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Archive for June, 2013

On the Road

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On the Road es la peli a basada en la novela homónima de Jack Kerouac sobre sus multiples travesías a través de Estados Unidos, de punta a punta, acompañado de sus dos amigos Dean Moriarty y Carlo Marx; siendo la novela autobiográfica y deduciendo que Sal Paradise, interpretado por Sam Riley, es Kerouac por su ascendencia franco-canadiense, fácilmente se distingue a Allen Ginsberg de Marx y Neal Cassady de Moriarty.

El brazuca Walter Salles es el encargado de esta gran empresa. Lo último que habíamos visto del brasilero fue Dark Water, reenlatado de la japonesa de terror Honogurai mizu no soko kara original de Hideo Nakata y más allá de esta infortunada entrada a Hollywood, Diarios de Motocicleta. Es decir, un periodo largo de 7 años sin una pieza decente en el mercado.

Kerouac es al lado de Ginsberg y William S. Burroughs los pilares de lo que se conoció como la Beat Generation; un grupo de escritores de la posguerra que tomaron impulso en los 50’s e inspiraron un centenar de diferentes artistas posteriormente gracias a lo que documentaron y la forma en la que lo hicieron. La Beat Generation -peyorativamente conocidos por la prensa como los «beatniks»- son característicos desde su nombre por la apatía a lo establecido y sus estándares; mayormente novelistas innovaron en estilo, experimentaron con drogas, exploraron los límites de su sexualidad, controvirtieron la religión occidental comparándola y abrazando la oriental, repudiaron el reduccionismo material de muchos filósofos contemporáneos así como retratos simplistas de la condición humana. Howl de Allen Ginsberg, Naked Lunch de William S. Burroughs y On the Road de Kerouac son reconocidos como los picos de la literatura Beat. En lo que le compete a este blog, Howl recientemente tuvo un homenaje bajo la realización de Rob Epstein y Jeffrey Friedman, la muy buena actuación de James Franco como Ginsberg y una excelente narración animada producto del ingenio de Eric Drooker; Naked Lunch tuvo su referencia gracias al duque David Cronenberg en una pastosa, confusa y densa psicodelia.

Por su lado Salles, nos permite un acercamiento a la novela de Keoruac con una exquisita y delicada interpretación. Podemos caer erróneamente en la categorización de la pieza como una road-movie pero el epónimo personaje más que darnos una etiqueta de clasificación es un protagonista silente en la obra. Kristen Stewart en algún momento de la cinta, afirma que «ya no hay más camino para ella y que se devuelve a Denver», una figura para referirse al camino como el motor de la aventura, el socio que los acompaña calladamente durante sus viajes y el medio para que se desarrollen. No habría de hacer falta la compañía o la presencia tangible de los tres viajeros iniciales, después se incorporarían Stewart, Danny Morgan, Elisabeth Moss como su esposa o incluso Viggo Mortensen y Amy Adams (compañeros de parada) pero nunca podía faltar ni el lápiz, ni el papel, ni el camino. Además las road-movies se caracterizan por el regreso a casa y en este caso de vuelta en vuelta, el hogar se nubla y las moralejas se esfuman.

On the Road es una entretenida novela con un intricado mapa de relaciones. A nivel de actuaciones es importante destacar el desempeño de Garrett Hedlund (Tron Legacy), Viggo Mortensen (como Old Bull Lee en referencia a William S. Burroughs) y la, aunque ínfima pero grandiosa, participación de Amy Adams. Es más que justo reconocerle a Salles su gran esfuerzo por sacarle algo de histrionismo a Kristen Stewart porque al final esta cinta tiene más picos de actuación que cualquiera de las otras piezas en todo su repertorio «hollywoodense».

Salles y su pieza logran nominación a la Palma de Oro en Cannes y reconocimiento oficial en Sídney pero sobre todo vuelve a poner al realizador en un buen estado de la balanza para proyectarse en Hollywood con un nuevo impulso y de pronto encontrar su nicho así como ya lo hizo su compatriota Meirelles.

