la de Thanos) al final de los créditos era el afán de ver que DC ponía en marcha un arco donde podría involucrar su malo más malo, que por lo mismo y después de Age of Ultron se decide que Whedon no es competente para seguir con el arco histórico general y que al final DC se enloda completamente con su Dawn of Justice.

Todo esto previo y Kevin feige encarando una nueva estrategia con Los Hermanos Russo, logran realizar una pieza muy conmovedora con un lindo cierre finalizando una onda tangencial en casi seis pelis pero sobre todo dando cierre a un total de más de veinte largometrajes.

Si me lo preguntan la hazaña es mucho más digna y meritoria que The Lord of the Rings: The Return of the King de Peter Jakson -donde claramente se lo aclamaba por su concepto de la trilogía más que por la calidad per sé de su pieza-.

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