The Five-Year Engagement


Dos fueron los motivos para ver The Five-Year Engagement; el primero que me encanta Emily Blunt, no es que me haya visto todas sus pelis pero si hay oportunidad y así sea The Wolfman trato de no perderme ninguna de ellas; el segundo es que su escritor es Jason Segel un comediante interesante, que le apunta a perspectivas menos convencionales en sus historias y así sea un cliché romanticón como The Muppets logra hacerlo pasar a uno un buen rato. Un excelente rato.

Comedia romántica, Emily Blunt, Jason Segel… Bueno, reconozco que si hubo un tercer motivo podríamos llamarlo «el desplan» y es que sabía que era una comedia producida por Judd Apatow que aunque sé que había caído en un valle horrible de proyectos asociado a Seth Rogen también sabía que habían sido producidas por él Bridesmaids y Girls -les debo la reseña de esta excelentísima comedia independiente que rotan por HBO-, ambas muy inteligentes y sinceras sin rayar en absoluto en lo mamerto o intelectualoide.

La peli es dirigida por Nicholas Stoller quien completa la asociación. Stoller, Apatow y Segel han trabajado en varios proyectos, se conocen y saben trabajar juntos lo cual hace que la historia sea sólida y bien estructurada. Para mi gusto es un poco larga con sus 124 minutos, soy de los que como John Cleese opinan que las comedias deberían durar el estándar de 90 minutos. Esto no es sólo un capricho, el ritmo de la peli se cae al final del segundo acto que seguramente se hubira podido solucionar con un mejor montaje prescindiendo de arcos que no enriqucen demasiado y si terminan siendo bucles poco graciosos. Su alargamiento es inoficioso, que no vengan con el cuento que es una metáfora del significado del título porque es una aseveración traída de los cabellos.

La historia es sobre dos enamorados que no podrían estar más sintonizados en sus vidas de San Francisco -la bella y anhelada San Francisco [suspiro], ya sabrán cómo me puse con la peli ;)-. Tom (Segel) es un reconocido chef que quiere montar su propio bar de almejas, tiene el trabajo soñado y se ha comprometido con Violet (Blunt), una psicóloga que busca un posdoctorado para trabajar localmente en La Bahía. Violet frustrada por la ausencia de noticias de Berkeley decide a ojos cerrados una posición en Michigan y Tom la apoya incondicionalmente. El trabajo académico, investigativo y científico es complicado en Estados Unidos, aunque hay muchas oportunidades cuando aparecen generalmente implican mudanzas a destinos absurdos, de esta forma el apoyo de Tom no sólo implica renunciar a su trabajo actual sino además la incertidumbre de siquiera conseguir algo en otro lado. Aunque hay suficiente tensión para el momento, Rhys Iphans entra a la relación a desestabilizarla aún más.

Los personajes estereotipados hacen su aparición, creo más por arte de la magia de Apatow que de la creatividad de Segel pero igual no son molestos, aportan color y contraste a la trama. Al final uno sufre un poco con la historia pero al fanático de comedias románticas seguro le encantará.

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