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Archive for October, 2013

Rush

28/10/2013 5 comments

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Rush es la última apuesta del director Ron Howard presentando en un largometraje la leyenda y el mito entre James Hunt y Niki Lauda. En el balance del ayer y el hoy, Howard ha sido un poco infame en lo que nos ha venido presentando. Dos años atrás, acompañado de Vince Vaughn y Kevin James nos trajo The Dilemma; cuatro años atrás, la desafortunada secuela Angels & Demons; y sólo desde 2008 con Frost/Nixon podríamos decir que presentó algo que haya dirigido de buena calidad -la verdad, no es que sea un gran admirador del director pero si estoy muy atento a esos chispazos de ingenio que le brotan de cuando en vez-.

Howard se reúne de nuevo con el guionista Peter Morgan (Frost/Nixon, The Last King of Scotland, The Queen) un afamado cronista británico para desarrollar esa historia increíble entre el bullicioso, alborotador y pendenciero piloto británico –James Hunt– versus el racional, orgulloso, petulante y pretencioso piloto austriaco –Niki Lauda-. Crea un ambiente de competencia, de alguna forma sana, donde la destreza e ingenio de cada uno de estos dos conductores son potenciados gracias a la rivalidad que comparten. Una de las críticas que he escuchado hacia la trama de la peli es que, en aras de crear drama en la historia, esta confrontación entre los dos pilotos se aumenta demasiado pero que en la vida real eran dos colegas que se estimaban y se admiraban mutuamente. No creo que sea relevante la aclaración, gracias a que en toda interpretación siempre debe haber indulgencias, que al final en honor al thriller de acción ni le quita ni le pone -digamos que no se debe tener en cuenta como un material histórico pero con eso es suficiente-.

La estética, el montaje y la cinematografía (Anthony Dod Mantle) de la cinta se conjugan en una excelente narración, quizás sólo exaltada aún más con el trabajo del maestro Hans Zimmer, que definitivamente llevará a la cinta a un par de nominaciones técnicas en los Oscar. Ahora bien, estaba esperando de Chris Hemsworth un desempeño cercano a Thor pero fui gratamente sorprendido con una respuesta justificada a su selección en el reparto; sin embargo, y siendo el personaje secundario, Daniel Brühl logra desencadenar todas las facetas de su rol volviéndolo un excelente ejemplo de antagonismo, con una gran prestancia para definir cuando se puede un actor sobreactuar dentro de las líneas dramáticas para lograr un perfecto desarrollo del personaje.

La peli es interesante, con algunas tomas grotescas y sangrientas que le suben un poco el tono a la pieza, pero definitivamente muy entretenida. Si usted gusta de las carreras de fórmula 1, la cinta de Ron Howard, con manejo impecable de las imágenes de archivo, es una cita obligada para reencontrarse con este fascinante relato.

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Gravity

16/10/2013 17 comments

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Podemos coincidir que sin lugar a duda Gravity es una excelente producción dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón. Después de Children of Men, esta es su segunda apuesta en la ciencia ficción; pero ¿cómo clasificarla dentro de este género sin tener una referencia temporal futurista o sin siquiera apostarle a alguna innovación tecnológica? La ciencia ficción, contrario a lo que se tiene entendido no es sólo escenarios, ciencia o tecnología futurísticas, tampoco solamente viajes al espacio, universos paralelos, vida extraterrestre o habilidades paranormales. En ocasiones diferentes, hemos discutido que la ciencia ficción se encarga de disfrutar y entender las posibilidades amplias de una duda o una inquietud, a veces casi que de manera anacrónica: La ciencia ficción se define en el «qué pasaría si».

Es en esa pregunta esencial que son válidas todas las demás cuestiones estereotipadas dentro del género y de cómo gracias a la literatura alrededor de ella, más que entretenimiento o espectáculo, lo que tenemos son una gran cantidad de autores filosofando sobre nuestra existencia, nuestra cotidianidad y nuestros sentimientos como seres humanos.

