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Archive for July, 2014

Dawn of the Planet of the Apes

23/07/2014 4 comments

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Hace un par de años Rupert Wyatt fue encargado de relanzar la franquicia del Planeta de los Simios y todos temimos que iba a ser otro guiño a las acciones de Charlton Heston, por allá al final de los años 60, tal como sucedió con la desafortunada Planet of The Apes de Tim Burton en 2001. La de Burton no fue especialmente una mala pieza sino más bien una decepción. Grandes avances en maquillaje, grandes avances en tecnología, cámaras, narrativa y, al final, un pésimo resultado tratando de resolver lo más icónico del Planeta de los Simios, su desenlace.

Fue entonces cuando Wyatt, de la mano de Rick Jaffa y Amanda Silver, recrearon el posible inicio de la revolución con Rise of the Planet of the Apes. Will Rodman (James Franco) es un científico que busca una ayuda para el Alzheimer que sufre su padre; investiga la regeneración de células cerebrales mediante el uso de un virus y está en un punto muerto donde no puede controlar los efectos secundarios violentos de la droga administrada directamente en simios; cuando al laboratorio se le acaba la paciencia y determina la eutanasia de todos los especímenes infectados, Rodman adopta un pequeño recién nacido que resulta infectado por su madre gracias a la comunicación intrauterina. Este joven es Caesar, el líder de los simios que busca su libertad cuando siente que los humanos lo han abandonado y traicionado.

En ese punto habíamos dejado la historia y el punto alcanzado por Wyatt era realmente alto. Tan alto que cuando nos enteramos que no iba a participar en la segunda parte de la serie y que su sucesor iba a ser Matt Reeves experimentamos físico pánico.

Matt Reeves es el nuevo director y es reconocido en Hollywood por sus trabajos melodramáticos en TV como Felicity, Miracles o Conviction; así como el reciente enlatado de Låt den rätte komma in (Let Me In) protagonizado por Chloë Grace Moretz que más que enlatado fue la versión hablada en inglés de la impecable cinta danesa de vampiros. Claro también fue el director de Cloverfield y esto añadía una cierta porción de duda razonable a su gestión, un poco de esperanza para que la secuela tuviera algo de gracia y calidad.

Pues bien el resultado es la justa medida del sentimentalismo de Felicity, la imaginería de Cloverfield y el drama visual de Let Me In. Un raro salpicón que se fundió perfectamente en el guión de Mark Bomback y los reincidentes Rick Jaffa y Amanda Silver.

Reeves encontró la forma, tarea nada fácil, de superar Rise of the Planet of the Apes partiendo de un guión de los mismos creadores de la misma historia; ensamblando un reparto muy bueno que va desde Gary Oldman hasta el sensacional Jason Clarke, pasando por una dulce y aguada Keri Russell (Felicity) y obviamente Andy Serkis de nuevo como Caesar. La trama se olvida de la génesis del virus y avanza donde la desolación del Apocalipsis humano hace brillar la sociedad de los simios, liderados por Caesar y refugiados en lo más profundo de los Red Woods californianos. Este nivel de paz alcanzado se ve alterado por un grave incidente, un humano transgrede sus límites y llega hasta el dominio de los simios, en busca de una represa para reparar su hidroeléctrica, pero en el camino se topa con dos simios aislados, entra en pánico y mata a uno de ellos desencadenando la furia e indignación del resto de la manada. Caesar con la cabeza más fría que el resto de sus similares decide confiar que fue sólo una eventualidad, expulsa a los humanos que acompañaban al accidentado instigador y les perdona la vida. Dicha determinación divide al grupo sobre todo porque Koba (Toby Kebbell), con sus dolorosas memorias de tortura cicatrizadas en su cuerpo quiere aprovechar este único momento de venganza y siente el desplante de Caesar como una gran frustración.

En adelante, se evocan los sentimientos de un simio que vivió la parte más cálida de los humanos y el otro que vivió la más fría ignominia, desencadenando dos fuerzas igualmente poderosas, combinadas con la peligrosa volatilidad de los atrincherados humanos. Un gran planteamiento que desborda una gran peli.

El final abierto hacia una siguiente fase de la franquicia queda perfectamente intacto. Pero al parecer no todo el equipo de guionista va entero, pues sólo se escucha de Mark Bomback, y de nuevo FOX nos pone a sufrir así Matt Reeves esté confirmado. Ojalá se vuelvan a combinar las audacias del director, la genialidad del maestro Michael Giacchino en la composición musical –que logro la escalofriante mezcla de tonos clásicos extraídos de las piezas originales con composiciones originales dando como resultado un incomparable ambiente, tanto ambiental como sentimental–, un posible reparto basado en Jason Clarke, Andy Serkis y Toby Kebbell que en serio dan la nota de genialidad en esta pieza.

