Tiny Furniture


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Anoche por fin pude verme en Netflix Tiny Furniture de la talentosa y recientemente muy en boga Lena Dunham. Desafortunadamente para la cinta, primero vi Girls y Nobody Walks. Girls es la serie de TV que Dunham protagoniza, escribe y a veces dirige en HBO mientras Nobody Walks es la primera pieza de Dunham que le conozco en donde sólo participa del guión. Afirmo desafortunadamente porque al igual que Nobody Walks, Tiny Furniture parece ser más de lo mismo de la joven escritora, aburrido y sin poca gracia.

Aura (Lena Dunham) es una estudiante de cinematografía que recién se gradúa y regresa a Nueva York para tratar de encontrar dirección en su vida. Llega al lujoso estudio de su madre (Laurie Simmons) que es una reconocida artista-fotógrafa y le pide ayuda mientras logra establecerse. En el estudio comparte ambiente con su hermana (Grace Dunham) y la asistente personal de su madre (Rachel Howe). La vida alrededor de Aura se desenvuelve con las relaciones de su amiga de toda la vida Charlotte (Jemima Kirke), un panfletario video-bloguero de Chicago (Alex Karpovsky) y un joven apuesto cocinero (David Call) que conoce en su primer trabajo como recepcionista de un popular restaurante.

El éxito de Dunham es traer a colación, la jerga más fresca de Nueva York, sus tendencias creativas y cotidianas, y su personaje principal; una mujer desinhibida, abierta sexualmente, frustrada en su desarrollo profesional, honesta con su posición de mujer liberal y errática, pero sobre todo errática. Gracias a este esquema se logran un par de sonrisas en la peli pero el resultado es tedioso. Un capítulo calcado de Girls, con los mismos personajes sin embargo alargado tres veces.

Revisando la reiteración de los desatinos de Dunham en sus proyectos independientes, más parece que el éxito de Girls es la genialidad de Judd Apatow que vió el proyecto de Tiny Furniture, le pareció interesante y lo volvió una serie de TV con una duración de 30 minutos. Ahí está la quid. Dunham más allá de su popularidad no propone nada nuevo y sus personajes no tienen desarrollo por fuera de su epónimo universo de amigos.

  1. 16/08/2013 at 11:25

    Algo que falta contemplar es que el tono, las historias y lo que usted llama aburrido es un eco de una generación norteamericana de jóvenes de clase alta y media superior aburridos, amargados y frustrados. Ahí es donde el tono que a nosotros nos parece aburrido juega un papel importante en los proyectos de esta chica y hace que las cosas que ha hecho sean un éxito en gente de su generación en Norteamérica. Otra cosa que le critico a su critica es el medir a un creador, productor, o escritor por su capacidad de “proponer algo nuevo” en cada uno de sus trabajos. Eso es una opción más y no la única salida creativa. El hecho de que los trabajos de ella se sienten, leen y se actúen siempre de la misma manera es un eco más del desparpajo generacional al que nosotros no pertenecemos.

    • 16/08/2013 at 14:01

      Lo que estoy tratando de explicar es que lo aburrido de Lena Dunham se hace intolerable en Tiny Furniture o Nobody Walks. Ahora que lo aburrido sea el medio de crítica para lo aburrido de la generación que describe, es una interpretación un poco más allá de mis límites y se lo dejo como una apreciación personal suya. Lo que afirmo es que la misma estructura se hace muy entretenida y aceptable dentro del formato de TV de 30 minutos. Para mi la loca no maneja los ritmos del cine, por eso es que su narración pierde interés y la tensión se vuelve floja.

      En cuanto al tema de lo propositivo, nos toca llegar al acuerdo de que no estamos de acuerdo. No soy artista pero como espectador no quiero y me niego a ver directores iconoclastas que se centran sólo en una propuesta, un esquema de trabajo -que por las razones que usted quiera- lo siguen repitiendo una y otra vez. Proponer algo nuevo es parte de la obligación del artista de salirse de su estado confort y ser dueño de una voz. No necesariamente para tener una voz hay que repetirse miles de veces, aunque como usted lo dice, no es que sea una obligación pero para mi si denota cansancio en la mente del artista; más aún si lo que ha venido repitiendo se vuelve popular y se le glorifica cada vez que abre la boca. Ejemplos del no proponer nada nuevo lo veo en Woody Allen, Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar y a veces en el mismo Scorsese.

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