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Archive for August, 2012

Rock of Ages

31/08/2012 6 comments

Es un musical. Ahí ya hay un pero, no soy fanático en absoluto de los musicales y hasta me aburren. Rock of Ages está basado en la obra de Broadway que montó Chris D’Arienzo a modo de opereta rock con clásicos de los 80’s, más exactamente grupos de glamrock glamoroso» donde los músicos se caraterizaban por esponjosas melenas y ajustadas mallas o jeans). Rock of Ages dirigida por Adam Shankman es la historia de una joven cantante de Oklahoma llamada Sherrie (Julianne Hough) que viaja a Los Angeles buscando fama y fortuna con tan mala suerte que justo cuando llega al Sunset Strip le roban todo el equipaje. Desamparada completamente y sin saber a dónde ir o qué hacer es socorrida por Drew (Diego Boneta), un ayudante en el bar “The Bourbon Room” ubicado en el Sunset. The Bourbon Room hace las veces de un bar legendario que para nuestra gran y positiva sorpresa el dueño, Dennis Dupree, es Alec Baldwin y su ayudante es Russell Brand. El papel de Baldwin es el de un viejo «rocker» que está hastiado de que le lleguen muchachitas como Sherrie pensando que tienen talento y que se estrellen contra el duro asfalto de L.A., le ha pasado miles de veces y por eso no quiere ayudarla pero Sherrie logra persuadirlo y empieza a trabajar como mesera en el Bourbon. En general, la historia es acartonada, predecible y de no ser por la gran energía de sus clásicos, la cinta sería cero propositiva. La cuestión es que si uno consigue entrar una botella de Jim Beam (o algún otro bourbon) al teatro podría disfrutarse al máximo y a niveles de molesta estridencia. Russell Brand, Paul Giamatti, Tom Cruise terminan haciéndolo muy bien y son muy simpáticos. Alec Baldwin logra sacar grandes apuntes tipo Jack Donaghy y literalmente la saca del estadio. Al final, si uno se divierte con las apariciones especiales de Sebastian Bach de Skid Row, Will Forte de SNL o el mismo papel de Bryan Cranston además de cantar/tararear todas las canciones de Def Leppard, Foreigner, Bon Jovi, Guns N’ Roses (entre muchos más) pues uno termina muy emocionado y envuelto en la cursi historia de Sherrie y Drew. Los teatros deberían, para esta y sólo esta función, vender el bourbon en sala a manera de los clásicos cine-bares; la función sería una coreografía completa de melenas agitándose al ritmo de las canciones como usualmente lo hacíamos cuando veíamos Head-Bangers en MTV 😉

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No habrá paz para los malvados

30/08/2012 2 comments

Enrique Urbizu nos trae en No habrá paz para los malvados un thriller muy bien contado que en este momento rotan en cartelera comercial como una gran novedad. No es mala en absoluto, pero pues ganarle a La piel que habito en mejor dirección y mejor película en Los Goya de 2012 me llenó de grandes expectativas que a la postre no fueron colmadas -o como diría el Presidente de la República, me dejó colgado de la brocha-.

Santos Calderón (José Coronado) es a todas luces un policía de Madrid corrupto, borracho y descuidado. Su apariencia no denota las medallas que carga y su pasado es más oscuro que su perfil. Una noche cualquiera, entrada la madrugada, entra al bar Leidy’s -ojo, el bar es colombiano, lo cual hace más ocurrentes las referencias a sus protagonistas y sus particularidades- y le dicen que está cerrado. Borracho, muestra su placa y exige servicio, servicio que condescendientemente es ofrecido por su dueño que es caleño. No sabemos si actúa o si lo reconoce de tiempo atrás, Santos Calderón palidece y con trémulo riega su trago, el dueño le pide otro pero Santos Calderón desenfunda su revólver y mata al dueño, la mesera y al encargado.

Su obrar no ayuda. Se roba el disco de las cámaras, busca eliminar los testigos pero se le escapa uno, un muchacho que logra salir corriendo después de golpear a Santos Calderón y empieza a ir tras las pistas que logra ir consiguiendo. La juez Chacón (Helena Miquel) es asignada al caso y empieza una investigación paralela de la mano del oficial Leiva (Juanjo Artero) misma generación y compañero de Santos Calderón en la academia. La lucha por la verdad se enfrasca en un mundo de corrupción y burocracia donde ni la jueza o Santos Calderón la tienen fácil.

