Nineteen Eighty-Four


1984 de George Orwell es mi novela favorita. La leí en la universidad con una ansiedad inusitada, no con las intenciones obvias del autor de asimilar las faltas del totalitarismo comunista sino como una crítica al totalitarismo en general, para mi mucho más amenazante por su capacidad mimética de estar allí, en frente de nuestras narices sin que podamos siquiera sentirlo. Orwell tenía una fobia por esta tendencia política y profesaba el cuidado anticomunista para que sus ideales no llegaran al Imperio Británico, en su novela audazmente magnifica cada uno de sus miedos en aras de su crítica pero lo más interesante es que describe con gran pericia el mismo dominio, casi calcado por el imperialismo norteaméricano. Su novela fue publicada en 1949, después de más de sesenta años, se le adjudican docenas de predicciones como ningún otro escritor de ciencia ficción.

Michael Radford (Il postino, The Merchant of Venice) es un indio de ascendencia británica que trata de homenajear al también indio, Orwell, en 1984 lanzando la peli del mismo nombre. La estructura política del mundo en ese entonces era particularmente atractiva para este proyecto. Finalizaba el mandato de Ronald Reagan, uno de los gobiernos más reaccionarios de Estados Unidos, que patrocinó y exacerbó las guerras del medio oriente, la manipulación de la prensa y las invasiones políticas en contra de los movimientos comunistas de Cuba, Nicaragua y El Salvador. Por su lado, el Reíno Unido no se quedaba atrás y liderado por Margaret Thatcher del partido laborista se encargó de ponerle orden al Imperio con mano dura y fuertes decisiones políticas, su guerra fueron Las Malvinas y la determinante posición frente a la Guerra Fría con su también aliado Estados Unidos en contra de los brotes de terrorismo izquierdista en occidente. Podríamos también hablar de China, Palestina o incluso Israel pero el papel antagónico era definitivamente la URSS un imperio sólido, progresista envuelto también en la Guerra Fría y apoyando militar, táctica y financieramente los movimientos de izquierda en Latinoamérica.

Así de esta forma, Nineteen Eighty-Four se presenta en un ambiente sin precedentes, en lo que hubiera podido ser una excelente pieza.

Por el contrario, una peli deslucida, a penas refiriéndose textualmente a la novela, eso si con actuaciones bien interesantes de John Hurt, Richard Burton y la hermosísima pero no antes referida Suzanna Hamilton pero sin mucho que ofrecer. Las imágenes sugeridas en el libro son más provocadoras, son más ambiciosas y más inquietantes. Lástima por la peli pero bien por la novela, me dieron otra vez ganas de leérmela para redescubrir a Smith, a O’Brien, a Julia, al Gran Hermano, los ministerios, el nuevo idioma y las poderosísimas frases de libertad, verdad y voluntad volcadas como factores negativos en el progreso de una nación… Me toca buscar en cuál caja la tengo :-S

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  1. 22/08/2011 at 15:25
  2. 03/09/2011 at 18:38
  3. 15/04/2013 at 16:37
  4. 12/03/2014 at 14:35

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