En Gravity la pregunta esencial es qué pasaría si alguna de las potencias que tienen artefactos o estaciones espaciales decidieran destruirlas -porque están en todo su derecho- y la situación se les saliera de las manos. Es posible que lo más traumático para nosotros en la Tierra sea quedarnos sin Facebook por unas cuantas horas, mientras miles de partículas aleatorias van destruyendo uno por uno, cada uno de los satélites que nos comunican hoy en día.

Cuarón no centra su inquietud en el momento en que esto afecta directamente al planeta -que aunque por algún instante la razón sea superficial, las consecuencias de una completa incomunicación pueden ser catastróficas al crear caos y pánico; el tema de Facebook se transforma entonces en un chiste muy fino del realizador que plantea una problemática válida en el mundo y de alguna forma nos pone en una situación concreta y contemporánea, es decir, define tiempo y espacio para su inquietud-; Cuarón enfoca nuestros ojos en una misión rutinaria de un equipo de tres norteamericanos que están haciendo mantenimiento a la estación STS-157. Son ellos la doctora Stone, el veterano Kowalski y el ingeniero Shariff interpretados por Sandra Bullock, George Clooney y Paul Sharma respectivamente (desde Houston la voz cálida de Ed Harris acompaña al trío).

Las condiciones del espacio exterior se plantean al principio de la historia como reglas de juego de lo que vamos a presenciar y posteriormente en el desarrollo de la trama permiten crear un estado de ansiedad y de básico terror. Dichas condiciones son:

  • En el espacio exterior no hay sonido porque no hay atmósfera que transmita las ondas sonoras.
  • Las temperaturas varían de -100 a 125 grados centígrados.
  • En condiciones de gravedad y atmósfera cero cada impulso infligido a un objeto puede ser terrible porque sin resistencia los movimientos y fuerzas pueden ser demasiado bruscos.
  • Afuera en el espacio exterior no hay posibilidad de vida.

Sin tener que revelar mucho de la trama, los cortos promocionales nos muestran que el grupo de norteamericanos se quiebra cuando las partículas resultantes de la destrucción de la estación espacial, en clara orbitación, los ataca y el caos reinante termina con Bullock a la deriva. La historia se vuelve entonces angustiante y casi como en Buried agobiante sin una clara salida para el personaje principal, más aún cuando apenas comprendemos que estamos en el planteamiento de la historia y aún faltan más de 60 minutos para el desenlace de la historia. Este viaje hacia la nada en realidad puede llegar a ser traumático.

Cuarón a partir de allí magistralmente nos mece entre imágenes increíbles y escenas de dramática tensión, en parte gracias al excelente manejo de cámaras y fotografía de Emmanuel Lubezki. Nos da pistas para no perdernos en la trama y con una gran elocuencia, dentro de su narrativa estrictamente lineal, vamos dando pequeños pasos con el personaje tratando de sortear esta grandilocuente negación del ser que es el espacio exterior; su odisea es en contra de la lógica y de cómo se consume el oxígeno restante en su traje espacial. El estrés se vuelve asfixia y una rara sensación de claustrofobia en un espacio completamente abierto se apodera de nosotros. Su historia es una metáfora del renacimiento de la humanidad, la sensación de relativa calma, de mareos y fuerzas incontrolables en la matriz materna contrastada con la frustración del abandono y la misma decisión de salir adelante.

No sólo porque James Cameron afirmó que es una de las mejores pelis que ha visto en su vida, sino porque Gravity en realidad logra en la pureza de su factura, como ninguna otra cinta que hayamos visto con imágenes recreadas por computador, esa sensación de inmersión en la audiencia transmitiendo un estado de realidad inconmensurable donde la sensación de cuerpos flotantes contrastada con la belleza de los paisajes es sencillamente abrumadora. Es muy posible que Cuarón el próximo año sea protagonista en varios eventos por sus efectos especiales, su diseño y mezcla de sonido, de pronto su guión original y definitivamente el desempeño de Sandra Bullock -que no sólo aparece hermosa y rejuvenecida sino- que demuestra cómo apartándose de su zona de confort puede seguir ofreciendo coyunturas dramáticas muy interesantes.