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Helvetica

26/06/2013 4 comments

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Helvetica es una fuente de la familia tipográfica de las humanas, palo seco, basada en la fuente Akzidenz-Grotesk de la casa Berthold Schriftgiesserei en 1896. La Helvetica fue creada por Eduard Hoffmann líder de la Haas Schriftgiesserei donde fue creada.

¿Cómo es posible que yo sepa esto?
Siendo estudiante de diseño gráfico, en algún semestre básico se le es aleccionado sobre las familias tipográficas, sus orígenes y su estructura. Al lado de la Helvetica también uno termina por aprenderse la historia de la Garamond, la Palatino, la Futura, la Georgia y porqué no hasta la Comic Sans. Obviamente, ya no me acuerdo de todas y cada una ellas y seguramente pude recitar el primer párrafo gracias al homenaje que Gary Hustwit le hizo a esta grandiosa fuente.

Erróneamente se le atribuye la creación de la Helvetica a Max Miedinger pero fue el señor Hoffmann quien encomendó el trabajo de modernizar la Akzidenz-Grotesk, a su vendedor Max Miedinger ya que el director de la casa era muy tímido e inseguro, pero fue Hoffmann quien anotó las directrices, los comentarios y ajustes e incluso le dió el nombre de Neue Haas Grotesk. Haas era subsidiaria de Stempel que a su vez era subsidiaria de Linotype. Stempel quería darle un mercado más amplio a la nueva fuente y trató de llamarla «Helvetia» pero Hoffmann se opuso por el hecho de que una fuente no puede llamarse como un país (Helvetia es como se conoce a Suiza) y propuso Helvetica para que se refiriera como la fuente suiza y fue mayormente aceptado.

¿Por qué armar un documental o un homenaje a una fuente tipográfica?
Básicamente, la intención de Linotype fue vender los derechos de explotación de un paquete grande de fuentes a Estados Unidos, en la época de la posguerra en los 50’s. Ya habían logrado un buen éxito con la Univers pero fue la Helvetica la que encontró mejor su nicho y no sólo se vendió bien sino que prácticamente se institucionalizó como la forma americana de reconocerse. Etiquetas, anuncios, señales, identidades y cuanto campo haya en el diseño gráfico norteamericano fue absorbido, dominado y asfixiado por esta fuente. El neoyorquino Gary Hustwit, como realizador del documental, más que hacer un estudio de diseño de gráfico está investigando sobre su propia identidad. Llama a controvertir a excelentes personalidades del diseño como Matthew Carter, Mike Parker y David Carson entre muchos otros. El nivel de la discusión se hace interesante en cuanto se va haciendo un análisis cronológico de las bondades de la fuente, pasando por aquellos que la adoran ciegamente o aquellos que la detestan y se aburren con ella.

Cada uno sabrá interpretar mejor su relación personal con la fuente y no habrá decisiones o respuestas equivocadas. Hustwit tiene muchos otros documentales de este nivel de análisis pero lastimosamente no encuentro ninguno otro relacionado con fuentes tipográficas 😦

The Comedy

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El realizador independiente Rick Alverson nos trae la historia de Swanson (Tim Heidecker), un neoyorquino que se cree comediante y gracioso; afianzado en esta creencia, lanza a diestra y siniestra sarcasmos, sátiras y sabotajes en una actitud no sólo impertinente sino procaz y de mal gusto donde no importa quién esté a su lado, deben entenderlo, deben escucharlo y si no se ríen de sus bromas son unos imbéciles.

¡Terrible como las expectativas le arman a uno una peli completamente diferente!

