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Archive for March, 2013

About Cherry

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About Cherry es el debut de Stephen Elliott como director.

Elliott es reconocido por ser el autor de siete libros incluido The Adderall Diaries por el cual es considerado como genio por el San Francisco Chronicle y la revista Vanity Fair. Además ‘Los Diarios’ fueron el mejor vendido del año según Time Out New York, uno de los mejores por Kirkus Reviews y uno de los 50 destacados, de nuevo, en el San Francisco Chronicle. La verdad es que el palmarés no refleja la calidad de esta mediocre pieza. El refrán que cazaría perfecto sería “zapatero a tus zapatos“. Si Elliott es genio escribiendo, dirigiendo no es más que ordinario y común.

About Cherry narra la historia de una jovencita que llega a San Francisco en busca de fortuna haciendo fotografías de desnudos. No tuvo mala suerte. En absoluto. Cada decisión la llevó al siguiente paso en su carrera como artista porno; pasando por fotografías de desnudos hasta segmentos de acción hombre-y-mujer. Ashley Hinshaw interpreta a Cherry en una honesta y fresca actuación; James Franco es su novio, un adinerado abogado en la ciudad que está hundido en el consumo de drogas fuertes y desarrolla un papel secundario sin mayores retos; sorprende la aparición de Dev Patel o de Lili Taylor, grandes ligas en el cine indie pero de nuevo ninguno de los dos con mayores retos o exposición en pantalla.

Las historias de revelación personal, autosuperación, que empiezan con la pérdida de la inocencia de una joven que llega a una urbe y alcanza su éxito son cursis desde Flashdance en 1983 y el tema es recurrente y pareciera inagotable cuando uno cuenta Save the Last Dance, The Fighting Temptations, Footloose incluso, Burlesque, Coyote Ugly, Showgirls de Verhoeven o recientemente Rock of Ages. About Cherry no es en absoluto diferente a todas ellas y es ridícula tratando de polemizar con el tema de la pornografía establecida en San Francisco, un tema candente que pudo darle algo de publicidad pero que cayó directamente en el cliché antes nombrado.

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The Invisible War

30/03/2013 1 comment

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The Invisible War es un documental realmente desagradable de Kirby Dick. No por su forma sino por su contenido. Un relato común de más de cincuenta mujeres, heterosexuales y homosexuales, que han sido violadas dentro de las líneas del ejercito, por sus compañeros, sus superiores o en el peor de los casos por los agentes encargados de recibir sus demandas por abuso.

Las cifras son realmente increíbles -y lastimosamente dichos números en la pieza sólo llegan hasta el año 2010-. Alrededor de 108.000 veteranos (entre hombres y mujeres) denunciaron un abuso sexual mientras prestaban su servicio. Entendiendo que tan sólo un 10% de las mujeres denuncia los hechos y que prácticamente ningún hombre lo hace, la suma en realidad podría estar rondando los dos o tres millones de personas abusadas sexualmente en el ejercito de los Estados Unidos. Un número absurdamente chocante por el que valía la pena realizar la pieza. Pero lo más inquietante es que de esos 108.000 veteranos, sólo 60 mil reciben ayudas en salud, son conducidos no más de 300 casos y únicamente han sido sentenciado 55 agentes con penas irrisorias como retiro forzoso.

Si el nivel de atención es microscópico, el trauma físico y psicológico de estas mujeres es inversamente aberrante. Muchas de ellas eran lesbianas, otras eran castas e impúberes y otras sencillamente tienen unas lesiones tan fuertes que requieren de cuidado y revisión diaria, como por ejemplo Kori Cioca, protagonista de los relatos que simplemente ha ido perdiendo el maxilar inferior, gracias a un golpe directo recibido de su agresor que le destrozó la mandíbula en el momento de su violación. El estudio además demuestra que el maltrato, y las heridas causadas por él, son en muchos casos resultado de reiteraciones impunes. Lo más grave es que el violador es definido por expertos como un animal de asecho, que al escapar constantemente del castigo, se siente con más libertad de ejecutar nuevamente sus crímenes, tratando cada vez de ser más cruel y violento. Muchos de los reportes incluían reiteración del agresor en cuatro o cinco oportunidades sin que nada hubiese ocurrido.