Para los que no han visto la cinta, la boleta se paga (con estos ya nombrados items pero además) con la fotografía de Michael Seresin –por la inclusión de esos planos secuencia tan importantes en el cine, sobre todo ese del tanque así como la imagen de Koba atravesando el fuego que da escalofríos verdaderos–, el diseño de producción de James Chinlund que poco a poco va evolucionando la comunidad de simios incluso con sutilezas en el vestuario, perdón la repetición pero vale de nuevo la nombrada de Michael Giacchino y el laborioso trabajo de Terry Notary, entrenador de actores que desarrolló lo que él llama un «humancé», una especie de chimpancé más evolucionado y que se dió el lujo de actuar como Rocket. Este «humancé» es un logro muy importante, aparte de su comportamientos el plano final con el cierre a primerísimo plano de los ojos del simio hace que se difumine el límite entre la bestia y el humano aportando un punto más a la larga lista de aciertos

Muchos momentos y muchos guiños para destacar en esta excelente peli… Creo que me la voy a repetir un par de veces más.

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Transformers: Age of Extinction

21/07/2014 4 comments

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El mundial, mi hija, el trabajo, todo se había interpuesto entre mi pasión favorita y mis posibilidades de escribir sobre ella. Estoy profundamente atrasado pero espero poder adelantarme poco a poco. Una gran motivación puede ser la celebración de cinco años de estar escribiendo, casi, ininterrumpidamente. A ustedes, gracias por tenerme paciencia, tomarse el tiempo de leer estas líneas desordenadas y atreverse a dejar un comentario sobre sus propias experiencias… Ah! Que no se me olvide #eraGolDeYepes

Aunque aún me falta por escribir sobre The Lego Movie, Bad Grandpa o Muppets Most Wanted, empezaré por uno de los poderosos taquilleros de este verano, Transformers: Age of Extinction de Michael Bay.

Más allá de Transformers, Shia LaBeouf como héroe o a pesar del mismísimo Michael Bay, la franquicia de Paramount y Hasbro había logrado la no despreciable suma de dos mil setecientos millones de dólares recolectados mundialmente, hasta la fecha. Ni las pésimas críticas, ni las pésimas actuaciones lograron minar la confianza de la pésima dirección de Bay en esta serie de ciento por ciento explotación; incluso sus efectos fueron meritorios de nominación en toda la sección técnica de los Oscar. La verdad, tarde que temprano, y sin mucha sorpresa, se nos avecinaba una cuarta exposición de peleas de gigantes robots destruyendo de nuevo Chicago y, de nuevo, en honor a la verdad Bay logró desarrollar un relanzamiento de la historia apuntándole a un éxito taquillero impresionante, que ya suma 900 millones de dólares alrededor del mundo.

Esta vez ‘Marky MarkWahlberg es el encargado de llevar el liderazgo de la cinta de acción como un padre de familia en Texas, desesperado por sacar adelante a su hija mediante su taller de eléctricos y robótica. En su afán por buscar materia prima se topa con un autobot, Optimus Prime, que encuentra abandonado, casi destruido y olvidado bajo capas de polvo causadas por batallas de otrora. Wahlberg se involucra con la causa del autobot y persiste hasta poder encontrar la fuerza maligna del gobierno que está destruyendo tanto decepticons como autobots, a diestra y siniestra.

La peli obviamente está cargada de mucha acción, buen humor pero sobre todo una mejor química entre Wahlberg y el público –100 puntos a Michael Bay por liberarse de Shia LaBeouf que hacía menos que creíble su historia ridícula–. Como decía anteriormente, es un relanzamiento de la franquicia, no obstante no vuelve a los orígenes de la narración para poder justificarla y logra su cometido en un capítulo donde pasamos la hoja con la anterior trilogía y nos preparamos para otra, ojalá completamente diferente. No es una gran cinta de todas formas; uno se divierte hasta donde Bay se lo permite; los lugares comunes, los giros ridículos y la explotación desmesurada de todos los clichés siguen presentes pero logra adaptarse para construir algo mejor. La disculpa de este episodio es la aparición de Galvatron como fuerza antagónica y el adiestramiento de los dinobots como nuevos refuerzos de los autobots pero no le alcanzó el tiempo para desarrollar mejor estos personajes y son incluidos dentro de la trama con un forcejeo realmente desagradable.

Wahlberg ya había trabajado con Michael Bay en Pain & Gain, en un estilo completamente diferente del director, sin embargo le permitió conocer a Wahlberg e imaginárselo como el nuevo héroe de esta serie de ciencia ficción, melodrama y mucha serie B.

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