Cuando una historia no tiene un héroe clásico narrativo sino más bien lo transforma y lo vuelve anti-héroe es muy posible que uno genere lazos empáticos más profundos con el protagonista o que la historia se vuelva más creíble. Lo divertido de la cinta de Urbizu es que al no apuntarle al clasicismo del héroe, no sabemos en cierto punto a quien hacerle fuerza, ¿al muchacho que huyó? ¿A Santos Calderón? ¿A la jueza? Urbizu en eso es genial y nos mantiene en vilo toda la peli.

El thriller es enriquecido con una delicada partitura de Mario de Benito y tanto el director como el editor Pablo Blanco aprovechan la música como un buen condimento, es usado en pequeñas porciones y en la medida justa. El resultado una narración pausada, con un sentido del tiempo muy oportuno y lo más interesante una sensación de que uno está observando un comic urbano honesto y muy original.

The Raven

29/08/2012 1 comment

Una premisa que siempre me fascinó de Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez -mi pieza favorita- es que el protagonista es asesinado casi cuatro veces desde la portada hasta la primera frase del grandioso “El día en que lo iban a matar Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo“. Eso me pone a pensar a veces que aunque una buena pieza necesita un buen final, una excelente pieza puede tener un excelente final, ser revelado y aún así permanecer en excelencia.

The Raven, es un thriller intrigante, inspirado en Edgar Allan Poe y refiere su poema homónimo, que más que definir la trama, se vuelve referencia para una serie de asesinatos que ocurren en Baltimore durante los últimos días de Poe. Recito a García Máruqez y su novela, pequeña en texto pero grande en calidad, porque la peli nos introduce a Poe como un gran poeta que murió en una banca, en el fruto de su miseria y en los inciertos de su causa. Una gran entrada del querido James McTeigue que nos tiene acostumbrados a piezas de intriga y acción de alta calidad, como V for Vendetta o Ninja Assassin, y nos seduce por un lado a una pequeña versión de la biopic del poeta así como a est historia de ficción que nos permite dudar si Poe ha de morir por su miseria resolviendo el misterio o a manos del asesino que parece haberse inspirado en su obra.

El final no es muy importante y es apenas consecuente con el resto de la peli. No es la mejor cinta de McTeigue y tampoco soy muy fanático de John Cusack pero la historia y el resto del reparto hacen una buena velada.

La piel que habito

28/08/2012 10 comments

Aunque sigo desconfiando de su pretención y su particular estilo que se me ha vuelto un poco más que aburrido, debo reconocer que La piel que habito de Pedro Almodóvar es un excelente thriller de suspenso con todos los ingredientes necesarios para pasar un buen momento y que me arrepiento mucho de no haberla visto en salas en su momento.

Volver, La mala educación, Hable con Ella y Todo sobre mi madre son piezas que no me llenaron y que por el contrario se me volvieron repetitivamente sosas e incluso material esnobista para cierto tipo de personas que lo adoraban ciegamente, como por ejemplo Hollywood que le dió Oscar a mejor guión original y la nominó a mejor dirección. Los abrazos rotos me pareció un intento muy primitivo de Almodóvar de hacer suspenso y la exagerada red de eventualidades que creó para desarrollar la historia más que inoficiosa.

Ahora bien, también en su momento pensé que los autores se estaban volcando al thriller y que unos lo estaban logrando mejor que otros como Allen con Match Point, Scoop y Cassandra’s Dream pero que Almodóvar se sentía desdibujado en el intento. Al final, Allen nos había creado un espejismo y volvió a su reducida comedia psicoanalítica así como grandes maestros del thriller se empantanaban con sus problemas personales que no les daban sosiego para desarrollar algo de mejor estilo, caso Polanski que pasó de The Ghost Writer a Carnage, dejando un raro desazón al final.