Mi experiencia fue en IMAX 3D y más inmerso que eso no creo que se logre, inclusive no entendería como otras personas lograrían ver toda la magnitud de la obra que Cuarón y su hijo Jonás diseñaron para verse en un espacio y una pantalla como esta. Sin embargo, en lo personal la cinta se excede un poco en el desenlace y de manera simplista se finaliza con un innecesario contrapicado que exalta la perseverancia y la abnegación de los héroes. Una conclusión melodramatica que se sale del tono del resto de la cinta.

The Heat

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Ya han pasado dos años desde que Paul Feig, de la mano de Judd Apatow, nos presentara Bridesmaids como una alternativa válida del humor comercial de Hollywood centrado en personajes femeninos sólidos; varios componentes de la producción fueron tan buenos que fueron reconocidos inmediatamente por La Academia que dio nominaciones por mejor guión a Kristen Wigg y mejor actriz de reparto a Melissa McCarthy. Este año, Feig vuelve con McCarthy, de la mano de otra escritora (Katie Dippold) y con Sandra Bullock de coprotagonista a seguir explotando la mina de oro que encontraron.

Bullock actúa como una poderosa agente del FBI que conducida por su pretenciosa, petulante, opresiva y poco carismática personalidad es transferida a Boston en la búsqueda de pistas sobre un cartel de drogas reinante en el lugar del cual se conoce muy poco. McCarthy igualmente poderosa en su distrito, actúa como un agente de policía que infringe el terror tanto en las calles como en el departamento de policía. Ambas son forzadas a actuar en equipo dentro del mismo caso y deberán aprender a compartir sus conocimientos para procurar lo mejor sino quieren botar todo lo alcanzado por la rivalidad de sus personalidades. McCarthy y Bullock transmiten una química inusual en la pantalla que hace súper agradable los momentos que compartimos con ellas en escena -imagino que la mayoría de ellos más que improvisados-.

Sandra Bullock vuelve a sus raíces, Melissa McCarthy se ratifica como la nueva reina de la comedia -que no sólo todo lo que hace es gracioso sino que además se vuelve éxito de taquilla-, Katie Dippold es un nuevo talento dentro de Hollywood y Paul Feig logra anotar otro cuadrangular con una vigorosa y enérgica comedia física. Al lado de Bullock y McCarthy, grandes estrellas cómicas también aportan su granito de arena como Marlon Wayans, Jane Curtin (aunque su papel es insignificante), Taran Killam, Thomas F. Wilson, Bill Burr y Demian Bichir donde al final todos salimos beneficiados por instantes de absurda hilaridad.

Feig ha sido audaz en el desarrollo de este nuevo tipo de comedia y se apunta con algo más de riesgo en su siguiente proyecto, esta vez de la mano de Channing Tatum en una comedia gay. Feig afirma que es un gran admirador de la comedia romántica pero que quiere agitar un poco el formato para buscar puntos interesantes donde Hollywood realmente no ha ido con profundidad. Suena bien y ojalá dentro de pocos años no tengamos que hablar de comedia para hombres, comedia para mujeres o comedia para lesbianas/gays/bisexuales/transgéneros/intersexuales y simplemente podamos hablar de comedia romántica a secas.

Kumar Pallana (1918-2013)

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Tal vez uno de los elementos más pictóricos y simbólicos de los comienzos de Wes Anderson, es el hecho de la aparición del poco reconocido actor Kumar Pallana en cada una de sus piezas.

