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Archive for March, 2014

Satellite Boy en @FICBAQ

31/03/2014 1 comment

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El FICBAQ estuvo realmente exquisito en su muestra de cine de otros mundos; para muchos de nosotros que vamos de la cartelera comercial directamente a las profundidades más recónditas del internet para encontrar los incunables más extraños, es efectivamente gratificante encontrar tesoros nunca antes vistos, nunca antes esperados. Catriona McKenzie que a través de su Satellite Boy nos conmueve con un relato sencillo, no dirigido por la acción o por la violencia, se une a grandes retoños del cine australiano como lo son Julia Leigh o David Mîchod; mentes brillantes e independientes de este cinema rico en variedades y tonos.

Satellite Boy es un niño abandonado por su madre a la suerte de su abuelo, en medio del desierto australiano; Jubi, el abuelo, es un terco aborigen que se niega a abandonar sus conocimientos y sus raíces, mientras Pete, el nieto, está más expuesto y más permeable a la cultura que precisamente está tratando de ahogar a su abuelo. Un día Pete se entera que una minera de la capital intenta sacar a su familia del terreno donde viven; no obstante su corta edad, él tiene planes para poner un restaurante y hacer todo lo posible para que su madre vuelva después de los cursos que ha ido a tomar a la ciudad, entonces toma la decisión de irse a buscar los responsables de su desalojo y de paso a su madre para hacerla volver en razón.

A su aventura se junta Kalmain un niño un poco mayor, más necio y con rasgos menos mestizos que los de Pete. Jubi trata de interceder diciéndole a Pete que el hogar-tierra no tiene límites y que estos que hoy el hombre blanco reclama no le pertenecen ni a él ni a nadie, pues el hogar-tierra no le pertenece a los hombres sino en cambio los hombres le pertenecen al hogar-tierra.

La historia de Pete es una fábula contemporánea alrededor del walkabout originario de los aborígenes australianos; es costumbre entre ellos salir hacia el horizonte y perderse para después volver, un acto de madurez que define al niño del hombre; Jubi es interpretado por David Gulpilil, dicen que es uno de los primeros aborígenes en actuar en el cine del hombre blanco, por allá en los años 70’s del siglo pasado; su tez casi intacta y su pelo encanecido nos recuerda que lo hemos visto en Rabbit-Proof Fence de Phillip Noyce o más recientemente en Australia de Baz Luhrmann; sus papeles nunca han sido particularmente protagónicos, sin embargo, siempre están cargados de ternura y sabiduría; esta Satellite Boy no es la excepción, su octogenario personaje trata de persuadir a Pete (Cameron Wallaby) de cómo el hogar-tierra les habla a ellos y de cómo saber como escucharlo. En su travesía, Pete descubre su naturaleza y escucha a su abuelo a través del sol, el agua, el aire y el fuego; por su parte, Kalmain (Joseph Pedley) un niño sin una figura paterna, no tiene guía y queda completamente desolado.

La historia toca puntos profundamente en nuestras entrañas; nos puede enternecer o nos puede hacer llorar hasta el sentimiento pero igualmente la dicha de ver esta cinta es grandiosa; de lo mejor que vimos en el festival.

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Silencio en la Tierra de los Sueños en @FICBAQ

30/03/2014 2 comments

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Tito Molina participa en el FICBAQ con una exhaustiva y minuciosa historia sobre una viuda en su diario vivir en Silencio en la Tierra de los Sueños. Molina, originario de Ecuador, logra una alianza con la productora alemana Weydemann Bros. y desarrolla un falso documental sobre esta mujer y su reciente difunto esposo.

El director y escritor, en un conversatorio al final de la cinta, nos explica que la actriz principal, Bertha Naranjo, es en realidad su madre y que de hecho la pieza comenzó en serio con la documentación de la muerte de su padre y de cómo ella lo iba asimilando; una cosa llevó a la otra y las figuras literarias, de ficción y de narrativa se fueron apropiando del guión y después de un extenso trabajo de producción, que se extendió a 18 meses de filmación, Silencio en la Tierra de los Sueños terminó volviéndose un argumental sobre la viuda, su vida en algún lugar recóndito de Ecuador y ese perro que la empieza a acompañar llenando el vacío de su eterno compañero. Molina nos presenta una pieza de profunda influencia escandinava, casi de neoexpresionismo alemán y nos fascina con su «larghetto».