La piel que habito es un drama ingenioso y casi de ciencia ficción sobre la historia de un cirujano plástico (Antonio Banderas) que está experimentando en casa con células transgénicas. Mientras le comunica a la comunidad científica todos los avances que se pueden lograr con ratones, confidencialmente le cuenta a un amigo que ya lo está haciendo en humanos, y este a su vez le advierte que puede meterse en grandes problemas con sus acciones pero con falsa soberbia aparta los consejos y continúa con su cometido. Vera (Elena Anaya) es la mujer que juega como su conejillo de indias quien se siente presa y quiere acabar con su encierro así sea quitándose la vida. A Vera nadie tiene acceso, ni siquiera Marilla (Marisa Paredes) ama de llaves de toda la mansión quien se comunica con ella con monitores y ascensores de comida. De esta forma queda expuesto el planteamiento que aparte de las florituras del tratamiento de células transgénicas es bastante sencillo y poco forzado. Lo interesante de la narrativa -aprendida tal vez de Volver, La mala educación y Los abrazos rotos– es recurrente juego de tiempos, en esta ocasión muy bien logrados para examinar los motivos del doctor para su experimento, la historia de Vera, de Marilla, la esposa y la hija del doctor. Acompañados de una impresionante ambientación musical -gracias a la composición original de Alberto Iglesias– la historia no trastabillea una sola vez. Es perfecta. Es solemne y el final es inquietante, más que fascinante.

Si el camino que tomó Almodóvar con Los abrazos rotos le dejó la suficiente experiencia y criterio para crear La piel que habito me deja anonadado y sorprendido. Le doy mi venia y mi respeto por semejante reinvención tan espectacular. Muy merecido el BAFTA a mejor peli extranjera, los Goya a mejor actriz, mejor maquillaje, mejor nuevo actor y mejor partitura para Alberto Iglesias, su nominación a la Palma de Oro en Cannes, su nominación a mejor partitura en los European. Sigo igual siendo incrédulo, todos estos reconocimientos podrían ser parte de la inercia del esnobismo que nombraba y, lastimosamente, esperaría verme en TV, Los amantes pasajeros, su siguiente proyecto esperando aún más sorpresas y no esacandalosas desinfladas.

La Sirga

27/08/2012 4 comments

William Vega, escritor y director, nos trae gracias a la producción Oscar Ruíz Navia (El Vuelco del Cangrejo) una pieza más del gran combo de cintas que se alimentan de nuevas historias, de nuevos mensajes y de nuevas locaciones colombianas. La Sirga es un proyecto titánico que se adentra en una historia sencilla de desplazamiento y violencia tácita, en los alrededores de La Laguna de la Cocha, departamento de Nariño (Colombia). En esta época donde lo digital se está fagocitando al celuloide, donde la producción con cámaras RED es mucho más económica que una de 35mm y donde el cine comercial es la salida segura para continuar en el negocio, aparece esta pieza que va en contra de la corriente, una metáfora directa del zuncho de esterilla que flota en la laguna en contra del viento.

Alicia, interpretada por Joghis Arias, es una niña que huye de su pueblo porque la violencia la alcanzó y quemó su casa. No tiene familiares cercanos y busca el último resguardo de consuelo y amparo en su tío Oscar (Julio César Roble) que vive al lado de la laguna y se erige como su único familiar vivo. Este la hospeda y la cuida -¡y vaya qué si la cuida!-. Su vivienda es un hostal llamado La Sirga pero está en muy mal estado, los tablones están podridos, las latas que cubren el techo están roídas por el óxido o despegadas por el descuido, el caso es que en noches de lluvia, adentro de La Sirga también llueve. Alicia no pudo haber llegado en mejor momento, Freddy (Heraldo Romero) primo de Alicia dejó al viejo hace un tiempo incierto y aún lo espera mientras el hostal se cae a pedazos, Alicia entonces se pone en la labor de mejorar la estancia para la llegada de “los turistas” reparando el tablado, el techo, las puertas y mientras tanto le ayuda a Flora (Floralba Achicanoy) en los desayunos y almuerzos.

La violencia vuelve a aparecer en la trama, justo con el regreso de Freddy. Se enrarece el ambiente, se siente la presencia de la guerrilla, de los paramilitares, de los tiras y sus sapos pero sobre todo del miedo y la incertidumbre.