Pallana era un artista de cafetín que se dedicaba a entretener con malabares y actos de magia. No se muy bien cómo habrá logrado conectarse con Anderson pero al parecer Pallana tenía un café en Dallas que el joven realizador frecuentaba -como ya sabemos fue en esa ciudad donde estudió cine y además donde conoció a Owen Wilson-. Desde su Kumar en Bottle Rocket su carrera en Hollywood despegó. Con Anderson trabajó después en Rushmore, The Royal Tenenbaums y The Darjeeling Limited pero también logró trabajar con Steven Spielberg en The Terminal y recientemente lo vimos en Another Earth.

A la edad de 94 decimos adios a este actor de personajes cascarrabias, introvertidos, con pasados complejos pero que exudaban profunda ternura.

Pain & Gain

13/10/2013 1 comment

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Cuando uno ve en una cartelera de cines una peli de Michael Bay protagonizada por Mark Wahlberg y Dwayne Johnson qué más podría esperar sino una de tantas basuras comerciales a las que nos tiene acostumbrados el director. Motivado, no se porqué realmente, asistí a ver la historia de tres fisicoculturistas que en aras de lograr dinero se transforman en ladrones, extorsionadores y hasta asesinos.

Desde Bad Boys hasta Dark of the Moon, Bay ha desarrollado todos los tipos de cine de explotación como director, y como productor también. Su nombre es reconocido en Hollywood por desarrollar grandes rompe-taquillas de la mano de Jerry Bruckheimer pero su calidad ha sido cuestionada en cada una de ellas.

Wahlberg, Johnson y Anthony Mackie son los tres fisicoculturistas que secuestran a un judío de ascendencia latina (Tony Shalhoub) que emigró a Estados Unidos gracias a la alta rata de secuestros en su país. Lo torturan y despojan de todos sus bienes gracias a la ayuda de más cómplices que terminan por ponerle mucho más condimento a la trama. Pero la inexperiencia de estos tres los ayuda a cometer toda clase de errores y es triste ver como su desempeño cada vez es más y más deplorable.

Pain & Gain es una biopic que raya en lo irreal, lo excéntrico, lo increíble y lo insolito. El cuento es tan absurdo que el mismo director tiene que recordarnos de cuando en vez en la cinta que el relato sigue siendo fiel a la historia original; tan sólo breves modificaciones son advertidas en el personaje de Dwayne Johnson que ha sido una amalgama de Carl Weekes, originalmente, con pequeños rasgos de Jorge Delgado -seguramente por temas legales tal como le pasó a Harmony Korine con el rapero Riff Raff y el personaje de James Franco en Spring Breakers-. Lo mismo sucedió con Johnny Wu interpretado por Ken Jeong quien afirma que su versión está basada en todos los oradores de discursos motivadores y no solamente en Tommy Vu. El más gracioso de los ajustes es el del personaje de Shalhoub que dice que es colombiano, que huye de su país por la ola de violencia y secuestros pero en realidad es Marc Schiller un argentino nacido en Buenos Aires que emigró a Brooklyn a la edad de 7 años; sus credenciales de empresario y emprendedor de negocios son puestos en la cinta como eufemismos de torcidos y dineros malhabidos, como dice Ed Harris «no es un cliente con el cual sea fácil encariñarse».

Sorprende.

Se le critica a Bay que por armar personajes de muchas personalidades se pierde exactitud en la referencia original pero realmente Pain & Gain está muy bien contada, mantiene una constante de humor negro durante toda la historia y de alguna forma sacude al espectador con la cantidad de infamias e ignominiosas acciones que este trío de desadaptados cometieron para lograr sus cometidos. En cuanto al reparto mientras Wahlberg, Mackie y el resto del reparto alcanzan un desempeño promedio, es de resaltar la actuación y muy buen trabajo de Dwayne Johnson que logra definir el perfil de un ex-convicto y después descarrilar el tren de sobriedad y cristianismo en el que se había metido. Bay no acostumbra hacer este tipo de piezas y personalmente siento que es lo mejor que ha ofrecido en toda su carrera -aunque algunos puedan afirmar con certeza que superarse a sí mismo nunca fue difícil-.