La peli concursa en la categoría mejor producción iberoamericana y es una de las favoritas, gracias a su carismático tema y su absurdamente hermosa fotografía. Molina advertía que esta no era una cinta como otras, que había que dejarse llevar por la contemplación y la sensibilidad de las escenas para encontrarle ese verdadero ritmo que la hace un relato cinematográfico; sin embargo, ¿no es esta la función y nuestra búsqueda en cualquier cinta independiente? En lo particular, el requerimiento del director es un pleonasmo en un festival de cine independiente.

Por muy bonita que sea una fotografía, o muy conmovedora que sea una historia, se necesita mucho más que eso para ser una buena pieza cinematográfica; Tito Molina nos revela que Silencio en la Tierra de los Sueños fue compuesta como una sinfonía, y que de hecho en sus actos podemos encontrar, andantes, adagios y allegros narrativos lo que reafirma que el acto contemplativo que cumple el espectador no es para una pieza del séptimo arte sino, de pronto, una musical o mejor una plástica; no está mal en absoluto, es una experiencia y un experimento excelente pero de nuevo se autoaisla de las categorías en las que participa y se vuelve otra cosa. No obstante usando las mismas herramientas que nos ofrece el artista, Silencio en la Tierra de los Sueños no tiene retardantes (rallentando) o aceleradores (stringendo) de movimiento en movimiento; no es tan claro como la pieza está dividida en los andantes, adagios y allegrettos que se nos describen, a menos que sea una división increíblemente grande que da como resultado un también increíble número de pedacitos en la obra; la pieza parece ser más un gran y extenso larguetto con chispazos de andantes moderatos (soy cero especilista en el tema, y así suene como a Marcos Mundstock de Les Luthiers, todo es sacado de Wikipedia en su aparte explicativo al tempo en la música).

Así lo afirme Molina, su peli carece de los actos básicos definidos –en cualquiera que sea su orden– y más bien se asemeja a una gran y hermosa sonorización que mezcla y translapa un inicio, un planteamiento y un desenlace; más allá de las figuras cinematográficas, literarias, o musicales que su director quiso implementar, los semas se quedan cortos en la expresión de su pieza y sólo son explicados con las aclaraciones posteriores del realizador, lo cual desluce la naturaleza de la pieza donde usualmente no tenemos al creador para explicarnos sus intenciones, así estas sean reveladoras y abrumadoras.

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Yvy Maraēy en @FICBAQ

28/03/2014 1 comment

Yvy Maraey

El boliviano Juan Carlos Valdivia alcanza con Yvy Maraēy lo que para mi era la peli ganadora del festival; sin embargo al igual que The Act of Killing, La Paz en Buenos Aires, Anatomy of a Paperclip, La Camioneta, Soy mucho mejor que vos, Revelando Sebastião Salgado y Satellite Boy –que la vemos mañana– son pelis de muestra por fuera de competición.

Valdivia escribe dirige y protagoniza esta cinta: una aventura a «Tierra sin Mal».
«Tierra sin Mal» es una zona donde Erland Nordenskiöld, un arqueólogo sueco, estableció una serie de estudios sobre una cultura guaraní que se vuelve objeto de estudio de un cineasta. Ya habíamos visto un ensayo parecido con Antonio Dorado, recreando el libro The River de Wade Davis sobre la vida primitiva del biólogo e indigenista Richard Evans Schultes en el río Apaporis; pero donde Dorado se hizo debil, Valdivia se hizo grande.

Este cineasta protagonista de Yvy Maraēy no es más que Valdivia, atrapado en sus problemas personales, queriendo huir de la civilización hacia lo más profundo de la selva. En su aventura, su destino se topa con Yari, un guía guaraní interpretado espléndidamente por Elio Ortíz y comienza una relación de dominios, poder, rivalidad, a veces racismo pero, en general, de comprensión y mutua amistad.

Valdivia se pasa a veces de existencialista, melodramático y mamerto pero la historia, su falso documental, lo hala y lo encarrila en una divertida experiencia que nos deja boquiabiertos con la fantástica fotografía y la lúdica presentación de sus personajes. Ganadora de mejor sonido en La Habana y nominada a mejor film en Mar del Plata, Yvy Maraēy pagó la venida hasta Barranquilla.

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Tunteyh y más cortos en el @FICBAQ

27/03/2014 1 comment

Tunteyh o el rumor de las piedras de Marina Rubino
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Uno de los grandes puntos a favor que tiene el FICBAQ, aparte de su rasgo característico independiente, sus laboratorios (FICLAB), sus conversatorios y la misma Movileta –un bus que proyecta cine al aire libre recordando las funciones de otrora–, es la categoría de mejor pieza medio ambiente y pueblos en lucha; a menos que este hubiera sido un festival de cine activista nunca se nos hubiera pasado por la cabeza que una categoría de este tipo pudiera ser parte de la organización.