Lo que parecía ser una cinta solaz y provocadora, terminó siendo una especie de docudrama reflejo del vacío, la ingratitud y la desconexión humana que tienen los sociópatas. La esencia de Swanson es la de un hombre inmaduro, imprudente y casi autista que no tiene relación con otras personas más allá de su ego. Sus amigos Van Arman (Eric Wareheim), Cargill (Jeffrey Jensen) y Ben (James Murphy) son otro par de regordetes que cierran el cuadro, viven alcoholizados, manejan el mismo humor y tienen el mismo denominador petulante, presumido y odioso. Con sus bicicletas fijas, sus borracheras con Pabst Blue Ribbon, sus gafas Ray-Ban y su apariencia «hipster» son hombres de 35 años que se niegan a madurar, abusando de lo que esté cerca, comportándose como niños de ocho años y siendo políticamente incorrectos para congraciarse con sus colegas.

La cinta es una pesadilla desesperante filmada con filtros de instagram, encerrada en la jerga de Williamsburg y seguro de culto para quien pueda desligar la vacuidad de sus personajes y entenderla como una crítica a la burguesía norteamericana.

Man of Steel

21/06/2013 15 comments

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Man of Steel llega a las carteleras colombianas y al igual que en el resto del mundo ya empezó a arrasar en taquilla. Las salas están llenas, las puntos de venta de boletería a reventar y la disponibilidad en reservas es absurdamente baja. Seguramente va a ser un éxito, sino el éxito de esta temporada.

¿Pero es tan buena como aparentaba ser? Es difícil lograr una respuesta corta sin pensar en el si, no, depende. Man of Steel no puede ser analizada como un fenómeno aislado, sin relación en el contexto económico en el que se está desarrollando. Por eso los factores deben medir cada una de sus variables y al final por promedio revisar de nuevo la pregunta.

A nivel de expectativas prometidas y colmadas, Man of Steel está logrando lo que el verano pasado alcanzó The Avengers; la fórmula de Whedon fue repetida este año por Shane Black que lanzó el primer golpe al inicio de la temporada con Iron Man 3 y logró posicionarse por un buen tiempo como la primera del 2013; su reinado tiembla con el avasallador paso de Superman que, no sólo abre con una cifra significativa sino que pasado el primer fin de semana, los números la catalogan en la historia como la más grande en taquillas de junio. Esto quiere decir que en el voz a voz, la cosa está funcionando y el público está saliendo muy satisfecho de la cinta.

A nivel de pelis basadas en comics, hay un grande detrás de Man of Steel que despierta todas nuestras grandes emociones en la pieza -y no es precisamente Christopher Nolan-. Desde que el equipo del Dark Knight se aseguró un puesto en la producción de Superman, todos los cinéfilos nos emocionamos al encontrar la promesa de una nueva cinta con el desarrollo de la historia de David S. Goyer y Christopher Nolan; tal vez nos pareció una decisión muy acertada de Warner Brothers, para asegurar la calidad de Batman, poner al frente a Nolan y su esposa Emma como el equipo de técnico responsable de solucionar reparto, música, cinematografía, edición e historia. De esa forma, llegó una mezcla heterogénea de recomendados de Warner así como otros por parte del matrimonio Nolan-Thomas; pero el grande en esta pieza es definitivamente Zack Snyder como su director. Snyder ha venido armando un portafolio consistentemente de adaptaciones del comic que lo catalogan como uno de los mejores -sino el mejor- entre una gran lista de artistas encabezada por Matthew Vaughn (Kick-Ass, X-Men: First Class), el mismo Nolan (The Dark Knight), Robert Rodriguez (Sin City), Bryan Singer (X-Men, X-Men II) y Sam Raimi (Spider-Man). El miedo de los fanáticos con Snyder era que había desarrollado una forma de contar sus historias abusando del recurso del tiempo-de-bala que hubiera sido desastroso en Man of Steel; pero no sólo no aparecieron las lentísimas cámaras sino que enfrentado a su más cercano pariente, como lo es Batman, Superman llega a nuestras pantallas con una agradable frescura. Se siente nuevo, humanizado y concatenado perfectamente en el universo de Nolan y su Dark Knight, que fue realmente lo más esperado en la pieza.

