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Archive for December, 2012

The Hobbit: An Unexpected Journey

27/12/2012 11 comments

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La introducción a la nueva trilogía de Peter Jackson, The Hobbit: An Unexpected Journey, no es más que un desatino como franquicia que el director neozelandés defiende con fervor apasionado -y cuando se confunde pasión con cariño u objetividad los resultados no son los mejores-. Debo aclarar primero que nunca me he leído un libro de Tolkien y que mi reseña sobre The Hobbit es más como espectador de cine que como fanático de los cuentos de la Tierra Media.

La gran expectativa de esta cinta era el nuevo formato HFR que básicamente introduce veinticuatro cuadros más por segundo. Ya había ensayado las grandes salas digitales y pues mi sensación es que de lejos es muchísimo mejor la experiencia en el IMAX que en cualquiera de ellas pero había dos disyuntivas que debía solucionar antes. La proyección del IMAX en Colombia es directamente desde el celuloide -es decir, no podría experimentar el HFR digital en este gran teatro- además por una resolución, que aún no entiendo, la peli se está proyectando solamente en una versión doblada al español. Por mucho que me guste el formato IMAX, mi respeto hacia el idioma original es mucho mayor y decidí probar el formato digital HFR de 48fps en una pantalla de gran formato.

Por momentos, el HFR nos provoca mareos y dolor de cabeza. Es necesario que nos vayamos acostumbrando con muchas más piezas antes de impugnarlo completamente -pues directores como Bryan Singer están dispuestos a seguir experimentando con él, incluso Singer afirma que su X-Men: Days of Future Past quisiera rodarla enteramente en ese formato-. Hay algunos «travelings», sin embargo, se sienten más osados y audaces porque se elimina completamente la borrosidad natural del movimiento que sumado al 3D nos envuelve de alguna forma más en la escena. Es difícil describirlo, nuestros ojos apenas se están adaptando pero parece que aún tiene mucho potencial.

En recientes entrevistas a Jackson, había una primera intención del realizador de pasarle completamente la batuta a Guillermo del Toro. Jackson afirmaba que este acto inmediatamente iba a refrescar el proyecto y poderlo relanzar como otra gran franquicia. Aunque la mano de Del Toro se nota en la pieza, hubiéramos querido que todo su ingenio se hubiera involucrado al cien por ciento. Seguramente la claridad del mexicano no hubiera permitido extender esta historia innecesariamente. Una razón sencilla es que si The Lord of The Rings son tres libros y permitieron tres regularmente buenas piezas, ¿por qué The Hobbit que es un sólo libro requeriría una ampliación de este tipo? Esta decisión hace que de facto The Hobbit: An Unexpected Journey sea una cinta muy densa, cadenciosa y poco estimulante. Defiendo que es una historia impresionantemente atractiva para niños pero un niño no está preparado para ver tres horas seguidas una historia con ese ritmo. Gran error de fundamento.

Si The Hobbit hubiera sido una parte de la franquicia de un sólo capítulo apreciaríamos mucho más la transformación de Martin Freeman para parecerse al joven Bilbo Baggins que interpretó previamente Ian Holm; el ritmo de la narración pudiera ser descriptiva pero no contemplativa, insulsa y con la sensación de que no pasó nada al final de la cinta más que florituras que adornan el verdadero inicio de la aventura; apreciaríamos todos los engranajes encajando uno a uno en la historia como la aparición de Gandalf el Gris, Radagast o Saruman, Thranduil, Elrond o Galadriel; o incluso estaríamos emocionados por saber más aún más de los orígenes de Gandalf, Galadriel y Gollum. Pero no. Fue mucho más importante recrear al detalle la pieza literaria que a medida que avanzaba la historia cada nuevo nombre o cada nuevo giro era como un mazo ablandando nuestra paciencia. Fue más importante jactarse de los avances de los nuevos efectos especiales que abundaron por toda la pieza que el verdadero objetivo de contar una historia que terminó disolviéndose en prepotencia y petulancia -errores que ya lo habían sacrificado en King Kong, The Lovely Bones e incluso Tintin-. Es tan absurda esta decisión que nos enfrentamos en casi tres horas, a un listado de casi cincuenta y dos items de personajes y ni una sóla figura antagónica clara.