La lucha es dura y los resultados aterradores pero lo es aún más la poca atención y eficacia en el tema para resolverlo. Los pocos planes que se han implementado no son más que ridículos y absurdos, como por ejemplo “…si está oscuro no andes sola” o “…si quieres tener una relación con ella espera hasta que esté sobria“, que claramente rodean la negligencia frente a la problemática en sí. Las políticas presidenciales han intentado cambiar las cifras pero los militares en Estados Unidos mantienen un fuero que asegura su impunidad; sin ir demasiado lejos, la misma guardia presidencial establecida en Washington obliga en eventos y/o fechas especiales ir a bares tradicionales a descargarse decenas de litros de alcohol donde siempre terminan un par de jovencitas ultrajadas.

Les decía que el documental es desagradable porque denuncia profundamente los grotescos actos dentro de la fuerza y ni un sólo logro que favorezca realmente a estas víctimas. La pieza además logro publicidad por sus varias nominaciones en los gremios de escritores o en el de directores pero siempre perdió con Searching for Sugar Man, en un acto sucio por divertir la atención del público sobre un tema tan delicado. Tan sólo en los Spirit de este año o en Sundance logró merecido reconocimiento gracias a tecnicismos que descalificaron a Sugar Man o premios de segunda categoría. Esperemos que Kirby Dick y su escritora Amy Ziering sigan en la lucha por develar más avances en esta preocupación, que no pierdan de vista este tema de ultraje y barbarismo que no debe quedarse callado y que además sirva de motivación a nuestros propios reporteros para poner los ojos en nuestras víctimas que sufren de un anonimato aún más profundo.

Bond 0: Casino Royale

23/03/2013 3 comments

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A partir de hoy empezamos un nuevo ciclo dentro del blog. El año pasado se celebraron los 50 años de la franquicia de James Bond con la peli número 23 de la saga, Skyfall.

Junto con Skyfall la franquicia sacó una caja oficial con las 22 pelis anteriores. Vamos a revisar de aquí en adelante cada una de ellas.

Hay una pequeña curiosidad que ya habíamos anotado, paralela al 007 de Sean Connery, existió un James Bond interpretado por David Niven, que representa a un caballero de la reina que en la década de los 60’s que debe vigilar los intereses de todo el frente occidental de cara al poder que había tomado Alemania Oriental. Para tal fin Niven, como Sir James Bond, crea una institución de espionaje dentro de la inteligencia británica patrocinada por La Corona Inglesa, Estados Unidos, Francia y la misma Rusia. Dentro de la corporación todos los agentes se llamarían James Bond, serían entrenados en inteligencia por M y en pericia de dispositivos provistos por Q. Varios productores entrarían en el negocio de representar pelis del súper agente después de la muerte de Fleming pero ya lo discutiremos más adelante.

Su primer agente encubierto sería James Bond interpretado por Peter Sellers, que tiene que sortear su suerte en un juego de cartas con Le Chiffre, Orson Welles, para desenmascarar al verdadero villano, el Dr. Noah representado por el pintoresco Woody Allen -que a esta altura redondea la tosquedad y la chabacanería de la pieza-.

Es cierto, la cinta es tan mala como suena. La participación de las grandes mentes de la época tan sólo aportaron más caos a la producción. En la escritura John Law, Michael Sayers y obviamente Ian Fleming quedaron como los responsables del guión y la historia pero también participaron los mismos Woody Allen y Peter Sellers, Val Guest, Ben Hecht, Joseph Heller, Terry Southern y nada más y nada menos que el ganador del Oscar, Billy Wilder.

Como si la anarquía no fuera ya suficiente, con todas estas personas en un vaivén profundo descifrando si el curso de la cinta era una comedia o un thriller de acción, las escenas se repartieron entre varios y laureados directores. Val Guest filmó a Woody Allen con David Niven, Ken Hughes las escenas de Berlín, John Huston las escenas iniciales en la residencia de Sir James Bond y las del castillo de Escocia, Joseph McGrath las escenas de Peters Sellers, Ursula Andress y Orson Welles, Robert Parrish las de Peters Sellers y Orson Welles y Richard Talmadge las escenas finales.

El resultado final una total atrocidad digna de su olvido.

Glory at Sea

22/03/2013 1 comment

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Estando en producción de Beasts of the Southern Wild, Benh Zeitlin se sentó con Ray Tintori y aprovecharon cámaras, vestuario, personajes para crear este cortometraje sobre las inundaciones en Nueva Orleans. En este sentido es muy parecido al Hotel Chevalier de Wes Anderson que con Schwartzman escribieron un pequeño prólogo de Darjeeling.