Gracias a esta categoría son varias ya las piezas que hemos visto y que hacen denuncia sobre imposiciones, injusticias o maltratos. Una de ellas, y que me encantó, fue Tunteyh o el rumor de las piedras.

Tunteyh es un documental de la realizadora Marina Rubino, filmado en Salta de la mano de la comunidad wichí Nop ok wet; esta comunidad es afectada directamente por aquellos que en el nacimiento de su río, por allá en Paraguay, lo desviaron y acabaron con la mayoría de los peces, por aquellos que en Bolivia arrojan los residuos de su minería al río y lo tienen contaminado, por aquellos que han tumbado los bosques y ahora el río descontrolado se desborda sin nada que lo pare.

Tunteyh es un juego de piedras que es el entretenimiento de los niños de la población Nop ok wet; es un juego de rumores que con destreza se develan el número de los hijos, los esposos y los parientes de cada uno de los participantes; el documental se hace dueño de este nombre para descifrar los rumores y hacerlos una realidad denunciable, tomar esta comunidad preocupada por su pesca y su vivienda y hacerlos protagonistas, ya no con rumores sino con la verdad implacable de los laboratorios que estudiarán el estado del río, su fuente vital. El final no es asfixiante, es también un juego y quedamos inmersos e involucrados.

Dentro del panel de cortometrajes concursantes ayer tuvimos una sesión tanto o más interesante que los mismos cortos que el festival trajo de muestra.

Les dejamos los avances de los que pudimos ver para que los anoten y les pongan atención:
(Tan sólo nos hizo falta material de Duaa de la realizadora María Eugenia Gavilán )

Liebre 105
Escrito, editado y dirigido por los hermanos Rotstein
Un corto de corte de suspenso con tensión de thriller y algo de gore de Argentina.

Requiem for a Robot
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Corto de ciencia ficción sobre un robot que se pregunta por su creador. El corto del joven austriaco, Christoph Reitner, es dedicado a su padre y ganó 20 mil dólares en Toronto para su realización. El director estuvo presentando su corto y nos explicó cómo tomo la decisión de armar la trama de la pieza, en un ejercicio que no duró más de cinco minutos y que involucraba un hombre disfrazado de robot que estaba al lado por Halloween.

Los años dirán
Por España participa Andrea Jaurrieta con un corto de excelente factura, de fotografía lavada y de un profundo tono melancólico.

¿Viste a Cristina el 7 de marzo?
Es un honor y placer haber presenciado y ahora presentar el documental que participa por Colombia de Maritza Blanco, que tuvo como compositor original al también kinofilo Alejandro Ramírez y a Angelita Bravo como directora de arte.

Los globos de Circe
Cristian Peña también por Colombia, participa con un cortometraje de corte fantástico pero que se excede en sus detalles. La historia es bonita y está bien contado pero el vestuario es un sinsentido innecesario que pierde la atención del espectador a otro punto lejos de la trama de la pieza.

Os lados da rua
Tal vez de los cortos más bonitos y conmovedores es el del brazuca Diego Zon; Carrão es un muchacho que reparte periódicos y es conocido en el pueblo porque monta un carro imaginario/invisible ¿pero será realmente un carro o podrá ser una bicicleta? El giro de la historia nos aleja de la condición de discapacidad del muchacho y nos envuelve completamente en su pequeño drama.

La noche anuncia la Aurora
El mejor de la serie. El realizador peruano Gerard Uzcátegui nos transporta a un mundo de recuerdos, de presencias paranormales y de amores lejanos en las riberas de lo que suponemos es el río Amazonas. Hay un tema con las condiciones de extensión de una pieza como un cortometraje que no permite mucho desarrollo de personajes o evolución en los sentimientos de los protagonistas, casi que condenando de facto este tipo de piezas para que sean melodramas; el ingenio y la calidad de la realización de Uzcátegui permiten explorar otras posibilidades y entender que si se puede trabajar dramas a pesar de la corta duración de los cortometrajes.

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FICBAQ 2014

Presentaciones de las pelis concursando en las categorías de ficción iberoamericanas, mejores piezas de la cuenca del Caribe y mejores documentales.
Disfruten.