Zack Snyder acaba siendo el director en una apuesta muy arriesgada, conciliada entre el estudio y Syncopy, gracias en primer plano a que Nolan no quería dirigir más comics y que el golpe ofrecido por Marvel con Joss Whedon en The Avengers causo demasiada mella. Para Warner no fue suficiente transformar las pelis basadas en comics, lograr la mejor trilogía en este campo y además volver ícono una de las figuras más importantes de DC y de los comics en general. Warner quería más, quería dominar taquillas y crear una franquicia sin límites de producción; crear un universo como el de Marvel y tener a su disposición toda una gama de historias increíbles cada una como un hito de producción versus las retribuciones de taquilla. Entre el éxito de Marvel y el río revuelto de sus derechos de explotación repartidos en tres estudios más, la respuesta era desarrollar la historia de Superman y buscar reunir una Liga de la Justicia a corto plazo. La dirección no podía ser una opción audaz, no podía ser tampoco una opción interesante, el director debía ser sólido, creativo e interesado a un plan a largo plazo. No había respuestas obvias y, sin embargo, Snyder resaltaba como la más sobresaliente.

Snyder recibió perfectamente las indicaciones de Nolan como entrenador. En el último punto a analizar de Man of Steel, a nivel del universo de DC Comics, Snyder logró contarnos una historia de un niño adoptado, dividido entre sus diferencias y los valores aprendidos, en vez de la obvia historia de Kal-El como alienígena en La Tierra. Clark Kent (Henry Cavill) es un individuo en crisis, en búsqueda de su identidad, criado en un hogar lleno de amor y con la calidad de servicio presente en cada una de sus acciones; su vida en este sentido se enfrenta a golpes durísimos de confianza en el cual está involucrado su padre, Jonathan Kent (Kevin Costner). Por otro lado, es un fenómeno adaptándose a la sociedad que constantemente lo segrega; sus aparentes migrañas y su comportamiento lo apartan del estándar y lo vuelven blanco de burlas y rumores. Un evento desencadena su ira, su frustración y su desolación para terminar deambulando por el mundo tratando de olvidar su naturaleza. La narración de toda esta etapa es sencillamente magnífica, uno de los pilares de la pieza, sin duda.

Snyder además desarrolló la pre-historia que no teníamos de Krypton, desenfundó varias raíces, creo contexto y le dio fuerza al General Zod como un personaje voluntarioso, estricto, recto y radical. Zod en esta ocasión es representado por el gran Michael Shannon, que gracias a este desenvolvimiento y en contraste con la interpretación de Terence Stamp (Superman II; 1980), no es un ser maligno, no es déspota per sé, por el contrario, se revela como un ser vigilante de su raza y preocupado de su eminente extinción. Aunque el fondo de Krypton parece ser un requerimiento de Snyder, tomar los antagónicos y demostrar sus vulnerabilidades o sus dobles intenciones, en aras de aceptarlos como seres en conflicto, ni buenos ni malos, es una característica primordial de Nolan y Goyer, y que en esta historia agradecemos porque Zod es un personaje increíble.

Shannon no es el único destacado. El juego de relaciones entre los padres de Superman y Superman es soberbio gracias a Russell Crowe, Kevin Costner y Henry Cavill. Los tres conjugan un dinamismo importante y creíble para nuestros ojos gracias a las capacidades de sus actores, sobre todo de Costner que es el pilar dramático de la historia. Pueden afirmar que Cavill no es un gran actor por lo insípido de algunas partes de su desempeño mas es porque en parte está encarnando a un súper-héroe pero uno no siente una payasada o una ridiculez armada alrededor de él; además en los duros momentos emocionales sufrimos con su mirada, sus gritos y su tono -si un actor tiene tono y variaciones de él en sus líneas durante una peli, no es cualquier fulano insignificante, es un actor con fundamentos- . Al lado de estos cuatro actores, Amy Adams, Diane Lane, Laurence Fishburne completan la cosmogonía del Hombre de Acero y ¡vaya si lo hacen bien! . De esta forma, Snyder demuestra sus capacidades como director de actores que como hemos visto en el blog, en varias ocasiones, un actor no encuentra el balance de sus capacidades -sin importar si es novato o un monstruo- porque la dirección de sus líneas no fue completa o dicho de otra forma fue huérfana de rumbo.