Digamos que no todo es una pesadilla. Aparte de la historia sin dirección clara que nos ofrece Jackson, es muy buena la sensación del cuento narrado al estilo de The Lord of The Rings en una ambientación que ya reconocemos propia de Tolkien. Hubo eso sí un factor increíble y que me embelesó inmediatamente y fue la música. Esos cantos celtas acompañando las jornadas épicas de los personajes, esa forma de traer a colación los personajes con ciertos acordes en esas tonadas y, en general, las sensaciones exaltadas por esta partitura hacen que no sea más grave la clasificación.

The Hobbit es una peli que hay que verse por cultura general, yo recomendaría verla en IMAX pero el idioma original es invaluable.

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Seven Psychopaths

26/12/2012 8 comments

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Hemos sido bastante negligentes en este blog con una de las mentes contemporáneas más brillantes del Reino Unido. Martin McDonagh no sólo es un gran director que nos trajo la gran In Bruges sino que además es reconocido como un gran escritor teniendo ya en su haber un Oscar de La Academia, una máscara de los BAFTA, un BFI y nominaciones -de todos los festivales independientes que más respetamos-, mayormente por su buen guión de In Bruges.

In Bruges como tal se merece una entrada especial pero mientras la desarrollamos podemos afirmar que es una historia tipo novela negra sobre un par de sicarios perdidos en Brujas, esperando instrucciones de su jefe en Londres para solucionar un enredo laboral. Un gran eufemismo para un sangriento enredo de mafia y turismo en Bélgica que súper recomendamos.

Cinco años después McDonagh se sienta a escribir una historia en Seven Psychopaths sobre otro enredo pero más conceptual. Repite Colin Farrell y lo acompaña en el reparto Sam Rockwell, Christopher Walken, Woody Harrelson, Tom Waits y Abbie Cornish -además de las apariciones espectaculares de Harry Dean Stanton, Kevin Corrigan, Michael Pitt, Michael Stuhlbarg, Zeljko Ivanek, Olga Kurylenko– que si nos ponemos a pensar es de un lujo casi inexplicable en una cinta de corte independiente.

Seven Psychopaths, de alguna forma nos recuerda a The Greatest Movie Ever Sold, una cinta que se va cosntruyendo a medida que avanza la historia. Aquí Colin Farrell interpreta a un escritor irlandés que se encuentra en Hollywood escribiendo una idea para una peli llamada «Seven Psychopaths», esta ennoviado con Abbie Cornish y tiene como mejor amigo a Sam Rockwell. La trama plantea el deseo de Farrell por empezar este nuevo proyecto, recibiendo ayuda de todo su entorno pero sobre todo de Rockwell que lo va guiando en la investigación y desarrollo de los personajes. Sus profundas borracheras teminan erosionando su relación con Cornish y de un momento a otro se ve envuelto en una trama loca de secuestros y asesinatos. A medida que avanza la peli siete estereotipados psicópatas van definiendo su perfil psicológico en la historia de su pieza, el más rico sin duda es el vietnamita disfrazado de cura tratando de fornicarse a una prostituta -en este momento casi 17 personas se pararon de la sala y se fueron; lo cual es un buen síntoma, sólo me había pasado antes con Irréversible de Noe-. De ahí en adelante la trama tiene un giro y todos los personajes son susceptibles a grandes catarsis, enfrentamientos con sus némesis o duelos con sus destinos para que Farrell pueda terminar su historia. Lo más bonito es que el cliché es combatido con el cliché y la ganadora es esta grandiosa pero sencilla pieza cinematográfica.

Todos parecen jugando y se nota que gozaron mucho haciendo esta peli. Pero no todo es un gran divertimento, la música original compuesta por Carter Burwell es de una sofisticación pasmosa. Delicada y muy bien pensada para cada momento, es una gran protagonista, testigo de las aventuras de Farrell en busca de su guión. Otro que tampoco estuvo jugando y se tomó muy en serio su papel fue Ben Davis dirigiendo una fotografía fluida y cambiante en cada acto de la cinta para terminar como en las grandes películas del oeste, redimiendo a los personajes en medio del desierto en un duelo a muerte. El desierto fue filmado en el Joshua Tree National Park uno de esos parajes míticos donde estos maravillosos árboles se roban todo el encanto del paisaje. Casi a nivel de asfixia, las cámaras de Davis cambian su perspectivas a picados y nos hacen recordar esa frase tan bonita que en lo más oscuro de la noche es cuando mejor se ven las estrellas, justo en ese momento en que entendemos todo el objetivo de la historia y la cinta se vuelve aún más vibrante y conmovedora.

