Brick


brick

Rian Johnson es uno de los recién asentados directores independientes que nos ofreció el cierre de su ópera prima, con una de las mejores, si no la mejor pieza del año pasado, Looper.

Ya habíamos visto también de él Los Brothers Bloom, con una calidad escalofriante pero la crítica seguía alabando Brick, su primer largometraje lo cual me tenía un poco frenético. Independiente de lo que piense de la peli, en general, siempre admiro el hecho de que un director salga adelante de su primer proyecto y me sobrecoge cuando ese primer proyecto, tiene una buena factura o es creativo o es propositivo de alguna forma en la industria. Johnson, por ejemplo, es un escritor-director que en su primer intento logra clasificar a Sundance y llevarse el premio especial del jurado por su visión creativa.

Brick es la historia de Brendan, interpretado por un escuálido Joseph Gordon-Levitt, que va en el cuarto año de una secundaria en San Clemente, California. Es corajudo, solitario y sedicioso. No le come a los populares de la escuela, ni a los del equipo de fútbol, ni a los jíbaros que rodean la institución, por el contrario, los enfrenta y aún con su apariencia desabrida tiene una relación con una hermosa joven (Emilie de Ravin) que estudia con él. La trama de la peli empieza con el cadáver de la joven, dispuesto en uno de los caños adyacentes. La imagen es fuerte pero hermosa y Brendan se queda contemplándola por un tiempo hasta que decide ocultar el cuerpo, aislar a la policía de la ecuación y descubrir por si mismo que está sucediendo.

En principio, el argumento de Brick envuelve un gran thriller de suspenso y su resolución tiene las mismas connotaciones policiacas. El problema es que tanto la historia como los personajes son poco creíbles dentro del contexto en el que están colocados. El maton, la diva, el capo son más caricaturas de personajes bien elaborados pero que dispuestos en un colegio crean ambientes y situaciones improbables, sin sentido y de nuevo, poco creíbles. Johnson afirma que esta peli la filma en su escuela secundaria y tal vez su deseo de volver a la institución de nuevo, convertido en héroe es mucho más fuerte que su deseo de hacer una pieza más verosímil, más madura o por lo menos un poco más congruente.

Es innegable que Brick tiene mucho potencial. El epónimo ladrillo de cocaína que rodea la historia envuelve muy bien a todos los personajes. Sus tropos y sus chispas de genialidad se vislumbran en algunos roles secundarios, en la forma como Johnson desarrolla su montaje y permite que el espectador intuya más que digerir ciertas afirmaciones -aunque a veces se excede y confunde-. Las tomas y los desenfoques ayudan a complementar la narración pero incluso en el final abierto, el desenfoque nos permite elucubrar sobre una posibilidad lejana donde un personaje tangencial podría ser la clave de todo el embrollo, en el que posiblemente Brendan sólo dio vueltas en círculos para terminar en el mismo punto de partida con una posibilidad muy sólida, siempre en frente de sus narices.

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  1. 30/12/2013 at 14:05

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