Cerrando un poco la entrada, de lo único que se puede renegar de Snyder es que si por un lado abandonó las cámaras en tiempo-de-bala (para bien) y las reemplazó con temblorosos encuadres, por el otro lado exageró con las colisiones, explosiones y destellos. Hans Zimmer es un gran artista, es un excelente compositor y tiene un refinado oído para determinar perfiles con sus fragmentos, algunas veces melodiosos, otras veces estridentes pero siempre característicos de los personajes. El exceso de bombazos y estallidos opacó por completo a Zimmer. Muchas personas alaban el trabajo del maestro en Man of Steel, para mi pasó sin pena ni gloria; sentí los momentos de acompañamiento de la música pero sencillamente me perdí todo el trabajo de Zimmer y es una lástima.

Se vienen las decisiones duras para Warner y ojalá que la premura de ellas o el éxtasis del buen ejercicio con Superman no los enceguezcan. Snyder afirmó que si lo requerían para realizar una Liga de la Justicia primero se debía madurar un poco más el personaje de Superman; eso quiere decir que habrá una segunda parte de Man of Steel -improbable una tercera pero nunca se sabe- para después continuar con la congregación más esperada desde el anuncio del fin de la Trilogía del Caballero de la Noche. En la cinta hay que estar atentos a las referencias de Lex Luthor y Bruce Wayne que tácitamente aparecen en la historia por medio de sus corporaciones (LexCorp y Wayne Industries respectivamente). La sensación de sentirlos cerca es emocionante, sin embargo, las impertinencias del estudio puede hacerlos tropezar fuertemente. Warner quiere Liga de la Justicia para el 2015, un lapso prudente para una buena producción pero Snyder quiere una segunda parte lo cual no alteraría los planes de Warner si el realizador saca su pieza el próximo año -¿no es esto demasiado prematuro?- para después encargase de La Liga en un periodo demasiado corto. La única posible respuesta para una agenda tan apretada es que Snyder haga una «Peter-Jackson»; que previendo las decisiones de Warner haya grabado las dos partes de una vez, se dedique a posproducción el próximo año de la secuela y a preproducción y filmación de La Liga de la Justicia en los dos años siguientes.

James Gandolfini (1961 – 2013)

20/06/2013 3 comments

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El actor neoyorquino por excelencia (Nueva Jersey para ser más exactos), James Gandolfini murió ayer después de sufrir un fuerte ataque al corazón a sus 51 años de edad, en la ciudad de Roma. Siendo un hombre joven y corpulento que parecía disfrutar de los cigarros y el whisky su muerte es prematura y nos aqueja una fuerte pena.

Recordado, y ahora inmortalizado, como el jefe de la familia Soprano, Gandolfini parece haber definido al gángster en casi todas sus últimas producciones. Su papel más simpático -obviamente después de Tony Soprano– es el de Winston en The Mexican; varias de sus líneas en esa peli las utilizo a diario como filosofía personal. Pero decir que se dedicó al estereotipo del gángster es una gran falacia. Si, su voz es característica, su acento italiano es más que inconfundible pero su trabajo con los Coen en The Man Who Wasn’t There, The Last Castle con Robert Redford, Where the Wild Things Are de Spike Jonze, Welcome to the Rileys o Cinema Verité desmienten la premisa.

En el blog no hablamos mucho de él pero en estos últimos años destacamos su desempeño en True Romance, Killing Them Softly, entre otras. De su representación como Tony Soprano logró tres Emmys, dos premios del Gremio de Actores, tres TCA’s (Television Critics Association) y sólo un Globo de Oro.

