Joan Rivers: A Piece of Work


Cada vez más en este blog se interesa por explorar más documentales, su técnica, su narrativa y sus elementos característicos. En varias ocasiones hemos dicho que no sabemos mucho del tema y que nuestro principal interés es aprender sobre ellos para poder tener el criterio suficiente de decir si es bueno o malo. Con el tiempo también hemos descubierto que más importante que su fotografía, su producción en general o su musicalización (temas bien neurálgicos en los largometrajes), lo importante es el mensaje que queda al final de uno de ellos. Que no sea panfletario, que sea objetivo, que sea contundente, que sea creativo, que sea honesto. Tanto así que en los documentales la mayoría de las veces el final no importa, lo que importa es el proceso para llegar a ese final.

Basados en estos factores Ricki Stern y Anne Sundberg nos traen un documental honesto de una mujer que es ícono de la televisión y que vive una paradoja de su vida en la que se define como actriz y se hizo escritora y comediante para sobrevivir en la industria o en palabras de como ella misma se define ella es actriz y su mejor papel es el de comediante. Obviamente, esa carrera le ha permitido vivir en una situación de confort que muchos actores a sus setenta y cinco años envidiarían y con un recorrido que también esos mismos actores envidiarían, sin embargo las personas se hacen personas y se desarrollan como individuos cuando logran descubrir su finalidad en el mundo y la consiguen, el grado de frustración de esa persona sino ha conseguido sus sueños es devastador.

Este documental habla de tenacidad, de constancia, de superación de una manera muy cruda y acertada. Es la historia de una adicta al trabajo que tiene la frustración más grande de su vida, a pesar de ser una gran comediante, que ha trabajado fuertemente por los derechos igualitarios del género, que ha sido combatiente de cualquier tipo de discriminación, no ha logrado el reconocimiento en lo que ella ha querido ser toda su vida. De cierta forma la hace cobarde, vulnerable, frágil porque le tiene miedo a enfrentar ese público que la juzga como actriz mediocre, miedo a perder esa zona de confort pero para eso es este documental no sólo para entender el trabajo de esta mujer que se echo la comedia a cuestas sino para comprender las grandes heridas de los sueños no cumplidos.

Este documental no podría empezar mejor, y fue prácticamente lo que me atrajo a verlo completamente, los créditos iniciales son una descabellada forma de ver en primerísimo plano por primera vez cada uno de los rastros de las operaciones que se ha venido haciendo Rivers a lo largo de su último periodo. Es chocante pero es descaradamente Joan Rivers.

Nota personal: Me encanta cuando Melissa Rivers su hija, hablando de estas intervenciones, afirma que ella tuvo una mamá que con el paso de los años se hacía más joven y más joven, llegó un punto donde se dió cuenta que tenía una hermana que no conocía. Esto induce a dos conclusiones muy fuertes, la primera es que se hizo tan joven tan joven que obtuvo la misma edad de su hija y lo segundo se hizo tantas y tantas cirugías que terminó por desaparecer la esencia de la madre para convertirse, sin que Melissa lo diga, en un anuncio panfletario en pro de las cirugías.

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