Rebelle

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Rachel Mwanza es Rebelle (o War Witch como se la conoce en inglés). Mwanza interpreta a Komona una niña que es sacada violentamente del cálido hogar de sus padres y debe asesinarlos para aliviarles el dolor de una muerte aún más trágica, mientras el resto de su aldea es saqueada y destruída; se une forzosamente al ejercito del Gran Tigre Real (Mizinga Mwinga) y gracias a las pesadillas que tiene con sus padres, un brujo la empieza a adoctrinar en los campos de la hechicería y la magia negra. Su vida es sólo perdonada mientras sus predicciones le funcionen al Gran Tigre Real pero sólo hasta que alguna de ellas le falle a la causa de su insurgencia.

Kim Nguyen nos trae una historia inteligentemente anacrónica y sin claras referencias geográficas. No soy erúdito de la geografía africana, en absoluto, pero gracias a las noticias -y pelis- de Uganda, Nigeria, Sudán del Sur o incluso Zimbabue podríamos afirmar que Rebelle se ubica en alguna parte al sur del Sahara, en la Africa Central o incluso más meridional. Las referencias a esta subversión se vuelven míticas cuando se mezclan los movimientos de las guerrillas de Mogadishu, las doctrinas de Koni al sur del Sudán o el horrendo accionar de Idi Amin en Uganda. La historia se vuelve argumental gracias a la narración de Komona que nos cuenta como en dos años pasa de ser una niña, a una rebelde, embarazada, viuda y de un destino destrozado; no hay una aparente esperanza y tal vez las referencias anacrónicas o la falta de mayor puntualidad geográfica se debe precisamente a que esta niña es analfabeta y su poca conciencia no le permiten analizar el conflicto con una mejor perspectiva.

Kim Nguyen llega haciendo mucho ruido con Rebelle al lograr nominaciones en prestigiosos círculos como los Spirit, Sitges, Tribeca e incluso los Oscar pero no termina de convencer.

Al final, la fotografía es muy bonita, el drama de Komona da frutos en La Berlinale y logra un merecidísimo Oso de Plata para Rachel Mwanza pero en este tipo de piezas es muy complicado armar este tipo de imaginarios y ser planos en la crítica socio-política de contexto. Su historia se torna melodramática y su éxito se siente politizado. El uso de actores naturales da un gran impulso pero Rebelle parece una historia bonita, sencilla y con un gran interés para captar premiaciones; se siente una agenda interna y no es muy agradable; Nguyen quiere hacernos sentir lástima de Komona sin construir algo alrededor.

Elysium

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Neill Blomkamp es un realizador sudafricano independiente y exitoso que tiene una profunda pasión por la ciencia ficción. Antes de ser director de cine, Blomkamp se había asociado a Sharlto Copley como productor de contenidos para TV; mientras Copley quería actuar y Blomkamp dirigir, ambos parecían estar atrapados en las responsabilidades de su compañía gracias a que los permisos para la generación de dichos contenidos en Sudáfrica eran muy limitados y por lo tanto, abandonar la zona de confort en la que se habían situado era una decisión que parecía no muy inteligente.

Blomkamp obtiene su debut en 2009 con la genial District 9 -para mi la mejor de ese año-, una cinta de ciencia ficción y fuerte contenido socio-político que logró una buena acogida en taquilla, una excelente aceptación de la crítica e incluso estuvo nominada a cuatro Oscar de la Academia (mejor guión, mejor montaje, mejores efectos especiales y mejor producción), en parte, gracias al apoyo de Peter Jackson que apadrinó la cinta en su paso por Hollywood.

Cuatro años más tarde, Blomkamp nos trae Elysium y es imposible no compararla con District 9 pero sin duda podemos centrarnos en esta nueva historia y después ver el progreso alcanzado.