Nunca fue nominado al Oscar, los BAFTA’s o Cannes y sin embargo sentimos que otro de los grandes se va y lo vamos a extrañar profundamente 😥

Bond 7: Diamonds Are Forever

15/06/2013 4 comments

[Continuación]
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Es el año de 1971 y tras cuatro años de ausencia Sean Connery vuelve como el súper agente 007. George Lazenby es historia y Diamonds Are Forever es la séptima salida de la franquicia, de nuevo interpretando una novela original de Ian Fleming. Visiblemente cambiado, con sus 41 años encima, y con un perfil diferente, el escocés tiene la sartén por el mango; Eon Productions hace pruebas de reparto con varias alternativas norteamericanas para llevar a Bond a un público más americano pero nada resulta convincente; la presión de United Artist los sobrecoge y vuelven a llamar a Connery; este pide un millón 250 mil de dólares, la opción para portagonizar dos pelis de United y la inclusión dentro de la producción de Bond 7. Un acuerdo realmente impresionante para la época.

El francés Guy Hamilton es convencido para volver a dirigir, gracias a que Harry Saltzman y Albert R. Broccoli aceptan que la única verdadera cinta con aires de rompetaquilla fue Goldfinger y quieren volver a darle ese estatus a la franquicia. Los presupuestos por todas las negociaciones empiezan a crecer y Diamonds Are Forever empieza con 7 millones 200 mil dólares para finalmente recoger un poco más de 116 millones. Hamilton, pues, parece tener la clave para monetizar la saga pero analizándolo bien, hay varias razones y no muy agradables para los fanáticos de Sean Connery.

Todo colapsaría en On Her Majesty’s Secret Service pero al final parece más un gran boicot de la producción que no quería que, ni la pieza triunfara, ni que George Lazenby continuara. Desde Maurice Binder -con una de las presentaciones más mediocres – hasta los mismos Saltzman y Broccoli que se cansaron de su modelo australiano, todo fue un gran salto al vacío. Pero gracias a Lazenby y Peter Hunt, Diamonds Are Forever no es otra payasada en la que estuvo involucrado Connery. Puede atribuírsele al cambio de década, que se siente mucho, pero las escenas de acción son más elaboradas y no hay tanto montaje en estudio, los dobles son dobles y no compiten en pantalla con los protagonistas en las escenas de acción, aún siendo un imperdonable mujeriego, Bond es más cuidadoso con cada una de ellas pero sobre todo la historia parece mejor estructurada y la trama no se resuelve completamente en 10 minutos al final de la cinta.

La historia vuelve a traer a colación Ernst Blofeld, el reconocido Número Uno de SPECTRE, que al principio de la cinta explica la serie de cirugías a las que se ha sometido para poder cambiar su apariencia. Esta parte no es del todo agradable en la pieza por dos razones sencillas (A) Charles Gray que interpreta a Blofeld ya había actuado en You Only Live Twice como un aliado de Bond en Japón (B) Ernst Blofeld conserva todo su vestuario pero desde la misma You Only Live Twice, su apariencia es caracterizada como un hombre caucásico y calvo; en On Her Majesty’s Secret Service, Telly Savalas pasó por alto la cicatriz de Donald Pleasence pero en esencia era el mismo. Gray por su lado olvida la cicatriz, la calva y con su previa actuación se desentiende completamente de la continuidad en la franquicia. Gravísimo error muy constante en estas primeras pelis del 007.

Blofeld es muerto a manos de James Bond al principio de la cinta. Esto le permite a Bond, seguir adelante y rastrear una mafia de diamantes robados directamente desde Sudáfrica. Gracias a pasaportes falsos, Bond llega a Amsterdam, haciéndose pasar por Peter Franks, uno de los intermediarios y contacto de Tiffany Case -la chica Bond de Diamonds Are Forever que en esta ocasión será interpretada por Jill St. John-. La trama envuelve un poco de intriga, algo de seducción de Bond con Tiffany Case, increíbles persecuciones de carros en Las Vegas y grandes escenas de acción. Sin embargo, la trama alrededor del robo de diamantes, el satélite destructor y el secuestro de un multimillonario tipo Howard Hughes es excesivo.