McDonagh no es para nada descuidado y en los créditos finales se da uno cuenta con la historia de Tom Waits. Seven Psychopaths aún está en cartelera y no se pueden perder esa oportunidad de verla proyectada. Esperemos que McDonagh no se demore otros cinco años en desarrollar otro proyecto cinematográfico y que si lo hace sea tan bueno como el portafolio que lo precede.

Get the Gringo

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Get the Gringo es la primera apuesta de Adrian Grunberg como escritor y director de un largo. Sus casi 22 referencias en Hollywood son como cinematógrafo o segundo asistente de dirección. Para ser su primera pieza realmente no lo hace mal.

La promesa de Get the Gringo es sencilla como todas las pelis de acción. Si vamos a ver una cinta de Bruce Willis esperamos persecuciones, mucho sarcasmo y un giro en la historia que nos haga reflexionar un poco en la trama; si vemos una de Stallone no esperamos profundidad en los diálogos -por el contrario visiones muy cortas de procesos políticos o prejuicios sociales de pocos fundamentos-, pero si muchos golpes, disparos y explosiones; si vemos una de Schwarzenegger encontraremos escenas de persecución, también muchas balas, explosiones y diálogos de una sóla línea pegajosos y sugestivos; y así podríamos analizar todo el reparto de The Expendables y gastarnos toda la entrada analizando el género de acción.

En Get the Gringo el protagonista es Mel Gibson y si uno va a ver una peli de Gibson tiene que sentarse a pensar a qué lo están invitando. Generalmente, es un hombre solitario, contando detalladamente su historia de venganza casi con la propiedad de una novela negra. La furia y la amargura corroe su sangre y sonríe sólo hasta el final de la historia.

Grunberg empieza muy muy bien y nos hace una gran promesa -que creo es su principal error-. Gibson es un criminal en el borde de la frontera entre Estados Unidos y México que lleva unas bolsas de dinero supuestamente de un robo; desesperado toma la decisión de atravesar el muro y llegar a algún paraje del desierto de sonora entre Baja y Tijuana. La policía federal se encarga de él y lo lleva a una prisión local donde es despojado de su botín. No sabemos realmente dónde ha aterrizado geográficamente, no sabemos su nombre verdadero, ni su pasado, ni su historia. Grunberg nos plantea genialmente un spaghetti western donde el héroe es un ladrón en un pueblo fantasma dominado por el caos, la corrupción y la ley del más fuerte.

La narración de Gibson es vivaz, ocurrente, oscura y como siempre muy entretenida por el tono que aplica con su voz profunda y ronca. Sin embargo, Grunberg no logra mantener el dinamismo y el ritmo se le cae a la altura del segundo acto. Lo peor es que empieza a resolver las escenas de manera demasiado ingenua y la historia termina siendo muy mediocre. De vez en cuando, surgen chispazos que vuelven a emocionarnos pero la resolución del pleito y la lamentable imitación de Clint Eastwood entierran la peli en un profundo abismo del cual no pudo salir.

La cinta es divertida si uno va y logra mantener bajas las expectativas, la fotografía es promedio al igual que las actuaciones del reparto pero la banda sonora complementa muy bien el ambiente que se crea en la cárcel. El problema -y lo decía antes- es que el planteamiento del «western» no es esperado y la cárcel vista como el pueblo fantasma nos llama mucho la atención y hace elevar cualquier perspectiva que tuviéramos de la cinta. Vale la pena verla en salas y la están rotando en este momento en cartelera comercial.

