J. Edgar


En los Oscar me parecía extraño que no hubieran nominado sino en mejor partitura original a Tintin y de alguna manera tenía una justificación dentro del poder judío que rodea a La Academia -por todo lo que ya hemos discutido-. Ahora bien, blanquear de las categorías mejor actor principal, mejor maquillaje, mejor producción de diseño y mejor dirección a J. Edgar, la última peli del maestro Clint Eastwood, es simplemente desconcertante -haciendo el ejercicio juicioso, se nota que en cada una de esas categorías hay uno o dos nominados que sobran y no entiendo aún el desplante-. La cinta ha sido maltratada por toda la crítica tanto en los Oscar, los BAFTA’s y los Spirit Awards si acaso recibió menciones en los Globo y los SAG’s de este año. En Colombia, la baja pomposidad de la peli puso en el oprobio sus proyecciones y los que quisimos verla tuvimos que hacerlo lejos de las zonas a las que estamos acostumbrados como si fuera una advertencia de que no iba a durar mucho en cartelera.

No quiero extenderme demasiado. Sólo quiero dedicarme a dos puntos claves en los cuales se entiende porqué esta pieza se mereció más apoyo de la crítica y porqué vale la pena ir a verla en salas -si es que se logra, los horarios y las locaciones no ayudan en absoluto-.

La dirección de Eastwood no sólo es impecable -como lo acotaba el amigo Onemandarino– es fiel a esas calidades que nos encantan de su realización calma pero sincopada, amena pero contemplativa. Su amigo de equipo, Tom Stern, nos proporciona una cinematografía poco saturada ambientada impecablemente por James J. Murakami y ambos nos llevan como en un «waltz» por varias épocas de la biografía de John Edgar Hoover, fundador de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y su director por casi cincuenta años; en donde cautivó secretos y archivos súper sensibles para la estabilidad del pueblo norteamericano. Sus secretos mismos fueron guardados con tanto recelo que tan sólo hoy en día, gracias a la pieza de Eastwood, podemos con asombro apreciar. No es para nada un ultraje o un vilipendio aprochando que no se puede defender, Eastwood narra una historia sencilla de un hombre que se aferró a sus ideales por encima de cualquier persona amada, incluso por encima de si mismo. Su carácter sobrepasó seis presidentes y durante su mando logró establecer un sistema de seguridad e investigación orgullo de cada ciudadano estadounidense.

Es posible que digamos, qué molestia otra vez Eastwood nominado por su dirección pero es que es sencillamente merecido y su ausencia un agravio contra el hecho de hacer cine.

Leonardo DiCaprio, es sencillamente el actor contemporáneo más grande y pareciera no tener un sólo rival en nuestros días. Dándose una libertad bajo el mando de su amigo y director Martin Scorsese, se une en esta peli al maestro Eastwood con una madurez y un dominio de todo elemento que provoca escalofríos. Sólo él pudo hacer creíble este ir y venir en los tiempos de la historia. Sólo él con esa magnífica dicción y ese encantador tono podría haberle dado vida al Hoover joven, de mediana edad y entrado en años con tanta facilidad y con tan buen desempeño. Sólo el podría haberse camuflado entre la intrepidez, la soberbia y la vulnerabilidad de este personaje que hubiera podido ser fácil para otro actor gracias al magnífico trabajo de maquillaje de Sian Grigg pero que en DiCaprio gracias a su mirada, sus posiciones, sus ademanes y, de nuevo, su voz podría no haber estado nunca y su personaje permanecer intacto en desarrollo. Es una lástima su ausencia en los Oscar pero, desde ya, J. Edgar se perfila para mí como una de sus mejores actuaciones a lo largo de su carrera.

Aparte de su maquillaje, su dirección de arte, su diseño de producción, su montaje, su edición, su realización y su reparto, la peli tal vez desentona en su parte musical. No porque no sea acorde, no porque sea burda, por el contrario Eastwood con ese piano melancólico acompaña muy bien la historia pero es tan melodioso, tan acaramelado, tan zalamero que empalaga algunos momentos cruciales de la cinta. Sin embargo no justifica por encima de todos su logros su aislamiento.

Nota personal. Entra a mi colección de interpretaciones de Richard Nixon, Christopher Shyer, al lado de Robert Wisden (Watchmen), Frank Langella (Frost/Nixon) o Anthony Hopkins (Nixon); Shyer tiene un desempeño sencillo, divertido, muy corto que no le da mucho tiempo de desarrollo para compararlo con Langella o Hopkins pero válido al fin y al cabo.

  1. anonimok
    15/02/2012 at 20:34

    tal ves la academia keria otro aviador, ke contara todo lo mas posible acerca de un personaje tan importante.

    creo ke Eastwood keria alejarce de ese cliche ya que el actor era DiCaprio y he hizo que la narracion fuera totalmente diferente
    pero sin duda es una gran pelicula

    • 16/02/2012 at 10:02

      Ayer hubo una apuesta bastante acertada sobre ese punto.
      Hoover fue un personaje demasiado importante en las instituciones norteamericanas y toda su vida privada se mantuvo en secreto porque afectaba su perfil personal o porque ponía en peligro estamentos políticos a todo nivel. Sus archivos confidenciales se volvieron infidencias personales y la peli ha sido censurada precisamente porque mucha gente no quiere poner en “ridículo” semejante personalidad o no quieren ahondar en estos archivos que podrían llegar a destapar muchas ollas podridas.

  2. 11/03/2012 at 07:53

    Muy buena película lástima que se pongan las organizaciones por encima del hombre y que una condición, en este caso sexual, sea motivo para que una persona pierda validez histórica. Supongo que tienen miedo que algún comité de viejitas sin oficio rieguen la bola que el FBI es una “oficina llena de maricas”. El señor Eastwood es absurdamente pulido y aunque Leonardo DiCaprio no me convencía en fotografías, en la película uno queda boquiabierto de verlo.

    • 11/03/2012 at 19:37

      Una de esas pelis hecha para fanáticos del cine, fanáticos de Eastwood y fanáticos de DiCaprio.
      En esas tres categorías hay una riqueza invaluable. La cinta como tal es una pieza valiosa de narración increíble. El señor Eastwood, como lo llama usté, es un gran director tiene las cosas claras y parece siempre hacer cine de una forma sencilla y agradable (como digo en la entrada, de pronto el único descache es la música que no me mató). DiCaprio es un mosntruo y en esta peli lo demuestra con creces… Él debió salir nominado en los Oscar, él debió haber ganado esa categoría.

  1. 25/11/2013 at 21:44

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