La Sirga es una oda a ese estado momentáneo de la existencia en el que uno se siente en el limbo, desubicado, sin dirección o destino fijo. La sirga es un elemento, generalmente, una cuerda que ayuda a mover las embarcaciones hasta la orilla o también se le conoce a las zonas de paso entre puntos inundados. En la historia es una clara alusión al desplazamiento de Alicia, un personaje que esta de paso. Que no está aferrada nada y tampoco tiene una fecha establecida para su estancia. Joghis Arias aparece en pantalla sorteando el laberinto del páramo y de la niebla, se desploma del hambre y del cansancio y cuando nos cuenta su historia, despliega una mirada de cachorro herido con sendas bolsas de lágrimas ahogadas en sus ojos. Conmueve. Conmueve inmediatamente y su razón es que Joghis comparte la historia de Alicia, común en muchas niñas de cada ciudad, de cada pueblo y de cada municipio colombiano. Nacida en Caquetá la violencia le quitó a su abuelo, a su padre y huyó. Se refugió en una carrera de la Universidad del Valle y la actuación le llegó como un afortunado accidente. En general, la dirección de reparto es excelente como ninguna otra que hayamos visto últimamente. Los duros rasgos de Julio César Roble, aceitados con esencia de alacrán, son perfectos para el huraño tío; dos planos y un gesto apretando un poco los ojos y Heraldo Romero nos transmite desazón en esa ambigüedad de su personaje; Floralba Achicanoy, David Guacas y el resto del reparto son lugareños y hablan con ese endulzado acento pastuso inconfundible.

Hecha con una exquisita e impecable fotografía de Sofía Oggioni Hatty, esta cinta es una delicia para ver. A Oggioni Hatty la conocemos por su trabajo en El Vuelco del Cangrejo que también es un ejemplo de cinematografía acompañada de sonido ambiente. Esta vez sus planos viciados se combinan con la endiablada melodía del folclor pastuso. Unas destempladas tonadas acompañadas de violín, guitarra y tiple con unas voces toscas y graciosas que hacen de los planos melodiosos, pegadizos momentos -aún sigo tarareando el violincito del corto que apenas aparece en pantalla nos roba una divertida mueca y nos impulsa a palmear para seguirles el ritmo-.

Es un momento realmente anecdótico el que estamos viviendo y que debemos aprovechar al máximo. Seis pelis colombianas se exhiben en cartelera, Sanandresito, La Lectora, Carrusel, Chocó, Sofía y el Terco y La Sirga. Digamos que las tres primeras piezas no son de nuestro mayor agrado pero llevan gente a las salas y las acostumbran a esta gran experiencia (muchos hace rato no iban y no se acuerdan de las dinámicas de respeto en las salas pero bueno eso es harina de otro costal). La crítica empieza a hablar de una nueva corriente llamada Nuevo Cine Colombiano, me parece más sensato hablar de la excipiente nueva industria del cine colombiano. Una industria consciente de que debe crecer comercialmente para poder patrocinar sus proyectos más creativos y que de vez en cuando nos va a traer una joya como esta a las pantallas.

Project Nim

26/08/2012 1 comment

Todos los documentales buscan definir una hipótesis, esa es la base de sus fundamentos, así como un argumental define que toda historia tiene un principio, un nudo y un desenlace. El laureado por Sundance 2011 y reconocido en los BAFTA’s 2012, James Marsh nos trae un delicado documental que ahora mismo rotan en HBO con dos posibles sentencias.

Nim es un chimpacé que es apartado de su madre Carolyn para ser criado como un humano por Stephanie LaFarge y ver si de esa forma era posible enseñarle que se comunicara por señas. Un proyecto ambicioso dirigido por el psicólogo Herbert Terrace en el centro de la familia LaFarge dentro de Nueva York en el Upper West Side de la ciudad. No se hasta qué punto Marsh decida que «¿es posible que un chimpancé aprenda a comunicarse en el lenguaje de las señas?» sea su hipótesis o más bien por como conduce su pieza más bien sea «¿puede ser un chimpancé criado como humano ser considerado también como humano o al menos como humanoide?». 

En la primera sentencia se desarrollan dos corrientes interesantes; una la de los profesores de Nim que crean un vínculo muy grande, de hermano unos, de padre-madre otros y defienden que a pesar de que la madurez intelectual del chimpacé es a veces la de un niño, Nim si se comunica a través de un progresivo aprendimiento de palabras dentro de un glosario bastante extenso. El director del proyecto, el doctor Terrace por el contrario afirma que aunque los avances son grandes en Nim, no se está comunicando sino que lo que han logrado hasta cierto punto es un mendigo brillante.