Series más destacadas 2012 (III)

[Continúa]

Sigamos con el balance de las series hasta ahora. No voy a hacer muy extensa esta reseña -que ya es bastante vasta- y voy a dedicarme a The Big C, Mad Men, Breaking Bad, Wilfred, The Killing, The Walking Dead, Game of Thrones y Homeland. Podrán no ser las favoritas de todos nosotros pero debemos reconocer que están en la tendencia, tienen una calidad de producción muy alta y si les dimos una oportunidad quedamos atrapados con ellas.

The Big C es una de las series que más me conmovió el año pasado por su frescura, su posición frente al cáncer y el personaje de Laura Linney. Linney es una hermosísima mujer aterrizando en sus 60’s sin pena ni gloria, es un monstruo de La Academia y ya ha logrado tres nominaciones a la estatuilla -que injustamente le han quitado- y dos Globo de Oro -uno precisamente por su papel en esta serie-. La primera temporada tuvo un conmovedor argumento con esta mujer decidiendo vivir tranquilamente; agobiada por la muerte de su vecina, y amiga, cambia de posición y quiere un tratamiento de curación, así su fase de la enfermedad esté muy avanzada. En la segunda temporada, cambia de doctor y empieza un tratamiento con un procedimiento con el que apenas se está experimentando. En esta nueva experiencia, llegan al reparto Alan Alda y Hugh Dancy quienes acompañan a Oliver Platt, Gabriel Basso, John Benjamin Hickey, Gabourey Sidibe, Phyllis Somerville, Cynthia Nixon y Reid Scott. Uno debe hacerse a la idea de que la temática de la serie -a pesar de lo festiva y optimista que pueda llegar a ser la hermosa presentación de la serie- es sobre muerte y cáncer; el problema es que uno como espectador crea un vínculo fuerte con los personajes y la despedida de cada uno de ellos es muy dolorosa. En esta segunda temporada no se desentona un tris. Linney sigue siendo encantadora pero su personaje va teniendo sus altas y sus bajas, lo que implica un desarrollo más profundo del personaje el cual logra impecablemente. La expectativa de la tercera temporada es miedosa. Finalmente, ¿Cathy caerá en su lucha por sobrevivir o habrá realmente esperanzas de recuperación?

Mad Men resistió el levantamiento de sus escritores. Después de un año y medio volvió con la quinta temporada de esta maravillosa serie, en un tono casi de añejamiento. Todos los actores en perfecta armonía con sus personajes y en equilibrio de guión o historias. Más ocurrente, más dramática y más cruda llegando a los confines más inesperados de este pequeño universo al final de los 50’s y principios de los 60’s. Muchos personajes no fueron tan protagonistas en esta temporada, como Peggy (Elisabeth Moss) o Betty Francis -antes Betty Draper– (January Jones), esto le dio un impulso adicional a otros personajes que brillaron con luz propia. Mi favorito Roger Sterling (John Slattery), un poco más pícaro, más sucio, siempre muy elegante y sofisticado pero con unos giros increíbles que evidenciaron su vulnerabilidad a flor de piel. Obviamente, Jon Hamm no desentona y nos deja en ascuas para una siguiente y muy esperada sexta temporada.

Hay unos que dicen que Breaking Bad es la serie que diseña la tendencia en TV de estos primeros años del siglo XXI, suena exagerado pero creo que no están del todo equivocados. Turbulenta, mundana, excelentemente narrada y con unos personajes muy crudos, Breaking Bad redefine los estándares de las series dramáticas. El papel del profesor de química interpretado por Bryan Cranston será recordado hasta el día de su muerte, gracias a ese perverso juego de los guionistas de la serie con los sentimientos y moral de los espectadores. Primero nos presentan un hombre sencillo y bueno. Padre de familia y amoroso que se convierte en un anti-héroe al tratar de protegerla sobre cualquier riesgo que pueda amenazarlos en su ausencia. Luego se vuelve un ser corrupto por la ambición, el poder y el dinero que ha desarrollado en su lucha. Y luego, volverse un monstruo al que su mujer le teme y sus hijos desconocen. Por su lado, Aaron “Pinkman-bitch” Paul, su «yang», siempre fue torpe, ignorante pero un hombre leal al equipo. Sus errores y torpezas enfrascaban al “Señor White” en unos dilemas ético-morales muy fuertes pero ambos de una u otra forma lograron sacarlos adelante en la industria de la metanfetamina, por eso muchas veces pensamos que el Señor White debía librarse de él para poder sobrevivir. En esta quinta temporada -continuando el curso de la cuarta- Jesse va limpiando sus adicciones, es reconocido por su lealtad y trata de librarse de este negocio que tantas penas le ha causado. Nos gobierna la incertidumbre del «mid-season» (que es una pausa en la mitad de temporada), y esperamos el desenlace con gran ansiedad y profundo temor. No sabemos qué pueda suceder en los últimos capítulos y si habrá una nueva temporada: Los creadores y productores han manifestado en varias oportunidades que la serie comenzó con una premisa, la muerte de Walter White y que por respeto a sus fanáticos así debería continuar. Entonces ¿va a morir? ¿Cuándo? ¿Cómo? Me declaro completamente adicto a la serie.