Zeitlin, a diferencia de Anderson, escribe un corto aislado. No tiene relación directa con la historia Beasts of the Southern Wild a no ser por la temática de las inundaciones en el sur. Glory at Sea cuenta la historia de Jake un expulsado de las profundidades del océano que se encuentra a un grupo de afligidos a las orillas del mar. Dichas personas están en duelo por sus seres queridos, perdidos en las recientes marejadas. Jake los convence de volver a aquellas profundidades donde él fue testigo se encuentran atrapados, profundidades que a la postre descubriremos como las entrañas del mismísimo Hades donde reposan los muertos.

Glory at Sea es un corto sencillo, bonito y fácil de digerir. Muy bien elaborado y con una sutileza casi poética en sus figuras. Zeitlin lo puso a concursar en cuanta ceremonia se le ocurrió y gracias a ello -y obviamente a la calidad de la pieza- ganó mejor cortometraje en los festivales de cine de Woodstock, Nueva Orleans, Boston Independent y South by South West, entre otros.

Jay Roach y la política

21/03/2013 1 comment

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Cuando escuchamos el nombre de Jay Roach, automáticamente lo relacionamos con comedia, y sobre todo comedia física. El hombre es un genio y una eminencia en la materia. En época de secuelas y trilogías basta sólo con recordar un par de las franquicias que ha creado para entender la razón de su ser, Austin Powers -mi favorita- y Meet the Parents. Ambas triunfando en la taquilla y recibidos muy bien por la crítica.

Aparte de ser un exitoso realizador, Roach ha incursionado en varias flancos de la industria siendo un poderoso productor y un escritor en crecimiento de aquellas producciones que desarrolla. El año pasado, sin embargo las luces se iluminaron a su alrededor por dos proyectos, temáticamente parecidos pero diametralmente opuestos en dirección. Por un lado, The Campaign y por el otro Game Change.

Es increíble pensar que cuando hablamos de estas dos producciones esté detrás el mismo hombre. Digamos que Roach no es ajeno a la política y que en 2008 de la mano de un reparto espectacular (Kevin Spacey, Laura Dern, Denis Leary, Tom Wilkinson, John Hurt) logró sacar adelante Recount. La pieza quitó el protagonismo de Bush y Gore en las elecciones de 2000, para recapitular una crónica sobre los días posteriores al reconteo de los votos en Florida. La cinta salió directamente en TV y fue reconocida no sólo en los Globo de Oro y los Emmys sino prácticamente en todos rincones de la industria y la crítica que avalaron la calidad de su producción.


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Después de Recount, Jay Roach intenta retomar la comedia y acepta hacer la versión gringa de Le dîner de cons. Una cinta francesa de por sí mala sobre mezquindad que en su edición angloparlante, Dinner for Schmucks, no es mucho mejor.

Gran revés de Roach que optó por un poco de prudencia y bajo perfil (fue entonces que se dedicó a producir), hasta que le llegó el proyecto de Game Change.

Después del periodo de W. Bush, se preveían unas elecciones históricas cuando por primera vez en la historia de los Estados Unidos un candidato negro se mostraba como favorito para ganar la opción presidencial. Su contendiente era John McCain, un senador republicano que ya se había lanzado para presidente pero perdió las primarias con W. Bush. Y así como el senador Perry, 4 años atrás, iba a ser recordado como el candidato que perdió contra W. Bush en la peor propuesta presidencial, McCain hacía historia como el que perdió contra el primer presidente afrodescendiente de Estados Unidos.

Una anécdota digna de documentar y Jay Roach iba a ser el encargado, otra vez con un gran reparto conformado por Ed Harris como John McCain, Julianne Moore como Sarah Palin, Woody Harrelson como Steve Schmidt además de Peter MacNicol, Jamey Sheridan y Sarah Paulson.

El enfoque es interesante. El centro de la biopic -que al igual que Recount sería distribuida directamente en TV- no fue McCain sino su director de campaña, Steve Schmidt; un veterano de mil batallas con total apoyo y confianza por parte del senador de Arizona. Schmidt y su equipo de estrategia querían manejar la campaña de manera ortodoxa pero Barack Obama era una estrella de rock mundial y sus increíbles discursos, movían todas las masas que con McCain eran reticentes. Su decisión fue buscar una opción que tuviera impacto en los medios, que fuera pro-vida, que tuviera una hoja de vida donde se resaltara que era una persona trabajadora, sacrificada pero igualmente impecable. La decisión fue tomada en minutos, se tomaron las medidas del caso para verificar la opción y la elegida fue la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Palin aunque efectivamente desató una atención inusitada de los medios, poco a poco fue menguando su imagen al irse encontrando en su contexto pequeñas licencias que había decidido no comentar con el equipo de Schmidt. Eso y que su nivel de cultura general era tan pobre como sus aptitudes como estadista hasta el punto en que fue objeto de todo tipo de sátiras y sarcasmo de todos los sectores de la prensa, la TV y los medios de comunicación, que simplemente no tuvieron piedad.