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Tanta agua en @FICBAQ

27/03/2014 1 comment

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Hemos degustado varias cintas uruguayas con un particular estilo de narración. Ana Guevara Pose y Leticia Jorge Romero, directoras y escritoras de Tanta agua, participante en la categoría mejor peli iberoamericana en el FICBAQ 2014, se apuntan en un buen porcentaje a este estilo gracias a su parsimonioso ritmo y su historia sencilla.

Tres personajes se embarcan en un paseo de vacaciones a las termales de Salto, en Uruguay; un padre (Néstor Guzzini), su hija Lucía (Malú Chouza) y su hijo menor Federico (Joaquín Castiglioni); lejos de ser la típica comedia colombiana de fin de año –ala Dago García– que con ramplonería nos sumerge en un plan de disparates, bobadas y comedia física, la trama de Tanta agua es una road-movie familiar donde, según las particularidades de este género, evidentemente, sus personajes van a colisionar y cada uno va a aprender del otro una moraleja al final del relato.

Lucía es la protagonista de la peli y es una adolescente que está experimentando el divorcio de sus padres; no parece una situación nueva pues tanto ella como su hermano manejan con naturalidad el tema; Alberto, el padre, es presentado como un gordo cuarentón de aspecto descuidado y con una impresión de desdén por sus hijos; Federico es del que menos sabemos, no tiene muchos momentos de exposición pero se debe también a que es muy niño y aún no ha entrado en un conflicto verdadero con la vida más allá de caerse de la cicla y romperse la mano. Cada uno de ellos se presentan como aristas de un triángulo que pareciera no tener como comunicarse más allá de la ilusión de familia que une con trazos finos cada uno de los puntos de la geometría; sin embargo, y a pesar del inclemente clima que no da tregua con su lluvia, Alberto, Lucía y Federico se las ingenian para sobrevivir sin colapsar en cada uno de sus universos; Lucía es apática pero es muy considerada y está pendientes de su padre y de su hermano; Alberto no soporta la separación de su esposa pero en el fondo es un hombre tierno y responsable, no está en su mejor forma pero es carismático y así logra volver a estar en el negocio de las conquistas; Federico es un niño y no molesta demasiado más allá de ser niño. La historia da su giro cuando el triángulo familiar del Peugeot azul oscuro da un paso al frente para involucrarse en su entorno vacacional; la torpeza es el común denominador, no sólo de Alberto como naturalmente pensaríamos; cada uno deberá afrontar las consecuencias de sus estupideces sabiendo que detrás habrá un apoyo incondicional para toda la vida.

De pronto está bien logrado todo en conjunto, personalmente siento que el desenlace requeriría un poquito más de desarrollo y evolución pero todos los elementos fundamentales están presentes y hacen de Tanta agua una de las favoritas para ganarse la Langosta Azul.

Les compartimos el corto-avance de la cinta:

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Viaje a Tombuctú

26/03/2014 1 comment

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Viaje a Tombuctú es la peli con la que la realizadora peruana, Rossana Diaz Costa, está concursando en el FICBAQ, en la categoría mejor peli iberoamericana. Narra la historia de una niña limeña, entendemos que en primera persona porque es la experiencia real de la autora, en un contexto complicado cuando Perú se encontraba en un fuego cruzado por los enfrentamientos entre el establecimiento y los movimientos revolucionarios de Sendero Luminoso y el MRTA.

En cualquier otro contexto, una cinta que aborde la dificultad de vivir en un ambiente complicado, los síntomas de violencia urbana, las vicisitudes de la lucha indio-campesina en las serranías peruanas, podría ser una excusa perfecta para una pieza contestataria; el problema es que a este nivel la delgada línea, que define lo interesante de lo mamerto, es muy frágil y Rossana Diaz Costa se pasó de largo. Sensiblera, melodramática, cursi y hasta acartonada se vuelven las intenciones de la realizadora que definitivamente se le salió de las manos la trama para desencadenar pena ajena y al final un desafortunado panfleto.

Destacamos la buena fotografía y el gran reto, no sólo de trabajar con actores naturales, sino de hacerlo con niños que difícilmente logran aportar carácter a las escenas porque la mayoría de las veces, su entonación y retahíla, develan una farsa que desdibuja cualquier trama. En Viaje a Tombuctú los niños no lo hacen tan mal pero otra figura se hace evidente y es el montaje; constantes retrospectivas, visitando los recuerdos infantiles sobreactúan la emocionalidad de la farsa de Rossana Diaz Costa que ya a ese punto nos dirigió a un profundo abismo.

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