Una de las grandes sorpresas del año pasado fue Wilfred. Una creación surrealista y delirante de Jason Gann que empezó originalmente en su natal Australia y luego a través de FOX y FX desarrolló de nuevo en Estados Unidos, esta vez de la mano de Elijah Wood. El planteamiento es sencillo. Wood que interpreta a Ryan, es un abogado independiente, joven y emprendedor. En una de sus crisis bipolares y existencialistas decide suicidarse en una ingesta descomunal de pastillas que no causan el efecto deseado. De alguna retorcida forma, algo se activa en la mente de Ryan y puede ver al perro de la vecina como un ser humanizado. Wilfred es la mascota de la hermosa Jenna (Fiona Gubelmann) quien, en la primera temporada, se vuelve su amor platónico. La segunda temporada no es tan extraordinaria y regular como su antecesora. No es consistente y cuando nos entregan un buen capítulo, el siguiente es un ladrillo mortal. Sin embargo, en este balance, los episodios sobresalientes son grotescamente divertidos y desquiciadamente hilarantes. Nos dejamos llevar por la vulgaridad de este maldito perro juzgándolo como un ser humano pero después nos hacen caer en la cuenta de nuestros propios delirios y reconocemos que es tan sólo un perro. Esta temporada nos trajo a Amanda interpretada por Allison Mack, una carga equilibradora en el corazón de Ryan que lo asienta en el mundo real y le permite desarrollar sus amorosos sentimientos. Sin embargo, al mismo tiempo Amanda le permite descubrir raíces de una sicosis más profunda en su niñez que nos intriga hasta el final de la temporada. Ya está confirmado el tercer lanzamiento de la serie y aunque ansío verlo le deseo mejor rigurosidad en los guiones y mayor consistencia, de pronto aprovechando mucho más la genialidad de David Zuckerman (The Fresh Prince of Bel-Air, Family Guy) que realmente ha puesto los puntos sobre las íes y ha desarrollado capítulos excelentes a lo largo de ambas temporadas.

The Killing es la adaptación estadounidense de la serie danesa Forbrydelsen. Un thriller de suspenso sobre el extraño asesinato de una joven involucrada en un juego de intereses privados y gubernamentales. Aunque estuve muy emocionado la mayor parte de la primera temporada siempre renegué que su final no trajera una resolución completa al misterio. Predije que si el interés era pasar de culpable en culpable, de temporada en temporada, iba a ser una latosa tarea cada vez que viera un episodio de la serie. La segunda temporada no sólo cambió mi perspectiva sino que me enamoró por completo y aunque su final trajo la resolución al caso pareciera que no está cerrado del todo y que hay mucho más por develar en la investigación. Su final es abierto, la agente Sarah Linden accede a otra investigación y no sabemos si habrá más crímenes, más casos, más investigaciones, más relaciones con el caso de los Larsen o si incluso habrá una tercera temporada.