La campaña finalmente fue desastrosa. Schmidt arguyó que se hizo un gran trabajo, que el esfuerzo fue inconmensurable pero -entre líneas- que la decisión de poner a Palin como dupla no fue la más sensata.

La producción de Game Change ganó tres Globos, arrasó en los Emmy y en Los Gremios (tanto de Directores como de Productores). Esta pieza fue sólo posible gracias al apoyo de Schmidt que en este momento es un reconocido analista político de MSNBC y participa frecuentemente en Real Time with Bill Maher de HBO; por su parte, Palin trató de opacar la cinta y al parecer fue bastante agresiva con Moore, si tenemos en cuenta su discurso en los Emmy.

Fui muy grato de HBO que nos trajera la peli a tiempo, mucho antes de los Emmy y los Globo.


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Cerrando este capítulo, Roach vuelve al cine y obviamente debe ser con un proyecto comercial. Esta vez, de la mano de Zach Galifianakis y Will Ferrell, desarrolla una comedia física sobre la campaña de elección del representante por el distrito 14 de Carolina del Norte.

El balance no es bueno otra vez. Aunque hay una serie de chistes que por un momento hacen la historia entretenida, la peli finalmente es desastrosa. Se rescata que Galifianakis se haya cortado la barba porque su caracterización con su acento sureño fuertemente amanerado logra diferenciarse de sus últimos papeles pero al final es El mismo Raro de siempre que deja entrever un lugar empático para los que lo rodean. Ferrell raya en su personaje preferido egocéntrico, petulante, seguro de si mismo y le adhiere un poco de nepotismo.

La pieza es predecible, sin gracia y de nuevo nos preguntamos ¿por qué Jay Roach no escoge mejor sus proyectos? ¿Por qué es tan inconsistente? Se le abona que el tema de esta comedia sea poco convencional pero otra vez está en el fondo de la industria.

Para el 2014:

  1. Roach prepara otra peli de contenido político llamada K Blows Top
  2. Una biopic de Nikita Khrushchev sobre el inicio de La Guerra Fría a finales de los 50’s
  3. Sólo está confirmado Paul Giamatti como Nikita Khrushchev
  4. No es una comedia
  5. Es una peli que se lanzará directamente en TV

Viendo todas las variables y el modus operandi de Roach, y aunque no me gusta del todo Giamatti, esta podría ser otra gran cinta del director que apuntándole a los contenidos políticos ha logrado encontrar una voz que en las comedias ha perdido.

No

20/03/2013 2 comments

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Pablo Larraín vive un fenómeno importantísimo para el cine latinoamericano pero sobre todo para el cine de su país. Afirma que desde hace unos años el cine chileno está de moda y eso es fácilmente comprobable con las tres cintas que se presetaron en Sundance (Crystal Fairy de Sebastián Silva incluso ganó mejor drama del mundo) o el tramo que recorrió su No hasta incluso ser nominada como mejor peli extranjera en los Oscar.

Larraín cierra su premisa con una aseveración muy interesante, y es que ellos como chilenos saben que el tema no va a durar por siempre, son una moda y como moda se acaban, pero que lo van a aprovechar al máximo, tienen muchas cosas que decirle al mundo y no se van a quedar callados. Un poco incendiario su discurso al final de Sundance -extraído en un especial de HBO– pero muy inteligente, cuerdo y de nuevo interesante.

No de Larraín, es distribuida en el país por el empuje de todas las cintas nominadas al Oscar. Es un docudrama sobre la situación chilena a finales de los 80’s ad portas de la abdicación al poder por parte de Augusto Pinochet. La situación es que después de años y años de tiranía, después de todos los asesinatos, las desapariciones y todas las cruentas escaladas del gobierno de Pinochet, finalmente, la comunidad mundial empieza a presionar por la forma en que su administración se tomó y manejó el poder hasta ese entonces. Pinochet en un intento desesperado por mantenerse en el mando, brinda la posibilidad de unas elecciones donde se elija si se queda o se va y permite quince minutos diarios de alocución política para que la oposición manifieste sus preocupaciones.

Por un lado, existe una facción de la población que apoya el régimen que trajo progreso y estabilidad al país; son personas acomodadas, algunos son de ultra derecha, otros son exiliados reinsertados o simplemente personas que han sido amedrentadas, tienen miedo de levantar la frente para decir lo que piensan. Por el otro lado, está la oposición repartida en diecisiete partidos, cada uno con una historia más sanguinaria y más cruel de cómo la tiranía los ha ultrajado; el caso es que no están organizados, cada uno maneja una agenda personal y en su mayoría piensan que las elecciones están acomodadas.