Es interesante que todos los que se involucraron con el chimpancé un ciento por ciento puedan decir qué sentía, cómo se comportaba, cuáles eran sus estados de ánimo y que Terrace, que se mantenía alejado del proyecto como un dios distante, pueda afirmar que tan sólo es un chimpancé semi-domesticado. La ética del doctor se ve vilipendiada al demostrar que se preocupaba más por su imagen pública que por Nim, que visitaba el proyecto con periodistas y fotógrafos para hacer sesiones donde él se veía cargando al chimpancé o le daba ciertas órdenes en cámara para mostrar que él estaba al tanto del progreso del proyecto. Se quiere atacar fuertemente en el documental que mientras la comunidad científica lo apoyó, era una gran estrella mediática pero cuando en realidad tuvo que defender a Nim se resguardó en la hipótesis del mendigo brillante. Por mi lado se ve grandemente afectado su criterio como profesional cuando se resaltaba que Nim pasaba de “madre” a “madre” y que siendo supuestamente un proyecto científico el doctor mantenía relaciones sexuales con ellas o por lo menos se había involucrado de la misma forma en el pasado con ellas. Una clara manipulación de jovencitas basada en su ingeniosa labia. Sin embargo, Project Nim, Es un experimento desde muchos puntos de vista retorcido, sólo hace falta ver el momento en que LaFarge asegura que amamantó al chimpacé como si fuera un hijo suyo, para entender que Terrace no fue el único que estaba desequilibrado para ese entonces.

La segunda sentencia se desarrolla en el tercer acto cuando Nim ya no es el miquito con ojitos grandes y ternura destemplada. Nim tiene veintitantos años, es un chimpancé de setenta kilos, un metro cincuenta de estatura y una fuerza siete veces más grande que la de un ser humano normal. Es un juguete roto que fue sonsacado de su ambiente natural biológico y empezó una constante odisea de hogar en hogar buscando el refugio que sabemos nunca encontró. Hemos visto en cine muchas historias de niños desprotegidos, adoptados y vueltos a instituciones gubernamentales que sencillamente no tienen la facultad para relacionarse con otros seres humanos incluso se vuelven criminales o asesinos. 

Nim no es diferente y se trató que enfrentara un juicio cuando fue tratado como un simio más. Pero no hubo sentencia, la sentencia la da Marsh en su documental y nos deja la incógnita en nuestras mentes rondando una y otra vez después de ver esta fuerte pieza.

La Lectora

24/08/2012 1 comment

Esta producción de Riccardo Gabrielli resultó ser inverosímil, forzada y predecible. Una producción altísima para un thriller serie B que no genera tensión o suspenso. Vuelvo a tomar las palabras de Jhonny Hendrix Hinestroza (Chocó), que usé en Sofía y el Terco, cuando un director toma la decisión de contar su historia con un actor reconocido tiene que lidiar con una mentira innata y se supera sólo si ese actor es de una categoría altísima. Sólo Carolina Gómez superó esta prueba con suficiencia y demostró que si hubiera tenido un mejor maquillaje y un guión más apropiado hubiera desarrollado mejor su personaje, seguro hubiéramos visto un desempeño deslumbrante en pantalla. De resto sólo tres actores apenas superaron el mismo reto, Luis Eduardo Arango, César Mora y Oscar Borda, su problema es que se le evidenció la falta de dirección actoral y por momentos se perdieron en sus propias sobreactuaciones. El resto del reparto es una payasada. Una lista de actores reconocidos, sacados directamente de nuestras pantallas de TV, con papeles acartonados y cero creíbles. Una vergüenza.

No me divertí y sentí que odiaba en mi silla los chistes y la mala actuación que reinaba. Gabrielli pareció escudarse en los altos presupuestos para ocultar sus errores (de continuidad, de mezcla de sonido, de composición musical, de desempeño actoral). No es una buena peli. No es un buen thriller y no se dejen engañar por la ramplonería, los huecos en la historia son demasiado vastos como para ocultarlos en un final abierto muy mediocre.

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