My Week with Marilyn


De verdad que a veces no entiendo a los distribuidores. Su profesión va a ser asaltada por alguien que se tome en serio los intereses de los cinéfilos que están realmente hartos de esperar que uno de ellos traiga o calcule las utilidades de cierta peli antes de proyectarla. Digamos que uno pasa ciertas penurias con ciertas piezas comerciales cuando se estrenan primero en otros lados, una o dos semanas antes pero igual es comprensible hasta un punto poco tolerable donde los comentarios empiezan a abundar en los periódicos o blogs que leemos frecuentemente. Pero el tema es realmente frustrante en la cinematografía independiente, por ejemplo Mongol de Sergey Bodrov la estaban rotando hacía dos meses en Cinemax antes de su estreno en salas o la reciente We Need to Talk About Kevin se demoraron más de un año para traerla y MovieCity ya la está pasando esta semana en alta definición.

Yo he decidido no esperarme a ellos, si está en cine bien, soy fiel amante de la sensación de ver una peli proyectada en una sala, si la están rotando en TV trato de buscarla en alta definición para grabarla pero si no se puede y realmente es rara la grabo de cualquier forma. Hay veces que la impaciencia me domina y si noto que los distribuidores están reacios a mostrarla pronto la aparto en Amazon pero hay veces que definitivamente no la consigo ni por aquí o ni por allá y Cuevana es un escape muy bueno al final. Últimamente, y esta es una gran recomendación, estoy optando por el servicio Instant View de Amazon, ha sido excelente y si de verdad la peli lo merece directamente la aparto en mi carrito de compras.

Como les digo el negocio de los distribuidores va a tambalear, al final los que más perdemos somos nosotros porque se va a poner en peligro la proyección tradicional porque ellos buscarán un puesto en el gobierno cuando sus negocios fallen y problema solucionado. Hace más de seis meses que My Week with Marilyn fue estrenada en Estados Unidos, hace más de dos meses vi sus cortos en salas comerciales, no entiendo porqué aún no la han proyectado pero tristemente me tocó buscarla y verla por mi cuenta.

Marilyn Monroe fue un fenómeno global impresionante en los 50’s. La chica del cumpleaños se apoderó de todas las portadas de todas las revistas, los cabezotes de todos los periódicos la nombraban sin césar y a dónde iba obviamente causaba conmoción. My Week with Marilyn es la historia hecha novela, hecha peli de cuando Marilyn visitó Londres bajo el requerimiento de Lawrence Olivier para su nuevo proyecto The Prince and the Showgirl. En ese entonces, la Monroe estaba casada con el escritor Arthur Miller pero él no podía cuidar de ella todo el tiempo y por una semana, mientras viajaba a París, fue encargado el joven Colin Clark como su asistente. El joven de veintitrés años la escuchó y estuvo con ella. La diva acostumbraba a tener este tipo de acompañantes que terminaban enamorados de ella como Milton Greene (Dominic Cooper) que había sanado sus propias heridas pero sus cicatrices ardieron cuando el joven Clark se acercó y ella se lo permitió como nunca lo había hecho con nadie.

Las implicaciones de esa semana, sólo las sabrán a ciencia cierta Marilyn y el autor, las sugerencias quedan clavadas en nosotros y la vulnerabilidad de la Monroe queda perfectamente establecida por un lado en la gran dirección de Simon Curtis y el gran desempeño de Michelle Williams que incluso le valió un Globo de Oro como mejor actriz en una comedia o musical, un Spirit, su tercera nominación al Oscar y al BAFTA. No puedo llegar a afirmar que tenga una fijación con Marilyn Monroe, ni siquiera he visto una de sus pelis completas y a duras penas recuerdo la versión en blanco y negro de su “feliz cumpleaños” al presidente John F. Kennedy. Creo no ser el más idóneo para criticar si Williams logra personificar a la diva. Lo que si puedo decir es que más allá de la pastoril historia de Clark -que es bien insulsa- el desarrollo del personaje principal es genial y una de las mejores actuaciones de Williams desde Blue Valentine por momentos uno ve chispazos de gestos y ademanes propios de la Monroe extraídos de una revista o una búsqueda rápida en Google.

¿Una pieza de este calibre no debería haber estado ya en nuestras salas? ¿El hecho de que haya sido tan renombrada a principio de año en los festivales y ceremonias más importantes a nivel comercial e independiente, no era suficiente excusa para enloquecernos e incluso agarrar a un par de esnobistas que buscan sólo ver pelis reconocidas mundialmente?

Curtis no dirigió excelentemente sólo a Michelle Williams, también estuvieron presentes Julia Ormond como una hermosa y aseñorada Vivien Leigh, Judi Dench una tierna, sofisticada pero muy humilde Sybil Thorndike y Kenneth Branagh interpretando a Sir Lawrence Olivier, de quien se dice si hubo realeza en el cine, él sería uno de sus príncipes –Branagh nos lo dejó muy claro-. La historia y la peli son juguetonas, casi inocentes, rozan temas de histeria, frenetismo, frustración donde, repito, lo menos importante y atractivo es la historia de explotación entre Clark y Monroe. Es una buena cinta de desahogo y esparcimiento.

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  1. 13/01/2013 at 15:16

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