The Walking Dead, finalmente, logró aprobar el examen y triunfó sobre la crítica de cómo una serie sobre zombis podría lograr su camino e identidad en el formato de TV. Frank Darabont fue el que se atrevió basado en la reconocida novela gráfica y en este momento observamos su tercera temporada. Atrincherados en una cárcel que se ganaron a pulso, los protegidos por el comisario Rick por fin logran tener algo de calma y paz. Sin embargo no muy lejos las amenazas logran acecharlos y nuevas sorpresas de la historia como la aparición de Merle -hernano de Daryl que apareció en la primera temporada-, el fin de la separación de Andrea y su vigilante Michonne, etcétera, logran cautivar el interés de los fanáticos. Por mi lado el cambio de tono de drama de catástrofe a uno más «gore» y sangriento me tiene fascinado. Eso y el interactuar de los personajes ha logrado cautivar toda mi atención. Las relaciones y nuevos personajes así como la salida de otros han mantenido muy alta la tensión de la trama y en algunos casos nos ha dejado sin aliento y boquiabiertos con los giros que tiene la historia. Se avecina un final, un poco predecible, pero increíble. Es imperdible.

La gran diva de las series tiene nombre propio y se llama Game of Thrones de HBO. Yo la veo y la sigo. No soy fanático ni me parece nada del otro mundo. Rescato la gran producción, la coherencia de sus historias -basadas en la serie de novelas A Song of Ice and Fire de George R.R. Martin– y lo atractivo del cuento. No es excelente pero es bien, es fácil dejarse deslumbrar por “la serie con mayor producción” en la historia de la TV. El fanatismo de sus seguidores hace que se sobrevalore su calidad pero sobre todo que se asegure un par de temporadas más mientras se desenreda toda la cosmogonía.

Finalmente, Homeland. Al igual que Wilfred, la segunda temporada no ha resultado tan buena como la primera. Muchos hablan de acartonamiento, cliché o material trillado; otros hablan de personajes desbalanceados o incluso empiezan a rechazar el personaje principal de Claire Danes, Carrie Mathison. Por mi lado siento que empezó muy bien con la situación en el Líbano y la frustrante posición de Carrie después de su desenlace en la primera temporada pero de alguna forma si se empantanó con el atentado que quiere realizar Abu Nazir en territorio estadounidense porque se fueron cerrando los caminos y la historia que parecía tan interesante ahora es demasiado parecida a 24 con Jack Bauer. Es innegable que Claire Danes está haciendo un trabajo impecable, con su Globo de Oro y su Emmy, Daines es favorita al lado de Laura Linney y Jessica Lange en loa próxima ceremonia de los Golden Globes, a realizarse imaginamos que en enero del próximo año. Para los que nunca vieron la primera temporada, es fácil ponerse al día. Su estructura es de doce capítulos y apenas se está cerrando la segunda temporada. Homeland es el costumbrismo usado por los agentes estadounidenses para hablar de toda la estructura de seguridad nacional. La serie como tal está enfocada en un grupo de la CIA que practica labores de inteligencia contra acciones terroristas. Abu Nazir es la metáfora directa para unir a los fundamentalistas de Medio Oriente en un sólo personaje como en su momento pudieron ser Osama Bin Laden, Muammar Gaddafi o incluso Rabah Muhanna y Mahmoud Abbas, hoy en día. Por lo mismo, para poder tener un imaginario global Nazir comparte una figura bastante estereotipada que en contraste con el resto de la serie hace que pierda credibilidad. A falta de un capítulo para su cierre de temporada la tensión es alta y el clímax es álgido dejando, a pesar de todo, un buen balance de esta serie de acción y drama.

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Red Lights

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Esta es la segunda entrada en este mes que empiezo con una pregunta, que considero bastante sensata. Sabiendo de antemano que me gusta como credencial para ver una cinta, sus actores y/o protagonistas, la dirección, el equipo de escritura y a veces hasta la cinematografía misma, entonces, ¿cómo perderse Red Lights proyectada en salas? Protagonizada por Cillian Murphy, Robert De Niro y Sigourney Weaver, con la dirección de fotografía de Xavi Giménez (The Machinist, Agora, Transsiberian) y la realización de Rodrigo Cortés, Red Lights, así sea por cultura general, es un imperdible.

