Keep the Lighs On


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En el último camionao’ de pelis que me trajo Amazon llegó Keep the Lighs On de Ira Sachs, una cinta independiente acompañada de muy buena crítica, un Teddy por mejor largo argumental y una no menos sorprendente nominación a los Spirit de este año para mejor peli del año.

La pieza es una completa desilusión.

Es llamativa en un entorno, casi morboso para el espectador, dentro la relación homosexual entre Erik (Thure Lindhardt) y Paul (Zachary Booth). De haber sido una historia heterosexual no habría forma de que hubiera podido competir en Berlín, sin ese contexto la peli es vacía, aburrida y llana. De todas formas, el Teddy Bear no es una categoría oficial de La Berlinale -pues es un jurado independiente y apartado del festival que juzga cintas con contenido LGBTI-.

Erik es un cineasta documentalista, conoce a Paul en 1998 y desde entonces ha sufrido con él. Primero porque no había salido del closet, después cuando salió se dedicó profusamente al consumo de drogas y después porque simplemente la química se les había acabado.

Diez años pasaron en la historia de Sachs y Mauricio Zacharias, escritores del guión. Diez años donde Erik estaba locamente enceguecido y donde Paul fue envidioso, egoista y desconsiderado. Si, puede ser el tema de una excelente telenovela pero en cine no lograron desarrollar ni los personajes, ni el contexto, ni el sabor de la amarga relación. He visto filminutos muchísimo más interesantes donde con sólo el planteamiento uno quisiera ver una historia más completa. Uno de las cosas que más me molestó fue precisamente ese lapso de los diez años. Los personajes no cambian de aspecto en ese periodo. Ni la barba, ni el vestuario, ni el corte de pelo -más radicalmente, ni las miradas, ni los gestos, ni la contextura-. Diez años es una cantidad de tiempo importante. En diez años le pasan a uno muchas cosas, desde un bronceado hasta el uso de gafas. En Keep the Lighs On sencillamente no pasa nada. Y es loco, si no pasa nada, y la variable de tiempo no aporta nada en absoluto al desarrollo de personajes porqué no decir que la historia dura una semana, un mes, de pronto un trimestre sería más creíble que diez largos y aburridos años. Sencillamente porque la abnegación de Erik no hubiera tomado concepciones melodramáticas y la pieza hubiera sido obvia y evidente en su vacío y frivolidad.

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  1. 18/02/2014 at 16:00

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