Elysium es un aro monumental que orbita alrededor de la Tierra y que sirve de resguardo del agreste, desgastado y contaminado ambiente que se vive en el planeta; en este gran satélite artificial se han conglomerado una serie de personas con suficiente capital para pagar su seguro de estancia. Elysium es grande, pero no lo suficiente para contener a toda la población de la Tierra lo cual delimita una segregación social que genera una inconformidad profunda en los que se quedaron atrás, básicamente, porque además de mejor aire, mejor agua, mejores alimentos, cada poblador del circuito espacial posee una máquina de reconstrucción provista por el gobierno para que se regeneren partes del cuerpo afectadas por enfermedades, infecciones, alergias o cualquier obstáculo en la salud.

Entretanto, la Tierra se ha vuelto un crisol de inconformidad, angustia y violencia desbordada donde una especie de revolución ha sido desatada por algunos hackers que controlan viajes clandestinos a Elysium para lograr, no filtrarse en la sociedad, sino tener la oportunidad de entrar a las cápsulas de regeneración y curarse de sus enfermedades mortales; después serán atrapados y deportados de nuevo a la Tierra pero con esperanzas de vida renovadas. Mientras el peligro de invasión de los terrestres esté controlado, se mantiene el estatu quo de la población y la sensación de estabilidad permanece. Elysium ha creado una élite de desalmados y egoístas que disfrutan de la vista desde su jardín y una exquisita champaña.

Blomkamp propone un futuro desesperanzador, con una fuerte carga ético-moral y de nuevo con una crítica a nuestro comportamiento social. El manejo de los efectos especiales es impecable y el desempeño de todo el reparto es muy alto a todo nivel. Su protagonista es Matt Damon que en cuanto supo que Blomkamp quería sacar una nueva peli se involucró de inmediato; Damon personifica a una persona que ha cometido errores en su vida pero que los quiere resarcir porque su sueño desde pequeño ha sido viajar a Elysium; estuvo en la cárcel, ahora tiene un trabajo fijo y se mantiene fiel a él a pesar de las múltiples explotaciones a las que es expuesto diariamente, se aleja de las malas influencias pero el sistema en cero tolerancia a la anarquía se comporta no sólo de forma fascista sino que además es injusto y perpetúa el perfil reprochable de los ciudadanos porque no le interesa que nadie más tenga posibilidades de ir a Elysium, que nadie más ascienda en la escala de valores sociales. Al lado de Damon, una fría Jodie Foster actúa como secretaria de estado, Diego Luna como el amigo torcido, Wagner Moura como la cuota brasilera al lado de Alice Braga que a su vez es la figura idílica de Damon y cierra como antagónico Sharlto Copley. La transformación más espeluznante es la del sudafricano, pasar de un ordinario oficinista como Wikus en District 9 a este fuerte, invulnerable y despiadado mercenario es una locura. Un gran trabajo de maquillaje y una gran capacidad de adaptación de este gran actor que nos deja boquiabiertos cada vez que lo reconocemos en pantalla (District 9, The A-Team).

Es de resaltar que para reflejar el distópico futuro, Blomkamp recurre a material retocado de Ciudad de México para dar una imagen desoladora de Los Angeles en el 2154; el léxico es dominado por latinos como etnia destacada pero a su vez marginal y la jerga de los brasileros así como la de Copley con su afrikaans aportan aún más riqueza y condimento a escena, contrastado con la sofisticación del inglés y el francés que se manejan en órbita. Sin embargo en Elysium, Hollywood pareciera que hubiera intervenido más de lo necesario. El desarrollo de la trama se hace demasiado predecible y el desenlace desentona con un profundo y aguado melodrama opacando lo alcanzado hasta ese punto; tanto que, lo que disfrutamos un par minutos antes es completamente anulado y daña el promedio de la cinta: una verdadera lástima.

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