Recordamos a Cortés por Buried, un excelente thriller de suspenso que suscitó muchas ovaciones por el buen manejo del tema, el buen desarrollo del argumento y el bajo presupuesto debido a los recursos requeridos en la trama -a posteriori yo le agregaría que haber sacado una buena y consistente actuación de Ryan Reynolds a lo largo de la cinta fue más que un gran éxito-. Con ese precedente, nos adentramos en una historia de un par de doctores investigadores de eventos paranormales o parapsicológicos (Weaver y Murphy) que se encargan de desenmascarar embusteros e impostores. Al principio, la peli se torna como ese especial del mago enmascarado que revela trucos de magia y es bastante entretenida. Luego se crea contexto del personaje de Robert De Niro como la entidad antagónica de la trama pero genialmente a través de un «impersonator» o imitador profesional de De Niro. El truco de Cortés en ese momento de la historia es genial. Poco a poco se van revelando piezas que relacionan a Weaver con este prestigioso telépata haciendo el thriller muy interesante.

El desarrollo de toda la historia es bueno. Reconocemos a Elizabeth Olsen (Martha Marcy May Marlene) pero ahora en un papel mucho más secundario. El problema con su personaje es que hay demasiadas incongruencias en el desarrollo de su historia y Cortés, como escritor-director, es el único responsable. En un momento hay un coqueteo entre Murphy y Olsen, en otro están durmiendo juntos, y aunque a veces no es necesario entregar todo masticado, los avances narrativos que no son armoniosos pueden llegar a distraer -como un salto de eje en la dirección de cámara-.

La peli es súper entretenida. Si Cortés con un cajón de 2 metros cúbicos logró armar un thriller con Buried, ahora imaginen que le sueltan toda una ciudad para jugar y crear tensión. Que ya no es Reynolds, sino esta gran tripleta de actores. Y que a pesar de algunas incongruencias, la trama está muy bien armada para llegar a un final sencillo y emotivo.

Red Lights en este momento en rotación de cartelera comercial.

The Awakening

Tarde a nuestras carteleras de cine nos llega The Awakening, el primer largometraje de Nick Murphy, un productor, escritor y director de piezas para TV.

La única excusa para ver esta cinta es ser fanático seguidor de Rebecca Hall; esta excelente y hermosísima actriz, en esta peli es protagonista de un intrincado thriller de suspenso que al final es lo único atractivo que ofrece esta mediocre pieza. The Awakening -al igual que The Raven– es la respuesta de la industria británica a la franquicia de Sherlock Holmes. El problema es que Murphy a pesar de la gran producción deja ver su inexperiencia al proponer una obra demasiado parecida a Sleepy Hollow, El orfanato, The Others y The Sixth Sense y tan fraccionada que parece un salpicón de historias inconexas, demasiado predecibles, sin sorpresas en los giros.

Aunque llegó tarde, The Awakening al final es un desatino de los distribuidores que en realidad nunca debieron haberla traído en un principio.

Hope Springs

06/12/2012 1 comment

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Una cosa son las comedias románticas -de las cuales puedo afirmar que incluso hay varias que adoro hasta los tuétanos-, y otra es el melodrama sensiblero y romanticón que es detestable -también profundamente-. No soy capaz de decir que Hope Springs es una trillada, acartonada y sensiblera basura pero definitivamente no es el tipo de pelis que disfruto viendo.

Pueda ser que después de muchos años, con un matrimonio emproblemado, trate de buscar los créditos de esta cinta para poder recapacitar sobre mis errores con mi pareja. Por ahora, siento que David Frankel, igual que hace unos años con Marley & me aplica a una fórmula lastimera y de muy bajos recursos cinematográficos para contarnos una historia diseñada para llorar. ¿Qué pasó con el gran impulso que tenía en The Devil Wears Prada? ¿Acaso este director es uno de tantos casos que sólo conectan un éxito y mueren artísticamente?

Soy un convencido de que ir con las expectativas bajas mejora la experiencia al ver una peli que va a ser mala. Soy también un convencido de que si no existen los milagros, ir con este tipo de certitud tampoco va a funcionar, entonces, a veces un trago o dos de un buen whisky puede mejorar la impresión, pero en esta peli, el efecto del alcohol se pasa rápido y uno quiere que lo maten para que la tortura termine pronto.

Es claro que este par de monstruos, como lo son Meryl Streep y Tommy Lee Jones hacen que uno disfrute por lo menos un par de pinceladas en la cinta, que logran hacer nudos en la garganta y al final son bien bonitas en el balance pero no logran salvar la profunda desventura que es Hope Springs.

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