El esquema ha variado un poco y Bond ya no es tan autosuficiente como antes, necesita ayuda y su equipo se la ofrece sin chistar. Norman Burton es el nuevo Felix Leiter, Bernard Lee cada vez es un más bravo M, Desmond Llewelyn es Q y Lois Maxwell es Moneypenny. La atención del espectador es desviada en varias ocasiones, se pierde ritmo constantemente en la narración y termina la historia tornándose muy aburrida. La crítica además afirma que Diamonds Are Forever es demasiado exagerada, muy sobreactuada y casi una corografiada ridiculez. Sin embargo, por primera ves una peli de Bond es nominada al Oscar como mejor sonido y la taquilla, como habíamos referido anteriormente, también respondió muy bien.

After Earth

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Debo reconocerlo, es posible que sea de los últimos que sigue admirando a M. Night Shyamalan. El director ha tenido reveses en taquilla y crítica pero no todas las piezas que han descalificado me parecen absoluta basura. Pero hay que reconocer también que en sus últimas dos salidas, las cosas no han salido muy bien que digamos.

Recapitulemos.

Shyamalan logra desarrollar uno de los thrillers de suspenso más interesantes de finales de los 90’s y le da un gran renombre a sus producciones de ahí en adelante. Hablamos de The Sixth Sense. Vienen posteriormente Unbreakable, Signs, The Village y aunque son geniales en narrativa y temática la crítica se enfrasca en la odiosa tendencia de compararlas constantemente con The Sixth Sense y eso perjudica sus intenciones. Luego vienen Lady in the Water y The Happening, que definen el punto entre sus fanáticos y sus disidentes; sin ser malas piezas es verdad que su calidad ha decaído y su narración se vuelve predecible por no decir obsoleta. Finalmente, The Last Airbender, un desatino que le costó taquilla, crédito y respeto. Por primera vez, se aparta de desarrollar una historia suya para realizar un proyecto de un tercero; lo peor es que es un vuelco hacia lo comercial de Hollywood y le estalló en la cara, quedando como un aficionado.

En After Earth vuelve a ser independiente pero curiosamente comparte créditos de escritura con Gary Whitta (The Book of Eli) y con Will Smith protagonista de la cinta. La historia es una road-movie dirigida a un público infantil que envuelve la relación fracturada entre un exigente padre y su hijo en crecimiento; tiene tonos sensibleros pero sigue siendo atractiva y cautivante. Hay planteamientos interesantes de ciencia ficción, como descubrir que La Tierra es una gran amenaza para la humanidad o la relación bestia-hombre completamente desnaturalizados el uno del otro, encontrando cercanías provocadoras en el instinto animal. Pero definitivamente lo más atractivo será para los fanáticos de Carl Sagan y Cosmos; se encuentran par elementos de su discurso en el cuál se definen los viajes intergalácticos, primero, con las formas de las naves -particularmente la mantarraya- y, segundo, los viajes a través de los “hoyos de gusano“. Sin embargo, todo se desluce con falencias en algunas escenografías que parecen muy postizas o el 3D del bestiario terrestre que es terrible -aunque no se puede descartar que Utah es un sueño, siempre parecerá alienígena y fue el perfecto escenario cuando se usó en esta peli-.

Supera en promedio a The Last Airbender -pero no por mucho. La verdad no parece una historia de Shyamalan. Por el contrario se le siente amedrentado por sus errores del pasado y permite demasiado espacio a Smith o Whitta para que definan la historia y sus detalles. El desenlace desentona con el resto de la historia.

¿Será cierto que las pelis de Shyamalan tienen un giro al final donde uno descubre que todo es una gran mediocridad? Estoy por creer que es cierto.

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