La posición de Larraín es contestaria y denunciante pero audazmente maneja varias herramientas documentales que llaman mucho la atención en la estética y en el fondo de la situación. Lo primero es que el formato de su peli es video de 4:3 tipo Betacam. Fue filmada en su totalidad en formato digital, pasado a Betacam y después para su distribución en 35mm. El tema no es sólo encontrar una apariencia común de la época, gracias a este método él y su montajista, Sergio Armstrong, logran superponer imágenes de archivo con escenas de los mismos protagonistas cómo se ven hoy en día, logrando un contraste increíblemente armonioso. La jugada automáticamente da validez a su testimonio y corrobora la audacia de Larraín para su estratagema.

Las demás herramientas que se desprenden salen de la misma intensión del montaje. La narración no es una línea tradicional sino es el resultado de una serie de planos, cortados y pegados a manera de collage que logran la cohesión de la historia y siguen aportando más y más estructura documental a la pieza. Mientras nos logramos acomodar a este tipo de narración, Larraín se dedica a temas de baja importancia como la consecución del publicista, la estructura de trabajo en la agencia encargada, y así, cuando ya entendemos el formato, la intención del realizador y la estructura de la pieza, nos enfrentamos a las dolencias de la oposición y toda la guerra de desacreditación sistemática del gobierno que ve como poco a poco se le empieza a salir todo de las manos. Pablo Larraín nos hace entender que de alguna forma la administración logró tapar el sol con las manos por mucho tiempo y cuando «El No» alcanzó su espacio, con tan sólo quince minutos logró alterar todo el estatu quo.

No es una gran pieza cinematográfica, valiosa y audaz. Su contenido no es mamertario pero si es muy consecuente con la personalidad denunciante, inconforme y rebelde de su director. La fuerza de su discurso nos esperanza sobre los siguientes proyectos de Larraín sobre todo retomando sus palabras en ese: “…tenemos muchas cosas que decirle al mundo y no nos vamos a quedar callados“.

Searching for Sugar Man

19/03/2013 7 comments

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Si hablamos de piezas cinematográficas ganadoras en el 2012, la primera que se me viene a la cabeza es Searching for Sugar Man de Malik Bendjelloul. Es más fácil decir que no ganó los British Independents, Chicago, Toronto y Tribeca que decir que arrasó con Sundance, los Oscar, los BAFTA, los premios del Gremio de Escritores, del Gremio de directores además de Amsterdam, Moscú, Melbourne y Los Ángeles.

Malik Bendjelloul se topó con una paradoja increíble. El artista conocido como Rodriguez, en la década de los 70’s grabó un par de discos, con la compañía Motown Records y desapareció de la faz de la tierra. Tiempo después un par de sudafricanos (Stephen Segerman, Willem Möller, Craig Bartholomew Strydom) hablaban del mismo artista como si fuera un dios prehistórico, un héroe muerto, una leyenda. Bendjelloul unió cabos y se dio cuenta que Rodriguez vendió miles y miles de discos en Sudáfrica y había sido la inspiración de toda una generación en contra del Apartheid para luego desaparecer. Queriendo investigar más al respecto, viajó a Estados Unidos, se entrevistó con las disqueras -donde no fue bienvenido porque pensaban que el joven sueco venía tras las regalías del artista-, se dirigió a antiguos bares donde supuestamente este artista tocó y fue como rastrear a un fantasma.

Sixto Rodríguez le huía a la fama. Fue reverenciado como La Voz de los 70’s, incluso más fuerte y poderoso que Bob Dylan, pero al final no se interesó en llamar la atención o continuar con su carrera. El mundo pensó que se había muerto pero Bendjelloul lo hizo renacer. Logró sacarlo de su trabajo como obrero constructor, llevarlo a Sudáfrica y hacerlo tocar en una gira por todo el país, en varias fechas, siempre con escenarios a reventar.

La historia es conmovedora y la pieza es de una producción impecable. No pienso que haya sido superior a How to Survive a Plague, 5 Broken Cameras o The Invisible War pelis con un fuerte contenido político, que usan todas las herramientas documentales para transgredir el estatu quo. Se dice que el gran éxito de este tipo de piezas es que están en una corriente esnobista que saca a la luz pública artistas menospreciados y los vuelve estrellas. En ese sentido pienso que este filme es una pieza de explotación pero de gran entretenimiento.

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